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Orientación Universidad
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Calcolítico, Apuntes de Historia

Asignatura: Soc. protohistoricas, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: USC

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 20/05/2014

metioko
metioko 🇪🇸

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I- Introducción
A lo largo de la historia desde su aparición en la Tierra, el ser humano se ha
ayudado de instrumentos para modicar la naturaleza a su favor. En este sentido, la
historia del hombre es una historia de la técnica, una historia en la que se ha
buscado trasformar los elementos disponibles en el medio ambiente de modo que
esta transformación hiciera la vida más sencilla. Desde muy tempranos momentos
el hombre_ utilizó los elementos más disponibles a su alrededor: palos, piedras,
pieles, huesos_… elementos que podían ser trabajados, manipulados, para
conseguir de ellos una efectividad, pero elementos que no necesitaban, en última
instancia, de ninguna transformación íntima, ninguna modicación de sus
propiedades estructurales. No es esto lo que ocurre con los _ metales_. El metal, en
su mayor parte, requiere para ser utilizado de una modicación trabajosa y
compleja de las características en que lo hallamos en estado_ natural. La aparición
de metalurgia_ es un elemento reciente, visto desde la escala_ general de la
historia, pero de tal importancia para el ser humano que no sería posible entender
sin él el ujo de la historia ni, por supuesto, sociedades contemporáneas. Así se ha
considerado desde antiguo, hasta el punto de considerar su descubrimiento el hito
que _ marca_ un antes y un después en las sociedades prehistóricas. En 1836 el
danés C. J. Thomsen expone el _ Sistema_ de las Tres Edades para clasicar para el
material prehistórico, propone que los materiales_ se dividan según provengan de
la Edad de Piedra, de la Edad del Bronce o de la Edad del Hierro_.
Este sistema fue rápidamente aceptado por los investigadores y supuso un
importante avance conceptual. Los artefactos prehistóricos podían ordenarse
cronológicamente y, así, se proporcionaba un método_ ecaz para el estudio del
pasado. Hoy día dicha clasicación, con modicaciones que no dejan de ser
importantes, sigue vigente.
Sin embargo, y sin negar la importancia fundamental que la aparición del utillaje
metálico tiene en la historia de un determinado grupo_ humano, no debemos caer
en la idea, que hoy parecería ingenua, de que es esta innovación tecnológica_ la
variable causal primaria de los radicales cambios que se suelen asociar a su
aparición en el registro_ arqueológico. Haremos hincapié en esta idea más adelante.
II- Etapa Premetalúrgica
Existen evidencias_ de que el hombre prehistórico se vio atraído desde épocas
tempranas por minerales_ metálicos, en unos casos por su singularidad o belleza,
como en el caso de la malaquita o azurita (ambos minerales de cobre_), y en otros
por su capacidad para utilizarlos en la decoración del cuerpo, tejidos_ o diversas
supercies. Este último caso es del ocre, palabra genérica que designa diferentes
óxidos de hierro, del que se verica su utilización desde hace 300.000 años en Terra
Amata, Niza, y se encuentra muy frecuentemente asociado a yacimientos
paleolíticos. Sabemos también de un temprano tratado térmico de estos elementos
para acentuar su color.
El primer metal que se trabajó, sin duda por la facilidad de hacerlo, fue el cobre
nativo. Las primeras evidencias de su trabajo_ las hallamos en el Tell de Sialk (Irán)
y en Cayönü Tepesi (Anatolia), en tiempos del VIII al VII Milenio a C. El cobre nativo
se puede trabajar en frío, por martillado, pero también se puede calentar para
aumentar su maleabilidad y disminuir su fragilidad. Para esto último basta
temperatura_ de 200 a 300º C, lo que sin duda no era difícil de conseguir para los
hombres de aquella época. Sin embargo, la fusión_ del cobre requiere de una
temperatura de 1083º C la que no está claro si se consiguió antes de la reducción
del mineral, que no necesita temperaturas tan elevadas. Lo que sí sabemos es que
el cobre, nativo o mineral, se fundió y se introdujo en moldes ya en el V Milenio a
C., tal como aparece en Susa..
También en la zona balcánica aparecen evidencias de cobre trabajado en frío
(adornos de chapa) en la primera mitad del Vº Milenio a C.
Otros metales_ trabajados de manera premetalúrgica son el oro_, que es fácil de
trabajar por martillado a partir de las pepitas; el platino y la plata nativa, muy
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I- Introducción A lo largo de la historia desde su aparición en la Tierra, el ser humano se ha ayudado de instrumentos para modificar la naturaleza a su favor. En este sentido, la historia del hombre es una historia de la técnica, una historia en la que se ha buscado trasformar los elementos disponibles en el medio ambiente de modo que esta transformación hiciera la vida más sencilla. Desde muy tempranos momentos el hombre_ utilizó los elementos más disponibles a su alrededor: palos, piedras, pieles, huesos_… elementos que podían ser trabajados, manipulados, para conseguir de ellos una efectividad, pero elementos que no necesitaban, en última instancia, de ninguna transformación íntima, ninguna modificación de sus propiedades estructurales. No es esto lo que ocurre con los _ metales_. El metal, en su mayor parte, requiere para ser utilizado de una modificación trabajosa y compleja de las características en que lo hallamos en estado_ natural. La aparición de metalurgia_ es un elemento reciente, visto desde la escala_ general de la historia, pero de tal importancia para el ser humano que no sería posible entender sin él el flujo de la historia ni, por supuesto, sociedades contemporáneas. Así se ha considerado desde antiguo, hasta el punto de considerar su descubrimiento el hito que _ marca_ un antes y un después en las sociedades prehistóricas. En 1836 el danés C. J. Thomsen expone el _ Sistema_ de las Tres Edades para clasificar para el material prehistórico, propone que los materiales_ se dividan según provengan de la Edad de Piedra, de la Edad del Bronce o de la Edad del Hierro_.

Este sistema fue rápidamente aceptado por los investigadores y supuso un importante avance conceptual. Los artefactos prehistóricos podían ordenarse cronológicamente y, así, se proporcionaba un método_ eficaz para el estudio del pasado. Hoy día dicha clasificación, con modificaciones que no dejan de ser importantes, sigue vigente. Sin embargo, y sin negar la importancia fundamental que la aparición del utillaje metálico tiene en la historia de un determinado grupo_ humano, no debemos caer en la idea, que hoy parecería ingenua, de que es esta innovación tecnológica_ la variable causal primaria de los radicales cambios que se suelen asociar a su aparición en el registro_ arqueológico. Haremos hincapié en esta idea más adelante.

