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Se propone una discusión sobre el proceso del proyecto arquitectónico, al evaluar las hipótesis planteadas por cada autor, con el fin de sintetizar, desde un enfoque crítico propio.
Tipo: Monografías, Ensayos
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Artículo “El Proyecto Arquitectónico” Diego Alexis Estrada Mozo Escuela De Arquitectura, Facultad De Ingeniería Civil, Sistemas Y Arquitectura. Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo AR454: Seminario De Historia Y Crítica De La Arquitectura Mg. Arq. Carlos Paredes García Lambayeque, Perú. 03 De Enero De 2024
Resumen Discutir acerca del proyecto en la arquitectura no solo es importante hoy en día, sino que es absolutamente necesario. Por ende, el presente artículo se encarga de proponer una discusión sobre el proceso del proyecto arquitectónico, evaluando los diferentes y a la vez complementarios enfoques de los autores analizados. El objetivo principal es evaluar las hipótesis planteadas por cada autor, con el fin de sintetizar, desde un enfoque crítico, un proceso metodológico que permita afrontar el arduo camino del proceso del proyecto en arquitectura, desde su gestación hasta su culminación. El presente trabajo no solo oscila entre la propuesta de un camino más propicio, a través de estrategias proyectuales, para llevar a cabo la actividad proyectual, sino que también resalta la importancia de los procesos pedagógicos en el docente a cargo de la enseñanza. Ambos enfoques se consideran complementarios y coexistentes para obtener resultados satisfactorios. Y en base a estos enfoques, se establece un proceso metodológico que los integra y a su vez desarrolla formas de aprendizaje-enseñanza en el arduo proceso del proyecto arquitectónico. Palabras clave Proyecto, composición, emplazamiento, estrategia, idea, aprendizaje, proceso metodológico. Introducción Este artículo es producto de una investigación referida a la búsqueda de una metodología, tanto en el aprendizaje como en la enseñanza, para el proceso del proyecto arquitectónico. Entiéndase como proyecto arquitectónico a todo lo que en su capacidad puede abarcar, es decir, desde que se gesta una idea hasta que se concreta en una obra construida. Tal como lo afirma Muñoz (2015): "[…], el proyecto es ante todo un deseo, la manifestación de una necesidad, una vaga enunciación de un ser futuro cuya forma y características desconocemos" (p.19). La investigación se nutre de las distintas perspectivas para entender el proyecto arquitectónico, dando como resultado variadas posibles soluciones al problema antes planteado. Las cuatro fuentes documentales revisadas confluyen en relacionar formas de aprendizaje y enseñanza en las fases que atraviesa el proceso del proyecto arquitectónico, dando cabida a realizar un enfoque sintético o convergente en el presente artículo. El proyecto arquitectónico implica el desarrollo de habilidades y conocimientos. Dentro de los cuales se puede resaltar el aprendizaje de la composición arquitectónica y el emplazamiento urbano. De estos dos conceptos se puede explicar una de las formas en la que se busca obtener dos grandes divisiones de aprendizaje, pero no separadas, sino más bien complementarias y necesarias una de la otra para el fin principal: el proyecto. Así es como Correal et al. (2015) define esta relación como procesos no lineales: "Comprender el emplazamiento a partir de la composición arquitectónica lleva a no considerarlo como un
Metodología Para el desarrollo de este artículo se aplicó una metodología exploratoria, puesto que se revisaron bases bibliográficas acerca del tema. Estas bases analizadas- 1 artículo y 3 libros- fueron las siguientes: 1-Siete Puntos de Análisis del Proceso Proyectual (Gallardo- Frías, 2014). 2-El Proyecto Arquitectónico (Boix, 2012). 3- Aprendizaje, Composición y Emplazamiento en el Proyecto Arquitectónico (Correal et al.2015). 4- El Proyecto Arquitectónico: Concepto, Proceso y Representación (Muñoz, 2018) A través de la lectura y comprensión de los enfoques de cada fuente revisada, este artículo se gesta para discutir el tema planteado y proponer soluciones al respecto. Se desarrolló en tres fases: ● Fase preliminar : de tipo descriptivo, donde se revisó las fuentes que el docente del curso Seminario de Historia y Crítica de la Arquitectura encomendó su revisión, teniendo como criterio base la selección de temas importantes para el desarrollo del estudio. ● Fase hermenéutica : con la intención de interpretar y analizar los conceptos acerca del tema de estudio con el fin de encontrar semejanzas y diferencias en los enfoques planteados por los autores. ● Fase final : para la organización del proceso metodológico, a partir de la base teórica revisada, el cual implica la síntesis de todos los enfoques, a