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intervencion apego guia para realizar estimulacion en el area de apego
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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S alud I nfantil y A dolescente de A ndalucía
S alud I nfantil y A dolescente de A ndalucía
La adaptación tras el proceso de convertirse en madre o padre implica, entre otras cosas, tomar decisiones acerca de cómo organizar la vida familiar, especialmente, lo relacionado con el cuidado cotidiano del bebé. Es importante que madres y padres reflexionen sobre las distintas posibilidades que tienen para organizar el cuidado del o de la bebé , buscando sobre todo aquellas soluciones que les permiten compaginar de forma satisfactoria las responsabilidades familiares con sus otras actividades.
Junto a la organización del cuidado del bebé, otra cuestión muy importante que hay que trabajar con madres y padres en los primeros meses es lo relacionado con el desarrollo del apego, es decir, que padres y madres tomen conciencia de la necesidad que tienen los bebés de vincularse emocionalmente a quienes les cuidan y, en concreto, que aprendan cómo crear un apego seguro con sus hijos e hijas. Ambas cuestiones son las temáticas que se abordan a lo largo de esta sesión.
Para el desarrollo personal y para la dinámica familiar es muy importante que los progenitores aprendan a compaginar las tareas de ser madre o padre con el resto de facetas de su vida adulta. Por ello es fundamental desarrollar estrategias para reorganizar la vida familiar de forma que se respeten el resto de facetas vitales además de la maternidad y la paternidad. En este sentido, es importante que los padres y las madres encuentren algo de tiempo para sí mismos: para descansar, para las aficiones personales y también para desarrollar aquellos aspectos que para cada uno o una resulten importantes.
También es fundamental disfrutar de las relaciones sociales en general y, en el caso de las parejas en particular, mantener una relación saludable. Aunque la maternidad y la paternidad disminuyen el tiempo en pareja, es importante buscar tiempo para compartir en pareja, disfrutando de la intimidad y de realizar actividades juntos. Una estrategia para disfrutar del ocio personal y el tiempo con los amigos/as cuando se tiene hijos/as pequeños es cambiar algunas actividades de ocio y la forma de relacionarse con los amigos, eligiendo actividades en las que el o la bebé pueda estar presente. Además, existe otra estrategia fundamental para compaginar el rol parental con otras actividades: buscar apoyos para el cuidado y la educación del bebé.
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Conciliación de la vida familiar y laboral
Hoy en día es habitual que ambos miembros de la pareja trabajen fuera del hogar y tengan que recurrir a distintos tipos de ayuda para cuidar al bebé. Dado el tiempo que requiere la educación y crianza de un bebé, es necesario que los progenitores tengan que tomar algunas decisiones dirigidas a compaginar el trabajo fuera de casa con la crianza de la o del bebé. Es importante destacar la idea de que no hay una solución única y válida para todas las familias, sino que hay que tener en cuenta las circunstancias concretas de cada familia y meditar estas decisiones teniendo en cuenta a toda la familia. En este sentido, los progenitores deben considerar: Qué quiere cada uno de los progenitores: si ambos quieren o necesitan seguir trabajando con la misma dedicación, o alguno de ellos prefiere priorizar su rol de padre o madre.
Qué opciones laborales tienen: posibilidad de compaginar horarios dentro de la pareja, cambios de turnos, reducciones de horario, excedencias, etcétera.
Con qué apoyos cuentan y qué ayuda necesitan para cuidar al bebé cuando ellos no estén.
Independientemente de cuál sea, hay que desculpabilizar a los progenitores por la decisión que tomen. Deben sentirse bien y a gusto con ellos mismos, ya que la mejor decisión es la que responda a sus necesidades como familia y con la que se sientan más satisfechos.
Cuidadores alternativos
Si los horarios de trabajo de padre y madre no se pueden hacer compatibles con la adecuada atención a su bebé, una de las decisiones más importantes a tomar y que más preocupa a los progenitores es quién cuida al bebé cuando ellos no están. Las opciones más frecuentes son: contar con familiares o amigos, llevar al bebé a una escuela infantil o contratar a una persona para que cuide del o de la bebé en casa. Cada una de estas opciones presenta sus propias ventajas e inconvenientes, que deben ser considerados por cada familia teniendo en cuenta su situación concreta.
