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Este documento analiza el intento de anular el pacto entre sacyr y pemex en repsol y sus consecuencias en el consejo de administración. Se incluye una lista de stakeholders y un mapa de poder, así como el resultado final del acuerdo y los cambios que se produjeron en el consejo. El documento también aborda los objetivos de las organizaciones y la importancia de evaluar las consecuencias de las decisiones según diferentes escalas de valores.
Tipo: Apuntes
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Facultat d’Economia Grado en Administración y Dirección de Empresas
Departament de Direcció d'Empreses Juan José Renau Piqueras
Avinguda dels Tarongers, s/n Facultat d’Economia - 1r pis 46022 València Tel: 963828312 - Fax: 963828333
18 EL PAÍS, domingo 4 de septiembre de 2011
El perfil peculiar del presi- dente de Sacyr, Luis del Rivero, uno de los protagonistas estela- res de la era dorada del ladrillo que dominaron el mundo empre- sarial español antes del pincha- zo inmobiliario, añade incerti- dumbre al desenlace de la opera- ción. Su entrada en Repsol en 2006 se hizo al más puro estilo inmobiliario, es decir, endeudán- dose. Pidió un préstamo de 5.175 millones garantizado por las pro- pias acciones, que suponía el 80% de su inversión total. Este mecanismo, conocido como apa- lancamiento, es el que usaron las inmobiliarias para sus com- pras. Se basa en la confianza de que las acciones (o los inmue- bles y el suelo, en su caso) subi- rán en el futuro y, por tanto, siempre valdrán más que al pre- cio al que se compraron. Pero si ocurre lo contrario y la cotiza-
ción cae, los bancos llaman a la puerta y exigen otras garantías adicionales. Y ahí empiezan los problemas. Eso es precisamente lo que ocurrió con el pinchazo inmobi- liario y lo que le ha ocurrido a Sacyr en Repsol. Compró su 20% por 6. millones, a un coste medio de 26,71 euros por acción, casi ocho euros por encima del valor del pasado lunes (este vier- nes cerraron a 19, euros), an- tes de anunciarse el pacto, por lo que si las vendiera ahora ten- dría una minusvalía de cerca de 2.000 millones, casi la capitali- zación bursátil de todo Sacyr (2.190 millones). El próximo 21 de diciembre debe renegociar el crédito de 4.908 millones y las entidades financieras quieren garantías adicionales a los títulos. “No es que los bancos apoyen o dejen de apoyar la operación. Los ban- cos quieren cobrar y punto. Y la única manera de hacerlo es que Del Rivero se haga con el poder y empiece a vender activos, al precio que sea, en lotes o en un
operaciones, juegan varios acto- res y en varios escenarios. En el meramente empresarial, Sacyr repite su intento de tomar el con- trol de la petrolera, como ya hizo en el pasado buscando aliados ex- tranjeros, algunos bastante exóti- cos como la india Essar, la china Sinopec e incluso la rusa Lukoil, salpicada por escándalos de co- rrupción
y mafia rusa. Ahora se ha buscado un aliado más estable y con mejor prensa, pues no en
la petrolera. Entre esos contac- tos, el primero fue del presiden- te de La Caixa, Isidro Fainé, con Brufau para asegurarle perso- nalmente su respaldo. El pacto que ha desatado la alarma consiste en que Pemex eleve su participación del 4,8% al 9,8% de forma que junto a Sa- cyr posean el 29,8% del capital; la votación conjunta en todas las decisiones relevantes que
se tomen en la petrolera (inversio-
SACYR 20,
Resto 55,
Fuente: CNMV.
PEMEX 4,
Caixabank (La Caixa) 12,
BBVA 3,
Blackrock 3,
Antonio Brufau
EL PAÍS
solo bloque, consiga el dinero que precisa vía dividendo o vía opa. Puede ser un auténtico sa- queo”, advierten los detractores del constructor en la petrolera. La otra vía de desconfianza viene por la parte de Pemex. “Lle- va 20 años dormido en los conse- jos y ahora resulta que quiere más visibilidad”, apuntan las mis- mas fuentes. El hecho de que ha- ya elegido la misma vía que Sacyr —recurriendo a deuda para finan-
EL PAÍS, domingo 4 de septiembre de 2011 19
ECONOMÍA
del límite de
voto en
Repsol desató
la ofensiva de
Sacyr
� Del Rivero fraguó la operación a
partir de la abolición legal del
blindaje
� El presidente de la petrolera viajó
a México para intentar parar el
acuerdo
un acuerdo entre empresas y no se puede acusar a México de ce- rrar su mercado cuando, por ejemplo, el primer y tercer ban- co del país están en manos del BBVA y Santander y hay más de 2.000 empresas españolas con intereses en México, entre ellas La Caixa: la entidad catalana tie- ne un acuerdo accionarial con Inbursa, el grupo financiero del magnate Carlos Slim,
que tam- bién ha participado en la finan- ciación de Pemex.
