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Orientación Universidad
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Antibiótico resumens, Diapositivas de Medicina

Trabajo de antibióticos para resúmenes academicos

Tipo: Diapositivas

2025/2026

Subido el 13/04/2026

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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES
“RÓMULO GALLEGOS”
ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD
PROGRAMA DE MEDICINA
“DR. JOSÉ FRANCISCO TORREALBA”
“ANTIBIOTICOS”
Autores: Facilitador:
Levzey valor V-30.428.184 Dra. Bordones Slave
Quiaro Jose V-30.626.187
Ramos Keilis V-31.720.419
Salazar Arianna V-30.222.420
Maracay, Abril 2026
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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES

“RÓMULO GALLEGOS”

ÁREA DE CIENCIAS DE LA SALUD

PROGRAMA DE MEDICINA

“DR. JOSÉ FRANCISCO TORREALBA”

“ANTIBIOTICOS”

Autores: Facilitador:

Levzey valor V-30.428.184 Dra. Bordones Slave Quiaro Jose V-30.626. Ramos Keilis V-31.720. Salazar Arianna V-30.222.

Maracay, Abril 2026

Introducción

El descubrimiento de los agentes antimicrobianos representa uno de los mayores hitos en la historia de la medicina moderna. Desde las primeras observaciones de Alexander Fleming hasta el desarrollo de moléculas de última generación, los antibióticos han transformado radicalmente el pronóstico de las enfermedades infecciosas, permitiendo no solo la cura de patologías anteriormente mortales, sino también el avance de procedimientos complejos como la cirugía mayor, los trasplantes y la quimioterapia.

Sin embargo, el uso de estas sustancias no es un fenómeno puramente contemporáneo; la búsqueda de principios activos en la naturaleza tiene sus raíces en la terapéutica galénica y los esfuerzos de investigadores como Paracelso por aislar la esencia de la curación. Esta evolución histórica ha culminado en una comprensión profunda de la farmacología molecular, permitiendo clasificar a los antibióticos según su estructura química y su mecanismo de acción específico, ya sea interfiriendo con la síntesis de la pared celular, la producción de proteínas o la replicación del material genético bacteriano.

En la práctica clínica actual, el conocimiento preciso de la farmacocinética y la farmacodinamia —incluyendo las vías de administración intravenosa, oral y tópica— es fundamental para garantizar el éxito terapéutico. No obstante, el éxito de estas "balas mágicas" se enfrenta hoy a un desafío sin precedentes: la resistencia antimicrobiana. El uso irracional de estos fármacos ha propiciado la aparición de cepas multirresistentes, lo que obliga al personal de salud a ejercer una prescripción basada en la evidencia y en un conocimiento riguroso de las familias farmacológicas.

El presente trabajo tiene como objetivo sistematizar la información técnica sobre los principales grupos de antibióticos, detallando su clasificación, mecanismos de acción y posología estándar. A través de este análisis, se busca proporcionar una herramienta de consulta que promueva el uso racional de los antimicrobianos, garantizando la seguridad del paciente y la preservación de estos recursos vitales para las futuras generaciones.

descubrimiento cambió radicalmente la medicina, porque permitió pasar de tratamientos empíricos a terapias dirigidas contra la causa real de la enfermedad.

A principios del siglo XX la expectativa de vida al nacer para el promedio de la población era de 47,3 años en los Estados Unidos de Norteamérica y de 40 años en la Argentina. Hacia fines del siglo XX esta cifra superaba los 75 años. Este aumento estuvo estrechamente relacionado no solo con la aparición de los antibióticos, sino también con mejoras en saneamiento, vacunación, nutrición, higiene pública y control de infecciones hospitalarias. Sin embargo, la introducción de los antimicrobianos representó uno de los avances más importantes de la medicina, al reducir drásticamente la mortalidad por neumonía, sepsis, meningitis, tuberculosis y otras infecciones que anteriormente eran frecuentemente mortales.

LOS PRIMEROS ANTIBIÓTICOS Y “LA BALA MAGICA”

El primer producto antibacteriano de origen natural fue descubierto por E. de Freudenreich al estudiar la piocianasa, el pigmento azul liberado por el “bacilo piociánico” (hoy conocido como Pseudomonas aeruginosa ). La liberación de la piocianasa por la Pseudomonas en cultivo impedía el crecimiento de otras bacterias, lo que constituyó una de las primeras observaciones científicas del fenómeno de antagonismo microbiano, concepto que posteriormente sería fundamental para el descubrimiento de los antibióticos modernos.

