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celulas madre para estudiar tipo word
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Díaz Guzmán, Daleska Grisset Garnique Martinez, Ana María Paz Sanchez, Diana Silvia Siaden Castro, Estefany Abigail Tarrillo Flores, Luciana Maria (NO TRABAJÓ) Vilchez Alcántara, Xiomara CICLO: I SECCIÓN: E Docente del curso: Velasquez Caro, Juan Miguel Pimentel - Perú 2025
Nos gustaría expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los involucrados en este proceso de investigación, en primer lugar agradecer al docente Juan Miguel Velasquez Caro, por guiarnos, acompañarnos en el camino de la investigación y responder todas las dudas que surgieron en este trabajo, ha sido de gran ayuda para poder culminar este proyecto. Como también nuestra responsabilidad, curiosidad y dedicación que ayudaron a organizarnos con nuestros tiempos para poder culminar este importante trabajo, nuestra curiosidad ha sido clave para poder nutrirnos de conocimiento y verter los puntos y cosas más importantes en esta monografía y llevarnos nuevas perspectivas del tema. A nuestras familias que fueron parte fundamental para darnos el espacio, el tiempo y la comodidad en la que pudimos continuar con nuestra ardua y constante investigación. A nuestra casa de estudios UNIVERSIDAD SEÑOR DE SIPÁN que en su biblioteca con ambas modalidades tanto presencial como virtual nos dieron información verídica, fundamental y necesaria. Finalmente agradecer a todos los autores cuyos trabajos y publicaciones han sido fuente de consulta para la obtención de información, sin su dedicación y contribución a la literatura científica esto no habría sido posible. Gracias a todos por su participación en este trabajo.
diferenciación como las células madre totipotentes, que tienen el máximo potencial celular, este concepto se descubrió estudiando el desarrollo embrionario, observando que el cigoto podía dividirse y era capaz de formar otras estructuras y organismos completos, siendo su función principal la embriogénesis, debido a que se pueden diferenciar tanto en tejidos embrionario como extraembrionario como la placenta, se encuentran en el cigoto donde la mayoría de expertos consideran que es el único totipotente, considerando que posee el potencial de formar todos los tipos celulares necesarios para el desarrollo de un ser humano completo, pero también podemos ver que están presentes en las células de la mórula una etapa que se produce en los primeros días después de la fecundación, solo en esta etapa inicial se mantiene el potencial completo; en la actualidad los científicos intentan reprogramar células adultas a un estado similar al de la totipotencia que es esencial para formar modelos de órganos en el laboratorio como organoides, no olvidemos mencionar que son clave para la investigación de las primeras etapas de distintas enfermedades, se espera que estos avances faciliten nuevos tratamientos contra el cáncer y la diabetes (7). Por consiguiente a la clasificación menciona a las células madre pluripotentes que son autorrenovables, adherentes, con un potencial altamente proliferativo ilimitado, derivadas de la masa interna del blastocito y que representan una gran fuente de precursores osteogénicos ya que pueden expandirse indefinidamente (8), tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de células pertenecientes a tres capas germinales, como lo son el ectodermo, mesodermo y endodermo, gracias a esta propiedad puede generar una amplia variedad de tejidos especializados, como las neuronas, células musculares, epiteliales, hepáticas, entre muchas otras que pueden favorecer a la medicina regenerativa, sin embargo, a diferencia de las células madres totipotentes no pueden formar tejidos extraembrionarios (9). De igual manera las células madre multipotentes son aquellas que pueden autorrenovarse y diferenciarse en múltiples tipos de células, pero a la vez solo se limita a una sola capa germinal, esto significa que a diferencia de las células pluripotentes que generan células de las tres capas embrionarias, las multipotentes solo producen células derivadas de su propio tejido u órgano de origen, las podemos encontrarlas en tejidos y órganos, como la médula
