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Teoría explicada de Ebau 2024 sobre Platón
Tipo: Apuntes
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Para solucionar las cuestiones ontológicas (relativas a la realidad, para contestar a la pregunta ¿Qué es lo que existe), Platón formuló la Teoría de las Ideas, y para solucionar las epistemológicas (relativas al conocimiento, para responder a la pregunta de qué podemos conocer y cómo lo hacemos), la teoría de la reminiscencia. En cuanto al problema ético –y al político-, matizó el intelectualismo radical de Sócrates y formuló la teoría de la tripartición del alma y del estado ideal.
temas, seleccionando la parte que corresponda más a cada uno. Los dos primeros párrafos para la Teoría de las Ideas; todo para la ética y la política). Platón criticó duramente el sistema democrático, básicamente por su igualitarismo político: concede la misma oportunidad de gobernar a cualquiera, esté o no preparado para hacerlo. El resultado es, a menudo, el gobierno de los ignorantes. También la ciencia persuade, pero de otra manera. Este tipo de persuasión se fundamenta en el saber; en cambio, la persuasión de la retórica (el método que usaban los sofistas) no produce saber ( episteme ), sino puramente creencia, opinión ( doxa ). Platón efectúa todo este análisis porque, influido por el intelectualismo socrático, entiende la política como un saber: no podrá ser un buen político, es decir, no podrá gobernar justamente, aquel que no conozca qué es la justicia. La política es un saber ( episteme ).
Es evidente que no puede haber conocimiento absoluto de algo que cambia. ¿Hay, sin embargo, objetos que no cambien? No en el mundo sensible. Pero en el mundo de los números (matemáticas) aprendió que los objetos matemáticos (los números y las figuras geométricas) sí eran de este tipo. Y por ello, su modelo de ciencia fue precisamente el de las matemáticas. ¿Y cuáles son las características de este tipo de saber?
es la acción justa y la otra, la justicia en sí misma. Algo similar pasa con la bondad, la belleza, la amistad y con todo lo que –dice él – «es en sí mismo». A este tipo de entidades, Platón las llamó Ideas (del griego eidos o idea ). Para Platón, las Ideas son entidades extramentales (en sí mismas), como las que acabamos de citar (la justicia, la belleza, etc.), que existen independientemente de los seres materiales. A diferencia de éstos, que sólo son seres de forma relativa, ya que cambian y existen sólo por un tiempo determinado, las Ideas son seres en el pleno sentido de la palabra, ya que son inmutables y eternas. Además, son únicas y universales: sólo existe una Idea de justicia, pero ésta se halla, de alguna manera, en todas las acciones justas. Puesto que las Ideas no tienen características físicas (ni forma, ni color, ni olor, etc.), no pueden ser captadas a través de los sentidos, sino únicamente, como las entidades matemáticas, mediante la inteligencia. En cualquier caso, en muchos diálogos se afirma con fuerza que se dan estos DOS TIPOS DE REALIDADES :
(Para estos tres temas conviene comenzar por un breve análisis de lo esencial de la Teoría de las Ideas, para ir "aterrizando" en lo referente a cada pregunta en concreto).
Platón, partiendo de la concepción pitagórica del ser humano como un compuesto de cuerpo y alma, afirma que ésta, antes que se introdujese en nuestro cuerpo en el momento de nacer, se hallaba en el mundo de las Ideas, que las conocía porque las había "visto". Sin embargo, en un momento dado, esta alma cayó prisionera en el cuerpo (justo en el momento en que fuimos engendrados), hecho traumático que la dejó aturdida y que hizo que perdiese la memoria de su existencia anterior. En este mundo, va conociendo las cosas a través de los sentidos; pero, al darse cuenta de que el conocimiento sensible es precario, tal como hemos dicho, va recordando a aquellos seres, las Ideas, que conoció en el mundo inteligible. Así es como explica que conocer consiste en recordar: reminiscencia. Conocíamos las Ideas previamente, ya nacimos con estos conocimientos, pero los habíamos olvidado.
Tal como hemos ido diciendo, existen dos tipos de realidad (ideal y material) en cada uno de los cuales hay dos grados de seres. Hay que saber el CUADRO. A cada grado de realidad le corresponde un grado de conocimiento que se adquiere con un método determinado. La Doxa es el conocimiento sensible, es un conocimiento de imágenes, de apariencias y se basa en la percepción. Sus dos grados son: La eikasía es el más bajo: es la pura creencia en lo que nos muestran los sentidos, como, por ejemplo, que el Sol es más pequeño que la Tierra, que el palo se tuerce al entrar en el agua, etc. La pístis también se fundamenta en la percepción, pero adopta una actitud crítica cuando intenta dar razón de los fenómenos mediante hipótesis explicativas. Sería el tipo de conocimiento que nosotros llamamos científico. La episteme , en cambio, ya no se basa en la percepción, sino que es de naturaleza intelectual, puesto que es conocimiento de los objetos del mundo inteligible; los dos niveles de epísteme son: La dianoia , cuyos objetos son los matemáticos, se ayuda aún de representaciones sensibles, por lo que es el tipo de saber que hace, como hemos visto, de puente ( propedéutica ) entre el conocimiento sensible y el
la Teoría del alma, hay que ponerlo todo igualmente; éste y el siguiente, hablando de las repercusiones de la composición del alma en al ética y en la política). El ser humano está formado por dos componentes: el cuerpo, que pertenece al mundo sensible, y el alma, que forma parte del mundo de las Ideas. Siguiendo la tradición órfico-pitagórica, Platón considera que el alma es eterna y que, durante un tiempo, permanece prisionera en el interior del cuerpo. Hay que distinguir tres partes o facultades en el alma: aquella con la que deseamos, la parte apetitiva (o concupiscible); aquella con la que pensamos y razonamos, la parte racional , y, finalmente, aquella con la que decidimos actuar o no, la voluntad o el ánimo (que se ha traducido también por «irascible»), que unas veces se alía con la parte racional y, otras, con la apetitiva. Cada parte tiene, pues, una función que le es propia y que puede cumplir bien o mal. Cuando la ejecuta de un modo excelente, decimos que lo hace virtuosamente. A cada parte, pues, le corresponde una virtud, una manera excelente de llevar a cabo su función. La virtud de la parte racional es la prudencia o la sensatez , que es la capacidad de ver qué es lo mejor que se puede hacer en cada situación; la del ánimo, es la fortaleza o el coraje , la capacidad de hacer lo que uno cree que ha de hacer (cuando ésta falta, decimos «no me veo con ánimo de hacerlo»); la virtud de la parte apetitiva es la templanza o moderación , el no excederse en los deseos y las pasiones. El alma, para funcionar bien, debe hacerlo ordenadamente. Así, la parte racional ha de dominar sobre la irascible, y ésta, sobre la concupiscible. El alma que actúe así será justa (ajustada): la justicia es la virtud que consiste en mantener este orden y es como la síntesis de las demás virtudes.
En la realidad, muy pocos seres humanos se comportan de manera justa. La mayoría se dejan llevar por los deseos y únicamente persiguen los placeres corporales. Esto llevó a Platón al convencimiento de que del mismo modo que hay tres partes en el alma, también se dan tres clases de seres humanos: