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Orientación Universidad
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Blas de otero, Apuntes de Derecho

Asignatura: civil I- derecho de familia, Profesor: Aitor Zurimendi, Carrera: Derecho, Universidad: UPV-EHU

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 26/04/2014

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En
castellano,
de
Blas
de
Otero,
veinticinco
años
después
(1959-1984)
Emiliano
LUNA
MARTIN
INTRODUCCIÓN
Tras
la
muerte
de
Blas
de
Otero
en
1979,
se
inició
la
última
etapa
de
recopilación
y
ordenación
de
su
obra,
tarea
sobre
cuya
dificultad
nos
advirtió
poco
después
R.
Senabre
~.
El
profesor
Alarcos
Llorach
distingue
seis
períodos
en
la
obra
oteriana,
a
partir
de
la
evolución
ideológica
del
poeta
«desde
la
fe
ingenua
inicial,
pasando
por la
duda,
hasta la
nueva
fe,
templada
al
final
por
cierto
escepticismo
nostálgico»
2,
Si
mi
interpretación
es
correcta,
lo
que
se
nos
propone
es
la
división
siguiente:
a) Fe
inicial:
poemas
anteriores
a
AFH.
b)
Período
de
duda:
AFH
y
1W.
c)
Etapa
de
la
nueva
fe:
PPP,
EC y
QTE.
d)
Final
escéptico
y
nostálgico:
obras
posteriores
a
QTE.
En
su
periodización,
Alarcos
no
menciona
Historias fingidas
y
ver
-
daderas,
sino
que habla
de
«poemas’>
para
referirse
a
toda
la
produc
-
ción
posterior
a
1964.
El
mismo
crítico
advierte
que la
obra
de
Blas
de
Otero
es
unitaria
desde
el
comienzo
hasta
el
fin,
al
menos
en
la
intención
fundamental
del
poeta:
«Es
un mensaje
de
paz
yde
tenaz
1
«Para
empezar, ignoramos
cuántos libros
constituyen
la
producción
total
del
poeta. Hay
títulos
anunciados
desde
un
principio
y
nunca
aparecidos —Com
-
plemento
directo, Edición
de madrugada—
y
otros,
como
Poesía
e
historia,
Hojas
de
Madrid
o
Escrito
para,
de
los
que
sólo
conocemos
poemas
aislados
cuya
pertenencia
a
los
citados
libros
es
también
sumamente
confusa.»
De
«Modelos
y
transformaciones
en
la
poesía
de
Blas
de
Otero»,
en Blas
de
Otero.
Study
ol
a
poet
(Wyoming:
1980),
p.
29.
2
«La
poesía
de Blas
de
Otero»,
en Blas
de
Otero.
Study
ot
a
poeta,
p.
3.
DICENDA.
Cuadernos de
filología
hispánica,
nY
5.
Ed.
Univ.
complutense.
Madrid,
1986.
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En castellano, de Blas de Otero,

veinticinco años después (1959-1984)

Emiliano LUNA MARTIN

INTRODUCCIÓN

Tras la muerte de Blas de Otero en 1979, se inició la última etapa

de recopilación y ordenación de su obra, tarea sobre cuya dificultad

nos advirtió poco después R. Senabre ~.

El profesor Alarcos Llorach distingue seis períodos en la obra

oteriana, a partir de la evolución ideológica del poeta «desde la fe

ingenua inicial, pasando por la duda, hasta la nueva fe, templada al

final por cierto escepticismo nostálgico» 2, Si mi interpretación es

correcta, lo que se nos propone es la división siguiente:

a) Fe inicial: poemas anteriores a AFH.

b) Período de duda: AFH y 1W.

c) Etapa de la nueva fe: PPP, EC y QTE.

d) Final escéptico y nostálgico: obras posteriores a QTE.

En su periodización, Alarcos no menciona Historias fingidas y ver-

daderas, sino que habla de «poemas’> para referirse a toda la produc -

ción posterior a 1964. El mismo crítico advierte que la obra de Blas

de Otero es unitaria desde el comienzo hasta el fin, al menos en la

intención fundamental del poeta: «Es un mensaje de paz y de tenaz

1 «Para empezar, ignoramos cuántos libros constituyen la producción total del poeta. Hay títulos anunciados desde un principio y nunca aparecidos —Com - plemento directo, Edición de madrugada— y otros, como Poesía e historia,

Hojas de Madrid o Escrito para, de los que sólo conocemos poemas aislados cuya

pertenencia a los citados libros es también sumamente confusa.» De «Modelos y transformaciones en la poesía de Blas de Otero», en Blas de Otero. Study ol a poet (Wyoming: 1980), p. 29. 2 «La poesía de Blas de Otero», en Blas de Otero. Study ot a poeta, p. 3.

