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Cercano Oriente 3000-1200 ac, Exámenes de Historia antigua

Trabajo realizado a partir de las lecturas de Mario Liverina y Parra Ortiz

Tipo: Exámenes

2019/2020

Subido el 09/11/2020

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maria-lourdes-rives 🇦🇷

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HISTORIA ANTIGUA DE EGIPTO Y CERCANO ORIENTE
Trabajo Práctico de Introducción a la Historia Antigua
Rives, Maria Lourdes
Instituto Superior del Profesorado Dr Joaquin V Gonzalez
1F Historia
Historia Antigua de Egipto y Cercano Oriente
Profesor: Mg. Sergio Cubilla
Profesor ATP: Ricardo Rodríguez
Profesores Adscriptos: Yamil Somma, Mariano Romano
Fecha de Entrega: 16 de Octubre
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HISTORIA ANTIGUA DE EGIPTO Y CERCANO ORIENTE

Trabajo Práctico de Introducción a la Historia Antigua

Rives, Maria Lourdes

Instituto Superior del Profesorado Dr Joaquin V Gonzalez

1F Historia

Historia Antigua de Egipto y Cercano Oriente

Profesor: Mg. Sergio Cubilla

Profesor ATP: Ricardo Rodríguez

Profesores Adscriptos: Yamil Somma, Mariano Romano

Fecha de Entrega: 16 de Octubre

1) Realizar una comparación entre el Reino Antiguo y el Primer Periodo Intermedio egipcios a partir de las fuentes: “La biografía de Uni y la autobiografía de Ankhtify.

Al Reino Antiguo lo podemos ubicar entre los años 2750 ac y 2200 ac, abarca las dinastías III, IV, V y VI. En esta etapa podemos observar un estado asentado y con una centralización total del poder político y económico, siendo el faraón la figura central de esta conformación estatal, una ejemplificación de ese poder es cuando Uni dice “Su Majestad constituyó un ejército(...)de todo el Alto Egipto(...) y del Bajo Egipto” (Cuadernillo TP, pág 29). El territorio egipcio se dividía en nomos, territorios provinciales que se encontraban a cargo del nomarca, puesto designado por el faraón y, en principio, temporal no hereditario. La función del normarca era la de representar la autoridad del faraón a nivel local y estar a cargo del templo provincial. El rey ejerce el poder a partir de tres capacidades fundamentales que detenta: de creación, de coerción y de intervención. La capacidad de creación la vemos claramente a partir de la edificación de los grandes monumentos, las pirámides. Pero, esta capacidad de creación va a depender íntimamente de la siguiente capacidad, la de coerción (característica definitoria del estado, según Campagno) por medio de la cual el estado ejerce el uso legítimo de la fuerza. Estas dos primeras se ven posibilitadas por la tercera capacidad, la de intervención, con la cual el estado legítimamente exige tributo y mano de obra a los nomos que componen el territorio egipcio. La expresión concreta del ejercicio de estas capacidades del faraón va a quedar plasmada en el paso de las mastabas a las pirámides, siendo estas construcciones ciclópeas la visibilización permanente del poder y la concentración de recursos faraónicos, como nos dirá Parra Ortiz “(...) fueron las pirámides las que construyeron la sociedad egipcia del Reino Antiguo, no al revés. Fue precisamente la construcción de la primera de ellas, la Escalonada de Saqqara, la que desencadenó todo el proceso de transformación de la sociedad egipcia desde los modos tinitas a los modos de un Estado centralizado” (Parra Ortiz, pág 125). Para articular toda esta maquinaria y el aumento de demanda de recursos que significó, el estado, pone en acción un aparato burocrático administrativo donde el faraón es el nudo central de una red de hilos que llega a todo el territorio y que, a su vez, recibe recursos desde todos los puntos. Este crecimiento del aparato administrativo también llevó a un aumento en la planta de escribas por la magnitud de los registros que había que asentar, de la mano de este aumento comenzamos a ver que resulta más común encontrar biografías de los miembros de la elite real, como la de Uni, visir del rey.