Los primeros experimentos fueron realizados por Rudolf Emmerich y Oscar Loew en 1889, y demostraron que el pigmento no solamente inhibía el crecimiento de bacterias sino que verdaderamente podía destruir bacterias patógenas tales como las del carbunco, los abscesos cutáneos, la fiebre tifoidea y la peste. Sin embargo, la piocianasa era demasiado inestable y tóxica como para permitir su uso en seres humanos. Como contrariando la creencia general sobre su seguridad, la historia de la primera sustancia antibiótica terminó debido a sus efectos tóxicos. Este hecho puso de manifiesto uno de los grandes retos de la farmacología antimicrobiana: encontrar sustancias con actividad selectiva contra el microorganismo y mínima toxicidad para el huésped.

Paul Ehrlich, un químico alemán, fascinado por la selectividad de algunos colorantes que se unían de manera específica a determinados tejidos o bacterias, razonó que tal selectividad podría ser la base para encontrar una “bala mágica”, es decir, una sustancia que permitiera la erradicación de un determinado microorganismo sin dañar los tejidos del huésped. Este pensamiento ha teñido toda la primera parte de la historia de los antimicrobianos. La búsqueda de la “bala mágica”, o mejor la idea de que pudiera existir, contribuyó a la vez a maximizar los logros terapéuticos de los antibióticos y a fortalecer sus principales mitos.

Desde el punto de vista científico, esta idea fue revolucionaria porque introdujo el principio de toxicidad selectiva, base de todos los antimicrobianos modernos. En esencia, un antibiótico ideal debe actuar sobre estructuras exclusivas del microorganismo, como la pared celular bacteriana, la síntesis proteica ribosomal o la replicación del ADN bacteriano, sin afectar las células humanas.

Ehrlich dio el puntapié inicial en esta carrera con el Salvarsán, un compuesto derivado del arsénico que mostró utilidad en el tratamiento de la sífilis, enfermedad causada por Treponema pallidum. Este medicamento, también conocido como arsfenamina o “compuesto 606”, fue considerado el primer antimicrobiano moderno y marcó el inicio de la quimioterapia antimicrobiana racional. Aunque su toxicidad lo colocaba lejos de ser el candidato ideal de la droga con especificidad absoluta, representó un avance extraordinario frente a los tratamientos previos basados en mercurio, que eran aún más tóxicos.

Otras sustancias probadas en las primeras décadas del siglo XX fueron también discontinuadas debido a sus inaceptables efectos secundarios. Y el entusiasmo inicial sobre el hallazgo de compuestos eficaces y sin toxicidad se empezó a desvanecer. Sin embargo, estos primeros avances sentaron las bases para descubrimientos posteriores, como las sulfonamidas en la década de 1930 y, posteriormente, la penicilina descubierta por Alexander Fleming en 1928, que transformaría definitivamente la historia de la medicina al inaugurar la verdadera era de los antibióticos.

CLASIFICACIÓN DE LOS ANTIBIÓTICOS:

Existen varios métodos para clasificar los antibióticos; Sin embargo, las clasificaciones comunes incluyen la categorización por espectro de actividad y por mecanismo de acción.

1.Clasificación por espectro de actividad:

Debido a los mecanismos de acción específicos de cada tipo de antibiótico, cada grupo actúa sobre un número limitado de cepas bacterianas. Esta limitación se conoce como el espectro antibacteriano del antibiótico.

Antibióticos de espectro reducido (antibióticos selectivos): Antibióticos eficaces contra uno o un número limitado de microorganismos específicos. Por ejemplo, la isoniazida es eficaz únicamente contra Mycobacterium tuberculosis.

Antibióticos de amplio espectro: Antibióticos que tienen actividad contra numerosos tipos de bacterias, incluidas las bacterias Gram negativas y Gram positivas, como los grupos de las quinolonas, los macrólidos y los carbapenémicos.

Grupo de aminoglucósidos (amikacina, tobramicina, gentamicina): Se caracterizan por una estructura química que contiene una molécula de azúcar (osa) y un grupo funcional amino, de ahí su denominación. Estos antibióticos son eficaces contra bacterias gramnegativas y presentan cierta actividad contra bacterias grampositivas (gentamicina).

Grupo de macrólidos: Aislados de Streptomyces. Entre sus sustancias activas más comunes se encuentran la eritromicina, la claritromicina y la azitromicina. Este grupo de antibióticos presenta actividad contra bacterias grampositivas, gramnegativas y atípicas.

Grupo de lincosamidas: Este grupo incluye dos antibióticos, la lincomicina y la clindamicina. La clindamicina actúa principalmente contra bacterias grampositivas y anaerobias.

