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asterognosia, Apuntes de Psicología Fisiológica

Asignatura: psicofisiologia, Profesor: Gemma Rubio, Carrera: Psicologia, Universidad: UAB

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 10/01/2014

ruthsinhache
ruthsinhache 🇪🇸

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Sentido del tacto La investigación del sentido del tacto está todavía en mantillas, aunque promete resultados de interés médico, por ejemplo, en lo referente a la anorexia nerviosa Martin Grunwald primera hora de la mañana, el zumbido monótono del des- pertador entra, inmisericorde, en nuestra conciencia. Con los ojos aún cerrados, la mano palpa buscando la mesilla de noche. Los dedos se deslizan por encima del libro y las gafas dejadas sobre el mismo; rozan ligeramente el vaso de agua. Al fin, dan con el perturbador y, tras un breve tan- teo, sele reduce al silencio con una pre- sión atinada en el botón de paro. Aliviados, nos volvemos a dormir y no pensamos, ni en sueños, en lo que aca- bamos de hacer. 56 Apenas si reparamos en el sentido del tacto, que es esencial en toda acción y aprendizaje. ¿Quizá porque na es con- cebible una vida sin él? Una pérdida total de este sistema sensorial no proviene de la naturaleza; sin él nos resultaría harto improbable la supervivencia. Queda mucho por conocer sobre las prestaciones del sentido del tacto, extraor- dinariamente complejas. En principio, se puede distinguir entre una recepción pa- siva de información y otra activa. Se habla de una sensación táctil cuando los estímu- los térmicos, de presión o dolor afectan auna zona del cuerpo inmóvil. Cuán im- portante sea esta estimulación pasiva ya en la primera infancia nos lo revelan las É daba, además, por supuesto que los * tactos precoces repercutían en la inteli- investigaciones en animales: en cuanto se separaban los ratoncillos de sus madres, disminuía de inmediato la producción de hormonas del crecimiento, a no ser que el experimentador sustituyera el déficit de caricias maternales rozándolos con un pincel. Pero si falta del todo la estimula- ción táctil en un determinado intervalo temporal, no se desarrolla con normali- dad ni el cuerpo ni el cercbro del múrido. Medicina amable Hace años que estos conocimientos ins- piraron alos médicos en Estados Unidos y Suecia ciertas terapias con los neona- tos. Con suaves masajes por todo el cuer- po lograban que los neonatos segrega- ran menos hormonas de estrés, durmieran más tranquilos y aumentaran de peso, Se cono gencia posterior y, también, en las capa- cidades emocionales y sociales. Al parecer, las sensaciones y las tier- nas caricias cstán conectadas directa- mente unas con otras en nuestro cerebro. Los ligeros contactos con la piel esti- mulan las terminaciones nerviosas de las fibras C, que, según las más recien- tes investigaciones, se han formado antes del nacimiento. Los impulsos de estas fibras llegan, sin estaciones intermedias, al sistema límbico, un conjunto de regio- nes cerebrales que administran el mundo de las emociones. En cambio, el tacto activo, la percep- ción táctil del entorno con las manos, pies o boca, nos posibilita claborar una representacióninterna de los objetos. Son muchas las propiedades materiales y es- paciales que no pueden caplarse con sólo los ojos; por ejemplo, el peso de los abje- tos, su dureza, elasticidad o aspereza. Lin Í. Los NIÑOS JUEGAN CON EL AGUA. Desde pequeños captamos el entorno ho sólo con los ojos y los oídos, sino sobre todo a través del tacto. Mente y cerebro 10/2005 y cuanto los infantes empiezan a asir, se meten en la boca cuanto cae en sus manos, para““sacarle” todas las informaciones tác- tiles. Frenar este espíritu explorador resul- taría contraproducente. Cuando un crío de dos años chapotea incansable en el agua, quizá no pretende otra cosa que, por medio de una constante acumulación de informaciones, reducir una contra- dicción palpable de sus experiencias sen- soriales: ¿Qué puede seresto? Se lo puede ver como cualquier otra cosa; percibirla resistencia a la mano plana, lo mismo que el frío o el calor, Pero tan pronto trara de aprehender cl líquido, en la mano sólo quedan unas cuantas gotas. Ahora bien, ¿cómo surgen estas tier- nas impresiones? Una red de sensores tác- tiles recorre todo nuestro cuerpo. Hasta ahora, los investigadores sólo han eva- lado su número con poca exactitud. En conjunto serían entre seis y diez millo- nes de sensores. Todavía 10 se conoce con profundidad suficiente dónde se hallan estos recolectores de información, Obviamente en la piel; abundan en las zonas erógenas y en el árca bucal. Pero hemos de incluir dentro del sentido del tacto aquellos