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Orientación Universidad
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Apuntes Fermentaciónes, Apuntes de Enología

Fermentación Alcohólica y Maloláctica.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 13/12/2022

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Liceo Agrícola y Enológico | Lic. Juan Pablo Leiva
1
FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA Y MALOLÁCTICA
INTRODUCCIÓN
Sin microorganismos no hay vino ya que son los responsables de la transformación del
mosto de la uva en vino. En concreto son las levaduras las que por medio de un
proceso bioquímico denominado fermentación alcohólica (F.A.) transforman los
azúcares del mosto de la uva en etanol, CO2 y otros compuestos químicos y con ello
el mosto en vino.
Desde principios del siglo XX se sabe que en la elaboración de algunos vinos pueden
intervenir, además de las levaduras, otros microorganismos cuya misión es
transformar el ácido málico del vino en ácido láctico. Esta transformacn, que es
denominada fermentación maloláctica (F.M.L.) y que es llevada a cabo por diversas
especies de bacteriascticas, es considerada una fermentación de suavización
del vino que conviene a todos los vinos tintos y a aquellos vinos blancos cuyo contenido
en ácido málico sea muy elevado (Bravo, F., 1995; Herrero y García, 1997).
Actualmente sabemos que, si bien los agentes causantes de la transformación del
zumo de la uva en vino son microorganismos, que consideramos por ello
beneficiosos, también existen microorganismos que causan alteraciones en el vino
y que consideramos por ello perjudiciales (Biol et al., 1992; Suárez e Iñigo, 1992;
Bourgeois y Larpent, 1995). Los microorganismos relacionados con el vino pueden
ser distribuidos en 4 grupos (Suárez e Iñigo, 1992):
Las levaduras, que son las encargadas de realizar la F.A
Las bacterias lácticas, que llevan a cabo la F.M.L.
Las bacterias acéticas, que junto con algunas levaduras y algunas bacterias
lácticas son causantes de alteraciones en los vinos
Los mohos, algunas de cuyas especies pueden desarrollarse sobre la uva y
en las vides causando mermas importantes en la cantidad y en la calidad de la
uva.
2- LAS LEVADURAS
2.1 CARACTERÍSTICAS GENERALES
Son hongos unicelulares pertenecientes en su mayor parte al grupo de los
Ascomicetos, es decir, al grupo de hongos capaces de formar esporas contenidas en
el interior de un asca.
Se hallan diseminadas por toda la naturaleza. Llegan a la uva por el viento y los
insectos siendo retenidas en la pruina, una sustancia cérea que recubre la piel de la
uva. De ahí pasan al mosto cuando se rompe el grano de uva en las operaciones
enológicas de estrujado y prensado.
Vistas al microscopio las distintas especies presentan formas muy variadas. Las hay
elípticas (con forma de huevo) como las especies del género Saccharomyces;
esféricas como Torula; alargadas como Torulopsis stellata y apiculadas (con forma de
limón) como Hanseniaspora (Peynaud, 1989). Su morfología es uno de los caracteres
utilizados en su clasificación, como también lo son entre otros su forma de
reproducción y sus características bioquímicas (Barnett et al., 1990; Navarre, 1994; De
Rosa, 1997).
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FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA Y MALOLÁCTICA

INTRODUCCIÓN

Sin microorganismos no hay vino ya que son los responsables de la transformación del

mosto de la uva en vino. En concreto son las levaduras las que por medio de un

proceso bioquímico denominado fermentación alcohólica (F.A.) transforman los

azúcares del mosto de la uva en etanol, CO 2

y otros compuestos químicos y con ello

el mosto en vino.

Desde principios del siglo XX se sabe que en la elaboración de algunos vinos pueden

intervenir, además de las levaduras, otros microorganismos cuya misión es

transformar el ácido málico del vino en ácido láctico. Esta transformación, que es

denominada fermentación maloláctica (F.M.L.) y que es llevada a cabo por diversas

especies de bacterias lácticas, es considerada una fermentación de suavización

del vino que conviene a todos los vinos tintos y a aquellos vinos blancos cuyo contenido

en ácido málico sea muy elevado (Bravo, F., 1995; Herrero y García, 1997).