Grupo de las quinolonas: Se trata de antibióticos totalmente sintéticos. La primera generación está representada por el ácido nalidíxico, y las generaciones posteriores se modifican mediante la adición de flúor, de ahí el nombre de fluoroquinolonas. Algunos ejemplos son la ciprofloxacina, la levofloxacina y la moxifloxacina. Este grupo presenta una potente actividad contra bacterias gramnegativas como Enterobacteriaceae, Haemophilus spp. y Neisseria spp. Además, la ciprofloxacina y la levofloxacina demuestran actividad contra Pseudomonas aeruginosa.

Grupo de glicopéptidos (vancomicina, teicoplanina): Este grupo está compuesto por antibióticos semisintéticos con actividad contra bacterias grampositivas, incluidas diversas cepas resistentes a los fármacos. Es fundamental monitorear las concentraciones del fármaco en sangre durante su administración para garantizar la eficacia terapéutica y minimizar la nefrotoxicidad.

Otros grupos:

Oxazolidona (linezolid): Antibiótico totalmente sintético con potente actividad contra bacterias grampositivas como Staphylococcus y Streptococcus. Además, este fármaco demuestra eficacia contra bacterias grampositivas multirresistentes como MRSA y VRE.

Cloranfenicol (cloranfenicol, tiamfenicol): Debido a su uso prolongado, se ha desarrollado una alta tasa de resistencia a los fármacos. Además, estos agentes presentan una toxicidad grave en el sistema hematopoyético, provocando anemia aplásica, lo que ha reducido su utilización clínica.

Tetraciclina (tetraciclina, doxiciclina, minociclina): Estos antibióticos poseen una estructura de cuatro anillos de seis miembros, derivados de Streptomyces aureofaciens o mediante procesos semisintéticos. Presentan un amplio espectro de actividad contra bacterias Gram positivas, Gram negativas y patógenos intracelulares. Cabe destacar que no deben administrarse a niños pequeños, ya que se adhieren fuertemente a los huesos y los dientes, lo que puede provocar retrasos en el desarrollo, daños dentales y decoloración.

•Nitroimidazoles: Estos antibióticos se sintetizan químicamente: metronidazol y tinidazol. Presentan actividad contra protozoos y bacterias anaerobias como Bacteroides, Clostridium difficile y Helicobacter pylori.

•Sulfonamidas: Debido a sus efectos bacteriostáticos, estos agentes no deben utilizarse como monoterapia. Son eficaces contra bacterias Gram positivas y Gram negativas, Actinomyces, Chlamydia, Plasmodium y Toxoplasma.

•Trimetoprima: Se combina frecuentemente con sulfonamida para el tratamiento de infecciones por bacterias Gram positivas y Gram negativas, incluidas las causadas por microorganismos multirresistentes como Acinetobacter, Burkholderia cepacia y Stenotrophomonas maltophilia.

•Polimixina (Polimixina B, Colistina): Este antibiótico se sintetiza a partir de Bacillus polymyxa. Tras la introducción de los aminoglucósidos, el uso de polimixinas disminuyó debido a su alta nefrotoxicidad. Sin embargo, ante el creciente número de bacterias gramnegativas multirresistentes, las polimixinas se han reintroducido para el tratamiento de Acinetobacter spp. y Pseudomonas spp.

MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS ANTIBIÓTICOS:

  1. Inhibición de la síntesis de la pared celular bacteriana

•En bacterias Gram negativas:

El grupo betalactámico entra en la célula a través de los canales de porina de la membrana externa de la célula bacteriana y se una a las proteínas de unión a la penicilina (PBP), que son enzimas implicadas en la reticulación del peptidoglicano para formar la pared celular bacteriana.

•En bacterias Gram positivas:

Las bacterias grampositivas carecen de membrana externa, por lo que los betalactámicos actúan directamente sobre las PBP. El grupo glicopéptido (por ejemplo, la vancomicina) se une a la D-alanil-D-alanina, afectado así el proceso de síntesis del peptidoglicano.

  1. Alteración de la membrana citoplasmática

La membrana citoplasmática funciona principalmente como una barrera de permeabilidad selectiva para las sustancias. Cuando los antibióticos interactúan con la membrana, alteran su permeabilidad selectiva, lo que provoca la salida de iones intracelulares y la entrada de agua externa, lo que finalmente resulta en la muerte celular.

Por ejemplo: la polimixina B y la colistina se unen a la membrana celular de las bacterias Gram negativas.

  1. Inhibición de la síntesis de proteínas

•Tetraciclina: se une a la subunidad ribosomal 30S, impidiendo que el ARNt se una al complejo ARNm-ribosoma; Actúa como agente bacteriostático.

