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apuntes pascal moderna, Resúmenes de Filosofía

apuntes pascal moderna historia filo

Tipo: Resúmenes

2019/2020

Subido el 13/08/2020

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BLAISE PASCAL (1623-1662)
Nietzsche : W I 4, juin-juillet 1885 : [32] : « Pascal plus profond
que Spinoza »
CRONOLOGIA
1623: Neix a Clermont. Infantesa malaltissa
1634-1638: La família viu a París. El pare l’introdueix en el
cercle de Mersenne, amic de Descartes
1640: a Rouen. Primera publicació: Assaig sobre les còniques
1642: Inventa una màquina de calcular (la “pascalina”), per
facilitar la feina comptable del seu pare
1646: Conversió familiar al jansenisme, sota l’efecte de la
lectura de Saint-Cyran: “primera conversió”.
Experiències sobre el buit
1647: a París. Entrevista amb Descartes. Noves experiències
sobre el buit
1648: Experiència del Puy de Dôme sobre el buit, realitzada pel
seu cunyat Florin Périer per indicació de Pascal. Relat de la gran
experiència sobre l’equilibri dels líquids (publicat pòstumament
per Périer el 1663).
1651: Mor el seu pare, Étienne Pascal.
1652: La seva germana, Jacqueline, entra al monestir de Port-
Royal;
Pascal freqüenta el “món”: període “mundà” fins al 1654
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BLAISE PASCAL (1623-1662)

Nietzsche : W I 4, juin-juillet 1885 : [32] : « Pascal plus profond que Spinoza » CRONOLOGIA 1623: Neix a Clermont. Infantesa malaltissa 1634-1638: La família viu a París. El pare l’introdueix en el cercle de Mersenne, amic de Descartes 1640: a Rouen. Primera publicació: Assaig sobre les còniques 1642: Inventa una màquina de calcular (la “pascalina”), per facilitar la feina comptable del seu pare 1646: Conversió familiar al jansenisme, sota l’efecte de la lectura de Saint-Cyran: “primera conversió”. Experiències sobre el buit 1647: a París. Entrevista amb Descartes. Noves experiències sobre el buit 1648: Experiència del Puy de Dôme sobre el buit, realitzada pel seu cunyat Florin Périer per indicació de Pascal. Relat de la gran experiència sobre l’equilibri dels líquids (publicat pòstumament per Périer el 1663). 1651: Mor el seu pare, Étienne Pascal. 1652: La seva germana, Jacqueline, entra al monestir de Port- Royal; Pascal freqüenta el “món”: període “mundà” fins al 1654

1654: Cartes al matemàtic Fermat sobre el càlcul de probabilitats 23 de novembre de 1654: “Nit de foc”. Experiència mística que consigna en el Memorial. “Segona conversió” 1655: Retir amb els “solitaris” de Port-Royal. Té lloc la Conversa amb Monsieur de Sacy sobre Epictet i Montaigne (publicada el 1728). Escriu un Resum de la vida de Jesucrist i inicia els seus Escrits sobre la gràcia Esperit de la geometría ; mètode per ensenyar a llegir 1656-1657: Relació amb el jansenista Antoine Arnauld. Cartes provincianes ( Lettres provinciales ) contra els jesuïtes, que es publiquen anònimes i clandestines 1658: Desafía els matemàtics europeus amb el problema de la cicloide. Presenta a Port-Royal el projecte d’una Apologia de la religió cristiana , que mai arribarà a escriure però que és a l’origen dels seus Pensaments 1659: S’agreuja la seva malaltia. Escriu la Pregària per a demanar a Déu el bon ús de les malalties 1660: Pascal treballa en el seu projecte d’ Apologia. 1661: Mor la seva germana Jacqueline Escrit sobre la signatura del formulari (defensa del jansenisme)

