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Aprende idiomas 7 dias, Guías, Proyectos, Investigaciones de Literatura Española

Como aprender idiomas fácilmente

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2016/2017

Subido el 20/11/2017

venoluigui-alex22
venoluigui-alex22 🇧🇴

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en 7 días
RAMÓN CAMPAYO
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aprender

un idioma

en 7 días

RAMÓN CAMPAYO

Agradecimientos

No hace demasiado tiempo empecé a hacer mención sobre aprendizaje de los idiomas a aquellos alumnos que depositan su confianza en mí y asisten a alguno de mis cursos presénciales, y un poquito más tarde hice lo mismo en los cursos que ofrezco a través de Internet. Lo que comenzó siendo la mera mención de una técnica, pasó enseguida a ser algo de mucha expectación entre los asistentes, de forma que despertaba su interés y reclamaban más información al respecto. Debido a ello, tuve que aumentar el tiempo dedicado a esta interesante materia, tan necesaria en los tiempos que corren y de paso tan necesitada. Al poco, el estudio de los idiomas se había convertido en uno de los platos fuertes de todos mis cursos, especialmente de los cursos presénciales. Muchos de mis alumnos dejaron de asistir a sus habituales academias de idiomas para ponerse a estudiar por su cuenta mediante un sistema de trabajo mucho más eficaz y entretenido que el que venían realizando habitual mente en sus centros, el cual describiré amplia y gustosamente en este libro.

Sé que alguno de ellos empezó a estudiar a la vez la friolera de ¡seis idiomas!, y al poco tiempo, en el foro del club de alumnos de mi página web, el aprendizaje de los idiomas pasó a ser, con mucho, la parte de el de mayor extensión, de más comunicación y, en definitiva, de más movimiento.

Gracias a esta respuesta, deseo dar prioridad en estos momentos al estudio de los idiomas, y a ellos dedico por tanto este libro, mi segundo libro.

Muchas gracias, queridos amigos, por compartir conmigo vuestra ilusión. Yo también he aprendido mucho de vosotros.

RAMÓN CAMPAYO

Aviso importante

Aprender un idioma correctamente es a menudo una tarea muy larga y difícil para la mayoría de los estudiantes, los cuales descubren, tras varios años de estudio, que son incapaces de hablarlo con fluidez y de forma adecuada.

Con el sistema de estudio que vamos a desarrollar en este libro, puedo asegurarte que, una vez lo hayas leído y comprendido, si haces todos los ejercicios y sigues las recomendaciones, conseguirás expresarte de manera fluida y eficaz en tan solo siete días de práctica; da igual el idioma que hayas elegido para ello.

Lógicamente, primero tienes que leer el libro y aprender a hacer las cosas adecuadamente, pues siempre habrá algún lector «prisas» que querrá hablar el idioma antes de empezar, tan ni siquiera haber completado satisfactoriamente el contenido del libro. Ciertamente, notarás muy pronto un progreso y un creciente interés muy importantes, pero ten paciencia y haz las cosas bien.

Para conseguir este objetivo, te haré una recomendación inicial que parece bastante obvia, pero que algunas personas no suelen cumplir, y eso sería algo desastroso en el estudio de este libro. Esta norma es tan sencilla como:

Leer el libro por orden, capítulo a capítulo.

Para que puedas controlar que, en efecto, así lo haces y que estudias avanzando adecuadamente sin dejarte atrás nada importante, verás al final del libro una sección llamada «Zona de control», Esta sección tiene unas casillas que tendrás que ir marcando por orden, de forma que no puedes marcar una casilla determinada sin antes haber marcado la anterior.

La manera de cumplir este apartado es bien sencilla: marcas aquella casilla cuyo contenido hayas leído y cumplido.

Esta sección es también útil para que no te despistes en ningún caso y siempre sepas lo que tienes que hacer, pues a veces tendrás que volver sobre páginas ya leídas. Encontrarás más información en dicha sección.

Contarás también con otro interesante capítulo llamado «Ayuda», en el cual he intentado adelantar y contestar anticipadamente las dudas y preguntas que pudieran presentárseles a algunos lectores en determinados momentos.

Fiel a mi línea, el libro es sencillo de leer, está todo explicado con detalle y con muchos ejemplos para que puedas seguirlo fácilmente. Su lectura te ayudará especialmente a desarrollar importantes cualidades mentales tales como la concentración y la imaginación. Especialmente esta última, la cual constituye nuestra capacidad mental más importante. También mejorarás considerablemente tu memoria basal y tu capacidad de aprendizaje en general.

Una cuestión de confianza

Es la Navidad del año 2005, una fría mañana del mes de diciembre, Ramón Campayo está trabajando en este libro y ya lo lleva muy avanzado. Se me ocurre que tengo algo importante que me gustaría deciros, a propósito de su técnica para aprender idiomas, que puede ser de utilidad y animar a muchos lectores. Por esta razón le dije a Ramón que me dejara escribir algunas palabras para que pudiera contar una experiencia personal. Ramón rápidamente guarda su trabajo en el ordenador y me abre un documento nuevo para que pueda escribir. Se levanta de la silla y me dice: « ¡Adelante!».

Ahora estoy sola, frente a vosotros, y deseo contaros una experiencia personal increíble, digna de mención, y que de otro modo muy poquita gente conocería.