DICENDA. Cuadernos de filología hispánica, nY 5. Ed. Univ. complutense. Madrid, 1986.

106 Emiliano Luna Martín

rechazo de la injusticia, un mensaje en que la fusión del hombre

particular y los hombres todos se realiza con violenta sinceridad y con

intensa emoción» ~.

Las palabras precedentes remiten sin duda a lo que Blas de Otero

declaró en 1968 sobre su poesía: «Yo la veo como los críticos y los

lectores, como una evolución —esta palabra está bien empleada, por -

que nunca ha habido ruptura—. El contenido ha sido siempre el

hombre» t

La instalación del poeta en medio de los hombres se comprueba

ya en Ángel fieramente humano, de cuyo «Canto primero» son estos

versos:

Solo está el hombre. ¿Es esto lo que os hace gemir? Oh si supieseis que es bastante. Si supieseis bastaros, ensamblaros. Si supierais ser hombres, sólo humanos.

¿Os da miedo, verdad? Sé que es más cómodo esperar que Otro —¿quién?— cualquiera. Otro, os ayude a ser. Soy. Luego es bastante ser, si procuro ser quien soy.

No sigáis siendo bestias disfrazadas de ansia de Dios. Con ser hombres os basta 5.

El poeta ha experimentado el «poderoso silencio de Dios’> y ha

comprendido que sólo tiene a los demás hombres y ningún otro ser

va a venir en su ayuda. Esto es lo que quiere decir a los demás. Des-

pués, en el poema «Posición» de PPP, leemos unos versos que confir -

man los anteriores, es decir> el hecho de cifrar sus esperanzas en la

humanidad:

Huyo del hombre que vendió su hombría y sueña con un dios que arrime el hombro a la muerte, Sin Dios, él no podría aupar un cielo sobre tanto escombro 6

El proceso se confirma y se cumple definitivamente en las obras

que forman la trilogía «Que trata de España», de 1955 a 1964 (PPP,

FC, y QTF). Sin embargo, la lectura de estas tres obras revela que el

pensamiento del autor evoluciona y que, al menos en algunos casos,

es el tema de la solidaridad el que da sentido a esa evolución. Hay

dos ejemplos que lo ilustran claramente: El primero es el trata-

3 Idem, pp. 9-10. ANToÑio NÚÑEz: «Encuentro con Blas de Otero», en ínsula, 259 (1968), p. 3. Ancia, pp. 134-135. Pido la paz y la palabra, p. 33.

108 Emiliano Luna Martin

ser mayoritario. Pero se trata de una obra heterogénea —reúne poe-

mas de ocho años— y no se pueden generalizar a toda ella las observa -

ciones anteriores.

La elección de un nuevo rumbo poético por el creador, a partir

de PPP, confirma que Otero, cualesquiera que sean los resultados, se

tomó siempre muy en serio aquel principio que acuñó en QTE: «La

poesía tiene sus derechos», uno de los cuales ha de ser la reflexión

sobre la propia actividad poética, una actividad con derechos adqui-

ridos a lo largo de ocho siglos.

PRIMERA PARTE.—En castellano: Ediciones. Estructura. Estilo

1. ErncíoNi~s

El título En castellano manifiesta la intención de escribir para to -

dos, en la lengua de todos, con la misma claridad de aquellos caste-

llanotes que hablando se mostraban «rebeldes y apartadizos» frente

al poder leonés. El traductor francés vio perfectamente esa intención

y tituló Parler clair, «hablar claro», la primera edición de la obra en

París, 1959. Posteriormente ha sido reeditada varias veces:

— 1960. En castellano. Ediciones de la Universidad de México. — 1960. Con la inmensa mayoría. Losada. Buenos Aires. (Reúne PPP y En cas tellano.)

— 1964. Que trata de España. Editora Nacional de Cuba, La Habana. (Reúne

PPP, En castellano y QTE.) — 1977. Fn castellano. Lumen. Barcelona. (Hemos utilizado la segunda edi-

ción, aparecida en 1982.)

Las sucesivas ediciones muestran algunas diferencias que voy a in -

dicar brevemente. De la edición española (Lumen) han desaparecido

dos poemas —«Nuestros poetas» y «Reino del Hombre»— que están

en las extranjeras precedentes. La edición de México (1960) incluye el

noem «Lección de castellano». aue no está en las demás. El título

«Guernica» aparece velado en las ediciones extranjeras bajo el ana -

grama «Caniguer».

En la edición de Lumen ha sido incluido el poema «Bilbao», es-

crito en 1968 y publicado en la antología Expresión y reunión. Es un

texto distante en el tiempo y en la intención de los poemas que cons-

tituyen En castellano, escritos en el período 1951-1959. En su lugar,

las ediciones extranjeras enumeradas llevan el poema «Muy lejos»,

procedente de PPP, donde fue incluido en forma manuscrita difícil -

mente legible, para evitar la censura, y después en Parler clair. (Desde

1975 «Muy lejos» se incluye en las ediciones de PPP, conforme a la

intención original del autor.)