ósea, el tejido adiposo y el cordón umbilical, siendo potencialmente útiles para la creación de órganos para trasplante y la reparación de tejidos, huesos, músculos y cartílagos (10). De cierta forma tenemos en esta clasificación a las células madre oligopotentes que son un tipo de células progenitoras que poseen la capacidad de diferenciarse en un número limitado de diferentes tipos celulares relacionados, generalmente dentro de una misma familia celular, donde su potencial de diferenciación es más restringido que el de las células madres pluripotentes y las células madres multipotentes, por ende significa que no pueden formar cualquier tipo de célula, sino únicamente aquella que pertenecen a un linaje en específico, por esto se convierten en una importante área de investigación con un enorme potencial terapéutico y dentro de la medicina regenerativa, como por ejemplo también para la creación de órganos y su trasplante, sin embargo estas células tienen algunos contras como la inmunogenicidad (11). En el final de esta clasificación tenemos a las células madre unipotentes que son aún más especializadas que las células madre multipotentes, son aquellas que tienes la capacidad de diferenciarse en un solo tipo de célula especializada, dado que estas células son las más restringidas en cuanto a su potencial de diferenciación dentro de la clasificación de células madre, porque su capacidad está limitada a una única función celular específica, como por ejemplo los ovocitos de producen a partir de células germinales unipotentes, estás solo pueden diferenciarse en ovocitos lo cual constituye una diferenciación muy específica (12). Sin embargo las células madres también se clasifican por su principio o un origen, hablamos de células madre embrionarias (CME), que se caracterizan por ser células pluripotentes que se obtienen de la masa interna embrionaria en una fase llamada blastocisto, así mismo encontramos las células madre fetales (CMF), son aquellas que en su totalidad no son pluripotentes, ni multipotente y se presentan en una menor capacidad de división que las CME; por otro lado las células madre perinatales (CMP), siendo estas células multipotentes y procediendo de tejido extraembrionarios perinatales, que comparten propiedades con las CME; consecutivamente las células madres adultas (CMA) o también conocidas como células multipotentes, presentan una mayoría de tejido adultos, considerando que
una investigación en China con neonatos también se cree que sirve como protección ante una posible enterocolitis necrotizante, aunque este estudio tuvo que detenerse por la pandemia cuando volvió a realizarse los resultados fueron buenos y no solo con ECN I si no que como mejora en neonatos con ECN II (15). “La enterocolitis necrotizante (ECN) es la inflamación, perforación o muerte del tejido intestinal en bebés prematuros con un bajo peso” ((15),(16). El mantenimiento de estas células descubiertas en la leche materna es de menos de cuatro horas sin refrigerar ni calentar, luego de esto no tendrá los mismos beneficios (15). Como siguiente punto hablemos de las células madres fetales, son células pluripotentes que se encuentra en las primeras etapas del desarrollo fetal, específicamente en la masa celular interna del blastocisto, un embrión de pocos días de vida, donde estas células tienen la capacidad única de auto renovación y de diferenciación en cualquier tipo celular del organismo, lo que significa que puede formar todos los tejidos y órganos del cuerpo del feto en desarrollo, debido a su versatilidad, dado a que son fundamentales para el crecimiento embrionario y su estudio clave para entender el desarrollo fetal y sus potenciales aplicaciones médicas, estas células se diferencian de las células madres adultas ya que las CMA tienen una capacidad más limitada para diferenciarse y a la vez se encuentran en tejidos específicos para ayudar en la reparación y mantenimiento de esos tejido tras el nacimiento, sin embargo en las células madres fetales, ellas son las precursoras del organismo en formación muy aparte que algunas de ellas forman los tejidos extraembrionarios como lo es la placenta, la cual conecta al feto con la madre, asegurando el intercambio de gases, nutrientes y desechos, lo que forma un papel crítico ya que estas células juegan en el soporte del embarazo y el desarrollo prenatal. Además está células fetales son cruciales para la formación de las tres capas germinales como lo es el ectodermo, mesodermo, y endodermo, estas tienen una alta capacidad de multiplicarse y genética, las cuales se establecen para soportar el rápido crecimiento fetal, donde su potencial terapéutico ha sido objeto de estudio reciente en medicina regenerativa y terapias celulares, debido a su pluripotencialidad y capacidad de diferenciación (17), por ejemplo en un análisis