fin de desarrollar un modelo a seguir sobre el tema de estudio. Discusión A lo largo del tiempo, la arquitectura se ha desarrollado de distintas maneras. Hombres de cualquier parte del mundo, en sus diferentes épocas históricas, han logrado construir sobre su entorno cercano. Y aunque a veces la perspectiva de nosotros se queda en la admiración de la obra arquitectónica, existe algo más importante que el resultado: el proceso. Es interesante como el proceso en arquitectura toma una versatilidad única, demostrando que cada proceso es personal, el cual se refleja en una búsqueda incesante de posibles soluciones ante un problema planteado, a veces claro y otras, confuso. Y como en el párrafo anterior, mirar hacia el pasado suele ser una herramienta bastante crucial para entender de qué manera enfrentar un problema; tal como lo manifiesta Muñoz (2018): "Estudiar cómo nuestros proyectos predecesores han afrontado los problemas, qué soluciones funcionales, técnicas o formales han propuesto y cuáles han sido los resultados, permite que nuestro diseño sea más elaborado y maduro" (p.83). Muñoz en su libro describe cómo la arquitectura se ha hecho presente desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad. Repasa los momentos más resaltantes de la historia, a fin de mostrar qué tipos de procesos desarrollaron las distintas civilizaciones para concebir su
arquitectura propia. Pero más allá de ello, para nuestro estudio conviene intentar dar forma al proceso, no sólo desde perspectivas colectivas de cada civilización, sino desde miradas de hombres que han hecho de su talento un nexo con el saber hacer arquitectura. Algunos ejemplos de ello, lo manifiesta al contar el proceso de ideación de arquitectos reconocidos mundialmente. Para Álvaro Siza el lugar era el punto de partida para todo proyecto arquitectónico. Tal como afirma Muñoz (2018): "Para Siza el lugar es siempre el inicio del proyecto y una poderosa fuente de inspiración, de la que sabe extraer un impulso decisivo para su arquitectura” (p.174); "[…] Cada lugar cuenta una historia, acerca de la geografía, la topografía, la gente, la cultura. Es el lugar que te cuenta por qué es diferente. Ésta es la razón de que la arquitectura sea una aventura, cada situación es diferente" (p.177). Por otro lado, desde otra perspectiva, se destaca a Herzog & Meuron, quienes antes de ponerse a dibujar o diseñar de cualquier manera, primero necesitan tener claro el concepto del proyecto. Así lo manifiesta Muñoz (2018): "[…] Los dibujos empiezan cuando, y sólo cuando, se ha conseguido establecer una descripción clara del proyecto, es decir, fijar un concepto" (p.186); "[…] la arquitectura de Herzog & Meuron no admite imágenes prefijadas ni mensajes narrativos; es abstracta, y su función primordial es la de transmitir sensaciones" (p.190). Ahora bien, es primordial que el proceso metodológico se ajuste al método científico, es decir, que siga una serie de pasos que forjarán un camino que poco a poco lo lleve a la solución del problema arquitectónico. En este sentido, la intención es aportar a la incansable búsqueda de los autores- de las fuentes documentales analizadas- para forjar una disciplina dentro de la disciplina. Es decir, dentro de la compleja disciplina de la arquitectura, cimentar otra que permita desarrollar -sintéticamente- pasos con el fin del aprendizaje del proyecto arquitectónico. Aquí es importante destacar lo que propone Correal et al. (2015), desde el enfoque metodológico en la composición: "la composición es un procedimiento que se puede verificar, repetir y transmitir, afirmación que se soporta sobre una base empírica resultante de la aplicación de una metodología de aprendizaje fundada en la analogía" (p.49). Y desde el enfoque pedagógico: "Es posible desarrollar una metodología, una estrategia pedagógica que, […], potencie la construcción de una serie de actividades didácticas que intenten resolver los problemas referidos al emplazamiento urbano […]" (p.135). Una vez establecidas las bases desde las cuáles se forja esta propuesta metodológica, se busca desarrollarla a través de fases, como se ha decidido llamarles, que abordan en conjunto todo el proceso del proyecto arquitectónico. Esto con la finalidad de que el estudiante y el tutor reconozcan que el proyecto arquitectónico no es factible desarrollarlo desde una mirada totalitaria, sino más bien desde una serie de pasos, que, dependiendo del avance individual, hace que el proceso de una arquitectónica tome forma poco a poco. En este acápite de discusión se desarrolla la propuesta metodológica y pedagógica a la vez del proceso del proyecto arquitectónico, la cual ha sido dividida en cuatro fases no lineales y complementarias, es decir, buscando que la relación entre las fases del proyecto se produzca de manera cíclica. (Figura 1).