En castellano, de Blas de Otero, veinticinco años después... 109

Si bien, bastantes poemas de FC habían sido publicados en re-

vistas ante de 1959, en cambio el conjunto de la obra fue vetado por

la censura y como otras obras comprometidas tuvo que aparecer en el

extranjero. Sobre este punto ha escrito J. Lechner:

Se observa que el grueso de los libros homogéneamente comprometidos pu-

blicados en la posguerra española, es decir, tanto los primeros libros de este

tipo como ]os subsiguientes dentro de la obra de cada poeta, se inscribe dentro

de los límites de 1950 a 1965... (Gran parte de estos libros fueron publicados en el

extranjero: cuatro en México, tres en París y sendos libros en Roma, Buenos

Aires, Bogotá, Caracas y Puerto Rico; estos libros habrán sido poco accesibles al público lector de España y habrán ejercido una influencia restringida) 3.

La actuación de la censura sobre la obra oteriana se había mani-

festado ya antes de FC. Al principio fue sobre todo eclesiástica, por

el sensualismo o la heterodoxia de algunos poemas religiosos; el se-

gundo rasgo (la heterodoxia) le costó quizás el premio Adonais de

1949. Entre las anécdotas que rodearon la primera edición de Pido

la paz y la palabra, cuenta su editor A. G. Cantalapiedra que reco-

mendó al autor sustituir la expresión religiosas sandalias del poema

«Biotz-Begietan» por misteriosas sandalias. Las alusiones políticas del

poema «No salgas, paloma, al campo» (FC)’, fueron eliminadas al pu -

blicarse en Papeles de Son Armadans (1958), sustituyéndose las pala-

bras España y morada por espada y molada ~.

Las ediciones de En castellano existentes no indican las fechas

de publicación de los textos y se limitan a señalar la de comienzo

(1951) y término (1959) de la obra. Esta deficiencia ha sido subsanada

por la profesora Sabina de la Cruz en su tesis doctoral 10

2. ESTRUCTURA

En las obras de Blas de Otero, los textos (poemas o prosas) suelen

estar agrupados en distintos apartados que, en general, reciben un

título. Esto se comprueba en AFH, RC, QTE y HFV. Pero hay dos

obras en que los textos se suceden unos a otros sin ninguna división:

Pido la paz y la palabra y En castellano. En 1964 el poeta se refería

a estas dos obras como partes de un proyecto más amplio culminado

en Que trata de España. De esta idea, surgida al final del proceso de

creación, se desprende que FC tiene, al menos, dos lecturas posibles:

8 «La marea ascendente de la poesía social», en Historia y crítica de Za Lite - ratura española, VI (Barcelona: Editorial Crítica, 1980), Pp. 214-215. A. G. CARTÁLÁPTEORÁ: «Breve noticia a la primera edición de Pido la paz y la palabra», en Peña Labra, 33 (1979), Pp. 21-23. lO Blas de Otero. Contribución a una edición crítica de su obra. Tesis doctoral dirigida por don Rafael Lapesa, presentada en la Sección de Filología Románica de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense (Madrid: 1983).

En castellano, de Blas de Otero, veinticinco años después... 111

El poema prólogo, ‘<Aquí tenéis mi voz...», resume al comienzo

de FC el contenido que se va a desarrollar después. Las líneas maes-

tras del poema son:

a) Establecimiento previo del diálogo entre el autor —«mi voz»—

y la colectividad —«tenéis».

b) Experiencia común del sufrimiento que se va a superar —«mu -

cho he sufrido»; «todos hemos sufrido mucho».

c) Encuentro del yo personal y el vosotros en la primera persona

del plural, nosotros, que anuncia la tarea solidaria de alcanzar la paz:

«Labraremos la paz, la paz, la paz».

La repetición anafórica del adverbio aquí sitúa el mensaje en los

límites de España. La voz o palabra poética es un canto que denuncia

la verdad del mundo en que se vive, por dura que sea —<‘canto que

son duras verdades como puños»—, y anuncia la felicidad futura con

la imagen de un viaje alrededor del mundo.

El logro de la paz exigirá un esfuerzo arduo, anunciado con dos locuciones adverbiales donde están reunidas, paradójicamente, las

ideas contrarias de violencia y amor, que equivalen a una constancia

o empeño en el pacifismo: ‘ca fuerza de caricias, a puñetazos puros».

Pero es un esfuerzo inexcusable alentado con formas imperativas:

borrad/o, labraremos. La paz venidera se repite tres veces como eco que se debe grabar en todos; la envuelven tres formas del verbo sufrir en pasado, para advertir que sólo aquélla, la paz, desterrará el sufrimiento.