Cuando Ramón me dijo un día que iba a escribir un libro sobre la forma ideal de estudiar y de aprender un idioma, la idea me gustó mucho, en cuanto a que prácticamente todo el mundo tiene o quiere estudiar alguno en estos tiempos que corren, y pensé que sin duda sería muy bueno facilitar esta tarea a todos aquellos que vayan a estudiarlo.

Llevo diez, años casada con Ramón y aunque tengo un pequeño negocio familiar de decoración en Albacete, suelo acompañarlo en sus

Viajes, en sus competiciones, en sus conferencias, en sus exhibiciones

Y en sus cursos. Así, hace unos años lo acompañé en su primer viaje a

Alemania, un poquito antes de que consiguiese esos fantásticos 15 récords mundiales en noviembre del año 2003.

Tomamos el avión con destino a Munich y, una vez habíamos despegado, Ramón sacó de una carpeta unas extrañas plantillas (como las

Que más adelante conoceréis) y un pequeño diccionario electrónico, al cual conectó unos auriculares que se los colocó en los oídos.

Aunque le he visto hacer cosas mucho más extrañas, le pregunté qué estaba haciendo, y me contestó que iba aprender alemán, porque la conferencia que tenía que dar esa misma tarde, al poco de llegar a Alemania, la quería dar en ese idioma.

En el acto me dio un súbito golpe de risa, pues Ramón no hablaba nada de alemán, ya que en la escuela estudió francés y sus conferencias acostumbra a darlas en inglés.

Le pregunto, un poco en son de guasa, que si va estar todo el viaje (de unas dos horas de duración) estudiando, y me dice que no, que tiene hambre, que piensa tomarse el menú que darán en el avión y que después se tomará el café tranquilamente.

Nunca he dudado de la capacidad de Ramón, ni tampoco de su técnica, pues lo he visto realizar hazañas increíbles con la mente, pero en esta ocasión pensé: «Chaladuras de genio».

Ramón estuvo bastante ocupado todo el viaje (salvo el tiempo empleado en el almuerzo) hasta unos diez minutos antes de aterrizar. En ese momento, y mientras recogía sus cosas, le pregunté que cómo se le había dado, y en tono algo bromista le dije también que si ya sabía hablar alemán, a lo que me contestó sonriendo que sí, que ya hablaba él suficiente.

Nos fuimos derechos al hotel, y casi acto seguido al lugar de la conferencia donde más adelante se celebraría el festival mundial de récords de Starnberg, y donde suelen participar algunos de los mejores memorizadores del mundo. Durante este tiempo, y hasta el momento de dar la conferencia, Ramón no repasó ni revisó documento alguno. Simplemente, y llegado el momento, inició su conferencia en alemán, y re conozco que me quedé con la boca abierta.

«Sí, si realizas los entrenamientos que te vaya marcando.» Esa fue su respuesta, respuesta que, por supuesto, no me creí.

Ramón siempre me ha sorprendido con sus logros en el ámbito personal, aunque ahora cada vez menos, desde luego. Pero en este caso esto era algo mucho más difícil de creer, pues me pasaba la pelota a mí. Quería que yo fuese la protagonista de algo, la que obtuviese un logro importante. Dicho de otro modo, al final iba a depender todo de mí, no de él, y eso es lo que de algún modo me daba miedo, además de que, sinceramente, no me veía capaz de obtener una marca de competición en ninguna prueba de memorización. Tampoco confiaba en mí lo suficiente pero ciertamente también pensé que tendría su apoyo y que no había nada que perder.

Mientras pensaba esto durante unos instantes, Ramón me observaba y me leía el pensamiento, pues es muy buen psicólogo. El sabía que mi duda era una duda de aceptación, por lo que interrumpió mi pensamiento y añadió enseguida:

«Te prometo que te lo pasarás muy bien y que el entrenamiento te enganchará. Será una actividad que desearás hacer cada día. Te encantará superarte y disfrutarás con ello».

Le dije que muy bien, que me pondría a entrenar, pero que no le podía prometer nada. Así fueron pasando los días, y, en efecto, recuerdo muy buenas sensaciones entrenando. Era algo muy divertido, y mi hora diaria de entrenamiento se me pasaba rápidamente. Muchas veces Ramón me cortaba y no me dejaba entrenar más de ese tiempo. Yo le decía:

«Déjame un poquito más, que ahora se me está dando muy bien».

El me decía que no, que precisamente era al momento de cortar:

«Has adquirido buenas sensaciones, y el cortarte ahora hará que mantengas cierta ansiedad durante todo el día, el cual te servirá para entrenar mañana todavía mejor».

Lógicamente tenía que hacerle caso, él era mi entrenador, y la idea de que yo compitiese también había sido suya. Mi progresión fue muy grande, y mi confianza también aumentó mucho, aunque sinceramente, cuando iba a empezar el campeonato en Starnberg (Alemania), el día 1 de noviembre de 2004, me asaltaban muchas dudas sobre el resultado que podía obtener. Él percibía mis dudas y me decía:

«No te preocupes por el resultado, este vendrá solo. Aquí hemos venido a disfrutar y a pasarlo bien».