Los familiares o amigos constituyen la opción más económica que, además, asegura el ambiente de cariño y la seguridad de la o del bebé. Sin embargo, hay que considerar si la persona a la que se le deja el o la bebé de verdad quiere cuidarle y tiene disponibilidad para ello. En el caso de las abuelas y los abuelos, también es importante considerar si tienen las condiciones físicas necesarias para cuidar del bebé.
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La escuela infantil es un entorno pensado para favorecer el desarrollo infantil , con personal cualificado y equipamiento adecuado a las necesidades de los bebés. Si padres y madres se decantan por esta opción, es necesario que consideren la ratio de bebés por cuidador y la preparación y estabilidad de los cuidadores, siendo deseable que éstos no cambien a lo largo del curso.
Finalmente, contratar a alguien para que cuide del bebé es una buena opción siempre y cuando esa persona sea de confianza y comparta la misma visión sobre la educación y el cuidado del bebé que los progenitores. Es importante que esa persona conozca las normas y rutinas que la madre y el padre han establecido respecto al bebé y a la vida familiar en general. También debe saber cómo actuar en caso de haya algún problema o accidente. En cualquier caso, los progenitores deben poder confiar plenamente en la persona que contratan.
Particulares necesidades de apoyo
Ser madre o padre es una tarea tan importante como complicada. Se trata de un rol que requiere afrontar nuevas tareas y responsabilidades, que plantea muchas exigencias tanto a nivel personal como familiar, y para el que se necesita contar con ciertas habilidades personales y buenas redes de apoyo social. Existen algunas situaciones que pueden requerir particulares exigencias o mayores apoyos.
Entre estas situaciones se encuentran los hogares con un único progenitor. En la inmensa mayoría de las ocasiones se trata de familias monomarentales, en las que la mujer, principalmente tras una ruptura con la pareja, se ocupa sola de la crianza y la educación de sus hijos y sus hijas. Se trata de una situación personal y familiar respecto a la cual existen muchos estereotipos negativos, puesto que lleva aparejada una sobrecarga de tareas y responsabilidades que, con frecuencia, supone una situación complicada y estresante para las mujeres. No obstante, y en gran medida en función de los recursos con los que se cuente, una mujer que sea madre sola puede desempeñar este papel de manera plenamente competente y satisfactoria.
Asimismo, existen algunos casos en los que la situación de especial necesidad de apoyo viene dada por las particulares dificultades que entraña hacer frente a necesidades especiales del menor (enfermedades crónicas, discapacidad o necesidades educativas especiales). En estos casos es de especial relevancia que los padres y las madres tomen conciencia de la necesidad de ajustar las prácticas educativas a las necesidades de su hijo o hija. Un apoyo fundamental en este sentido son las asociaciones y otras instituciones especializadas en las distintas discapacidades, trastornos y enfermedades. Existe un amplio catálogo de recursos de apoyo para estas familias en los centros de estimulación temprana que ayudarán a los progenitores a responder mejor a las necesidades de su bebé así como a sentirse más satisfechos en su rol de madre o padre.
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seguro se dan relaciones confiadas en las que el o la bebé sabe que siempre cuenta con adultos disponibles, sensibles a sus necesidades y eficaces para atenderlas con cariño. Disfrutar de un apego seguro ayuda a tener un desarrollo saludable. Los niños y las niñas con un vínculo de apego seguro es más probable que disfruten de un buen desarrollo social, emocional y cognitivo. Se trata de niños y niñas con seguridad emocional, que han aprendido a relacionarse con los demás y a establecer lazos afectivos saludables. Se muestran capaces de explorar con tranquilidad el mundo que les rodea y de hacer las cosas por sí mismos, aunque piden ayuda cuando lo necesitan. Los niños y las niñas de apego seguro suelen desarrollar una buena autoestima, es decir, se sienten seguros de sus capacidades y se ven capaces de afrontar los retos que se les planteen.
