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Orientación Universidad
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articulo literatura, Apuntes de Literatura

Asignatura: Literatura, Profesor: Ramón Cobo Arroyo, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 08/03/2014

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ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura
Vol. 18 8 - 757 septiembre -octubre (2012) 947-957 ISSN: 0 210-196 3
doi: 10.3989/arbor.2012.757n5009
AMÉRICA COMO TEXTO Y COMO
PRETEXTO EN
EL ARTISTA
Antonio Arroyo Almaraz
Universid ad Complutens e de Ma drid
aar royoa@ccin f.ucm.es
ABSTRACT:
We propose four readings on the subject of America in
The Artist: the first, on the pres ence of figures such as Cortés, Pizarro
and the Incas in the European theatre, novels, and shows. The second,
the literary recr eations of the Discovery of the New World, as the ba-
sis for the rehabilitation of a Spanish nation situated in that idealised
past. The third, the appear ance of the Other, the Indian, in the duality
with the conqueror, understoo d in Romantic terms. Finally, the lite-
rary te stimony of the independenc e of the American colonies.
KEY WORDS:
Pizarro; Incas; Spanish nation ; Indian; independenc e.
Como podremos observar, varios términos conviven en
la publicación para denominar al continente americano,
aunque dos aparecieron de forma más significativa: las
voces Indias o Indias Orientales –se mencionan en seis
ocasiones– y América –veintitrés veces–, que como vemos
se encontraba ya más asentada. Esta apreciación léxica
nos está reflejando el tránsito producido de las Indias a
América, es decir, el cambio de la dependencia colonial a
pensarse a sí misma, a crear una nueva identidad1. Cuando
mayor conciencia se despertó sobre la yactura o pérdida
colonial fue en el llamado por Azorín2 Desastre de finales
del siglo XIX, con las pérdidas de Puerto Rico, Filipinas
y Cuba; sin embargo, se estaba señalando el final de un
proceso que fue más significativo a comienzos del siglo y
lo recorrió entero, dejando sus testimonios literarios a lo
largo de él y como pretendemos plantear ahora, El Artista
no quedó ajeno al mismo.
En este trabajo intentaré analizar varias claves para com-
prender el alcance que esta temática tuvo en la revista:
en primer lugar, la presencia de obras musicales, teatrales,
operetas... de tema americano, durante los siglos XVIII y
XIX, centradas en Hernán Cortés, Pizarro y los incas, que se
representaron en Europa. Este contexto tuvo su correspon-
dencia en el semanario ilustrado –Telesforo Trueba y Cosío,
Spontini– y en escritores como Ángel Saavedra o Patricio
de la Escosura, entre otros. En segundo lugar, las recrea-
ciones literarias del Descubrimiento del Nuevo Mundo, de-
sarrollado también en la pintura, que fueron la base para
la rememoración de una nación española situada en aquel
pasado idealizado. En tercer lugar, la lectura romántica en
la dualidad indio-conquistador propia de la época y, por
último, el testimonio literario de ciertos escritores, como
el de Jacinto de Salas y Quiroga, sobre la independencia
de algunos territorios americanos.
el c o n t e x t o a m e r I c a n I s t a e u r o P e o y s u r e f l e j o
e n
e l
a r t I s t a
y e n e s c r I t o r e s r o m á n t I c o s
Uno de los escritores que representó la corriente incanista
en la literatura romántica fue Ángel Saavedra3, ya Duque
de Rivas en 1835. Pese a que apenas colaboró en la prensa
de la época, sin embargo esta nueva generación de jóvenes
que se agruparon en torno a la revista lo valoraron como
un referente significativo; esto creemos que lo demuestra
el hecho de ser uno de los autores que más veces aparece
tratado o referido en la misma, concretamente en once
ocasiones4. Dentro de ellas, en varios momentos se indica
indirectamente el origen incaico de Don Álvaro que sería
un claro ejemplo de lo que queremos tratar ahora, aunque
AMERICA AS TEXT AND
PRETEXT IN
EL ARTISTA
RESUMEN: Proponemos cuatro lecturas sobre la temática ameri-
cana en El Artista: la primera, sobre la presencia de figuras como
Cortés, Pizarro y los incas en el teatro, novelas, espectáculos...
europeos. La segunda, las recreaciones literarias del Descubrimiento
del Nuevo Mundo, base para una reivindicación de una nación es-
pañola situada en aquel pasado idealizado. La tercera, la aparición
de un Otro, el indio, en la dualidad con el conquistador, y su lectura
romántica. Por último, el testimonio literario sobre la independencia
de las colonias americanas.
PALABRAS CLAVE: Pizarro; incas; nación española; indio; inde-
pendencia.
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ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura Vol. 188 - 757 septiembre-octubre (2012) 947-957 ISSN: 0210- doi: 10.3989/arbor.2012.757n

