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Apunte sobre las principales características y beneficios de los empleos para la economía.
Tipo: Apuntes
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En su obra, un célebre economista y filósofo francés del siglo XIX, expresó: “La libertad es la fuerza económica más importante; por ello hay que restablecer el equilibrio social, sin el cual la libertad no es posible. Ese equilibrio no es automático, hay que establecerlo deliberadamente.” Su obra, en lo esencial carece de actualidad, porque la Ciencia Económica evoluciona, pero no se puede dejar de apreciar cuanto de cierto tiene este pensamiento y como a pesar del tiempo transcurrido, la referida expresión parece ser descrita para este siglo, donde las desigualdades crecen por la carencia del equilibrio social, del que parece se ha olvidado la Política.
Durante muchos años hemos observado como los Gobiernos se empeñan en obtener niveles de empleo que hagan posible el bienestar social y que permitan la estabilidad ciudadana, pero se ha ignorado algo determinante, que muestro resumidamente en una ecuación matemática y que se cumple en todas las sociedades y civilizaciones que ha conocido la humanidad. La literatura económica esta llena de fórmulas y ecuaciones complejas que en la mayoría de ellas solo tienen vigencia en determinadas etapas o procesos productivos, pero que se desmoronan con el tiempo por excluir los factores sociales e ignorar que el ser humano es el único capaz de advertir y crear la riqueza. La fórmula que exponemos no tiene alternativas, se ha mantenido todo el tiempo y ha hecho posible la transición de los diferentes modos de producción en el transcurso de la historia. Es una ecuación de simple aritmética económica, sin cálculos complejos, pero que se identifica claramente con la praxis y la realidad observada durante miles de años, ante el desconocimiento y la indiferencia, se convertiría en el principal fundamento de la evolución social, llegando a determinar los cambios de los modos de producción, transformando cada vez más a la Sociedad en organizaciones menos opresoras y más eficientes, conduciéndola de manera paulatina a una redistribución de las riquezas, donde las diferencias entre ricos y pobres tengan una tendencia constantemente decreciente, ya que cuando se trata de frenar o se invierte esta evolución, surgen convulsiones sociales que han obligado al Poder a rectificar los desaciertos cometidos. Población Activa = Población ocupada + Población desocupada dispuesta a trabajar. Esta simple aritmética manifiesta textualmente que en el transcurso del tiempo y como tendencia, el incremento de la productividad siempre es superior al crecimiento de la población activa, por lo cual no será posible en el futuro, utilizando los métodos de gestión actual, crear suficientes puestos de trabajo como para emplear a todos los demandantes de empleo. Debemos meditar que si el crecimiento de la productividad siempre ha sido y será, superior al crecimiento de la población activa, ya que no resulta lógico ni posible frenar la productividad porque el avance de las ciencias no depende de la voluntad, sino de la lógica humana, entonces habría que pensar en otra solución que resuelva la estabilidad social. Así, mientras a comienzos del siglo XX se necesitaban 100 obreros conductores para trasladar a unos pocos kilómetros 100 toneladas de mercancías, cincuenta años después solo se necesitaba un trabajador para estos mismos fines. Del mismo modo, tampoco se necesitaban mas trabajadores para fabricar un camión que cien carretas. Un barco requería en 1970 la misma cantidad de marineros en trasladar cien mil toneladas que para mil en el año 1900, ya que no solo se elevaba el tamaño de los medios de transporte, sino también la potencia, automatización y velocidad de los mismos. El ferrocarril y los aviones, fueron cada vez más grandes y rápidos.
