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Asignatura: Psicologia del Desenvolupament humà, Profesor: leila nomen, Carrera: Treball Social, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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Muchos de los aspectos psicológicos que hemos vista hasta ahora caracterizan a los seres humanos e incluso a los animales; el concepto de personalidad se refiere exclusivamente a los seres humanos.
La estructura genética, la educación que recibe y la realidad social en que se desarrolla un individuo condicionan sus pensamientos, sus sentimientos y sus conductas típicas. No obstante, existe una porción de libertad que le permite modificar su propia vida.
Etimológicamente, personalidad, lo mismo que persona, procede del término griego PROSOPON, palabra que servía para designar la máscara con la que se cubrían el rostro los actores durante las representaciones teatrales. Personalidad vendría a significar por tanto, la imagen que se ofrece a los demás. Desde este punto de vista, la personalidad es algo superficial, externo, nuestra apariencia exterior.
Actualmente, el término personalidad hace referencia al conjunto integrado y organizado de características de un individuo que caracterizan su peculiar ajuste al medio. Es el sello psicológico exclusivo de cada uno que persiste a lo largo del tiempo y que distingue a un individuo de otro.
Como casi todos los conceptos en Psicología, la definición de personalidad es diferente según las distintas corrientes. Una definición que contempla lo esencial de todas ellas sería:
Un patrón único de pensamientos, sentimientos y conductas, determinadas por la herencia y por el ambiente, relativamente estables y duraderos que diferencian a cada persona de las demás y que permiten prever su conducta en determinadas situaciones.
De esta definición hemos de destacar tres aspectos:
consistencia, y la consistencia, estabilidad: una persona consistente habitualmente, a lo largo de su vida tenderá a ser estable. Es evidente que las personalidades no son nunca estables ni absolutamente consistentes, pero esperamos que la personalidad de la gente sea relativamente constante de un día a otro y de una situación a otra. Cuanto más estable y consistente es una persona, más fácil resulta poder imaginar qué hará en el futuro, ante una situación nueva, es decir, más fácil resultará predecir su comportamiento. Cuando la conducta de una persona no es estable ni consistente, sospechamos que hay alguna disfunción.
Cuando describimos a otras personas, además de referirnos a su personalidad, aludimos también a su temperamento a o su carácter, decimos que tiene un temperamento fuerte, o tiene muy buen carácter. Personalidad, temperamento y carácter son conceptos que guardan bastante relación entre sí, pero que son distintos.
Las teorías psicológicas sobre la personalidad tratan de explicar cuál es su génesis, cómo se desarrolla y, finalmente, qué mecanismos pueden utilizarse en la modificación de algunos de sus rasgos.
Realizaremos una breve exposición de algunas de las teorías más importantes.
embargo, cuando la conciencia disminuye su vigilancia, (sueños, fantasías, libre asociación de recuerdos,), el inconsciente aflora, aunque distorsionado, bajo la forma de imágenes oníricas, actos fallidos o imaginaciones fantasiosas.
Años más tarde, introdujo importantes modificaciones proponiendo un nuevo modelo (modelo estructural). Según este, la personalidad consta de tres estructuras.
Si el superyó consigue demasiado éxito produce como resultado una personalidad rígida e inhibida; si fracasa surgirá en nosotros una personalidad antisocial.
Freud consideraba que los rasgos determinantes de la personalidad quedaban fijados prácticamente en los seis primeros años de vida. Posteriormente, el sujeto se limitaba a reelaborar esos rasgos, procurando adaptarlos a su situación personal y social. Sin embargo, el sujeto siempre regresa inconscientemente a la infancia ante situaciones de tensión psíquica, mediante el uso de algunos mecanismos de defensa como la represión, la fijación y la regresión.
Etapas del desarrollo psicosexual
El desarrollo de la personalidad pasa por varias fases, cada una de ellas caracterizada por unos conflictos específicos. A medida que el niño madura, su libido va centrándose en partes sensibles de su cuerpo: las etapas psicosexuales son estadios del desarrollo con un centro sexual típico que dejan su marca en la personalidad del adulto.
