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Asignatura: Baja Edad Media, Profesor: Jesús Solórzano Telechea, Carrera: Historia, Universidad: UNICAN
Tipo: Apuntes
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Desde mediados del S.X y comienzos del S.XI, la Cristiandad europea se expande considerablemente. Mejoran las técnicas agrarias, lo que provoca el mayor rendimiento de los campos, la aparición de excedentes y el consiguiente auge de los burgos, de las ciudades, para su comercialización, así como el crecimiento demográfico y este a su vez impulsa la roturación masiva y la expansión general que trae consigo nuevos tipos de poblamiento. Al mismo tiempo, tienen lugar importantes cambios en las relaciones sociales de la vida rural.
No existen censos ni documentos directos (salvo casos excepcionales como el del “Domesday Book inglés), tan sólo testimonios indirectos (como las fuentes fiscales) los cuales atestiguan: -El poblamiento de nuevas comarcas. -El crecimiento de aldeas y ciudades. -El aumento espectacular del precio de la tierra (Normandía). Entre los siglos XI y XIII se produce un incremento notable de la población europea, mayor en el SXII (más roturaciones de tierras) que en el S.XIII. Todo lo contrario que en Inglaterra). El periodo 1150-1200 conoció el índice más alto de crecimiento, cayendo este bruscamente en la segunda mitad del S.XIII (fenómeno de superpoblación). Según M.K.Bennett, la población total europea pasó de unos 42 millones en 1000 a 73 en 1300. Se produjeron movimientos migratorios y diferencias radicales de densidad de población.
Influyó el clima (había una gran dependencia del mismo) que se estabilizó entre el S.XI y mediados del S.XIV, pero sobre todo las innovaciones técnicas: -Perfeccionamiento del utillaje. Fue un factor importante. Se incrementa el uso del hierro en los instrumentos campesinos, surge el arado de ruedas y vertedera (es fija de hierro o de madera para voltear la tierra). -Cambios en la utilización de fuerza animal. La gran innovación fue la introducción del caballo (no utilizado en muchas regiones). Además mejoró el atalaje a partir de año 1200, (mejor aprovechamiento de la energía animal): se usó el yugo frontal en los bueyes, la collera en los caballos y el herraje. -Difusión de molinos de agua y viento. Permitían ahorrar una gran cantidad de trabajo humano. Se generalizaron a partir del S.XII. -Se perfeccionaron los trabajos en los campos. La consecuencia fue la posibilidad de renovar la fertilidad del suelo. Se difunde el rastrilleo (S.XI). -La rotación trienal. Fue el factor principal. Supuso la diversificación de la producción agraria y el descanso necesario de la tierra. Su avance fue lento; se impuso esencialmente en las zonas de campos abiertos. EL AUMENTO DE LOS RENDIMIENTOS Las cosechas fueron más abundantes que en los siglos anteriores (los rendimientos se estiman del 4 por 1 hacia el S.XIII). Las diferencias regionales y las anuales en un mismo territorio (por causas climáticas) eran muy acusadas.
Unas veces se recortó el espacio boscoso, en otras ocasiones se crearon nuevos terrazgos y en otras se ganaron tierras al mar (polders). Por lo general, el proceso roturador fue dirigido por los señores, con la participación activa de los campesinos, alentados por las condiciones de trabajo más liberales, que les ofrecían los primeros. Hasta mediados del S.XI, se da una etapa de tanteos. La mayor actividad roturadora se registró durante la 2ª mitad del S.XII (fue la época de las roturaciones colectivas que daban lugar a nuevos núcleos de población). La expansión declinó desde principios del S.XIII porque se rompió el equilibrio entre pastos y cultivos. Grandes espacios ganados al cultivo: -El S.O. de Francia. Emprenden la roturación los hospitalarios en el S.XI, fundando las “sauvetés” (aldeas). Se detiene el proceso en el S.XII y se reanuda en el S.XIII. Todos los señores del territorio favorecieron la construcción de bastidas. -Los polders de los P.Bajos. Se desecan los pantanos del litoral y se construyen diques a las aguas marinas. Para regularizar su funcionamiento nacieron asociaciones de aldeanos (“wateringues”). -El cruce del Elba. Los nobles germánicos avanzaron hacia el Este, pese a la oposición de los eslavos. El punto culminante de esta colonización tiene lugar en la 2ª mitad del S.XII. Generalmente, los príncipes cedían sus tierras a “locatores” que las ponían en explotación. -Diversas comarcas de Inglaterra, N. de Francia y Valle del Po. MODIFICACIONES DEL PAISAJE AGRARIO Cambios en la organización de las hojas y en los tipos de poblamiento. Con la rotación trienal, aparecen terrazgos divididos en hojas con sus porciones de tierra largas y estrechas (longueras), de campos abiertos ,con poblamiento agrupado y predominio del cultivo de cereales. Este tipo de paisaje agrario se da en las grandes llanuras del centro y N. de Francia, Alemania y del S. de Inglaterra. Por el contrario, en los cultivos en campos cerrados, la explotación es más individual y hay una actividad económica diversificada. Se da en las regiones próximas al Atlántico y en muchas comarcas mediterráneas. En los espacios ganados al cultivo nacieron multitud de nuevos núcleos de población, casi siempre por la voluntad de señores laicos o monjes. Alcanzó una gran intensidad (caso de Normandía). Hay 2 tipos de poblamiento: -El de plano regular, propio de una colonización colectiva. -El intercalar, propio de una colonización individual, consistente en la instalación de granjas o caseríos en medio de espacios recientemente roturados. Nacieron por la importancia creciente de la ganadería. Tuvieron su apogeo en el S.XIII. La acumulación de excedentes y su comercialización hizo que se produjera cierta especialización agraria; ya no se producía sólo para el autoabastecimiento sino también para el mercado local o regional. Cultivos más importantes: -La vid. Creció considerablemente el número de viñedos y mejoró la calidad del vino. -Los cultivos hortícolas. -Los cultivos industriales. El lino y el cáñamo. -Las plantas tintóreas. Aumentaron las actividades ganaderas. Se criaban caballos y bóvidos por su utilidad para: la guerra, los trabajos agrícolas, vestido y alimentación (esta última, cada vez mayor).
