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comentario al libro de buen amor
Tipo: Tesis de Bachillerato
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Juan Ruiz compuso en la segundo cuarto del siglo XIV, probablemente en el 1343 1 , el libro que más empeñó la crítica literaria en la descifrado de su significado: El Libro del Buen Amor. La investigacóin de los estudiosos siempre se concentró sobre la peculiaridad y originalidad de esta obra, que es la parodia. La presencía de elementos parodicos en el libro, que tiene rasgos tematicos pertinentes a la religión y a la forma poética más alta en el siglo XIV, la cuaderna via, no queda patente la intención del escritor, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Durante todo el relato de las venturas amorosas del protagonista 2 se cela, detrás de reflexiones filosoficas de marca medieval, complejos juegos parodicos que frustan el sentido más intelectual de la obra. Por este continuo juego del escritor la finalidad de la obra queda desconocida. Algunos estudiosos la intepretan solo con sentido cómico, mientras otros la juzgan como resumen de muchos exempla medievales utilizados por una finalidad didáctica, típica de la tradición intelectual universitaria. El estudioso Pierre Ullman, sobre esta larga discussión, propuse una mediación, que permite la convivencia de los que interpretan el Libro del Buen Amor parodicamente y de los que son más propensos por el lado parodico. 3 En el mismo prologo de la obra del Arcipreste de Hita es evidenciada esta differencía de arcercamiento a la obra:
«E ansí este mi libro a todo omne o muger, al cuerdo e al non cuerdo, al que entendiere el bien e escogiere salvaçión e obrare bien amando a Dios, otrosí al que quisiere amor loco, en la carrera che andudiere puede cada uno dezir: Intellectutm tibi dabo e cetera .» 4
Juan Ruiz mismo permite el aceso a su obra por si los cuerdo si los non cuerdos , omne o muger , a los más religiosos y a quienes son más profanos. Aunque este podría ser un otro engaño jocoso y provocativo del autor, creo que sea mejor mantener la posición interpretativa más abierta que acepta el público en su entereza, dejando a todos jugar con el autor en este intricado bosque de significados opuestos. El comentario a vos presentado se empeña a mostrar los puntos fundamentales del encuentro, y a veces choque, entre la intepretación pariódica y didactica en el relato de argumentos religiosos o poéticos.
1 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor, p. XXIII, edición de Alberto Blecua, Cátedra, Madrid, 2012. Todas las citaciones son extraidas por este edición del Libro de Buen Amor. 2 La diffrencia entre el rol del autor y del protagonista o la indentificación de estos con el mismo personaje es discutida mucho entre los estudioso, que interpretando esta correlación se dividen en los que la reputan parecida a el genero literario de la autobiografía o de la biografía fingida. Su lugar de nacimiento es objeto de controversia desde que en un artículo de 1972 Emilio Saéz y José Trenchs, en su comunicación J uan Ruiz de Cisneros (1295/1296-1354/1352) autor del Buen Amor , publicado en las Actas del I Congreso Internacional sobre el Arcipreste de Hita. 3 Ullman. P. L., La Paradoja didáctica y el Libro de buen amor , in El Arcipreste de Hita. El libro, el autor, la tierra, la época. Actas del I Congreso internacional sobre el Arcipreste (1972) , ed. Manuel Criado de Val, Barcelona, Seresa, 1973, pp. 53-57. 4 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , p. 10.