Ramón compite primero, y como siempre, se encuentra rodeado de prensa, de organizadores y de jueces. Ha obtenido nueve récords mundiales en las cinco pruebas en las que ha participado y es el indudable número 1 mundial en pruebas de memorización rápida. Yo me preparo, pues compito tras él, según lo ha dispuesto la organización.

Tras el revuelo que crean sus hazañas entre el público, ahora me toca a mi sentarme frente al ordenador de competición aún más preocupada que

Antes, pues la gente ha presenciado con el un nivel increíble y pienso

Que inconscientemente me lo van a pedir a mí también igualmente y pienso

« ¡Vaya creo que hubiese sido mejor competir antes que el!

Siento cierta presión, y eso me molesta un poco. Una vez sentada, Ramón se me acerca, me sonríe y me dice que haga simplemente lo que tantas veces he hecho en casa. Yo le digo que sí, pero que diga al público y a la organización que lo que yo voy hacer no vale nada comparado con lo que tú has hecho, para que no los pille por sorpresa.

Él me replica: « ¡Nada de eso! Tu esfuerzo es tan meritorio como el mío y como el de cualquiera. Mira con cariño esa pantalla que tienes delante. Relájate y disfruta como si no hubiese gente, como si estuvieses sola en casa. No te preocupes por más, yo estoy a unos

metros de ti apoyándote mentalmente, y cuando termines te querré lo mismo que ahora, hagas lo que hagas».

Cuando Ramón se retira de mí lado veo que habla en voz baja con la juez principal unos instantes, y esta anuncia que ahora va a competir su esposa, la cual no es profesional y solamente lleva unos meses entrenando con él. Estas palabras me reconfortaron bastante, y tras ellas, aunque algunas personas se retiraron, la mayoría se quedaron para verme actuar, aunque supongo que principalmente enganchadas por eso de que «había entrenado con él».

Recuerdo con mucho cariño esta competición. Se me pasó muy rápida, y de forma fugaz la resumo diciendo que, en efecto, quedé segunda del mundo por detrás de Ramón (eso ya lo sabía). Pero, además, mi marca memorizando números decimales en un segundo me colocaba la segunda en el ranking mundial de todos los tiempos, por delante de Creighton Carvello, de Inglaterra, pues solo Ramón era capaz, de realizar marcas superiores a la mía.

Mi conclusión tras esta competición, y lo que de verdad deseo transmitiros desde el principio, es que confiéis siempre en vosotros mismos, que no penséis en el resultado que se puede o no obtener, pues esto solo sirve para generar miedo y tensión, y que se puede estar; gusto y feliz en cualquier sitio, en cualquier situación.

Tenemos que aprender a confiar en nosotros mismos, aunque el resultado que obtengamos parezca no ser el mejor algunas veces. Pensamos que aun así, la vida sigue, y que siempre nos proporcionará nuevas oportunidades en las cuales podremos brillar si no hemos tenido malas sensaciones anteriormente y si hemos sabido aceptar cualquier resultado anterior, pues como Ramón dice, la verdadera fuerza mental reside en la sensación, en el sentimiento, en el ser.

Es una pena que Ramón no haya tenido ninguna respuesta del Gobierno español, pese a haberse ofrecido desinteresadamente para opinar y cooperar acerca de cómo debería ser la educación en las escuelas, en los institutos y en las universidades, y para que todos los estudiantes Aprendiesen a Aprender, igual que yo lo he hecho, igual que lo hacen sus alumnos. Para saber cómo reforzar la autoestima y la seguridad personal, para aprender a confiar en nosotros mismos y a ser nuestros mejores amigos.

Otro gallo cantaría si esto sucediese, pero desgraciadamente es al revés, y no tendrá apoyo. Mejor dicho, los poderes públicos nacionales no contarán con su apoyo porque prefieren ignorarlo, aunque posea la memoria más rápida y eficaz de todos los tiempos, aunque haya demostrado tener una capacidad, una inteligencia y un desarrollo personal asombroso. No lo apoyan tampoco en las investigaciones que quiere llevar acerca del entrenamiento mental para tratar ciertas enfermedades derivadas de la mente, algo muy necesario y que parece que solo las personas que tienen algún familiar con estos problemas sean conscientes de ello, pero a las que toda la sociedad tiende sistemáticamente cada vez mas, pues indudablemente ahora se viven más años que antes.

Afortunadamente, siempre se podrá comunicar con todo el mundo mediante sus cursos, mediante sus competiciones, mediante sus libros, esté donde esté. Todos los que lo conocemos deseamos que el resultado de sus estudios y de sus investigaciones no caiga en saco roto y contribuya al desarrollo de la sociedad, tanto en el plano educativo como en el desarrollo de la personalidad individual, de forma que muchas enfermedades que ya empiezan a desarrollarse por comportamientos depresivos desde la infancia puedan erradicarse para siempre.

Para despedirme, solo me resta desearos que disfrutéis con este libro tanto como yo lo he hecho. No tenéis nada que perder y seguro que no os arrepentiréis.

Mª JESÚS GARCÍA

(Esposa de Ramón)

Si a una persona le cuesta aprender un idioma, será porque esta haciendo algo mal, no porque sea difícil para ella de aprender, y mucho menos porque le falte capacidad, como con frecuencia puede llegar a pensar, pues resulta que esta persona tan «torpe» ya aprendió a la perfección su idioma natal, y además lo hizo muy fácilmente. De hecho, si hubiese que puntuar su naturalidad y desenvoltura para hablarlo y entenderlo correctamente y con fluidez, cuando menos habría que darle una matricula de honor.