La expansión agraria repercutió en las estructuras agrarias y en las relaciones entre el señor y el campesino: las reservas disminuyeron (con el aumento de los beneficios, los
son los mercaderes, asociados en “gildas” (Génova), y que supone un gran peligro para el sistema establecido. A veces surgen conflictos violentos con las autoridades eclesiásticas (Worms, 1073; Cambrai 1077; Laon 1116). Se arrancan conquistas a los señores laicos y los monarcas reflejadas en una “carta comunal” o “carta de franquicias” (la de Friburgo de 1120). LA EXPANSIÓN URBANA EN LOS SIGLOS XI AL XIII Las ciudades aumentaron su extensión (nuevas murallas) y población (por la emigración rural); sin embargo, el porcentaje de población urbana seguía siendo muy bajo todavía en el S.XIII. Los primeros pasos del renacimiento urbano se dieron en Italia durante los siglos IX y X (Venecia, Milán, Florencia). A fines del S.X y comienzos del S.XI, la urbanización se extiende por el valle del Rhin, Lorena, P.Bajos y N. de Francia (Colonia, Estrasburgo, Brujas, Amiens). A fines del S.XI y principios del S.XII, llega a Inglaterra, centro de Francia, Valle del Danubio. En el S.XIII, las ciudades más pobladas se encuentran en Italia, son Milán y Venecia (200 mil hab.), Florencia, Génova y Nápoles (100 mil). Ciudades importantes tienen una población escasa (Pisa, 30 mil; Bologna, 8 mil). Fuera de Italia: París (200 mil); Brujas y Gante (50 mil); Colonia y Londres (40 mil); Barcelona y Toulouse (35 mil). En Holanda ninguna ciudad sobrepasa los 10 mil habitantes. LA ARTESANÍA Y LOS OFICIOS Los comerciantes y artesanos se asociaron por oficios en comunidades de oficios o “corporaciones” que perduraron hasta fines del A.Régimen. Sus antecedentes son las “cofradías” de oficios con fines religiosos del S.X. Se crearon las “gildas” de mercaderes para la defensa de intereses económicos comunes en el S.XI y las agrupaciones de artesanos en los siglos XII y XIII. Se confeccionaban unos estatutos a los que se prestaba juramento. Su función era la defensa de los intereses de los asociados. Para ello, se cuida la distribución equitativa de las materias primas. La corporación ejercía el monopolio en su sector, siendo perseguidos los no asociados. Se impedía la competencia y las innovaciones para conseguir un igualitarismo corporativista, que impedía el progreso pero que conseguía justificarse socialmente mediante el control de la calidad y las obras caritativas. En cada oficio había establecida una jerarquía de maestros, oficiales y aprendices: -Los maestros dominaban totalmente la comunidad y eran dueños de los medios de producción. A partir del S.XIII, para acceder a la maestría, se extendió la costumbre de la presentación de la “obra maestra” ante el jurado y aumentaron las trabas económicas. Los maestros se fueron convirtiendo en una especie de casta cerrada. -Los oficiales trabajaban por un salario en un taller. -Los aprendices trabajaban durante varios años gratis para un maestro, alojándose en casa de este. Surgieron conflictos entre maestros y oficiales. Se produjeron alianzas entre oficiales y aprendices, a pesar de estar prohibidas (Beavois,1233; Ypres,1280). La corporación era dirigida colegiadamente por los “jurados” o “síndicos” elegidos para uno o dos años por los maestros. Hacían cumplir los reglamentos (giraban las visitas de inspección) y servían de enlace con los poderes públicos. La industria más activa fue la textil. Sin embargo, en Flandes los mercaderes habían impedido la formación de oficios textiles. Por otro lado, en Florencia, se dividieron las artes en “mayores”, “medias” y “menores” estableciéndose una jerarquía en los oficios (“popolo grosso” y “popolo minuto”). EL GOBIERNO DE LA CIUDAD. EL PATRICIADO URBANO. El tipo de ciudad más representativo es el de los burgos, que lograron plena autonomía judicial y administrativa frente al dominio señorial. Se definían como “señorío colectivo” y el poder se ejercía desde el Concejo y los magistrados.
El Consejo, más o menos restringido, representaba a la colectividad y tenía diversas competencias, entre ellas el cobro de impuestos (se sustituyeron los antiguos derechos señoriales por impuestos públicos). Los magistrados eran los encargados del orden y la justicia. Las ciudades liberadas de la nobleza, funcionaban como señoríos que tan sólo dependían del poder monárquico. Del inicial igualitarismo burgués se desmarca un reducido grupo, compuesto por los grandes mercaderes y maestros que formarán el “patriciado urbano” el cual, acapara las principales fuentes de riqueza de la ciudad. Esto tiene su reflejo en el gobierno de la ciudad que paulatinamente es reservado a los potentados, consolidándose de este modo económica y políticamente esta oligarquía. Este fenómeno es palpable ya en el S.XIII. En muchas ciudades surgieron dinastías de “escabinos” en las magistraturas municipales. Con las crisis del S.XIV, surgirán revueltas populares contra estos ricos burgueses.