La Agricultura y la Ganadería se tornaron intensivas y con la incorporación de tractores, cosechadoras y maquinaria de todo tipo se sustituyeron a millones de trabajadores que hacían el trabajo de forma manual. La Industria se congestionó de robots que realizan todo tipo de tareas; el Comercio con la estiba paletizada en los enormes almacenes, y las grandes superficies comerciales arruinaron la tradicional tienda de barrio. La mencionada ecuación, que se convierte en Ley Económica por ser una regla constante e invariable, se cumple desde que los primeros habitantes necesitaron facilitar su labor para la obtención de los alimentos y vestidos que requerían, siendo su punto de partida la invención de la rueda, a partir de la cual comienza a manifestarse con su tendencia natural: P/PA > 1. Sin embargo, hasta mediados del siglo XX, esta ecuación se auto-regulaba cercana a un equilibrio, más o menos notable, por diversas razones, que enumeramos:
definir cuál impuesto final debe tener un determinado producto. Así, por mucho que se quiera alejar un tema cualquiera de la Política, al final tendrá directa vinculación, y sus disposiciones repercutirán decisivamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Las empresas son también consumidores en el mercado y no poseen la capacidad para formar precios; estos se determinan libremente por el comportamiento de la oferta y la demanda. Esto no quiere decir que exista el anhelo de la empresa privada por determinar el precio, comprar barato y vender caro, pero esto solo se puede lograr cuando existe el oligopolio y para evitarlo, lo cual sería la disolución de la democracia, deben intervenir los representantes de la sociedad con leyes anti-monopolios para regular esta perversa tendencia. De no hacerlo se perdería la iniciativa democrática y se empobrecería el bienestar social, pasando las empresas a gobernar mediante las organizaciones empresariales que surgirían ante la carencia de autoridad ciudadana. Como la ocupación laboral y su retribución dineraria es la base del sostenimiento del trabajador, su familia y la sociedad, la aplicación de las medidas correctas en las políticas de empleo resulta fundamental para el sostenimiento del orden y el bienestar social; de ahí que el Estado, representante de los ciudadanos, con la autoridad que estos le confieren para gobernar, tiene la obligación de dictar cuantas normas sean necesarias para impedir el empobrecimiento de la sociedad que representan y el desmedido enriquecimiento de los empresarios privados. Si bien el Estado no necesita ser el propietario de todas las empresas para ejercer un buen gobierno, resulta imprescindible que imponga las regulaciones que correspondan para lograr el equilibrio, mediante la redistribución de lasriquezas obtenidas con el esfuerzo de todos. Hoy día, en casi todo el mundo, rige la dictadura del “Gran Empresario” (grandes empresas multinacionales), que bajo las normas de impúdicos gobernantes han permitido el empobrecimiento de sus ciudadanos, mediante autorizaciones deshonestas que no tienen en cuenta a quienes representan. Tema aparte puede resultar la corrupción utilizada en algunos países para obtener el beneplácito de los gestores públicos, los cuales traicionan con este comportamiento a los que confiaron la administración de sus bienes ( los bienes públicos y riquezas naturales son propiedad de toda la sociedad; de hecho cada ciudadano es copropietario de las empresas y bienes de titularidad pública). Por esta razón, la corrupción de las funciones públicas debe ser castigada con penas activamente severas, tanto al corrupto como al corruptor. Si una persona roba debe responder por el daño que ha causado, sin embargo cuando un gestor público roba a los ciudadanos o permite que otro lo haga, resulta entendido que todo se torne más complicado; en la mayoría de los casos por la protección a los defraudadores que les brindan los mismos políticos que la sociedad designó para que administrara sus bienes. Este proceder tan repulsivo, que bien podría juzgarse de forma expedita en una Sala Especial para Delitos Económicos, donde además de las penas de inhabilitación o de privación de libertad, se establezca la obligatoriedad de indemnizar a la sociedad con los bienes propios de todo