Cada etapa enfrenta desafíos o procesos especiales y la forma de resolverlos determina la personalidad. Si un niño pasa por estas fases de forma equilibrada, el desarrollo de su personalidad será normal, pero si en una de estas fases se le priva del placer o si se le permite obtener un placer excesivo de la parte del cuerpo que domina esa etapa, parte de la energía sexual quedará permanentemente vinculada a esa parte del cuerpo.
Etapa oral. Abarca el primer año y medio de vida. La fuente principal de estimulación erótica es la boca (al morder, al succionar, al masticar, ). En la teoría de Freud el manejo de las experiencias de alimentación del niño determina en gran parte el desarrollo posterior. Atribuyó considerable importancia a la manera en que se desteta del seno materno o del biberón. Los bebés con demasiada gratificación oral tienden a ser adultos demasiado optimistas y dependientes y más hostiles y pesimistas en caso contrario.
Etapa anal. Entre el año y medio y tres de vida el niño obtiene placer erótico de los movimientos de los intestinos, ya sea expulsando o reteniendo las heces. El evento crucial a esta edad es entrenamiento en el control de esfínteres, que representa el primer esfuerzo sistemático de la sociedad por regular los impulsos biológicos del niño. Cuando el adiestramiento es severo y punitivo pueden llegar a convertirse en adultos destructivos, obstinados, tacaños y demasiado ordenados.
Etapa fálica. Hacia los 4 años los genitales (el pene y el clítoris) constituyen el centro de la energía erótica del niño, principalmente a través de la autoestimulación. Es entonces cuando surge el complejo de Edipo: el niño siente una preferencia por la madre con matices eróticos. Al mismo tiempo siente hostilidad contra el padre, a quien considera rival del afecto por su madre. Las niñas, por su parte, se sienten atraídas hacia el padre.
Según Freud, la forma en que los padres de familia y sus hijos enfrenten los conflictos sexuales y agresivos heredados en el complejo de Edipo tiene gran importancia. El niño debe resolver el dilema eliminando los deseos sexuales por el progenitor del sexo contrario y la hostilidad que le produce el de su mismo sexo llegando a identificarse adecuadamente con él. Es en esta etapa cuando aparece el superyó.
Etapa de latencia. De los 6 años a la pubertad, la sexualidad del niño está adormecida. Los hechos importantes en la etapa de latencia se centran en expandir los contactos sociales más allá de la familia inmediata dando pie a los primeros sentimientos de amistad.
Etapa genital. A partir de la pubertad, el cuerpo del chico y de la chica están marcados por los caracteres sexuales, tanto primarios como secundarios, y se comienza a ver a los sujetos del
¿Cómo se desarrollan estas fuentes de control internas y personales?. Las personas aprenden a comportarse observando la conducta ajena o leyendo u oyendo algo sobre ella. No es necesario llevar realmente a cabo las conductas observadas; basta con observar si dichas conductas han sido recompensadas o castigadas, y almacenar dicha información en la memoria. Cuando surgen nuevas situaciones, se puede actuar en función de las expectativas acumuladas sobre la base de la observación dé modelos.
Nuestra conducta es el producto de la interacción de:
Según Bandura, las personas se organizan ellas mismas, son proactivas, reflexivas y autorreguladoras, no simples organismos reactivos moldeados y dominados por los sucesos externos. También destaca la importante función de la planificación hacia adelante, puntualizando que nos fijamos metas, prevemos las consecuencias probables de las acciones futuras, seleccionamos y creamos cursos de acción que produzcan los resultados deseados y eviten los negativos.
Según estas teorías, las personas difieren de acuerdo al grado en que poseen ciertos rasgos de personalidad que pueden ser inferidos de su comportamiento y que utilizamos para describirlas, como la dependencia, ansiedad, agresividad y sociabilidad.
Los rasgos son características definitorias del individuo que son relativamente estables y generales, es decir, un rasgo es una disposición a comportarse de manera estable en diversas circunstancias. Hay personas mentirosas, habladoras, valientes, etcétera.
