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Asignatura: museologia, Profesor: Juan Monterroso, Carrera: Historia del Arte, Universidad: USC
Tipo: Ejercicios
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Las profesiones que tienen responsabilidades públicas y en especial aquellas que se ocupan de asuntos relativos a la sociedad: médicos, perio- distas, abogados, etc. disponen de un Código Ético o Deontológico que regula su buen hacer profesional al mismo tiempo que imprime carác- ter y credibilidad a la profesión. Los museos son responsables ante la socie- dad de su patrimonio cultural y natural, material e inmaterial y en consecuencia sus profesionales necesitan de un Código o normativa que facili- te las normas mínimas de conducta que pongan de manifiesto su buen hacer laboral de acuerdo con los intereses de la comunidad. Los códigos están escritos y se entiende que deben ser reconocidos y seguidos por todos los profesionales. En algunos casos forman parte de su ingreso en la comunidad profesional, como por ejemplo el conocido “juramento hipocrático”.
El Código de Deontología del ICOM El código ético reconocido y aceptado uni- versalmente es el que promueve el Consejo Internacional de los Museos (ICOM). Su redac- ción es el resultado de un laborioso trabajo lle- vado a cabo por diferentes generaciones de expertos miembros de la organización. Su origen se remonta al año 1970 cuando el ICOM publicó una Ética de las adquisiciones. Este primer texto se desarrollo y amplió, de manera que dieciséis años más tarde, en 1986, la 15ª Conferencia General reunida en Buenos Aires aprobó por unanimidad un Código de Deontología General que, revisado y enmenda- do, ha sido la base del actual.
X Jornadas de Museología
Museo Nº 12, 2007
El Código Deontológico es, sin duda, una de las aportaciones más importantes del ICOM al desarrollo de la profesión y es a la vez el docu- mento fundamental para la organización y sus actuaciones y programas.
Los socios del ICOM se comprometen a cum- plirlo cuando ingresan en la Asociación. Aunque todos los profesionales, miembros o no del ICOM, acostumbran a seguir sus normas.
El Comité de Ética del ICOM: éste es uno de los grupos de trabajo permanentes, está compuesto por profesionales con una larga y probada experiencia. Su misión es velar por el cumplimiento de la normativa y la máxima difu- sión del texto, promoviendo la traducción a los diferentes idiomas de las comunidades museísti- cas. Otra de sus funciones es dar respuesta a las consultas que sobre temas éticos llegan a la sede del ICOM en París o mediar en situaciones que requieren de su solvencia e imparcialidad.
Si bien se comprobó la efectividad del texto aprobado en Buenos Aires que proponía los principios básicos de acuerdo con el museo como institución y la profesión, el Comité pro- puso actualizarlo, dado que los museos son organismos vivos que incorporan nuevas activi- dades e interactúan con otras realidades de acuerdo con su papel en la sociedad contem- poránea. En este sentido, los especialistas del Comité Deontológico revisaron el código de 1986, la primera revisión, que mantenía el mismo formato (museos-profesionales), se pre- sentó en la 21ª Asamblea General que tuvo lugar en Barcelona en 2001.
Posteriormente y tras largas y laboriosas con- sultas y debates se le dio una nueva estructu-
ra basada en los principios básicos de la defini- ción de museos y de sus profesionales que hace el ICOM. Aunque se mantuvieron todos los prin- cipios fundamentales que recogía el texto ante- rior, ya que sólo se añadieron algunos conceptos nuevos, como la posibilidad de que un museo pueda utilizarse como depósito para recoger especímenes u objetos de procedencia ilegal o desconocidos que se encuentran en el territo- rio del museo. El texto definitivo fue aproba- do por la 22ª Asamblea General en Seúl y desde entonces se conoce internacionalmente como Código de Deontología del ICOM para los museos. La versión en español se encuentra en la pági- na web del ICOM www.icom.museum
El código de deontología para los museos (2004) Tal como se indica anteriormente, el código actual se estructura de acuerdo a los principios básicos de la definición de museo del ICOM –en este momento, también en fase de renovación o reestructuración y se divide en ocho puntos. Cada uno de ellos propone un enunciado gene- ral, una explicación de los principios y diversos capítulos dedicados a aspectos concretos.