tipo, tenidos o por tener, de dinero actual o de bienes ocultos. Esta cuestión merece un tema propio de juristas instruidos en la defensa del bien común. Debe llegar el día en que no sean necesarios los partidos políticos en la forma que existen hoy. Solo serían necesarias pequeñas organizaciones con personas capaces y que la ciudadanía escoja al que crea mejor gestor por sus ideas y planes para prosperar. Hoy las funciones políticas están corrompidas con las aspiraciones de lucrar o tener un puesto de trabajo con buen sueldo. De esta forma algunos líderes políticos arrastran con él a miles de seguidores que sustituyen en sus cargos a personas que por sus ideas políticas no coinciden con el nuevo gobernante, independientemente que haya sido un buen gestor; entonces la función pública no se rige por el bien común, sino por las ideas de quienes ostentan el poder. Retomando nuestro tema sobre el empleo en el siglo XXI, resulta necesario que los gobernantes se ajusten a este tiempo y se den cuenta de que los métodos tradicionales de creación de empleo ya no funcionan, el hecho de dejar a la interpretación de los empresarios la manera en que puede crecer el empleo resulta incoherente. El empresario solo busca producir más con menos gastos laborales; esa prioridad - para él la más importante - , no la va a soslayar el Estado con sugerencias, o pidiendo favores a estos. Que ridículo resulta pensar que las empresas contraten más personas porque se lo pida el Gobierno, o que este último reviva sus esperanzas pensando en la creación de pequeñas empresas incapaces de competir con los “pulpos transnacionales” ya existentes. Esta iniciativa solo funciona para las pequeñas empresas que brindan servicios a la ciudadanía o talleres locales que por el propio crecimiento de la población siempre dejan algún espacio. Por todos es conocido que las grandes empresas han acabado con el pequeño empresario local, la mayoría de los cuales sostienen su negocio bajo desdichadas condiciones. Gráfico 1 Horas de trabajo por año y persona en el Reino Unido (1870-2000)
Fuente: A. Maddison Nota: Se utiliza población ocupada. En esta gráfica se observa el aumento de la productividad en el Reino Unido en los últimos 130 años, en ella vemos como se comportan los indices de crecimiento por período: No cabe duda que el crecimiento de la productividad reduce significativamente las horas de trabajo necesarias por trabajador, ello conduce a que con el mismo sistema de producción imperante, se reduzca la fuerza laboral necesaria. Si lo vemos con la óptica de mantener los mismos empleados y obtener mayor producción, entonces a nivel social se producirá un exceso de oferta e inexorablemente al despido y la reducción del empleo. Por estas razones entre las medidas que se deben aplicar, resulta primordial la redistribución de la fuerza laboral entre sectores de la economía, lo cual podrá conducir al equilibrio inminente que necesita la sociedad, para evitar las crisis que provocan el crecimiento de la producción por la introducción constante de nuevas máquinas y robots, con la consiguiente eliminación de puestos de trabajo. Gráfico 2 Comportamiento mundial de la relación Productividad / Población últimos 300 años. Fuente: Bradford J DeLong, “Estimating World GDP, One Million B.C. - Present.” Angus Maddison (1995) ha construido estimaciones del PIB real per cápita para el mundo entre 1820 y 1992. Sus estimaciones son elaboradas con el índice de precios Laspeyres y paridad de poder adquisitivo estimado para 1990 en dólares internacionales. Estas estimaciones, aunque pueden presentar desviaciones, pero con concepciones científicas, solamente se muestran para tener una visión más o menos aproximadas del comportamiento población-productividad durante tres siglos, observándose el salto ya comentado, que se manifiesta a partir de la “Revolución Industrial” (reflejada en la gráfica a partir de 1850). La ampliación de conocimientos sobre lo que significó