El grado en que un rasgo está presente en cada persona se sitúa en un continuo que va desde la afirmación plena en un extremo hasta su término opuesto en el otro.
Durante el siglo pasado se realizaron varios intentos de reducir los rasgos individuales de la personalidad a un número limitado de categorías o tipos. Gordon Allport señaló que podrían utilizarse miles de palabras para describirlos. Raymond Cattell identificó 16 rasgos básicos aplicando el método estadístico del análisis factorial.
Modelo de Eysenck
Una de las tipologías que más han influido ha sido la de Eysenck que, aunque era conductista y consideraba los hábitos aprendidos como algo fundamental, opinaba que las diferencias de personalidad eran hereditarias. Su modelo reduce la personalidad a tres dimensiones heredables y con base fisiológica , pretende determinar las causas biológicas que están en el origen de estas dimensiones y confirmarlas experimentalmente.
Estas tres dimensiones son:
tiempo. Los sujetos que pertenecen al extremo del continuo Estabilidad Emocional, presentan estabilidad emocional, se excitan con dificultad, son calmados y despreocupados. En el extremo opuesto, los rasgos predominantes son: baja tolerancia al estrés, sugestionabilidad, falta de persistencia, lentitud en pensamiento y acción, poca sociabilidad y tendencia a reprimir hechos desagradables.
Las dos dimensiones o ejes, extroversión-introversión y estabilidad-inestabilidad emocional, definen cuatro cuadrantes que están integrados de la siguiente manera:
Los cinco grandes rasgos de la personalidad (Goldberg, McRae)
En los últimos años, muchas investigaciones consideran que los tres factores de Eysenck son insuficientes y se han centrado en la importancia de cinco rasgos esenciales. Los cinco grandes rasgos son extroversión, afabilidad, escrupulosidad, estabilidad emocional y cultura o cultura o apertura. Estos rasgos parecen ser universales entre las culturas, y algunas investigaciones indican que, en parte, pueden ser de origen fisiológico.
Es la técnica de evaluación de la personalidad mayoritariamente empleada por quienes atienden a personas con problemas psicológicos.
Una entrevista es una conversación con un propósito: obtener información de la persona entrevistada. A través de la entrevista las personas ofrecen información con respecto a distintos aspectos de su personalidad: pensamientos, sentimientos o conflictos. El entrevistador va guiando el diálogo de modo que le permita conocer los rasgos más significativos de la personalidad y el comportamiento del entrevistado. Los tipos de entrevistas:
Según la técnica utilizada
Esta técnica sirve para recoger información y registrar de forma sistemática y estructurada la existencia, frecuencia o duración de determinadas conductas.
Los teóricos conductuales y sociales del aprendizaje prefieren la técnica de la observación directa del individuo a lo largo del tiempo para determinar la influencia que el ambiente tiene en su comportamiento. Este método de evaluación de la personalidad no se basa en informes personales y da una buena idea de la variedad de conductas del sujeto, pero es costoso, lento y se presta a interpretaciones erróneas.
Para no depender de las habilidades de un entrevistador o de las habilidades interpretativas de un observador en la evaluación de la personalidad, los psicólogos diseñaron las pruebas objetivas o inventarios de personalidad.
Suelen presentar la estructura de un cuestionario, y consisten en una serie de preguntas destinadas a medir el grado en que un individuo posee un rasgo de personalidad, una gama de sentimientos o una forma de conducta.
Se aplican y califican de acuerdo con un procedimiento estándar. Por lo general, se elaboran de forma que la persona simplemente elija un sí o no como respuesta o seleccione una respuesta entre varias opciones.
Son las técnicas más utilizadas por los teóricos del enfoque de rasgos ya que no son costosas y son fáciles de calificar, pero se basan en el informe personal de los sujetos sobre su conducta.
Tratan de perfilar los patrones de conducta de una persona, no de revelar la dinámica de su personalidad oculta.