Muchas personas pueden pensar que todos hemos aprendido bien nuestro idioma natal porque lo hicimos cuando éramos niños, pero no es cierto que esto sea así, y aprovecho para romper con una creencia muy antigua y consolidada. Me reafirmare siempre en que un adulto tiene en todos los casos mayor capacidad para aprender que un niño. De hecho, mantengo que un adulto puede aprender un idioma con suficiente profundidad en solo siete días, pero esto es algo que no podrían conseguir los niños pequeños. Solamente pueden hacerlo las personas de cierta edad, y con un mínimo de capacidad, que posean el suficiente interés para ello. Sin embargo, ¿que posibilita que todos los niños puedan empezar a hablar su idioma natal desde pequeños y progresen con bastante rapidez? Pues es algo muy sencillo de explicar: lo hacen por obligación, por necesidad, por repetición, por constancia y por aburrimiento. En otras palabras: no tienen nada que hacer que sea de mayor importancia.

  1. Por obligación. Nos le queda otra, ¿verdad? Los niños no pueden evitar escuchar hablar a los adultos de las mismas cosas todos los días. No estoy diciendo que esto sea algo malo, en absoluto, nada de eso. Esta muy bien que sea así, y además no podría ser de otra manera. Solamente trato de explicar las ventajas (no las capacidades) con las que contaran los niños sobre los adultos para aprender a expresarse en su idioma natal.
  2. Por necesidad. Se ven en la obligación de aprender a expresar sus necesidades: que necesitan comer, beber, ir al aseo, que les duele algo..., Digamos que, al contrario de los adultos, se ven en la necesidad de aprender un idioma por cuestiones de supervivencia
  3. Por repetición. Los adultos siempre dicen delante de ellos las mismas cosas con mucha frecuencia, por lo que pronto estas les serán muy familiares.
  4. Por constancia. Obsérvese que el niño que aprende su idioma natal lo escucha y lo habla todos los días, y muchas horas cada día. Compárese la diferencia con el adulto que acude a una academia para aprender un idioma solamente dos o tres horas escasas a la semana. Esto equivaldría a un niño que solo hablase una hora los martes y los jueves, por ejemplo, y que el resto de la semana permaneciese callado. ¿Cómo podría aprender así? Ciertamente un adulto no necesitara tanto tiempo para aprender, realmente necesitara muy poco, tal y como demostrare en este libro, pero considera esta comparativa solamente a titulo de ejemplo.
  5. Por aburrimiento. O porque no tienen nada mejor que hacer en ese momento, pues son muchas horas muertas, o poca actividad, las que tendrán que soportar durante el transcurso del día.

También podríamos hacer mención especial a otras ayudas que tienen los niños desde muy pequeñitos, como ver programas infantiles en televisión, especialmente los dibujos animados de calidad (¡que lastima que escaseen tanto!), donde cariñosos personajes hablan agradablemente en su idioma, etc.; todo ello expresado en el idioma que están aprendiendo. De este modo, el «bombardeo» final al que están sometidos es enorme y por fuerza tienen que aprender.

No obstante, si reuniésemos en un aula a un grupo de personas en las que hubiese niños pequeños y adultos, que tuviesen que aprender un idioma nuevo, y les fuesen impartidas a todos ellos un mismo número de horas de clase, aunque dichas clases se intentasen adaptar al nivel cultural y a la personalidad de cada alumno, que nadie dude de que los adultos conseguirían hablarlo mucho mas rápida y eficaz mente que los niños pequeños, que son los que supuestamente cuentan con una «mayor capacidad para aprender ».Esta sería una comparativa justa. Ya que ahora sí estarían todos los componentes del grupo en igualdad de condiciones para aprender.

Eso si, en el hecho de que los niños utilicen una técnica forzosa para aprender su idioma natal, tal y como hemos visto anteriormente, reside precisamente su secreto mas importante. Sin duda, será el resultado de un «quiero aprender a comunicarme porque lo necesito», y obtendrán un rápido dominio de su idioma natal, como no podría ser de otro modo.

Gracias a estos hechos, surge este libro con la mejor intención: la de demostrar a todo el mundo que aprender un idioma es algo muy sencillo de conseguir, independientemente de la edad. Es lo más fácil del mundo, y si no lo parece así será porque algo se esta haciendo mal.

Observe el lector que no le sucede lo mismo a los niños cuando intentan aprender en la escuela otras asignaturas que no se les enseñan de forma natural, como las matemáticas, por ejemplo, que se «explican» de manera tan enrevesada e ilógica que los estudiantes terminan deduciendo por si mismos que están ante algo muy difícil de aprender, solamente al alcance de los superdotados.

Si los niños tuviesen mayor facilidad innata de aprendizaje que los adultos, no tendrían tampoco ningún problema en el conocimiento de esta asignatura «mas complicada». Pero, en los tiempos que corren, raro es el que aprueba esta materia, y si la aprueban es porque cada vez se exige un menor nivel cultural para compensar la deficiente calidad existente en la enseñanza. Estoy hablando mas en concrete de España, precisamente uno de los países del mundo donde sus habitantes menos y peor hablan otros idiomas.