En los seis textos que siguen al poema-prólogo, Blas de Otero

nos advierte sobre los rasgos esenciales de su poesía, al final del ca-

mino que va de AFII y 1W a ¡‘PP. Al tono profético del poema inicial

sucede, en «Papeles inéditos» (prosa), la revelación de un nuevo

evangelio:

Si entro en el mundo.., es únicamente por dar una vuelta al evangelio, pues al fin he comprendido que aprovecha más salvar el mundo que ganar mi alma.

Lo que propone es sustituir el evangelio de la salvación personal

en otra vida por la salvación colectiva en este mundo, cuya exigencia

inmediata es la solidaridad. El poeta-mensajero da ejemplo saliendo

de sí mismo para encontrarse con la inmensa mayoría. El encuentro

lo expresa la acción de entrar en el mar, cuya inmensidad se compara

con la humanidad que vive la misma situación histórica.

El nuevo evangelio de la salvación colectiva se transmite por la

palabra, que hay que adaptar a las posibilidades de los destinatarios,

utilizando un tono conversacional: «Escribo ¡ hablando» (Poética 2),

domesticarla para que sólo exprese lo esencial:

112 Emiliano Luna Martín

Apreté la voz como un cincho, alrededor del verso. <Poética, 1)

En castellano continúa el tono dialogante observado por E. Alar -

cos en la poesía de Blas de Otero desde sus comienzos; pero ahora lo

profundiza, y lo general es que sus interlocutores estén material -

mente en los poemas, designados por sus nombres propios o por los

pronombres personales.

La palabra del poeta surge de una doble necesidad. En primer

lugar, necesita escribir para vivir: «Escribo; luego existo». En el

poema Por-Para ese impulso ineluctable a escribir se expresa en los

tres primeros versos: «Escribo ¡ por ¡ necesidad»; a continuación

declara la segunda razón de su escritura: contribuir a la tarea colec-

tiva de transformar la sociedad, desde unos presupuestos ideológi-

cos que aseguran el progreso de la historia por la fuerza revolucionaria

del trabajo:

Apreté la voz. Como una mano

alrededor del mango de un martillo

o de la empuñadura de una hoz.

(Poética)

3. ESTILO

La expresión poética de Otero en FC manifiesta un estadio con-

creto de su evolución como escritor, en el que confluyen dos elemen-

tos: por una parte, toda la experiencia literaria acumulada por el autor

en sus obras precedentes, orientada en gran medida por sus abun -

dantes lecturas de otros escritores; en segundo lugar, y sobre todo,

su voluntad de adaptar su lenguaje a los planteamientos ideológicos

ya asumidos en su libro anterior y mantenidos ahora.

La intención fundamental de Blas de Otero es transformar soli-

dariamente una situación histórica concreta. Su contribución a esta

tarea desde la literatura le lleva a adoptar el principio de escribir

hablando, pues es hablando, dialogando, como se entiende la gente.

Sin embargo, el estilo de FC no significa un corte brusco con el de

sus libros anteriores, aunque las diferencias son profundas en algunos

aspectos. Blas de Otero en FC y en toda la etapa «Que trata de Es-

paña» es fiel a dos instancias: 1?) Los años cincuenta significan el

triunfo de la literatura social y de un estilo acorde con sus fines;

el poeta se adscribe a la tendencia social con rasgos de escuela y, al

mismo tiempo, con una voz personal en consonancia con sus presu -

(^114) Emiliano Luna Martín

del libro, de manera que, sobre la estructuración de base temática ya propuesta, se podría hablar de una estructura formal que consiste en distribuir los poemas en dos polos: los breves al comienzo y los menos breves a continuación. En castellano ofrece un progreso del verso libre. Se marca ahora la voluntad de liberar los poemas de estructuras rígidas, que se hará más profunda en la poesía posterior del autor. Sin embargo, se man- tiene el uso sistemático de la rima en su variedad asonante, más emparentada con la poesía popular.

La polimetría es la técnica que predomina en el conjunto y dentro

de cada poema en particular. Por tanto, no sólo se evitan los esque -

mas estróficos sino que la libertad afecta también a la medida de los versos. Transitamos de los bisílabos hasta los versículos en el límite de veinte sílabas, con predominio de los versos de arte menor, sólo contrarrestado por el amplio uso del endecasílabo. En cuanto a este

metro, vemos que el poeta lo escinde a veces en dos partes, según

el esquema:

cuarenta marzos cenicientos, lientos.

Advierte 5. de la Cruz que es en esta obra donde el autor ensaya la ruptura dcl cndecasílabo con más frecuencia.