AMÉRICA COMO TEXTO Y COMO

PRETEXTO ENEL ARTISTA

Antonio Arroyo Almaraz

Universidad Complutense de Madrid [email protected]

ABSTRACT: We propose four readings on the subject of America in The Artist: the first, on the presence of figures such as Cortés, Pizarro and the Incas in the European theatre, novels, and shows. The second, the literary recreations of the Discovery of the New World, as the ba- sis for the rehabilitation of a Spanish nation situated in that idealised past. The third, the appearance of the Other, the Indian, in the duality with the conqueror, understood in Romantic terms. Finally, the lite- rary testimony of the independence of the American colonies.

KEY WORDS: Pizarro; Incas; Spanish nation; Indian; independence.

Como podremos observar, varios términos conviven en

la publicación para denominar al continente americano,

aunque dos aparecieron de forma más significativa: las

voces Indias o Indias Orientales –se mencionan en seis

ocasiones– y América –veintitrés veces–, que como vemos

se encontraba ya más asentada. Esta apreciación léxica

nos está reflejando el tránsito producido de las Indias a

América, es decir, el cambio de la dependencia colonial a

pensarse a sí misma, a crear una nueva identidad 1. Cuando

mayor conciencia se despertó sobre la yactura o pérdida

colonial fue en el llamado por Azorín^2 Desastre de finales

del siglo XIX, con las pérdidas de Puerto Rico, Filipinas

y Cuba; sin embargo, se estaba señalando el final de un

proceso que fue más significativo a comienzos del siglo y

lo recorrió entero, dejando sus testimonios literarios a lo

largo de él y como pretendemos plantear ahora, El Artista

no quedó ajeno al mismo.

En este trabajo intentaré analizar varias claves para com-

prender el alcance que esta temática tuvo en la revista:

en primer lugar, la presencia de obras musicales, teatrales,

operetas... de tema americano, durante los siglos XVIII y

XIX, centradas en Hernán Cortés, Pizarro y los incas, que se

representaron en Europa. Este contexto tuvo su correspon-

dencia en el semanario ilustrado –Telesforo Trueba y Cosío,

Spontini– y en escritores como Ángel Saavedra o Patricio

de la Escosura, entre otros. En segundo lugar, las recrea-

ciones literarias del Descubrimiento del Nuevo Mundo , de-

sarrollado también en la pintura, que fueron la base para

la rememoración de una nación española situada en aquel

pasado idealizado. En tercer lugar, la lectura romántica en

la dualidad indio-conquistador propia de la época y, por

último, el testimonio literario de ciertos escritores, como

el de Jacinto de Salas y Quiroga, sobre la independencia

de algunos territorios americanos.

el contexto amerIcanIsta euroPeo y su reflejo

enel artIsta y en escrItores romántIcos

Uno de los escritores que representó la corriente incanista

en la literatura romántica fue Ángel Saavedra^3 , ya Duque

de Rivas en 1835. Pese a que apenas colaboró en la prensa

de la época, sin embargo esta nueva generación de jóvenes

que se agruparon en torno a la revista lo valoraron como

un referente significativo; esto creemos que lo demuestra

el hecho de ser uno de los autores que más veces aparece

tratado o referido en la misma, concretamente en once

ocasiones 4. Dentro de ellas, en varios momentos se indica

indirectamente el origen incaico de Don Álvaro que sería

un claro ejemplo de lo que queremos tratar ahora, aunque

AMERICA AS TEXT AND

PRETEXT IN EL ARTISTA

RESUMEN: Proponemos cuatro lecturas sobre la temática ameri- cana en El Artista : la primera, sobre la presencia de figuras como Cortés, Pizarro y los incas en el teatro, novelas, espectáculos... europeos. La segunda, las recreaciones literarias del Descubrimiento del Nuevo Mundo , base para una reivindicación de una nación es- pañola situada en aquel pasado idealizado. La tercera, la aparición de un Otro , el indio, en la dualidad con el conquistador, y su lectura romántica. Por último, el testimonio literario sobre la independencia de las colonias americanas. PALABRAS CLAVE: Pizarro; incas; nación española; indio; inde- pendencia.