II- Etapa Premetalúrgica Existen evidencias_ de que el hombre prehistórico se vio atraído desde épocas tempranas por minerales_ metálicos, en unos casos por su singularidad o belleza, como en el caso de la malaquita o azurita (ambos minerales de cobre_), y en otros por su capacidad para utilizarlos en la decoración del cuerpo, tejidos_ o diversas superficies. Este último caso es del ocre, palabra genérica que designa diferentes óxidos de hierro, del que se verifica su utilización desde hace 300.000 años en Terra Amata, Niza, y se encuentra muy frecuentemente asociado a yacimientos paleolíticos. Sabemos también de un temprano tratado térmico de estos elementos para acentuar su color.

El primer metal que se trabajó, sin duda por la facilidad de hacerlo, fue el cobre nativo. Las primeras evidencias de su trabajo_ las hallamos en el Tell de Sialk (Irán) y en Cayönü Tepesi (Anatolia), en tiempos del VIII al VII Milenio a C. El cobre nativo se puede trabajar en frío, por martillado, pero también se puede calentar para aumentar su maleabilidad y disminuir su fragilidad. Para esto último basta temperatura_ de 200 a 300º C, lo que sin duda no era difícil de conseguir para los hombres de aquella época. Sin embargo, la fusión_ del cobre requiere de una temperatura de 1083º C la que no está claro si se consiguió antes de la reducción del mineral, que no necesita temperaturas tan elevadas. Lo que sí sabemos es que el cobre, nativo o mineral, se fundió y se introdujo en moldes ya en el V Milenio a C., tal como aparece en Susa.. También en la zona balcánica aparecen evidencias de cobre trabajado en frío (adornos de chapa) en la primera mitad del Vº Milenio a C. Otros metales_ trabajados de manera premetalúrgica son el oro_, que es fácil de trabajar por martillado a partir de las pepitas; el platino y la plata nativa, muy

escasa en estado natural. Todos los anteriores asociados a trabajos de orfebrería. Y también el hierro nativo, asimismo muy raro, o el meteórico

Para algunos autores como Mohen es difícil admitir que la fusión del metal nativo, por las elevadas temperaturas que requiere, se haya conseguido antes que la reducción de los primeros minerales, menos exigentes en ese sentido.

III- Calcolítico Tradicionalmente se ha considerado la aparición de la metalurgia un como el hito que marca un antes y un después en la prehistoria_, sin embargo, para algunos autores actuales la metalurgia sería una "innovación tecnológica relativa". Los autores justifican su opinión aludiendo a diferentes aspectos. Uno de ellos es que una de las características tenidas como claves de la metalurgia, que es su asociación a la actividad minera, no es en absoluto una actividad nueva, de hecho se conocen actividades mineras asociadas al sílex o la obsidiana desde el paleolítico. Ni siquiera la manera de explotar en este momento varía mucho, la minería_ del calcolítico es muy similar a las anteriores. De hecho es, como la paleolítica, una operación superficial, que apenas araña la tierra_ con explotaciones de superficie.

Otro argumento es que la fundición del cobre no requiere ni mucho menos tecnología_ excesivamente más compleja que la de la cerámica_. Sabemos que en épocas neolíticas balcánicas se alcanzaban con facilidad temperaturas de 700º y que, contemporáneamente, en Mesopotamia, se alcanzaban temperaturas de 800º e incluso 1.000º C; tendríamos así una pirotecnología suficientemente avanzada como para reducir óxidos y carbonatos de cobre, que exigen alcanzar los 1.000º C y menos si utilizamos fundentes.

Por último, los autores afirman que tampoco el horno metalúrgico fue una innovación_ trascendental dado que ya se conocía la vasija-horno que era capaz de soportar hasta 1.250º C.

Para Mohen, en cambio_, sí se puede considerar al horno metalúrgico como una innovación esencial. Su principal característica es que gracias a la utilización de un soplete de boca o un fuelle se pueden alcanzar con facilidad los 1.100º C.

Mohen afirma que el horno metalúrgico es diferente de todos los demás, requiere atizar el fuego en unas condiciones reductoras que hacen incompatible el aporte de aire_ desde el exterior. Esto se puede conseguir de manera sencilla recubriendo con combustible el corazón_ incandescente donde se reduce el metal, pero es condición necesaria que el soplo de aire se dirija al combustible incandescente y no al mineral. Con esto se reducen fácilmente los óxidos de cobre, como la cuprita, o los carbonatos como la malaquita y la azurita. Además toda la operación se hace más simple si se utiliza un fundente como el óxido de hierro.

Es seguro_ que técnicas_ metalúrgicas se conocieran desde el VIIº al VIº Milenio a C. en la zona del Próximo Oriente, sin embargo, tuvieron un escaso impacto en sociedad_ o economía_ de la época. Ya en el Vº Milenio a C. sí encontramos objetos metálicos que alcanzan su significación en contextos metalúrgicos plenos y, a finales del Vº y principios_ del IVº Milenio encontramos en el actual Irán centros especializados en la reducción del cobre.

Algo más adelante, en el IVº Milenio a C., el SE de Europa_ en su área balcánica entra en el Calcolítico. Ya anteriormente al 4.000 a C. encontramos hachas de la _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/trabajos13/quentend/quentend.shtml" \l "INTRO" cultura de Gumelnitza de bronce fundido y con agujero de enmangue conseguido en un molde abierto, lo que denota un momento muy avanzado en el tratamiento del cobre. A partir de este momento la explosión de las culturas

Existían hornos metalúrgicos de reducción, como el israelí de Timma, que estuvo en uso desde el s. XIV al S. XII a C. Consistía en un horno semicircular, al final de una fosa, rodeado por piedras que conservaban el _ HYPERLINK "http:// www.monografias.com/trabajos15/transf-calor/transf-calor.shtml" calor. Tenía una tobera que desembocaba a media altura del horno. Se aislaba del resto de la zanja por una pared de piedra y arcilla. Estaba cubierto por piedras que recogían el calor pero, a la vez, dejaban escapar el humo. En el fondo tenía una cubeta que recibía el material fusionado donde se enfriaba y formaba un lingote de cobre. Tanto la pared interna como la tobera estaban vitrificadas.

Por otro lado, encontramos hornos de refundición y preparación de las aleaciones. También en Timma, al lado de los de reducción, se encontraron de este último tipo. Consistían en una fosa que se llenaba con carbón, no tenían tobera alguna y la refundición del cobre se llevaba a cabo en un crisol. En otros lugares sí se han encontrado con tobera. Existen otros tipos cerrados, consistentes en una fosa con una tapa de arcilla que sirve de escudo térmico, la temperatura bajo ella podía llegar a los 1.200º C.

Las toberas son elementos comunes a los hornos de reducción y a los de refundición. Son una especie de embudo de arcilla que dirige el aire sobre el carbón incandescente, se les suele acoplar un fuelle o cañas a través de las cuales se puede soplar.