reciente se comparó las características transcriptómicas y proteómicos de las células mesenquimales fetales versus adultas, donde nos muestras sus diferencias significativas en su firma molecular, donde nos sugiere que las fetales podrían tener ventajas funcionales en terapias celulares (18). Estudios especializados han demostrado que las células fetales humanas poseen capacidad proliferativa superior, potencial osteogénico más robusto perinatales y postnatales, lo que las posiciona como candidatas superiores para ingeniería de tejido óseo (19), además las células madres hematopoyéticas fetales proliferan más rápidamente que las de sangre de cordón o médula ósea adulta, tienen ventajas incluyendo mejor homing e injerto intrínseco, mayor multipotencialidad y menor inmunogenicidad (20) Las células derivadas de la placenta han sido descritas como abundantes, fáciles de obtener tras el nacimiento y con propiedades que las hacen atractivas para el tratamiento de enfermedades degenerativas mediante su actividad paracrina como la secreción de citoquinas, antiinflamatorias y exosomas (21), las cuales ejercen sus efectos terapéuticos principalmente mediante mediadores paracrino que aún actúan sobre células endógenas para inducir reparación y regeneración tisular (22), dónde investigaciones recientes han demostrado que las células fetales derivadas de la placenta humana producen factores neurotróficos específicos como BDNF, los cuales son los factores neurotróficos derivados del cerebro, NGF el cual es el factor de crecimiento nerviosos y NT-3 o sea la neurotrofina-3 que promueven la regeneración axonal y restauran la actividad fisiológicas neuronal, los estudios experimentales demostraron incrementos de 5 a 13 veces en la regeneración axonal, lo que abre posibilidades prometedoras para el tratamiento de lesiones del sistema nerviosa (23), además, las células madres derivadas de la membrana amniótica placentaria humana expresan marcadores de pluripotencia sin riesgo tumorigénico, a diferencia de las células madre embrionarias y su aislamiento es éticamente aceptable y no requiere procedimiento invasivos (24) Un aspecto importante a considerar es el momento de recolección de estas células, estudios comparativos han revelado que las células madre derivadas de placenta del primer trimestre exhiben mayor capacidad proliferativa, propiedades inmunomoduladores superiores y mejor potencial neuroprotector comparadas con
estas células muestran una ventaja significativa en el laboratorio el cual es fundamental para cualquier tipo de terapia regenerativa a largo plazo (31), Estudios recientes sobre las células madre del líquido amniótico rejuvenecidas demuestran mejoras significativas en la estructura y calidad de la matriz extracelular ósea en modelos experimentales de osteogénesis imperfecta severa, una enfermedad genética que causa fragilidad ósea extrema, estos hallazgos sugieren que las células amnióticas rejuvenecidas podrían convertirse en una fuente estandarizada superior de células madre fetales inducidas para aplicaciones terapéuticas mejoradas (32). Las células madres fetales derivadas del hígado fetal son particularmente prometedoras para la regeneración de órganos agudamente lesionados, donde estos modelos pre clínicos de insuficiencia orgánica aguada como lo es la lesión hepática, demostraron un efecto protector superior, promoviendo la regeneración de tejidos dañados con una cicatriz mínima, lo que posiciona como candidatas potentes para la terapia de órganos (33), el hígado fetal es una fuente única y altamente disponible para medicina regenerativa tanto de hígado como páncreas, permite aislar poblaciones celulares con amplio espectro de diferenciación endodérmica y coexistencia de células derivadas del endodermo y mesénquima, presenta escasa o nula inmunogenicidad y tumorigenicidad, características fundamentales para aplicaciones clínicas seguras (34), además el hígado fetal es una fuente excelente de células madre hematopoyéticas durante el segundo trimestre del embarazo, estas células poseen potencial proliferativo apropiado para el manejo de anemia aplásica, una condición en la cual la