Se llaman pruebas objetivas porque son calificadas por igual por cualquier examinador experimentado y la interpretación viene dada a partir de la cuantificación de las respuestas. Tres de los cuestionarios de personalidad más conocidos son:
Los teóricos psicodinámicos creen que la gente, a menudo, no tiene conciencia de los determinantes de su conducta, tienen muy poca confianza en las pruebas objetivas de personalidad que se basan en autoinformes. En lugar de ello, prefieren usar pruebas proyectivas de personalidad, que constan de estímulos ambiguos capaces de producir un número ilimitado de respuestas.
Son las pruebas más utilizadas para evaluar el inconsciente, es decir para conocer los instintos y sentimientos ocultos para el sujeto y que pueden ser causa de conflictos. Se basan en la idea de que las personas proyectan continuamente sus percepciones, emociones y pensamientos en el medio exterior sin ser conscientes de ello.
Para su aplicación, se muestra al sujeto un estímulo ambiguo, un material esencialmente sin significado o alguna imagen vaga y se le pide que explique lo que significa el material para ella, que describa o relate una historia relacionada con dicho estímulo. Al no tener el estímulo un significado evidente, el sentido que le da el sujeto, reflejará los intereses y conflictos ocultos del mismo, es decir al tratarse de material poco estructurado, los sujetos proyectarán sobre el estímulo sus pensamientos y emociones.
Las pruebas proyectivas más conocidas son el Rorschach, el Test de Apercepción Temática (T.A.T. de Murray)
Estas competencias se clasifican en:
Las competencias personales : Determinan el modo en que una persona se relaciona consigo misma, el conocimiento y dominio de uno mismo.
▲ Conciencia emocional Capacidad para identificar los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones. Valoración de los distintos tipos de emociones y de su expresión. Autoestima, seguridad en sí mismo y sentimiento de autoeficacia. Conocimiento de fortalezas y debilidades.
▲ Regulación emocional Control de los estados, impulsos y recursos internos. Gestión y prevención de estrés. Expresión adecuada de emociones. Estrategias de autocontrol. Control y manejo de pensamientos y emociones negativas.
▲ (^) Automotivación Capacidad de encontrar fuentes que puedan guiar o facilitar la obtención de los objetivos personales. Valoración y regulación del esfuerzo. Desarrollo del optimismo. Capacidad de resiliencia, capacidad de enfrentarse a las dificultades y salir fortalecido de ellas.
Las competencias interpersonales : Determinan el modo en que las personas se relacionan con los demás, el modo en el que se manejan las relaciones
▲ Empatía Capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarse activamente por las cosas que preocupan a los demás. Prever, anticiparse en el reconocimiento y satisfacción de las necesidades de los que dependen de cada persona. Cultivar y aprovechar las oportunidades que ofrecen diferentes tipos de personas.
▲ Gestión de relaciones Comprenden habilidades como: escucha activa, manejo de conflictos, asertividad, creación de vínculos de colaboración y cooperación y habilidades de comunicación emocional.
David Wechsler propuso en 1958 la definición de inteligencia como” la capacidad global del individuo para actuar con propósito, pensar racionalmente y manejar efectivamente su ambiente ”. La medida de la inteligencia se plasmaba en un número que indicaba el cociente intelectual (C.I.) que reflejaba el nivel de competencias que lo componen, como son la capacidad de análisis., comprensión, retención y resolución de problemas de índole cognitivo.
Pero el individuo requiere desarrollar un conjunto de competencias no cognitivas que conforman el amplio espectro de la inteligencia en general y que se refiere a los componentes del área de desarrollo socio-emocional. Por eso hoy en día es posible hablar de una noción no-cognitiva de la inteligencia , referida a las habilidades de manejo emocional, personal y social, paralelas a las habilidades cognitivas conocidas.
Cuando en 1980 el profesor Howard Gardner realizó en la universidad de Harvard un estudio sobre el potencial humano y su realización se hizo una trascendental pregunta: ¿Por qué algunas
personas con un coeficiente intelectual muy alto fracasan miserablemente en sus vidas personales? En el año 1983 revoluciona el concepto de inteligencia a través de la teoría de Inteligencias Múltiples.