En los poemas polimétricos el autor logra mantener un ritmo

constante dando una extensión similar a los versos. En estos casos

la inclusión dc uno o más versos largos en un contexto de versos

cortos sirve para expresar con aquéllos un rasgo relevante del con- tenido; entre muchos ejemplos, véase el poema «Por-Para», cuyo últi-

mo verso contrasta por su extensión en el conjunto.

Una estructuí-a fundamental en la poesía de Blas de Otero es el soneto. «Es uno de los más grandes y originales sonetistas de este

siglo», ha dicho de él 3. L. Cano >~. Pero esta estrofa mayoritaria en

Ancia sólo se utiliza dos veces en FC, en los poemas “Yotro» y <‘Coral

a Nicolal Vaptzarov». Llama la atención que el autor haya empleado

esta estrofa en dos dc los pasajes más optimistas de la obra. El pareado predomina al comienzo de FC. La base de todos ellos

no es la í-ima sino el ritmo: son trisílabos los versos de «Poética’> 1

y heptasílabos los del poema que comienza «Quisiera ir a China...»; dos endecasílabos forman los pareados «Dicen Digo» y <‘Don Quijote y San... Ignacio”; el titulado «15 de abril» lo forman un octosílabo y un pie quebrado, y «Fuera» es un germen de silva (heptasílabo y endecasílabo).

>~ «Blas de Otero y el soneto heterodoxo”, en Blas de Otero. Study of a poet, pp. 11.18.

En castellano, de Blas de Otero, veinticinco años después... 115

Hay silvas conformes al esquema machadiano (pero anterior) de

heptasílabos y endecasílabos con rima arromanzada; véanse, entre

otros, los poemas «Teruel-Yonne’> y «Anchas sílabas». Este último,

así como el poema que abre el libro, «Copla del río” y ‘<Letra» están

formados por varias estrofas de versos polimétricos y rima asonante

—sólo en «Letra’> la rima es consonante. La polimetría puede ocasionar que pasen desapercibidos algunos

casos de rima mantenida de principio a fin o estructuras estróficas;

así, en el poema «Por caridad» riman en asonante casi todos sus versos y el titulado «Entendámonos» está formado por once pa- reados.

Las divisiones no estróficas de algunos poemas se deben a exi -

gencias del contenido que se expresa; en otros casos, es posible

que cl autor haya pretendido imitar divisiones estróficas.

Todos los fenómenos enumerados parecen confirmar la intención del autor de conseguir una expresión directa, libre de estructuras rígidas o muy elaboradas. Sí había demostrado un dominio extraor- dinario de la métrica académica en obras precedentes; pero abandona ahora esa vía «retórica” y explica su decisión en un poema de QTR, el titulado «Aquí hay verbena olorosa»:

Lo que quiero.

Puedo hacer lo que quiero con la pluma y el papel. Pero prefiero hacer un verso vivo y verdadero,

y en sus declaraciones de 1968 a la revista Ínsula.

3.2. Sintagma nominal y sintagma verbal

Sólo dos poemas de FC están formados exclusivamente por sintag- mas nominales: Teruel-Yonne y Esta villa se lleva la flor. Hay pocos ejemplos en los que las únicas formas verbales son ser y estar. Si nos preguntamos por qué escasean los poemas esencialmente nominales y, en cambio, predominan los que contienen verbos, habrá que res- ponder que En castellano es un libro instalado en el tiempo y, por tanto, en el movimiento; una obra en la que nada se ve sub specie aeternitatis. Parece que el autor es fiel al principio machadiano de hacer la poesía «palabra en el tiempo>’. Los nombres propios —topónimos y antropónimos— forman una nómina muy extensa en la obra oteriana, y FC no es una excepción. Aquí destaca la palabra España designando diversas nociones: el país surgido de la posguerra, postrado y miserable; el pueblo silenciado y recluido en los muros de una cárcel o de una plaza de toros; en

fin, las dos Españas.

En castellano, de Blas de Otero, veinticinco años después... 117

ya formadas, tanto ajenas como propias. Las transformaciones, en

esta obra, afectan sobre todo al material lingijístico procedente del

uso general o coloquial; en cambio, las reproducciones literales lo

son, por lo general, de otros autores y obras. Se trata, sin duda, de

una propensión a apropiarse las palabras de la colectividad.