De esta manera, y volviendo al ejemplo de las matemáticas, muchos alumnos que suspenden y que estudian después con un profesor particular comprueban lo sencillas que realmente son; pero sucede que los estudiantes estudian las matemáticas perdidos fotografiando en todo momento, a pesar de que nuestra mente funcione con imágenes.

Por ejemplo, todos hemos estudiado polinomios, trigonometría, límites, logaritmos, derivadas, integrales, etc., pero ¿cuantos lectores sabrían decirme qué son en realidad estas cosas y para qué sirven? ¿Hemos sabido alguna vez para qué sirve un logaritmo neperiano? ¿O qué es el número "e"? ¿O qué es una derivada?

El más nítido recuerdo que tiene la mayoría de los estudiantes al respecto es ver a su profesor de matemáticas llenar la pizarra de números, de signos raros y de «demostraciones», observando con la boca abierta cómo lo hace, y después diciendo interiormente algo así como «¡ah, pues muy bien!».

Como puede desprenderse de estos ejemplos, el secreto no es ser un niño o un adulto, sino poseer una técnica de aprendizaje adecuada, una técnica que nos permita estar centrados mental y fotográficamente, ayudándonos a la vez a comprender aquello que estamos estudiando, de modo que sepamos para qué, cuándo y cómo utilizarlo por nosotros mismos. Esa técnica bien aplicada debería permitir al estudiante incluso deducir mucha información complementaria por su propia cuenta. A esto le llamo realmente «APRENDER».

Por este motivo, que no se desanime ningún lector. Que nadie piense que él ya no tiene edad o capacidad para aprender idiomas, porque no es así. Si piensa esto, no solamente se equivocará, sino que también, y sintiéndolo mucho, esa será su realidad, puesto que el pensamiento es creador. En cambio, si sigue con ilusión y con confianza los pasos que irá encontrando en este libro, no solamente podrá aprenderlos con increíble facilidad, sino que además se sorprenderá de hasta dónde puede llegar su enorme capacidad. ¡Prometido!

Y si hubiese algo de resistencia, solamente sería cuestión de presionar un poquito más:

— ¡Pero fíjate qué día tan bueno hace! — ¡Mira qué película van a echar ahora!

Tal y como comenté anteriormente, hablamos sobre todo de empezar. Empezar es lo más difícil, y muchas veces nos cambian las ideas sobre lo que queríamos hacer nada más empezar a hacerlo. Puede su ceder que una actividad se convierta en algo mejor (o peor) de lo que pensábamos que iba a ser y, de ese modo, esta circunstancia marcará el futuro inmediato de nuestra actividad, es decir, de su continuidad. Lo que sí está claro es que el que de verdad desea algo pone los medios y no abandona fácilmente, y menos al primer contratiempo. Por eso, antes de aprender un idioma, por ejemplo, deberíamos plantearnos si de verdad queremos aprenderlo o no, pues puede que no sea así y suceda que simplemente nos «gustaría aprenderlo», es decir, nos gustaría que alguien nos regalase de repente su conocimiento con poco o ningún esfuerzo por nuestra parte, de igual modo que nos gustaría que alguien nos regalase el resultado de dos años de gimnasio, el se seis meses de dieta, etc.

Lo mejor es ver el lado bueno de cada cosa que decimos emprender, sin fijarnos en los posibles resultados y sin menospreciar nuestras posibilidades o capacidades. Si disfrutas con aquello que haces, el tiempo pasará felizmente para ti y mantendrás tu ilusión por todas las cosas, al contrario de lo que sucederá si solamente piensas en obtener resultados, pues en este caso notarás que no disfrutas del pro ceso a recorrer. El tiempo no transcurrirá de forma agradable ni rápida y el final no puede ser otro que desistir, antes o después, de aquella que iniciamos.

El trabajar con una técnica adecuada que te permita progresar felizmente y que te haga la tarea agradable será algo fundamental para llegar hasta el final, pues es inherente a la condición humana la acción de desistir ante el menor contratiempo.

Capítulo 3

Dificultades en el aprendizaje de un idioma

CUANDO una persona cualquiera intenta aprender un nuevo idioma, se encontrará con una serie de dificultades, o frenos, que le aparecerán por el orden siguiente:

A) Vocabulario.

B) Pronunciación.

C) Gramática.

El primer freno en aparecer, y también el más importante, es el Vocabulario. En efecto, cuando abrimos un libro escrito en un idioma desconocido para nosotros, como no tenemos vocabulario, las palabras serán un conjunto extraño de signos. Observe el lector que este será el Primer freno con el que se encontrará, y no lo será la pronunciación, por ejemplo, puesto que nuestro neófito estudiante lo primero que verá son las palabras escritas, las cuales no sabrá lo que significan (por falta de vocabulario), y solamente más tarde, cuando empiece a serle familiar alguna, se planteará su pronunciación. Dicho de otro modo:

Si no poseemos nada de vocabulario, mucho menos podremos pronunciar las palabras o aprender la gramática de un idioma, pues al faltar la esencia de este, las palabras, no tendremos ningún material con el que trabajar.

