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Comentario de texto de Libro de Buen Amor
Tipo: Apuntes
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[1] Estrofas 653-656: Aquí dice cómo fue a hablar con doña Endrina el Arcipestre 653 ¡Ay Dios, cuán hermosa viene doña Endrina por la plaza! 16A ¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza! 14A ¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, que buenandanza! 16A Con saetas de amor hiere cuando sus ojos alza. 14A 654 Pero ese lugar non era para hablar de amor, a mí luego me vinieron mucho miedo y muchos temblores, mis pies y mis manos no eran ya dueños de sí, perdí entendimiento, perdí fuerza, me cambió el color. 655 Unas palabras tenía pensadas para decirle, el miedo que sentía ante la gente me hacía hablar de otras cosas, apenas me conocía ni sabía qué decir ir, mis palabras no seguían los dictados de mi voluntad. 656 Hablar con una mujer en la plaza es cosa muy peligrosa, como un perro malo atado detrás de una mala puerta abierta, conviene decir alguna ocurrencia graciosa y alguna sutileza encubierta. sólo en un lugar seguro se puede hablar de forma directa. [2] Estrofas 697-701: Trotaconventos 697 Busqué trotaconventos como me mandó el Amor, 16A de todas las maestras escogí la mejor, 14A Gracias a Dios y a mi buena suerte, que fueron mis guías, 16A encontré la tienda de la sabia corredora. 14A 698 Encontré una vieja como la que necesitaba, artera y maestra y con mucho saber, doña Venus por Pánfilo non pudo más hacer que cuanto hizo ésta por proporcionarme placer. 699 Era una vendedora vieja de éstas que venden joyas: de éstas que echan el lazo, de éstas que cavan las hoyas, no hay tales maestras como éstas viejas troyas, éstas dan el golpe: si tienes orejas, lo oigas. 700 Como tienen por costumbre estas tales vendedoras, andan de casa en casa vendiendo muchas donas, non se resguardan de ellas, están con la gente, hacen con el mucho viento andar las tahonas. 701 Desde que llegó a mi casa esta vieja sabia, le dije: «Madre señora, sea bien venida, en vuestras manos pongo mi salud y mi vida, si vos no me ayudáis, mi vida está perdida». [3] Estrofas 878-882: De cómo doña Endrina fue a casa de la vieja, y el arcipreste acabó lo que quiso 878 «Cuando yo salí de casa, pues que veíais las redes, 16A ¿por qué os quedasteis con él a solas entre estas paredes? 16A A mí no me reprendáis ni culpéis, hija, que vos lo merecéis, 18A el mejor cobro que tenéis, vuestro mal que lo calléis. 15A 879 »Menos malo será que esto lo encubráis que no que os descubráis, y lo pregonéis1, casamiento que os venga por esto non lo perderéis, mejor me parece esto que no que perdáis la fama. 880 »y pues que vos decís, que el daño está hecho, que os defienda y ayude a tuerto y a derecho, hija, a daño hecho tened ruego, y pecho,
callad, guardad la fama, non salga de este techo. 881 »Si no hablase la picaza más que la codorníz, non la colgarían en la plaza, ni reirían de lo que dice; aprended, amiga, de esta desgracia, que todos los hombres hacen como don Melón Ortíz.» 882 Doña Endrina le dijo: «¡Ay, viejas tan perdidas! a las mujeres tenéis engañadas, vendidas; ayer mil cobros me dabas, mil artes, mil salidas, hoy, que he sido deshomrada, todas han desaparecido.» [4] Estrofas 950-958: De cómo el arcipreste fue a la sierra y de lo que le sucedió con la serrana 950 Probar todas las cosas, el Apóstol lo manda: 14A fui a probar la sierra, e hice loca demanda; 14A luego perdí la mula, non encontraba comida, 15A quien más de pan de trigo busca, sin seso anda. 14A 951 El mes era de marzo, día de San Emeterio pasado el puerto de Lozoya fui a tomar un camino de nieve y de granizo no tuve donde refugiarme quien busca lo que no pierde, lo que tiene debe perder. 952 En la cima de este puerto me vi en un gran aprieto: encontré una vaqueriza cerca de una mata; le pregunté quién era, respondió me: «la Chata: yo soy la Chata recia, que a los hombres ata.» 953 «Yo guardo el portazgo y el peaje cojo; al que de grado me paga, no le causo problemas, al que non quiere pagar, al instante lo despojo; págame, si no verás como trillan rastrojo.» 954 Me cortó el camino, como era estrecho, una vereda angosta, vaqueros la había hecho, desde que me vi en apuros, aterido de frío, mal trecho, «Amiga», le dije, «de mala gana hace el can barbecho». 955 «Déjame pasar, amiga, te daré joyas que se usan en la sierra: si quieres, dime cuáles usan en esta tierra; que como dice el refrán, quien pregunta non yerra, por Dios dame posada, que el frío me aterra.» 956 Respondiome la chata: «Quien pide no escoge; prométeme algo antes de que me enoje; no temas, si me das algo, que la nieve mucho moje; te aconsejo te que te avengas antes de que te despoje.» 957 Como dice la vieja cuando bebe su madeja; «Comadre, quien más no puede, de mala gana morir se deja.» Yo, desde que me vi con miedo, con frío y con queja, le prometí una prancha con broche, y un zurrón de piel de coneja. 958 Me echó a su pescuezo por las buenas respuestas, y a mí non me pesó porque me llevó a cuestas: me excusó de pasar los arroyos y las cuestas. Hice de lo que allí sucedió las coplas aquí abajo puestas. [5] Estrofas 959-971: Cántica de serrana 959 Pasando una mañana 8a por el puerto de Malangosto 9B me asaltó una serrana 7a al asomar yo el rostro: 7b «Fademaja», dice «¿adónde vas? 10A ¿Qué buscas o qué demandas 8a por este puerto angosto?» 7b 960 Le respondí yo a la pregunta: «Me dirijo a Sotosalbos.»
manteca de vacas mucha, mucho queso asadero, leche, natas y una trucha; dijo luego: «¡Desgraciado!, comamos de este pan duro después haremos la lucha.» 970 Desde que fui un poco estando [en la cabaña], fui entrando en calor, como me iba calentando, así me iba sonriendo; me dijo la pastora, dijo: «¡Oh compañero! Ahora, creo que voy entendiendo.» 971 La vaquera traviesa dijo: «Luchemos un rato levántate de ahí deprisa, quítate la ropa.» Por la muñeca me cogió, tuve que hacer cuanto quiso, creo que hice buen barato.