El crisol es el receptáculo que recibe el metal reducido o para refundir lingotes y obtener aleaciones, solían ser de piedra o más frecuentemente de arcilla. Los moldes suelen ser abiertos, cerrados, monovalvos o bivalvos y solían elaborarse en arcilla, piedra o bronce. La mezcla de metal se introducía en ellos para darle forma. Cuando eran cerrados el objeto de metal se obtenía fracturando el molde. Tras la refundición el objeto debía de seguir siendo trabajado, era necesario eliminar las rebabas, pulirlo y, en caso de que procediera, afilarlo. La imposición del bronce hace que las armas sean cada vez más numerosas y más útiles para la _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/trabajos11/artguerr/ artguerr.shtml" guerra. El bronce conoció enormes éxitos con la aparición de los primeros grandes imperios como los orientales, el del _ HYPERLINK "http:// www.monografias.com/trabajos/culturaegipcia/culturaegipcia.shtml" Egipto faraónico, el de la Creta minoica o los _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/ trabajos35/reinos/reinos.shtml" reinos de Wessex, Armórica o Dinamarca. Sin embargo, la Edad del Bronce llevaba en su seno su propia contradicción, la dificultad de obtener suficientes cantidades de cobre o estaño llevó a muchas de estas sociedades a repetidas _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/trabajos11/ mcrisis/mcrisis.shtml" \l "QUEES" crisis. En ese sentido se ha interpretado, por ejemplo, la aparición de aleaciones terciarias, formadas por tres _ HYPERLINK "http://monografias.com/trabajos10/coma/coma.shtml" metales, donde el plomo va substituyendo progresivamente al estaño y haciendo disminuir poco a poco la calidad_ de los metales_ y, consecuentemente, de los artefactos fabricados.

V- Edad del Hierro Los primeros en entrar en la Edad del Hierro fueron los hititas en el área de Palestina y solo fueron necesarios unos siglos para que a continuación lo hiciera todo el mundo antiguo. Aunque _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/trabajos/ fintrabajo/fintrabajo.shtml" el trabajo del hierro es el más difícil de realizar de entre todos los _ HYPERLINK "http://monografias.com/trabajos10/coma/coma.shtml" metales, las posibilidades que ofrece, su mayor _ HYPERLINK "http:// www.monografias.com/trabajos11/veref/veref.shtml" eficacia y la dificultad de abastecerse de cobre y estaño hicieron que el hierro substituyera a las labores asociadas al cobre de manera bastante rápida. Estas circunstancias estimularon el perfeccionamiento de la siderurgia, que llevaron a que en épocas prehistóricas se consiguieran temperaturas de hasta 1.300º C. El mineral de hierro es muy abundante en la tierra, supone el 5% del peso de la corteza terrestre, por lo que su

aprovisionamiento no es difícil, pero sin embargo, son necesarios combustibles de una alta capacidad calorífica para su reducción, generalmente se utilizó el carbón vegetal.

Existen diferentes procedimientos_ para la obtención del metal de hierro. El primero, llamado procedimiento_ directo, se obtiene en horno de cubeta. La reducción se realiza a una temperatura menor que la de fusión (1536º C). Mediante este procedimiento se obtiene una mezcla de hierro y escoria que, tras un insistente martillado, nos proporciona un metal más o menos homogéneo. Así se obtiene el hierro dulce, muy puro (con menos de un 0’02 % de carbono_), pero a la vez excesivamente dúctil y de escasa dureza. Si queremos aumentar esta lo podemos conseguir mediante su introducción_ en carbono, con lo que conseguimos un mayor nivel de carburación del metal, lo que aumenta la dureza. El hierro carburado no es otra cosa que el acero_.

El hierro se puede trabajar mecánicamente, es lo que se llama el forjado, método por el que se pueden conseguir artefactos de una gran variedad. También se puede tratar térmicamente de varias formas: a)- mediante el recocido, calentarlo y dejarlo enfriar lentamente, con lo que se obtiene una estructura_ de mayor equilibrio_, b)- a través del templado, que consiste en enfriarlo bruscamente en agua lo que lo hace duro y fácil de afilar, aunque quebradizo y c)- por el método del revenido, que consiste en, tras el templado, volverlo a calentar y dejarlo enfriar lentamente, lo que hace disminuir su fragilidad.

Otro método general de trabajo del hierro es el indirecto, que se realiza en altos hornos y produce un metal fundido, que se puede llevar a moldes y tiene un alto porcentaje de carbono (de un 1’7% a un 6’7%). Este método de obtención del hiero colado no se conoció en Europa hasta el siglo XI-XII d C., pero se dominaba ya en China_ desde el IV a C.

Antes de la revolución_ industrial el mejor metal de hierro era el damasquinado, que se fabricaba mediante varillas de hierro dulce e hierro carburado soldadas y martilladas conjuntamente, dando como resultado un material que aúna flexibilidad, _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/trabajos10/restat/ restat.shtml" resistencia y dureza.

La Edad del Hierro comienza a finales del IIº Milenio a C. y el conocimiento_ del carburado fue decisivo en su expansión. El conocimiento de la siderurgia se extendió rápidamente por el Próximo Oriente, Chipre y el Egeo y, en algunos siglos se hizo asidua en Europa, gracias a la abundancia de hierro que existía en esta y a los numerosos bosques que posibilitaban la obtención de grandes cantidades del carbón vegetal necesario para su tratamiento. La colonización griega y fenicia hizo que el hierro se difundiera rápido por la Península Ibérica, el norte de _ HYPERLINK "http://www.monografias.com/trabajos10/pafric/pafric.shtml" Africa y, seguramente, por la fachada atlántica, alcanzando su apogeo en el mundo celta donde se integra en los objetos de la vida cotidiana.

El bronce, de todos modos, se sigue utilizando con fines decorativos.

VI- Metalurgia Prehistórica: contextualización sociohistórica Para finalizar nos gustaría hacer unas consideraciones en relación al metal, la metalurgia y su consideración como innovación tecnológica.

En primer lugar queremos señalar la actual inadecuación de la idea de la metalurgia del cobre como motor_ del proceso civilizador. Esta conceptualización popularizada por G. Childe no se puede sostener ya hoy en día vistos los resultados de la investigación_ más recientes del registro arqueológico.

Calentamiento del cobre nativo. Fusión del cobre a partir del mineral. Colado del cobre en un molde abierto. Molde de núcleo y uso del molde en dos piezas. Aleación con arsénico o con estaño. Moldeo mediante la técnica de la cera perdida.

El proceso evolutivo de algunas comunidades neolíticas (en el V y sobre todo en el IV milenio) produjo la transformación de agrupaciones rurales en urbanas hasta convertirse en centros de grandes civilizaciones históricas ya en el IV-III milenio (como las ciudades sumerias o egipcias). La evolución de las comunidades neolíticas europeas debió esperar unos dos milenios más para alcanzar la civilización urbana. Se pueden establecer paralelismos entre el proceso de evolución del Neolítico Final del Próximo Oriente y el que se produjo en Europa, pero con anticipación cronológica del primero: una primera etapa de consolidación y expansión de las formas de vida neolíticas hacia zonas próximas, mediante el pastoreo, y un segundo momento de expansión, ya de poblados campesinos, con doble actividad agrícola y pastoril, de gran difusión a partir del VII milenio.

