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PEDAGOGIA DE LA EXPRESION ARTISTICA
Tipo: Diapositivas
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Profesor: Dra. Eva Muñoz Guinea
Email: eva.muñ[email protected]
La pedagogía estética de Pestalozzi aplica a la educación artística dos principios
de la modernidad:
-El de democratización del saber. Debía abandonar su carácter elitista y llegar a
las capas populares.
-El de la mirada sensible a todo lo que rodea al ser humano:
lo verdadero con relación al sentimiento de belleza es esto: la naturaleza entera está
llena de formas atractivas y elevadas, pero Europa no h hecho nada ni por despertar su
sentimiento hacia ellas, (…) pero han de llenarse estos vacíos si la instrucción del
pueblo ha de elevarse desde la insensatez de su barbarie actual a la armonía con el ser de
nuestra naturaleza.” (Pestalozzi, citado por Aguirre p.222)
“No es la pintura como cosa exterior lo que satisface a los niños y les atrae (…)
Lo que el niño busca es la unidad de la vida, la expresión de la vida, la relación vital, la
vida, en una palabra; por eso le encantan los colores viendo la unidad de sus variedades”
(Fröebel, citado por Aguirre, p.223)
Para Fröebel “el arte es la manifestación de lo interno del hombre”. No entiende
la educación artística para convertir en artistas a los discípulos sino para que cada uno
“llegue a apreciar las producciones del arte puro” (Fröebel, )
Por otro lado, sostenía que el niño tenía todas las potencialidades al nacer, pero
abandonado a su suerte sólo es capaz de ir probando al azar, sin alcanzar su objetivo ni
desarrollar todo su potencial, de esta manera, planea, entre otras cosas, que el niño
desarrolle la facultad de crear, mediante la producción de pequeñas obras plásicas y el
canto.
En esta línea, años más tarde, María Montessori contempla el dibujo como vía de
expresión, y para ella, por lo tanto, “inenseñable”, no cree que sin una preparación
previa de la mente el caos inicial del niño pueda llegar a ser creativo.
Tanto Fröbel como Montessori, buscan la estimulación mediante la ambientación
estética del entorno escolar.
Para R. Steiner, la estética constituye un ámbito de las ciencias del espíritu que
sirve para profundizar en el conocimiento del hombre.
Según su teoría, toda actividad mental, en tanto que pertenece al reino de la
fantasía, es arte; pensar es una actividad artística. La pedagogía debe, por tanto, respetar
esta naturaleza artística del niño y el pedagogo debe experimentarla él mismo como
artista. Para llevar a cabo esta y otras ideas, fundó en 1919 la Escuela Waldorff en
Stuttgar. En 1921 pidió que se introdujera la enseñanza de la estética, consistente en
proporcionar a los alumnos un conocimiento de las obras de arte, y en lo práctico, unir
la formación en artes plásticas de carácter simbólico con la formación musical.
Dentro de la misma filosofía pedagógica pero dentro del ámbito de dibujo,
Cizek llevó a la práctica en la Escuela de Viena, el pensamiento de que todos los niños
sienten necesidad de exteriorizar sus impulsos internos a través del dibujo y que la
satisfacción de tal hecho les reportaba notables beneficios. Por eso su método era
extremadamente radical. Su máxima preocupación era que los alumnos no tuvieran
ningún contacto con modelo o patrones provenientes del exterior; ni tan siquiera
consentía un contacto precoz con las grandes obras maestras de la historia del arte. El
aislamiento era la mejor forma de garantizar la expresión creativa, realmente libre, de
las emociones personales. Despreciaba las cuestiones técnicas, puesto que lo único que
contaba a los ojos de Cizek era que sus métodos permitieran mantener la imaginación
infantil en estado de absoluta pureza.
Los argumentos a favor de una educación por el arte no adquieren la relevancia
que hoy tienen hasta que Sir H. Read escribiera su famoso “Educación por el arte”. La
tesis central de la pedagogía de Read es que toda educación debe basarse en el arte. Para
justificar esta idea, Read plantea que el objetivo de la educación es lograr la paz y la
armonía en el plano de la vida interior y que no hay nada mejor que el arte para lograr
tal objetivo, ya que la mayor virtud el arte es su facultad de armonizar lo bello y lo
bueno.
Para Read el arte es ese espacio donde los humanos conjuramos nuestros males,
donde expresamos sentimientos y transmitimos la comprensión. Sería como el espacio
del ritual, donde se resuelven los conflictos y se catalizan los sentimientos. Pero al
mismo tiempo, para Read el arte es un factor fundamental de expansión de la conciencia
humana. Se lamenta de que el arte esté tan alejado de la educación, cuando a su entender
el arte, no es otra cosa que educación. La práctica artística, según Read, persigue los
mismos objetivos que la práctica educativa: la personalización de las actitudes y la
conducta, y la integración del hombre en la vida social. Sin embargo, el sistema
educativo ha primado excesivamente el desarrollo del intelecto y una educación moral
dominada por preceptos, causando así la pérdida de integridad y armonía del ser
humano. Por ello cree que el arte debe ligarse a la educación de un modo natural y que
la educación por el arte sería la mejor respuesta a las necesidades del hombre moderno,
primando el desarrollo sensible y emocional del hombre.