es la raíz de nuestro proyecto arquitectónico. Saber el papel que toma el proyecto ante el problema permite entender mejor qué soluciones son las más idóneas, a pesar de aún no ser puestas a prueba, debido a que el análisis previo sirve de mucho para esta fase. Así como lo manifiesta Muñoz (2018): "[…] hay una fase analítica previa en la que se recoge, se selecciona y se elabora la información que vamos a necesitar para realizar el proyecto" (Muñoz, 2018, p.62). Este análisis previo define, a grandes rasgos, el planteamiento de estrategias para afrontar el problema. Por ende, tal como se comentó anteriormente, mirar hacia el pasado y detenerse a analizar cómo nuestros antecesores han afrontado los problemas, es una de las claves para la búsqueda de soluciones en el nuestro. Los aciertos los adaptamos a nuestro proyecto, mientras que los errores se evitarán cometerlos de nuevo. Por ello es importante la historia, no desde una mirada descriptiva, sino más bien analítica. Y esto se puede apoyar de lo que comenta Muñoz (2018): "La historia es una fuente inagotable de elementos para el proyecto, y no sólo la historia de la arquitectura, sino toda la producción cultural de la humanidad" (p.12). El proyecto arquitectónico tiene una esencia resolutiva, tal como afirma Muñoz (2018): "[…] un proyecto es la resolución de ciertas necesidades humanas mediante un ejercicio intelectual de diseño arquitectónico, pero también puede ser una propuesta innovadora de relaciones espaciales, organizativas o sociales" (p.16). Aunque, a pesar del carácter resolutivo que trae consigo, cuando nos referimos al proceso del proyecto, muchas veces los caminos no se encuentran fácilmente, creando un problema nuevo: la incapacidad de crear soluciones innovadores y racionales ante el problema. Así, Muñoz también se refiere a esta situación: "[…], el proceso de proyecto no es lineal ni simple; está lleno de encrucijadas, de callejones sin salida, de retrocesos, de atajos, de laberintos; es un camino complejo e intrincado el que hay que recorrer y por ello conviene llevar con nosotros siempre la brújula de objetivos concretos e ideas claras" (p.20). Para propiciar que nuestro proyecto arquitectónico tenga un carácter resolutivo, se hace necesario que los objetivos sean claros y concisos. Y aunque estos podrían ser definido como un requerimiento básico, toma mucha relevancia porque estos objetivos iniciales definen la ruta de iniciación del proyecto arquitectónico. Así, podríamos revisar lo que manifiesta Muñoz (2018): "Un proyecto bien planteado desde el inicio normalmente alcanza sus objetivos de forma rápida y directa, mientras que un proyecto que parte sin un planteamiento claro se puede extraviar su desarrollo" (p.63). Entonces, luego de tener fijo el concepto en el proyecto arquitectónico, se puede afirmar que se ha encontrado con la síntesis de ideas acerca de este concepto, tal como Muñoz también lo manifiesta: "[…] el auténtico motor del proyecto es un concepto, formado por un sistema o constelación de ideas, en el que éstas se relacionan entre sí, creando estructuras complejas" (p.98). Por otro lado, reconocer el proyecto como parte de nuestra vida cotidiana hará más fácil entenderlo, puesto que la intención no es realizar un proyecto y dejarla atrás, sino más bien volver y ver con el paso del tiempo su evolución. Por lo cual, se comprende que nuestro proceso del proyecto está condicionado o afectado por la época en la que vivimos. Es decir, las necesidades a las que nos enfrentamos son muy distintas de nuestros antepasados, y esto hace que nuestra arquitectura también lo sea. "El proyecto siempre tiene una función social y
debe satisfacer unas necesidades. Pero las funciones son en el momento actual variadas y cambiantes" (Muñoz, 2018, p.146). No obstante, a pesar de que hoy en día es imprescindible atender ante todas las condicionantes del proyecto, por nada del mundo se debe entender esto como una limitación para desarrollar nuestra creatividad. Bajo estas premisas también Muñoz (2018) aporta su perspectiva: "La libertad del acto creador del proyecto es una de sus premisas básicas, entendida no como desprecio de las condicionantes, sino como aceptación de los mismos para resolverlos desde una postura libre" (p.74). Y en relación con esta libertad del arquitecto para crear, en esta primera fase se