Actualmente sabemos que, si bien los agentes causantes de la transformación del

zumo de la uva en vino son microorganismos, que consideramos por ello

beneficiosos, también existen microorganismos que causan alteraciones en el vino

y que consideramos por ello perjudiciales (Biol et al. , 1992; Suárez e Iñigo, 1 992;

Bourgeois y Larpent, 1995). Los microorganismos relacionados con el vino pueden

ser distribuidos en 4 grupos (Suárez e Iñigo, 1992):

  • Las levaduras, que son las encargadas de realizar la F.A
  • Las bacterias lácticas, que llevan a cabo la F.M.L.
  • Las bacterias acéticas, que junto con algunas levaduras y algunas bacterias

lácticas son causantes de alteraciones en los vinos

  • Los mohos, algunas de cuyas especies pueden desarrollarse sobre la uva y

en las vides causando mermas importantes en la cantidad y en la calidad de la

uva.

2 - LAS LEVADURAS

2.1 CARACTERÍSTICAS GENERALES

Son hongos unicelulares pertenecientes en su mayor parte al grupo de los

Ascomicetos, es decir, al grupo de hongos capaces de formar esporas contenidas en

el interior de un asca.

Se hallan diseminadas por toda la naturaleza. Llegan a la uva por el viento y los

insectos siendo retenidas en la pruina, una sustancia cérea que recubre la piel de la

uva. De ahí pasan al mosto cuando se rompe el grano de uva en las operaciones

enológicas de estrujado y prensado.

Vistas al microscopio las distintas especies presentan formas muy variadas. Las hay

elípticas (con forma de huevo) como las especies del género Saccharomyces;

esféricas como Torula; alargadas como Torulopsis stellata y apiculadas (con forma de

limón) como Hanseniaspora (Peynaud, 1989). Su morfología es uno de los caracteres

utilizados en su clasificación, como también lo son entre otros su forma de

reproducción y sus características bioquímicas (Barnett et al., 1990; Navarre, 1994; De

Rosa, 1997).

Su reproducción puede ser vegetativa (asexual) por gemación generalmente o por

escisión. Cuando las condiciones son adversas la mayor parte de las levaduras

pueden reproducirse sexualmente generando ascosporas.

Entre las diversas características bioquímicas utilizadas en la clasificación de las

levaduras podemos citar (Quesada y Cenis, 1995; Suárez, 1997):

  • El tipo de azúcares que pueden fermentar
  • El rendimiento en alcohol, las hay que para producir 1 grado de alcohol

consumen de 17 a 18 g de azúcar, otras en cambio con menor rendimiento

metabolizan de 21 a 22 g.

  • Su poder alcohológeno, o grado máximo de alcohol que pueden alcanzar,

algunas detienen su actividad a los 5% Vol mientras que otras llegan a 17 o

18% Vol.

  • Productos secundarios de la fermentación
  • Resistencia al anhidrido sulfuroso
  • Capacidad para asimilar diferentes sustancias nitrogenadas

2. 2 CLASIFICACIÓN DE LAS LEVADURAS

La clasificación de las levaduras es compleja y complicada, aunque el desarrollo de

nuevas técnicas clasificatorias basadas en la Biología Molecular, particularmente en el

análisis de secuencias de ADN, ha permitido separar o reagrupar las especies

(Quesada y Cenis, 1995).

Las levaduras pertenecen al Reino Fungi y dentro de él a la división Eumicota que

agrupa a los denominados hongos verdaderos. Dentro de esta división las levaduras

se incluyen en 2 de las 5 subdivisiones de los Eumicetos (Tabla 1), la Ascomycotina

representada por las levaduras capaces de producir ascosporas, llamadas por ello

esporógenas, y la Deuteromycotina representada por las levaduras incapaces de

formar esporas llamadas por ello asporógenas o no esporógenas. Los géneros de

levaduras esporógenas, englobados todos ellos en la familia Saccharomycetaceae, se

distribuyen en 3 subfamilias. Los de las levaduras no esporógenas constituyen la

familia Cryptococcaceae. Conviene aclarar que los Deuteromicetos constituyen en

realidad un "cajón de sastre" en el que se incluyen levaduras haploides que tienen su

correspondiente fase diploide clasificada en los Ascomicetos. Así por ejemplo la

especie Kloeckera apiculata es la fase imperfecta (o haploide) de la especie

Hanseniaspora uvarum. Por lo tanto, ambas especies son la misma. Asimismo,

conviene reseñar que por debajo de los taxones género y especie las levaduras

pueden ser clasificadas en subespecies y variedades que a menudo adquieren el

rango de especies tras nuevas revisiones taxonómicas, o, por el contrario, varias

especies son unificadas en una sola como subespecies de la misma con lo que la

clasificación se complica aún más y se incrementa el número de sinonimias.