Entre el 8500 y el 6500 a.C. se produce en el Próximo Oriente una transformación hacia la vida agrícola, con las primeras aldeas de agricultores desde el VIII milenio. En el VII milenio aparece la cerámica, con intercambio de materias primas y productos. La expansión desde Siria hacia Anatolia y Mesopotamia, y desde Palestina hacia el valle del Nilo dio lugar a la creación de centros más desarrollados. Se conoce el regadío desde el VI milenio, y las primeras ciudades revelan sociedades complejas y jerarquizadas hacia el 4000 a.C.

El Calcolítico El Calcolítico es un término en desuso en la Prehistoria del Próximo Oriente, al ser difícil definirlo como un período por la rapidez en su evolución hacia el Bronce Antiguo. Abarcaría más o menos el V y IV milenio, aunque el uso del cobre batido se conocía desde antes (finales del VIII milenio y comienzos del VII en Anatolia, y VII-VI milenios en Mesopotamia).

En el VI milenio destacan Yarim Tepe (norte de Mesopotamia) y Çatal Hüyük, con un collar de cobre de 13 cuentas.

En el V milenio están: Can Hassan 2B: cabeza de maza del 5000 a.C. Susa (fases A y B-C): con cobre de las minas de Anarak (posible intercambio de metales), en posible aleación con arsénico, en la primera mitad del IV milenio. Nahar Mishmar (en el Mar Muerto): 423 objetos de cobre (3700 a.C.). Aleación de cobre y arsénico, algunos fundidos con la técnica de la cera perdida.

Hasta finales del IV milenio no hay aleación cobre-estaño (verdadero bronce), seguramente procedente de Afganistán. Durante el III milenio hay mayor uso del verdadero bronce en detrimento del cobre, que desaparece a inicios del II milenio.

Contextos culturales de Próximo Oriente donde aparece la metalurgia:

Palestina. Complejo Gasuliense (4100-3200 a.C.) Ocupa las llanuras bajas de Palestina, con agricultores y pastores conocedores de la metalurgia. En el yacimiento de Teleilat Ghassul hay tres fases, la primera con cabañas circulares y más tarde con planta rectangular, hogares y silos.; en la segunda fase destaca la cerámica de formas cónicas o en cucurucho, vasos con pie, mantequeras con asas de orejeta, pintadas en la última fase. Escasa aparición de metal, con dos santuarios e ídolos en forma de violín (rito a la divinidad femenina). En el yacimiento de Abu Hamid (valle del Jordán) tiene mucha importancia la

circulación de mercancias, en especial de cobre, con una actividad permanente de los poblados. Economía de cereales y olivo. Las casas son de planta rectangular, con paredes de adobe y zócalo de piedra, almacenes y grandes espacios abiertos. Hay áreas de trabajo de ceramistas, indicativo de cierta especialización artesanal.

Zona de Beersheba Hay asentamientos durante el IV milenio en Horvat Beter, Abu Matar y Safadi, con distintas característica a los gasulienses. Las primeras habitaciones eran cámaras subterráneas, a las que se superponen casas ovales de piedra y adobe, rectangulares en la última etapa. Los poblados eran especializados, con cobre importado de Transjordania y cerámica, alguna hecha con torno (vasijas con cuello), siendo características las mantequeras. Destaca el trabajo en marfil de figuritas masculinas y femeninas desnudas con las manos sobre el vientre (Safadi).

Norte de Siria. Cultura de Halaf Las primeras ocupaciones se remontan a finales del VII milenio, pero es en torno al V, con la cultura de Halaf, cuando el poblamiento se acrecienta en número e importancia. El yacimiento más importante de esta cultura es Tell Sabi Abyad (valle del Balik), donde se fijan las características arquitectónicas de este período: coexistencia de construcciones de planta circular de reducido tamaño (tholoi), posibles silos, con habitaciones rectangulares y sistemas complejos. Destaca en la vida de los poblados la producción de cereales.

La cultura de Halaf es originaria del norte de Siria (Aqab) y noroeste de Irak (Arpachiyah), con gran extensión geográfica, en especial de la cerámica, desde el Tauro a los Zagros, con una colonización agrícola-ganadera de los valles de los ríos mesopotámicos. Su cronología va del 5500 al 4500 a.C. El yacimiento que da nombre a la cultura es Tell Halaf, en el norte de Siria. Tiene construcciones circulares de 3-4 m de diámetro, llamadas tholoi, con dependencias anexas. Son más frecuentes las rectangulares en piedra y adobe, y los patios para funciones domésticas.

En la industria lítica destaca el uso de la obsidiana, sílex y piedras verdes en colgantes, amuletos, sellos, figuritas femeninas, animales y proyectiles de honda. Su magnífica cerámica, muy extendida, es la máxima expresión de la cerámica pintada polícroma, con evolución variable según los lugares, obra posiblemente de artesanos especializados. Se han localizado talleres en Arpachiyah (Irak) y Yunus (Turquía). Los yacimientos del este presentan motivos animales variados y flores, así como otros geométricos o lineales. Por las múltiples representaciones de bucráneos (cabezas de bóvidos) se supone que el ganado vacuno sería una base importante de su economía.

Primeros pasos hacia el urbanismo Los primeros pasos hacia el urbanismo se producen en Mesopotamia en los milenios V-IV, en el período de Obeid o Ubaid (5300-3600 a.C.) en la ciudad de El Obeid, en Tepe Gawra o en Eridu, de 10 Has., con trece templos sucesivos, figurillas religiosas de arcilla, cerámica fabricada en torno lento, fundición de cobre y una gran necrópolis en Eridú (con una población entre 2000y 4000 habitantes).

Cultura de El Obeid La cultura de El Obeid supone un cambio importante en la Prehistoria de Mesopotamia, con una colonización de la Baja Mesopotamia gracias a la nueva tecnología que permitió los cultivos de regadío y obras hidráulicas. La ganadería era selectiva, con bóvidos y cerdos. El medio facilitaba la pesca y la caza de aves acuáticas, y cultivos como el lino.

Nos encontramos en Eridú con una gran aglomeración de población, con casas

mantiene mediante relaciones más o menos continuadas. El desarrollo de nuevos tipos de asentamiento y organización social en el Mediterráneo presenta numerosas variedades, en las que pesan todas las tradiciones anteriores y elementos de interrelación entre grupos.

Dentro del gran desarrollo tecnológico del Neolítico europeo central y oriental destacan la construcción de poblados, mejoras en la agricultura (selección de simientes, arado, riego), ganadería (especies mejor adaptadas) y en las técnicas artesanas, como el tejido y la cerámica (depuración de arcillas, hornos). También destacan las explotaciones mineras de sílex y otras rocas para unas herramientas cada vez más sofisticadas. La actividad minera es anterior a la búsqueda de metales. Algunos metales se usaron por sus características externas antes que por su carácter de mineral metálico (como el colgante de malaquita de la cueva de Shanidar, del IX milenio). El cobre nativo y el oro fueron seguramente los primeros en trabajarse en frío o caliente por simple batido. Después se llega a la fusión en hornos, el uso de moldes y posteriormente a las aleaciones y otras técnicas.