La batalla se libra también en el ámbito político. En el seno del Gobierno no hay unanimi- dad. La operación cuenta con el aval del ministro de Industria, Miguel Sebastián. Su apelación a la españolidad de la compañía
Madrid
Avanzado ya el mes de agosto, Antonio Brufau interrumpió sus vacaciones para trasladarse a México en un viaje relámpago. El presidente de Repsol YPF ha- bía recibido el soplo de que Pe- mex, histórico socio de la petrole- ra española, estaba tramando al- go con Sacyr, su principal accio- nista con el 20%. Así que se plan- tó en la capital azteca sin pen- sárselo dos veces con la inten- ción de conocer de primera ma- no las intenciones y torpedear, si fuera necesario, cualquier tipo de acuerdo, que sospechaba con- trario a sus intereses. Brufau tenía buena informa- ción. Sin embargo, no pudo fre- nar el pacto de sindicación entre dos de sus principales accionis- tas que empezó a trascender la noche del lunes pasado, día 30 de agosto, después de la reunión urgente del consejo de Sacyr, que aprobó la operación por una- nimidad de sus 19 miembros; in- cluidos Demetrio Carceller y Juan Abelló y sus representan- tes, enfrentados con el presiden- te, Luis del Rivero, precisamente por el reparto de sillones en el consejo de la constructora. El otro accionista importante del grupo, La Caixa, se enteraría
Luis del Rivero, en una junta de accionistas de Sacyr. / pablo monge
4.900 millones con un grupo
comprar un 5% adicional al 4,87% que po- seía y así alcanzar de forma con- junta el 29,9%, lo que se queda en el umbral de la obligación de lanzar una opa. El acuerdo, que ha revolucio- nado el mundo empresarial a la vuelta de vacaciones, se viene fra- guando desde hace dos meses en- tre Del Rivero y Suárez Coppel. Pocos más estaban al cabo de la operación, en la que han interve- nido los despachos de Garrigues (por Sacyr) y Cuatrecasas (Pe- mex). Mientras tanto, han mante- nido una aparente calma en el consejo de Repsol, en el que el grupo mexicano sienta un repre- sentante y Sacyr tres, entre ellos Del Rivero como vicepresidente. La distancia entre Brufau y Del Rivero es evidente desde la
marejada por las exigencias del constructor para aumentar el dividendo y los fallidos inten- tos de incorporar a Gazprom y Lukoil al accionariado. Pero, en apariencia, las cosas se ha- bían pacificado en los últimos meses.
De hecho, en la
última junta encrucijada de difícil salida. El ejecutivo de Mollerussa, al que la llegada de Sacyr al capital de Rep- sol hace seis años le empezó a complicar la vida, sabe que tiene cerca de un 30% del capital en contra. Y que incluso Inbursa, el grupo de Carlos Slim en el que participa La Caixa, financia a Pe- mex en la operación. Según fuentes del grupo petro- lero, no parece que el ejecutivo de Mollerusa tenga en la cabeza adelantar el consejo. Antes bien, se inclina más por esperar más movimientos de los accionistas sindicados mientras ha empren- dido actuaciones ante organis- mos reguladores poniendo en te- la de juicio el acuerdo. El equipo de Repsol cree que es una acción concertada que estaría vejando la normativa de opas, ya que en el fondo persigue hacerse con el control de la compañía evitando lanzar una oferta pública por el 100 % del cap ital. Una de las salidas que se ma- neja es la búsqueda de un caballe- ro blanco, que lanzaría una opa multimillonaria para quitarse de encima a los dos aliados y alguno más. Es una opción que pone en evidencia la deuda de los dos gru- pos (Sacyr debe refinanciar 4.908 millones con 25 bancos en- cabezados por Citibank, Santan- der y Crédit Agricole y Pemex arrastra un endeudamiento de 36.000 millones), que tendrían muy difícil responder. El inconve- niente es que esa solución puede desembocar en el dominio de un socio extranjero sobre el grupo.
