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Budismo comprometido, Apuntes de Sociología de la Religión

Resumen del tema de budismo comprometido en la asignatura Sociología de la religión.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 23/03/2021

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oscar-jesus-suarez-gonzalez 🇪🇸

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RESÚMENES DE LOS 3 ARTÍCULOS SOBRE BUDISMO COMPROMETIDO
(Anselmo)
Aung San (1999) Budismo y desarrollo.
Se trata del discurso de Aung San suu Kyu en la Conferencia anual del Memorial Pablo
VI, siendo la primera persona de religión no católica en darlo (lo lee su marido porque
ella no puede salir del país por su militancia contra la dictadura). Es una líder birmana
premio Nobel de la Paz en 1991.
“Los caminos del desarrollo pleno”
Todos los pueblos y credos pueden coexistir en paz, cualquiera sea la raza o religión, se
pueden acordar ciertos valores básicos. En la conferencia busca analizar dichos valores
básicos desde el punto de vista budista. Define su lugar de enunciación como el de una
persona comprometida con el desarrollo humano y con conocimiento medio del
budismo, no de una experta.
El desarrollo ya no se mide sólo en términos económicos, se incluyen factores
sociopolíticos y Aung San sugiere que conlleva también el cultivo de valores
espirituales. El espíritu del desarrollo budista sería aquel en el que la fuerza interior
debe ser cultivada al mismo tiempo que la compasión y el amor. Hay que actuar en dos
frentes: el interior (sobre la avaricia, el odio y la falsedad) y el exterior (impacto de las
tendencias en la sociedad y en el planeta). Los budistas hablan de cuatro estados
celestes de la mente: el amor, la compasión, el gozo contagioso y la ecuanimidad. La
última es casi imposible por lo que hay que centrarse en los otros tres.
El primero, el amor (metta), estaría relacionado con el amor cristiano, ambos refieren al
amor desinteresado que busca dar y servir sin necesidad de recibir a cambio. Con esto
vienen la comprensión, la fortaleza, el perdón y la simpatía. Tanto Jesús como Buda son
muestra de esto. Se relaciona todo esto con el trabajo humanitario, el cual debe estar
presente en los proyectos de desarrollo, pues siempre deben hacerse teniendo en mente a
las personas. Como afirma el Dalai Lama, hay que afrontar los problemas de desarrollo
asumiendo que compartimos los problemas y sufrimientos de los demás y haciendo un
esfuerzo conjunto.
Todo ello tiene mucho que ver con la caridad, que está vinculada a este amor como
equivalentes. La falta de amor no se compensa con nada, ni con dinero, ni tecnología, ni
conocimiento científico, etc. Los planes de desarrollo fruto del amor buscarán la
seguridad interna y externa, de felicidad mental y física, para otros.
El perfecto metta (amor, bondad) implica un sentido del equilibrio, no discrimina entre
uno mismo y los demás. Se inicia la meditación buscando la felicidad y la paz propia
para luego dirigirla a quienes nos han ayudado y luego hacia los seres queridos. Pero
hay que tener cuidado con el apego, que atrapa y busca la posesión, es el enemigo
cercano del amor. A partir del amor a los seres queridos se llega a aquellos que miramos
con negatividad, llegando al final a abarcar a todos los seres con una bondad auténtica,
sin favoritismos ni hacia uno mismo ni hacia los demás..
La compasión sería la que movilizaría el desarrollo, la que planta la raíz del dharma. La
compasión es necesaria en el budismo, se ha de ser compasivo por naturaleza. También
es muy importante la sabiduría, deben equilibrarse mutuamente ambas para que se dé la
armonía y se llegue al bien común. En un mundo ideal, la compasión engendraría
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RESÚMENES DE LOS 3 ARTÍCULOS SOBRE BUDISMO COMPROMETIDO