Los primeros indicios Es posible que los primeros ensayos metalúrgicos en Europa comenzaran hacia el IV milenio. El objeto metálico más antiguo es un punzón de cobre del Neolítico antiguo (Starcevo-Karanovo I-II, hacia 5900/5300 a.C.) de Balomir (Rumanía), haciéndose frecuentes los objetos de cobre hacia el Neolítico medio (Karanovo III-IV, hacia 5300-4700 a.C.). En Grecia, los primeros objetos de cobre corresponden al Neolítico Medio de finales del VI milenio (Sitagroi y Dikili Tash), y durante el Neolítico Final del V milenio se difunde la metalurgia, conociéndose ya la fundición (aparición de escorias en Sitagroi III, hacia 4700-4300 a.C.).

La explotación de minerales metálicos Al sur de los Balcanes se han descubierto minas de extracción de cobre en Rudna Glava y Rudnik, tanto al aire libre como en pozos subterráneos, desde la primera mitad del V milenio. De finales del IV milenio son las minas de Ai Bunar en Bulgaria. Todo ello indica una temprana utilización del cobre en Europa, aunque observamos que en zonas cercanas a Oriente Próximo, y de cronología algo posterior (en Anatolia el cobre batido desde el VIII-VII milenio y el fundido desde el VI al norte de Mesopotamia, en Yarim Tepe).

La metalurgia es un elemento más del avance tecnológico, que en un momento dado se introduce en las comunidades neolíticas avanzadas sin afectar en principio a su organización económica y social. A largo plazo, la explotación y control de reservas metálicas, su manufactura y distribución, sí darán lugar a una profunda transformación política, económica y social. Al período del avance tecnológico de finales del Neolítico en el que empezaron a usarse los primeros objetos metálicos, de transición entre Neolítico final y Edad del Bronce, se la llama Eneolítico, Calcolítico o Edad del Cobre. Destaca el proceso de cambio propio del Neolítico Final en Europa y Próximo Oriente, en el que empieza a utilizarse el cobre, en un principio nativo por simple batido, y luego con un calentamiento que ablanda el metal y lo hace más maleable. Cuando se funde el metal y se moldea se produce un gran avance tecnológico, que conllevó una profunda transformación de la sociedad.

La variedad de sus formas, decoración o tecnología han quedado reflejadas en el registro arqueológico. La presencia de objetos de metal en un determinado contexto permitió establecer sincronismos entre diferentes culturas prehistóricas (posibilidad hoy reducida al poder obtener cronologías absolutas por otros medios). El término Calcolítico es puramente orientativo, y no significa poner énfasis especial en la importancia de la metalurgia del cobre, al igual que el término Neolítico con la piedra pulimentada.

A finales del siglo pasado ya se pudo comprobar que en los enterramientos de inicios de la Edad de los Metales, en una gran parte de Europa (del Atlántico a los Cárpatos y del sur del Báltico al Mediterráneo), que aparecía reiterativamente el mismo elemento: EL VASO CAMPANIFORME, -vasija de cerámica de forma acampanada con profusa decoración, dando a pie a la cultura que lleva su mismo nombre.

El equipo material campaniforme se caracteriza porque en todos los grupos existía una uniformidad en 3 formas:

El vaso de forma acampanada con amplio cuello troncocónico. La cazuela de menor altura y fuerte carena. El cuenco de forma semiesférica. Los tres tipos están profusamente decorados con la técnica de la incisión, formando motivos geométricos a base de rayitas, espigas, zig-zags, dispuestos en bandas horizontales y paralelas desde el borde hasta el fondo del recipiente, casi siempre acompañados por los elementos que posteriormente se citan.

Cronología: entre el 2300 al 1700. La mayoría de los yacimientos son sepulturas, siendo muy poco conocidos los poblados.

Su papel no fue análogo en todos los territorios: En unos significo el despegue de la metalurgia del cobre: Irlanda, Inglaterra o Países Bajos. En otras zonas coincide con la generalización de la metalurgia. Ej.: la P. Ibérica. Los grupos precampaniformes de Iberia(Los Millares y Sao Pedro, determinados grupúsculos del Mediterráneo Central, e incluso el complejo Seine-Oise-Marne eran ya calcolíticos, pero no parecen remontarse más allá del 2500, con lo que se sitúan en un momento relativamente avanzado en el que la metalurgia se conoce bien en otros puntos del Mediterráneo: el Egeo.

El vaso campaniforme incidirá sobre estos grupos protocalcolíticos del suroeste de Europa, al igual que sobre las gentes de la cerámica cordada de los P. Bajos, el Rin y el sur del Báltico, o sobre las últimas manifestaciones del calcolítico húngaro de Vucedol. Da una UNIFORMIDAD a un amplio territorio europeo, pero con particularidades locales (basadas en aspectos decorativos de la cerámica o sobre elementos singulares de asociación) en los distintos grupos campaniformes.

Problema del origen y antigüedad de los estilos campaniformes

Teorías Los valedores de la tesis “ex oriente lux”, le dan un origen africano (egipcio), como Montelius y Dechelette, remontando el Mediterráneo hacia occidente para acceder a Europa varando en el Adriático, desde donde penetraría a Austria y Hungría, y en la P. Ibérica.

Otros, como Much, sitúan su cuna en Centroeuropa, identificando el movimiento norte-sur de las gentes campaniformes con un primer desplazamiento demográfico hacia el Mediterráneo de carácter indoeuropeo.

Bosch Gimpera, Castillo y Schmidt, hace mención a un imperio hispánico del vaso campaniforme, como el de la Casa de Austria en la Edad Moderna. Basándonos en la cronologías absolutas de dataciones de C-14, las seriaciones parecen más firmes y actualmente se distinguen dos estilos: antiguo evolucionados o secundarios.

Antiguo

Llegan hasta los inicios del Bronce Antiguo , desde el 2000, sobrepasan, el 1800: Grupo de Weluwe en los Países Bajos.