Pensées de M. Pascal sur la religion et sur quelques autres sujets [edició facsímil de l’anomenada “de Port-Royal”], Saint- Étienne, Éditions de l’Université de Saint-Étienne, 1971. — Pensées et opuscules (ed. de L. Brunschvicg [Brunschvicg minor]), París, Hachette, 1897 (moltes reedicions). 78 — Pensées (ed. de L. Lafuma), París, Éditions du Luxembourg, 1951, 3 vols. — Pensées (ed. de Ph. Sellier), París, Bordas, 1991. — Pensées (ed. Michel Le Guerm), París, Gallimard, Folio, 1977 — Œuvres complètes (ed. Michel le Guern), Gallimard, Bibliothèque de la Pléiade, París, 1998, 2 vols. — Pensaments (trad. de J. Gomis), Madrid, Seminarios y Ediciones, 1972. — Pensamientos (trad. de C. Pujol), Barcelona, Planeta, 1986. — Obras (trad. de C. R. de Dampierre), Madrid, Alfaguara, 1981; reed, Madrid, Gredos, 2012. — Pensaments (trad. Miquel Costa), Barcelona, Ara, 2015. —Escrits de filosofia de la ciència (trad. Pere Lluís Font), eds. El·la geminada, 2017. — Pensamientos , edición Gabriel Albiac, Madrid, Tecnos, 2018.

  • L’édition électronique des Pensées de Blaise Pascal. (http://www.penseesdepascal.fr/) ESTUDIS — Adam, A., L’époque de Pascal, París, Domat, 1957.

— Bouchilloux, H., Apologétique et raison dans les Pensées de Pascal, París, Klincksieck, 1995. — Brunschvicg, L., Blaise Pascal, París, Vrin, 1953. — Carraud, V., Pascal et la philosophie, París, PUF, 1992; reed.

— Goldmann, L., Le Dieu caché. Étude sur la vision tragique dans les Pensées de Pascal et dans le théâtre de Racine, París, Gallimard, 1955 (hi ha trad. cast.). — Gouhier, H., Blaise Pascal. Commentaires, París, Vrin, 1966. — Gouhier, H., Blaise Pascal. Conversion et apologétique, París, Vrin, 1986. — Lluís Font, P., Introducció a la lectura de Pascal, Barcelona, Cruïlla, 1996. — Lluís Font, P., “Blaise Pascal (1623-1662)”, a: Lluís Font, P. (coord.), Història del pensament cristià. Quaranta figures, Barcelona, Proa, 2004. — Mesnard, J. Pascal, París, Boivin, 1967 (diverses reedicions a: París, Hatier). — Mesnard, J., Les Pensées de Pascal, París, Sedes, 1993. — Sainte-Beuve, Ch.-A., Port-Royal (3 v.), París, Gallimard, “La Pléiade”, 1953-1955. — Strowski, F., Pascal et son temps (3 v.), París, Plon, 1907-

— Thirouin, L., Le hasard et les règles. Le modèle de jeu dans la pensée de Pascal, París, Vrin, 1991. — Villar, A., Pascal: ciencia y creencia, Madrid, Cincel, 1987.

Jesucrist. Jo me n'havia separat. L'he fugit, renunciat, crucificat. Que no en sigui mai separat! Només es conserva per les vies ensenyades a l'Evangeli. Renunciació total i dolça. Submissió total a Jesucrist i al meu director. Eternament en joia per un dia d'exercici sobre la terra. No oblidaré les vostres paraules. Amén. [Pascal duia cosit un pergamí, amb aquest text, al doblec del folre del seu gipó]. Trad. Joan Guiteras i Vilanova

PREFACI SOBRE EL TRACTAT DEL BUIT (1647) El respeto que inspira la antigüedad es hoy día tan grande en las materias en que debe tener menos fuerza, que convertimos en

oráculos todos sus pensamientos, y en misterios sus afirmaciones erróneas, sin que nos sea posible exponer novedades sin peligro, y el texto de un autor [de la antigüedad] basta para destruir los más sólidos razonamientos ... No es mi intención corregir un defecto por medio de otro y no dar ninguna estimación a los antiguos porque se les estima demasiado. No pretendo anular su autoridad para dar más fuerza al razonamiento solo, aunque se quiera establecer su única autoridad en detrimento del razonamiento ... Para hacer esta importante distinción con cuidado hay que considerar que los unos dependen solamente de la memoria y son meramente históricos sin tener otro objeto que el de saber lo que escribieron los autores res; los otros dependen solamente del razonamiento y son totalmente dogmáticos, teniendo por objeto buscar y descubrir las verdades ocultas. Los de la primera clase son tan limitados como los libros en que están contenidos ... De acuerdo con esta distinción hay que fijar de diferente manera la extensión del respeto. El respeto que debemos tener hacia ... En las materias en las que se busca solamente saber lo que los otros escribieron, como en la historia, en la geografía, en la jurisprudencia, en las lenguas y, sobre todo, en la teología y, en fin, en todas las que tienen por principio el simple hecho o la institución divina o humana, hay que recurrir necesariamente a sus libros, puesto que todo lo que podemos saber está contenido en ellos, con lo que es evidente que podemos tener el conocimiento y que no es posible añadirle nada.