mantenimiento del culto funerario y el enriquecimiento de las familias locales por medio del control del templo. Al contrario que durante el Reino Antiguo, el ambiente y conformación político social del Primer Período Intermedio (dinastías VII, VIII, IX,X y XI, las últimas dos paralelas) están marcados por la de descentralización del poder, éste se encuentra dividido en poderes locales que luchan, en muchos casos, para lograr el control sobre otros nomos, esto queda representado, por ejemplo, cuando Ankhtify relata “(..)encontré que Tebas y Coptos enteros habían tomado las fortalezas de Amant en la colina de Semekhsen” (Cuadernillo TP, pág 32). Se da un período de profundos cambios, ya el faraón no aparece como figura central benefactora y posibilitadora, si no que, este lugar lo van a ocupar los nomarcas tomando el lugar de lo que podemos ver como “faraones locales” “He dado pan al hambriento, vestido al desnudo, ungüento al que no estaba ungido (...)” (Cuadernillo TP, pág 33). Se articula una relación de patronazgo siendo esta, una relación asimétrica, pero también marcada por la reciprocidad. Cambia la escala de valores, cuando Ankhtify dice “Hice vivir a la casa de Elefantina e hice vivir a Iat Negen durante estos años de escasez(...)” (Cuadernillo TP, pág 33) podemos ver que ya no es importante el haber estado cerca del faraón. Se empieza a dar importancia al esfuerzo personal, a los logros desde la iniciativa privada y a la familia extensa. Se comienza observar un cambio en la religiosidad, el culto a los ancestros toma un rol más protagonista. Los nomarcas comienzan a hacer uso de elementos que estaban reservados para la realeza, Moreno Garcia va decir que se amplifica el sector de población que tendrá acceso a objetos de lujo. También encontraremos que la escritura llega a ámbitos privados, lo que podemos observar por medio de las cartas a los muertos. Este ambiente, donde se empieza a generar la movilización de recursos y hombres para lograr el apoyo local, será el caldo de cultivo para que el poder se comience a polarizar desde dos núcleos: Tebas y Heracleópolis. Por medio de alianzas y conquistas van a comenzar a reafirmar y expandir cada vez más su hegemonía, hasta llegar, con el triunfo de Tebas, a lo que vamos a conocer como Reino Medio con una nueva centralización del poder.

2) Caracterizar las dinámicas sociopolíticas propias del período protodinástico a partir de las fuentes: “La Estela de los Buitres” y “Las Reformas de Urukagina” ¿Qué cambios relevantes se producen en los períodos sucesivos del Reino de Akkad y la III Dinastía de Ur?

Al período protodinástico lo ubicamos en el área de la Mesopotamia, dividiéndose en 4 subperiodos: I (2900-2750 AC), II (2750-2600 AC), IIIa (2600-2450 AC) y IIIb (2600- AC). Es una época de policentrismo, cada ciudad está aislada de la otra y separada por lo que llaman desierto (áreas no cultivadas). En la zona meridional el templo toma un rol central como administrador, mientras que, en el área septentrional, encontraremos gobiernos con más poblaciones libres. Durante este período aparece la figura del palacio como centro directivo, corriendo al templo de ese lugar que anteriormente ocupaba. Aunque, va a conservar centralidad en cuanto a lo económico (tenencia de tierras, cobro del tributo y almacenamiento de excedente), lo religioso y la legitimación del poder. Como ejemplo de legitimación por medio de lo ideológico religioso podemos ver: “Eannatum, el poderoso, que fue nombrado con nombre por Ningirsu” (cuadernillo TP, pág 35, La Estela de los Buitres) donde el rey gana legitimidad al ser nombrado y elogiado por el dios. La unidad productiva de este período será la casa. Tanto el templo, el palacio como las casas privadas van a entrar en esta categoría, siendo estas, como va a decir Liverani: patrimonio, residencia y sede de las actividades económicas de sus propietarios. En el caso del templo, el dueño será el dios y las actividades que se realizan allí son en su nombre. El palacio va tener la particularidad de ser una institución no dependiente del dios local, aunque este sigue siendo el “dueño” de la ciudad y las tierras. El rol del dirigente deja de ser impersonal, se comienza a encontrar listas reales y el rey va a tener denominaciones diferentes según la tradición de cada ciudad por ejemplo “ensi” o “lugal” o “en”. De la mano con la subordinación del templo para con el palacio pero, siguiendo la línea de un templo ideológicamente legitimador, el rey será aquel que lleva a cabo la voluntad divina, siendo también, el referente de las mejores virtudes humanas (fuerza, justicia, etc). Liverani va a señalar que las responsabilidades del rey se encuentran en dos planos: el divino, siendo éste el encargado de mediar entre los dioses y la comunidad, y real, estando a cargo de la administración de recursos e infraestructura y la defensa. El autor afirma que “El rey tiene la responsabilidad operativa de crear y controlar las infraestructuras productivas (...) el rey está al mando de las operaciones. Pero las buenas cosechas se deben al dios. Y en la guerra el rey está al mando de las operaciones, pero el resultado del enfrentamiento lo decide la voluntad del dios, o mejor dicho las voluntades contrapuestas de los dioses contendientes” (Liverani, pág 158)