Campaniformes de inspiración centroeuropea de las islas Británicas. Los “epi-marítimos” de las regiones costeras atlánticas. Los grupos de “reflujo” propiamente meridionales: El campaniforme pirenáico en Francia. En la transición Remedello-Polada, en el Norte de Italia, Sicilia y Córcega. En la Península Ibérica: Salamó en Cataluña Ciempozuelos en la Meseta. Palmela en el estuario del Tajo. Carmona en el Guadalr. Muchos de estos grupos vieron truncado su desarrollo hacia el 1800, cuando se inicia el Bronce Antiguo, pero no será rara la persistencia durante algún tiempo de cerámicas de este estilo, como en Ciempozuelos y Salamó, que llegaron hasta el Bronce Medio, en el Bronce Antiguo de Baviera y Bohemia-Turingia, etc. Sin embargo en determinados sectores, ya desde estas fechas arraigarán nuevas formas culturales en las que primas unos gustos distintos y donde la presencia de lo campaniforme habrá de considerarse intrusiva y accidental. Como se ha visto que en muchos lugares se ha demostrado ya una continuidad cultural con los estratos precedentes y tiende a pensarse que el equipo campaniforme, compuesto por una serie de objetos de lujo, responde a las apetencias de unas elites sociales emergentes que habían establecido entre ellas unas redes comerciales importantes por las que se intercambiarían, entre otros productos, objetos considerados de prestigio.

Se aprecia un avance de la cantidad y extensión de población durante el IV y III milenios a.C., lo que en determinados casos, dentro del espacio europeo, marcó el inicio de procesos de concentración del poblamiento y una jerarquización entre los asentamientos, que empiezan a diferenciarse en sus tamaños, además de otras características, como la adquisición de fosos, murallas, edificaciones singulares de distinto carácter o especializaciones funcionales, todo lo cual prueba una creciente complejidad a lo largo del segundo milenio que desembocará en organizaciones sociales más estratificadas e incluso, en determinados casos, con el nacimiento de los primeros estados europeos.

La jerarquización de los asentamientos

IV-III Milenios. Los principios de la jerarquización Fue Refrew quien puso el acento en la necesidad de la determinación del tamaño de las comunidades que dieron lugar a las monumentales realizaciones del III y II milenios a.C.. Trata de demostrar que en algunos casos basta la colaboración de determinados grupos de personas para construir algunos de los grandes megalitos. Por tanto, parte de las realizaciones de una sociedad dependen del número de sus componentes o de la capacidad de su organización para reclutar personas para realizar trabajos para la sociedad. Se ha considerado que el modelo económico de agricultura-ganaderia impone un sistema de ocupación de pequeñas aldeas dispersas, que reflejan poca cohesión social entre ellas y que determinan una densidad de población muy baja, con tendencia a la movilidad de los asentamientos a medida que lo requieren las condiciones de productividad de la zona. A partir de los cambios producidos en la base económica, este panorama general tendió a modificarse, pero esta modificación no fue en un mismo sentido ni deparó unas mismas fórmulas de ocupación del territorio, como tampoco lo eran las estrategias económicas, ni lo serán las organizaciones sociales dependientes de ellas.

Europa del SE y central

Europa Central es un buen ejemplo del crecimiento poblacional, que para la época de la cerámica cordada (finales del IV y principios del III milenio a.C.) lleva la multiplicación de los asentamientos sin reportar una concentración de poblamientos en unidades mayores. Lo mismo ocurre con la Europa septentrional y las islas Británicas, manteniéndose esta situación durante todo el III milenio a.C. Sin embargo, en el sudeste de Europa empieza a haber una concentración de población en algunos de los centros ya ocupados, mientras otros se van abandonando, con una desplazamiento del hábitat hacia zonas elevadas de fácil defensa. Este cambio es común también en Europa Oriental, y suele coincidir con las zonas donde se produce la fortificación de los poblados, que se ha relacionado con un cierto nivel de seguridad y como consecuencia de una jerarquización del asentamiento. Además cuentan con una especialización en algunas artesanías o con el control de las rutas de intercambio. Pero este modelo no es extendido, puesto que se han encontrado también asentamientos pequeños fortificados. Por lo tanto, no se puede hacer un cuadro coherente de los sistemas de articulación teritorial hasta épocas más avanzadas en el tiempo, pero parece evidente que algo ha cambiado respecto al modelo de milenios precedentes. Los trabajos de Refrew sobre las sociedades del Egeo en el III milenio a.C., permiten evaluarlo mejor. En primer lugar, el tipo de asentamiento dominante a lo largo del milenio es pequeño (no sobrepasando las 2 Has. y densidades variables, que van de los 4 asent./1000 km2 en Macedonia hasta los 20 en las Cícladas, lo que da una densidad de población de 200 hab/1000 km2 para Macedonia, mientras Creta alcanzaría los 800 y las Cícladas los 1500. Entre estos asentamientos sobresalen algunos por varios motivos, lo que ha permitido especular sobre una cierta jerarquización entre los asentamientos, que podrían convertirse en centros regionales o locales y ser el reflejo de un nivel de jerarquización social.

El Mediterráneo occidental

Sureste de la Península Ibérica y fachada sur de la costa atlántica portuguesa Hay una colonización agrícola en el III milenio, que en su segunda mitad encontramos poblados fuertemente amurallados. Los tamaños de los asentamientos son muy similares entre ellos, si exceptuamos el caso de Los Millares con 5 ha. o del de El Malagón(Granada), con una información insuficiente para una valoración adecuada de su extensión real. Los habitantes: en las poblaciones pequeñas unos 100, excepto en Los Millares (1000), en Portugal ninguno alcanzaría estas cifras, excepto de de Ferreira do Alentejo (50 ha), son normales los asentamientos con menos de 0,1 ha. y menos de 100 habitantes, y los que son ocupados entre 1 y 5 ha. con entre 150 y 300 habitantes. Estos parámetros junto a la aparición de las murallas han servido para plantear, una jerarquización de los asentamientos.

Sur de Francia Un fenómeno casi igual ocurre en estra zona, donde los hábitats algo más densos de finales del IV mil. del grupo Chassey dan paso a una expansión poblacional a los largo del III mil. alcanzándose el “plateau des pasteurs”, donde se documentan poblados fortificados en Lebous o B. Boussargues, en un proceso de jerarquización entre asentamientos parecidos a los de sudeste o Portugal, que va acompañado con los primeros objetos metálicos y otros signos de intercambio activo.

La Península italiana Tiene una acusada diferenciación entre la zona norte, más similar al continente, donde no se observa jerarquización de asentamientos, mientras en el oeste y sur hay algunos asentamientos fortificados como Tufariello, con una necrópolis que refleja diferencia de niveles de riqueza de sus ajuares, pero la auténtica jerarquización entre asentamientos no se producirá hasta etapas muy posteriores, coincidiendo con lo que ocurrirá en las islas mediterráneas ya en el II milenio.

clanes. El proceso de diferenciación social de los grupos de filiación parental de las necrópolis megalíticas se hace en el seno de la comunidad, por diferenciación entre los linajes y segmentos, sin que lleguen a romperse los lazos que los unen.. La existencia de un patrón jerarquizado sugiere que hay una diferenciación regional con algunos centros que canalizan la mayor parte de las materias primas exóticas o conseguidas a larga distancia. Esto nos permite considerar otros factores que se relacionan con la complejidad social.