ARBOR Vol. 188 757 septiembre-octubre [2012] 947-957 ISSN: 0210-1963 (^) doi: 10.3989/arbor.2012.757n

Nº 757

AMÉRICA COMO TEXTO Y COMO PRETEXTO EN

(^) EL ARTISTA

(London 1802, 1805, 1818) y aún consiguen ser “traducidas

al castellano con algunas correcciones, y aumentada con

notas, y una carta... para su mayor completo”^7 : Cartas de

una peruana, Valladolid, 1792, por María Romero Mase-

gosa y Cancelada. De hecho, si bien durante la primera

mitad del siglo la boga incanista parece no introducirse

con igual fervor en España, en 1784 una tragedia titulada

Atahualpa^8 , de Cristóbal María Cortés y Vita, había sido

premiada por la Villa de Madrid (1799) con motivo de las

celebraciones del natalicio de los infantes Carlos y Felipe.

Cabal representante de las características básicas de la

segunda ola de la boga incanista, en Atahualpa también

se hace de Pizarro un héroe magnánimo^9.

No cabe duda de que París era el centro a partir del cual

estas composiciones se difundían no solo hacia Londres,

sino también hacia Viena, Nápoles e incluso Philadelphia.

Allí desde 1777 Les incas ou la destruction de l’empire du

Pérou no había cesado de imprimirse y de generar más

literatura. La figura de Pizarro estimulaba particularmente

la imaginación del período y las piezas teatrales en torno

a su gesta que aparecen en esos años se multiplicaron en

los distintos idiomas, entre ellas Pizarre ou la conquête de

Pérou –melodrame historique en trois actes, en prose et a

grand spectacle– , París, 1802. En la base de estas recons-

trucciones del antiguo imperio y como clave no oculta de

cada una de estas ficciones se encuentra los Comentarios

reales de los incas , del Inca Garcilaso de la Vega, reimpresos

en París en 1830; eran para ese entonces muy conocidos

por el público francés en general. En el setecientos, y

particularmente durante los decenios iniciales, la popula-

ridad acompañó a la primera parte que contó con cuatro

ediciones tan sólo en francés. Es justamente durante esas

décadas del comienzo de siglo, y motivado probablemente

por la frustrada expedición científica de La Condamine

que abría por primera vez las puertas del imperio español

ultramarino a viajeros franceses, cuando Europa desarrolló

un agudo interés en todo lo concerniente al pueblo Inca y

su derrotado imperio^10. Esta moda también se reflejó en^ El

Artista: en la cuarta Galería de Injenios Contemporáneos

que Eugenio Ochoa dedicó a Telesforo Trueba y Cosío (I,

254-256), en la que se destacó la obra Vidas de Hernán

Cortés y de Pizarro (Lives of Cortes and Pizarro), escrita

en 1826; sin embargo no recogió su The Conquest of Peru

(Edinburg, Constable) de 1830; ambas obras escritas en

inglés. La segunda referencia aparece en el artículo sin fir-

ma –que podría ser de Santiago Masarnau, crítico musical

para centrarnos en ello es necesario retroceder más de una

década, cuando Ángel Saavedra llegó a Inglaterra en 1823

huyendo de su condena a muerte en España, entonces la

obra Cortez or the conquest of Mexico –Burletta in three

actos– con texto de J. R. Planché y música de Henry Rowley

Bishop conquistaba la escena. De hecho, desde las primeras

décadas del setecientos, los incas gozaron de un protago-

nismo que los convirtió en el símbolo de la América Hispa-

na y fueron llevados a escena en numerosas obras teatrales

o en novelas de la época como en Les Mille et une Heures,

Contes Péruviens , de Thomas-Simon Gueullette, publicado

en París, en 1733; la Alzira ou les américains de Voltaire,

estrenada también en París, en 1736, y las Lettres d’une

Péruvienne, de Mme. de Graffigny, aparecidas allí en 1747,

constituyen parte de un extenso corpus que si bien hoy

se encuentra casi por completo olvidado, tuvo éxito en su

época 5. Las piezas de tema americano habían conseguido

sistemáticamente los favores del público tanto en Londres

como en París. En Londres, obras como The Fair Peruvian ,

con música de James Hook, en 1786; Pizarro, en 1797, con

música de Joseph Mazzinghi y libreto de Sebastien Gallet;