Por otro lado, el arte cumpliría una misión análoga a la que Cassier y Langer
adjudicaban al juego en la generación de recursos simbólicos. Igual que el juego, el arte
es, para Read, fuente de toda actividad simbólica y metafórica, así como fuente de la
fantasía y de las imágenes que preceden a las ideas.
Además, la educación por el arte, según él, amplia los resortes para la
comunicación, precisamente porque el arte proporciona innumerables recursos no
discursivos que estimulan a la imaginación a la hora de expresar y comunicar
sentimientos.
Los argumentos de Lowenfeld en favor de la libre expresión, expresado en su
célebre obra “Desarrollo de la capacidad creadora” (1947), tenían un fundamento de tipo
psicoanalítico. Su idea principal es que cuando el niño no desarrolla adecuadamente o
incluso ve frustrado su instinto expresivo por la acción de los adultos, puede sufrir una
pérdida de autoestima. Por lo contrario, favorecer tales actitudes creativas minimizaría
mucho las perturbaciones psicológicas en la infancia. El razonamiento tan
profundamente psicologista de Lowenfeld tiene su origen en el trabajo que durante la
guerra desarrollara como profesor de psicología y en su trabajo anterior con personas
invidentes, donde comenzó a experimentar sus ideas sobre el valor terapéutico del arte.
Para él la meta de la educación artística “no es el arte en sí mismo, o el producto
estético, sino el niño que crece de una forma más creativa y sensible y aplica su
experiencia en las artes a cualquiera de las situaciones vitales en que éstan puedan ser
aplicadas” (Lowenfeld, p.)
Clasifico los procesos creativos de acuerdo a una seria de fases correspondientes
a otros tantos momentos del desarrollo: La etapa del garabato (2-4 años), La etapa
preesquemática (4-7 años), la etapa esquemática (7-9 años), la etapa de los inicios del
realismo (9-12 años), la etapa pseudonaturalista (12-14 años) y el periodo de la decisión
Freinet parte de la experiencia empírica del fracaso formativo de los adolescentes
en el campo de la expresión artística y afirma que tal fracaso es consecuencia de una
enseñanza del dibujo excesivamente normalizada. En esencia Freinet continúa con las
mismas pautas ya expuestas: la focalización en el niño y no en el producto final, el uso
de la libre expresión como base del método de enseñanza, la creencia en las capacidades
creativas innatas del niño o el de la naturalidad de los procesos de expresión.
Sin embargo, hay dos aspectos destacables de sus premisas pedagógicas:
La primera el concepto de “tanteo experimental”, que funcionaría según la
mecánica de ensayo-acierto y ensayo-error. La capacidad para la expresión gráfica, por
tanto, es una adquisición que nunca se hace a través de la explicación intelectual o por el
retorno a la regla y a las leyes.
El segundo concepto es el de la “expresión ampliada”, es decir, la creencia de
que las necesidades de expresión no se terminan en el dominio plástico, sino que
alcanzan a otros medios de exteriorizar emociones, sensaciones, ideas y efectos, como
son el lenguaje o el movimiento
Los cambios producidos en los últimos años sobre la concepción de la inteligencia y el
desarrollo cognitivo han afectado notablemente al mundo educativo y, en esa medida,
están transformando radicalmente la nociones previas, las investigaciones y las
aplicaciones curriculares en la educación artística.
Muestra de ello es la transformación que durante las tres últimas décadas está
afectando a la educación artística. En torno a la Fundación Getty y a la Universidad de
Stanford se van concretando los aspectos curriculares de la orientación disciplinar de la
educación artística. Del mismo modo en la Universidad de Harvard (Cambridge,
Masaschusetts) un grupo de científicos trabajaba en torno a los más recientes hallazgos
y tendencias de la psicología cognitiva. J. Bruner, N. Goodman y H. Gardner entre otro
forman un sólido equipo interdisciplinar que, investiga en torno al funcionamiento de la
inteligencia, los procesos de percepción, la creatividad, los mecanismos de la
simbolización, etc.
Los estudios y teorías desplegados por este grupo, y en concreto por Gardner, ha
reabierto el debate sobre los procesos cognitivos en la educación artística, devolviendo
al sujeto creador y a los aspectos procesuales y creativos de la educación artística el
protagonismo que las orientaciones disciplinares le habían quitado.
La teoría de los estadios de Piaget ha sido sustituida desde los años setenta del siglo XX,
por una forma de concebir el desarrollo intelectual desde una perspectiva constructivista
planteando el currículo a actividades de planificación, selección de método de trabajo,
reflexión sobre procesos o valoración entre alternativas diferentes y concibe como
contenidos propios de la educación “la enseñanza de las habilidades que interviene en
actividades de orden superior tales como el razonamiento, el pensamiento creativo y la
resolución de problemas” (Nickerson, Perkins y Smith, 1985). Es decir se asientan las
bases a los mecanismos de mejora de “aprender a aprender”.