Bencilpenicilina (Penicilina G): Frasco ampolla (1, 2, 5 millones UI). Dosis IV: 1 a 4 millones UI cada 4-6h.

Piperacilina/Tazobactam: Frasco ampolla (4.5 g). Dosis IV: 4.5 g cada 6-8h.

Cefalosporinas

Cefalexina (1ª gen): Cápsulas/Tabletas (500 mg). Dosis VO: 500 mg cada 6h.

Cefazolina (1ª gen): Frasco ampolla (1 g). Dosis IV: 1 g cada 8h.

Cefuroxima (2ª gen): Tabletas (250, 500 mg) y frasco ampolla (750 mg, 1.5 g). Dosis VO: 250-500 mg cada 12h; Dosis IV: 750 mg a 1.5 g cada 8h.

Cefaclor (2ª gen): Cápsulas (250, 500 mg) y suspensión. Dosis VO: 250-500 mg cada 8h.

Cefamandol / Cefotetán / Cefoxitina (2ª gen): Ampollas para uso IV/IM con actividad contra anaerobios.

Ceftriaxona (3ª gen): Frasco ampolla (1, 2 g). Dosis IV/IM: 1 a 2 g cada 24h.

Cefotaxima / Ceftazidima (3ª gen): Frasco ampolla (1, 2 g). Dosis IV: 1 a 2 g cada 8-12h.

Cefixima (3ª gen): Cápsulas (400 mg). Dosis VO: 400 mg una vez al día.

Cefepima (4ª gen): Frasco ampolla (1, 2 g). Dosis IV: 1 a 2 g cada 8-12h.

Ceftarolina (5ª gen): Frasco ampolla (600 mg). Dosis IV: 600 mg cada 12h.

Carbapenémicos

Meropenem / Imipenem-Cilastatina: Frasco ampolla (500 mg, 1 g). Dosis IV: 500 mg a 1 g cada 6-8h.

Ertapenem: Frasco ampolla (1 g). Dosis IV/IM: 1 g cada 24h.

Monobactámicos

Aztreonam: Frasco ampolla (1, 2 g). Dosis IV: 1 a 2 g cada 8-12h.

Glicopéptidos

Vancomicina: Frasco ampolla (500 mg, 1 g). Dosis IV: 15-20 mg/kg cada 8-12h.

Teicoplanina: Frasco ampolla (200, 400 mg). Dosis IV/IM: 6-12 mg/kg al día

II. Inhibidores de la sintesis de proteinas

Aminoglucósidos

Gentamicina: Ampollas (80, 160 mg). Dosis IV: 3-5 mg/kg día. Tópico: Crema al 0.1%.

Amikacina: Frasco ampolla (500 mg, 1 g). Dosis IV: 15 mg/kg día.

Tobramicina: Ampollas (80 mg) y gotas/ungüento oftálmico. Dosis IV: 3-5 mg/kg día.

Macrólidos

Eritromicina: Tabletas (500 mg). Dosis VO: 500 mg cada 6h.

Azitromicina: Tabletas (500 mg) y suspensión. Dosis VO: 500 mg cada 24h por 3-5 días.

Claritromicina: Tabletas (500 mg). Dosis VO: 500 mg cada 12h.

Lincosamidas

Clindamicina: Cápsulas (300 mg) y ampollas (600 mg). Dosis VO: 300 mg cada 6-8h; Dosis IV: 600-900 mg cada 8h. Tópico: Gel 1% para acné.

Lincomicina: Cápsulas (500 mg) y ampollas (600 mg). Dosis VO: 500 mg cada 8h.

Tetraciclinas

Doxiciclina: Cápsulas (100 mg). Dosis VO: 100 mg cada 12h.

Tetraciclina / Minociclina: Cápsulas (250, 500 mg). Dosis VO: 250-500 mg cada 6-12h. Tópico: Puede causar fotosensibilidad.

Oxazolidinonas

Linezolid: Tabletas (600 mg) y solución IV (600 mg). Dosis: 600 mg cada 12h.

Colistina / Polimixina B: Frasco ampolla. Dosis IV: Ajuste por peso y función renal (Nefrotóxicos). Tópico: Ungüentos dérmicos/oftálmicos (Polimixina B).

VII. Especificos

Isoniazida (Espectro reducido): Tabletas (100, 300 mg). Dosis VO: 300 mg día (Antituberculoso).

RESISTENCIA ANTI MICROBIANA

La Resistencia Antimicrobiana (RAM) es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad.

¿Qué es la Resistencia Antimicrobiana (RAM)?