Cora, en 1799, con música de James Sanderson y texto

de Richard Cross; en el mismo año, con música de Joseph

Weigl, The Spaniards in Peru , con puesta en escena de

L. Traffieri o Columbus or the discovery of America, sobre

un melodrama de Thomas Morton. En París, en 1791, la

obra Cora , con música de Étienne Nicolas Méhul y libreto

de Valladier; en la misma ciudad, Cora ou La Prêtresse du

soleil , en 1787, con música de Giuseppe Cambini o, en

1802, Pizarro ou la conquête du Pérou de Henri Darondeau

y Gerardin-Lacour, por nombrar solo algunos ejemplos de

composiciones musicales, ballets y operetas de tema ame-

ricano que deleitaban al público europeo^6. La mayoría de

estas obras participaban de la inmensa popularidad de Les

incas ou la destruction de l’empire du Pérou de M. Mar-

montel, de 1777. Los trágicos amores de Alonso, el con-

quistador europeo, y Cora, princesa del sol, enmarcados

en los primeros eventos de la gente de Pizarro en el Perú,

motivaron una inmensa literatura durante las primeras

tres décadas del siglo XIX, como Pizarro: a tragedy, in five

acts de August von Kotzebue ( Die spanier in Peru oder

Rollas tod , 1795), adaptada al inglés por Richard Brinsley

Sheridan en 1804; esta pieza constituyó un ejemplo válido

del modelo del período. Todavía a principios del siglo, las

Lettres d’une Péruvienne y su continuación ficcional en

Les lettres d’Aza , continuaban en prensa en francés (Paris

1801, 1804, 1819, 1821, 1822, 1826, 1827...), en inglés

ARBOR Vol. 188 757 septiembre-octubre [2012] 947-957 ISSN: 0210-1963 (^) doi: 10.3989/arbor.2012.757n

Nº 757

AMÉRICA COMO TEXTO Y COMO PRETEXTO EN

(^) EL ARTISTA

7 Yo la miré en tu ribera... Y al ver tu corriente undosa Por ancho mar te tuviera, A ella por la blanca Diosa Que de su espuma naciera.

8 Que es mas leve su cintura Que los juncos de tu orilla, Su boca tan fresca y pura Como la concha que brilla Entre su verde espesura.

9 Al son del dulce instrumento Mueve la planta ligera, Y como rápido viento, La detiene, la acelera En gracioso movimiento

10 Con sus arenas de oro En vano el Dauro se engrie... La belleza á quien adoro En sus orillas no rie... No tienen tan gran tesoro.

11 Rompe el cauce que te enfrena, Guadalquivir espumoso, Y á la que el alma enagena Lleva mi llanto ahundoso... Cuéntale rio mi pena.

12 Mas lauro será á tu frente Que cuando abriste tu seno Y en tu rápida corriente Llevaste luto y veneno A la América inocente^15

Los ejemplos se continúan pero por no alargar estas refe-

rencias nos limitaremos a mencionar dos más: el soneto de

Roca de Togores titulado Isabel Primera y Cristina, publica-

do (II, 204) como reseña de la función poética celebrada

el jueves 2 de octubre de 1835 en el Teatro de la Cruz; y

el artículo de Ochoa dedicado al soldado y poeta Alonso

de Ercilla (I, 298-299), acompañado de una litografía del

escritor. Observamos a través de todas estas muestras que

hemos citado la vinculación del pasado glorioso al presen-

te; creemos, o al menos así se puede interpretar, que los

distintos referentes que se han ido mostrando en la revista

conquistar un nuevo mundo, henchidos de gloria y de botín á su patria regresaban [...] (A propósito de la denominación de Torre del Oro) Atribúyenlo algunos á que en ella se deposita- ban los tesoros que de la opulenta América llegaban, cuando Sevilla era el centro de nuestra navegación y comercio con aquellas apartadas rejiones...

La segunda referencia aparece en el poema de Francisco

Grandallana titulado “Al Guadalquivir” (II, 58-59), concreta-

mente las estrofas 3 y 4. En su imaginario romántico vincula

el pasado glorioso del río a la belleza de su amada Alfrisa:

1 ¡Quien, Guadalquivir undoso, Pisára tu verde orilla, Y bajo el sauce lloroso Viera correr la barquilla Por tu cristal espumoso!

2 Y entre el reluciente coro De tus hechiceras ninfas Mirára yo á la que adoro, Tan pura como esas linfas Que mueve el viento sonoro.

3 ¿Qué me importa inmenso río, Que caudaloso te escondas En medio del mar bravío, Y cruze tus claras ondas Rico cargado navío?

4 Vale mas que su riqueza Una mirada de Alfrisa Mas su cándida belleza Y su hechicera sonrisa Que tu sublime grandeza.

5 Ni me importa que rompiendo El cauce que te encadena, Corras con bárbaro estruendo, Y ronca cruja la entena Tus embates sacudiendo.

