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Asignatura: Lengua Española, Profesor: , Carrera: Doble Grado en Historia y Filología Clásica, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Cambios vocálicos en la evolución del latín al español
En latín existían 10 fonemas vocálicos (teniendo en cuenta que la cantidad ―larga o breve― era distintiva). Las vocales largas siempre eran un poco más cerradas y las vocales breves eran un poco más abiertas, pero en esos momentos lo realmente importante era la cantidad, no la abertura. Dado que la abertura era predecible, era una característica que pasaba desapercibida (no había que prestarle atención: bastaba con fijarse en la cantidad). En latín tardío se produjo un cambio que desestabilizó todo el sistema fonológico. El diptongo /ae̯/ monoptongó y dio como resultado un solo segmento e largo (puesto que procedía de dos vocales) pero abierto (intermedio entre los miembros del diptongo original, /a/ y /e/). Esto suponía una contradicción con respecto a la norma clásica, donde una vocal larga siempre tenía timbre cerrado. A partir de ese momento, el carácter abierto o cerrado de las vocales, que antes era predecible según la cantidad, dejó de serlo, y los hablantes (o, más bien, oyentes) empezaron a prestarle atención, hasta el punto de que empezó a ser más importante que la cantidad (larga o breve). Este fenómeno se llama transfonologización de la cantidad por el timbre (es decir, la clave primaria de la distinción dejó de ser la cantidad para ser el timbre ―abierto o cerrado―). En otras palabras, se pasó de tener los fonemas de la primera línea (donde los dos puntos después de una vocal indican larga ) a los fonemas de la segunda línea, con diferencias en el grado de abertura; o, lo que es lo mismo, el triángulo vocálico quedó configurado como se muestra en (1).
iː i eː e aː a o oː u uː i ɪ e ɛ a a̞ ɔ o ʊ u
(1) Triángulo de diez timbres
i u ɪ ʊ e o ɛ ɔ a a̞
Enseguida, a los hablantes (y oyentes) les costó mantener la diferencia entre tantos niveles de abertura, y empezaron a confundir algunos de estos fonemas, que se colapsaron en una nueva y única categoría.
(2) Confusiones de timbres
i u ɪ ʊ e o ɛ ɔ a a̞
Esto dio como resultado un triángulo con únicamente siete vocales, donde las únicas que diferencian entre abierta y cerrada son las vocales medias. Esta situación se ha mantenido en muchas lenguas romances y es por eso que al triángulo (3) se lo conoce como sistema vocálico románico común.
(3) Triángulo de siete timbres (románico común)
i u e o ɛ ɔ a
Del cambio que se produce entre los triángulos (1), (2) y (3) podemos deducir una primera regla.
Regla de abertura vocálica Si una vocal /i/, /u/ del latín ha dado /e/, /o/ en español, entonces es que en latín clásico era una /i/, /u/ breve. Las vocales breves eran más “inestables”: no tenían tiempo suficiente para formar una constricción más cerrada. Corolario: las vocales largas /i/, /u/ no cambiaron así que, si en latín eran /i/, /u/ y en español también, eso quiere decir que en latín eran largas. Ejemplos: v i ̆cinu > v e cino c u ̆rrere > c o rrer Se ha abierto, luego era breve. l i ̄tigare > l i diar d u ̄bita > d u da No se ha abierto, luego era larga.
Además, podemos concluir que no es posible formular ninguna regla para la /a/ , ya que tanto la breve como la larga del latín dieron el mismo resultado en español. Por tanto, no se puede deducir el origen a la luz del resultado. Hay que averiguarlo de alguna otra forma (normalmente, lo más fácil es comprobarlo en el diccionario de latín).
Por otro lado, algunas palabras de las que sufrieron diptongación /ɔ/ > /u̯e/ redujeron el diptongo a /e/ si iba precedido de un grupo consonántico de labial + líquida.