Es el fin del aislamiento característico de la Alta Edad Media con las peregrinaciones, las Cruzadas y el renacimiento del comercio. Dicho renacimiento, es el resultado directo de un mayor rendimiento de los campos y del consiguiente incremento de la población (se crean excedentes que hay que vender y sobra mano de obra que se dedica a la artesanía y el comercio), y del clima de paz (con el fin de las “segundas invasiones” de escandinavos, húngaros, etc.).que se respiraba. Después se vió favorecido por la mejora de las rutas, la acuñación de monedas ,el nacimiento de la banca y la creación de sociedades mercantiles. Surgieron ferias ( las mas importantes las de Champagne, que florece en los siglos XII y XIII). El eje del comercio del S.XIII, estuvo en el N. de Italia, Flandes y la Hansa germánica. LAS CONDICIONES DEL RENACIMIENTO DEL COMERCIO: LAS RUTAS Y LOS MERCADERES. Se estableció un comercio entre el campo y la ciudad: los burgos eran consumidores de productos agrícolas y suministraban productos manufacturados. Pero también un comercio inter-regional: toda Europa Occidental entró en comunicación, incluso con Bizancio, el Islam y Extremo Oriente (productos de lujo para la nobleza). La movilidad fue muy frecuente desde el S.XI entre importantes sectores de la población y el caso del mercader es paradigmático. Distintas vías para el comercio: -La vía terrestre. Condiciones desfavorables (pago de peajes señoriales), sobre todo para objetos pesados y de escaso valor en los que los costos se duplicaban. Se utilizaban las antiguas vías romanas. A partir del S.XIII, el comercio terrestre se vió favorecido por los poderes públicos que fomentaron la construcción de nuevas vías (Alemania) y puentes, y por el empleo de animales de tiro y carretas. -La vía fluvial. Aunque tampoco estaba exenta del pago de peajes era el principal vehículo del comercio (Po, Ródano, Sena, Rhin, Támesis, Oder) ya que los barcos tenían una capacidad de carga muy superior a las carretas (preferida para cargas pesadas). -La vía marítima. Favorecida por la ausencia de peajes y las innovaciones técnicas en los navíos durante los siglos XI y XII (timón axial, astrolabio más preciso, la brújula, incremento del tonelaje: galera mediterránea y “coca” del Mar del Norte). Las acuñaciones monetarias, cuyo metal necesario procedía fundamentalmente de las minas de plata del propio Occidente, estimularon el comercio. Se pudo mantener con firmeza el sistema monetario carolingio, a pesar de las acuñaciones señoriales. Los mercaderes son errantes y se enriquecen con facilidad, lo que es condenado por la Iglesia, y a la vez tolerado por la misma (disposiciones de Gregorio VII) a cambio de
ninguna mediación. Desde 1200, Brujas cuenta con una feria anual. En la 2ª mitad del S.XIII, los mercaderes de Brujas comerciaban con los germanos y con los países meridionales. De este modo, en Brujas confluía una gran cantidad y variedad de productos: paños de Ypres y de Gante, vinos de la Rochela y Gascuña, cobre de Lieja, grano y madera de la Baja Alemania, hierro y miel de la P.Ibérica, productos agrícolas del Este del Elba, pieles y cera de Rusia, sal de las costas atlánticas de Francia. Los germanos comenzaron a dominar el comercio del Báltico desde mediados del S.XII, con la fundación de Lübeck (1158) que entró en relación con Gotland que a su vez enlazaba con Escandinavia y Novgorod (Rusia). En Gotland se creó una comunidad de mercaderes en 1161, germen de la futura Hansa. Desde este lugar estratégico se expandieron hacia Noruega y el M.del Norte, y fundaron nuevas ciudades en el Báltico. Los mercaderes germanos aportaban productos del este a Occidente (trigo, pieles, miel, maderas, pescado, cerveza) y redistribuían las especias orientales que compraban en Brujas por Europa central y Oriental. En pro de los intereses de los mercaderes, las ciudades germanas llegaron a acuerdos: “Entente” de Lübeck y Hamburgo en 1230; “Liga de las ciudades vendas” en 1280, que integraba a las urbes germanas del Báltico; ligas en el Occidente de Alemania (Westfalia y Baja Sajonia). Todas estas ligas son el germen de la Hansa Germánica del S.XIV. El comercio hanseático del S.XIII, era de volumen superior, valor inferior y técnicas más arcaicas que las de los italianos. LOS PROGRESOS EN LAS TÉCNICAS COMERCIALES: LAS MONEDAS DE ORO; EL CRÉDITO Y LA BANCA; LAS SOCIEDADES DE COMERCIO. En el S.XIII se produce la decadencia del “mercado itinerante” y de las ferias, y el triunfo del “comercio sedentario” junto al inicio de las actividades financieras y de las sociedades mercantiles. Se produce la reactivación monetaria entre los siglos XI y XIII. Se reforma el denario carolingio con la acuñación en Italia a finales del S.XII de nuevas monedas de plata como el “grueso” o “matapán” veneciano en 1200: equivalía a 12 denarios (el denario se convertía en moneda fraccionaria) o un sueldo (que pasaba de ser moneda de cuenta a moneda real). Muchos países siguieron el ejemplo italiano. En el S.XIII se reanuda la acuñación de monedas de oro, de gran poder adquisitivo. Se acuñó el “florín” de oro en Florencia (1252) equivalente a 20 “gruesos” y los “ducados” venecianos (1284). Poco a poco todos los países europeos acuñaron monedas de oro. Hay una importancia creciente del comercio del dinero. Las actividades más importantes son: -El préstamo. Los principales prestamistas fueron, desde el S.XI, los ricos mercaderes (especialmente los lombardos que se establecieron principalmente en Flandes). Percibían grandes intereses (30-40%). -El cambio de monedas. La labor de los cambistas era imprescindible para el desarrollo del comercio internacional por la multiplicidad de monedas en circulación. Los cambistas italianos del S.XII comenzaron a aceptar depósitos monetarios de sus clientes, pudiendo disponer de ellos para inversiones. Es el nacimiento del banco de depósito, que en el S.XIII sale del ámbito local al mismo tiempo que surgen los testimonios escritos (“contratos de cambio”) los cuales eran documentos notariales por los que el acreedor se comprometía a rembolsar la cantidad recibida en otra localidad y en distinta moneda. De los contratos de cambio surge la letra de cambio en el S.XIV. Surgen las sociedades mercantiles. Tienen su origen en las “gildas” de mercaderes del S.XI. Hay diversos tipos de asociaciones: -La societas maris genovesa. Un contrato para un negocio mercantil entre el socio “stans” o capitalista y el socio “”tractans” que realizaba el viaje por mar. -La commenda. Para un solo viaje. El “stans” asume todo el riesgo y se lleva ¾ partes de la ganancia.
