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118 OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD grupos en la influencia que ejercen). Experimento 18: Un igual adminintra descargas La autoridad no deja de ver esta utilización de los grupos, y trata ordinariamente de emplearlos de una manera que haga fácil su misión, Posibilidad ésta que queda demostrada por una sencilla variación del experimento. Toda fuerza o suceso que se coloque entre el sujeto y las consecuencias de la administración de descargas a la victima, todo factor que pueda crear una distancia entre el sujeto y la víctima, conducirá a una reducción de la tensión sobre el participante, y aminorará de esta manera la desobediencia. En la sociedad moderna se hallan no pocas veces Otros entre nosotros y el acto destructor final, al cual nosotros prestamos nuestra contribución. De hecho es típico de la burocracia moderna, incluso cuando ha sido ideada para propósitos destructores, que la mayor parte de las personas envueltas en su organización, no lleva a cabo de manera directa acción destructora alguna. Se conforman con un trabajo de papeleo, o con cargar munición, o con llevar a cabo algún acto, que aun cuando contribuya al efecto final destructor, se halla tanto a los ojos como en la mente del funcio- nario muy lejos de dicho efecto. A fin de examinar dentro del laboratorio este fenómeno, se llevó a cabo una variación en la que el acto de administración de descargas a la víctima era alejado del sujeto no iniciado y puesto en manos de otro parti- cipante (de uno de los iniciados). El sujeto no iniciado lleva a cabo actos subsidiarios que, aun cuando contribuyen al progreso del experimento en su conjunto, lo liberan del hecho concreto de tener que apretar la palanca en el generador de descargas. Ñ Y la verdad es que este nuevo papel del sujeto es fácil de llevarse. En el cuadro 5 se nos enseña la distribución de puntos de interrupción en lo referente a 40 sujetos. Sólo tres de entre ellos se niegan a tomar parte hasta el final en el experimento. o . Toman parte de forma accesoria en el acto de administrar corrientes a la víctima, mas no se ven sicológicamente implicados en dicho acto hasta el punto en que la tensión brota y se sigue la desobediehcia, Todo director competente de un sistema burocrático destructor puede organizar su personal de suerte que sólo los más pérfidos y obtusos se vean directamente envueltos en la violencia, . La mayor parte del personal puede constar de hombres y mujeres, que en virtud de su distancia de los actos concretos de brutalidad, sentirán una mínima tensión en su puesta a punto de funciones de apoyo. Se sentirán libres de toda responsabilidad en un doble sentido. En primer lugar, la autoridad legítima ha otorgado plena justificación a sus acciones. En se- gundo lugar, ellas personalmente no han cometido acto físico brutal alguno. Capítulo 10 ¿POR QUE SE OBEDECE? - UN ANALISIS Hemos estudiado ya a varios cientos de participantes en el experi- mento de obediencia, y hemos podido comprobar un nivel preocupante de obediencia a las órdenes. Con una regularidad paralizante veíamos que las mejores personas se sometían a las exigencias de la autoridad y realizaban acciones crueles e inexorables. Personas que en su vida cotidiana son responsables y honradas, quedaban seducidas por la trampa de la autoridad, por sus arreos, por el control de sus percepciones, y por la aceptación exenta de toda crítica de la definición hecha por el experimenta- dor de la situación que conducía a una realización de acciones inhumanas. Es preciso que tratemos de captar ahora el fenómeno en su aspecto teórico, y que nos preguntemos de una manera más profunda por las causas de la obediencia, La sumisión a la autoridad constituye una condi- ción poderosa, prepotente, en el hombre. ¿Cuál es la razón de este hecho? EL VALOR DE SUPERVIVENCIA DE LA JERARQUÍA Comencemos muestro análisis observando que los hombres no son seres solitarios, sino que funcionan dentro de estructuras jerárquicas. En los pájaros, anfibios y mamíferos, hallamos estructuras de dominio (Tinbergen, 1953; Marler, 1967), y en los seres humanos, estructuras de autoridad que nos son mediadas por símbolos, más que por pugna directa de fuerza física. La formación de agrupaciones jerárquicamente organizadas otorga una ventaja enorme a los que se hallan así organizados en la resolu- ción de los peligros que amenazan a su entorno físico, de las amenazas qe provienen de especies rivales, y de la posible ruptura proveniente el grupo mismo. _La ventaja de una milicia disciplinada sobre uma masa tumultuosa reside precisamente en la capacidad organizada, coordinada, de unidad militar que es llevada a