médula ósea no produce suficientes células sanguíneas (35), las células madre fetales y las células pluripotentes inducidas, combinadas con tecnologías emergentes como grafeno, nanobio materias y edición génica, pueden hacer realidad la medicina de precisión y tratamiento clínico individualizados en el futuro cercano para enfermedades hepáticas crónicas y agudas (36), esta convergencia de tecnologías representan la frontera actual de la medicina regenerativa hepática. Sin embargo aunque el potencial terapéutico es alto, también existen desafíos, según una revisión reciente nos muestra cómo estas células mesenquimales ayudan para mejorar la fertilidad, hay varios estudio en modelo de animales donde nos muestran
resultados muy prometedores, ya que estos resultados aún no termina siendo definitivos ni generalizables a humanos (37), ensayos clínicos en humanos han iniciado para probar efectos terapéuticos paracrinos de células fetales sobre infertilidad marcando el inicio de una nueva era en la medicina reproductiva. Las células madres fetales derivadas en el cordón umbilical, nos muestran una ventaja molecular clave sobre otros tipos celulares, por ejemplo, en estudios preclínicos, observó que las células madres fetales a la hora de ser trasplantadas a ovarios dañados por quimioterapia inducida mostraron una mayor expresión de genes que terminaron estando directamente involucrados en el reconocimiento y la reparación del daño de ADN, esto sugiere un mecanismo directo de protección celular que va más allá de la simple creación de factores tróficos, donde las células están ayudando a los ovocitos corregir activamente el daño genético causado por agentes tóxicos (37). De acuerdo a la clasificación los tejidos relacionados con el proceso gestacional y el momento del parto albergan células progenitoras conocidas como células madre perinatales. Estos elementos celulares pueden obtenerse de diversas fuentes como el tejido placentario, el cordón que conecta al feto con la madre, la sangre contenida en dicho cordón, las membranas que rodean al embrión y el fluido que lo protege durante el desarrollo intrauterino. Su principal característica radica en dos propiedades biológicas: la capacidad de reproducirse manteniendo sus características originales y su potencial para transformarse en distintas variedades de células especializadas. Esta doble funcionalidad las posiciona como recursos de gran valor en el ámbito de la medicina enfocada en la regeneración tisular. A diferencia de las células madre adultas, las perinatales presentan una mayor plasticidad y un estado biológico más "joven", que les permite adaptarse con mayor facilidad a diferentes entornos fisiológicos y participar activamente en procesos de reparación y regeneración de tejidos (6). Desde el punto de vista funcional, las células madre perinatales se sitúan en un punto intermedio entre las células madre embrionarias y las adultas. Aunque no poseen el nivel de pluripotencia de las células embrionarias, sí mantienen un potencial de diferenciación más elevado que las células adultas tradicionales, pudiendo transformarse en células de origen
profundas sobre el potencial de otras estructuras perinatales (17). Las células madre perinatales son células progenitoras multipotentes presentes en tejidos derivados del entorno fetal, como la placenta, el cordón umbilical y el líquido amniótico. Su principal característica es su capacidad para autorrenovarse, diferenciarse en múltiples tipos celulares y participar en procesos de reparación, regulación inmunológica y regeneración de tejidos. Gracias a su versatilidad biológica, cumplen funciones esenciales tanto en el desarrollo del feto como en diversas aplicaciones terapéuticas modernas (40). Poseen la capacidad de dividirse de manera continua sin perder sus características fundamentales, lo que les permite mantener una reserva constante de células progenitoras; este proceso asegura la disponibilidad de células necesarias durante el crecimiento y desarrollo fetal, especialmente en tejidos en rápida formación como el sistema hematopoyético y los componentes estructurales del cordón umbilical, otra de las funciones más importantes de las células madre perinatales es su capacidad para diferenciarse en distintos tipos celulares, incluyendo osteocitos, condrocitos, adipocitos, neuronas, hepatocitos y células endoteliales; este potencial de plasticidad