hacerles creer a los ciudadanos que el problema del desempleo se resuelve con medidas paliativas que solo conducen a una nueva forma de esclavitud laboral. De esta manera mantienen o incrementan las tasas de ocupación mediante la disminución del tiempo de la jornada laboral, aumentando la intensidad del trabajo y pagando menores salarios. Con este proceder se emplean trabajadores con contratos de pocas horas semanales y lo que ocurre realmente es una redistribución de las horas trabajadas, y por tanto la diminución de los sueldos; por esta razón pueden aparecer estadisticamente más trabajadores ocupados, enmascararando con esto el hecho real de la precariedad laboral, ya que como hemos expresado, aumentan las personas ocupadas, pero no crecen las horas trabajadas ni los sueldos, se trabaja con mayor intensidad e inexorablemente la productividad continuará creciendo a mayor velocidad que la población activa, resultando impredecible lo que ocurrirá si no se toman las políticas apropiadas. Como hemos comentado la precariedad que sufren todos los asalariados o pequeños empresarios se va agudizando con el desarrollo de las actividades productivas, surge una competencia desmedida entre estos y las posibilidades que tengan para trabajar o encontrar un empleo, que ya ni siquiera se pregunta cuanto van a devengar, ni las horas que van a laborar, solo importa cobrar algún dinero que le permita subsistir. Pasamos a analizar un informe estadístico español (Gráfico 4), que recoge los movimientos de trabajadores contizando a la seguridad social durante los años 2004 al 2014, en el se describen los promedios de ciudadanos cotizantes en esos años, sumando mes a mes el número de personas que han cotizado durante cada año natural y dividiéndola entre doce para llegar al promedio mensual de trabajadores que ingresan cotizaciones a la seguridad social. Luego se observa el total ingresado cada año y mediante un cociente aritmético llegamos a la cifra que cada trabajador ha cotizado en un año y como promedio en cada mes de trabajo. Gráfico 4 Fuente: INE y Ministerio de Empleo y Seguridad Social de España. Lo sucedido a partir del año 2013 ocurre porque al no poder crear empleo, el Gobierno ha optado por aumentar las cotizaciones, de manera que hay menos fondos en ayudas que antes de 2013; y la obligación de cotizar por varias prestaciones en especie, agregando también la limitación de la pensión máxima, pero elevando el límite de cotización. El nuevo empleo que se ha creado es precario y la forma que ha encontrado el Gobierno ha sido aumentar lo que se ingresa por cada trabajador con nómina, logrando así mantener las cifras de cotización de los años anteriores. Se plantea por diversos políticos, independientemente de su ideología, que la solución es la precarización del empleo (más empleo con menos sueldo y menos derechos) y por ende de los que menos tienen (trabajadores, clase media asalariada, pequeño empresario), pero entonces ¿por qué no se plantea primero
(1) Promedio Trabajadores Cotización Total Cotización por Trabajador Año Cotizando Seguridad Social Año Mil/Euro Mes Euro 2004 17,153,051 81.871.040 4,773 397, 2005 17,912,634 88.235.730 4,926 410, 2006 18,674,003 95.791.230 5,130 427, 2007 19,231,824 102.299.330 5,319 443, 2008 19,139,727 108.103.730 5,648 470, 2009 18,020,470 106.552.900 5,913 492, 2010 17,670,376 105.491.020 5,970 497, 2011 17,433,161 105.311.660 6,041 503, 2012 16,853,210 101.059.190 5,360 446, 2013 16,258,042 98,210,300 6,041 503, 2014 16,651,884 99,201,550 5,957 496,
reducir las ganancias de los grandes empresarios y directivos mediante la aplicación de políticas reguladoras?. Esta reducción de los que más ganan no significaría ni mucho menos llevarlos a límites de vida inferiores a lo que vienen acostumbrados, sino conducir a la sociedad a una fase superior de solidaridad y que salvo excepciones, ningún rico dona dinero voluntariamente para que se redistribuya a los que menos tienen, por tanto corresponde al Estado (cunjunto de toda la ciudadanía) asumir esta iniciativa. Se debe tener conocimiento que los factores que modulaban la relación productividad/población activa ya no existen y la economía global se dirige inexorablemente a una crisis permanente de carencia de empleo, en condiciones de precariedad que no hemos conocido hasta ahora en la época contemporanea, cada vez los empleos serán peor retribuidos y con menos derechos para los trabajadores, lo que también repercutirá en los pequeños empresarios al disminuir la demanda de bienes y servicios, y la sociedad se trasladará a tiempos de