18 EL PAÍS, miércoles 21 de septiembre de 2011
Madrid / México
La compañía estatal mexicana del petróleo Pemex cree que su alianza con el grupo constructor Sacyr Vallehermoso, primer accio- nista de Repsol con un 20%, es una “oportunidad” para “captu- rar beneficios concretos” e “inci- dir en decisiones estratégicas y operativas” a su favor por un pre- cio irrisorio: unos 1.600 millones de dólares invertidos en elevar su participación del 4,8% al 9,8%. Es un precio muy inferior —entre seis y 20 veces más barato—, ad- mite la propia empresa, de lo que le costaría una operación similar en una petrolera de la misma di- mensión pero menos agitada ac- cionarialmente que Repsol. Son los números de la propia Pemex los que revelan cómo se persigue una ganga. A tres meses de que cambie el Gobierno en Es- paña y a un año de que suceda lo mismo en México, la empresa mexicana ha encontrado en Sacyr y en su presidente Luis del Rivero
Plataformas petrolíferas de Pemex en el golfo de México. / susana gonzález (bloomberg)
guante en sus objetivos estratégi- cos. En especial, en el de aumen- tar tanto el inventario de reservas (sobre todo en su área de domi- nio, el golfo de México) como la producción de hidrocarburos. En este punto, y así lo recoge el docu- mento, hay un tema de especial interés para la empresa estatal mexicana: el acceso a la tecnolo- gía que utiliza Repsol en la explo- ración y la producción, especial- mente en aguas profundas, donde hacer un simple pozo sin garan- tías de éxito sale por 100 millones de dólares. Para Pemex, la falta de experiencia y de tecnología pa- ra operar en lo más profundo de su dominio marítimo, supone uno de sus puntos débiles. Pero no es solo la tecnología. Con los 1.600 millones de dólares de inversión, Pemex espera obte- ner una posición desde la que diri- gir, incluso, los flujos de suminis- tro de crudo hacia sus propias refi- nerías. Así, bajo el epígrafe “opor- tunidades derivadas del portafo- lio de downstream” Pemex detalla que en el apartado de refino pue-
—vicepresidente de Repsol, con notorios desencuentros con el presidente, Antonio Brufau— el punto de apoyo ideal para mover- se. Se acabó el papel de socio tran- quilo y seguro desempeñado du- rante 30 años en el negocio petro- lero español. Las cifras sobre la bondad de la operación para los intereses mexicanos forman parte de un in- forme reservado
elaborado por la empresa estatal con fecha 1 de septiembre de este año titulado Contexto del aumento de participa- ción de Pemex en Repsol al que ha tenido acceso EL PAÍS. Se trata de una descripción completa y fría —así son los negocios — de los be- neficios de la ventana de oportuni- dad que le proporciona Sacyr Va- llehermoso, primer accionista de la petrolera con el 20%.
Pemex de- clinó ayer hacer comentarios
acerca del documento sobre la operación en Repsol y la alianza con el grupo Sacyr Vallehermoso. El grupo que preside Luis del Rivero, accionista de Repsol des- de 2006,
mayor probabilidad de capturar un premio”. Poco riesgo, muchos beneficios y mejora de posicio- nes. Una pera en dulce que empe- zó a tomar forma y brillo a partir de julio, cuando entró en vigor la reforma de la ley que elimina los blindajes en las compañías cotiza- das. Ahora, tras la toma de posi- ción, queda medir fuerzas. El miércoles de la próxima semana tendrá lugar la reunión del conse-
jo de Repsol. Allí se aclararán las estrategias y las posiciones de ca-
Madrid / México
ras de servicios a las petroleras en piezas clave del proceso. Las plataformas capaces de perfo-
consultad as, en la reunión podría plantears e, como primera escara- muza la petición de Sacyr- Pemex para separar las funcione s de pre-
to y, sobre todo, es caro. Para las petroleras es crucial. Tras la caí- da de reservas de los últimos años, Pemex se ha impuesto co-
2008
(^2009 )
rar en aguas ultraprof undas no son muchas: un puñado de dece- nas repartida s por todo el mun- do. Así que sus propietar ios se
sidente del consejo (que desempe
ña Brufau) y de un primer ejecuti- vo (consejer o delegado, figura ahora inexisten te) para que cada
mo objetivo lograr a partir del próximo año una tasa de reposi- ción de reservas del 100%. Con los pozos tradicional es en decli-
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Resultad o después de imp ues to –2.
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