-Las compañías o verdaderas sociedades. Asociación de capitalistas para varios tipos de negocio (suelen ser de la misma familia). Nacen en las ciudades mercantiles del interior de Italia (Siena).
Existía una identificación entre el espacio geográfico europeo y la religión cristiana: Europa era una “Christianitas” con dos grandes poderes el Imperio y el Papado enfrentados con frecuencia (el choque iniciado por Gregorio VII y Enrique IV debilitó a ambos poderes). Se forman las monarquías feudales cuyos ejemplos más característicos son los Capetos en Francia y los Angevinos en Inglaterra.
conquista Roma (1084), nombrando a un antipapa que le proclamó emperador. Se refuerza la autoridad del “regnum” ( Anónimo de York ). Enrique IV fue el vencedor de la disputa pero se debilitó su poder tras la guerra civil y tuvo que hacer concesiones a la nobleza, así como afrontar el aislamiento posterior al que le sometió el papado. Finalmente se firmó el Concordato de Worms en 1122, entre el Papa Calixto II y el emperador Enrique V, jugando un papel destacado Ivo de Chartres. Según el Concordato: -La Iglesia elegía obispos y abades que serían investidos por el rey. -Se repartieron las zonas de influencia (en Alemania, elección de obispos prácticamente por el emperador; en Italia y Borgoña, investiduras laicas y eclesiásticas por el Papa).
Las Cruzadas son una respuesta a la ofensiva “infiel” de los siglos anteriores y un intento de recuperar los “santos lugares”, aprovechando la expansión demográfica y económica de Europa. Los cristianos europeos partieron en ayuda de los bizantinos, amenazados por los turcos seljúcidas, en dos cruzadas: una popular (que fracasó) y una de caballeros (creación de principados cristianos). En el fondo no son más que un instrumento para el prestigio de los emperadores. Son una manifestación más del auge de Europa tras las segundas invasiones. LA GÉNESIS DE LAS CRUZADAS. Hay 4 factores decisivos: -Los turcos seljúcidas habían roto el equilibrio existente en el Próximo Oriente hasta mediados del S.XI. Habían construido un imperio extendido del Egeo al Afganistán y de Turquestán a Palestina. -El fin de la gestación del ideal de cruzada. Los pontífices se habían interesado por la “reconquista” ibérica a mediados del S.XI (el interés creció con Gregorio VII). -El intento de Roma de acercar posiciones con Bizancio en vistas de una posible reunificación (relaciones cordiales con los Comnemos a finales del S.XI). En estas circunstancias Alexis I Comneno pide ayuda a Urbano II. -La intención de acabar con las disputas entre los príncipes cristianos. LA PREDICACIÓN DE URBANO II Y LA PRIMERA CRUZADA. La cruzada fue predicada en un discurso por Urbano II el 27 de noviembre de 1095 en el Concilio de Clermont. En este discurso se dirige a la “raza de los francos” que deben rescatar el “Santo Sepulcro”, apela a la conquista de Jerusalén. El discurso despertó un entusiasmo indescriptible. Hubo dos cruzadas: -La “Cruzada popular” en 1096, en dos oleadas sucesivas: La 1ª desde la zona del Rhin se descompuso al llegar a Constantinopla; la 2ª dirigida por Pedro el Ermitaño fue derrotada por los turcos en Nicea. Ambas fueron un rotundo fracaso. -La “Cruzada de los caballeros feudales”. Fue muy distinta a la popular. Estaba formada por 4 expediciones que se dirigieron hacia Asia Menor: la lotaringia, la italiana, la languedociana y la francesa. Vencieron en Anatolia al sultán de Iconium en la batalla de Dorilea (1097). Se produjo la división entre los cruzados. Balduino de Flandes ocupó Edesa (en Siria) con título de “príncipe” (1097), constituyéndose así el primer principado franco de Oriente. El resto de expedicionarios ocupó Antioquía en 1098 (Bohemundo de Tolosa se apropió de la ciudad y la latinizó; finalmente paso a manos de Tancredo) y tomó Jerusalén en 1099 (tras morir Godofredo de Bouillon, Balduino de Flandes fue reconocido rey de Jerusalén, instaurando un reino feudal). Por su parte Raimundo de Tolosa fundó un principado en Trípoli. Las tres consecuencias más destacadas de esta cruzada caballeresca fueron: -Se había roto cualquier colaboración con Bizancio (Antioquia).