Ocurre cuando microorganismos (bacterias, virus, hongos y parásitos) sufren cambios que hacen que los medicamentos utilizados para curar las infecciones que ellos mismos causan dejen de ser eficaces. Cuando los microorganismos se vuelven resistentes a la mayoría de los antimicrobianos, se les conoce como "superbacterias". No es el cuerpo humano el que se vuelve resistente, sino el microorganismo.

¿Por qué ocurre la resistencia?

La resistencia es un fenómeno natural de evolución, pero la actividad humana lo ha acelerado de forma alarmante.

● Uso excesivo e inadecuado

Automedicación: Tomar antibióticos para infecciones virales (como gripes o resfriados) donde no tienen efecto.

Incumplimiento del tratamiento: Dejar de tomar las pastillas antes de tiempo porque "ya me siento bien" permite que las bacterias sobrevivientes (las más fuertes) aprendan a resistir el fármaco.

● Sector Agropecuario

Se estima que más del 70% de los antimicrobianos en el mundo se usan en animales, no para curarlos, sino para promover su crecimiento o prevenir enfermedades en condiciones de hacinamiento. Esto crea bacterias resistentes que llegan a los humanos a través de la comida o el agua.

¿Cómo se vuelven resistentes?

Las bacterias tienen "estrategias de defensa" impresionantes que desarrollan a través de mutaciones genéticas o intercambiando ADN con otras bacterias.

  1. Inactivación enzimática: La bacteria produce enzimas (como las betalactamasas) que "cortan" o destruyen la molécula del antibiótico antes de que actúe.
  2. Bombas de expulsión (Eflujo): La bacteria desarrolla bombas proteicas que expulsan el antibiótico hacia el exterior en cuanto este entra en la célula.
  3. Modificación del sitio diana: El antibiótico actúa como una llave que busca una cerradura específica en la bacteria. La bacteria cambia la "cerradura" (su estructura) para que el antibiótico ya no encaje.
  4. Impermeabilidad: La bacteria cierra sus poros (porinas) para impedir que el medicamento logre penetrar su pared celular.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS ANTIBIÓTICOS:

Aunque son medicamentos seguros bajo supervisión, todos los antibióticos pueden causar efectos adversos, clasificados generalmente en tres niveles:

A. Efectos Comunes (Leves a Moderados)

Suelen ocurrir debido a que el antibiótico no distingue entre bacterias "malas" y la microbiota (bacterias buenas) de nuestro cuerpo.

•Problemas digestivos:Náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea.

•Infecciones fúngicas: Al morir las bacterias que mantienen el equilibrio, pueden proliferar hongos (candidiasis vaginal o bucal).

•Fotosensibilidad:Algunos (como las tetraciclinas) hacen que la piel sea más sensible al sol, causando quemaduras rápidas.

B. Efectos Específicos según la Familia

Ciertos grupos de antibióticos tienen riesgos particulares que requieren monitoreo médico:

•Aminoglucósidos:Riesgo de daño renal (nefrotoxicidad) o auditivo (ototoxicidad).

•Quinolonas:Se han asociado con inflamación o rotura de tendones.

•Sulfonamidas: Pueden causar la formación de cálculos renales si no hay buena hidratación.

Conclusión

El descubrimiento de los antibióticos representa uno de los hitos más significativos en la historia de la medicina, transformando radicalmente la expectativa de vida al permitir el tratamiento eficaz de enfermedades anteriormente mortales. Sin embargo, la efectividad de estas "balas mágicas" depende intrínsecamente de un conocimiento profundo sobre su clasificación, espectro de actividad y mecanismos de acción, elementos que permiten al profesional de la salud seleccionar la terapia más adecuada para cada escenario clínico.

A pesar de su utilidad, el panorama actual se ve ensombrecido por la creciente amenaza de la Resistencia Antimicrobiana (RAM), un fenómeno acelerado por el uso irracional de estos fármacos tanto en humanos como en el sector agropecuario. Esta realidad exige un compromiso ético y profesional en la prescripción, fundamentado en pilares como la estrategia AWaRe de la Organización Mundial de la Salud, que busca preservar los antibióticos de reserva para casos estrictamente necesarios.

Finalmente, es crucial reconocer que los antibióticos no son sustancias inocuas; su administración conlleva riesgos de efectos secundarios que van desde molestias leves hasta toxicidades graves y alteraciones profundas en la microbiota, las cuales pueden repercutir incluso en la salud mental. En última instancia, la preservación de estas herramientas terapéuticas es una responsabilidad compartida: la educación del paciente y la prudencia en la práctica médica son esenciales para garantizar que los antibióticos sigan siendo un recurso vital para las futuras generaciones.