busca que el alumno asuma el proyecto arquitectónico como una imagen de lo que su conocimiento, sentimientos y su talento hacen de éste un proyectista diferente al resto. "Cada proyecto es una manifestación de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que soñamos, por eso cada proyecto es diferente" (Muñoz, 2018, p.102). Entorno Luego de reconocer el significado, las intenciones y los objetivos del proyecto arquitectónico como concepto, es momento de que nuestro rango visual se haga más amplio del habitual, puesto que no solo debemos enfocarnos en la obra arquitectónica como una unidad desconectada de otras, sino más bien en propiciar que ésta sea una pieza (proyecto arquitectónico) dentro de un rompecabezas (entorno). Pero no desde un análisis distinto o separado, sino siempre buscando la relación y cómo el lugar puede afectar al desarrollo del proyecto. Tal como lo reconoce Boix (2012): "[…] el proyecto debe asumir relación con el sitio, contexto urbano o territorial, vistas y paisajes, características y topografía del terreno, el clima (orientaciones, asoleamiento, vientos dominantes), forestación, tecnologías constructivas o estructurales optativas o impuestas, etc." (p.55). En relación con el enfoque totalitario entre definir el proyecto y entender el lugar, se entiende que uno de los objetivos del ejercicio proyectual sea intervenir el paisaje urbano donde estará emplazado el proyecto (Correal et al., 2015, p.141). Iniciar el proceso de reconocimiento puede ser un camino largo, pero cuantas más características del lugar encontremos, más posibles soluciones tendremos para el problema. Estas soluciones se basarán en las condiciones que descubramos al analizar el contexto. Entonces, ¿por dónde empezar? Esta es quizás la pregunta más frecuente en todo proceso de proyecto. Pero en este caso, al igual que con el concepto arquitectónico, se comienza definiendo qué es el entorno. Para ello, primero debemos buscar un concepto generalizado y luego comprender cada parte minuciosamente. Con este fin, utilizaremos la definición de Gallardo (2014) como base de nuestro planteamiento sobre el entorno: "El “otro”, entendido como todo lo existente […]debe ser estudiado, conocido y, a partir de interiorizar sus características y de comprender su contexto, será posible realizar un proyecto arquitectónico" (p.32). Asimismo, este entendimiento no solo se basa en un análisis conjunto, sino también en un análisis de cada elemento del contexto, tal como lo afirma el autor previamente citado.: "[…] será necesario conocer en detalle el contexto y saber identificar y relacionar distintos elementos para tener una percepción clara de lo que existe" (Gallardo, 2014, p.36).
Gallardo (2014). "Las zonas verdes aparte de absorber CO2, con válvula de escape desde el ámbito físico y visual" (p.37). Ser humano: El entorno no solo se refiere al análisis del lugar físico, sino que también incluye el estudio de la relación de las personas que lo habitan. Es decir, el proceso arquitectónico requiere de un estudio etnográfico para comprender completamente el entorno. Por lo tanto, este elemento es probablemente la esencia de la arquitectura, ya que se analiza al ser humano y su comportamiento. Así lo sostiene Gallardo (2014) en relación a este tema.: "[…], nuestro foco principal, aunque olvidado con demasiada frecuencia en las estrategias proyectuales, es el ser humano, conjunción de óntico y ontológico, que debiera estar siempre presente pues es la finalidad primera del proyecto arquitectónico" (p.35). Además, es crucial comprender que cada cultura tiene perspectivas distintas en el proyecto arquitectónico. "La significación, tanto social como cultural que tienen los lugares para los seres humanos, es de máximo interés..., con la premisa de que estos no significan lo mismo para unos y otros, así como tampoco son usados de igual manera por distintos tipos de personas" (Gallardo, 2014, p.39). Y desde una visión más sintética, Muñoz (2018) manifiesta: "[…] Cada lugar cuenta una historia, acerca de la geografía, la topografía, la gente, la cultura. Es el lugar que te cuenta por qué es diferente. Ésta es la razón de que la arquitectura sea una aventura, cada situación es diferente" (p.177). Si bien el reconocimiento del proyecto y del entorno, que están relacionados entre sí, define la esencia de la primera