Los puntos básicos son los siguientes:
Un código deontológico para los museos
situaciones en las que se necesita una interven- ción rápida, como en el caso del patrimonio de Iraq, Afganistán o bien de América del Sur.
Con este mismo objetivo, el ICOM colabora y asesora a diferentes instituciones relacionadas con el patrimonio en peligro, como la Organización Internacional de Aduanas, la Interpol, etc.
Tal como se comenta arriba, una de las fun- ciones del Comité de Ética del ICOM es mediar en los conflictos de este tipo y dar una respuesta independiente y profesional a las consultas sobre conflictos de esta naturaleza.
Aspectos a considerar El Código trata de todos los aspectos y mati- ces de la profesión de manera que tan solo la enumeración de los diferentes puntos es todo un curso de museología. Todos los museólogos lo conocen, aunque sea de referencia y la mayoría lo consultan de vez en cuando. Una lectura siempre da pistas y mane- ras para enfocar diferentes asuntos que se pre- sentan en el quehacer diario. Sin embargo, a veces, no resulta suficientemente explícito, dado que se trata de un documento universal, pensa- do como norma de buen hacer profesional para museos que se enfrentan a realidades muy dis- pares. Por este motivo, el ICOM recomienda que
Un código deontológico para los museos
las colectividades museísticas, sin cambiar el espí- ritu y las normas fundamentales, adapten y redac- ten las directrices de acuerdo a las necesidades de su práctica profesional.
Por otra parte, aunque el Código sea reco- nocido y forme parte de las diferentes legisla- ciones y normativas sobre museos españoles y sea de obligado cumplimiento para los socios del ICOM y los de las diferentes asociaciones, como la Asociación Profesional de Museólogos de España o la Associació de Museólegs de Catalunya y aunque en algunas ocasiones se haya utilizado para denunciar casos de actuaciones incorrectas, no siempre se entiende la obligación de su cumplimiento.
Un código deontológico “a la medida”.
Existen colectivos de museos que cuentan con su propio Código Ético o con Normativas concretas para actuaciones determinadas, se trata en general de países, en general del mundo anglosajón, y que cuentan con una dilatada tra- dición en estas materias y con asociaciones pro- fesionales influyentes, como la Asociación Americana de Museos o la Británica.
Sin embargo, en nuestro caso sería suficiente con revalorizar el código del ICOM ya existen- te, dedicar unas jornadas a su revisión y quizás a clarificar algunos aspectos, darle proyección pública, hacer que no sólo los profesionales lo conozcan y lo cumplan, sino que sea base de las enseñanzas de museología, los responsables de la administración de los museos y también el público en general.
Las ventajas serían entre otras:
Disponer de una serie de criterios claros que, de acuerdo con la legislación, nos indiquen cómo reaccionar o actuar ante determinadas situaciones con la seguridad de estar haciendo lo correcto y con transparencia. Haciendo facti- ble el poner de manifiesto aquellos casos en los que la conducta no es la que se espera de un profesional y actuar en consecuencia. Además, un código deontológico es símbolo del prestigio profesional y de la afirmación como colectivo ante diferentes retos a los que como profesionales nos enfrentamos: La necesidad de contar con un código ético reconocido se hace cada vez más necesaria por los siguientes motivos entre otros: Los museos están inmersos en un mundo donde la economía y la actividad comercial rigen la mayo- ría de actuaciones y los museos se convierten en centros atractivos como imagen o publicidad de algunas empresas e instituciones lucrativas y en ocasiones con finalidades un tanto dudosas. En muchas ocasiones el hecho de que el museo es una institución sin ánimo de lucro se olvida y se les obliga a ser productivos y a com- petir en este campo con otras ofertas lúdicas. Dejando en segundo lugar los criterios de ser- vicio a la comunidad. Los museos y sus profesionales colaboran cada vez con más frecuencia con profesionales de otros campos, deben exponer a personas aje- nas a la profesión pero con implicaciones en los museos sus responsabilidades o bien cuentan con servicios externalizados. Por consiguiente, deben cumplir su cometido con profesionalidad al mismo tiempo que hacen partícipes a los demás del buen hacer de los museólogos.
X Jornadas de Museología