actuar contra individuos que actúan sin dirección O estructura. _En este punto de vista queda implicado un sesgo evolutivo; el compor- tamiento, lo mismo que las demás caracteristicas del hombre, ha ido siendo modelado a través de sucesivas generaciones por las exigencias de la supervivencia. Los comportamientor que no acrecentaban las posibi 120 OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD dades de supervivencia, eran alejadas con éxito del organismo, toda vez ue conducían a la eventual desaparición de los grupos que desplegaban dicho comportamiento. Una tribu cn la que algunos de los miembros eran guerreros, al paso que otros cuidaban de los niños, e incluso otros se dedicaban a la caza, tenía una ventaja enorme sobre la tribu en la que no se diera una división tal del trabajo. Nos fijamos en las civilizaciones que han ido construyendo los hombres, y nos damo: cuenta de que únicamente una acción dirigida, concertada, podía haber levantado las pirámides, forjado la sociedad de Grecia, y levantado al hombre de ser una criatura digna de compasión, que luchaba por su supervivencia, hasta esta situación de dominio técnico del plancta. Las ventajas de la organización no llegan únicamente a fines externos, sino también en dirección al mismo grupo, en cuanto que otorgan una estabilidad y armonía a las relaciones de los miembros del mismo grupo. Al definir claramente el estado de cada miem- bro, reduce a un mínimo la fricción, Cuando una manada de lobos, por ejemplo, se hace con una presa, es el lobo dominante el primero en gozar de sus privilegios, a continuación lo hace el siguiente lobo en punto a oder, y así siguiendo la línea. El reconocimiento por parte de cada miem- ro de su puesto en la jerarquía es un factor estabilizador de la manada, Lo mismo sucede con los grupos humanos. La armonía interna queda asegurada cuando todos los miembros aceptan el estado que les ha sido asignado. El desafío de la jerarquía, por otra parte, provoca no pocas veces una violencia en el grupo. De esta manera una organización social estable acrecienta la capacidad del grupo de tratar con su contorno y, al regular las relaciones del grupo, reduce la violencia interna. La capacidad de obediencia constituye un prerrequisito de semejante organización social y habida cuenta de que la organización tiene un valor enorme de supervivencia para todas las especies, queda dicha capacidad generada en el organismo a través de la operación proseguida de procesos evolutivos. No es que considere yo esto como cl punto final de mi argu- mentación, sino más bien como el comienzo de la misma. En efecto, no “habremos legado 4 ninguna parte, si mos conformamos con decir que los hombres obedecen porque tienen un instinto de obediencia. La verdad es, en efecto, que la idea de un simple instinto de obediencia no constituye lo que vamos a proponer ahora. Más bien hemos nacido con un potencial de obediencia que tiene una interacción con la influencia de la sociedad para producir el hombre obediente. En este sentido sucede con la capacidad de obediencia lo que con la capacidad de lenguaje: es reciso que determinadas estructuras mentales altamente específicas, se Fallen presentes si queremos que tenga el organismo un potencial de lenguaje, y sin embargo para crear al hombre parlante es necesario que se lo coloque en un medio social. Al explicar las causas de la obediencia, es preciso que nos fijemos tanto en las estructuras internas como en los influjos que actúan tras del nacimiento, La proporción en que es ejercida esta influencia es un tema que no interesa. Lo único que desde un punto de vista de la supervivencia evolutiva interesa es que al final nos encon- tremos con organismos que pueden funcionar de manera jerárquica *. ¿POR QUE SE OBEDECE? - UN ANALISIS 121 EL PUNTO DE VISTA CIBERNÉTICO Creo yo que podremos entender de manesa más clara este problema, considerándolo desde un punto de vista ligeramente diferente, es decir, desde el punto de vista de la cibernética. z _.. Puede que alguno juzgue arbitrario el salto de la evolución a la ciber- nética, pero quienes se hallan al día en los desarrollos científicos de nuestra época, saben muy bien que la interpretación de los procesos evolutivos a partir de un punto de vista cibernético, han progresado de una manera notable en los últimos años (Ashby, 1956; Wiener, 1950). La cibernética es la ciencia de la regulación o del control, y el problema importante que en la misma se plantea es el siguiente: ¿Qué cambios tienen que darse en el Proyecto de un organismo en evolución cuando se mueve de una capacidad de funcio namiento autónomo a una capacidad de funcionamiento dentro de sma organización? En un análisis aparecen