fase de este proceso metodológico, el aprendizaje no sería posible sin el enfoque pedagógico. Como se ha planteado, el enfoque crítico de este estudio busca establecer una estrecha relación entre el aprendizaje del alumno y la enseñanza del docente. En esta primera fase, la afirmación de Boix (2012) sobre esta relación alumno- maestro contribuye a la perspectiva planteada: “La iniciación del proyecto tiene siempre aspectos estimulantes para el alumno: la novedad del tema, las expectativas sobre los nuevos aprendizajes que se proponen, la oportunidad de un naciente desafío" (p.108). Fase 2: Descubrimiento de la Idea Aprender a analizar El proceso creativo en la disciplina de arquitectura requiere un mayor cuidado en comparación con otras disciplinas. Los alumnos suelen confundir este proceso con la creación espontánea, lo cual es un error, ya que la generación de ideas surge a partir del análisis combinado con la intuición. Por lo tanto, en este proceso juegan un papel importante las relaciones entre lo subjetivo y lo objetivo, como afirma Muñoz (2018): "En el proceso de ideación participan la razón y la intuición, en una actividad que es a la vez deductivo e inductivo, analítico y sintético, pero que además está marcado por la personalidad y la biografía del proyectista" (p.100). Para lograr esta idea, es necesario tener en cuenta dos puntos: el análisis y la composición. En cuanto al primer punto, se refiere a la capacidad del alumno para interpretar obras de referencia y detectar las estrategias utilizadas. Este proceso determinará los criterios
para comenzar a componer una idea propia, aprovechando las estrategias de otros y adaptándolas al proyecto a realizar. Esto demuestra la estrecha relación entre estos conceptos, como lo afirma Correal et al. (2015):"[…] análisis y composición son procedimientos análogos necesarios para la elaboración del proyecto arquitectónico." (p.49)."Análisis y composición se asisten de competencias de creatividad; el análisis inicia una progresión creativa, que pone más de lo que hay en el objeto, así como la composición pondría más de lo que hay en el análisis" (p.56). Todos estos análisis sirven para acumular el conocimiento necesario para emprender una aventura propia. Así, Correal et al. (2015) manifiesta: "Los distintos análisis quedan en un cúmulo de síntesis como parte de la memoria arquitectónica, mediante un repertorio de estructuras formales, […]" (p.70). Y esto otorga al alumno desarrollar mayor conocimiento o lo que muchos denominan como cultura arquitectónica. De esta manera, este mismo autor aporta al análisis de este estudio: "[…]con el reconocimiento, el registro, la descomposición, el análisis y la síntesis de proyectos de arquitectura, el estudiante va construyendo para sí mismo un acervo de estos, que le brinda la posibilidad de aumentar su cultura arquitectónica" (p.22). Y a su vez, el docente incentiva al alumno a desarrollar la capacidad de crítica en estos análisis, denominados como lecturas proyectuales. "Las lecturas o interpretaciones de obras y proyectos son una tarea que debe tener un lugar reconocido en la currícula, por su trascendente valor en la construcción del conocimiento proyectual" (Boix, Montelpare, 2012, p.62). Aprender a actuar Todas estas lecturas proyectuales conducen a la decisión del alumno de desarrollar o crear sus propias estrategias, las cuales llevará a cabo utilizando herramientas que le permitan expresar sus ideas. Una vez que el alumno domina estas herramientas o instrumentos, puede llevar a cabo por sí mismo la fase de ideación del proyecto arquitectónico. Para este proceso metodológico, los instrumentos que el alumno tiene a su disposición para el desarrollo de sus estrategias son los siguientes: Comunicación: Es la mejor manera de expresar ideas incipientes sobre lo que se desea en el proyecto arquitectónico. El alumno debe desarrollar esta capacidad para que el diálogo entre alumno y arquitecto fluya, con la esperanza de que en el futuro esta habilidad se refleje en el diálogo entre arquitecto y cliente."[…] el lenguaje oral o escrito puede ser útil para las formas descriptivas e ideas genéricas iniciales" (Boix, Montelpare, 2012, p.80). (figura 3) Por otro lado, en lo que respecta al lenguaje no verbal, aporta al alumno el desarrollo de la capacidad de explicación de sus ideas arquitectónicas en un diálogo fluido entre él y el docente. (figura 4)