Regla de reducción de diptongo (2) Si una vocal /o/ del latín ha dado /e/ en español, entonces es que en latín clásico era una /o/ breve, que diptongó en /u ̯ e/ por ir en sílaba acentuada, pero que se redujo por ir precedida de labial + líquida. Ambas reglas de reducción de diptongo son un ejemplo del proceso contrario a la bimatización: se reinterpreta que, donde había dos segmentos, solo hay uno. Es un proceso de ultracorrección, de naturaleza disimilatoria. Ejemplos: fr o ̆nte > fr ue nte > fr e nte Aunque no conozcamos el paso intermedio, si una /o/ ha dado /e/, y está en precedido por un grupo de labial + líquida, debemos sospechar de que hubo un diptongo que luego se redujo. Por tanto, si había diptongado, es que era breve en latín.
En cuanto a las vocales en final de palabra , sufrieron un tratamiento especial que las redujo a tres únicos timbres: /a/, /e/, /o/. Es decir, la /i/ cambió a /e/ por el mero hecho de ir en posición final (y no podemos saber, solo por eso, si era larga o breve en latín). Y lo mismo puede decirse de la /u/, que cambió a /o/.
Hay algunas otras reglas que podemos aplicar para deducir la cantidad de una vocal en latín, pero que ya no tienen que ver con la evolución al español, sino con el propio latín.
Regla de las vocales temáticas en la conjugación Siempre eran largas por naturaleza la /a/ de la 1.ª conjugación, la /e/ de la 2.ª y la /i/ de la 4.ª. En cambio, la /e/ de la 3.ª es breve por ser una mera vocal de unión (en realidad el tema acaba en consonante, no en vocal); lo mismo puede decirse de la mixta.
En la declinación, el carácter breve o largo también está regulado sistemáticamente.
Regla de las vocales en la declinación 1.ª declinación: la /a/ es breve en Nom, Voc, Acus (Sg), pero larga en Abl (Sg) o en Acus, Gen (Pl). Téngase en cuenta que /ae/, por ser diptongo, siempre cuenta como larga. 2.ª declinación: la /u/ y la /e/ son breves pero la /i/ y la /o/ son largas. 4.ª declinación: la /u/ es larga. En fin, son muchos los casos, y en la 3.ª declinación se complican especialmente, dependiendo de si es tema en consonante o tema en /i/, pero todas las gramáticas recogen la cantidad vocálica en las tablas de las desinencias de la flexión nominal.
Por último, hay otra regla que nos permite saber cuándo una vocal es breve.
Regla de alternancia de grado vocálico Si una vocal /e/ alterna con /o/ o viceversa, bien entre distintas palabras del latín, o bien entre el latín y el griego, entonces se trata de una vocal breve.
En el resto de casos, la cantidad debe ser consultada en el diccionario.
Hay otros procesos que también afectaron al vocalismo. En latín clásico, la mayoría de secuencias vocálicas formaban hiato (excepto ae , oe , au , y eu en los préstamos griegos). En latín tardío, se desarrolló una fuerte tendencia antihiática , de modo que muchas secuencias vocálicas empezarona a pronunciarse como diptongos, p. ej. vi.ne.a (3 sílabas) > vi.ni̯a (2 sílabas). Algunos procesos se explican por asimilación.
Regla de monoptongación Además del cambio /ae/ > /ɛ/, también se produjo /au/ > /ɔ/. Ambos se explican por asimilación recíproca entre las vocales.
Regla de metafonía La metafonía consiste en un cierre del timbre vocálico por influencia de otra vocal vecina. Los desencadenantes pueden ser varios:
**1. Yod (semivocal palatal) cognatu > coinado > cuñado
Hay que tener en cuenta que, a veces, un cierre vocálico por metafonía puede cancelar una diptongación. Recuérdese que solo diptongaron las vocales abiertas, siempre que además estuvieran en sílaba acentuada. Por tanto, si la vocal ya no era abierta, no sufrió la diptongación.
Cancelación de la diptongación por efecto de la metafonía nŏcte > noite > noche (en vez de *nueche; en la E. Media sí existió nueche) ŏculu > oilo > ojo (en vez de *huejo; existió güellos, y se conservan formas parecidas en asturiano y aragonés)