para llegar a ser perfectas. Los antiguos las encontraron solamente esbozadas por los que les precedieron; y nosotros se las legaremos a los que nos sigan en un estado más perfecto que aquel en que las hemos recibido. Como su perfección depende del tiempo y del esfuerzo, es evidente que aunque nuestro tiempo y nuestro esfuerzo nos habrían producido menos que sus esfuerzos separados de los nuestros, los dos juntos, sin embargo, deben tener más eficacia que cada uno en particular. La explicación de esta diferencia debe hacernos lamentar la ceguera de los que aportan la mera autoridad como prueba de las materias físicas, en vez del razonamiento y la experimentación, e inspirarnos horror ante la maldad de los que emplean el mero razonamiento en la teología, en vez de la autoridad de la Escritura y de los Padres de la Iglesia. Hay que levantar el valor de esos tímidos que no se atreven a inventar nada en física y confundir la insolencia de esos temerarios que crean novedades en teología. Sin embargo, la desgracia del siglo es tal que vemos muchas opiniones nuevas en teología, desconocidas de toda la antigüedad, defendidas con firmeza y aceptadas con aplauso; mientras que las que se producen en física, aunque en pequeña cantidad, parece que deben ser convencidas de falsedad en cuanto se opongan, por poco que sea, a las opiniones establecidas. ¡Como si el respeto que se tiene a los antiguos filósofos fuese un homenaje inexcusable y el que se tiene a los más antiguos de los Santos Padres una mera cortesía! Dejo a las personas sensatas que consideren la importancia de este error que altera el orden de las ciencias con tanta injusticia, y creo que habrá pocos que deseen que esta [libertad] se aplique a otras materias, puesto que los inventos nuevos son infaliblemente errores en las materias que se

profanan impunemente; y son absolutamente necesarios para la perfección de tantos otros asuntos incomparablemente más bajos, que sin embargo no nos atreveríamos a tocar. Repartamos con más justicia nuestra credulidad y nuestra desconfianza y limitemos ese respeto que sentimos por los antiguos. Como quiera que la razón lo hace nacer, debe también medirlo; y consideremos que si los antiguos hubiesen permanecido en esa limitación de no atreverse a añadir nada a los conocimientos que habían recibido, y que los de su época hubiesen puesto las mismas dificultades para aceptar las novedades que se les ofrecían, se hubieran privado a sí mismos y a su posterioridad del fruto de sus inventos: Lo mismo que ellos sólo se sirvieron de los que les habían sido legados como de medios para hacer otros nuevos inventos, y que esta feliz osadía les abrió el camino para grandes hechos, debemos tomar los que ellos nos han dejado de la misma manera y, siguiendo su ejemplo, convertirlos en el medio y no en el fin de nuestros estudios, y de esta suerte tratar de superarlos imitándolos. Porque ¿qué cosa hay más injusta que tratar a nuestros antepasados con más miramientos que los que ellos tuvieron con los que les precedieron y tener para ellos ese respeto inviolable que sólo merecieron de nosotros porque no tuvieron uno parecido para con aquellos que tuvieron sobre ellos la misma ventaja? .... Los secretos de la naturaleza están ocultos; aunque ésta siempre actúe no descubrimos siempre sus efectos: el tiempo los revela de época en época y, aunque siempre igual a sí misma, no es siempre igualmente conocida. Las experiencias que nos dan su conocimiento se multiplican continuamente; y como son los únicos principios de la física, las consecuencias se multiplican en proporción.

