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Explora la interesante disciplina de la arqueología subacuática, que se encarga del estudio y interpretación de restos del pasado bajo el agua, sea mar, río o lago. Desde la antigüedad hasta la actualidad, descubre cómo los humanos han buscado objetos bajo el agua y cómo la tecnología ha permitido el buceo con mayor seguridad. Aprende sobre los primeros buceadores, los problemas enfrentados y la importancia de la conservación de este patrimonio cultural.
Tipo: Apuntes
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La arqueología subacuática es la disciplina que se encarga del estudio y la interpretación de los restos del pasado bajo el agua, ya sea mar, río, lago.
Es una arqueología que aparece en los años 80, gracias a los quipos de buceo y otras tecnologías. Pero ya en la antigüedad había interés por este tema. Vemos la ruptura de la barrera agua-tierra ya plasmada en relieves asirios, con fines militares. También en jeroglíficos egipcios. El primer grupo destinado a buscar objetos bajo el agua en Roma fueron los Urinatores. Trabajaban en el puerto y les pagaban por recuperar objetos que se les caían al agua en la descarga y carga de los barcos. Pronto se convirtieron en buceadores del ejército romano; iban armados solamente con cuchillos. Atacaban y saboteaban los barcos enemigos, recuperaban anclas del fondo, se encargaban del transporte de objetos o mensajes escritos en brazaletes de plomo a través de las líneas enemigas, o recuperar mercancías de barcos hundidos. Pero evidentemente existían dos problemas: la ausencia de oxígeno y el aumento de la presión atmosférica, problema de descompresión.
Aunque los romanos no tenían conocimiento sobre estos problemas si eran conscientes de que a más profundidad más peligro, por lo que en cuanto a los precios que se les pagaba, a partir de los 25 metros eran cantidades muy elevadas. En el mundo islámico y cristiano ya encontramos sistemas para sumergirse. Lo vemos en tapices. Por ejemplo Barrilles o sistemas más complejos. En el siglo XVI, durante el transcurso de América a Europa se llevaban dos buzos por barco, cuyo sueldo era el segundo mayor de todos los del barco.
En el siglo XVII, con la revolución científica, los estudios de cómo afecta la presión atmosférica al cuerpo. Comienzan a aparecer diversos ingenios, que permiten al hombre permanecer debajo del agua durante cortos intervalos de tiempo, que llegan hasta los buzos. Desde el siglo XVI, la misión de los que se sumergen es recuperar lo que se cae al mar. En 1943 dos militares de la armada francesa: Gagnas y Causteau desarrollan el sistema de buceo autónomo, conocido como Aqua-lung que comprendía de unas botellas de oxígeno con reguladores para hacerlo respirable. Esto proporcionaba la ventaja de que el buceo autónomo permitía un mejor desplazamiento. Pero hasta finales de los y principios de los no llegará al ámbito civil.
Mientras, la arqueología en los años 60 y 70 se dan cuenta de que las ánforas rescatadas del mar les proporcionan mucha información. Una persona de gran importancia en este tema es Nino Lamboglia, padre de la arqueología submarina. Éste, no sabía nadar e interpretaba zonas donde podría haber hundimientos y lo comprobaba con utensilios, como por ejemplo una excavadora, destrozando así ánforas y barcos.
Otro padre de la arqueología submarina es George Bass. Hacía estudios en Oriente Próximo, creando un programa de recuperación cultural. Desarrolla el primer sistema para la arqueología subacuática, el cual retiraba los sedimentos.
Al mismo tiempo en Francia con la fundación DRASSM se practica la arqueología subacuática y en Marsella descubren el mayor yacimiento subacuático romano.
Los años 80 serán los años del florecimiento de la arqueología subacuática. A principios de esta década la ley aplica todo lo de la tierra a la arqueología acuática. Es también en esta década cuando se crea el Centro de arqueología subacuática de Cataluña en el que se establecieron las cartas arqueológicas submarinas que hizo posible que la atención a este patrimonio se diversificase y además se contemplase en la ley de Patrimonio del 85, con el mismo rango que el patrimonio terrestre. En cuanto a la formación académica podemos destacar a Martín Bueno, catedrático de la Universidad de Zaragoza.
En 1982, la ONU abre una convención sobre el Derecho del Mar, en la cual EE.UU no se hace participe hasta los 90. En el 89 el Convenio Internacional sobre Salvamento Marítimo, en el cual toman especial hincapié en el tema de los seguros. En 1996, la Carta de Icomos, sobre la protección y la gestión del patrimonio cultural subacuático pues el patrimonio cultural subacuático es un recurso internacional. Y en 2001, la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático.
Desde los 90, el patrimonio arqueológico subacuático sufre un grave problema de expolio y destrucción por lo que la UNESCO busca soluciones. Da dados sobre su importancia y la define como el estudio de los yacimientos, los objetos, estructuras, edificios, los restos humanos y los paisajes que se encuentran bajo el agua. También objetos prehistóricos u objetos que hayan estado bajo el agua total o parcialmente al menos durante 100 años.
La arqueología subacuática tiene una gran ventaja y es que la conservación de los objetos es muy buena. Por eso se pueden encontrar en muy buen estado piezas sepultadas en cuevas inundadas como en Yucatán o materiales precolombinos, incluso restos humanos. La legislación tradicional os dice que te encuentras en el mar y no tiene dueño es tuyo.
En cuanto al proceso de investigación se requieren varia codas: una titulación académica y técnica. La académica supone la licenciatura de historia o grado más master. Las técnicas son buceo profesional o recreativo y disponer de barco y de profesionales. El gasto que supone equivale al de la arqueología en tierra por 10.
En mi opinión la arqueología subacuática no ha tenido el reconocimiento suficiente a lo largo de los años y me parece un tema importante pues ya en la antigüedad como hemos visto el sumergirse era un factor clave para muchos aspectos. Creo que sería beneficioso sensibilizar a la opinión pública y las instituciones respecto a los valores y respeto con el patrimonio histórico y arqueológico subacuático. Nos encontramos muy a menudo con los “buscadores de tesoros” que muchas veces sin ninguna formación ni conocimiento destruyen parte de esa riqueza arqueológica. Todos deberíamos contribuir en su protección y conservación sea en la medida que sea.