-El papado había perdido el control sobre los cruzados y se crearon estados feudales independientes. Se trasladó a Oriente el tipo de monarquías feudales de Europa Occidental. -Aparecieron las Ordenes militares. Son el símbolo del ideal de cruzada donde se funde el sentimiento religioso con el caballeresco y militar. Se caracterizaban por su rígida jerarquía militar, su autonomía y sus inmensos recursos. La más antigua era la de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, imitada posteriormente por la del Temple. LAS CRUZADAS DEL SIGLO XII A partir del S.XII la Iglesia impone la cruzada en múltiples ocasiones a nobles pecadores. Los cristianos de Oriente pensaban, cada vez más, sólo en defender sus principados, desligándose de Occidente. El emir Zengui recupera Edesa (1144). El rey de Francia, Luis VII anunció la 2ª cruzada en Bourges (1145). Al año siguiente, San Bernardo, obedeciendo al pontífice Eugenio III, predicó la cruzada en la asamblea de Vezelay, y el emperador alemán, Conrado III, se adhirió. La 2ª cruzada fracasó: los alemanes fueron derrotados en Dorilea (1147) y los franceses en Atalia (1148); de los 25 mil cruzados que partieron de Occidente, sólo llegaron a Tierra Santa 5 mil que fracasaron en Damasco ante Nur-ed-din (1148). Consecuencias de la 2ª cruzada: -Aumentaron las diferencias entre alemanes y franceses. -Se agigantó el odio hacia los griegos (se sospechaba que habían traicionado a los cruzados). -Hundió por mucho tiempo el ideal de cruzada. Posteriormente, Saladino, sultán de Egipto, venció a los cristianos en Hattin (1187) y ocupó Jerusalén. Occidente despertó y el emperador alemán, Federico Barbarroja, partió con 100 soldados en 1189, venció en Iconilum (Asia Menor) en 1190. Después se ahogó en el río Selef y en las tropas alemanas se produjo la desbandada. Mientras tanto, franceses e ingleses, resueltas temporalmente sus diferencias, organizaron un ejército cruzado dirigido por sus respectivos reyes (Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León). A diferencia de las anteriores expediciones siguieron la ruta marítima. Felipe Augusto socorrió a los cristianos en San Juan de Acre y regresó a Francia. Ricardo conquistó Chipre, fracasó en Jerusalén y firmó una tregua con Saladino según la cual, las colonias cristianas quedaban reducidas a tan sólo una franja costera entre Tiro y Jaffa y se garantizaba la libertad de movimiento de los peregrinos. APORTACIONES DE LAS CRUZADAS A OCCIDENTE Consecuencias de las cruzadas para Occidente (sobre todo negativas): -Intensificaron los contactos entre Occidente y Oriente. -Provocaron la muerte de muchos nobles y la ruina de muchos caballeros. -Acentuaron las diferencias nacionales de los reinos cristianos (especialmente entre franceses y alemanes). -Separó todavía más a Roma de Constantinopla. -Incrementó la presión fiscal del pontificado en Occidente.
En el S.XII se reanuda la pugna entre Pontificado e Imperio, con los Staufen en el poder del Imperio, sobre todo con Federico Barbarroja que reclamó el “dominium mundi” apoyándose en el renaciente Derecho romano. Fracasó ante la oposición del Papa Alejandro III y de las comunas del N. de Italia. EL IMPERIO EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XII Tras la guerra civil del S.XI, la familia real germánica se vió debilitada. Lotario III accede al trono tras la muerte de Enrique V, con el apoyo de los Welfos, duques de Baviera.
Tras la desintegración del Imperio de Carlomagno se debilitó la autoridad monárquica con la feudalización de la sociedad y el triunfo de las relaciones personales. Los grandes príncipes del Norte y las diferencias culturales con el Sur, eran un freno a la extensión del poder monárquico más allá de París. Sin embargo, desde el S.XI hay una recuperación de la autoridad regia de los Capetos por: -El peso de la tradición. -El interés, nunca perdido de la nobleza por la corona (el rey árbitro en las disputas). -La continuación de la dinastía. Asociación del primogénito al gobierno. -El carácter “sacral” de la persona del rey. Se establece una estrecha colaboración con la Iglesia. Luis VII fue protector de Alejandro III frente a Federico Barbarroja. -El hábil aprovechamiento de las estructuras feudales de la época, siguiendo las teorías de Suger. Consisten en transformar la atomización feudal del poder en una construcción jerarquizada a cuyo frente está el rey (el gran señor “sucerano”) que puede intervenir en los feudos siempre que los vasallos incumplan el juramento de fidelidad. Luis VI y Luis VII comenzaron a poner en práctica estas teorías. -La expansión económica. Fomentaron las cartas de privilegios para el campesinado tras las roturaciones (comunidad de Lorris), fundaron ferias y mercados (Lendit) y sobre todo apoyaron a los burgos con concesiones a las “gildas” de mercaderes, creando una alianza con la burguesía incipiente. No obstante, las instituciones de gobierno no estaban aún muy desarrolladas en Francia en el S.XII y no tenían atribuciones, normalmente, fuera de los dominios reales (lo mismo ocurría con las ordenanzas legislativas de los Capetos). Los cargos de grandes oficiales estaban acaparados por grandes familias. Luis VI trató de ampliar los dominios reales y combatió a sus vasallos díscolos. Con él surge un “sentimiento nacional” francés (simbolizado en la “oriflama”). Colaboradores suyos fueron: Ivo de Chartres y Suger. Con Luis VII, en la 2ª mitad del S.XII, se amplían considerablemente las posesiones reales a 8 importantes ciudades. Por las rentas que obtenía de sus dominios (150 mil libras anuales), Luis VII se convirtió en el señor más rico de su reino. Intentó reconstruir la justicia real. Sin embargo, Leonor de Aquitania tras separarse de Luis VII se casó con el conde de Anjou, a posteriori coronado rey de Inglaterra como Enrique II. Se forma así el Imperio de Plantagenet (Inglaterra y O. de Francia). La tensión surgida por este hecho entre Luis VII y Enrique II se suaviza con el Tratado de Nonancourt (1177). LA CONQUISTA DE INGLATERRA POR LOS NORMANDOS: GUILLERMO I Y SUS SUCESORES. En la Inglaterra de mediados del S.XI, la monarquía tenía un carácter patriarcal. Los “earls” (grandes condes) tenían un poder casi incontrolado. Tras la muerte de Eduardo el Confesor (1066), se abre la disputa por la sucesión. Primero, fue elegido Harold Godwinson por el “Witenagemot” (asamblea de los grandes). Pero Guillermo, duque de Normandía, con un ejército compuesto por 1000 caballeros, vasallos suyos, y mercenarios de Flandes y Bretaña, contando con el respaldo de Roma, invade Inglaterra en 1066, y vence en la Batalla de Hastings. Guillermo I es coronado rey de Inglaterra. Guillermo, sin destruir el legado anglosajón, adaptó a Inglaterra la estructura feudal de tipo centralizado que había en el Ducado de Normandía (“feudalizó" Inglaterra). Se consideraba señor “sucerano” de todos los feudos de Inglaterra, los cuales fueron repartidos entre sus guerreros, aunque impidiendo la formación de poderosos dominios entre sus vasallos.