necesaria, siempre igual, para que no caigan en la decadencia, y no permite que la aumenten para que no traspasen los límites que les ha fijado. No sucede lo mismo con el hombre, que ha sido creado para el infinito. Se encuentra en la ignorancia en el primer estadio de su vida; pero se instruye sin cesar a medida que avanza en ella: porque saca provecho, no sólo de su propia experiencia, sino de la de sus predecesores, porque conserva siempre en la memoria los conocimientos que ha adquirido una vez, y porque los de los antiguos los tiene siempre presentes en los libros que le han dejado. y lo mismo que conserva esos conocimientos puede también aumentarlos fácilmente; de suerte que los hombres se hallan hoy día en cierto modo en el mismo estado en que se hallarían esos antiguos filósofos si hubiesen podido vivir hasta ahora, añadiendo a los conocimientos que tenían aquellos que sus estudios hubieran podido aportarles en el transcurso de tantos siglos. De ahí viene que, por una prerrogativa especial, no sólo cada uno de los hombres avanza día tras día en las ciencias, sino que todos los hombres juntos hacen un continuo progreso a medida que el universo envejece, porque la misma cosa sucede en la sucesión de los hombres que en las diferentes edades de un individuo en particular. De suerte que toda la sucesión de los hombres en el transcurso de tantos siglos debe ser considerada como un mismo hombre que subsiste siempre y que aprende incesantemente, lo que nos hace ver con cuánta injusticia respetamos a la antigüedad en sus filósofos; porque lo mismo que la vejez es la edad más alejada de la infancia, ¿quién no ve que la vejez en este hombre universal no debe ser buscada en los tiempos próximos a su nacimiento sino en aquellos que están más alejados de él? Aquellos a quienes llamamos antiguos

eran verdaderamente nuevos en todas las cosas y formaban propiamente la infancia de los hombres; y como nosotros hemos unido a sus conocimientos la experiencia de los siglos que les han seguido, es en nosotros donde se puede encontrar esa antigüedad que honramos en ellos. Deben ser admirados en las consecuencias que han deducido de los pocos principios que tenían, y deben ser disculpados en aquelles en que les ha faltado más bien la suerte de la experiencia que la fuerza del razonamiento. Porque ¿acaso no merecían disculpa por la idea que tenían de la Vía Láctea cuando la debilidad de sus ojos, al no haber recibido todavía la ayuda del artificio, atribuyó aquel color a una mayor densidad en aquella parte del cielo, que le hace reflejar la luz con mayor fuerza? ¿Pero no seríamos inexcusables si siguiéramos con esa misma idea ahora que, ayudados con las ventajas que nos proporciona el catalejo, hemos descubierto en ella una infinidad de pequeñas estrellas, cuyo resplandor más abundante nos ha hecho reconocer cuál es la verdadera causa de esa blancura? ¿No tenían también motivos para decir que todos los cuerpos corruptibles se hallaban encerrados en la esfera del cielo y de la luna, puesto que, en el transcurso de tantos siglos, no habían observado corrupciones ni generaciones fuera de ese espacio? Pero ¿no debemos nosotros asegurar lo contrario cuando toda la tierra ha visto palpablemente inflamarse y desaparecer cometas mucho más allá de esa esfera? Así es como, sobre el tema del vacío, tenían derecho a decir que la naturaleza no lo toleraba, porque todas sus experiencias les habían hecho ver siempre que lo aborrecía y no lo podía soportar. Pero si hubieran conocido las nuevas experiencias, tal vez hubie-

Así es como, sin contradecirlos, podemos asegurar lo contrario de lo que ellos decían y por mucha fuerza que, en fin, tenga esa antigüedad, la verdad debe llevar siempre ventaja, aunque haya sido descubierta recientemente, puesto que es siempre más antigua que todas las opiniones que se han tenido sobre ella, y sería ignorar su naturaleza imaginar que ha empezado a existir en el momento en que empezó a ser conocida. (trad. Carlos R. de Dampierre, Ed. Alfaguara) LA RAÓ I EL COR (Laf. 110 ; Le Guern, 101) Conocemos la verdad, no solamente por la razón, sino también por el corazón; de esta segunda manera es como conocemos los primeros principios, y es inútil que el razonamiento, que no tiene parte en ello, trate de combatirlos. Los pirronianos, que no tienen sino este objeto, trabajan inútilmente. Sabemos que no soñamos; cualquiera que sea la impotencia en que nos encontremos para probarlo por razón, esta impotencia no implica sino la flaqueza de nuestra razón, y no la incertidumbre de todos nuestros conocimientos, como