claras determinadas exigencias mínimas necesarias para que se realice este desplazamiento. Aun cuando estos principios un tanto generales puedan parecer sumamente alejados del comportamiento de los participantes en el experimento, estoy yo convencido de que se hallan a la raíz del comportamiento que estudiamos. En efecto, el problema central en toda teoría científica de la obediencia es el siguiente: ¿Qué cambios ocurren cuando el individuo que actúa de manera autónoma queda encajado en una estructura social en la que funciona como un componente del sistema, más bien que como un ser que se vale a sí solo? Al poner en nuestras manos un modelo, la teoría cibernética nos pone sobreaviso respecto de los cambios que tienen que ocurrir lógicamente cuando entidades independientes quedan integradas en un funcionamien- to jerárquico. En la medida en que participan en dichos sistemas seres humanos, tienen éstos que verse sometidos a estas líneas generales. Comenzamos especificando un diseño para una criatura simplificada, para un autómata. Pregunto yo: ¿Qué modificaciones se requieren en su diseño, si tiene que cambiar de una autorregulación a un funcionamiento jerárquico? Y queremos tratar el problema, no desde un punto de vista histórico, sino de una manera puramente formal. Energía del organismo Ambiente ¿Estado del EN . = organismo? Repaso. Equilibrado | Deseguil Jitaritne Agentes Fig. 15. Modelo homeestática simple. Consideremos un grupo de autómatas a, b, c, etc., diseñado cada uno de ellos para funcionar aislado, Cada autómata queda caracterizado como 124 OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD El diagrama reviste la forma piramidal, típica de la organización jerárquica. Ahora bien, esta organización no puede ser lograda con los autómatas cual los hemos descrito. Es preciso que sea alterado el diseño interno de cada uno de los elementos. A Hay que renunciar al control a nivel de cada elemento local, en favor de un control a partir de un punto superordenado. Los mecanismos inbibito- rios, que son vitales cuando funciona de por sí el elemento individual, se convierten en secundarios ante la necesidad de transferir el control al componente de coordinación. De manera más general, siempre que se vean insertos en un sistema de coordinación jerárquica elementos que funcionan de manera autónoma, se exigen cambios en la estructura interna de los elementos. Estos cambios constituyen las exigencias del sistema, e incluyen invariablemente una determinada supresión del control local en interés de la coherencia del sistema. Esta coherencia del sistema se logra cuando todas las partes del sistema funcionan armónicamente y no en líneas encontradas. Considerando desde un punto de vista evolutivo, cada elemento que funciona de manera autónoma ha de verse regulado frente a la prose- cución ilimitada de los apetitos, de los que el elemento individual es el principal beneficiario. El Super-ego, conciencia u otro mecanismo seme- Jante, que pone en guardia los ideales morales contra la expresión incon- trolada de los impulsos cumple esta función, De todas maneras, en el modo organizativo es crucial para la operación del sistema que estos mecanismos de inhibición no entren de un modo significativo en conflicto con las direcciones de los componentes de nivel superior. De ahí que, cuando trabaja el individuo por sm cuenta, aparezca en acción la conciencia. Pero cuando funciona de una manera organizativa, las direcciones que provienen del componente de nivel superior no quedan fijadas contra las normas corrientes internas del juicio moral. Unicamente los impulsos que de una manera autónoma son generados dentro del individuo, quedan refrenados y regulados de esta manera. ' " La jerarquía se halla construida sobre módulos, cada uno de los cuales consta de un jefe con varios seguidores (por ejemplo: A, B, C). Cada uno de estos seguidores puede, a su vez, ser el superior de otros que se hallan a nivel inferior al suyo (por ejemplo: B, D, E), de suerte que toda la estrue- tura quede edificada sobre estas unidades conectadas entre sí. La sicología de la obediencia no depende de la colocación del módulo dentro de una jerarquía más amplia: los ajustes sicológicos de un sumiso General de la ¿POR QUE SE OBEDECE? - UN ANALISIS 125 Wehrmacht a Adolf Hitler son paralelos a los de un simple soldado de infantería a su superior, y así, a lo largo de todo el sistema. Tan sólo la sicología del lider definitivo es la que requiere una colocación diferente de los principios que la explican. VARIABILIDAD . Es preciso que pongamos en claro ahora un punto que se ha hallado implicito en nuestra discusión, en concreto, la relación de variabilidad 2 la necesidad de una