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La aparición de los genomas del ricino y el cacao, sus propiedades y orígenes. Además, se discute la herencia genética en la percepción de sabores, basado en el caso de dos jóvenes que tienen variantes distintas de genes responsables de la percepción amarga. Se menciona una exposición en barcelona donde se analiza la sensibilidad a sabores y su posible relación con la dieta.
Tipo: Apuntes
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stos días han aparecido dos nuevos genomas: el del ricino y el cacao. Del ricino se puede decir que su aceite es un potente laxan- te y un lubricante o que en sus se- millas están las proteínas más tóxicas que se conocen en plan- tas. Con el cacao fabricamos el chocolate, y ya está todo dicho. El cacao viene de América. En 1502, Cristóbal Colón probó una sabrosa bebida que los aztecas pronunciaban de forma similar a chocolate. La bebida se obtenía de un árbol cuyo nombre cientí- fico es Theobroma cacao , la comida de los dioses. Así como la patata o el tomate tardaron en ser acepta- dos en Europa, el cacao fue adop- tado muy rápido. A mediados del siglo XIX se encontró en Holanda la manera de producir chocolate y el consumo se disparó. Ingleses y franceses introduje- ron el cultivo en África occiden-
tal, donde se produce el 70%, aun- que en más del 80% se consume en Europa, EEUU y Japón. Junto al café y el té es uno de los principa- les productos del comercio agrí- cola, tras los cereales y las olea- ginosas. Un 90% de los producto- res son pequeños agricultores y ocho grandes empresas contro- lan la práctica totalidad de la dis- tribución y venta. Tenemos los elementos para discusiones com- plicadas a nivel mundial. El cacao que cultivamos tiene una estrecha base genética. To- do el cacao africano es de una va- riedad llamada forastero y un 5% del total son variedades america- nas llamadas criollo. La especie puede sufrir enfermedades que causan pérdidas importantes a los agricultores. El genoma que se ha publicado es relativamente pequeño: se han localizado unos 35.000 genes, entre ellos algunos que deberían permitir obtener variedades más resistentes a in- sectos y hongos. El trabajo actual lo han hecho grupos americanos apoyados por la empresa Mars, el mayor pro- ductor mundial de confitería. Competían con otro proyecto rea- lizado por grupos americanos y franceses apoyados por la compe- tencia. Los nuevos datos nos per- mitirán entender las razones de por qué, con su sabor peculiar, el cacao nos hace la vida agradable hasta convertirse para algunos en una verdadera adicción. H
PERE
Las variantes
actuales tienen
una reducida
base genética
EL ADN
de la semana
MICHELE CATANZARO BARCELONA
ariona y Aitor tuvie- ron una sorpresa cuan- do saborearon unas ti- ras de papel aromatiza- das en el centro de exposiciones Arts Santa Mònica, en Barcelona. La bo- ca de él se llenó de un gusto «repulsi- vo, como cuando masticas una pas- tilla que deberías tragar», explica. Ella percibió solo el sabor del papel y «una sensación parecida a una pe- queña anestesia en la lengua». Estos dos becarios de 25 años des- cubrieron así que tenían varian- tes distintas de un conjunto de ge- nes, responsables de la percepción de la sustancia amarga que impreg- na los papelitos. Según las estadísti- cas, aproximadamente el 30% de los europeos y el 40% de los indios reac- cionarían como Mariona. Los cien- tíficos se preguntan si estas diferen- cias pueden condicionar las dietas de distintos individuos y las cocinas de distintas culturas. Aitor y Mariona forman parte del millar de personas que han parti- cipado hasta ahora en un singular análisis que se llevará a cabo hasta el 5 de diciembre en la exposición Materia Condensada. Cocinar Ciencia. Los visitantes pueden dejar constan- cia de sus reacciones a las tiras de pa- pel y contestar un cuestionario so- bre sus hábitos alimentarios. «Es la primera vez que esta experiencia se lleva a cabo en una exposición», ex- plica Josep Perelló, responsable del ámbito de ciencia del centro de ar- te. Los datos podrían revelar corre- laciones entre la sensibilidad a cier- tos sabores y la dieta. Sin embargo, el éxito no está asegurado, ya que normalmente estos experimentos se realizan en condiciones mucho más controladas.