pobreza permanente. En determinadas regiones o países existen cifras elevadas de población desocupada que por la implementación de la Globalización pudieran sumarse a la demanda de bienes y servicios, pero estas personas se incorporan al mercado laboral con sueldos precarios mediante la instalación en sus territorios de empresas que provienen de otros países más desarrolados, en donde han dejado sin empleo a los lugareños, y también de nuevas actividades que se instalan allí para producir con mayores indices de productividad y menores costes salariales, con la finalidad de exportar sus mercancias a países donde estas se vendan con mejor precio. Esto provoca que a nivel global - mediante la disminución de los precios por los bajos costes laborales- temporalmente crezca la demanda, y estas empresas logren mayores beneficios, pero al continuar produciendo más y los asalariados cobrando menos, entonces ¿cómo se podrán comprar los bienes fabricados?. De esta forma comienzan a acumularse mercaderías que no encuentran comprador en el mercado y las empresas con mejores índices de productividad van desplazando a las menos eficientes y estas últimas a su vez cierran, dejando sin empleo a sus trabajadores. Este ciclo productivo va concentrando cada vez más las riquezas, en menor número de empresas y disminuyendo proporcionalmente el número de ocupados en relación con el valor de la producción o los servicios. En el sentido económico de las cosas, el trabajo empleado en la producción de bienes que tienen aceptación o necesidad social es lo único que crea riqueza; resulta desacertado pensar que el capital puede crear bienes por sí solo, esto se logra con la intervención de la fuerza de trabajo aportada por los trabajadores. Solo se crean riquezas en la economía real estructurada por las empresas que integran los primeros sectores de la economía, tales como: la agricultura, ganadería, pesca, minería, explotación forestal, energía y la industria. El resto de las actividades, también denominadas como sector terciario de la economía, prestan los servicios que proporcionan las riquezas creadas en los primeros sectores, pero no crean riquezas, sino que, mediante su gestión transfieren al consumidor la riqueza ya creada. El valor intelectual o inmaterial que aportan la investigación, el desarrollo, el conocimiento y la innovación o información, deben tratarse como una actividad productiva del sector al cual están vinculadas. Así, al descubrir un nuevo transistor que proporciona ventajas a un equipo electrónico, esto se incorpora como riqueza creada en el sector industrial. Si se tratara de un novedoso pienso que aumenta la masa ganadera, este se incorporaría como riqueza de la Ganadería o un nuevo abono que eleva la producción de vegetales, correspondería a riqueza creada en la Agricultura. Si es una investigación médica a la industria médica o farmacéutica. La acumulación de conocimientos que se obtiene mediante estudios en centros de formación y que luego se trasmite o utiliza obteniendo una retribución por ésta, debe ser contemplada como un servicio que redistribuye parte de la riqueza anteriormente creada. Pero este análisis requiere de una explicación: con el desarrollo de la economía los sectores donde se originan las riquezas no son capaces de distribuir las mismas hasta el consumidor final, y se necesita del sector terciario o de los servicios para hacerle llegar al ciudadano la riquezacreada; de esta forma, la riqueza se comparte y llega al consumidor con la participación de varios trabajadores. Cuando compramos un kilogramo de frutas en el mercado, nos percatamos de cuantos trabajadores intervienen en proporcionar que la fruta llegue a nuestra casa. Por esto, aunque la riqueza se creó en la agricultura, se le fueron incorporando valores del sector servicios que intervino en la realización del producto. Antiguamente, en la economía no desarrollada, el propio agricultor vendía el producto al consumidor sin la necesidad de un intermediario, pero el ulterior desarrollo y la elevación de la productividad propiciaron que surgiera la actividad comercial y así el agricultor especializado en la siembra y recolección podía dedicar más tiempo a la producción de riquezas. En este simple ejemplo, la riqueza es la fruta que se logró con el trabajo y el cuidado del agricultor, el resto son mecanismos de distribución que si bien aportan valor al producto original y permiten una redistribución de la riqueza ya creada, no constituye ninguna nueva riqueza y el precio final por el que se venda la fruta será el valor de cambio por el que se realizó y mediante el cual la sociedad reconoce y equipara el valor de un producto a otro, de acuerdo con el tiempo de trabajo empleado en hacerlo llegar al consumidor final. Debemos aclarar que no siempre el nuevo valor creado