  • Torulaspora rosei (S. rosei) tiene un poder alcohológeno de 8 a 14º y su

principal característica es su capacidad para fermentar lentamente los

azúcares con lo que los niveles de acidez volátil producidos son menores.

Entre las levaduras asporógenas, generalmente de primera fase, que se caracterizan

por aparecer al principio de la F.A. y producir gran cantidad de compuestos

secundarios enriquecedores del sabor y aroma del vino, destacan:

  • Kloeckera apiculata, es la forma imperfecta o haploide de Hanseniaspora

uvarum. Junto con S. cerevisiae es la levadura más frecuentemente

encontrada en los mostos. Su poder alcohológeno es muy bajo (4-5º) y también

lo es su rendimiento en alcohol (21 a 22 g de azúcar/1º de alcohol). Produce

mucha acidez volátil por lo que no es deseable en las fermentaciones. Se la

elimina fácilmente con el sulfitado dada su baja resistencia al SO 2.

  • Candida stellata (Torulopsis stellata, T. bacillaris) tiene un poder alcohológeno

de 10 a 11º y se caracteriza fundamentalmente por aparecer con más

frecuencia en mostos de uvas atacadas de podredumbre

2. 4 UTILIZACIÓN DE LAS LEVADURAS EN VINIFICACIÓN

La fermentación del mosto suele desencadenarse de forma natural y espontánea a

partir de las propias levaduras presentes en el mosto, a este tipo de fermentación se le

denomina fermentación espontánea. Se caracteriza porque en el ranscurso de la

misma intervienen varias especies de levaduras, algunas de las cuales coexisten en el

tiempo y otras se suceden secuencialmente en función de su poder alcohológeno. En

la sucesión de especies primero suelen intervenir las levaduras de primera fase

generalmente asporógenas y luego las de segunda fase en su mayoría esporógenas,

de modo que S. cerevisiae domina durante la mayor parte del tiempo, pudiendo ser

desplazado al final por S. bayanus.

En ocasiones la conjunción de un sulfitado excesivo y bajas temperaturas retardan el

inicio de la fermentación. En estos casos, y en aquellos en los que el enólogo desea

conducir la F.A. con un tipo concreto de levaduras, se recurre a la adición de levaduras

al mosto. Se pueden emplear o bien levaduras autóctonas, preparando lo que se ha

dado en llamar un pie de cuba, o bien levaduras comerciales. En el primer caso se

parte de una fracción pequeña de la propia vendimia, las uvas más sanas, cuyo mosto

se deja fermentar espontáneamente. Cuando la fracción está en plena fermentación

puede ser utilizada como inóculo para el resto del mosto. En el segundo caso se suele

recurrir al empleo de las denominadas levaduras secas activas (LSA). Bajo el aspecto

de polvos secos, que a menudo deben ser rehidratados en agua tibia antes de su

utilización, las LSA son levaduras deshidratadas generalmente pertenecientes a las

especies S. cerevisiae y S. bayanus.

1 - LA FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA

Podemos definir la F.A. como el proceso bioquímico por el cual las levaduras

transforman los azúcares del mosto en etanol y CO 2 (Zambonelli, 1988; Navarre,

1994). Para que la F.A. tenga lugar, el mosto ha de hallarse en condiciones de

limitación de oxígeno.

En condiciones de aerobiosis las levaduras se multiplican abundantemente con un

rendimiento en biomasa muy alto ya que se consigue 1 g de levadura por cada 4 g de

azúcares consumidos.

En anaerobiosis las levaduras realizan la F.A., es decir degradan los azúcares de

forma incompleta generando etanol, CO 2 y energía. En estas condiciones el

rendimiento en biomasa es de tan sólo 1 g de levadura por cada 100 g de azúcares

consumidos.

3.1 MECANISMO BIOQUÍMICO DE LA FA

Figura 1. Bioquímica de la FA

Ácido láctico : Procede de la hidrogenación del pirúvico, aunque puede tener su

origen en intervenciones bacterianas.

Acetoína, diacetilo y 2 - 3 butanodiol.: Son los metabolitos del ciclo diacetilo-

acetoínico. Siempre presentes en el vino, en exceso transmiten sabores lácteos y

amargos no deseables. Tienen su origen en la condensación y descarboxilación de

2 moléculas de ácido pirúvico.