6 Que al ver sus ojos de amor Mi pecho no se intimida, Aunque espectro aterrador La mano en sangre teñida Vibre el hierro matador

doi: 10.3989/arbor.2012.757n5009 ARBOR^ Vol. 188^757 septiembre-octubre [2012]^ 947-957^ ISSN: 0210-1963^951

ANTONIO

(^) A RROYO

(^) ALMARA

z

autores, en la España del pasado hegemónico e imperial.

¿Cómo ha de ser esa nación? Un poco más adelante, Cam-

po Alange, la describe así:

...la tolerancia de opiniones y creencias (tolerancia que un dia pudo parecer virtud, pero que ahora va cambiándose en necesidad), estrecharse por momentos los lazos que al fin, no lo dudemos, formarán de la Europa, del mundo entero, con el transcurso de los siglos, una gran familia en que habrá sin duda discordias, porque tal es la naturaleza humana, pero que no verá alzarse en su seno millones de hombres para hacerse pedazos por el capricho de un ambicioso, ó por un falso y mal entendido punto de honor [...] Hasta ahora se ha dicho la nacion , en adelante se dirá la humanidad.

Como hemos visto, hasta ahora la dicotomía planteada

entre buscar una nación basada en el modelo del pasado

del que hemos ido viendo algunas muestras, o desarrollar

una nación nueva por donde Campo Alange circula de

forma utópica, tiene su correspondencia con la oposición

entre una nación conservadora que estaría representada

literariamente, como señaló Gies (1999), por Rivas o Durán

frente a una nación liberal representada por Espronceda

o Larra. La posición de El Artista a juzgar por los ejemplos

que hemos ido encontrando es innovadora; sobre este

tema volveremos más adelante. A ese debate se sumaron

otros como S. Masarnau reivindicando una ópera nacional

como la que tenían en Italia, Francia, Rusia..., y un género

musical propio de la nación que superara los planteamien-

tos musicales de las provincias.

elotro en la dualIdad IndIo-conquIstador, en la defensa de un Presente romántIco

En un contexto ya empleado, como la Oda a Grecia de

Ochoa, se vuelve a él para denunciar los atropellos de

los conquistadores (en los textos: “estrangero, espectro,

guerrero feroz...”) hacia el indio, vinculado a un presente

romántico en el que, como sabemos, el débil, la injusticia

y el desarraigo configuraron un discurso. Por otro lado,

podemos observar que si el tema colombino representó el

descubrimiento y la creación, el de la conquista simboliza

el envés: la destrucción y la muerte; tema muy arraigado

como hemos querido testimoniar en citas anteriores. Esto

son un pretexto para plantearse una defensa de un tipo de

nación. Esto es conocido; como señaló hace más de una

década David T. Gies (1999,1):

el concepto “nación” es una construcción, creada en la mente de unos autores que conceptualizaron una unidad geográfica, política y literaria del estado moderno. A finales del siglo XVIII y a principios del siglo XIX son Herder y los románticos alemanes los que expresan con mayor autori- dad la idea de una literatura “nacional”, una literatura que refleja el modo de ser, de ver, de crear e incluso de estar de una entidad política, de un país. Este concepto encontró terreno fértil en España en los escritos de Nicolás Böhl de Faber y, especialmente, de Agustín Durán, que incorporó estas ideas a su importante Discurso y luego a la colección monumental de romances antiguos que publicó entre los años 1828 y 1832.

Sin embargo, como recuerda Romero Tobar (2008, 9) en el

“Preliminar” al libro Literatura y nación. La emergencia de

las literaturas nacionales: “Los textos literarios, desde que

tenemos noticias de ellos, han vivido [...] una tensión en la

que el entretejido con la idea-vivencia de nación ha estado

presente”. En El Artista, son principalmente Ochoa y posi-

blemente con más claridad y agudeza Campo Alange, en

ocasiones irónico y humorístico, quienes mantuvieron con

más vitalidad ese debate en torno al concepto de nación^16.

Sin abstraerse de las polémicas sobre Calderón, para ellos

el siglo XVII representó el final de una literatura nacional^17

cuyos principales exponentes, según Campo Alange (I, 53),

fueron “Lope de Vega, Calderón, Moreto y otros varios”. An-

ticiparon una visión crítica sobre un presente considerado

hasta cierto punto decadente, que pide una alternativa y

ese deseo está representado en parte en el pasado glorioso

de España. Comenta Eugenio Ochoa en su artículo de la

sección de Literatura titulado “La Lengua Castellana” (II,

78): “hasta fines del siglo XVII en que con la decadencia

de nuestro poder nacional vino la decadencia de nuestra

literatura. En una nación, todas las decadencias se dan la

mano para llegar juntas al suelo”. De la misma sección es

un artículo de Campo Alange titulado “Teatro” (I, 52), en

el que dice: “cuando se apagó en el trono de España el úl-

timo vástago de la dinastía austriaca, se hallaban nuestras

letras en un estado de completa decadencia”. La idea de la

decadencia en el ámbito de las letras plantea la necesidad

de superarla a través de una nación próspera cuyo modelo

puede estar, principalmente en esta revista para algunos

doi: 10.3989/arbor.2012.757n5009 ARBOR^ Vol. 188^757 septiembre-octubre [2012]^ 947-957^ ISSN: 0210-1963^953