Especialización de las redes de intercambio Se ha considerado la existencia de una especialización artesanal, siendo un claro indicio de jerarquización que permite el control de un cierto nivel de excedente, que en manos de una élite, libera a tiempo parcial o completo a algunos artesanos de las labores de producción subsistencial. Esta especialización artesanal se centra en la producción de bienes considerados como de prestigio o exhibición de rango. La metalurgia es uno de los indicadores de la existencia de especialistas, pero hoy en dia los investigadores piensan que en los primeros estadios de esta actividad no implican un especialización a tiempo completo. El significado de la especialización artesanal va unido al control de las redes de intercambio regional y supraregional. Aunque existen redes de intercambio a largas distancias, la existencia de artesanos a t. completo no existió nada más que en los grupos más cercanos a las fuentes de suministro de los materiales, las que pudieron especializarse en la elaboración de los objetos como hachas de combate, puñales, etc. Esto no implicaría que en las demás comunidades no existieran especialistas pero sin estar liberados de otros trabajos.

Estratificación social Basándonos en los enterramientos individuales se puede decir que ya en el III mil existía una estratificación social que continuará acentuándose en el II mil. Esta estratificación se alcanza con la ruptura de los lazos de parentesco, sustituidas por relaciones de clases, dando lugar a lo que en la tipología neoevolucionista se llama jefatura compleja, aplicada sobre todo a sociedades del Egeo, Cícladas, Creta y Anatolia. En Europa Central y Occidental la variedad de situaciones es grande, en algunas zonas podemos hablar de una jerarquización social que no llega a romper los lazos de parentesco, pero que pueden constituir núcleos de un mayor nivel de población, con una especialización artesanal no a tiempo completo y redes de distribución bien establecidas. Con una jerarquización sin llegar a la estratificación, creando lo que se llama jefaturas simples, con signos de economía de redistribución y con niveles de integración comunal, basado en la construcción de grandes monumentos y tumbas. En los últimos siglos del III mil. amplias zonas de Europa Central y occidental asisten a la aparición generalizada de tumbas individuales a base de inhumaciones en fosas, con cerámica cordada, hachas de perforación central y alfileres de cobre u óseos, posteriormente seguido por el sistema de enterramiento campaniforme, ampliándose a zonas más extensas. El sentido de su significación ha cambio mucho actualmente: Primero fue la idea de una 1ª unificación de Europa debido a la invasión desde las estepas orientales. Actualmente: se impone un fenómenos de diferente significación que se superpone a situaciones sociales también distintas y, por tanto, con consecuencias diferentes. En zonas como las islas británicas, P. Bajos, Bretaña, etc. estas tumbas individuales preceden al desarrollo de las grandes tumbas individuales con un notable nivel de riqueza, del II milenio, que han sido consideradas propias de élites guerreras que se imponen a las poblaciones indígenas, pero que hoy se consideran fruto de la evolución social en que las élites, que tenían aún una base comunal, han pasado a un caracter más individual, en la que la exhibición de su rango o estatus se simboliza por la imitación de líderes vecinos a través de la adopción de unos mismos rituales funerarios, unas modas de los bienes de prestigio y una misma ideología, definida por Shennan como interacción política entre iguales, que tiende a exhibir la desigualdad social, pero a la vez, lanzar un mensaje de integración

cultural. Introducción

A partir de los siglos VI y V a.C., en la 2ª Edad del Hierro, se distinguen en la Península Ibérica unas culturas que individualizan unas áreas geográficas. En estos pueblos prerromanos existe una dualidad cultural: Las zonas mediterráneas ocupadas por la Cultura Ibérica, abiertas a estímulos de los pueblos colonizadores. La zona interior y regiones atlánticas, con carácter más arcaizante e influencia de pueblos célticos o hallstáticos relacionados con los Campos de Urnas peninsulares.

Con la llegada de los romanos comienza a producirse la romanización. Las áreas ibéricas se adaptan pronto a las costumbres romanas, mientras que la zona interior y el área atlántica perdurarán más tiempo con su substrato cultural.

Cultura Ibérica

La Cultura Ibérica encierra un amplio mosaico de pueblos que nunca constituyeron una unidad organizada ni política ni socialmente. Debe hablarse de Cultura Ibérica para definir una serie de elementos culturales y espirituales que se repiten, con variantes, por un extenso territorio de la Península Ibérica, desde la Baja Andalucía y el Levante hasta el sur de Francia, penetrando por la Meseta oriental y el valle del Ebro.

Origen y evolución

El origen de la Cultura Ibérica es consecuencia de la evolución del substrato indígena orientalizante por influjo de los pueblos colonizadores fenicios y griegos.

Etapa de formación. Período orientalizante La llegada de los fenicios a costas andaluzas produjo un enriquecimiento cultural de las poblaciones indígenas, dando lugar a un período orientalizante que se extendió por la costa de Levante y Cataluña. Con la crisis de Tartessos (siglo VI a.C.) se generan una serie de facies culturales relacionadas entre sí, pero con nuevas influencias externas púnicas y griegas, aunque no de manera homogénea, lo que originó las variaciones internas de la península. En Andalucía los contactos fueron más intensos, y se evidencia en grandes núcleos de población. En Levante y Meseta suroriental no se alcanzó un grado de desarrollo comparable con Andalucía, con colonizadores griegos y foceos. En Cataluña, el efecto de los colonizadores sobre el entorno indígena de Campos de Urnas fue reducido, por lo que se conoce una iberización tardía e influida por la cultura ibérica del Sureste, sin alcanzar su grado de desarrollo, al igual que ocurre en el valle del Ebro y sur de Francia.

Cultura Ibérica Plena o 1ª Época Ibérica Es la fase de mayor esplendor, a finales de los siglos V-III a.C., aunque con difícil delimitación cronológica. Se produce una ruptura con la etapa anterior, con destrucción de monumentos escultóricos (sobre todo funerarios) en el Sureste, Levante y Alta Andalucía, a finales del siglo V e inicios del IV a.C., por causas aún desconocidas, quizás relacionadas con revueltas sociopolíticas internas. Se construyen las grandes ciudades, ligadas al incremento demográfico. Los miembros de la élite son enterrados bajo grandes túmulos, con reutilización de elementos funerarios anteriores, y se realizan las primeras esculturas. Se generaliza el comercio, con importación de cerámicas áticas de barniz negro en el Sureste, y creciente influencia de la cerámica gris ampuritana. El final de este período está marcado por una crisis en el mundo ibérico. Se abandonan o destruyen poblados y desaparecen las importaciones de cerámicas griegas.

ciclópeos (Ullastret y Sagunto) y los poligonales de sillares encajados (Olerdola). A veces entre la muralla y las viviendas existía una calle (Azaila). Las viviendas solían ser rectangulares con muros de tapial o adobe y zócalos de piedra. El pavimento era de tierra apisonada, cal, adobe o losas de piedra. Suelen ser de una planta, aunque algunas tienen dos (Puig de La Nao, Castellón). El número de habitaciones es variable, normalmente dos: vestíbulo y vivienda. Se han encontrado pequeñas instalaciones industriales en las casas, como hornos de pan y fundiciones (Castellet de Bernabé, Valencia). También hay poblados dedicados en exclusiva a una actividad productiva, como la elaboración del vino (Alt de Benimaquia, Alicante, y La Quéjola, Albacete).