pretenden ellos. Porque el conocimiento de los principios primeros, tales como el que hay espacio, movimiento, números, es tan firme o más que el que nos confieren todos nuestros razonamientos. Y es menester que la razón se apoye sobre estos conocimientos del corazón y del instinto, y que fundamente en ellos todo su discurso. (El corazón siente que hay tres dimensiones en el espacio, y que los números son infinitos; y la razón demuestra después que no hay dos números cuadrados tales que el uno sea el doble del otro. Los principios se sienten, las proposiciones se concluyen; y el todo con certeza, aunque por vías diferentes.) Y es tan inútil y ridículo que la razón pida al corazón pruebas de sus primeros principios, para poder asentir a ellos, como lo sería que el corazón pidiera a la razón un sentimiento de todas las proposiciones que demuestra, para querer recibirlas. Esta impotencia no debe servir, pues, sino para humillar a la razón, que quisiera juzgar de todo, pero no para combatir nuestra certeza como si no hubiese más que la razón capaz de instruirnos. ¡Pluguiera a Dios, por el contrario, que jamás tuviéramos necesidad de ella y que conociésemos todas las cosas por instinto y por sentimientos! Pero la naturaleza nos ha negado este bien; por el contrario, no nos ha dado sino muy pocos conocimientos de esta suerte; todos los demás no pueden adquirirse sino por razonamiento. Y por esto, aquellos a quien Dios ha dado la religión por sentimiento del corazón, son muy felices y están muy legítimamente persuadidos. Pero a quienes no la tienen no podemos dársela sino por razonamiento, esperando que Dios se

  1. No puedo perdonar a Descartes; bien hubiera querido, en toda su filosofía, poder prescindir de Dios; pero no ha podido evitar el hacerle dar un papirotazo para poner el mundo en movimiento; después de esto, no le queda sino hacer de Dios no le queda nada qué hacer con Dios.
  2. Descartes, inútil e incierto.
  3. DESCARTES. -Hay que decir en líneas generales: «Esto sucede por figura y movimiento», porque es verdad. Pero decir cuáles y componer la máquina es ridículo. Porque es inútil, incierto y penoso. Y aun cuando fuera verdad, no creemos que toda la filosofía merezca una hora de esfuerzo
  4. El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo: un vapor, una gota de agua bastan para matarlo. Pero aun cuando el universo le aplastara, el hombre sería todavía más noble que lo que le mata, porque sabe que muere y lo que el universo tiene de ventaja sobre él; el universo no sabe nada de esto. Toda nuestra dignidad consiste, pues, en el pensamiento. Por aquí hemos de levantarnos, y no por el espacio y la duración que no podemos llenar. Trabajemos, pues, en pensar bien: he aquí el principio de la moral.
  5. CAÑA PENSANTE. -No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en el arreglo [réglement] de mi pensamiento. No poseería más aunque poseyera tierras: por el

espacio, el universo me comprende y me devora como un punto; por el pensamiento, yo lo comprendo. EL JO

  1. El «yo» es odioso: -Vos, Milton, lo encubrís, pero no por esto lo elimináis; sois, pues, siempre seguís siendo odioso. -No, porque al proceder, como procedemos, cortésmente con todo el mundo, no hay motivo para odiarnos. -Esto sería verdad si en el «yo» no se odiara más que el disgusto que nos produce. Pero si lo odio porque es injusto, porque se erige en centro de todo, lo odiaré siempre. En una palabra, el «yo» tiene dos cualidades: es injusto en sí, por hacerse centro de todo; es incómodo para los demás, porque quiere someterlos; porque cada «yo» es el enemigo y quisiera ser el tirano de todos los demás. Vos elimináis la incomodidad, pero no la injusticia; y así no lo hacéis amable a quienes odian su injusticia: no lo hacéis amable sino para los injustos que no encuentran en él su enemigo, y permanecéis así injusto y no podéis agradar sino a los injustos. EL PIRRONISME