efectúa un cambio, el sistema va a seguir funcionando de la misma manera con lo que progresivamente va a volver a la posición de desequilibrio en contra de la comunidad. Lo que vamos a observar es que Uruk sobre el final del periodo, con Lugalzaggesi, consigue un control hegemónico sobre el resto de las ciudades de la baja Mesopotamia. El control de Uruk termina con la expansión del Imperio de Akkad (2350-2200 AC) y su rey Sargón. Liverani va a decir que “Sargon es un <> en el escenario político mesopotámico” (Liverani, pág 192) con esto se refiere a que es un rey que no desciende de familia real. La llegada de Sargón a la Baja Mesopotamia va a consolidar el elemento semita en la zona y plantea un cambio en la concepción de realeza que existía hasta el momento, comienza la idea de rey-héroe. Los dioses pierden un poco de protagonismo, esta realeza ya no presenta una imagen tan sumisa para con ellos. Los conflictos bélicos ya no son enfrentamientos entre los dioses, las conquista de territorios son producto del buen desempeño guerrero del rey. Como va a señalar Liverani “En el proceso de constitución del imperio la acción militar es un factor crucial. De ahí que prevalezca la caracterización del rey como fuerte y vencedor” (Liverani, pág 200). El autor plantea que este concepto de rey heroico llega a su punto culmine cuando Naram-Sin, nieto de Sargón, comienza a adoptar elementos divinos, dejando el lugar de héroe para tomar el de divinidad. Liverani va a plantear también, que la expansión del imperio acadio va a tener como finalidad la unificación de la esfera política con la económica, con el fin de eliminar intermediarios en el comercio. En la dinámica administrativa, a medida que se conquista ciudades la costumbre es dejar al ensi local con lo que las ciudades conservan algún tipo de autonomía. De la mano de la autodivinificación de Naram-sin surge la tradición literaria donde este representa todo lo negativo de un rey y Sargón representa las cualidades de un buen rey. Con esta ideología se intenta hacer responsable a Naram-sin de la caída de Akkad en manos de los guti, siendo ésta producto de la furia del dios Enlil. El imperio de la III dinastía de Ur (2100-2000 AC) va a conformarse como poder hegemónico desde la baja Mesopotamia , luego de la caída de Akkad y el período de control por parte de los guti. Se pueden observar varios cambios, entre ellos, en el marco administrativo. A diferencia de los acadios, que en general al someter a una ciudad dejaban al ensi local en su puesto, durante este período ese lugar lo ocupará un funcionario de carrera nombrado por el rey. Otro cambio observable es que se deja de lado la visión del rey héroe guerrero, se busca dar una imagen pacífica, unificada y de buena administración. Perderá importancia el registro de