El segundo freno es el de la pronunciación. Aunque este viene después en el tiempo, realmente lo hace muy cerca del freno del vocabulario, justo a continuación, puesto que el estudiante se planteará enseguida cómo se pronuncia cada palabra que ve escrita.

La pronunciación no es difícil, especialmente en algunos idiomas como el castellano, el francés o el alemán, en los que simplemente obedeciendo sus sencillas reglas, y con un mínimo de práctica, no encontraremos ninguna dificultad. Otros idiomas, como el inglés, presentan mayor problemática y requerirán más práctica, dado que están plagados de numerosas excepciones o irregularidades, pero ello no los hace ser más difíciles a medio plazo, aunque sí al principio de su estudio. En cualquier caso, el idioma necesita mucha práctica para obtener una gran fluidez, y el estudio de los idiomas con características similares al inglés nos obligará a ello, lo cual no es malo. No obstante, con nuestro sistema de aprendizaje de idiomas conseguiremos desenvolvernos de manera rápida y fiable, y nos costará mucho menos esfuerzo adquirir una desenvoltura total en cualquier idioma.

El tercer y último freno que encontraremos estará constituido por la gramática. La gramática engloba las conjugaciones de los verbos, los verbos irregulares, los modismos o frases hechas, la estructura de las oraciones, etc. Este freno surge al final, debido a que al principio, como nuestro estudiante ni siquiera conoce aún el significado de una palabra, todavía menos podrá saber si se trata de un tiempo verbal determinado, y por ello, esto será algo que no estará en condiciones de plantearse aún.

Con los actuales sistemas de aprendizaje de idiomas, el estudiante siempre se sentirá frenado por alguna de las tres dificultades antes mencionadas, puesto que estudia las tres a la vez desde el primer día. En realidad, el estudiante se verá frenado por una, por dos o por las tres dificultades a la vez, y aquí es donde empieza el problema:

Como pensará de este modo, creará con dicho pensamiento su realidad. ¿Quién no ha pensado alguna vez que estudiar un idioma es muy difícil, o incluso que él no tiene la suficiente capacidad para hacerlo bien?

Pues bien, nosotros ya sabemos que aprender un idioma es lo más fácil que existe, puesto que es de las pocas cosas que todo el mundo consigue hacer muy bien. No es cuestión de ser un superdotado, sino de eliminar los inoportunos frenos que persisten ante una inadecuada y antinatural técnica de aprendizaje.

Capítulo 4

Sistema «SRCI» para el aprendizaje de los idiomas

Con el fin de emplear todo un lenguaje común para el estudio de los idiomas, al igual que en su día denominé a mi sistema personal de estudio y memorización SRC (Sistema Ramón Campayo), a este sistema de aprendizaje de idiomas lo voy a llamar SRCI (Sistema Ramón Campayo de Idiomas). De este modo podremos hablar de forma abreviada y precisa para referirnos a él.

El vocabulario básico que debes adquirir y manejar con soltura para hablar un nuevo idioma estará formado en principio por algo más de 600 palabras, las cuales deberán estar muy bien escogidas. Para ello atenderemos a la frecuencia de su uso y a la posibilidad combinatoria que tienen para formar otras palabras nuevas.

Nosotros podremos, en efecto, llegar a este nivel en solo siete días de práctica, a razón de una hora diaria aproximadamente, lo cual parece imposible a primera vista, pero es algo que sucederá una vez hayas leído este libro y te pongas manos a la obra. Pero, lógicamente, para poder conseguir nuestros objetivos, antes será necesario haber leído y comprendido correctamente todo el libro, algo evidente. Yo no puedo saber de antemano el tiempo que cada persona le va a dedicar a ello ni lo que va tardar en terminarlo, pero también es cierto que quien más adelante desee aprender un segundo idioma ya no tendrá que volver a leer este libro, aunque siempre será muy conveniente darle un repaso, y entonces sí que tardará siete días netos en hacerlo, o puede que incluso menos.

Así pues, una vez se complete la lectura de este libro y se rellenen las tablas que aparecerán en un capítulo posterior, todo lector estará a sólo siete horas de conseguir lo que parece imposible, de demostrarse a sí mismo que su capacidad de aprendizaje es tremendamente alta si sabe emplearla.

Fundamental será que consigas un buen diccionario donde también figure la pronunciación figurada de cada palabra. Igualmente sería muy interesante el uso de una agenda de traducción, así como el de un diccionario para el ordenador, de forma que puedas buscar las palabras a traducir con mayor velocidad. Después habrá que hacer asociaciones inverosímiles, y aquí sí que todos aquellos que han hecho cursos conmigo (incluyo a los fieles lectores de mi primer libro Desarrolla una mente prodigiosa) tendrán clara ventaja sobre los lectores que sean primerizos en estos temas, a los cuales, desde luego que voy a ayudar al máximo proporcionándoles una clara información junto con buenos ejemplos y todo tipo de recomendaciones.

En efecto, uno de mis alumnos más avanzados tardaría menos de una hora en tener todo el vocabulario necesario asociado y conocer por tanto a la perfección la correlación entre las palabras de su idioma natal y las del idioma extranjero que desea aprender. Como será conveniente escribir cada asociación inverosímil, se tardará un poquito más de tiempo en tenerlo todo idealmente preparado para estos siete días de sorpresas que pronto comenzarán. En el propio libro he preparado las tablas, buscando con ello una mayor comodidad para el lector, quien podrá aprender escribiendo cómodamente en ellas todo el vocabulario que necesita.

