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Asignatura: Historia de los reinos helenísticos y el mundo romano, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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**1. El nombre romano
Adopción. Un hijo adulto de una familia que ya poseía un heredero varón podía ser adoptado en el seno de una familia sin hijos varones. El adoptado tomaba el tria nomen de su padre adoptivo y añadía la forma adjetivada de su propia familia originaria, mediante la adición del sufijo -anus a su nomen originario. Por ejemplo, cuando Cayo Octavio Turino fue adoptado por su tío-abuelo Cayo Julio Cesar, su nombre oficial pasó a ser Cayo Julio César Octaviano. Los historiadores en la actualidad suelen
referirse a él como Octaviano hasta el momento en que le fue otorgado oficialmente el título honorífico de “Augusto” en el 27 a.C. Se conocen muchos casos de adopciones entre los miembros de la nobilitas republicana, uno de los más célebres es el de los hijos de Lucio Emilio Paulo Macedónico, vencedor de Perseo de Macedonia en Pidna (168 a.C.). Sus 2 hijos mayores fueron adoptados por otros nobles romanos:
Las ciudades romanas son los núcleos fundamentales de una administración que renunció a un aparato administrativo burocrático centralista por otro descentralizado basado en su alto grado de autonomía. Roma, a cambio de mantener el prestigio social y el poder económico de las élites de las ciudades del Imperio, les responsabilizaba de velar por su funcionamiento y por su desarrollo social, como clase política entre la que se reclutaban los magistrados y el consejo municipal. Las ciudades del Imperio tenían un aparato administrativo poco complejo. Su gestión estaba en manos de unos cuantos magistrados, por los general 2 duoviros y 2 ediles , con carácter anual y gratuito, elegidos por el pueblo, y un consejo municipal vitalicio, el ordo decurionum. Sólo los ciudadanos acomodados con mucho tiempo libre y un alto poder económico podían aceptar estos puestos dirigentes. Las ciudades romanas no eran financiadas por el estado central. Eran sobre todo las elites ciudadanas quienes dedicaban aportaciones privadas para la financiación de una activa vida comunal —fiestas, juegos, espectáculos— y para las necesidades elementales de funcionamiento —abastecimiento de alimentos en caso de necesidad, suministro de agua...—. Existía una pugna interna por el prestigio social y por el poder político, que empujaba a las familias ricas a cumplir estos “servicios” para el bienestar de la comunidad. Esta forma de evergetismo era utilizada como medio de significarse y prestigiarse ante la opinión pública, un aspecto esencial de la forma de vida de las clases dominantes romanas. De ese fenómeno derivan las numerosas inscripciones y estatuas con las que esta clase política de las ciudades romanas se honraba a sí misma. La historia de las ciudades del Imperio romano está ligada a la historia de sus elites locales: su prosperidad significa la prosperidad de la ciudad; sus dificultades económicas, la decadencia de la vida urbana característica del fin del mundo antiguo.
Textos
“ Ley de Urso [Capítulo] 70. Los duoviros (…) organizarán, durante su magistratura, en honor de Júpiter, Juno y Minerva, de los dioses y diosas, un espectáculo de gladiadores o representaciones teatrales de cuatro días, durante la mayor parte posible del día a juicio de los decuriones, y en esas representaciones y en ese espectáculo de gladiadores, cada uno de ellos gastará de su dinero al menos 2000 sestercios y del dinero público, a cada duovir, le será permitido tomar y gastar hasta 2000 sestercios…
[Capítulo] 71. Los ediles (…), organizarán durante su magistratura, en honor de Júpiter, Juno y Minerva, un espectáculo de gladiadores o representaciones teatrales de tres días, durante la mayor parte posible del día, y un día en el foro o en el circo en honor de Venus, y en esas representaciones y en ese espectáculo de gladiadores, cada uno de ellos gastará de su dinero al menos 2000 sestercios y de la caja pública, a cada edil, le será permitido tomar 1000 sestercios…”
“Junia Rústica, hija de Décimo, sacerdotisa perpetua y primera en el municipio de Cartima, reconstruyó los pórticos públicos destrozados por la antigüedad, hizo donación del territorio de los baños, los liberó de los impuestos públicos, colocó en el foro de Marte una estatua de bronce, entregó de su propio dinero y dedicó los pórticos de los baños, junto con el terreno, piscina y una estatua de Cupido, celebrados una comida y espectáculos; erigió de su propio dinero las estatuas que había decretado, para ella y su hijo C. Fabio Juniano, el ordo de los cartimitanos e, igualmente, una estatua a su marido C. Fabio Fabiano”. ( CIL II, 1956).