Si se pasa al plano composicional, parece evidente que la presen- cia de A. Machado predomina sobre cualquier otra, y no sólo en los poemas más breves, que recuerdan los proverbios y cantares. Dentro de este plano, el poema «Cantar de amigo» lo es, en efecto, por su estructura métrica más que por su contenido I6~

3.4. Paralelismo y figuras de repetición

Es fácil hallar en EC todo tipo de repeticiones, sobre todo léxicas

y sintácticas, pero también fonológicas, que evidencian por doquier

la carga retórica de esta poesía, si no acrecentada, al menos mante -

nida en la etapa que estoy analizando. Paralelismo total hay en el

poema ‘<Letra». La misma construcción sintáctica se repite varias

veces en «Poética’> 1, «Anchas sílabas», «No salgas, paloma> al campo»

y «La va buscando». La misma expresión en «Litografía de la cometa». En «Teruel-Yonne» y «Sol de justicia» son vocablos antónimos los que se repiten para marcar el contraste entre dos objetos o ideas ‘~.

3.4. Léxico y semántica

En este apartado voy a analizar dos aspectos: el léxico poético

y las causas del cambio semántico de las palabras en FC.

Se puede afirmar que el mayor porcentaje de términos connota-

dos poéticamente se concentra en el sintagma verbal. Por su espe -

cialización literaria o por su originalidad, otorgo connotaciones poé-

ticas a los verbos siguientes: remejer, sinónimo de «hundir», utilizado

antes por Unamuno; tafier, sinónimo de «tocar», pero de uso más res-

tringido; aridarse (de «Copla del río»), más raro que su sinónimo

«secarse»; mañanar y mañanear (de «Patria aprendida» y <¿Entendá-

~ Este fenómeno ha sido analizado por CARLOS BousoÑo en «Un ensayo de estilística explicativa (Ruptura de un sistema formado por una frase hecha)», en Homenaje universitario a Dámaso Alonso (Madrid: Gredos, 1970), Pp. 69-84. Por mi parte, ofrezco una relación de ejemplos tomados de FC: «con cantos que son duras verdades como puños”, «dejando a un lado el cartón y al otro la trampa», «poderoso caballero es don Quijote”, «agua pasada por las armas del olvido», «sobre la mesa de la miseria madre», «sé que Castilla es- ancha», «así en España como en el hombre», etc. Las citas literales son también muy abundantes. 17 La carga retórica de la poesía oterina fue estudiada por RIcARDO SEiZÁBRE en «Juegos retóricos en la poesía de Blas de Otero», Papeles de Son Armadans, CXXV (1966), pp. 137-151.

118 Emiliano Luna Martín

monos”, respectivamente), que expresan la idea de «preparar el futu- ro’>, añadiendo la segunda forma el sufijo -ear del aspecto frecuentati- yo; la misma estructura se repite en giraldear (en «No espantéis el rui- señor”), derivado de giralda, para expresar la acción de elevar lo que está abajo; del ave fénix procede el verbo enfenixarse, <‘renacer de las propias cenizas’> el poeta por haber reencontrado la fe en la solidari- dad humana. También los adverbios terminados en mente, característicos del estilo de Otero 1<, ofrecen ejemplos originales en esta obra. El poema

que comienza« Noches / dibujando el mapa , lleva en su último ver-

so el adverbio léridam ente, procedente de la raíz Lérida; en su con-

texto parece significar «cielo intensamente azul” y puede haber sido inspirado por una imagen luminosa de esa ciudad, recordada por

el autor. Granada es el origen de la expresión brisa granadarnente

triste (‘<Palabras reunidas para A. Machado’>), donde la tristeza modi - ficada por el adverbio podría aludir a la muerte de García Lorca; por último, de cielo procede descieladamente (<Coral a N. y.’>), neo- logismo que expresa, en mi opinión, la autosuficiencia de la tierra, del hombre. Reaparecen en FC los términos lientos, «húmedos, tristes”, cantil y fronda, característicos del autor desde sus primeras obras. En el plano semántico, es innegable que las metáforas y sobre todo los símbolos aparecen profusamente en las páginas de FC. Son símbolos los términos que, literalmente, designan realidades del mun- do sensible, pero en último término nos remiten a nociones abstrac- t~s que constituyen, en este caso particular, la base ideológica y afectiva del autor. En castellano ofrece una relación generalmente constante entre cada símbolo y su simbolizado. Son de todos conocidos los símbolos hoz, martillo, rojo y paloma, presentes en la obra. Pero tienen más interés para nosotros aquellos símbolos escogidos por el autor para expresar el contraste entre el mundo real y el mundo soñado o ideado, entre el mal presente y la felicidad futura, entre lo que es y lo que debe ser y, según el poeta, será. Los símbolos recurrentes en FC para expresar esos contrastes son: mar, agua, aire, río, viento, sol, luz, árbol, cárcel, sombra, alba,

blanca, noche, aurora, tapia, ola... El mismo autor ha aclarado el

sentido de algunas de estas palabras en pasajes de sus obras; en el poema «Cuando digo”, de QTF, se lee:

18 E ALAncos LLORÁcH: La poesía de Blas de Otero (Salamanca: Anaya, 1966>, PP. 83-87. Para una interpretación distinta del adverbio granadamente, véase JosÉ A. MAyORAL.<’Creatividad léxica y lengua literaria: las formaciones adverbiales en -MENTE”, en Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica de la Universidad Com- plutense, 1 (1982), espec. Pp. 51-52.