Definió la inteligencia como “ un potencial biopsicológico para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura ” (2001).
Las inteligencias son, por lo tanto, potenciales biológicos en bruto, que jamás pueden observarse en forma pura, dado que en la práctica se presentan actuando en conjunto, para resolver problemas y alcanzar fines definidos culturalmente. La inteligencia o las inteligencias son siempre una interacción entre las tendencias biológicas y las oportunidades de aprendizaje que existen en la cultura.
Al definir la inteligencia como una capacidad , Gardner la convierte en una destreza que se puede desarrollar , aunque no niega el componente genético.
Todos nacemos con unas potencialidades marcadas por la genética. Pero esas potencialidades se van a desarrollar de una manera o de otra dependiendo del medio ambiente, nuestras experiencias, la educación recibida, etc.
Es por esto que se pueden diseñar programas específicos para desarrollar las competencias emocionales en las personas, aunque también es cierto que algunas de ellas ya vienen a este mundo con un buen potencial en alguna de ellas que se observa desde pequeños, antes de que la educación haya dejado su impronta.
El aspecto principal la teoría de Inteligencias Múltiples de H. Gardner , consiste en reconocer la existencia de nueve inteligencias diferentes e independientes que interactúan y se potencian recíprocamente. La existencia de una de ellas, sin embargo, no predice necesariamente la existencia de alguna de las otras.
Inicialmente en el año 1994, propuso la existencia de siete inteligencias: lingüística, lógico‐ matemática, musical, cinestésica-corporal, viso-espacial, interpersonal e intrapersonal. Más adelante, en el año 2001 examinó concretamente las pruebas para incluir otras inteligencias, como la naturalista y la existencial. Recientemente, en 2011, ha descrito la décima como la Inteligencia Pedagógica.
Vamos a centrarnos aquí en dos tipos de inteligencia, la interpersonal y la intrapersonal , muy relacionadas con la inteligencia emocional…
Gardner las define como sigue: “ La Inteligencia intrapersonal es el conocimiento de los aspectos internos de la persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre las emociones y finalmente ponerles nombre y recurrir a ellas como un medio de interpretar y orientar la propia conducta .”
La Inteligencia interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás, en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan ocultado.
La Inteligencia Emocional es un concepto relativamente nuevo que introdujeron Peter Salovey y John Mayer en 1990. Estos psicólogos, formaban parte de la corriente crítica contra el concepto tradicional que consideraba la inteligencia sólo desde el punto de vista lógico-
▲ PODEMOS TRATAR DE IGNORAR LAS EMOCIONES, PERO ESO NO FUNCIONA
A menudo los profesionales no comparten ciertos tipos de información con otras personas de los equipos o tratan de ocultar sus sentimientos con el fin de protegerse a sí mismos y a los demás. Ese intento por controlar las emociones, sobre todo la demostración y la expresión, está muy extendido en el ámbito laboral.
¿Qué emociones observa en los demás y qué tipo de emociones no se muestran casi nunca? Parece, según los estudios, que la ira es la emoción más expresada y la alegría la menos expresada. Parece que las normas emocionales de las organizaciones dictan que la expresión de alegría no es profesional. Estamos en un trabajo, y se supone que uno no se divierte cuando trabaja. Por otra parte, la ira es una expresión de poder y autoridad. Sin embargo veremos como la alegría y el buen humor, fomentan el bienestar personal y grupal, dos aspectos importantes en los centros de atención mayores.
Lo queramos o no, nuestros sentimientos nos afectan tanto a nosotros como a los demás. No cabe duda en que no hay ninguna decisión que no se tome bajo la influencia de las emociones.
No podemos separar cuerpo y mente; somos criaturas racionales pero son las emociones las que nos convierten en verdaderos seres humanos y fortalecen nuestra racionalidad.