ANTONIO

(^) A RROYO

(^) ALMARA

z

a países como Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Francia...,

hundiéndolas:

Centenares de bajeles [...] cubrían las aguas de la insegura bahía de Valparaíso. Las águilas de Rusia, las llaves de Roma, la ori/f/llama [sic] roja de los británicos, las estrellas de los Estados-Unidos y los tres colores de Francia lucían en la popa de vistosas naves; todas las naciones tenian alli la señal y muestra de su poderio y grandeza; solo la España, la reina algun dia de aquellos mares, no tenia alli ni un castillo, ni un solo leon, ni una sola cadena pintada sobre el lienzo [...] Era sin embargo un dia de faustos recuerdos, el aniversario de la independencia de Chile; pero la naturaleza no mezclaba su gozo al justo contento de los libres americanos. Silvaba el viento con una furia destructora, hervia el mar, saltaban las olas entre horror y espuma [...] y los bajeles, chocándose entre sí ó estrellándose en las inmediatas rocas, eran he- chos millones de pedazos, adornados todavia como para una fiesta [...] inmóvil yo y sereno, contemplaba desde la ribera aquel magestuoso cuadro de luto. Veia perecer infinidad de hombres, veia agitarse mil arrugadas y horrorizadas frentes sobre las cubiertas de los buques, y nadie, nadie en el mundo pudiera salvar á aquellos infelices...

Al situar el relato en la celebración de la independencia

chilena podemos pensar en 1820 o más posiblemente en

1830, cuando Valparaíso se había convertido en el puerto

más importante del Pacífico Sur y capital económica del

país, arrebatando ese privilegio al puerto de El Callao. Por

otro lado, el contraste entre lo contentos que se encuen-

tran los americanos libres y la nostalgia de una España

ausente que había sido la reina de aquellos mares, mar-

ca hasta cierto punto el sentido de este pequeño relato

integrado en el cuento. No obstante, el triunfalismo de

la independencia queda borrado, cubierto de luto, por la

vorágine de la naturaleza que lo aniquila todo.

Para cerrar este trabajo, simplemente señalar que lo que

hemos recogido hasta aquí es una pequeña aproximación al

tema que no puede ser representativa ni sintetizadora de lo

que podemos encontrar en el conjunto bibliográfico de obras,

periódicos y revistas del período; sin embargo, nos hace ver

que la temática americana, desde las distintas claves que

hemos reflejado, no fue ajena a la literatura romántica. Lo

encontrado en El Artista es la actitud de aquellos jóvenes

escritores frente a un hecho que estaban viviendo, dejando

constancia de ello en múltiples discursos literarios.

oda La defensa de Buenos-Aires; en ella se hace referencia

a la defensa del territorio contra los ingleses, en 1807.

Es un modelo (Carilla, 1958, I, 52) de cómo los can-

tos patrióticos americanos de la época de la revolución

tuvieron un marcado sello neoclásico y modelos como

Quintana (el citado poema La expedición española para

propagar la vacuna en América , es un ejemplo), Gallego,

Cienfuegos...

Como sabemos, una de las primeras revistas ilustradas que

introdujo la biografía como género histórico-literario fue

El Artista. Precisamente en la sección creada por Eugenio

Ochoa titulada Galeria de Injenios Contemporáneos lo bio-

gráfico adquirió un gran peso al ser el modo de dar a

conocer y defender a los artistas nacionales, incluyendo

las litografías como un refuerzo para conocer mejor al

personaje. Esto se observa en el artículo de Th. Farmer,

titulado “Washinton y Bolivar” (II, 148-149) que pertenece

a la sección Historia de la publicación. En él, el tema de

la independencia colonial recobra significación a partir

de las biografías de dos de sus principales protagonistas

a los que compara desde la vida pública de uno y otro o

desde las cualidades morales, intelectuales y humanas de

ambos; sin embargo, la verdadera intención de Farmer fue

hacer un panegírico de Bolívar destacando su singulari-

dad; considerándole muy superior a Washington: “Bolivar

era tan superior á Washington como la cordillera de los

Andes á la cadena de las Montañas-Azules”. Contrapuso la

apasionada lucha por la libertad del impetuoso Bolívar al

racionalismo frío de Washington. Esta temática, referida al

Norte de América, apareció en el artículo de T. E. titulado

Noticias de poetas dramáticos ingleses. El General Bourgo-

yne (III, 78-82). Realmente, es una reseña a propósito de

la autobiografía que el escritor y general había escrito tras

su fracaso y las desgracias personales que representaron

sus derrotas militares en Estados Unidos.