Otros compuestos: Con origen en los azúcares se forman diversos ácidos

cuantitativamente minoritarios como cítrico, propiónico, fumárico y fórmico. Con

origen en las sustancias nitrogenadas se forman alcoholes superiores como

isoamílico e isopropílico que proceden de la desaminación y descarboxilación de

los aminoácidos. Por combinación entre ácidos y alcoholes se generan ésteres

con fuerte repercusión en el buqué final del vino, siendo el acetato de etilo el que

tiene una repercusión mayor.

3. 3 FACTORES QUE INFLUYEN EN LA FA

Existen diversos factores tanto físicos como químicos que inciden positiva o

negativamente en el transcurso de la F.A., ya sea actuando sobre el desarrollo de las

levaduras, ya sea incidiendo directamente sobre la propia F.A. (Navarre, 1994). Los

más relevantes son los siguientes:

La temperatura: A mayor temperatura la F.A. transcurre más rápidamente, sin

embargo es menos pura. Se produce menos etanol y más cantidad de compuestos

secundarios que a menudo no conllevan mejora de la calidad del vino. Por otro

lado las levaduras tienen en los 30ºC su temperatura óptima de desarrollo. Por

encima de los 35ºC la actividad decrece rápidamente y en torno a los 45ºC mueren.

Por debajo de 10ºC la mayor parte de las levaduras indígenas son inactivas.

El oxígeno: El proceso de fermentación en sí, requiere de oxígeno. En las

condiciones de vinificación, el oxígeno se halla presente en las primeras horas de

fermentación, en la fase exponencial de crecimiento y las levaduras pueden

sintetizar esteroles en concentraciones suficientes como para asegurar su

supervivencia. Pero la presencia de oxígeno justo al final de la multiplicación de las

levaduras, también repercute sobre la formación de esteroles por parte de las

mismas.

Diacetilo

2 Pirúvico Acetoína

2 - 3 Butanodiol

Los esteroles son compuestos químicos que provienen del metabolismo glucídico;

los más importantes de esta familia de compuestos son el ergosterol y el

lanosterol. En función de la temperatura, los esteroles aumentan la fluidez o la

rigidez de dicha membrana.

La cantidad de esteroles (ergosterol+lanosterol) formados en presencia de oxígeno,

son el doble de los que se formarían en su ausencia. Además, el oxígeno favorece la

biosíntesis de lípidos, esteroles y ácidos grasos insaturados, que forman parte de la

composición de la membrana celular, asegurando la integridad de la levadura, así

como su permeabilidad frente al alcohol, por otro lado, favorece la asimilación de los

aminoácidos por la levadura y eso incide positivamente en el desarrollo aromático.

Los nutrientes: Uno de los aspectos más importantes a interpretar de la composición

de la uva es su contenido en nitrógeno amínico y amoniacal. Este parámetro nos da

valiosa información sobre el perfil de vino que podemos obtener y cómo tratar la

población de levaduras.

Las necesidades de las levaduras están directamente relacionadas con la cantidad de

azúcar a fermentar, podemos tomar un valor medio de 0,8 mg de NFA necesario por

cada gramo de azúcar a fermentar.

Debemos saber que no todos los nutrientes tienen el mismo efecto. Los inorgánicos o

sales amoniacales como el DAP son consumidos rápidamente estimulando la

multiplicación celular dando picos de temperatura importantes. Los nutrientes

complejos y orgánicos, además de contener micronutrientes, tienen una asimilación

más lenta ofreciendo una fermentación más regular y completa, aunque requieren más

esfuerzo de incorporación al citoplasma, la levadura los metaboliza más fácilmente.

Para iniciar cualquier FA necesitamos tener más de 150 mg/L de NFA; de lo contrario,

no tendremos una buena multiplicación de la levadura. Si precisamos corregir lo

indicado, son las sales amónicas las adecuadas por tener una incidencia directa sobre

la multiplicación celular.

Deficiencias de NFA (<120 mg N/L) implica fermentaciones lentas que se traducen en

la aparición de moléculas sulfurosas.

Exceso de NFA (>500 mg N/L) implica fermentaciones muy rápidas, con el

consiguiente aumento de temperatura y acidez, y la aparición de aminas biógenas y

carbamato de etilo.