En este contexto, la enseñanza de las artes amplía notablemente los recurso
cognitivos de los escolares, cumpliendo por ello funciones de gran trascendencia en la
formación intelectual de las personas. La aportación del arte se produce a dos niveles:
-Mediante el uso masivo y exhaustivo de las imágenes en la enseñanza,
ampliando así el registro casi exclusivamente lingüístico (oral y escrito) empleado por la
escuela. Como recuerda Arnheim (1989) “apenas se produce enseñanza ni aprendizaje
en ningún campo de estudio sin el uso práctico de imágenes”. Esta es una práctica
didáctica especialmente relevante para una visión constructivista de la educación que se
apoye en el aprendizaje significativo.
Un buen ejemplo de las formulaciones teóricas que nacen en el seno del Proyecto
Cero lo constituye la “teoría de las inteligencias múltiples” de Howard Gardner; todo un
hito de la psicología cognitiva en tanto que rompe la tradicional concepción unitaria y
lineal de la inteligencia (uno de los fundamentos incuestionados del aparato piagetiano):
Creemos que la competencia cognitiva del hombre queda mejor descrita en
términos de un conjunto de habilidades, talentos o capacidades mentales que
denominamos “inteligencias”. Todos los individuos normales poseen cada una
de estas capacidades en un cierto grafo; los individuos normales poseen cada
una de estas capacidades en un cierto grado; los individuos difieren en el grado
de capacidad y en la naturaleza de la combinación de estas capacidades (…) la
tendencia biológica a participar de una forma concreta en resolver problemas
tiene que asociarse también al entorno cultural (Gardner, 1988, p.52)
Gardner ha señalado en muchas ocasiones la excelente posición en la que se
encuentra la educación artística para experimentar una implementación de la teoría de
las inteligencias múltiples en el ámbito de la enseñanza. De este modo, sin tratar de
convertirse en un programa alternativo al de las disciplinas, pero buscando jaspearlo con
sus propios hallazgos aporta las siguientes consideraciones (Gardner, 1993, pp.153155):
-En primer lugar estiman que deben presentarse a los estudiantes los modos de
pensar propios de los individuos relacionados con las artes: tanto el de los
artistas como el de quienes analizan, critican e investigan el arte.
educación de cualquier forma artística.
-Las actividades “periarísticas” (historia, crítica, etc.) deben estar relacionadas y
surgir de las propias producciones del niño.
-Los currículos artísticos deben ser impartidos por profesores u otras personas
con conocimiento profundo de cómo hay que “pensar” en un medio artístico.
-El aprendizaje artístico debería organizarse en torno a proyectos significativos
que se llevaran a cabo a lo largo de un cierto periodo de tiempo.
-En la mayoría de las áreas artísticas no es provechoso planificar un currículum
secuencial de primaria en base a objetivos muy específicos. La secuencialidad
debe entenderse más como recurrencia a conceptos y problemas, profundizando
en la complejidad y sofisticación del punto de vista al abordarlos.
-La evaluación del aprendizaje resulta esencial en arte. Las evaluaciones deben
respetar las inteligencias concretas que se ven involucradas, adaptándose a o más
reseñable en cada currículum.
-El aprendizaje artístico no consiste sólo en dominar habilidades y conceptos, las
áreas artísticas son profundamente personales e involucran pro ello sentimientos
propios y ajenos.
-Resulta arriesgado e innecesario impartir de forma directa el gusto artístico o
los juicios de valor. Son cuestiones que se transmiten mejor mediante contacto
con personas preocupadas por esos temas, siempre que estén abiertas al debate y
la tolerancia de puntos de vista alternativos a los propios.
-La educación artística no debe recaer sólo en “educadores artísticos”. Su
importancia aconseja la intervención de artistas, profesores, coordinadores,
investigadores, etc.
-Como no resulta factible que todos los estudiantes conozcan todas las formas
artísticas, es preferible el conocimiento profundo de una, que el superficial de
muchas. La opción elegida no debe obligatoriamente pertenecer al ámbito de las
artes visuales.
Al planteamiento de 1970 sobre “estimular la espontaneidad creativa” y favorecer “la
necesidad de expresión del niño”, se sucedieron currículums posteriores que añaden la
introducción a “la comprensión de las obras artísticas de todos los tiempos” y a “la
cultura visual”.
En primaria, aunque el área se denomina Educación Artística mantiene, en lo
referente a la plástica, la misma consideración del “arte como lenguaje” y dedica más de
un bloque de contenido al estudio de los “elementos básicos” del lenguaje visual. El
enfoque comunicativista del área se aprecia en la ya referida división curricular entre el
“ámbito perceptivo” y el “ámbito expresivo”, relativos a “la percepción de
representaciones plásticas y la expresión de sentimientos e ideas”, y se manifiesta en el
carácter general de la propuesta de “educar para saber mirar, analizar y comprender la
Lowenfeald , V.
Desarrollo de la capacidad creadora.
Editorial Kapelusz
Freinet, C.
): Cómo informar sobre la violencia contra la
mujer en las relaciones de pareja****. Editorial Fontenella
Stern, A.
Del dibujo infantil a la semiología de la
expresión. Editorial Samaruc