hora de darse cuenta que la economía productiva real, la que crea riquezas y empleo, es cada vez más eficiente y no puede asumir la cifra de desocupados que se eleva cada año , como no sea reduciendo la jornada laboral o aumentando el número de ocupados en servicios a la sociedad, por ahora esta última, más necesaria y aceptada. En los países que estos servicios no son asumidos y gestionados por la administración pública, tendrían que transitar hacia la prestación social de esas actividades, ya que no es de esperar que las empresas privadas de forma aislada y anárquica puedan asumir las trasformaciones que estas actividades requieren. No es función de los Gobiernos favorecer y proteger el enriquecimiento de unos pocos, su razón de ser es mantener una sociedad sana, educada y justa, donde exista la igualdad de oportunidades, pero también el sentimiento de dignidad de todos sus ciudadanos, que a ninguna persona en edad laboral y capacidad física y mental, se le pueda manifestar un sentimiento de inútil o se le llegue a menospreciar por su situación de desocupado, algo que el ciudadano no puede resolver por si mismo o aisladamente, por lo cual resulta insoslayable que la solución de este problema lo resuelva el Estado con la aplicación de las políticas necesarias. Debemos percatamos que las máquinas y la robótica irán desplazando a los trabajadores y que la creación de empleo en los primeros sectores será siempre inversamente proporcional al valor de la producción, dicho lo cual, la aplicación de esta alternativa es trasladar empleo al sector terciario de la economía y a su vez dignificar al ciudadano, el cual pasaría a sentirse útil y ocupado, en una labor que aportaría riquezas o beneficios a la sociedad y los aportes correspondientes para el sostenimiento la Seguridad Social. No es justo ni humanitario condenar a tantos millones de personas a la inactividad y a la carencia de oportunidades, desprotegido en su futuro por la ausencia de cotizaciones a la seguridad social y la incertidumbre de como salir de su precaria situación. El Estado es el conjunto de todos los ciudadanos y es su obligación ocuparse de que puedan llevar a cabo una vida plena y sin desdoro. La Economía del siglo XXI es muy diferente a la que vivieron nuestros antepasados y si no reformamos la manera de hacer las cosas, nos alejaremos cada vez más de la prosperidad y el bienestar. En España se pueden hacer las cosas de manera diferente a como se ha decidido en los últimos años, y por tanto he dedicado un análisis aparte a su situación propia, exponiendo de forma breve y clara, como los Poderes Públicos podrían actuar frente a la depauperación social que se plantea. He previsto para el caso de España, una valoración adicional para demostrar que estos presupuestos podrían compensarse entre los Ingresos y Gastos del Estado, en aras de dar empleo a cuatro millones de personas desocupadas. De esta forma, para obtener el financiamiento necesario en llevar a buenos fines esta propuesta de transferir empleo al sector de los servicios, deben aplicarse las medidas que valoramos, en cifras estimadas: Las otras recaudaciones que aportarían 12 mil millones de euros se subdividen en varios acápites donde se incluyen: 1, Modificar los rangos establecidos por el IRPF de manera que aporten más lo que más ganan. No hay nada más pernicioso y frustrante que la enorme desigualdad que existe a día de hoy, acentuándose las diferencias de ingresos entre pobres y ricos, retornando a la cara más desmedida del capitalismo, recrudeciendo la desafección hacia las personas más ricas, sentimiento que por sus efectos negativos debe ser erradicado de la sociedad. 2, Utilizar bienes recuperados de actividades delictivas o corruptas.
