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La cigarva y la hormiga [Fábula de Samaniego) zra verano y el bosque estaba lleno dí argo y frio invierno. In día, la cigarra, mientras tomab; na pesada carga y le preguntó; Hola, hormiguita, ¿qué haces Que no disfrutas de estos días tan hermosos de sol? -Hola, señora Cigarra, tengo que recoger abundante comida para el fargo invierno, pues entonce stará todo nevado y no habrá nada que corner. Usted también debería hacer lo mismo en ve e cantar y bailar——, respondió ta pequeña hormiga, luego se marchó y puso a sus ágiles patitas aminar, mientras que la cigarra ignoró por completo su consejo. uando el invierno llegó, la cigarra empezó a notar el frío en sus huesos, Juel consejo al cual no hizo caso. Fue entonces cuando decidió ir « su ca: «Toc, toc!, se escuchó la puerta. 1 hormiga abrió la puerta y vio a la cigarra tiitando: o ¡Hola amiga! ¿Podría usted darme cobijo en su casa y darme también al ¡sar el invierno? Ñ o Lo siento, señora Cigarra, pero no puedo darle cobijo, yo le avisé durante el verano to no le ocurriese, usted me ignoró y siguió disfrutando, mientras yo iba cargada «di ra otro con pesados granos de trigo. Moraleja: Para vivir y disfrutar, debes trabajar, entonces se acordó d ¡sá a pedir ayuda: go de alimentos par: para que le un fade 15 La cigarra y la hormiga (Fábula de Samaniego) zra verano y el bosque estaba lleno de argo y frio invierno. In día, la cigarra, mientras tomab; ná pesada carga y le preguntó; Hola, -Hola, señora Cigarra, , pues entonce que comer. Usted también debería hacer lo mismo en ve e cantar y bailar—, respondió ta pequeña hormiga, luego se marchó y puso a sus ágiles patitas 3minar, mientras que la cigarra ignoró por completo su consejo. q garra ignoró pa p sl uando el invierno llegó, la cigarra empezó a no Juel consejo al cual no hizo caso. Fue entonce: “Toc, toc!, se escuchó la puerta. Ñ 1 hormiga abrió la puerta y vio ala cigarra tiritando: o Hola amiga! ¿Podría usted darme cobijo en su casa y derme también algo de alimentos par; ¡sar el invierno? m ies Lo siento, señora Cigarra, pero no puedo darle cobijo, yo le avisé durante el verano para que to no le ocurriese, usted me ignoró y siguió disfrutando, mientras yo iba cargada de un lade ra otro con pesados gramos de trigo. Moraleja: Para vivir y disfrutar, debes trabajar, tar el frio en sus huesos, entonces se acordó d s cuando decidió ir su casa a pedir ayuda: 15