Los psicólogos Gorodon Coger y Alice Isen han estudiado durante muchos años la interacción entre estado de ánimo y pensamiento, y han descubierto que las emociones influyen en nuestro pensamiento de muchas maneras.
Las emociones positivas:
Las emociones negativas:
▲ LAS EMOCIONES SIGUEN PATRONES LÓGICOS
Las emociones forman parte de una secuencia de baja o alta intensidad.
No son acontecimientos que se produzcan de forma aleatoria: si el suceso o el pensamiento que inició un sentimiento continúa o se intensifica, entonces es posible que el sentimiento también se haga más intenso. Cada emoción tiene 10 sus propios movimientos. Como en una especie de partida de ajedrez, debemos saber de qué piezas disponemos y qué reglas gobiernan cada una de ellas.
▲ LOS UNIVERSALES EMOCIONALES EXISTEN, PERO HAY DETALLES ESPECIFICOS La inteligencia emocional funciona, en parte porque existen reglas universales sobre las emociones y su manifestación. Pero aunque todos seamos capaces de identificar con claridad la expresión emocional de otra persona a pesar de no conocer su lengua, existen reglas de expresión emocional propias de cada sociedad. En cada entorno social y cultural unas emociones son más valoradas que otras, se permite su expresión o se sanciona, se ven con buenos o malos ojos, etc....esto significa que cada cultura tiene también normas de control emocional particulares. Las emociones secundarias están muy influidas por la cultura, y la diferencia de género también es otra variable a tener en cuenta.
Durante toda la vida del ser humano, las emociones ocupan un lugar primordial como principal fuente de experiencia y sensación en cada una de las actividades que realiza, brindándole un valor determinado a cada conducta en cada momento.
En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se define como “ una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática ”.
En el Diccionario de Neurociencia , de Mora y Sanguinetti (2004) se define la emoción como “una reacción conductual subjetiva producida por la información proveniente del mundo externo o interno (recuerdos) del individuo. Se acompaña de fenómenos neurovegetativos. El sistema límbico es parte importante del cerebro relacionado con la elaboración de las conductas emocionales”.
♦ Cambios en el sistema inmunológico
Las emociones son fenómenos multidimensionales caracterizados por cuatro elementos: cognitivo (cómo se llama y que significa lo que siento), fisiológico (qué cambios biológicos experimento), conductual (hacia donde dirige cada emoción mi conducta) y expresivo (a través de que señales corporales se expresa).
Las diferencias individuales en la vivencia de las emociones tiene dos orígenes: la herencia y el medio. La interacción entre ambos es lo que configura las experiencias emocionales de las personas individuales.
La herencia produce unos esquemas de comportamiento emocional que queda reflejado en lo que llamamos temperamento. Sin embargo la influencia del entorno es fundamental sobre todo en los primeros años de vida y en el ámbito familiar, lo que va configurando el carácter particular de cada alumno.
A lo largo del proceso de aprendizaje y del establecimiento de relaciones sociales, las emociones se van modulando, y muchos aspectos van cambiando.
Las personas vamos configurando unos esquemas emocionales basados en parte en la experiencia y en parte en el temperamento. Estos esquemas constituyen la esencia de las diferencias individuales, y en estos esquemas se basan los estilos de respuesta emocional que caracteriza a cada una de las personas.
Esto lo podemos observar todos los días en nuestro trabajo: lo que a una persona mayor le asusta a otra le fascina y le parece un reto interesante; lo que a una le enfada, a otra le produce tristeza; la propuesta que a uno le hace protestar, a otro le deja en la más absoluta apatía.
Pero ¿qué ocurriría si no tuviéramos emociones? No podríamos sobrevivir, no detectaríamos el peligro, nuestra vida estaría vacía de amor y de ilusiones, no sentiríamos motivación por nada ni admiración por nadie, no aprenderíamos o el aprendizaje sería demasiado complicado al desaparecer la curiosidad y el deseo de buscar respuestas y explorar lo desconocido.