Figura 5 El dibujo en el proceso de creación arquitectónica Nota. Adaptado de Aprendizaje, Composición y Emplazamiento En el Proyecto de Arquitectura (p.71), por Correal et al., 2015.Bogotá D.C. Maqueta: Estos modelos espaciales son ampliamente utilizados en el proceso de creación, ya que le brindan al arquitecto una visión tridimensional del proyecto en desarrollo. Esto se basa en la definición de Boix (2012):"Los modelos espaciales tienen un valor indiscutible en la génesis formal y espacial del objeto, al permitir su manipulación en su totalidad e integralmente, en forma más directa que el dibujo" (p.77). (figura 6) Esta herramienta no solo es importante para la búsqueda de la idea arquitectónica en la actualidad. Tal como afirma Muñoz (2018): "La forma más habitual de transmisión del proyecto en la arquitectura era la representación mediante maquetas" (Muñoz, 2018, p.34). Incluso este instrumento es apreciado por arquitectos de reconocido prestigio mundial como lo es Frank Gehry. Así, en su libro, Muñoz destaca la perspectiva de este arquitecto famoso acerca de la maqueta como herramienta para la búsqueda de soluciones al problema: "[…] de cartón son aquellas maquetas que cuentan la historia del proyecto. Y es en ellas, en definitiva, donde la arquitectura reside" (Muñoz, 2018, p.173). En muchas ocasiones, tanto el dibujo como la maqueta se utilizan como parte del proceso metodológico propuesto. Se sugiere el uso frecuente de ambos instrumentos, teniendo en cuenta las preferencias y comodidades del estudiante. Es importante considerar que el dibujo puede ser utilizado como una herramienta visual efectiva para transmitir ideas y conceptos, mientras que el reemplazo del dibujo puede ofrecer ventajas adicionales en términos de flexibilidad y practicidad. Por lo tanto, es recomendable que el estudiante explore y experimente con ambas opciones (dibujo y maqueta) para determinar cuál es la más adecuada en cada situación o con cuál él cree conveniente su uso para el desarrollo de su capacidad creativa.
Figura 6 Maqueta en el proceso creativo Nota. Adaptado de Aprendizaje, Composición y Emplazamiento En el Proyecto de Arquitectura (p.162), por Correal et al., 2015.Bogotá D.C. Programas digitales: Esta herramienta, como parte de la creación arquitectónica, no es ideal para alcanzar un grado óptimo de libertad. Sin embargo, los arquitectos en la actualidad deben aprender a no quedarse estancados en el pasado, según afirma Muñoz (2018):"La introducción de nuevos materiales y nuevas técnicas constructivas supone un reto constante para el arquitecto, que ha de innovar para adaptarlos y utilizarlos en una arquitectura cuyos programas funcionales y objetivos son también cambiantes" (p.147). Por lo tanto, estas herramientas, que solo se utilizan cuando son necesarias, sirven para proyectar la idea arquitectónica a través de lo que se denomina maquetas virtuales. Ahora bien, cabe recalcar que, para poder definir una idea rectora en este proceso, no sirve de nada sin antes haber analizado exhaustivamente las demandas y/o requerimientos por el programa. Por tanto, la idea no se crea solo con análisis de referentes y creación de estrategias propias, sino también tomando en cuenta lo que el usuario o cliente demande. Es así como Boix (2012) pone en debate: "El programa arquitectónico constituye las bases conceptuales que el arquitecto establece desde la disciplina, de modo que funcione como un tamiz para dar sentido y orientación al programa “funcional” o conjunto de requerimientos y demandas externas." (p.47). Y por su parte, Muñoz (2018) aporta al tema abordado con lo siguiente: "El programa funciona como un motor de arranque del proyecto e inicia el proceso de creación e ideación, constituyendo un elemento recurrente en la labor proyectual..." (Muñoz, 2018, p.69). Y al igual que la primera fase, el docente tiene que manejar las situaciones, tanto favorables como no deseadas, y actuar en esta búsqueda siendo colaborativo, pero sin adentrarse por completo en el proyecto del alumno. "El docente debe colaborar en la construcción de la estrategia proyectual y esta debe tener un fuerte vínculo con lo que el alumno ha manipulado para que se sienta partícipe de las decisiones y las asuma como propias" (Boix, Montelpare, 2012, p.103).