Los compuestos químicos de acción negativa: Por un lado, la acumulación de los

propios productos de la F.A. pueden ralentizarla. Por otro lado, esos mismos

compuestos junto a otros presentes en el mosto de forma natural (taninos) o artificial

(pesticidas, SO 2 , etc.) pueden actuar como inhibidores del crecimiento de las

levaduras.

el ácido tartárico y el glicerol y elevar la acidez volátil causando con ello las

enfermedades del vino que se citan en un apartado posterior, dentro de ellas

predominan los lactobacilos. La F.M.L. suele desencadenarse espontáneamente al

finalizar la F.A. o algún tiempo después cuando las condiciones sean favorables a

las bacterias lácticas (Bravo, 1995). Si la F.M.L. no conviene a un vino puede

impedirse trasegando y sulfitando el vino tras finalizar la F.A. Con ello se evita

además de la F.M.L. los riesgos de enfermedades causadas por las "bacterias

perjudiciales". Si por el contrario se desea que un vino pase la F.M.L. y esta no se

desencadena, pese a ser favorables las condiciones, habrá que adicionar

"bacterias útiles" al vino. Entre las distintas formas de inóculo se citan: a) La

mezcla de estos vinos con otros en plena F.M.L.; b) La utilización de las lías de

vinos que acaben de pasar la F.M.L.; c) La utilización de cultivos puros

comerciales. En este último caso el mercado proporciona diferentes preparados

entre los que se está imponiendo el empleo de cepas de Oenococcus oeni

seleccionadas por su resistencia al bajo pH, al alto grado alcohólico y por su

posibilidad de adición directa al vino sin reactivación previa.

4. 2 - LA FERMENTACION MALOLÁCTICA (F.M.L.)

La fermentación maloláctica es una segunda fermentación que, a no ser que se

impida, la sufren los vinos jóvenes cuando ha terminado o está a punto de terminar

la F.A. (Delfini, 1983; Bravo, 1995). Bioquímicamente es un proceso llevado a cabo

por las bacterias lácticas que consiste en la transformación del ácido málico del

vino en ácido láctico más CO2, de ahí el nombre de maloláctica.

Enológicamente va a tener importantes consecuencias para el vino ya que: a) le va

a dar estabilidad, pues mientras haya ácido málico en un vino éste es inestable; b)

le va a proporcionar un afinamiento del gusto debido a que el ácido málico, más

agresivo, da paso al ácido láctico que es más suave; c) se va a producir una

pérdida de acidez debida a que un diácido se convierte en un monoácido. Esta

pérdida de acidez conlleva cambios importantes en las propiedades organolépticas

del vino, tanto en el color como en el sabor y el aroma. Junto a estos cambios,

considerados positivos y deseables en muchos vinos, se producen otros menos

deseables que conviene controlar, son el incremento de acidez volátil, que se de be

básicamente a la transformación del ácido cítrico en ácido acético por las mismas

bacterias lácticas y la aparición de aminas biógenas, debidas principalmente al

desarrollo de pediococos.

4 .3- FACTORES QUE INFLUYEN EN LA F.M.L

El hecho de que se dé o no F.M.L. en un vino joven depende de una serie de factores

que de forma resumida se detallan a continuación (Peynaud, 1989).

El ciclo bacteriano: El ciclo bacteriano pasa por tres fases. Una primera fase de

multiplicación, que coincide con el inicio del encubado del mosto. En ella las bacterias

se multiplican en paralelo con las levaduras. La producción de etanol y el consumo de

nutrientes por parte de las levaduras paraliza el crecimiento de las bacterias que ven

mermada su población desde aproximadamente 105 a 102 bacterias/ml. Sigue una

segunda fase denominada fase de latencia, en la que las bacterias se van adaptando al

nuevo medio en espera de condiciones más favorables para su desarrollo. Esta fase

puede durar desde unos días o unas semanas hasta varios meses. Cuando las

condiciones son idóneas tiene lugar la tercera fase, en realidad una segunda fase de

multiplicación, en la que influyen notoriamente la temperatura y las levaduras que al

finalizar la F.A. mueren y cuando la población bacteriana alcanza valores de 106

bacterias/ml inician la F.M.L. que culmina en general con el agotamiento del ácido

málico presente en el vino. Finalizada la F.M.L. la población bacteriana vuelve a

decrecer para situarse en valores residuales de 102 bacterias/ml.