grandes batallas por expansión y optan por registrar el lado más bien constructivo y pacifico, como expresa Liverani “Las inscripciones de Ur-)Nammu hablan de actividades pacíficas: construcción de templos, excavación de canales…” (Liverani, pág 220). Se construye la idea de unificación del pueblo sumerio, con un solo rey y centralizando la administración de los que ya no son reinos, sino, provincias y así poder gestionar los recursos de todo el territorio de una forma directa. Liverani va a decir que cambia el paisaje agrario, se van a observar parcelas medidas buscando un rendimiento específicamente calculado. Un gran cuerpo de escribas lleva un control exhaustivo en cuanto a la producción de materias primas y productos manufacturados. Surge un código de leyes, esto significa un cambio importante comparado con los edictos de reformas antiguos, con esto se busca organizar y ordenar la administración de justicia de forma sistemática y estable, como va a expresar el autor “ establece indemnizaciones que hay que pagar en caso de homicidio, delitos sexuales y distintos daños. Del esporádico edicto de reforma se pasa al código orgánico” (Liverani, pág 221). También vamos a encontrar que se normalizan las medidas de capacidad y peso.

3) ¿Qué cambios y continuidades se pueden establecer entre el Reino Medio y el Segundo Período Intermedio egipcios?

El Reino medio va a ser una etapa de consolidación del poder central desde Tebas, aunque, es importante detenerse en la realidad de cierto grado de autonomía que continúan teniendo los distintos poderes locales. Abarca desde 2040 ac al 1750 ac con las dinastías XI, XII Y XIII. Será un período de reafirmación del poder central, políticas de expansión en ciertos momentos, de búsqueda de la pacificación interna y un progresivo debilitamiento del poder político hacia la XIII dinastía. El final del Reino Medio con las dinastía XIII da paso al Segundo Periodo Intermedio (1750-1550 ac) en este momento se va a dar una fragmentación política en diferentes centros de poder, abarcando a las dinastías XIV, XV, XVI y XVII, siendo estas, en algunos casos, paralelas. Vamos a encontrar al territorio egipcio fragmentado y controlado desde dos núcleos de poder, uno Tebas, habiendo mudado su capital desde Itawi. Y otro, el Reino hykso, desde el Bajo Egipto, con su capital Avaris. Como cambio principal podemos ver el paso de un sistema de un poder fuertemente centralizado, con las dinastías tebanas, a una fragmentación de este en varios centros y la posterior afirmación de los dos núcleos: los reyes tebanos y los hicsos. En esto, sin duda, se

Es una compleja red comercial a larga distancia que va a conectar a Anatolia (Kanish) con Asiria (Assur). Se va a desarrollar entre el 2000 AC y el 1750 AC , terminando con la unificación llevada a cabo por Hamurabi. Liverani nos va a decir que seguramente no se trate de la única red comercial pero, que es de la que se posee mayor cantidad de registros. Este comercio contaba con ciertas características, en primer lugar el oficio de comerciante tenía categoría de oficial para la ciudad estado. En segundo lugar, los comerciantes se encontraban ubicados en las afueras de la ciudad de Kanish (teniendo sus representantes en Assur) en un asentamiento particular denominado Karum, que contaba con una organización propia como expresa Liverani: “El Karum tiene su estatuto , una asamblea general y un consejo restringido, y en él reside un plenipotenciario enviado por las ciudad (Assur)” (Liverani, pág 290) El autor nos va expresar que este asentamiento estaba reconocido tanto por Assur como, también, por Kanish. Cumplía la función de garante ante las transacciones y también de intervenir ante posibles conflictos entre los mercaderes. El intercambio constaba de tejidos y estaño que se traían desde Assur por plata y oro. Los tejidos van a provenir, los de mejor calidad, de la ciudad de Babilonia y los demás de producción asiria, y el estaño provenía de Irán. Podemos ver cómo, en el caso de las telas, Assur podía cumplir dos roles, productora o intermediaria. En el caso del estaño, solo la segunda opción. Para el transporte, tanto de la plata y oro como de las mercancías, aparece la figura del porteador, quien era el encargado de cubrir las distancias entre una ciudad y la otra. El marco legal de las transacciones y transporte se sostenía por medio de tres tipos de escritos. En primer lugar: el contrato, entre el porteador y el mercader, donde se dejaba asentada la cantidad de plata que el comerciante envía, el nombre del representante en Assur (quien recibía al porteador) y el compromiso de éste de cumplir con lo pedido. El segundo tipo de texto constaba de una carta escrita por el mercader a sus representantes en Assur, Liverani deja claro el sentido diciendo “ Tiene varias funciones: presentar el porteador a los representantes, controlar que la suma entregada coincida, y dar indicaciones sobre la manera de invertir dicha suma” (Liverani, pág 291). Finalmente el tercer texto, una carta desde Assur para el comerciante en Kanish, con el balance de la compra. Servía para controlar que el porteador entregue todas las mercancías que le habían sido entregadas y explicar los detalles de la intercambio. Liverani va a decir que esta red comercial no cumple la función de abastecimiento de bienes de sustento, si no que, funciona como un mercado de exportación por el cual se obtiene un

