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Asignatura: Dret penal i, Profesor: JUAN CARLOS HORTAL, Carrera: Criminologia, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
Subido el 14/06/2017
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Grado en Criminología. Fundamentos del Derecho Penal y Teoría del Delito. Prof. Juan Carlos Hortal. Grupo matinal. Curso 2016-2017. Bloque I de casos prácticos: causas de ausencia de acción/parte objetiva del tipo doloso de acción.
Lea atentamente los siguientes supuestos de hecho e intente resolverlos utilizando las distintas estructuras e instituciones de la Parte General ya examinadas en clase.
SUPUESTO NÚMERO 1
Se declara probado que el acusado D. José el 10 de febrero de 1991 estuvo en la Taberna denominada “Venta del Mar”, en unión de sus convecinos Luís y Eladio, hasta las 11: horas de la noche, aproximadamente, tomando unas copas. Momento en el que la abandonaron e invitados por Luis se dirigieron a su bodega, en el interior de la misma Luís se sentó próximo a los toneles de vino. Eladio permaneció de pie al lado de José, que se inclinó hacia delante para sacar vino de una barrica y mientras permanecía en esa forma dándole la espalda a Eladio y con las piernas un poco separadas, éste último le agarró con fuerza los genitales con el propósito de gastarle una broma. José al sentirse dolido se giró bruscamente empujándole con el codo de tal modo que Eladio cayó golpeándose fuertemente contra el suelo de cemento con la cabeza, cayendo primeramente de lado y después de espaldas. Quedándose unos momentos inconsciente se recuperó aparentemente poco después, en cuyo instante, aunque no le dio importancia, Eladio se negó a ir al médico, marchando no obstante el acusado en busca de un coche para trasladarle a su casa, pues se encontraba herido, sangrando algo, y bastante bebido, regresando con el turismo de D. Nico, metiéndole en el mismo y sentándole al lado del conductor, le condujeron hasta las inmediaciones de su domicilio, donde le dejaron de pie, arrimado a una pared, sobre la 1: 30 horas de la madrugada. Hasta hora y media después la esposa de Eladio salió a la calle al oír unos quejidos, viendo a su marido caído en el suelo boca arriba, arrastrándolo unos 17 metros por la calle –de tierra y piedras- hasta la puerta, observando que arrojaba sangre por la nariz. Llevado ante el médico titular de Buenavista, le observó una pequeña herida sin mayor trascendencia, pero en prevención ordenó enviarlo a la Residencia Sanitaria de esta capital, donde falleció a causa de una contusión fronto-parietal izquierda y hematoma aparcinquimatoso. No se ha declarado probado que Eladio, al dejarlo a la puerta de su casa, tomara la determinación de ir a buscar su moto, que había dejado cerca de la taberna, desconociéndose igualmente el origen de las manchas de sangre que aparecieron sobre el banco.
Javier conducia un opel vectra sobre las 9 horas, de regreso a Huelva y procedente de Almonte, donde había asistido a la romería del Rocío, sin dormir en toda la noche y habiendo bebido como resulta habitual en dicho acontecimiento, conducción que realizaba circulando
en caravana densa por el gran número de vehículos que volvían hacia Huelva después de la romería, cuando en determinado punto del trayecto, en tramo de carretera recto, y habiendo percibido las primeras señales de somnolencia, se quedó dormido al volante, momento en que perdió el control y se desplazó hacia su izquierda, cuando en dirección contraria y ya muy próximo se acercaba un Seat Toledo, conducido por Jacinto que lo hacía de forma correcta, contra el que fue a colisionar, produciéndose la muerte en el acto de Jacinto y su mujer que la acompañaba en el asiento del copiloto.
Se declara probado que a las nueve de la noche, Francisco esperaba frente al portal de su domicilio a María Victoria, azafata de profesión, junto a él aguardaba una mujer de entre 25 o 30 años, sosteniendo un recipiente, que era “como una caja de chocolatinas, cilíndrica y de color rojo”, según explicó una vecina que presenció los hechos. Cuando su amiga salió a la calle, la otra mujer de nombre Cecilia, destapó el recipiente que llevaba, se subió al escalón del portal y le preguntó: ¿eres tú Vicky? y tras asentir, le arrojó a la cara el contenido del envase que portaba. El líquido resultó ser una solución de ácido fluorhídrico, un ácido de alto poder corrosivo, que le produjo graves quemaduras en la cara y en las manos. Victoria cayó a la acera. Con el fin de ayudar a la agredida, un vecino que en aquellos momentos se encontraba en un bar próximo a los hechos, le arrojó un vaso de agua sobre la cara de la agredida, lo que no contribuyó a aliviar el dolor ni a mejorar las heridas, pues causó que las quemaduras aún se extendieran más. La joven falleció dos horas después en el servicio de urgencias del Hospital Clínico a causa de una parada respiratoria. Expertos en medicina legal señalaron que este tipo de desenlace no es muy frecuente en quemados y se conoce como “muerte por inhibición”, siendo causado por el “shock” provocado por el dolor. Los primeros datos de la autopsia revelaron que las heridas producidas por el ácido lanzado no eran mortales.