se debe a la expresión de genes asociados a las tres capas germinales, lo que les permite adaptarse a señales biológicas del entorno, estas células cumplen una función esencial en la modulación del sistema inmunitario, ya que presentan baja inmunogenicidad y generan una variedad de moléculas antiinflamatorias; al expresar niveles reducidos de antígenos HLA clase II y secretar factores inmunorreguladores como interleucinas y proteínas supresoras, contribuyen a la tolerancia inmunológica materno-fetal, también secretan una amplia gama de moléculas bioactivas, entre ellas factores de crecimiento, citoquinas, quimioquinas y vesículas extracelulares; estas sustancias actúan como señales que promueven la reparación tisular, estimulan la angiogénesis, facilitan la regeneración nerviosa y favorecen la proliferación celular en áreas dañadas; otra de sus funciones biológicas más destacadas de estas células es su capacidad para intervenir en la reparación de tejidos lesionados; durante el desarrollo fetal, ayudan a corregir microdaños en estructuras en crecimiento y contribuyen a la cicatrización sin dejar marcas visibles, característico del tejido fetal; finalmente desempeñan un
rol fundamental en la formación de estructuras del feto, contribuyendo a la generación de tejidos complejos durante las primeras etapas de la vida. Intervienen en la consolidación del sistema circulatorio, el fortalecimiento de las membranas fetales y la construcción de órganos vitales. se encuentran distribuidas en diversos tejidos del entorno fetal, específicamente en estructuras asociadas al embarazo que desempeñan funciones vitales de protección, nutrición y desarrollo del feto (30). Una de las principales fuentes de donde se pueden extraer estas células es la sangre del cordón umbilical, un fluido rico en células madre hematopoyéticas, que poseen la capacidad de regenerar células sanguíneas y del sistema inmunitario. Esta sangre, que anteriormente se desechaba tras el nacimiento, actualmente es una de las fuentes más colectadas para bancos públicos y privados debido a su utilidad en trasplantes para enfermedades hematológicas, otra fuente importante es la gelatina de Wharton, un tejido mucoso que recubre los vasos sanguíneos del cordón umbilical. Este material es particularmente valioso porque contiene una alta concentración de células madre mesenquimales caracterizadas por su capacidad de diferenciación hacia células del tejido conectivo, muscular y nervioso. Su abundancia, facilidad de obtención y bajo riesgo ético han convertido a la gelatina de Wharton en una de las fuentes más estudiadas dentro de la medicina regenerativa contemporánea. Asimismo, la placenta, órgano clave que permite el intercambio de nutrientes y oxígeno entre la madre y el feto, alberga una gran variedad de células madre perinatales. Tanto la placenta materna como la fetal contienen poblaciones mesenquimales y epiteliales con notables propiedades inmunomoduladoras y regenerativas. Su disponibilidad es prácticamente ilimitada, pues se obtiene tras el parto sin generar daño alguno. Por ello, hoy en día se reconoce como un recurso biológico altamente valioso para investigación y desarrollo de terapias celulares (38). Los experimentos desarrollados con células madre perinatales han permitido ampliar el conocimiento sobre su capacidad regenerativa, diferenciarse en distintos tipos celulares y modular respuestas inmunológicas, posicionándolas como una alternativa terapéutica prometedora para múltiples enfermedades. Uno de los trabajos experimentales más relevantes es su uso en modelos animales de infarto de miocardio, donde células provenientes
propiedades inmunomoduladoras. Su principal aporte radica en las aplicaciones de regeneración tisular, donde demuestran su potencial para transformarse en múltiples linajes celulares, incluyendo células óseas, cartilaginosas, del sistema nervioso, hepáticas y del tejido epitelial. Esta propiedad ha permitido que se utilicen en modelos experimentales y ensayos clínicos destinados a la reparación de tejidos dañados por traumatismos, enfermedades degenerativas y procesos inflamatorios crónicos. Por ejemplo, las células derivadas de la gelatina de Wharton y de la membrana amniótica han demostrado ser eficaces en la regeneración de tejidos musculares y nerviosos, logrando favorecer la recuperación funcional después de lesiones músculo-esqueléticas o neurológicas (43). Asimismo, estas células son esenciales en procesos hematológicos, especialmente cuando se obtienen de la sangre del cordón umbilical. Las células madre hematopoyéticas presentes en este tejido se utilizan en trasplantes para tratar enfermedades como leucemias, linfomas, anemia aplásica y trastornos hereditarios de la sangre como la talasemia o la anemia de Fanconi. Los trasplantes de células del cordón umbilical constituyen una alternativa viable frente a los trasplantes de médula ósea, debido a su mayor compatibilidad inmunológica y menor riesgo de desarrollar enfermedad injerta contra huésped, lo cual mejora significativamente el pronóstico del paciente (43). En paralelo, las células madre perinatales tienen un importante uso en terapias inmunomoduladoras. Diversos estudios han demostrado que estas células liberan moléculas antiinflamatorias y poseen la capacidad de regular respuestas inmunes exacerbadas. Esto las convierte en una opción terapéutica prometedora para enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn. En estos casos, las células madre perinatales no solo ayudan a disminuir la inflamación, sino que también promueven un microambiente celular más equilibrado, contribuyendo a la estabilización clínica del paciente (43). El futuro de las células madre perinatales es ampliamente prometedor, dado que representan una de las áreas más innovadoras y en rápido crecimiento dentro de la biomedicina. Se espera que en los próximos años se logren consolidar protocolos terapéuticos estandarizados que permitan su uso rutinario en la práctica clínica. La consolidación de guías clínicas permitirá optimizar dosis, vías
de administración y criterios de selección para cada patología así facilitando el acceso seguro a terapias celulares que actualmente se encuentran en fase experimental o limitada a ensayos clínicos (43). Asimismo, una de las expectativas más relevantes es su integración en la medicina personalizada, donde se proyecta que las células madre perinatales sean utilizadas para generar tejidos u órganos compatibles con las características genéticas y fisiológicas de cada paciente. La combinación de estas células con tecnologías emergentes como la bioimpresión 3D y los biomateriales inteligentes podría permitir la creación de estructuras funcionales capaces de reemplazar órganos dañados o no viables, reduciendo la dependencia a los trasplantes tradicionales y eliminando las largas listas de espera que afectan a miles de pacientes en todo el mundo (43). A pesar de los problemas éticos antes mencionados desde la experimentación de las CME , la ciencia buscó otras fuentes con las mismas capacidades de poder clonar nuevas células para el mejoramiento de las investigaciones biomédicas, uno de los descubrimientos más recientes es de las células madre pluripotentes inducidas que derivan de la reprogramación de células adultas (13). Siguiendo la clasificación antes mencionada, hablemos de las células madre adultas (CMA) o también conocida como células somáticas que poseen una gran capacidad de proliferación y diferenciación, estas son importantes para la regeneración de tejido dañado o células moribundas, esto permitiendo mantener el número de células sanas, por otro lado también participa manteniendo la homeostasis; las podemos encontrar en la sangre del cordón umbilical o gelatina de Wharton, médula ósea, intestino, piel, cerebro, músculo, corazón, tejido adiposo y dientes deciduos (40). La terapia de las CMA establece la forma de un tratamiento innovador para la revitalización de los tejidos patológicos y ausentes, del mismo modo es una de las líneas preferidas de investigación debido a que es inmune al homotrasplante (trasplante de órganos entre dos individuos que sean de la misma especie), también se dice que está protegido de las complicaciones inherentes a la implantación de otros materiales aloplásticos (40). Aunque estas células son beneficiosas, también pueden ser peligrosas y ocasionar enfermedades como el cáncer por su abundante proliferación, a pesar de todo podría ser una buena fuente