3, Control social para supervisar el comportamiento de las actividades lucrativas y de prestación de servicios públicos. 4, Ajuste de sueldos máximos en actividades de titularidad y gestión pública. 5, Reducción de los gastos de la Administración del Estado, eliminando todo Órgano, Institución o Estructura innecesaria que se sostengan con fondos públicos. 6, Transparencia total de todas las Estructuras e Instituciones de Gobierno, posibilitando que el ciudadano conozca en que se utilizan los fondos públicos. Analizando información brindada por el Sindicato de Técnicos de Hacienda, estiman la evasión fiscal en España en unos 60 mil millones de euros, correspondiendo un 72 % a las grandes fortunas y empresas y el 28 % a los demás contribuyentes. Se observa que las grandes empresas solo aportan entre un 5 y un 15 % en lugar de pagar el 30 %. Los impuestos indirectos (IVA, IGIC) solo deben modificarse al alza para algunos productos que pudieran considerarse de lujo, como: yates, aviones privados, joyas, coches de alta gama y cualquier otro que solo pudiera adquirirlo quienes obtengan elevados ingresos. Los Impuestos Indirectos constituyen la contribución fundamental de los que menos ganan, definiéndose como “Impuesto de los Pobres”, por lo cual las categorías reducidas no deberían modificarse. Las cifras de crecimiento y ocupación mostradas no significan que deban realizarse en un año, estas se aplicarían en el transcurso de cuatro años, en la medida que se fueran determinando las necesidades y organizándose la ubicación de los demandantes de empleo Cuanto antes hay que encausar políticas que
Ocupaciones en los Sectores de Servicios. Las fuentes de empleo serian las que se obtendrían en los Actividades de Servicios ya descritas y que son financiadas por los Presupuestos del Estado. En estas actividades existe una cifra enorme de puestos de trabajo que podrían crearse para mejorar los servicios que se prestan a la ciudadanía, elevando considerablemente el bienestar de la población en áreas claves de alta sensibilidad ciudadana y que ahora no existen o son muy deficientes. El listado de actividades que se incluirían en este Plan de Empleo sería muy amplio y no es el sentido de este proyecto describirlos todos, solo vamos a relacionar algunos importantes, por orden alfabético, como ejemplo de la elevación del bienestar general que se obtendría con la prestación de estos servicios:
tecnológico.
Por la propia naturaleza humana, las personas siempre han deseado disponer de mayor tiempo no ocupado en el trabajo necesario para obtener los medios de subsistencia, y así realizar las actividades de ocio o recreo donde puedan invertir lo ganado en el tiempo empleado en trabajar. De esta forma las personas obtienen el estímulo necesario para continuar trabajando en aras de repetir el ciclo ocio-trabajo necesario para el equilibrio del bienestar físico y mental. Por ser una prioridad del ser humano, el Estado debe considerar la aplicación de este aspecto cuando lo vayan permitiendo las posibilidades económicas del país y en cuanto se hayan podido satisfacer las deficiencias en servicios sociales y el pleno desarrollo de las actividades especializadas señaladas en los párrafos anteriores, ya que para poder reducir la jornada laboral sin perder el bienestar logrado, debe asegurarse primero el empleo de la población activa, si se quiere apresurar de manera ficticia este aspecto solo conduciría a una minoración real de ingresos por el tiempo trabajado y por tanto a la disminución de los niveles de bienestar, creando malestar individual y el instinto de trabajar más para recuperar los ingresos anteriores, perdiéndose el sentido por el cual se redujo la jornada laboral, volviéndose a precarizar el trabajo y a disminuir las cifras de empleo. Esto no significa que estén limitadas las horas que se quieran o puedan trabajar, sino que por Ley se ajusta un sueldo a determinadas horas de trabajo y lo que se trabaje por encima de las mismas sea por decisión del trabajador y no por una obligación que le imponga el empleador. Se podrá comprender que este aspecto no significa el igualitarismo social o laboral, ya que siempre será mejor retribuido el trabajo más calificado o de mayor riesgo y dedicación. El trabajo siempre debe ser estímulo para merecer mejores niveles de vida, bajo el principio de quien más y mejor aporte mejor retribución reciba.