(Anselmo) Aung San (1999) Budismo y desarrollo. Se trata del discurso de Aung San suu Kyu en la Conferencia anual del Memorial Pablo VI, siendo la primera persona de religión no católica en darlo (lo lee su marido porque ella no puede salir del país por su militancia contra la dictadura). Es una líder birmana premio Nobel de la Paz en 1991. “Los caminos del desarrollo pleno” Todos los pueblos y credos pueden coexistir en paz, cualquiera sea la raza o religión, se pueden acordar ciertos valores básicos. En la conferencia busca analizar dichos valores básicos desde el punto de vista budista. Define su lugar de enunciación como el de una persona comprometida con el desarrollo humano y con conocimiento medio del budismo, no de una experta. El desarrollo ya no se mide sólo en términos económicos, se incluyen factores sociopolíticos y Aung San sugiere que conlleva también el cultivo de valores espirituales. El espíritu del desarrollo budista sería aquel en el que la fuerza interior debe ser cultivada al mismo tiempo que la compasión y el amor. Hay que actuar en dos frentes: el interior (sobre la avaricia, el odio y la falsedad) y el exterior (impacto de las tendencias en la sociedad y en el planeta). Los budistas hablan de cuatro estados celestes de la mente: el amor, la compasión, el gozo contagioso y la ecuanimidad. La última es casi imposible por lo que hay que centrarse en los otros tres. El primero, el amor ( metta ), estaría relacionado con el amor cristiano, ambos refieren al amor desinteresado que busca dar y servir sin necesidad de recibir a cambio. Con esto vienen la comprensión, la fortaleza, el perdón y la simpatía. Tanto Jesús como Buda son muestra de esto. Se relaciona todo esto con el trabajo humanitario, el cual debe estar presente en los proyectos de desarrollo, pues siempre deben hacerse teniendo en mente a las personas. Como afirma el Dalai Lama, hay que afrontar los problemas de desarrollo asumiendo que compartimos los problemas y sufrimientos de los demás y haciendo un esfuerzo conjunto. Todo ello tiene mucho que ver con la caridad, que está vinculada a este amor como equivalentes. La falta de amor no se compensa con nada, ni con dinero, ni tecnología, ni conocimiento científico, etc. Los planes de desarrollo fruto del amor buscarán la seguridad interna y externa, de felicidad mental y física, para otros. El perfecto metta (amor, bondad) implica un sentido del equilibrio, no discrimina entre uno mismo y los demás. Se inicia la meditación buscando la felicidad y la paz propia para luego dirigirla a quienes nos han ayudado y luego hacia los seres queridos. Pero hay que tener cuidado con el apego, que atrapa y busca la posesión, es el enemigo cercano del amor. A partir del amor a los seres queridos se llega a aquellos que miramos con negatividad, llegando al final a abarcar a todos los seres con una bondad auténtica, sin favoritismos ni hacia uno mismo ni hacia los demás.. La compasión sería la que movilizaría el desarrollo, la que planta la raíz del dharma. La compasión es necesaria en el budismo, se ha de ser compasivo por naturaleza. También es muy importante la sabiduría, deben equilibrarse mutuamente ambas para que se dé la armonía y se llegue al bien común. En un mundo ideal, la compasión engendraría

únicamente compasión, pero en la realidad puede hacer que otros se aprovechen. Esto hace necesaria la combinación y el equilibrio con la sabiduría. De esta manera, los proyectos de implantación de programas de desarrollo deben vigilar este equilibrio. Donde se dan bondad y compasión, se deriva el gozo lleno de alegría. Así debe darse fruto de los proyectos del desarrollo. La importancia de la justicia es vital. Si hay bondad auténtica y compasión, equilibradas con sabiduría, no faltará justicia. En esta línea, la defensa de los derechos humanos básicos tiene que formar parte de cualquier programa de desarrollo, basados en el respeto de la dignidad inherente al ser humano. Los conceptos de desarrollo se dividen en los centrados en las personas y los centrados en el gobierno. El desarrollo debe centrarse en el pueblo, no en naciones o estados, debe aumentar el poder del pueblo. Los pueblos deben de participar en los procesos sociales, políticos y económicos, todo esto basado en fundamentos democráticos. Es la antítesis de que el desarrollo debe ser definido y dirigido por gobiernos. Una ciudad desarrollada no debe medirse por sus rascacielos, sino por los valores que presente su crecimiento (sencillez, comodidad y respeto a la comunidad que la habita). Sin embargo, otras cosmovisiones sí miden la riqueza en términos materiales y por las cifras e indicadores de crecimiento, ignorando las injusticias y el dolor. Cuando las personas trabajan juntas en amor y compasión, las barreras se vencen. Todos los proyectos son posibles cuando son llevados a cabo por personas con corazón lleno de caridad. Hay que implantar el amor y la compasión para hacer del mundo un lugar mejor, iniciando este desarrollo en el interior. Eric Rommeluele (1999) El budismo comprometido. Los budistas comprometidos tienen voluntad común de aliviar el sufrimiento del mundo mediante un compromiso en instituciones, estructuras y sistemas sociales, políticos, económicos, etc., de la sociedad. Dicho compromiso puede tomar muchas formas (voto, lobbying, protesta pacífica, desobediencia civil…) pero siempre busca provocar transformaciones en las instituciones que generan sufrimiento a través de formas diversas de opresión o injusticia. Un budismo transversal: El budismo comprometido no surge de una escuela particular y está tanto en Occidente como en Oriente. Innova pues arraiga al budista a la vida política, económica o civil para llegar al ideal de sociedad justa, equitativa y libre, por lo que se opone a las estructuras establecidas. Generalmente, los monjes budistas se aislaban conjuntamente en comunidades de retiro espiritual y se mostraban conformes con el orden establecido. Frente a esto, el movimiento del budismo comprometido asume que hay que ir más allá del sufrimiento psicológico o existencial y afrontar las desigualdades sociales. Predomina en América, en países anglosajones y en Alemania. Habría una separación dentro del budismo comprometido entre los que lo entienden como un complemento necesario a las actividades tradicionales (meditación, estudio, etc.) y otra minoría más radical que lo entendería como una vía espiritual en sí misma. Un punto de encuentro entre Oriente y Occidente: Nace de la interacción de la tradición de liberación interior y la tradición de libertad política. Nociones civiles de libertad, igualdad y fraternidad, hacen eco de ideales espirituales como repartición o respeto. Es un término forjado en la guerra del Vietnam por Thich Nhat Hanh, pero tiene historia centenaria en Asia, era una lectura budista del marxismo. Aunque Gandhi ha reemplazado a Marx en los iconos del budismo comprometido, el movimiento surgió