A cambio, los barones y prelados debían aportar caballeros y acudir asiduamente a la curia regia. Desde la asamblea de Salisbury de 1086 los “tenentes” prestaron homenaje y fidelidad al rey. Guillermo I fortaleció y centralizó la monarquía por: -Un incremento de los recursos financieros de la realeza. Establece el “scutage” en sustitución de envío de caballeros. -Fortalecimiento de la cancillería y de los shérifs. -Aumento del control real sobre la administración de justicia. Introduce la encuesta en los procesos. -Registro de la riqueza y de los poseedores de la tierra con la confección del “Domesday book”, que fue llevado a la tesorería de Winchester. Al morir Guillermo el Conquistador, sus dominios se dividieron entre sus hijos: para Roberto Courtoise, el D.de Normandía; para Guillermo II, el R.de Inglaterra (1087). A Guillermo II le sucedió Enrique I Beauclerc (1100). Enrique defendió la investidura real de los eclesiásticos lo que creó una gran polémica, zanjada en el Concordato de Londres (1107), por el que el monarca no otorgaría la dignidad espiritual a los eclesiásticos. Por otra parte, fortaleció la jurisdicción real y la administración central: creación del Exchequer (sección de barones de la Curia regis) por Roger. A Enrique I le sucedió su sobrino Esteban de Blois, pero Matilde, hija de Enrique, reclamó el trono. Se inició una guerra civil (1135). Al final Enrique, hijo de Matilde, sucedió a Esteban en el trono, por el pacto de Wallingdorf (1153). EL IMPERIO ANGEVINO: ENRIQUE II Enrique II (1154-1189) crea el Imperio Angevino o de los Plantagenet. Con su matrimonio con Leonor de Aquitania unió a los dominios ingleses, los del O. de Francia. Afianzó su poder político y económico en Inglaterra (los reyes de Escocia le prestan homenaje). Contó con excelentes colaboradores (Thomas Becket, canciller). No tuvo ninguna oposición organizada. Sin embargo, el desarrollo de los tribunales eclesiásticos sustrayendo funciones a los tribunales reales creó problemas con la Iglesia. Estos problemas se agudizaron desde que Becket ocupó el arzobispado de Canterbury (1162). Enrique II aprueba las Constituciones de Clarendon (1164) para controlar la Iglesia (nombramiento de obispos). Becket se negó a cumplirlas y al final tuvo que abandonar Inglaterra. Se llegó a una reconciliación y Becket regresa pero lo hace en plan combativo. Enrique II manda asesinar al arzobispo de Canterbury (1170). El asesinato le acarrea problemas con el Papa hasta la reconciliación con Roma en Avranches (1172).
La ley era la expresión de la voluntad del rey a través de las asambleas en las que convocaba a sus vasallos. Enrique II impulsó importantes reformas judiciales que fortalecieron la monarquía con la consolidación del ”Common Law”: -Triunfo del jurado (reducía costos a la corona). -Nacimiento de las “justicias itinerantes”. -Creación de la institución del justiciero. El justiciero era el diputado del rey para todos los asuntos. Presidía el Exchequer y el tribunal real.
En la Europa meridional el impacto de la cultura clásica había sido muy fuerte y la influencia carolingia muy escasa. Lo que caracteriza a estas zonas durante los siglos XI y XII es la guerra contra los musulmanes. EL REINO NORMANDO DE SICILIA: ROGER II
En el S.XIII declinaron la teocracia pontificia y el “dominium mundi” de los emperadores germánicos, tras el Papa Inocencio III y el emperador Federico II. En Francia, se fortaleció la monarquía con Felipe Augusto y San Luis (conquistas militares, progreso económico y cultural, prestigio personal de los reyes). En Inglaterra, fue frenado el autoritarismo monárquico. En el Mediterráneo, grandes avances de la “Reconquista” peninsular y auge de las ciudades-Estado del N. de Italia.
Enrique VI , hijo de Federico Barbarroja, retomó la idea del “dominium mundi”, continuada por Federico II. A su muerte las ideas universalistas decayeron a la par que el Imperio (periodo del “gran interregno”). Por su parte, Inocencio III intentó establecer una teocracia en el Occidente de Europa. LA “MONARQUÍA UNIVERSAL” DE ENRIQUE VI.