sensores que suministran información al cerebro sobre la posición y movimientos de las extremidades. Sin estos receptores sensoriales especiali- zados, de articulaciones, tendones y husos musculares, nos hallaríamos indefensos y desorientados: no podríamos andar, ni mantenernos en pie ni coordinar las ma- nos para asir algo. En su conjunto, los receptores abar- can una amplia gama de construcciones diversas, que van desde las sencillas ter- minaciones nerviosas libres hasta los complicados sensores. Á menudo, no podemos diferenciar entre us fun- ciones; muchas veces, son poco conoci- das. Mencionaremos aquí sólo algunos ejemplos fascinantes. Los receptores ma- yores, que pueden llegar a medir cuatro milímetros de largo. son los corpúscu- los de Pacini. Residen en la hipodermis, músculos y tendones; se han especiali- zado en cstímulos vibratorios de entre 40 y 1000 hertz. Registran no sólo la vibración del teléfono móvil que lleva- mos en el bolsillo, sino también, cuando vamos al volante, la vibración familiar de nuestro coche, que nos comunica si el motor y los neumáticos operan con nor- malidad. Es posible que nuestros ante- pasados dependieran, entre otras, de la “función de aviso” de los sensores de vibración, incluidos los propios corpús- culos de Pacini. Antaño eran quizá muy sensibles a las vibraciones del suelo que anunciaban la aproximación de los ene- Migos. Corresponde alos corpúsculos de Mente y cerebro 10/2005 Meissner ocuparse de oscilaciones más lentas, entre 0,3 y 3 hertz Trato de favor a la presión Los diminutos receptores (unas 40 milé. simas de milímetro de ancho y algo más del doble de largo) se alojan en la zona subcutánea, Un gran número de ellos forman una extensa red de recepción en la piel, especialmente densa allídon- de deben procesarse de una manera di- ferenciada los estímulos táctiles. Los adultos, porejemplo, tienen en los dedos 24 elementos por milímetro cuadrado. Laexuberante riqueza de las manos en sensores táctiles diversos nos permite realizar muchas destrezas con los dedos, incluso a ciegas o con los ojos vendados. Escribir con el bolígrafo requiere, por ejemplo, un conocimiento permanente y detallado de en qué forma el adminículo toca la superficie de los dedos que lo aprietan, así como delos cambios de pre- sión que provoca en la superficie de con- tacto de la epidermis el proceso de escri- bir. Nos sería también imposible andar erectos y permanecer en pie, si los cor- púsculos de Meissner y otros receptores táctiles no hicieran llegar ininterrum- pidamente datos sobre la deformación de las plantas de los pies, a partir de los cuales el cerebro calcula después los pará- metros necesarios para mantener la posi- ción vertical. Bajo condiciones difíciles, como cuando llevamos zapatos de sue- las muy gruesas, se ven implicados otros sensores de músculos y articulaciones. Así, los corpúsculos de Ruffini; se hallan no sólo en la piel, sino también en el tejido conjuntivo, que controla las cáp- sulas articulares de las extremidades: colaboran suministrando al cerebro una información precisa de la posición de brazos y piernas. Fundamento de esta valoración impre- sionante de la posición es la refinada estructura de los corpúsculos de Ruffini. Se componen de tres cilindros, que for- man en el centro una especie de nudo. Por el interior de los cilindros corren, en el tejido conjuntivo, en músenlos y tendo nes, unos haces de fibras fijas, que se est: ran o contraen en cada movimiento de la articulación. Las señales que envían al cerebro las interpreta luego éste como un cambio de la posición de la articulación. Conalgo de concentración podemos, pues, no sálo andar con zapatos de suela muy alta, sino utilizar también con relativa seguridad el pedal del gas del coche. Trabajo de precisión Con cuánta precisión percibe nuestro cercbro la posición de las extrernida- des, lo pone de manifiesto el cxperimen- cons 2 LA MODA ASESINA DEL TACTO. Con estos zapatos la planta del pie es Incapaz de sentir el firme de la calzada. Si con ellos podemos caminar es gracias a los sensores de músculos y articulaciones. to siguiente: Un voluntario, con los ojos vendados, ha de palpar la posición de dos palancas en ángulo de una máquina, y luego ajustar, con la máxima exacti- tud posible, el ángulo de una palanca con el de la otra. Se averigua así la preci- sión con la que un probando capta la orientación de sus extremidades cuando toca las manecillas en ángulo. Lamayo- ría de las veces sale tan bien, que, al final, el ángulo dado y el “copiado” divergen sólo entre 09 y 39, Para ilustrar la compleja tarea táctil se suele indicar la subida de unas escaleras. En este caso, el cerebro ha de procesar sin