Necrópolis

Cremaciones Las necrópolis testimonian un fuerte sentimiento religioso, así como el estado social del difunto. El ritual usual fue la cremación, a excepción de inhumaciones infantiles. La cremación se hace en la tierra o en hoyos. Como caso aislado está el horno o ustrinum de Pozo Moro (Alicante). Existieron dos tipos de cremaciones: Primarias: el cadáver se quema en su tumba y la pira se cierra con tierra. Secundarias: tras la cremación se recogen los restos para enterrarlos en otro lugar. Son los más frecuentes.

Ceremonias Entre las diversas ceremonias funerarias son probables los banquetes, sacrificios de animales y juegos funerarios en honor del difunto. En la necrópolis del Cigarralejo (Mula, Murcia) hay dos ritos: uno destructivo (final del siglo V-III a.C.), en el que se rompía el ajuar, y otro más conservador (desde el siglo III a la romanización), donde los objetos se introducirán intactos en la tumba. El ritual funerario debía ser complejo e institucionalizado por costumbres o por la propia familia. Tipos de necrópolis Las necrópolis se ubicaban en terrenos adecuados para ellas. Las sepulturas suelen orientarse E-W y son de varios tipos: Hoyos (loculi). de forma oval, con o sin urna funeraria, y los elementos del ajuar en su interior o alrededores. Tumbas de cámara subterránea: son frecuentes en Andalucía, de origen fenicio. Unas eran individuales, como la de la Dama de Baza; otras colectivas con dependencias, como la de Toya (Jaén) o las de Galera (Granada). Estas últimas son de plantas complejas y posiblemente con representaciones pictóricas. Asociadas a las cámaras están las cajas cinerarias decoradas con motivos geométricos, figuras humanas y animales, tanto en relieve como en pintura. Son frecuentes las cráteras griegas utilizadas como urnas cinerarias.

Cubrimiento de las tumbas Todas las tumbas solían cubrirse con una losa o un cúmulo de piedras, llegando a formarse un túmulo, de forma cuadrangular con escalones. En el Sureste, este túmulo servía de base a un pilar-estela, que podía ser un vaso cerámico, una escultura de animal-toro, esfinge o friso, como Montforte del Cid (Alicante) y Corral de Saus (Valencia), un guerrero a caballo (Villares de Albacete) o complejas construcciones como la de Pozo Moro (Albacete), de origen orientalizante sobre el 500 a.C., con sillares decorados con animales y los frisos con escenas mitológicas. El conjunto de Porcuna (Jaén) pudiera tratarse de un monumento de heroización funeraria de un rey o personaje importante, decorado con figuras de enfrentamientos bélicos, de caza y eróticas. Esta variabilidad de cubriciones es símbolo de prestigio del difunto, al igual que el contenido de los ajuares, donde se observa una marcada jerarquización.

Santuarios y templos La religión de los íberos puede integrarse, según Blázquez, en un tipo muy antiguo

de cultos naturalistas en torno a la fecundidad y la vida. Lucas atribuye un dios masculino con funciones celestes, fecundadoras y guerreras. Existen numerosos santuarios ubicados en emplazamientos naturales relacionados con el agua, como el Colado de los Jardines y Castellar de Santisteban (Jaén), santuario de La Luz (Murcia), El Cigarralejo (Murcia), Secreta de Alcoy (Alicante) y Cerro de los Santos (Albacete). Se han localizado algunos restos identificados como templos, con características orientales, en lugares altos y con planta rectangular o tripartita. Destacan los templos de Ullastret (Gerona), los dos de Campello (Alicante), el de Tornbous (Lérida) y el palacio-santuario de Cancho Troano (Badajoz).

Arte

El arte ibérico es producto de un artesanado especializado, y refleja el alto nivel cultural desarrollado. Presenta elementos foráneos diversos, pero con personalidad propia determinada por ciertas diferencias regionales. Su funcionalidad básica es religiosa, encontrándose en santuarios y necrópolis.

Escultura en piedra Es uno de los aspectos más sobresalientes del arte ibérico. La materia prima fue la caliza, trabajada con cincel, gubia, puntero y taladro. El trabajo se termina con el pulido de la piedra y a veces con el estuco y la pintura. Se compone de piezas antropomorfas y zoomorfas. Se observa un interés por la rigidez, la frontalidad y la minuciosidad en el detalle. Se inicia a mediados del siglo VI a.C., durando cinco siglos.

Época Arcaica Ocupa los siglos VI-V a.C. Temática zoomorfa, real o fantástica. Proceden de monumentos funerarios de la Alta Andalucía, Sureste, Meseta y Levante. Influencia del arte oriental (sobre todo fenicio), y por otra parte incidencia del ámbito foceo, donde se incluyen la mayoría de los modelos escultóricos de esta etapa, como el conjunto de Porcuna, pilares-estela con esfinges de Agost (Alicante) y Bogarra (Albacete), grifos de Redovan y Elche (Alicante) y la Bicha de Bazalote.

Fase Plena Ocupa desde mediados del siglo V al III a.C. Piezas relacionadas con el mundo foceo y gran producción indígena. Destacan dos piezas claves: la Dama de Elche y la Dama de Baza (Granada), que sirvieron para contener las cenizas de altos personajes. También están el torso de guerrero de La Alcudia (Elche) y la cabeza de Verdolay (Murcia). Dentro de las esculturas que reflejan el arte indígena se encuentran las figuras o exvotos, con un mayor porcentaje femenino, ricamente ataviadas, de las necrópolis del Llano de la Consolación y del santuario del Cerro de los Santos (siglos III y II a.C.). Entre ellas destaca la Gran Dama oferente del Cerro, de estilo hierático. Son también interesantes los pequeños exvotos de équidos del santuario del Cigarralejo (Murcia). Dentro de estas obras, y enlazando con el último momento de la escultura ibérica, sobresalen las figuras y relieves de Osuna (Sevilla), que representan procesiones, desfiles, combates, etc., apreciándose dos características de diferente época, una del siglo III-II a.C. y otra del siglo I a.C.

Bronces La toréutica alcanzó gran desarrollo. Fueron significativas las pequeñas estatuillas humanas, siendo notables las halladas en los santuarios de Castellar de Santisteban, Collado de los Jardines y Nuestra Señora de la Luz. Son figuras masculinas y femeninas de pie, la mayoría orantes u oferentes. Existen también representaciones de miembros sueltos, así como animales, distinguiéndose los jinetes, como el de la Bastida (Valencia) o el Guerrero de Medina de las Torres (Badajoz).