Dentro de los textos de creación literaria, la independen-

cia de Chile se refleja en un cuento de Jacinto de Salas y

Quiroga titulado La Predicción (II, 243-245); en él un yo

romántico con un sino adverso, en el lenguaje ripense, que

se va reiterando a lo largo del relato –“Joven, serás muy

desgraciado”–, presencia, entre otros avatares biográficos,

la fiesta del aniversario que se celebra en la bahía de

Valparaíso, pero el catastrofismo cierra tal acto ya que

una oleada gigantesca, un maremoto, arrastra y destruye

todas las embarcaciones allí presentes que representaban

ARBOR Vol. 188 757 septiembre-octubre [2012] 947-957 ISSN: 0210-1963 (^) doi: 10.3989/arbor.2012.757n

Nº 757

AMÉRICA COMO TEXTO Y COMO PRETEXTO EN

(^) EL ARTISTA

NOTAS

1 Idea recogida por Mar Campos (en Romero Tobar, L. (2008): Literatura y nación ..., p. 253). 2 En los artículos de ABC de los días 10, 13, 15 y 18 de febrero de 1913, calificó a este período como “el gran fracaso” o “espectáculo del Desastre”, situación que avivó una tendencia de crítica social en la que denominó pre- cisamente como generación de 1898, cuyos antecedentes se encontraban en obras como La política de capa y espada (1876), de Eugenio Selles; L’Espagne telle qu’elle est (1886), de Valentín Almirall; Herejías (1887), de Pompeyo Gener. Después de 1898 cita a Joaquín Costa, Macías Pica- vea, Maura, Sánchez de Toca, Silvela, Azcárate y a Damián Isern, autor del libro De la defensa nacional. 3 Recientemente hemos publicado el resultado del I Congreso Internacio- nal Ángel Saavedra, Duque de Rivas, en el libro: Ángel Saavedra, escritor emblemático del romanticismo espa- ñol , 2010. 4 En el tomo I, dentro de las secciones Variedades y Crónica de Teatros , se da en tres ocasiones información so- bre el futuro estreno del drama Don Álvaro o la fuerza del sino , cómo va de avanzada la escenografía que lle- va a cabo Blanchard, aprovechando siempre para apuntalar la defensa de la nueva doctrina que representa el Romanticismo. Una vez estrenada la obra, el conde de Campo Alange escribe una extensa crítica de cua- tro páginas sobre la obra. Federico Madrazo incluyó dos litografías en la revista dedicadas a Rivas: una, es un retrato del escritor realizado por el pintor y, la otra, es el dibujo de Carlos Luis de Ribera sobre Rui-Velázquez, personaje del Moro Expósito. Eugenio

Ochoa le dedicó la segunda Galería de Injenios Contemporáneos , la pri- mera fue para Martínez de la Rosa, como por otro lado era lo lógico. En el segundo tomo, una nota de la em- presa de teatros que puso en escena la obra Lucrecia de Borgia de Víctor Hugo, cita (p. 34) el Don Álvaro en- tre los dramas originales románticos de la época; posteriormente Eugenio Ochoa vuelve a citar el Don Álvaro en un artículo titulado Publicaciones Recientes (II, 38) y se vuelve a hacer referencia al escritor a propósito de ser nombrado presidente del recién constituido Ateneo Científico y Lite- rario, en la casa Abrantes de la calle del Prado de Madrid. Por último, en el tomo III, a raíz de la reposición de Don Álvaro o la fuerza del sino , fechada el 15 de mayo de 1835, su cuñado Leopoldo Augusto Cueto le dedicó a la obra un extenso estudio de siete páginas que se publicó en el número 10 de 1836. 5 Para un estudio de la boga incanis- ta durante la primera mitad del si- glo XVIII, ver Macchi, Fernanda (2009): Incas ilustrados. 6 Las referencias han sido tomadas de la compilación de Michel V. Pisani so- bre el tema, aunque falta en ella una tradición hispánica en la cual se en- marcarían las obras de Ángel Saave- dra, Eugenio Ochoa... Ver http://in- dianmusiclist.vassar.edu/ e Imagining Native America in Music 79-125. 7 Según se recoge en la ficha biblio- gráfica de la novela en la Biblioteca Nacional de España. 8 Edición contemporánea de Arellano, Ignacio (1993), EUNSA, Pamplona. 9 Las ficciones de tema incanista con- cebidas durante la primera mitad del siglo trabajaron fundamentalmente sobre episodios marginales de la His- toria completando el texto histórico.