Aunque la mayor parte de niños y niñas disfrutan de un vínculo de apego seguro, los hay también que en las relaciones con sus cuidadores no encuentran la seguridad emocional que necesitan. En algunos casos, tienen cuidadores poco presentes o poco sensibles, o demasiado ocupados y preocupados por sus cosas. En otras ocasiones, se trata de personas que solamente expresan cariño y atención cuando el bebé se porta de forma que a ellos les satisface, de manera que le rechazan cuando hace cosas que no les gustan, les ponen nerviosos o les frustra. Las niñas y los niños que han establecido apegos inseguros tienen mayor probabilidad de experimentar problemas y desajustes en su desarrollo emocional, cognitivo y social. Suelen ser niños y niñas que muestran inseguridad emocional, baja autoestima, un nivel de madurez y autonomía desajustadas para su edad (muy por encima o por debajo de su edad) y pocas habilidades para relacionarse con los demás.
Para promover un vínculo de apego seguro hay dos cuestiones que son fundamentales:
El cariño incondicional. Se trata de una actitud de los progenitores que permite al bebé sentir que quienes le cuidan están disponibles y le quieren. El cariño debe ser explícito, los bebés necesitan que se les demuestre cuánto se les quiere y disfrutar de la compañía de sus seres queridos.
Sensibilidad y eficacia para responder a las necesidades del bebé. Los progenitores deben intentar entender lo que el bebé necesita en cada momento y atenderle de forma adecuada.
Para asegurar el cuidado cariñoso y sensible, existen algunas estrategias que padres y madres deben conocer:
La disponibilidad y sensibilidad de que se acaba de hablar son esenciales. Desde el principio el bebé debe saber que pase lo que pase, sea cual sea la situación, su
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padre y su madre están disponibles, interpretan lo que en cada momento necesita y responden de manera satisfactoria.
Al principio, la proximidad física favorece el vínculo de apego porque el bebé necesita estar cerca de sus seres queridos para percibir su cariño y sentirse seguro y protegido. Cogiéndoles en brazos y mediante el contacto piel con piel los bebés perciben el amor de su madre y su padre y se siente seguros y protegidos.
interés por lo que hace. Para los bebés, lo más importante es contar con la atención de su madre y su padre y sentir que es importante para ellos.
Es importante ser expresivos al dirigirse al bebé, mirarle y hablarle cálida y cariñosamente. Al sonreírle, hablarle y cantarle dulce y afectuosamente, el bebé percibirá los sentimientos y emociones que le transmiten sus seres queridos, encontrando en ellos la seguridad emocional que necesita.
Se deben aprovechar las rutinas diarias como la comida, el baño, el momento de vestirse o el juego para disfrutar con el bebé y demostrarle cariño y afecto. Son momentos privilegiados en los que se sentirá querida o querido.
La sobreprotección no es positiva. Hay que dejar a los niños y niñas que exploren a su alrededor y desarrollen su autonomía. Esa exploración del entorno deben hacerla contando con el apoyo y el control de los progenitores. Tan importante como contar con el cariño de quienes le cuidan es para los niños y las niñas que se le pongan límites y exigencias adecuadas a su edad y su nivel de desarrollo.
Hay que tener expectativas adecuadas al nivel de desarrollo. Conocer cómo se desarrolla cada bebé y qué comportamientos son típicos de cada edad permite a madres y padres saber qué pueden esperar de él o de ella, qué estímulos le pueden ofrecer y qué límites le pueden plantear.
Cada niño o niña es un ser único. Cada niña o niño tiene una personalidad y unas características que le son propias y únicas. No basta con saber cómo es un bebé “de esa edad”, hace falta saber cómo es cada bebé, conocedle bien para poder responder mejor a sus necesidades.
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Los objetivos generales de esta sesión son:
La sesión consta de tres actividades: Actividad 1. La balanza. Actividad 2. Vínculo de apego.
En la siguiente tabla aparece la relación de objetivos generales de la sesión y se indica qué actividades abordan cada uno de estos objetivos.