intermediario del protagonista para comunicar con sus queridas mujeres. Ya que tiene un rol mediano entre el amante y la querida, representa una de las llaves más importantes por la verificación de la convivencia en la obra de rasgos del amor sacro y cómico/profano. Se adverte su importancia por la realización del amor del narrador, pero su carácter varia, pasando dal sacro, codificado con un léxico típico de los libros sobre milagros de la Virgen, y al profano, cuando ella se revela en toda su humana astucia y son reveladas las ansidades del autor por satisfacer su necesidades sexuales. Aunque ella cumple la función imprescindible y tradicional de ponte de comunicación entre el hombre y la mujer, su razones no son tan ilustres. Como demuestra el mismo narrador, ella se permite en el rol de intermediario solo despues de haberse mañosamente asigurada una buena recompensa. De hecho cuenta en primer lugar la dificultad que ella podría encontrar en el convecer Doña Endrina a ver el narrador, y después, en manera muy lista, dice que hay un otro pretendiente a la mano de la señora:
«Yo lo trayo estorvado por quanto non lo afinco, ca es omne de buen linaje, viene donde vós venides; mandóme por vestüario una piel e un pellico, diómelo tan bien parado, que nin es grande nin chico.»^5
Solo cuando el Arcipreste contesta que quiere pagarla bien, ella empeza a utlizar su maestría para convencer la mujer. Este trozo del cuento revela la verdadera natura de inteligente mujer que es interesada a la ricomprensa que los enamorados le prometen y no a su rol tan importante en el desarrollo del amor cortés según las reglas medievales. Los ejemplos que van a seguir intentan a demostrar la ambivalencia lexical que se encuentra cuando el narrador se refiere a este personaje. En primer lugar el primer discurso entre el protagonista y Trotaconventos tiene los rasgos de la reverencia hacía una de las figuras religiosas católicas fundamentales, la Virgen:
«Desque fue en mi casa esta vieja sabida, díxele: “¡Madre Señora, tan bien seades venida! En vuestras manos pongo mi salud e mi vida; si vós no me acorredes, mi vida es perdida.
Oí dezir de vós siempre mucho bien e aguisado, de quántos bienes fazedes al que a vós viene coitado; cómo ha bien e ayuda quien de vós es ayudado; por la vuestra buena fama yo é por vós enbïado.
Quiero yo fablar convusco bien en como penitençia toda cosa que vos diga, oídla en paçïencia; sinon vós, otro non sepa mi quexa e mi dolençia”. Diz la vieja: “Pues dezidlo, e aved en mi creençia.»^6
El vocativo utilizado por el enamorado, Madre Señora , típicamente directo a María y por eso extremamente elevado, puede ser verificado dentro de la misma obra, no en un sentido cómico, al inicio de la obra, cuando el autor pide por el ayudo de Dios y de la Virgen en la composición del libro.
«Dame tu graçia, Señora de todos los señores, tira de mí tu saña, tira de mi rencores, faz que todo se torne sobre los mescladores:
5 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , cuarteta 714. 6 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , cuartetas 701-
¡ayúdame, Gl[or]iosa, Madre de pecado[res].»^7
El sutil juego entre el rasgo religioso y el rasgo paródico se queda patente en la utlización de una denominación tan importante en la cúltura profundamente religiosa de la Edad Media por los
7 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , cuarteta 10
experta en la combinación de los amores y parejas, después de la falencia en el aproche directo del hombre a la mujer el la plaza de la ciudad, 8 puede ser justificada solo por su dote de match-maker , no solo por su rol importante en el logro del Buen Amor, que es considerado por lo mismo narrador el mejor.^9 Otro ejemplo textual de la ambigua denominación de la sabida se encuentra en el paralelismo con su personaje y los epítetos a ella reservados.
«Dezir todos sus nombres es a mí fuerte cosa: nombres e maestrías más tienen que raposa.»^10
«Más serían lo sus nomnes que nos della leemos Que las flores del campo de la más grant que sabem.»^11
Este analogía entre el libro del Arcipreste de Hita y el de Berceo, subrayada por A. S. Michalaski, 12 responde y explica perfectamente a la intención paródica que relaciona a un personaje mezquino como Trotaconventos el respecto debido a la Virgen.