beneficio puramente económico. Y que el marco necesario para su desarrollo es un ambiente de estabilidad política, por lo que encuentra su final con el periodo de hegemonía babilónico y Hamurabi.

5) Caracterizar la estructura interna y la política exterior del Imperio Hitita y del Reino Nuevo Egipcio.

Imperio Hitita Cuando nos referimos al Imperio Hitita hablamos del segundo período que abarca la historia de esta población comprendido entre 1430 y 1200 AC. En este momento el imperio llega a conseguir su mayor extensión, desde el Egeo al Tigris, y desde el mar Negro al Libano. En sus orígenes tiene un componente originario khatti sumado a un componente externo, indoeuropeo. A la cabeza del imperio encontramos la figura del rey, quien ostenta los títulos de: gran rey, majestad, héroe y favorito del dios de la tempestad. A partir de él se entreteje con los miembros de la élite una red de juramentos documentados y cuidadosamente detallados, donde las dos partes implicadas generan una fidelidad recíproca y personal. Liverani va a decir “El rey se sostiene gracias al apoyo y la lealtad de todos sus funcionarios, y cada uno de éstos se sostiene gracias al apoyo y la lealtad del rey” (Liverani, pág 408). A esto se le van a sumar los vínculos por alianzas matrimoniales. Liverani va a hablar de otros elemento de cohesión para el imperio que se relaciona con la actividad propia del gran rey y sus funciones. En primer lugar, encabezar todas la campañas militares que revistan importancia, tiene que demostrar su estatus de héroe, demostrando valentía y habilidad en la guerra. En segundo lugar, el rey es, también, el sumo sacerdote, está en sus manos oficiar las fiestas religiosas que tienen lugar en las distintas ciudades. Otra función será actuar como última instancia de justicia. Luego de la conquista de una ciudad o aldea, tenían por costumbre conservar las tradiciones originales del lugar, por lo que se respetaba el sistema de justicia local pero, en el caso de que un conflicto no llegue a solucionarse, el rey intervenía como última instancia. La reina tendrá el título de tawananna, el autor explica que “no es solo la esposa del rey, pues conserva este título hasta su muerte” (Liverani, pág 352) , el título de la reina sobrevive al cambio de rey. También, detenta el título de suma sacerdotisa de la diosa solar Arinna y, por lo tanto, tendrá acceso a los recursos del templo. Tiene como función determinar las alianzas matrimoniales y también va cumplir algunas funciones políticas.