El pH: El pH influye en la F.M.L. en dos sentidos. Por un lado, actuando sobre la

multiplicación de las bacterias lácticas ya que éstas tienen su pH óptimo de desarrollo

comprendido entre 4.2 y 4.5. Teniendo en cuenta que el pH de un mosto-vino puede

oscilar entre 2.8 y 3.8, cuanto más bajo sea este mayor será la dificultad para el

desarrollo de las bacterias. Por otro lado, el pH determina el tipo de sustrato que van a

metabolizar las bacterias lácticas. En general a pHs más bajos utilizan ácido málico

aunque haya azúcares residuales en el vino y a pHs más altos suelen utilizar con

preferencia los azúcares.

La temperatura: La F.M.L. presenta su actividad máxima entre 20ºC y 25ºC. A 15ºC y

a 30ºC la F.M.L. es lenta, pero mientras que por encima de 30ºC puede llegar a

pararse por completo, por debajo de 15ºC puede continuar siempre que haya

arrancado a temperaturas mayores. En cualquier caso, la F.M.L. debe realizarse a

18ºC como máximo para evitar que las bacterias lácticas ataquen a otros compuestos

distintos del ácido málico e incrementen con ello la acidez volátil.

La aireación: La aireación es tal vez el factor menos importante ya que entre las

bacterias lácticas hay microaerófilas y anaerobias facultativas, por lo tanto, en general

conviene cierta aireación para favorecer el proceso, pero nunca saturación con

oxígeno ya que retardaría la F.M.L. Suele ser suficiente con el oxígeno captado

durante el descube del vino.

Los nutrientes: Las bacterias lácticas tienen mayor número de requerimientos

nutricionales que las levaduras. De hecho, presentan múltiples auxotrofías tanto entre

los aminoácidos y vitaminas, como entre las bases nitrogenadas, requieren además

sales minerales que contengan manganeso, magnesio y potasio. Los vinos no siempre

contienen suficiente cantidad de estos nutrientes, lo que puede provocar retardo o

incluso ausencia de F.M.L.

El grado alcohólico : Las bacterias lácticas del vino son resistentes al etanol, de

hecho, se desarrollan y sobreviven en el vino, sin embargo, a medida que aumenta el

grado alcohólico se dificulta su crecimiento y con ello la F.M.L. Los cocos suelen ser

menos resistentes al grado alcohólico que los bacilos, motivo por el cual el grado

alcohólico suele ser un importante factor a tener en cuenta cuando se utilizan como

cultivos iniciadores preparados comerciales a base de cocos.

El sulfitado: Las bacterias lácticas son muy sensibles al SO2 , tanto más cuanto más

ácido sea el vino. Así por ejemplo en regiones frías, donde el vino suele ser muy ácido,

5 g de SO2 /HL de mosto pueden impedir la F.M.L.; en regiones templadas se

requieren de 10 a 15 g de SO2 /HL de mosto para impedir la F.M.L.; en regiones

cálidas, donde el vino es muy poco ácido, 20 g de SO2 /HL de mosto pueden ser

insuficientes para impedir la F.M.L.

El picado láctico: Se produce como consecuencia de la utilización de los azúcares

residuales de un vino por todo tipo de bacterias lácticas del vino (perjudiciales o útiles)

para generar ácido láctico, acético y manitol lo que transmite al vino un sabor

agridulce. Los vinos en los que se ha parado accidentalmente la F.A. son más

propensos a este tipo de enfermedad.

La vuelta: Consiste en la utilización del ácido tartárico por las denominadas bacterias

perjudiciales (principalmente bacilos) para dar ácido láctico, ácido acético y CO2. El

vino pierde acidez total, concretamente acidez fija, y gana en acidez volátil,

depreciándose notablemente su calidad.

Enfermedad del amargo: Típica de vinos tintos viejos embotellados, se caracteriza

por la aparición en ellos de un sabor amargo que es debido a la transformación del

glicerol en acroleína por las bacterias lácticas y posterior combinación de la acroleína

con los polifenoles del vino.

La grasa: El vino atacado de esta enfermedad presenta un aspecto ahilado y aceitoso,

que es debido a la presencia en el mismo de polisacáridos. Estas moléculas

producidas principalmente por especies del género Leuconostoc forman entramados

que espesan el vino dándole el aspecto gelatinoso que le caracteriza. La mejor forma

de preenir las enfermedades anaeróbicas, es el empleo correcto de las técnicas

enológicas como son el sulfitado, las filtraciones, evitar los azúcares residuales y las

temperaturas elevadas durante la conservación del vino, y la vigilancia constante de

una higiene rigurosa.

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