Recibido: 20 de junio de 2012 Aceptado: 5 de julio de 2012

ARBOR Vol. 188 757 septiembre-octubre [2012] 947-957 ISSN: 0210-1963 (^) doi: 10.3989/arbor.2012.757n

Nº 757

AMÉRICA COMO TEXTO Y COMO PRETEXTO EN

(^) EL ARTISTA

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de dicha rebelion; me he insinuado con los mismos gefes independientes que residian en Francia é Inglaterra para saber todas las ocurrencias de aquellos paises, para oír sus discur- sos i objeciones, i finalmente, para recoger cuantos datos podian ser- virme de guia en tan importante empresa. Apenas llegué á España contraje relaciones con muchos de los gefes que han capitaneado los ejércitos realistas en América, i no he cesado de reunir apuntes, hacer estractos, i finalmente, de enrique- cerme con cuantos conocimientos han estado al alcance de un hombre curioso é indagador. [...] He consul- tado, i tengo á la mano, las obras de Mr. Humboldt, del abate de Pradt, de White Blanco, del Dr. Funes, de Mr. Brackenridge, de los Sres. Robinson i Wald, los manifiestos de Iturbide i de Riba Agüero, i una porcion con- siderable de publicaciones sueltas de los insurgentes, folletos, periódicos i otros documentos. Por lo que res- pecta á los españoles, he recogido preciosos documentos é interesantes noticias verbales de la mayor parte de los generales, intendentes, oido- res i otros gefes i empleados que han figurado en aquella escena; he consultado los archivos públicos i privados, tenido presentes asimis- mo varios tratados publicados por los señores Cancelada, Urquinaona i Pardo, D. José Domingo Diaz, D. Juan Martin de Martiñena i otros; debiendo hacer honorífica mencion en este lugar de un manuscrito del Dr. Nabamuel, que refiere aunque sucintamente, los principales acon- tecimientos de Buenos-Aires, Perú, Chile i Quito desde el año 1806 has- ta el 1818, i de otro del R. P. Marti- nez, que estiende la historia de Chile hasta el 1820.”

negativa de la conquista de América, aunque está centrado, igual que los versos de Grandallana (“Llevaste luto y veneno”), en una epidemia de peste: “óyeme: si hubo vez en que mis ojos,/ los fastos de tu historia recorriendo,/ no se hinchasen de lágrimas; si pudo/ mi corazón sin compasión, sin ira/ tus lágrimas oír, ¡ah!, que negado/ eternamente a la virtud me vea,/ y bárbaro y malvado,/ cual los que así te destrozaron, sea./ Con sangre es- tán escritos/ en el eterno libro de la vida/ esos dolientes gritos/ que tu labio afligido al cielo envía./ [...] ¿No son bastantes/ tres siglos infelices/ de amarga expiación? [...] aquéllos que al silencio en que yacías,/ san- grienta, encadenada, te arrancaron./ [...] Yo olvidaría/ el rigor de mis du- ros vencedores:/ su atroz codicia, su inclemente saña/ crimen fueron del tiempo y no de España//”. 16 Hemos localizado 185 veces utilizada la palabra en la revista; y quienes más la emplearon fueron Eugenio Ochoa –77 veces– y Campo Alange –22–. 17 Como ha señalado Romero Tobar (2008, 467), el término ya era de uso frecuente en la época: “Los testimo- nios que he podido reunir datan el uso de este marbete en el traspaso del siglo XVIII al XIX. En ese momen- to histórico, los sintagmas ‘literatura española’ y ‘literatura nacional’ eran ya de uso frecuente”. En El Artista aparece Literatura nacional en tres ocasiones, dos utilizadas por Euge- nio Ochoa y la tercera por Campo Alange. 18 Mariano Torrente (1792-1856), di- plomático y escritor, Historia de la revolución hispanoamericana , 1829, p. 56: “...me he dedicado á leer de ocho años á esta parte todas las que han salido á luz en pro i en contra

doi: 10.3989/arbor.2012.757n5009 ARBOR^ Vol. 188^757 septiembre-octubre [2012]^ 947-957^ ISSN: 0210-1963^957

ANTONIO

(^) A RROYO

(^) ALMARA

z

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