ambientalistas primaban la conservación del medio ambiente frente al desarrollo económico. Interpretan, desde entonces, los principios budistas para preservas los bosques por razones religiosas, espirituales y de calidad de vida. Han buscado unirse con líderes aldeanos y ONGs para hacer proyectos. Entendían las raíces de los problemas medioambientales en la codicia, el odio y la ignorancia. Emprendieron proyectos sobre el conocimiento local y la cooperación, enfatizando en la autosuficiencia frente a los cultivos extensivos y destructivos. A finales de los 80, iniciaron las prácticas de ordenación de árboles. Desde 1970 empieza a surgir un movimiento a nivel nacional que se va a conformar en el Movimiento Budista Ambiental Tailandés. Se enmarca en los Movimientos Budistas de Liberación que se basan en el budismo comprometido. Resaltan una nueva concepción de las relaciones humanas con la naturaleza y la responsabilidad humana hacia ésta. Conceptos del budismo mahayana (interdependencia, vacío, ausencia del ego) o preceptos morales del theravada son fundamentales. En la constitución del budismo socialmente comprometido, el Venerable Buddhadasa Bikkhu y su seguidor Sulak Sivaraksa tuvieron un importante papel, articulando el potencial para un discurso crítico con las injusticias sociales. Según el segundo, la religión debe desempeñar dos roles: sacerdotal (mantener el status quo) y profético (contribuir a una sociedad más justa y pacífica en la tierra), saliendo el compromiso budista del segundo. Los monjes deben acabar con el sufrimiento de los humanos y la naturaleza. Si uno explota la tierra o a sus seres para obtener riqueza no actúa de acuerdo con el óctuple sendero y no sigue la doctrine budista para cesar el sufrimiento y el deseo. La protección del medio ambiente se relaciona con los cinco preceptos morales: no matar o dañar a un ser vivo, no robar, no consumir alcohol o drogas que disminuyan la conciencia, no mentir y no practicar sexualidad irresponsable. Los budistas ambientalistas tienen el primer precepto por fundamental. Para el budismo theravada cortar árboles y cultivar la tierra es destruir a un ser viviente: la naturaleza. Aunque los monjes empezaron el activismo ambiental de manera individual creando nuevos significados que conectaban el medio ambiente con la filosofía budista, fueron organizándose colectivamente y cooperando con comunidades locales frente a la agenda de desarrollo estatal y sus proyectos contra la naturaleza y lugares sagrados. Sus actos se entienden fundamentados en el budismo y su concepción de la relación hombre- naturaleza, dirigido a la espiritualidad y a las formas de vida. Para lograr un mayor impacto, se han apoyado en ONG y han creado las suyas propias también. Esto ha llevado a proyectos de conservación en laicos y otros segmentos sociales como estudiantes. El artículo destaca la práctica innovadora y simbólica de la ordenación de árboles como una de las más importantes del movimiento, aunque haya muchas otras como las caminatas de concientización, la negociación con oficiales gubernamentales para la regulación ambiental o las protestas pacíficas contra proyectos de desarrollo. La ordenación de árboles se inicia en el norte de Tailandia y se extiende a Camboya, Laos y Myanmar. Rodean los árboles con vestiduras monásticas para prevenir que los corten aludiendo al mal karma que se adquiere por cortarlos. Se hace en una ceremonia con aldeanos y monjes (estos últimos cantan y luego se invoca a los espíritus locales, terminan dedicándole la ceremonia a la familia real de Tailandia, haciendo que se identifiquen las ordenaciones con el Estado tailandés). Se involucran los espíritus y la ecología científica con el apoyo de las comunidades locales y las ONG. Pasó a tener aceptación amplia en Tailandia la ordenación de árboles, reconocida por el rey en 1997. Esta práctica sería una tradición inventada basada en la sacralidad de los símbolos

budistas thai, el poder espiritual y la monarquía. Esta tradicionalidad le confiere legitimidad. Incluye la creencia en espíritus que habitan en el bosque y fuerzas no- humanas superiores a la visión occidental de subyugación de la naturaleza a la humanidad. Así, no es una acción meramente ambientalista, sino que tiene que ver con las creencias tradicionales de las comunidades locales. También sería un proceso de territorialización de diversos actores contra el Estado tailandés reafirmando sus identidades y responsabilidades locales. En las conclusiones se afirma que la cantidad de monjes que forman parte del Movimiento es pequeña comparada con los monjes totales en Tailandia, y su fuerza no es suficiente para cambiar los patrones destructivos de deforestación y de crecimiento económico neoliberal basado en la explotación de recursos naturales. Sin embargo, admite su importancia y capacidad de tomar fuerza en el largo plazo. Su concepción de la naturaleza reta su capitalización y rechazan el desarrollo promovido por el Estado tailandés. Con esto, los monjes se comprometen en la modernidad desafiando el legado histórico de apoyo entre religión y Estado por sus interpretaciones de problemas socioambientales.