120 Emiliano Luna Martin

el símbolo del hombre de vanguardia o del combatiente que está lu.

chando en la realización de un mundo nuevo. El mar de FC perte-

nece al ámbito de lo positivo y deja de ser el símbolo manriqueño de la muerte. Más adelante, en MEV, Otero contradice incluso a Man-

rique diciendo: «No se engañe nadie, no, innumerable como las ondas

de un río es el afán del hombre y permanente como el mar el ritmo

de su trabajo» 21

SEGUNDA PARTE.—Análisis temático de En castellano

Es innegable que En castellano transparenta de principio a fin la ideología política de su autor y propone unas soluciones inspiradas por esa ideología para resolver los males de la humanidad y, particu-

larmente, de España. La esperanza de que el ideario comunista reu-

nirá a los hombres en la tarea colectiva de lograr la paz, la confianza

en el triunfo final y la emoción sentida ante los símbolos materiales

del Partido, se manifiestan a menudo en la obra. Pero los poemas

reflejan también unas necesidades sentidas por el autor como hombre,

y no sólo las consignas dictadas desde fuera. En este sentido, el pro-

fesor Alarcos Llorach ve a Blas de Otero como un hombre que nece-

sita creer en algo y su poesía como una evolución desde la fe religiosa

inicial a la fe en un partido político 22

Sin embargo, creemos que son más convincentes las razones que

da Blanco Aguinaga de dicha «conversión» —que no tiene nada de ex- traordinaria—, a raíz de la afiliación del poeta en 1952 al Partido Comunista. Hay que convenir en que tan imperiosa como la necesidad de creer en algo pudo ser la necesidad de enfrentarse al Régimen y, en primer lugar> al entorno social con armas literarias:

Un día —ya se sabe— Blas de Otero dejó atrás el mundo religioso de su in - fancia y juventud... El cambio —no hay misterio y conviene decirlo llanamente— es el que, pasando por el existencialismo, le lleva de la soledad y la poesía reli - giosa hacia la conciencia histórica y, por lo tanto, el socialismo. No fue el único en su generación (como no ha sido el único en el siglo). Es, sin embargo, de los pocos poetas españoles de posguerra que se han mantenido a la altura de los tiempos en su convicción y en la altísima calidad de su poesía. Su caso, por lo tanto, si no común entre poetas españoles de hoy, responde, en cambio, a una evolución mayoritaria de la sociedad española (y del mundo) y es, para la poesía,

21 «Pasar», en HP.~, Pp. 108-

22 «Lo que sí interesa e« hncer hinr~nió en I~ ,,nAQA psicoldgica de su actitud:

sinceridad, apasionamiento y fe. Otero, antes y después actúa del mismo modo: como un creyente; la unción personal de sus primeros versos religiosos se tras- lada ahora a la unión solidaria y social; del yo considerado como minúscula e intransferible partícula de Dios, el poeta pasa al yo microscópico y soluble de la inmensa humanidad». En Blas de Otero. Study..., p. 4.

En castellano, de Blas de Otero, veinticinco años después... 121

paradigmática, ya que demuestra decisivamente, contra opiniones muy divulgadas y contra el silencio crítico que se ha hecho alrededor de su obra a partir del «cambio”, que no existe contradicción necesaria entre la calidad poética y el compromiso político 23

Se ha dicho que FC es «el libro más histórico de Blas de Otero».

Por mi parte, añadiré que es, sobre todo, autobiográfico —¿cuál de

sus libros no lo es?—. Esta obra nos sugiere la imagen del diario en

el que una persona va dejando constancia de su existir. Es un diario poético que se puede confrontar con la biografía del autor para con- firmar que los nombres, las fechas, los hechos, y también los sueños,

fueron reales: Varios poemas hablan de su estancia en Francia y del

contraste violento que observó entre ese país y el suyo; el poema «MCMLV’> es necrológico, recuerda que hace dieciséis años terminó la guerra civil y se perdió la libertad. Varios textos han sido creados en Barcelona, durante los años de residencia en esa ciudad. El home- naje a A. Machado, la lectura del poeta N. Hikmet, la muerte de un exiliado, esa Laura que se prostituye, son experiencias del poeta tras- ladadas al libro. La superioridad numérica de estos poemas es indu- dable sobre aquellos otros que recuerdan consignas o emociones pro- pias de cualquier fiel a una idea. En segundo lugar, FC es una obra política> porque le da un sen- tido o dirección a la transformación que propone. El proceso que precede a este mensaje poético-político se puede reconstruir: El poeta busca la solución de los problemas colectivos, que son los suyos, y la encuentra en el materialismo histórico, es decir, en la fuerza revolu- cionaria de la clase trabajadora y oprimida. A ella se dirige para decirle que en sus manos está su propio destino, la felicidad en este mundo, la paz; para forjarías hay que trabajar solidariamente, pues la paz exige como paso previo el acuerdo de todos, el pacifismo. Por último, FC es poesía social, puede ser incluida en la literatura