El topos literario de la descripción de la mujer, que llega de la tradición clásica griega y latina, pasó al canon poético cortés medieval. Aunque la querida tiene rasgos diferentes por el obvio cambio cultural que subió la literatura desde la época clásica a la Edad Media, la práctica de describir sus formas hermosas se mantiene en la arte poética. Creo que sea corecto decir que el ideal femenino era dictado por los rasgos de la lírica provenzal, que se desarolló en la parte final de la Edad Media, que encontró una grande respuesta en otro paises, como Italia y España. En la primera empezó a ser utilizada esta nueva forma de componer poésias en Sicilia, en la corte de Fedrigo II de Suabia, que fue exportada en el norte, en las zonas de Bologna y Firenze, creando el movimiento del stil novo. En España también los reyes de Aragona y Castilla-León opsitan en calidad de mecenases los poetas franceses provenzales, veniendo en contacto con la nueva cultura poética. La cociencia de la lírica provenzal es testimoniada en el Libro de Buen Amor en dos ejemplos donde se puede encontrar la palabra trobador y el verbo trobar , que se refieren directamente a este genero lírico frances:
«a trobar con locura no creas que me muevo; lo que buen amor dize, con razón te lo pruevo.» (cuarteta 66cd)
«Por conplir su mandado de aquesta mi señor fize cantar tan triste como este triste amor; cantávalo la dueña, creo que con dolor: más que yo podría ser d'ello trobador.» (cuarteta 92)
El utilizo de palabra metaliterarias tan importantes en el contesto poético de aquel período histórico-cultural demuestra que el Arcipreste no era indiferente a la nueva manera de componer que se estaba desarollando en Europa. La lírica francesa provenzal ha dejado su marcos también en el
8 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , cuartetas 656- 9 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , p. 6- 10 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor , cuarteta 927, vv c-d 11 Berceo, Milagros de Nuestra Señora , 42cd, http://es.wikisource.org/wiki/Milagros_de_Nuestra_Se%C3%B1ora (18/11/2013) 12 Michalaski A. S., La parodia hagiográfica y el dualismo eros-thanatos en el Libro de buen amor , in El Arcipreste de Hita. El libro, el autor, la tierra, la época. Actas del I Congreso internacional sobre el Arcipreste (1972) , ed. Manuel Criado de Val, Barcelona, Seresa, 1973, pp. 57-77.
Libro del Buen Amor, porque el autor decide utilizar el verbo trobar para señalar la actividad poética en el primero ejemplo y el nombre trobador para identificar quien canta la historia di alguien (en este caso el dolor de la dueña ). Como dice la obra Historia de la Literatura: Edad Media y Siglo de Oro, aunque tenemos que estar cuidados mientras hablamos de la influencia de la poésia trobadorica en España, podemos encontrar huellas de la cultura francesa en la peninsula. Sabemos que la difusión de la poesía se espandió en el territorio ispánico desde la época de Alfonso VII y se amplió con Alfonso VIII, en virtud de su casamiento con Leonor de Aquitania. En las cortes reales convivían de consecuencia varios géneros poéticos, la lírica castellana, la galaico-portuguesa y la provenzal, que era utilizada como medio de comunicación lirica al par de los propios de la peninsula. 13 El utilizo de este código cortese en el Libro de Buen Amor es deformado paródicamente por el Arcipreste de Hita. La descriptio pulchritudinis es desarollada con tanta precisión que cae en el ridículo. Si leemos las enseñanzas de Don Amor sobre los estilemas físicos de la mujer (cuartetas 430-435) nos damos cuenta que destrás de la descripción tradicional se esconde el sutil juego del narrador. De hecho la descripción, que define el ideal de belleza femenina cortés, no se para en el catálogo de las mejores calidades de las mujeres, pero continua añadendo detalles con negaciones o caracteres necesarios por su hermosidad.
«Que no sea muy luenga nin otrosí enana.» (cuarteta 431b)^14
«las enzivas bermejas; los dientes agudillos.» (cuarteta 434c)^15
«la su faz sea blanca, sin pelos, clara y lisa.» (cuarteta 435a)^16
La maestría de Juan Ruiz está en la mezcla de las caracteristicas típicas de la tradición cortés y la adjunta de particolares y detalles, que van a engordar tanto el catálogo de los rasgos necesarios para definir la belleza femenina que explode en algo cómico.
Podemos concluir este breve comentario sobre el Libro de Buen Amor resumendo los conceptos expuestos en la introducción: la obra de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, no deja elegir si tiene rasgos solo cómicos o solo didácticos, pues tenemos que abarcar ambos y seguir el ambiguo juego del autor. El Libro de Buen Amor juega con varias tematicas, en el especifico con el tema religioso y él amoroso típico de la lírica cortés provenzal. En ambos los casos, Juan Ruiz utiliza una sutil parodia para dejar que otras intepretaciones sean comprendida por el lector. En el caso del tema religioso, él utiliza, por la descripción de un personaje mesquino, Trotaconventos, los apelidos dedicados a la Virgen y el rol de la mensajera en la dinámica amorosa cortés. Cuando trata el argumento poético, como en el ejemplo de la descripción de la mujer, volca sus características bromando con la idea de una mujer perfecta.
13 Pérez Priego M. A., Verdú, Historia de la literatura española. Edad Media y Siglo de Oro , I parte, unidad didáctica II, UNED, Madrid, 1977, pp. 51-54. 14 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor. 15 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor. 16 Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de buen amor.