Voy a suponer que tienes una capacidad normal y un interés también normal, aunque probablemente este empiece a ser más alto cada vez. Es importante que no corras al principio, pues para obtener los resultados óptimos, primero hay que terminar de leer el libro y entenderlo completamente. Por ello, a partir de ahora te rogaré que leas con mucha atención todo lo que ha de venir, será muy fácil, ameno y seguro que te gustará.

¿Cómo podremos hablar un idioma transcurridos esos siete días de práctica?

Imagina que vas andando por una calle de tu ciudad y de repente se presenta una persona extranjera, que, muy educadamente, te pregunta de la siguiente manera:

  1. «Buenos días. Por favor, ¿cómo poder ir a la calle Mayor?». O bien:
  2. «Buenos días. Por favor, ¿cómo poder llegar a la calle Mayor?».

Observa que podremos expresar una misma idea con frases distintas. Nuestro primer objetivo, el que se consigue prácticamente desde el primer día, será que puedas hablar con todo el vocabulario necesario como lo haría Tarzán, es decir, usando los verbos en infinitivo. No obstante, no creas que será hablar simplemente como Tarzán, será el equivalente al lenguaje de un Tarzán muy refinado. Así, para aprender a hablar un idioma, este deberá ser siempre el primer paso. Más adelante explicaremos cómo el lector debe proseguir para ir refinando su lenguaje y hablarlo de una manera más técnica a medida que avanza.

Piensa que el primer freno en el camino de aprender un idioma, y a la vez el más importante, está, como sabemos, en la adquisición de su vocabulario, pero nosotros podremos aprenderlo con mucha facilidad, y aquí es donde reside uno de los mayores secretos de nuestra técnica, aunque esto será materia del siguiente capítulo.

Prosigamos... Hemos dicho que tenemos que aprender a hablar inicialmente como Tarzán, usando infinitivos, los cuales comunicarán perfectamente nuestra idea y darán agilidad a las frases. Te comenté que hablaríamos como un Tarzán refinado. Las dos frases anteriores (la 1 y la 2) podríamos también haberlas expresado como las que siguen a continuación:

  1. Buenos días. Por favor, ¿para ir a la calle Mayor?
  2. «Buenos días. Por favor, ¿para llegar a la calle Mayor?».

Las cuatro frases son correctas y responden a nuestro objetivo, aunque las número 3 y 4 son más técnicas y quedan más bonitas. Todo está en saber escoger bien las palabras para ello.

Pues bien, según lo anterior, si tras solo unos días de aprendizaje te comunicases de esta forma con una persona extranjera (frases 3 y 4), podrías tener un pequeño problema, y es que el extranjero pensaría que hablas muy bien su idioma, motivo por el cual seguramente pro cedería a hablarte a su vez con mucha velocidad, usando demasiada gramática y conjugando verbos, lo cual haría que te pudieses perder Si ello sucediese, tendrías que rogarle que te hablase de la misma manera que tú a él, es decir, que lo haga también como Tarzán. Para el será muy fácil, y de este modo podréis entenderos a la perfección. Para ello tendrás que aprender a decir esta frase:

—«Por favor, hábleme de la misma forma que yo a usted».

O bien, si vieses que no se ha enterado muy bien, puedes darle más información con esta otra frase:

—«Por favor, hábleme usted también usando infinitivos, para que yo pueda entenderlo».

Lógico, ¿no? De esta manera podrás comunicarte y entablar una conversación desde el primer día. Así, el nativo debería contestarte a cualquiera de las cuatro preguntas anteriores con algo como esto:

—«Tú seguir por esta calle y, al llegar a la plaza, girar a la derecha».

Incluso aunque no le hablase del todo como Tarzán, y te dijese:

Te sucederá casi con toda probabilidad que, aunque emplee la palabra «llegues» en vez del infinitivo «llegar», como las raíces gramaticales se mantienen constantes en casi todos los verbos, no tendrás ningún problema en comprender su desliz. Y desde luego también es muy probable que os riáis la primera vez y pronto empieces a tener los primeros amigos allí.

Si introdujese alguna palabra corta que no comprendieses en ese momento. Como «al», que aparece en esta frase:

«Tú seguir por esta calle, y al llegar a la plaza, girar a la derecha».

Aun ignorándola, seguirás recibiendo la información de manera efectiva, en cuanto a que sí comprenderás el verbo «llegar» junto con los sustantivos (calle, plaza...), mucho más

Una historia con expresiones y situaciones típicas

Encontrarás a continuación muchas de las expresiones y frases que habitualmente tendrás que decir en tu país de destino, con el fin de que puedas observar de qué forma podrás expresarte tras estos siete días de práctica (incluso antes) y cómo podrán los nativos de allí entenderte. Para ello vas a leer una historieta en la que dos amigos tuyos de otro país se encuentran por casualidad contigo en tu ciudad. Trata de imaginar que estás en tu ciudad de residencia y que te encuentras con tus amigos extranjeros. Presta atención a la forma de comunicación.