Figura 7 Ejemplo de emplazamiento urbano: Plaza Navona, Roma. Nota. Adaptado de Aprendizaje, Composición y Emplazamiento En el Proyecto de Arquitectura (p.123), por Correal et al., 2015.Bogotá D.C. Lo interesante de desarrollar un método en la disciplina de la arquitectura es que puede ser aplicado en cualquier fase. Es decir, si se realizó un análisis analógico con referentes y luego se inició con la composición, ese mismo método se puede aplicar al emplazamiento urbano, aunque desde una perspectiva más amplia. Esto es expresado por Correal et al. (2015): "[…] el análisis no solo queda para la composición arquitectónica, sino también para el emplazamiento, porque no se ha de estudiar el objeto arquitectónico de manera aislada y sin relación formal alguna con el sitio." (p.121). A su vez, con respecto a la extrapolación de métodos, el mismo autor plantea: "[…] las categorías de la composición se traspasan al emplazamiento. Las relaciones con las que se compone la arquitectura son las mismas con las que se emplaza la ciudad" (p.124). Por eso, este proceso metodológico no es lineal, sino más bien cíclico. Se puede retroceder y corregir al mismo tiempo que se puede retroceder y verificar. "Comprender el emplazamiento a partir de la composición arquitectónica lleva a no considerarlo como un proceso independiente, sino como un proceso continuo con el de composición arquitectónica" (Correal et al., 2015, p.120). Fase 4: Finalización Y Presentación En esta última etapa del proceso metodológico del proyecto arquitectónico, el alumno no solo ha completado la mayor parte del proceso, sino que también ha adquirido o fortalecido habilidades de análisis, diseño y ha desarrollado una resistencia psicológica a lo largo de las complicaciones experimentadas en las tres fases anteriores. Como su nombre lo indica, esta fase marca la conclusión del proyecto arquitectónico. Desde el punto de vista metodológico, los pasos a seguir hasta este punto se han sugerido
después de analizar los enfoques presentados por los autores estudiados. Y desde el punto de vista pedagógico, se ha enfatizado la importancia del papel del docente en acompañar este proceso de aprendizaje. Argumento Del Proyecto Arquitectónico Pero más allá de todo lo aprendido, en esta fase, al igual que en las anteriores, también se plantean pasos para desarrollar cuidadosamente la presentación del proyecto arquitectónico. En esta etapa se ponen a prueba todas las habilidades aprendidas, tanto las de diseño como las de comunicación verbal y no verbal. Como plantea Boix (2012): "El argumento arquitectónico quedará expuesto a través de múltiples lenguajes: dibujos de síntesis e interpretación, maquetas intencionadas, especulaciones verbales e incluso gestuales, que deberán tener una rigurosa selección y se les requerirá una extremada pertinencia" (p.60). Mientras que, desde su perspectiva, Correal et al. (2015) también aporta al desarrollo de este concepto: "La argumentación del proyecto se realiza en diferentes vías: en la primera es capaz [el alumno] de expresarse de manera verbal, […]. En la segunda, con base en el análisis, exploró diferentes modos de representar las ideas que quería transmitir" (p.22). Diseño de la propuesta En cuanto al diseño, el alumno ahora tiene la capacidad de buscar formas de hacer que las soluciones encontradas para el problema del proyecto sean comprensibles para el público (alumnos y docentes), y sobre todo para el futuro cliente, que es en última instancia nuestro jurado más importante y quien decide si el proyecto arquitectónico tiene éxito o no. Aquí el alumno debe decidir qué instrumentos serán necesarios, no solo para descubrir la idea arquitectónica, sino también para presentarse ante las opiniones de expertos e inexpertos. Por lo tanto, en la metodología planteada en este artículo se destaca la importancia de la diagramación y la presentación del proyecto arquitectónico a través de maquetas. Estas maquetas permiten expresar las intenciones arquitectónicas del proyectista hacia el cliente de una manera que a veces los dibujos no logran transmitir. Así, Muñoz (2018) resalta la importancia de la maqueta:"[…] la maqueta ha sido un instrumento de gran importancia para la representación de la arquitectura, sobre todo para el diálogo entre arquitecto y cliente o para mostrar el proyecto a los futuros usuarios" (p.159). En lo que respecta a la habilidad para la diagramación de gráficos, tanto conceptuales como detalles constructivos, el alumno debe poseer un criterio armonioso para organizar la correspondiente diagramación, teniendo en cuenta que la intención de este método es explicar de manera clara, gráfica y concisa ante el público la propuesta desarrollada a lo largo de las fases. Muñoz también destaca esta importante herramienta. "Diagramas, dibujos informáticos, maquetas y escritos forman una biografía del proyecto en el que la obra construida se inserta como un personaje más en esa representación coral" (Muñoz, 2018, p.172).