cesar la posición del propio cuerpo en una reproducción palpada, que se genera internamente al mismo tiempo, del mundo exterior. Como elementos auxiliares para la necesaria interpreta- ción del entorno actúan, entre otros, los husos tendinosos de Golgi —receptores de los tendones muy sensibles al estira- miento— y los husos musculares, quo, como flexo fibroso delicado, se extiende por el músculo. Informan al cerebro de 57 HART GAUNWALD e cualquier alteración de la longitud y ten- sión del correspondiente músculo del esqueleto. Las condiciones de contrac- ción al subirel primer peldaño sirven, des- pués, como ajuste previo para los siguien- tes. El cerebro compara constantemente, uno con otro, el estado “previsto” con el estado “real”; en la inmensa mayoría de los casos, sin errores y sin ser consciente de ello. La clave reside en que los pel- daños son aproximadamente iguales en altura y profundidad. De repente, los valo- res previstos por el sentido del tacto del desarrollo motor automatizado no se ade- cuan con la realidad; por así decix, el tro- piezo está preprogramado. El cerebro ha de evaluar con precisión las informaciones motoras y sensoriales interrelacionadas, se trate de escribir, con- duciruncoche o subirlasescaleras. Incluso ejercicios de sencillez aparente, como palpar un dado con los ojos vendados, exige el trabajo no sólo de una región del cerebro, sino la intervención de casi todas. Aunque todo induce a suponer que cum- ple al lóbulo parietal responsabilidad mayor. Con el córtex parietal dañado, los afectados no son capaces ya de alcanzar, aciegas, un despertador estridente que está sobre la mesilla de noche y reducirlo a silencio. Padecen astereognosia (o amne- sia táctil), una merma de la percepción táctil, que les imposibilita palpar a cie- gas los objetos de la vida cotidiana. Cómo experimentamos nuestro cuer- Po en sus dimensiones y su posición en el espacio, lo determina, no en último término, el tacto, Tocamos con nuestras manos zonas que no podemos ver, como la cabeza o la nuca, y notamos esa pre- sión de inmediato. Por eso, los huma- nos podemos, por lo general, evaluar muy bien su extensión, anchura y peso. A esta representación de las dimen- siones exteriores del cuerpo (la repro- ducción interna y personal, que va cam- Mente y cerebro 10/2005 Inves En nuestros días, los fabricantes pro- curan que su nuevos productos pre- senten un“diseño táctil "óptimo, atrac- tivo para la venta. Se examina qué materiales del envase podrían lograr: que un licor aumentara su cuota de mercado; o también qué dureza debe- tía tener el asiento de un coche depor- tivo para adaptarse al estado de ánimo: del potencial comprador. Pero en el tema de la consistencia del yogur la cuestión se complica; los alemanes Interpretan como signo de calidad que el yogur sea cremoso, en tanto que los franceses consideran que un yogur bueno y sano debe ser ante todo flo- culoso. biando a lo largo de la vida) se la deno- mina representación corporal interna o esquema corporal. Una imagen insustituible del yo Para lograrla, el córtex parietal combina los millones de informaciones individua- les aferentes de los sensores táctiles de músculos, articulaciones, tendones y de la epidermis, que forman, en el menor tiem- po posible, una imagen interior de noso- tros mismos, En este caso, parece que el sentido de la vista es secundario, pues incluso los ciegos de nacimiento no tie- nen ningún problema en desarrollar una imagen interna del cuerpo. Pero el esquema corporal está tan des- figurado en muchas patologías, que los enfermos hacen un cálculo muy impre- ciso de las dimensiones de su cuerpo. Lo observamos en casi todos los casos de anorexia mental (anorexja nerviosa), una grave enfermedad psíquica, que lleva a Ta muerte entre 10 % y 20 % de los casos, Las afectadas sienten y describen su cuerpo como obeso e hinchado, pese a su manifiesta y extrema delgadez. No suele apartarles de este convencimiento ni una confrontación con la imagen que refleja el espejo, ni los datos objetivos de la balanza. 