Supongamos que estas personas han leído este libro completo y han practicado después durante los siete días que más adelante detallare. La forma en la que ellos se comunicarán contigo en tu idioma natal (en este caso el castellano) sería la siguiente:

Tus dos amigos van buscando la estación de autobuses, pero como no saben dónde se encuentra, preguntan a un ciudadano del siguiente modo:

—Hola. Por favor, ¿para poder llegar a la estación de autobuses?

Una vez en dicha estación, tus amigos tendrán que hablar con el personal que trabaja allí. Por ello se dirigen hacia una ventanilla y le preguntan al empleado:

—Por favor, ¿cuánto costar dos billetes para Madrid?

Una vez que han sido informados del precio de los billetes, continúan preguntando al empleado de la ventanilla del siguiente modo:

— ¿Cuándo salir el autobús de aquí?

—A las doce de la mañana —les contesta el empleado. — ¿Ya qué hora llegar el autobús a Madrid? —Llega allí a las cuatro de la tarde.

—Perdón, ¿y por qué tardar tanto en llegar? Nada menos que cuatro horas.

—Porque este autobús para a la hora de comer. — ¿A qué hora, por favor? —Para las dos de la tarde, aproximadamente. —Muchas gracias. Pues quiero dos billetes.

¿Qué te parece? No está nada mal, ¿eh?

Como todavía es muy temprano y tienen tiempo, deciden saín .1 pasear un rato. Ahora es cuando tú te los encuentras, nada más salir de la estación. Os saludáis llenos de sorpresa, y como todavía es temprano, deciden invitarle a desayunar:

Es muy temprano aun. ¿Quieres desayunar con nosotros?

Muy bien les dices. ¿Dónde podemos ir?

—Yo conocer un lugar muy bueno donde hay una cafetería con muchas cosas para tomar. Esta cafetería está en la calle Arboleda, pero yo no saber ir desde aquí a esa calle.

Pues, lamentablemente, yo tampoco sé ir allí. Vamos a preguntar el camino —les contestas tú.

Uno de ellos se acerca a un ciudadano y le pregunta:

Por favor, ¿para ir a la calle Arboleda?

Sí, claro. Mire usted, tiene que seguir recto y girar a la izquierda por la segunda calle. Llegará a una plaza y entonces es la primera a la derecha.

Apunte. En esta respuesta el ciudadano usa todos los tiempos verbales, es decir, no habla como Tarzán. En la mayoría de los casos será entendible casi toda su información, puesto

Que la mayoría de las raíces de los verbos se mantienen invariables. Además, te será familiar el resto del vocabulario empleado: verbos en infinitivo (seguir, girar...), preposiciones (a, para, por...), sustantivos (favor, calle...), artículos (la), etc., así como el orden gramatical correcto que ha de seguirse en la construcción de las frases.

Una vez en la cafetería, uno de tus amigos extranjeros pide al camarero el desayuno para los tres:

Por favor, quiero tres cafés con leche, un bollo de estos y dos magdalenas de aquellas.

Muy bien, aquí tiene usted. ¿Algo más?

No, nada más, muchas gracias. ¿Cuánto costar todo esto?

Una vez han desayunado contigo, y disponiendo todavía de un rato, volvéis los tres dando un pequeño rodeo por un parque cercano.

— ¡Revistas! Esperar un momento, deseo comprar alguna. Hola, quiero comprar esta revista, por favor.

Ya en la estación de autobuses, tú les preguntas sobre qué han lucho en tu país y sobre cuándo volverán a su casa:

—Nosotros llevar aquí de vacaciones una semana. Tu país es muy bonito, y nosotros queremos volver aquí el próximo año también.

El otro extranjero añade:

—Antes de venir aquí nosotros pensar en hacer un crucero por el mar Mediterráneo, pero al final no encontrar billetes porque estar todo completo. El próximo año queremos volver a tu país otra vez, pero antes intentar hacer ese crucero, pues a nosotros gustar mucho el mar.

—Nuestras vacaciones acabar ahora. Nosotros llegar a Madrid esta tarde, y mañana por la mañana tomar un avión desde el aeropuerto hasta nuestro país.

Tú les dices ahora:

—Pues me alegro de que todo os haya ido bien.

Pero en ese momento, uno de ellos te interrumpe y te dice:

—Perdón. ¿Qué quiere decir «haya ido»? Por favor, tú hablar como nosotros.

—Lo siento, «haya ido» quiere decir aquí «estar». Me alegra de que todo estar bien. Por cierto, ¿cuánto tiempo estudiar vosotros este idioma?, pues vosotros hablar bastante bien.

—Hacer siete días que nosotros llegar a Madrid, y entonces no saber hablar nada, no conocer nada de este idioma, pero desde entonces nosotros estudiar todos los días una hora. Hoy hablar mejor que ayer, y queremos estudiar mas para hablar mejor.

—Pero eso no puede ser. ¿Cómo poder vosotros hablar así, con esta velocidad y además entendiendo todo?

— ¿Entendiendo? Entender.

— ¡Ah! Gracias por hablar como nosotros. Yo explicar: Nosotros comprar y leer el libro para aprender idiomas: Aprende cualquier idioma en siete días.

¿Y que suceder después de esos siete días?

—Bueno, eso venir después. Tú dejar a nosotros terminar de leer todo el libro primero.