El periodo del Reino Nuevo Egipcio se desarrollará entre los años 1550 y 1050 AC, con las dinastías XVIII, XIX y XX. Concluía el SPI con la derrota de los hyksos en manos de Kamose (dinastía XVII), victoria que se hace efectiva con la toma de la ciudad de Avaris ya con Ahmose, el primer faraón de la dinastía XVIII. De esta manera, se unifica finalmente el estado egipcio. Este periodo va a estar marcado por la mayor expansión del territorio, hacia el sur (Nubia), el Oeste (lim con Libia) y el norte (Siria-Palestina). El faraón va a legitimar las campañas militares diciendo que satisface los pedidos de los dioses, como va a decir el autor “ Kamose disfraza su ofensiva militar de <>, mostrándose como un mero instrumento de la voluntad del dios” (Parra Ortiz, pág 303). El objetivo de la expansión sobre las ciudades conquistadas tenía que ver con la obtención de materias primas, fuerza de trabajo, soldados y tributo. La relación que se va a dar será de sumisión para con el Faraón. Va a desarrollarse una política de nombramiento de los jefes locales, castigando y destruyendo a aquellos que desobedecen o no muestren lealtad. La cristalización de esta relación de sumisión se lograba por distintos medios. Por ejemplo, Tutmosis III implementó la política de educar a los príncipes de estas ciudades sometidas en la corte egipcia, como nos deja ver el autor al decir “ Ahora incluso estableció en el norte la política, utilizada con anterioridad en Nubia, de que los príncipes herederos viajaran para ser educados a la egipcia y luego volver a gobernar las ciudades de sus padres con una actitud favorable a Egipto” (Parra Ortiz, pág 337). A esta medida se le sumaba también las alianzas matrimoniales y la construcción de templos para honrar a Amon en los territorios añadidos. Aunque, también, lo que va a resaltar el autor es que, en realidad, existía cierto grado de reciprocidad que el estado egipcio prefería no mostrar muy claramente en sus registros. Durante el reinado de Tutmosis III se alcanzará la mayor expansión del territorio, desde la cuarta catarata (Sur) hasta la curva del Eufrates (Norte). Esto no significó control y sumisión continuos por parte de los pueblos sometidos, muchas campañas, además de ser para la recaudación, fueron para re-asegurar territorios a causa de algunas rebeliones, sobre todo al sur con Nubia o, en el límite norte, con la ciudad de Qadesh. Durante el período 1600-1400 AC la mayor amenaza, en el norte, para la hegemonía egipcia serán los mitani lugar que, luego, ocupará el Imperio Hitita. Con quienes, durante el reinado de Ramses II (dinastía XIX), al finalizar la batalla de Qadesh se firmará un tratado de paz en pie de igualdad.

Encontraremos a Tebas como el centro político y económico, al dios Amon con un rol central en el culto nacional y al clero asociado a él cumpliendo un lugar fundamental en el apoyo al poder central, como nos dice Galán Allué “Una de la claves que convirtió a Tebas en un centro consolidado de poder político y económico fue el desarrollo del clero local” (Parra Ortiz, pág 301). El faraón, durante la mayor parte de este período, va a buscar afirmar su poder por medio de tres estrategias diferentes. Más allá del carácter hereditario de acceso al trono, el autor plantea que esto no lo aseguraba, por lo que el rey buscará desarrollar una imagen heroica, guerrera, mostrándose habilidoso con las armas y buen gobernante. La faceta guerrera- militar del monarca va cobrar tanta importancia que para la etapa ramésida comenzaremos a ver faraones de estirpe militar, poniendo en evidencia una suerte de profesionalización en el ejército, José Lull va a decir “ El ejército del Reino Nuevo (...) se había profesionalizado y se había constituido en una auténtica institución que evolucionó rápidamente (...) convirtiéndose en muchos casos en terratenientes de creciente influencia” (Parra Ortiz, pág 406). Otra forma de evitar problemas sucesorios era la de nombrar un heredero legítimo con el título de corregente. Por otro lado, la legitimación también se obtenía al mostrar un vínculo cercano al dios Amon, de esta forma, el clero encargado del culto a esta divinidad cobra un rol central en el ejercicio del poder del faraón. Esta cercanía e interacción se ponía en evidencia con todo su esplendor en las festividades (sobre todo Opet y del Valle) donde, por medio de procesiones, el pueblo podía entrar en contacto con el rey y el dios. Todo este aparato celebratorio va a estar compuesto, según nos explica el autor, por una parte del culto visible y una oculta a los ojos del habitante común, al cual solo tenían acceso el faraón, funcionarios principales y los sacerdotes. Es importante destacar un paréntesis, que ocurre durante el reinado de Akenatón. En esta etapa el culto al dios Amon se dejará de lado, tomando importancia central el culto al dios Atón. También cambia la imagen del faraón, deja de lado la figura guerrera para mostrarse en actitudes pacíficas y cotidianas en familia, y se traslada la capital del reino a el-Amarna. Estos cambios se van a mantener durante el reinado de Akenatón, a su muerte se vuelve a las tradiciones anteriores a él.