3 CONEXIONES PARALELAS. El sentido del tacto nos posibilita que, con los ojos vendados, el ángulo captado en una palanca de un aparato se transporte a una segunda palanca con una imprecislón de pocos grados. gación de las del Nuestro equipo sospechaba la pre- sencia de un desajuste de la función de integración del córtex parietal en los trastornos del esquema corporal de las anorexias mentales. De serasí, laspacien- tes deberían tenertambién problemas en la solución de ejercicios de percepción táctil, Al mismo tiempo, se habían de observar cambios característicos de la actividad eléctrica en las áreas cerebra- les parietales, Primero sentir, después dibujar Para comprobarlo, pusimos en las manos de mujeres sanas y anoréxicas modelos enrelieve, que ellas debían tocar, con los ojos vendados, A continuación, quitada la venda, y en ausencia de los objetos, tenían que dibujarlos con la mayor exac- titud posible en una hoja de papel; mien- tras procedían a cllo, grabábamos la acti- vidad eléctrica cerebral La verdad es que a las pacientes ano- réxicas les resulla difícil realizar estos ejercicios de percepción. Sus reproduc- ciones gráficas son, a diferencia de las hechas por las probandas sanas, parcial- mente erróneas. Una repetición del test, das años más tarde, conlas mismas pacien- tes no cambió el resultado. Los análisis de la actividad eléctrica cerebral prue- ban, además, que en las pacientes anoré- xicas el córtex parietal derecho trabaja bas- tante menos que en las probandas sanas. Presumiblemente, en las anoréxicas están alteradas importantes funciones cerebrales de integración que padrían ser corresponsables de los déficits de per- cepción táctil observados y, también, del distorsionado esquema corporal. Con estos nuevos conocimientos nos proponemos 59 coros ESTÍMULOS ESTIMULOS DEL PROBANDAS SANAS (A - 4) DEL PROBANDAS ANOREXICAS (K-T) TESTA B_C0_D_ E _F_GQ_oH JO OO TESTOK 1 o M N_O_P_Q_UR 3 T 2aalelaloleolalalalala]| BEl-|- sino an Ea Eo alolo|ojo|o|eo|o|o E A e ] z E 5 a o Esa e e pole elalsjele s 6 PCS AE ETE > = y ales Y Eje e aaa aaa «y «e laa Ea, e rleolale ele e e eje ele - Plo la pler 7|f |; y 6 (y $ (Py || $ » soja ls a li — E 4. PERCEPCION DESFIGURADA. En ACTIVIDAD comparación con las mujeres sanas, las SANAS ALTA La robótica va por otros senderos. Los enfermas de anorexia hallan mayores investigadores tratan de imitar al fabu- dificultades en reproducir en papel los loso ser humano en forma de máquinas relieves (arriba) palpados a ciegas. Además, humanoides o incluso de mejorarlo Se ébrteroariení derecho desu cerebro. puede evaluar en robots, como Asimo, lo ll Bl que han logrado estos ensayos: un apa- se encuentra menos activo al palpar los relieves (derecha). desarrollar en el futuro medidas terapéu- ticas para reorganizar los procesos dis- funcionales, Ya están en marcha unos pri- meros estudios, en los que las pacientes ejercitan la percepción corporal pormedio de una estimulación de todo el cuerpo. El sentido del tacto sigue siendo un campo de investigación fascinante y ape- nas estudiado. Cuán incompleto sea nues- ANOREXICAS ACTIVIDAD BAJA tro conocimiento lo muestran los incten- tos por simularlos en ingenios técnicos: la sensación táctil de objetos asibles, simu- lada por medio de “ciberguantes”, en los que todo tipo de minimotores estimulan los dedos, difiere considerablemente de la sensación natural, Contodo, contamos ya con algunas aplicaciones útiles: los neurocirujanos, porejemplo, pueden prac- ticar, mediante interfaces táctiles, opera- ciones complicadas y peligrosas del cere- bra en operaciones simuladas, ¿Quéfuturo nos espera? Algunos cien- tíficos proyectan escenarios querecuer- dan la trama de la película Matrix; para originar sensaciones táctiles, el rodeo a través del propio aparato sensorial ha quedado obsoleto, afirma un miembro del equipo del Laboratorio Táctil del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Se producirían mejor las sensaciones deseadas interviniendo cn cl lugar ade- cuado, es decir. en el cerebro. 5. ¿COPIA DE LOS HUMANOS? Aslmo, el robot humanoide, puede caminar con relativa seguridad e incluso subir escaleras. rato más bien macizo que. con ayuda de una mecánica y un conjunto sensorial afi- nados, amén de una adecuada programa- ción computacional, consigue andar sobre das piernas e incluso subir escaleras, Sin embargo, la red de receptores del sentido del tacto desarrollado en el /Jomo sapiens nose puede reproducir, por ahora, en las creaciones de la técnica. A los robots les falta la extensa variedad de impresiones táctiles, sin las cuales se les escapa una experiencia fundamental, a saber, aquella ala que designamos como aprehensión de nuestro entorno, Si se quiere conferir a las máquinas la capa- cidad de sentir y reaccionar, lo más seme- Jante posible a como lo hacen los huma- nos, habría que empezar por dotarlos de un tacto activo. MARTIN GRUNWALD estudia, en el labo- ratorio de investigación del EEG y del sen- tido del tacto de la clínica psiquiátrica de la Universidad de Leipzig, la percepción tácril y sus aplicaciones clínicas. Bibliografia complementaria. ] DER BEWEGTE SINN. Dirigido por M. Grun- wald y L.Beyer. Birkháuser Verlag; Basilea, 2001. FEELING Bumrs AND HOLES. R. Flanagan y 15. ]. Lederman en Nature, vol. 412, págs. 389-391; 2001. Mente y cerebro 10/2005