Actividad 1
En la primera actividad , titulada “La balanza”, se trabaja con los progenitores la toma de decisiones para organizar el cuidado alternativo de la o del bebé. En primer lugar, se lleva a cabo una lluvia de ideas sobre las ventajas y los inconvenientes de distintas formas de organizar el cuidado alternativo del bebé. En segundo lugar, se reflexiona en torno a cuáles son los requisitos indispensables que deben caracterizar la solución adoptada, independientemente de la que sea en
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cada caso. En tercer lugar, se lleva a cabo una puesta en común y reflexión final acerca de los contenidos trabajados en la actividad.
La segunda actividad aborda la temática del vínculo de apego. La actividad comienza con el visionado de dos secuencias cotidianas madre-bebé; mientras que una de ellas presenta una interacción que favorece la formación de un apego seguro (madre sensible al bebé, que responde de forma eficaz y adecuada a sus necesidades), la otra interacción no lo sería (caracterizada por la insensibilidad y una falta de atención adecuada). Los y las participantes tienen que reflexionar acerca de las diferencias en los dos estilos interactivos presentados analizando sobre todo las consecuencias de estas prácticas para el desarrollo del apego en el bebé. Una vez comentadas en grupo las diferencias encontradas, las madres y los padres vuelven a observar la interacción que favorece la formación de un apego seguro para identificar las estrategias y conductas parentales específicas que promueven este vínculo afectivo. Finalmente, se lleva a cabo una síntesis con las ideas fundamentales sobre la temática trabajada.
Tiempo total de la sesión: 85 minutos. Actividad 1. 40 minutos. Actividad 2. 45 minutos.
Los materiales necesarios para el desarrollo de esta sesión son: Tijeras y pegamento. Pizarra y tiza. Bolígrafos o lápices. Anexos incluidos en cada actividad. Cañón y ordenador.
A continuación se describen cada una de las actividades que componen la sesión. Para cada una de ellas se detallarán los siguientes contenidos: Descripción. Objetivos específicos. Materiales. Duración. Desarrollo de la actividad.
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El coordinador o coordinadora presenta la actividad retomando los contenidos abordados en la sesión grupal 1, y reflexionando por tanto en torno a todos los cambios personales y familiares que produce el nacimiento de un hijo o hija. Es muy probable que fruto de esta reflexión alguno de los participantes exprese su preocupación acerca de cómo organizar el cuidado del o de la bebé cuando los progenitores no están en casa. Si éste es el caso, el coordinador o coordinadora puede retomar la reflexión realizada por la madre o el padre en cuestión para introducir este primer paso de la actividad. Si no, puede continuar la introducción reflexionando en torno a algunas de las
Para reflexionar en torno a estas cuestiones, la coordinadora o coordinador plantea tres casos hipotéticos (anexo “Tres casos para reflexionar”). En cada uno de los casos se refleja una opción diferente para cuidar al bebé mientras los progenitores están fuera de casa: familiares o amigos, persona contratada o escuela infantil. La coordinadora o coordinador puede leer los casos en voz alta o repartirlos entre los participantes para leerlos individualmente o por parejas. A partir de estos casos, el coordinador o coordinadora debe promover una lluvia de ideas acerca de las ventajas e inconvenientes de cada una de las decisiones, para lo cual puede plantear al grupo las siguientes preguntas:
En una pizarra u otra superficie amplia (por ejemplo, un mural) el coordinador o coordinadora debe ir tomando nota de las ideas que madres y padres vayan expresando. Sería deseable que se dividiera la pizarra en tres partes y, en cada una de ellas, se fueran anotando tanto las ventajas como los inconvenientes de cada opción. De este modo, al final de la lluvia de ideas, el grupo de participantes puede observar de un solo golpe de vista toda la información. Si lo considera oportuno, el coordinador o coordinadora puede completar la lluvia de ideas con la información recogida en el marco teórico de la sesión y que se resume a continuación.