Enrique VI (1190-1197) intentó construir, al igual que su padre, una “monarquía universal”. Por su matrimonio con Constanza de Sicilia recogió la herencia normanda, para lo que encontró numerosas dificultades cuando se constituyó un partido antialemán, encabezado por el príncipe bastardo Tancredo de Lecce, quien tenía las simpatías pontificias. Tancredo venció en Nápoles (1191), pero tras la muerte de este (1194), Enrique VI venció y fue coronado en Palermo (navidad de 1194). El radio de acción de Enrique VI era muy amplio: -Le estaban subordinados los reinos vasallos de Polonia e Inglaterra (Ricardo Corazón de León había caído prisionero). -Los almohades del N. de África le pagaban tributos. -Influía en Bizancio, a través del matrimonio de su hermano Felipe de Suabia con una princesa bizantina. -Poseía el antiguo reino normando de Sicilia. -Estableció ministeriales en el gobierno del centro de Italia (vistos como una amenaza por el Papa Celestino III). Enrique proyectó la organización de la cruzada para llevar a cabo sus planes universalistas (pretendía controlar los reinos cristianos de Oriente y afirmar su supremacía naval en el Mediterráneo). Sin embargo su muerte repentina (1197) truncó todos los planes. EL APOGEO DE LA TEOCRACIA: INOCENCIO III. Inocencio III fue elegido pontífice en 1198. Pertenecía a la aristocracia romana. Llevó a sus últimos extremos la concepción teocrática de que la Iglesia debía gobernar el mundo secular (según “el encargo de Cristo a San Pedro”; el Papa es el Vicario de Cristo). Reclamó la “plenitudo potestatis” basándose en su autoridad moral; debía poseer un derecho preeminente (la “auctoritas”). El Imperio dependía del pontífice. Inocencio III destacó por su habilidad: -Fortaleció la Iglesia: Fue muy importante en este sentido lo estipulado en el IV Concilio de Letrán (1215). Además reforzó su posición como “señor territorial” en Italia (Perugia, Ancona, Toscana) con las llamadas “recuperaciones”. -Robusteció el papel del pontífice en la Iglesia: intervino en el nombramiento de obispos, instituyó los legados papales. Por otro lado, Intervino en los más variados asuntos políticos. Tal es el caso del gobierno del Imperio tras la muerte de Enrique VI. El hijo de este, Federico-Roger (Federico II), se encontró bajo la tutela del legado papal. Mientras tanto, el güelfo, Otton de Brunswick, y el Staufen, Felipe de Suabia, se disputan el mando del Imperio. El Papa apoyó al primero en una “Deliberatio papae” de 1201 y a Federico II como rey de Sicilia (suponía la separación de la isla). El asesinato de Felipe de Suabia (1208) aupó a Otton, coronado como Otton IV por Inocencio III (1209). Pero fue excomulgado por sus pretensiones sobre Sicilia (1210). Federico II fue coronado en Mainz (1212) y la coalición anglo-güelfa fue derrotada (1214). Federico renunció temporalmente al gobierno de Sicilia ante las presiones del Papa. LA CAÍDA DEL IMPERIO: FEDERICO II. Con Federico II la idea de imperio (romano, universal y absoluto) alcanzó su último esplendor. Se consideraba heredero de Augusto y quiso tomar Roma. Defiende la idea de que el Estado imperial es “una Iglesia laica”. Resucitó el cesaropapismo (“sacerdocium” sometido al “regnum”) Incumplió sus promesas sobre Sicilia, tras la muerte de Inocencio III y la elección de Honorio III (1216). Es coronado por el pontífice en 1220. Su hijo, Enrique VII, es elegido “rey de romanos” por la nobleza eclesiástica alemana. Enrique se encargaría de la administración del Imperio, mientras Federico II administraba Sicilia. En Sicilia, Federico II fortaleció el poder monárquico, centralizando el poder al máximo:
Tras la 3ª Cruzada, se produce el enfrentamiento con Inglaterra. Felipe Augusto ataca los dominios ingleses del N.O. de Francia y el rey inglés, Ricardo I Corazón de León inicia la contraofensiva (1194). Se producen pequeñas pero continuas acciones bélicas que devastan la zona. Se llega a la tregua de Vernon (1199), sin grandes cambios respecto a la situación anterior. A comienzos del S.XIII, un vasallo de Felipe Augusto en Poitou, Hugo de Lusignan, tiene una disputa con el nuevo rey inglés, Juan sin Tierra. Felipe Augusto confisca los dominios del rey inglés en Francia. El Capeto lanza una gran ofensiva (1202). Cuatro años más tarde, Juan sin Tierra sólo conserva Aquitania en suelo francés. El conflicto se internacionalizó y Felipe Augusto obtuvo dos éxitos militares en Anjou y Bouvines (1214). Felipe Augusto controló al máximo a sus vasallos. En ocasiones, compartía el poder local con un determinado señor (sistema de “pariage”). LOS CAPETOS EN EL MIDI: LUIS VIII. A Felipe Augusto le sucedió su hijo, Luis VIII (1223-1226). En su breve reinado prosiguió su pugna con los ingleses por los dominios que aún conservaban en suelo francés. No obstante, el avance más espectacular se da en el Midi, región muy distanciada cultural y socialmente del Norte y que estaba controlada por los condes de Toulouse. La cruzada contra la herejía albigense, predicada años antes por Inocencio III y liderada por Simón de Monfort, había triunfado, pero los albigenses se rehicieron volviendo a causar problemas a la monarquía. En estas circunstancias, Luis VIII mandó una expedición (1225). Somete a los albigenses y al conde de