renovación y antiinflamatorio, ampliamente investigadas para poder aplicarlo en medicina regenerativa como trasplante y en tratamientos avanzados (45). Sin embargo, muy aparte de las propiedades regenerativas que tiene las células madre mesenquimatosas también tiene la capacidad de secretar factores tróficos que impulsa la angiogénesis la cual se basa en la formación de nuevos vasos sanguíneos a través de vasos que ya existen. Por eso es que son esenciales para la recuperación de tejido que están dañados por falta de oxígeno, por ello esta propiedad ha sido aprovechada para estudios sobre infartos cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Existe un criterio que se debe cumplir para clasificar a una célula como CMM, estos son: que se puedan adherir al plástico cuando se encuentre en condiciones de cultivo, debe mostrar antígenos en su superficie y potencial de diferenciación celular; esto según El Comité de Células Madres de la Sociedad Internacional de Terapia Celular; entre sus fuentes de extracción tenemos a la médula ósea, tejido adiposo, placenta, pulpa dental, piel, glándulas salivales, el estroma corneal, entre otras pero la que más es mencionada es el CU (Cordón Umbilical) específicamente su sangre y su proceso de extracción consiste en guardar, conservar y lavar el tejido para luego ser fragmentado en partes de pocos milímetros, estos fragmentos con una enzima recombinante se les extrae las CMM, después son colocados en placas de cultivo, cuando ya se obtuvieron las aíslan en medios de cultivo con condiciones ideales a 37C° en atmósfera humidificada, finalmente las células adheridas deben ser separadas con tripsina o colagenasa; sin embargo esta forma de extracción es muy laboriosa (45,46). La digestión enzimática es otro modo de extracción, el tejido se debe tratar con enzimas como la colagenasa para deteriora la matriz extracelular este proceso nos regala una liberación rápida de células, pero también tiene desventajas como la poca viabilidad, el aumento de su heterogeneidad y tiempo de adhesión aumenta (45). Se ha demostrado que no importa el sitio de recolección no cabe duda de que estas células son las mejores respecto a regeneración, modulación de la inflamación y a la posibilidad que tiene de no usar métodos invasivos en los donantes. Sus beneficios se expanden a pacientes con esclerosis múltiple, cáncer, distrofia
muscular, osteoartritis, mujeres con preeclampsia, enfermedades crónicas de injerto contra el huésped, entre otras (46). Existen también dos tipos de trasplante, el alogénico que es frecuentado por pacientes jóvenes detectados con leucemia y el trasplante autólogo que requiere de las propias células madre del paciente, sin embargo, lastimosamente este tratamiento se encontraría fuera de alcance de algunas personas por el costo elevado que tiene (47). Gracias al avance de la ingeniería tisular y la medicina regenerativa se ha permitido que las MSC sean consideradas como una alternativa terapéutica para diversas enfermedades, especialmente por su papel en procesos de reparación, regulación de la inflamación y regeneración tisular en modelos experimentales (48). Dentro del sistema ocular, estudios sobre terapias celulares han destacado el potencial regenerativo de diferentes tipos de células madre como herramienta emergente en afecciones corneales, al demostrar capacidad de reparación, reducción de inflamación y mejoría estructural en modelos experimentales (49). El trasplante de células hematopoyéticas es considerado una de las aplicaciones médicas más avanzadas en el campo de la biotecnología celular (50). Aquí el procedimiento consiste en reemplazar las células dañadas o enfermas de la médula ósea por células madre sanas, capaces de regenerar el sistema hematopoyético y de esta manera devolver al organismo su capacidad normal de producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas (51). Esta técnica es empleada principalmente en el tratamiento de enfermedades graves de la sangre, como leucemia, linfomas, anemias aplásicas, mielomas múltiples y algunos trastornos inmunológicos congénitos (52). Este proceso de trasplante implica varias etapas y para ellas se requiere una atención especializada y una coordinación estrecha entre los equipos médicos y de enfermería (53). En la fase de acondicionamiento el paciente recibe quimioterapia o radioterapia intensiva. De esta manera se eliminan las células anómalas de la médula ósea y se prepara el organismo para recibir las nuevas células, en esta etapa, también los cuidados de enfermería se enfocan en monitorear los efectos adversos de los fármacos, controlando los signos vitales y vigilando posibles alteraciones en la función de órganos vitales, como el hígado, los