GENES Y AMBIENTE / «El gusto depende de los genes y del ambiente, como la altura, el peso o el color de la piel», explica el investigador del Centro de Regulación Genómica (CRG) Xavier Estivill, en una entrevista grabada por el autor de estas líneas y repro- ducida en la exposición. «La edad, el género y la cultura contribuyen a moldear los gustos, pero también los genes», afirma Paolo Gasparini, experto en nutrigenómica de la Uni- versidad de Trieste (Italia), cuyas de- claraciones también se reproducen en la exposición. La genética del gusto nació aza- rosamente en 1931. Al químico A. L. Fox se le escaparon unos cr¡stales
Las diferencias
heredadas en la
sensibilidad podrían
influir en la dieta
Una exposición
en Barcelona analiza
los gustos de
los visitantes
de tiourea por el aire de su laborato- rio. Sus compañeros percibieron un sabor amargo, pero él no notó nada. «Fox era un no-catador, a diferencia de la mayoría de las personas, que son catadores», explica Gasparini. Cuando las sustancias dulces o amargas entran en contacto con la lengua, se produce la transducción, explican Estivill, Raquel Rabionet y Mònica Gratacòs, todos del CRG, en el catálogo de la exposición. Las substancias se unen con unas molé- culas receptoras contenidas en las células gustativas. Así, generan car- gas eléctricas, que envían al cerebro la señal del gusto. El umami (un sa- bor contenido en el jamón serrano, por ejemplo) funciona de manera parecida, mientras el ácido y el sala- do actúan sin receptores, y el pican- te actúa en el nervio trigémino.
¿EFECTOS EN LA DIETA? / En el año 2000, diversos estudios revelaron que 30 genes de la familia T2R producen re- ceptores del amargo. Tres genes de la familia T1R codifican los recepto- res del dulce y del umami. Las varia- ciones individuales en estos genes influyen en las diversas sensibilida- des. «Incluso podrían afectar a la die- ta», explica Gasparini. El gusto por el café amargo, la col, el chocolate negro y la cerveza po- drían depender en parte de inclina- ciones heredadas. «Es más: estamos investigando si las sensibilidades a distintos sabores van juntas e iden- tifican perfiles de dietas distintos», añade Gasparini. Aitor y Mariona no tienen dietas muy distintas. A ella le gusta poner más sal en la comida que a él. A él no le desagrada el picante, que ella rechaza. De momento, las diferencias en las dietas que se han hallado son variaciones estadísticas: aún no ha llegado el momento de los menús adaptados al genoma.H
G
ALBERT BERTRAN
J La exposición en Arts Santa Mònica acogió la semana pasadaMateria, la edición de este año de los encuentros Nuevas Fronteras del Arte, la Ciencia y el Pensamiento, organizados desde hace ocho años por Josep Perelló, profesor de la UB y respondable del ámbito científico del centro de arte. El encuentro exploró el concepto de materia desde distintas perspectivas del conocimiento, con especial atención a los materiales que se utilizan en la cocina.
J En el encuentro se presentaron los resultados preliminares de otro experimento que se llevó a cabo durante la exposición. El grupo GulaLab ha realizado un sistema que produce recetas asociando ingredientes al azar. Los visitantes tienen la posibilidad de leer las recetas generadas en una pantalla y valorar su interés y atractivo. De esta manera, el sistema entrena una red neural que aprende a partir de las reacciones del público. GulaLab pretende romper tabús sobre los maridajes. En el encuentro participó también Pere Castells, investigador de la fundación Alicia (una de los promotores de la exposición). Castells y Pere Planagumà, jefe de cocina del restaurante Les Cols, realizaron un taller de cocina «volcánica».
COMIDA, CIENCIA
Y CULTURA
materiales
LUNES 28 SOCIEDAD 4 DE OCTUBRE DEL 2010