▲ Emociones primarias: La diferencia que establece entre las emociones lleva a Damasio (2000, 2007) a definir a las emociones primarias como aquellas reacciones innatas, pre-organizadas, del organismo ante un estímulo del medioambiente. Dependen de los circuitos del sistema límbico. Paul Ekman definió seis emociones primarias: el miedo, la ira, la tristeza, la aversión o asco, la sorpresa y la alegría. A estas se agrega una séptima que está muy presente en la comunicación humana: el desdén o desprecio. Ekman constató que cada una de estas emociones se encontraba en todas las culturas y que cualquier persona de cualquier cultura, podía reconocer su expresión. Actualmente se está de acuerdo en considerar que las emociones constituyen una serie de mecanismos corporales desarrollados durante la historia evolutiva de los organismos (filogenia), susceptibles de modificarse –al menos en parte- mediante el aprendizaje y la experiencia (ontogenia) y cuyo principal objetivo es aumentar la homeostasis, la supervivencia y el bienestar del organismo.
Las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado. Todas las emociones se relacionan con un conjunto de reacciones:
La ira : la sangre fluye hacia las manos facilitándose la utilización de armas o el propinar golpes contundentes. El ritmo cardiaco se eleva y se liberan hormonas como la adrenalina que disponen el cuerpo para la acción. La ira se asocia con la furia, el ultraje, resentimiento, cólera, indignación, fastidio, hostilidad y en extremo, con la violencia o el odio.
El miedo : hay una redistribución de la sangre en las partes indispensables en las acciones evasivas; puede haber una paralización repentina mientras se analiza una respuesta adecuada, pero en suma, el cuerpo está en un estado de máxima alerta. El miedo se asocia con ansiedad, nerviosismo, preocupación, inquietud, cautela y en un nivel más profundo con fobia y pánico.
La alegría : se inhiben sensaciones negativas o de intranquilidad. Parece que no hay reacciones fisiológicas relevantes, salvo una sensación de paz y calma corporal. Se asocia con placer, deleite, diversión, placer sensual, gratificación, euforia, éxtasis y en un extremo patológico, con la manía.
La sorpresa. El levantar las cejas en expresión de novedad o sorpresa permite ampliar el campo visual y que llegue más luz a la retina; esto ofrece más información sobre el hecho inesperado, lo cual facilita cualquier análisis y permite idear el mejor plan de acción.
El asco : según lo ha sugerido Darwin, el gesto facial de asco aparece como un intento por bloquear las fosas nasales en caso de probar una sustancia desagradable o de que exista necesidad de escupirla.
La tristeza. La tristeza tiene una función adaptativa en caso de una pérdida significativa. La tristeza desencadena una caída de la energía y el entusiasmo por las actividades de la vida, sobre todo por las diversiones y los placeres; frena el metabolismo del organismo e induce al aislamiento y recogimiento. En casos muy profundos y en su extremo patológico, la tristeza puede desembocar en depresión.
Las emociones primarias son automáticas y cumplen una función adaptativa y saludable dentro del organismo al ayudarnos a reaccionar inmediatamente frente a un estímulo.
Es importante reconocer que cada emoción puede tener distintos niveles de intensidad , por lo cual precisamente existen términos diferentes. Por ejemplo, una persona puede estar de mal humor porque esperaba una visita que no llega más alta y piensa que su familiar o amigo se ha olvidado de él, mientras que otra persona muestra indiferencia o apatía ante la misma situación. Los dos están enfadados, pero la intensidad de su enfado difiere y, en consecuencia, también su forma de expresar la emoción.
▲ Emociones Secundarias
Si las emociones primarias son como la materia prima a partir de la cual se pueden “fabricar” todas las demás emociones, mediante el aprendizaje es factible adquirir emociones ligadas a multitud de situaciones y circunstancias de la vida cotidiana. Hablamos entonces de emociones secundarias.
Estas emociones están influidas por las normas sociales en las que hemos sido educados, por tanto, se valorarán de forma diferente en función de la cultura, las experiencias pasadas, las creencias personales o el entorno social. Si hacemos una valoración diferente de un acontecimiento, la reacción emocional será también diferente.