modificación del sistema. Alli donde se halla presente una variabilidad, puede tener lugar una estructuración eficaz en sistemas más amplios únicamente por la cesión de un control local a un componente coordinador. De otra manera, el sistema más amplio será menos eficaz que la unidad individual media. Consideremos un juego de entidades idénticas que puede funcionar en sí misma, pngamos por ejemplo un juego de cinco vagones que poseen mecanismos de dirección que frenan a cada uno de ellos justamente cuando supera la velocidad de 50 millas por hora. Siempre que no se dé una varia- bilidad entre las unidades individuales, cuando se hallan mutuamente unidas en un tren de cinco vagones, puede el tren correr a 50 millas por hora, Supongamos ahora que se introduce esa variabilidad y que los frenos automáticos de velocidad detienen a los cinco vagones a la velocidad de 50, 40, 30, 20 y 10 millas por hora respectivamente. Si los vagones se encuentran constituídos en un sistema superordenado, el tren como con- junto no podrá correr más de lo que haga la unidad más lenta. Si una organización social consta de individuos cuyos juicios varían en el curso de la acción, no es posible asegurarse una coherencia más que apoyándose en el denominador común inferior. Tal es el sistema posible menos eficaz, con pocas posibilidades de beneficiar a sus miembros. De esta manera, 'a supresión de control a nivel de la unidad local y la cesión ante compo- nentes de nivel superior se van haciendo más importantes a medida que crece la variabilidad. La variabilidad es, como hace ya tiempo nos lo han dicho los técnicos de la evolución, de un valor biológico enorme, y consti- tuye claramente un rasgo de la especie humana. Habida cuenta de que no todas las personas son iguales, se requiere, para recibir los beneficios de la estructuración jerárquica, una supresión realizada de buena gana, del control local en el momento en que se entra en la jerarquía, de suerte que la unidad menos eficiente no sea la que determine la operación del sistema como conjunto. Es de sumo interés poner en orden algunos de los sistemas que funcionan por supresión del control local: los pilotos individuales, ceden el control al controlador de la torre conforme se aproximan al acropuerto, de suerte que las unidades puedan ser integradas en un sistema coordinado de aterrizaje; las unidades militares ceden su control a una autoridad de nivel superior para asegurar de csta manera la unidad de acción. Cuando los individuos entran en la condición del control jerár- quico, queda suprimido el mecanismo que regula ordinariamente los impulsos individuales y es cedido al componente de nivel superior. Freud (1921), aun sin referirse a las implicaciones sistemáticas generales de su afirmación, afirmaba claramente este mecanismo: «...el individuo renuncia 126 OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD a su ego ideal y lo sustituye por el grupo ideal incorporado en el líder» (Group Psychology, pág. 78). La razón fundamental de que suceda esto se halla, no en las necesidades individuales, sino en las necesidades organi- zativas. Las estructuras jerárquicas pueden funcionar únicamente si poseen la cualidad de coherencia, y la coherencia puede ser lograda únicamente por la supresión de control a nivel local. Tratemos de sinterizar el estudio que hasta ahora hemos expuesto: (1) La vida social organizada presta beneficios de supervivencia a los individuos que forman parte de la misma y al grupo. (2) Todos los rasgos de comportamiento y los rasgos sicológicos que han sido necesarios para producir la capacidad de una vida:social organizada, han sido forjados por las fuerzas evolutivas; (3) Desde el punto de vista de la cibernética, la necesidad más general, la inclusión de los autómatas autorreguladores en una jerarquía coordenada, consiste en suprimir la dirección individual y el control en favor de un control a partir de los componentes de nivel superior; (4) Mas generalmente, las jerarquías pueden funcionar únicamente cuando tiene lugar una modificación interna en los elementos de que se hallan compuestas; (5) Las jerarquías funcionales dentro de la vida social se hallan caracterizadas por cada uno de estos rasgos, y (6) Los individuos que entran en dichas jerarquías se ven neceesariamente modificados en su uncionamiento. Este análisis cs de importancia por una única razón: nos pone de sobreaviso respecto de los cambios que tienen que darse cuando una unidad que funciona independientemente se convierte en parte de un sistema. Precisamente responde esta transformación al dilema de nuestro experimento: ¿Cómo puede suceder que una persona que habitualmente es moral y cortés, actúe tan severamente