social española de posguerra. En aras de la claridad, consideraremos

solamente social la literatura que trata problemas que afectan a una

colectividad. El término «problemas» advierte que la temática social se nutre de las deficiencias de una sociedad> de las causas de infelici- dad de sus miembros (injusticia, opresión, etc.). Blas de Otero ve pro- blemática la realidad en que vive. El poeta y critico Leopoldo de Luis ha precisado los rasgos funda- mentales de la poesía social en su Antología de 1965. Son los siguientes:

a) Participación del autor en los hechos testimoniados. b) Intención denunciadora.

>~ De «El mundo entre ceja y ceja: releyendo a Blas de Otero», en Papeles de Son Armadans, 244-245 (1977), p. 146.

En castellano, de Blas de Otero, veinticinco años después... 123

El planteamiento del poeta es simplista en la etapa de FC. No se

remonta a un pasado remoto ni bucea en el carácter español hasta

encontrar una explicación filosófica o psicológica de los males pre- sentes. Su objeto es la España donde vive, y de este referente privi- legiado se derivan los temas de En castellano. En definitiva, si se pregunta dónde la solidaridad, dónde la justicia, dónde la libertad y dónde la paz que pide el poeta> la respuesta es siempre la misma: para empezar, en España.

El nombre España es el más repetido en las páginas de FC, conste-

lado por la palabra patria y un buen número de nombres de ciudades,

montañas y ríos españoles. Es fácil ponerse de acuerdo en que la imagen oteriana de España es triste, por las causas que iré analizando en apartados sucesivos. El dolor de España lo produce la falta de libertad en el poema «En esta tierra»:

A mí lo que me duele es el pecho. (El pecho tiene forma

de España.)

El médico me ha dicho: —Mucho aire, mucho ni.. - —Como no lo pinte.

Dolor y amor van unidos en el grupo de poemas que marcan el contraste entre Francia y España. En el titulado «Parábola de doble filo”, el Pirineo no es una frontera, sino una guillotina que separa dos mundos completamente distintos. Si en el poema «Por-Para’> se insinúa una España posible, mejor que la «caricaturesca España actual’>, el conjunto del libro revela que esa patria deseada por el poeta ha existido en algún momento anterior. El antes fue la República:

La primavera ha venido y se ha ido

escribe en «15 de abril>’, fecha que sigue a la proclamación de la

Segunda República española (l4-IV-1931). Es una fecha dentro de la

estación primaveral y ella sola es toda la primavera, es decir, el tiempo de la renovacion.

Después hubo una guerra que enfrentó a dos bandos:

Dos espumas frente a frente Una verde y otra negra.

124 Emiliano Luna Martin

Lo que la verde pujaba,

lo remejía la negra.

La verde reverdecía.

Rompe, furiosa, la negra.

Dos Espaflas frente a frente.

Al tiempo del guerrear,

al tiempo del guerrear,

se perdió la verdadera. Aquí yace media España. Murió de la otra media.

()

El color verde remite a la primavera del poema «15 de abril» y no

se dice, por sabido, que ése fue el color derrotado. El final reproduce

unas palabras de Larra y con ellas el desenlace del enfrentamiento

con que se había iniciado el poema.

La cita de Larra cumple en el poema oteriano la función de situar

aquí y ahora —«aquí yace»— la porción de España perdida tras la

guerra.

El poema «MCMLV» es, precisamente, una oración —«Oremus»—

por esa España yacente, en el dieciséis aniversario del término de

la guerra (1939), que significó, según el autor, el comienzo de la

opresión, pues el aire, que es la libertad, «lleva ¡ dieciséis años parado».

La España caricaturesca, deforme, es consecuencia de la guerra.

El poeta, al cabo de una reflexión que le lleva a tomar partido, viene

a agitar a esa España silenciada e inmóvil para que empiece a cami-

nar. La pretensión del autor se halla en un poema inspirado en el

lugar evangélico de la piscina de Jerusalén donde Cristo cura a un

paralítico, diciéndole «Levántate, coge tu camilla y anda». Blas de

Otero inicia el poema con una expresión coloquial:

Anda,

levántate,

España,

en la que «anda» es un mego y una voz de aliento. La frase evangélica

aparece al final:

España,

levántate

y anda;

ahora «anda» si equivale a «camina» y España es el paralítico.