comunicativas y estar preparado para cualquier confrontación, ante el salón como ante el cliente que tendrá en la vida real. Es interesante cómo Boix (2012) resalta la importancia de estas capacidades: "[…] el lenguaje oral resultará muy apropiado para las instancias de confrontaciones, fundamentaciones, justificaciones, explicaciones y debates de las propuestas arquitectónicas" (p.81). Pero este autor no solo destaca la importancia del lenguaje verbal, sino que también da una mirada hacia el manejo no verbal (gestual), incluyéndose dentro del conjunto de habilidades a desarrollar: "[…] el lenguaje oral resultará muy apropiado para las instancias de confrontaciones, fundamentaciones, justificaciones, explicaciones y debates de las propuestas arquitectónicas" (p.81). Figura 10 Sustentación del proyecto arquitectónico en el salón de taller Nota. Adaptado de Aprendizaje, Composición y Emplazamiento En el Proyecto de Arquitectura (p.175), por Correal et al., 2015.Bogotá D.C. Es así como nuestro proceso metodológico propuesto llega a su final, pasando de lo general a lo particular, pero volviendo a lo general, es decir, a la síntesis de todo lo que ha conllevado el proceso del proyecto arquitectónico en un argumento sólido y fundamentado. Para lo cual Boix (2012) aporta desde su respectivo enfoque: "El argumento arquitectónico quedará expuesto a través de múltiples lenguajes: dibujos de síntesis e interpretación, maquetas intencionadas, especulaciones verbales e incluso gestuales, que deberán tener una rigurosa selección y se les requerirá una extremada pertinencia" (p.60). Y como la esencia de este proceso planteado es la conjugación entre aprendizaje desde el enfoque intelectual como desde el pedagógico, la relación forjada entre alumno y maestro a lo largo de todo el proceso es imprescindible si lo que se quiere es validar un método de aprendizaje-enseñanza. Tal como lo manifiesta el mismo Boix (2012): "La tarea del docente es construir adecuados caminos para facilitar al estudiante la conformación y apropiación de los conceptos, los objetivos, los medios y las operaciones que conforman el universo teórico práctico del proyecto arquitectónico" (Boix, Montelpare, 2012, p.99).
Conclusiones El Reconocimiento del Proyecto y su Entorno , se resume como la fase en la que el alumno reconoce la esencia del proyecto arquitectónico, y a través de análisis de lo que conlleva este proyecto en todos sus aspectos posibles, entiende el fin del proyecto a trabajar. Por su parte, aquí el docente pretende ser el impulsor del alumno, generando a través de herramientas idóneas una motivación en el alumno. El Descubrimiento de la Idea pretende ser la fase en donde el alumno, a través del análisis de referentes, encuentre la ruta adecuada y cree estrategias proyectuales para afrontar el proyecto arquitectónico. Lo que en otras palabras se denomina como la búsqueda de la composición arquitectónica. La Construcción y Realización de la Idea se refiere a la fase donde el alumno desarrolla el proyecto arquitectónico desde una mirada más racional que intuitiva, pero sin perder el toque creativo. Además, en esta fase el estudio también comprende la metodología de cómo emplazar el proyecto en un lugar determinado y cómo se relaciona con la ciudad. La Finalización Y Presentación es la última fase de este proceso metodológico en el proyecto arquitectónico. Comprende el desarrollo de habilidades de diseño y de comunicación, tanto verbal como no verbal, para la propuesta del proyecto arquitectónico finalizado. Referencias bibliográficas Boix, F., Montelpare, A. (2012). El Proyecto Arquitectónico: Enseñanza y prácticas de las estrategias proyectuales. [Archivo PDF] https://uai.edu.ar/media/109500/el-proyecto-arquitect%C3%B3nico.pdf Correal et al. (2015). Aprendizaje, Composición y Emplazamiento En el Proyecto de Arquitectura. [Archivo PDF] https://repository.ucatolica.edu.co/entities/publication/41dfbde1-9bc9-48de-8f22- 09396a539f6a Gallardo, L. (2014). Siete puntos de análisis en el proceso proyectual: El contexto urbano en el proyecto arquitectónico. [Archivo PDF] https://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/139780/7-PUNTOS-DE-AN %c3%81LISIS-EN-EL-PROCESO-PROYECTUAL..pdf?sequence=1&isAllowed=y Muñoz, A. (2018). El Proyecto De Arquitectura. Concepto, Proceso Y Representación. (2ª ed., Vol. 1). Editorial Reverté.