contra otra persona dentro del experimento? Lo hace porque la conciencia, que regula la acción impulsiva agresiva se ve forzosamente disminuída en el momento en que entra en una estructura jerárquica. LA TRANSFERENCIA AGÉNTICA Hemos llegado a la conclusión de que se requiere una modificación interna en la operación de todo elemento que pueda funcionar con éxito en una jerarquía, y que en el caso de los autómatas autodirigidos esto incluye una supresión del control local en favor de una regulación por un componente de nivel superior. El diseño de semejante autómata, si ha de ser paralelo a la función humana, habrá de ser lo suficientemente flexible para posibilitar dos modos de operación: el modo autodirigido (o autó- ¡nomo), cuando funciona por si mismo y para satisfacción de sus propias necesidades internas, y el modo sistemático, cuando queda el autómata integrado en una estructura organizativa más amplia. Su comportamiento dependerá de en cuál de los dos estados se halla. Las organizaciones sociales, lo mismo que los individuos que en las mismas participan, no se ven exentos de las exigencias de la integración en un sistema. ¿Qué es lo que responde en la experiencia humana al paso del modo autónomo al sistémico, y cuáles son sus consecuencias en tér minos específicamente humanos? Para responder a esta pregunta, es ¿POR QUE SE OBEDECE? - UN ANALISIS 127 preciso que pasemos de un nivel general de discurso al examen más cercano de una persona cuando pasa ésta a una posición funcional dentro de la jerarquía social. ¿Dónde podremos hallar en un ser humano el conmutador que con- trola el paso de un modo autónomo a un modo sistémico? Lo mismo que en el caso de los autómatas, seda ciertamente una alteración en las opera- ciones internas de la persona, y éstas quedan sin duda alguna reducidas a mutaciones en modelos de funcionamiento neural. Tanto los inhibitores como los desinhibitores químicos alteran la probabilidad de que puedan usarse determinados caminos y secuencias neurales. Pero se halla más allá de nuestras posibilidades técnicas el especificar este hecho a nivel quimo- neurológico. Se da, no obstante, una expresión fenomenológica de esta mutación a la cual todos tenemos acceso. La mutación crítica en el funcio- namiento se ve reflejada en un cambio de la actitud. En concreto, la persona que entra en un sistema de autoridad no se considera ya a si misma como actuando a partir de sus propios fines, sino que se considera a sí misma más bien como un agente que ejecuta los deseos de otra persona. Una vez e concibe un individuo su acción a esta luz, tienen lugar profundas alteraciones tanto en su comportamiento como en su funcionamiento interno. Tan pronunciadas son estas alteraciones que puede uno decir qe semejante actitud alterada coloca al individuo en un estado diferente le aquél en el cual se encontraba con anterioridad a su integración en lo jerarquía. Yo llamaría a este estado el estado agéntico (the agentic state), con - lo que quiero dar a entender la condición en que se encuentra una persona cuando se considera a sí misma como un agente que ejecuta los deseos de otra persona. Este término será empleado en oposición al de autonomía, es decir, cuando una persona se considera a sí misma como actuando por propia iniciativa, El estado agéntico es la actitud maestra de la que Auye el comporta= miento que hemos observado. El estado de agencia (state el ago ) es más que una carga terminológica impuesta al lector: constituye la ed angular de nuestro análisis. Caso de que sea útil, hallaremos que las observaciones de laboratorio se hallarán concordes cuando se vean unidas por ella. Si por el contrario es superflua, veremos que nada añade a la coherencia de nuestros hallazgos. Por amor a la claridad, definamos una vez más qué entendemos por estado de agencia. Puede ser definido tanto desde un Punto de vista cibernético, como cuanto de un punto de vista fenome- nológico. .. Desde el punto de vista del análisis cibernético, el estado agéntico tiene lugar cuando una entidad autorreguladora es modificada internamente de suerte que permita su funcionamiento dentro de un sistema de control jerárquico. Desde un punto de vista sujtivo, se halla una persona en un estado de agencia cuando se define a sí misma en una situación social de una manera que la hace abierta a regulación por parte de una persona de estado superior. En esta situación cl individuo no se considera a sí mismo como responsable de sus propias acciones sino que se define a sí mismo como un instrumento de ejecución de los deseos de otros. Un elemento de libre opción determina si la persona se define o no de esta manera, pero supuesta la presencia de determinados relajadores