“A Lucio Valerio Faventino, hijo de Lucio, de la tribu Galeria, antiguo duoviro, quien socorrió a la plebe comprando el trigo del avituallamiento y por causa de sus numerosos méritos. El colegio de las calendas y los dos colegios de los idus han hecho erigir este monumento a un conciudadano que merece como nadie su reconocimiento”. CIL II, 4468.
“A Marco Valerio, hijo de Marco, nieto de Marco, bisnieto de Gaio, de la tribu Quirina, duoviro de los ciudadanos del municipio de Liberum Singili , los ciudadanos y los incolae , con la plata de la colecta. Aquí, durante su duunvirato, ha ofrecido juegos públicos y, durante otros tantos días, juegos privados; asimismo ha enviado una convocatoria general a todo el pueblo (...) después de haber donado gratuitamente el aceite para el baño; por otra parte, el día en el que ha ofrecido los juegos de los jóvenes en el teatro, ha destinado un gymnasium y los baños gratuitos a los hombres y a las mujeres. En cuanto a los ciudadanos y los residentes, la víspera de las calendas de enero, cuando él deja su cargo de duoviro, han enviado los agradecimientos públicos al foro por decisión unánime con motivo de haber gestionado bien los asuntos de la comunidad y le han ofrecido con la plata de la colecta las víctimas para la realización de los sacrificios y una estatua. El ordo ha permitido elegir el emplazamiento (de la estatua) mediante un decreto. Su duovirato se ha desarrollado bajo el consulado de Aulo Cornelio Palma Frontoniano por segunda vez y de Publio Calvisio Tulo”. ( HE 1990, 140, n. 469. Posterior al 31 de diciembre del 109 d.C. Singilia Barba, El Castillón, Antequera, Málaga).
“Lucio Cecilio Optato, hijo de Lucio, de la tribu Papiria, centurión de la legión VII Gemina Feliz y centurión igualmente de la legión XIV Apolinar, licenciado por los emperadores Marco Aurelio Antonino y Aurelio Vero Augusto, con todos los honores, añadido por los habitantes de Barcino a sus conciudadanos inmunes, elevado a los honores de edil, duoviro por tres veces, flamen en Roma de los divinizados y de los Augustos, que donó a la comunidad de Barcino un legado en los siguientes términos: doy, lego y quiero que se entreguen siete mil quinientos denarios, de cuyo interés al seis por ciento quiero que todos los años se dé un espectáculo de pugilato el diez de junio por la suma de doscientos cincuenta denarios, y ese mismo día se suministre en las termas públicas aceite por importe de doscientos denarios para el pueblo. Esa donación quiero que se emplee de la forma indicada con la siguiente condición: que mis libertos y los libertos de mis libertos y libertas, a quienes correspondiese el honor de sevirato , sean dispensados de todas las cargas del sevirato , y si alguno de ellos fuese requerido para su cumplimiento, que al punto, dichos siete mil quinientos denarios pasen a la comunidad de los tarraconenses bajo la misma forma en que consta anteriormente de espectáculos a celebrar en Tarraco. En el lugar dado por el decreto de los decuriones”. ( CIL II 4514, Barcino, Hispania Citerior, 161-180 d.C.).