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Algunas ventajas Algunos inconvenientes
Familiares o amigos
Opción económica Se trata de personas de confianza Sienten un gran afecto por el o la bebé Los lazos emocionales pueden facilitar el acuerdo entre los distintos cuidadores
Puede suponer una carga para el cuidador o cuidadora Si se trata de los abuelos puede que implique demasiado esfuerzo físico Por los estrechos lazos emocionales pueden existir dificultades para que se respeten los criterios educativos establecidos por los progenitores Puede implicar desplazamiento y un nuevo contexto para la o el bebé
Escuela infantil
Personal con formación específica en el cuidado y desarrollo infantil Entorno adecuado a las necesidades infantiles
En muchas ocasiones resulta una opción poco económica Inicialmente no existe relación afectiva con el bebé El bebé no contará con la atención de una persona solo para él o ella Requiere organizar la ida y venida a la escuela
Persona contratada
Persona elegida por los progenitores A la vez que cuida de la o del bebé, puede atender otras tareas del hogar No implica desplazamiento ni un nuevo contexto para el o la bebé
Inicialmente no existe relación afectiva con el bebé Requiere un período de adaptación tanto con el bebé como con las normas y rutinas de la familia Requiere confianza en una persona inicialmente desconocida por los progenitores
La coordinadora o coordinador puede terminar esta primera parte de la actividad reflexionando con los participantes acerca de que no existe una única solución para organizar la nueva vida en familia y que todas las opciones tienen ventajas e inconvenientes. Puede utilizar para ello las siguientes preguntas-guía:
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manifiesto que muchas de las consideraciones incluidas en “La balanza” podrían extrapolarse a otras decisiones importantes para organizar la vida familiar y no solamente el cuidado alternativo del o de la bebé. Por ejemplo, el respeto a las necesidades de la o del bebé o la satisfacción de los progenitores con la decisión adoptada son aspectos fundamentales en cualquier aspecto de la vida cotidiana de la familia. Además, la coordinadora o coordinador puede añadir otras reflexiones que le parezcan oportunas en función de las características del grupo y de los objetivos de trabajo que se haya propuesto:
Es normal necesitar ayuda para el cuidado y la educación de los hijos y las hijas. El bebé puede ser cuidado en ocasiones por otras personas diferentes a los progenitores, bien sea por necesidad o para disfrutar de algún tiempo para uno mismo, para la pareja o para relacionarse con amigos y familiares. La decisión de cómo organizar el cuidado alternativo de la o del bebé, al igual que otras decisiones familiares importantes, deben ser reflexionadas y acordadas por todos los miembros de la familia. Los cuidadores alternativos nunca deben sustituir a los progenitores en la educación de las hijas y los hijos. Padres y madres tienen un papel fundamental y único en el desarrollo de su bebé. Existen distintas formas de organizar el cuidado alternativo del o de la bebé. Las más comunes son contar con familiares o amigos, contratar a una persona o llevar al bebé a una escuela infantil. No existe una forma ideal de organizar el cuidado alternativo de la o del bebé. Todas las opciones tienen ventajas e inconvenientes. Independientemente de la solución elegida para organizar el cuidado del o de la bebé, hay algunos requisitos indispensables que deben estar presentes en todas las ocasiones. La solución adoptada debe responder a las necesidades de la o del bebé y ser respetuosa con la forma de ser de los progenitores y de su estilo familiar. Es fundamental que la persona que cuide al bebé tenga disponibilidad para hacerlo de forma estable, disfrute de la tarea y sea coherente con los progenitores en los aspectos educativos básicos. Los progenitores deben sentir que pueden confiar en esa persona. Debe existir una comunicación fluida entre los progenitores y el resto de cuidadores para garantizar la coherencia en el cuidado y la educación del o de la bebé.
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La decisión es adecuada para el bebé
Tiene formación especializada en educación infantil
Os sentís a gusto con la decisión
La persona tiene disponibilidad para cuidar al bebé
Esa persona coincide en todo con vosotros
Es la opción más económica posible
Disfruta de cuidar al bebé y lo hace con agrado
Es un miembro de la familia o un amigo cercano
Es la opción más cómoda para los progenitores
Hay acuerdo en las cuestiones más importantes
Hay comunicación con el otro cuidador/a
Confiáis en esa persona
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