Toulouse, apropiándose de la mitad oriental del condado de Toulouse. SAN LUIS Y EL NUEVO SENTIDO DE LA “REALEZA”. Con Luis IX (1226-1270) continuó la afirmación del poder monárquico y se logró una formidable expansión artística y cultural. Tras la regencia de Blanca de Castilla, Luis IX alcanza la mayoría de edad y se hace cargo del gobierno. Era una especie de “santo laico”: tenía una concepción de la “santidad ministerial”; el Evangelio es el que dictaba las normas de su acción política. Sus ideas tenían la influencia del “agustinismo político”. Entre 1241 y 1244 solventó fulminantemente tres fenómenos que desestabilizaban la monarquía: -Una nueva rebelión albigense (aplastada en Montsegur, 1244). -Actitud contraria de Raimundo de Toulouse (derrotado, acepta la paz de Lorris, 1243). -Intervención de Enrique III de Inglaterra aprovechando la coyuntura (derrotado en Saintes, 1242). Firmó una serie de tratados sobre problemas territoriales: -Courbeil (1258). Con Jaime I de Aragón. Renuncia al Rosellón y Cataluña y el rey aragonés al Midi. -París (1259). Fin de la querella entre los reyes de Francia e Inglaterra. Luis IX fortaleció la administración monárquica: Continuó la especialización en la Curia regis. La Cámara de Cuentas y el Parlamento tenían cada vez más importancia. Este último, contribuyó a hacer progresar la justicia real (además se regularizó la apelación, 1260). Todos los territorios quedaban bajo su gobierno desde París (salvo Bretaña y Guyena, feudos ingleses). El territorio fue dividido en “bailías” (en París, preboste). En cuanto a la legislación, las “grandes ordenanzas” reales ya tenían difusión por todo el territorio francés (por ejemplo, acuñación de moneda de oro) y apuntaban hacia una unificación jurídica y legislativa del reino. Luis IX tomó parte en las Cruzadas. En la primera cayó prisionero (1254). En la segunda, murió (1270).
La monarquía inglesa perdió gran parte de su fuerza tras el reinado de Enrique II: Ricardo I descuidó los asuntos específicamente ingleses; Juan sin Tierra tuvo que conceder la Carta Magna a la nobleza; Enrique III tuvo que hacer frente a una coalición nobiliaria tras la que se fue perfilando el Parlamento. EL FINAL DEL SIGLO XII: RICARDO CORAZÓN DE LEÓN. A Enrique II le sucedió su hijo, Ricardo I (1189-1199). Este fue un gran guerrero preocupado por la Cruzada, lo que hizo que se alejara de los problemas de su propio país. En ausencia de Ricardo, dirigió el gobierno inglés el arzobispo de Canterbury, Hubert Walter desde 1194. Consiguió incrementar las rentas reales y dar un gran impulso a la administración (a partir de él aparecen registros sistemáticos). Ricardo I tras ser liberado, luchó con Felipe Augusto por los dominios franceses. Murió en 1199. JUAN SIN TIERRA Y LA CARTA MAGNA Juan I sin Tierra (1199-1216) sucedió a su padre Enrique II. Al iniciarse el S.XIII se había debilitado considerablemente la autoridad real por la ausencia de Ricardo I y las revueltas de los hijos de Enrique II (especialmente por la del propio Juan). Había crecido la influencia de los barones y de la “gentry”(nobleza media) y muchas ciudades se habían emancipado con respectivas cartas de libertad. Juan se ve forzado a conceder la Carta Magna fundamentalmente por tres circunstancias que contribuyeron a su desprestigio: -Pérdida de posesiones del rey en Francia. La confiscación y ocupación de tierras por parte de Felipe Augusto, fue un desastre para la monarquía y para muchos nobles ingleses. -Disputa con el Papa Inocencio III. Al morir el arzobispo de Canterbury, H.Walter (1205), el Papa impuso a Esteban Langton, cardenal de la curia romana. Juan le prohibió la entrada en Inglaterra y el Papa excomulga al monarca inglés (1209). Inocencio declara vacante el trono. Juan se rinde; acepta a Langton y se declara tributario de la Santa Sede (1213). -La revuelta de los barones. Juan I estaba involucrado en la “guerra de Occidente” junto a Otón IV y perdió las batallas de Roche-aux-Moines y de Bouvines. Los barones se rebelan contra el rey porque estaban descontentos con él porque: -Había impuesto excesivos impuestos para la guerra. -Les había perdido sus posesiones en Normandía. -Hhabía corrompido los tribunales. Los barones se sublevan en 1215 (apoyados por las ciudades, los prelados y Langton. Los barones impusieron la “Magna Charta libertatum”. La Carta Magna era una obra de circunstancias sin grandes abstracciones. Pretendía poner freno a la tiranía de Juan I. Era un documento “nacional”, predecesor de las futuras constituciones. Contenía dos ideas básicas: la supremacía de la ley sobre la voluntad del rey y garantía de la libertad individual. Había artículos relacionados con los barones, la justicia (que seguía basada en la “common law”), las ciudades (recuperaban sus antiguos privilegios), la Iglesia (se garantizaba su libertad) y los mercaderes (libertad de circulación). La aplicación de la Carta fue imposible (Inocencio III la declaró ilegal). En 1216, murió Juan sin Tierra. LA CRISIS POLÍTICA DE MEDIADOS DEL SIGLO XIII: ENRIQUE III Y SIMÓN DE MONTFORT. Después de la regencia por minoridad de Hubert de Burgh, Enrique III fue proclamado en 1227. La fidelidad de Enrique III a los pontífices alcanzó límites insospechados. Su posición se debilitó por: