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Cohesion normas, Apuntes de Idioma Inglés

Asignatura: Normas de uso y redacción de textos, Profesor: un alumno, Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 08/02/2018

yolandayolanda8
yolandayolanda8 🇪🇸

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LA COHESIÓN
Apuntes+Análisis
Yolanda Rodríguez Pestaña
14/01/2018
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Vista previa parcial del texto

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LA COHESIÓN

Apuntes+Análisis

Yolanda Rodríguez Pestaña 14/01/

La cohesión textual es la manifestación más importante de la coherencia y

es una propiedad del texto que facilita su comprensión. Ésta se da en el

interior del texto y funciona como un conjunto de enlaces entre palabras y

oraciones para establecer las relaciones semánticas que precisa un texto

para constituirse como unidad de significación. Es el elemento que más se

puede trabajar, lo que le da unidad/ unicidad al texto. Los elementos de

cohesión los podemos dividir en 3:

1. Léxico-semántico: el estudio de las palabras y su origen , y el

estudio del significado.

a. Repetición: da cohesión a un texto, y es necesaria. Repetir se considera

uno de los principales vicios que tendemos a tener en un lenguaje vulgar,

pero, por ejemplo, en la ciencia la repetición es obligatoria y necesaria,

porque hay tecnicismos y es necesario repetirlos las veces que hagan falta.

No tiene por qué repetirse la palabra completa, también se puede repetir

únicamente el lexema.

b. Sustitución: en un texto a veces la riqueza se mide por la capacidad de

sustituir. Gracias a ella se puede ver la calidad léxica de un texto. Un

mecanismo de sustitución puede ser la metáfora/metonimia.

La metáfora sustituye una palabra por otra teniendo en cuenta su significado.

La metonimia sustituye por contigüidad , cosas que están cerca en nuestra

mente, en un lugar…

Otro mecanismo de sustitución puede ser la sinonimia/antonimia, teniendo

en cuenta que no todas las palabras pueden o deben tener antónimos.

c. Hiperonimia e Hiponimia : Hiperónimo da nombre a un campo

semántico. La palabra flor es hiperónimo de margarita, clavel… El

hiperónimo engloba otros términos dentro de él.

Hiponimia: concepto en el que su significado se incluye dentro de otro más

general. Es lo contrario de hiperónimo.

En ocasiones, puedo sustituir un hiperónimo por un hipónimo.

d. Palabras baúles: palabras que no tienen un significado preciso, sino que

se puede adaptar. Es un lenguaje poco trabajado, y suelen ser sustantivos

(tema, asunto..)

e. Reformulación: (corregir, rectificar, explicar, ejemplificar, recapitular): mejor

dicho, en otras palabras, por ejemplo, es decir, en resumen, todo lo dicho..

f. De actitud: desde mi punto de vista, para mí sin duda, (adverbios en –mente)

efectivamente…

g. Fáticas ( o de contacto): queda claro que..

FUENTES:

-lenguasanjosemont.blogspot.com/2013/03/apuntes-cohesion-textual_22.html -https://alumnoslenguayliteratura.wordpress.com/2017/01/24/coherencia-y-cohesion/ -El profesor.

Los payos damos miedo - Rosa Montero - 14 ENE 2018

TODOS LOS PUEBLOS tienen sus miserias particulares, su propia trastienda inconfesable. En España, ese rincón de iniquidad está ocupado por el miedo y el odio a los gitanos. En los 40 años que llevo publicando artículos de opinión, no ha habido una sola vez que haya escrito a favor de los romaníes que no haya recibido cartas violentas e insultantes, y supongo que ahora pasará lo mismo. Se trata de una repulsa feroz que viene de muy antiguo y que forma parte de nuestro inconsciente de aborrecimientos y temores. Y es también una cuestión clasista, desde luego (aporofobia, el miedo al pobre, como dice la filósofa Adela Cortina), porque la comunidad gitana en su conjunto vive en unas condiciones mucho peores que la media española: sólo un 38% son asalariados, es decir, trabajan por cuenta ajena, frente al 83% estatal; el 54% de los romaníes viven actualmente en condiciones de exclusión social severa, y el 18% en exclusión moderada; 9.000 familias gitanas residen en infraviviendas sin la más mínima habitabilidad, 2.000 de ellas en chabolas. Es una bolsa de colosal desamparo que debería abochornarnos. Una vergüenza en un país desarrollado de la UE.

A estas alturas un buen puñado de lectores ya me deben de haber escrito mentalmente sus airadas respuestas: “Es que son ellos los primeros que no quieren integrarse”. Es la respuesta tópica que se repite siempre. ¿De verdad lo creen así? ¿ Ellos son distintos y por eso no hay manera de hacer nada? Eso sería sostener que, contra toda evidencia científica, existen etnias genéticamente diferentes e inferiores. Eso es racismo del más zafio. En España siempre hemos alardeado de no ser racistas, sobre todo cuando éramos una sociedad homogénea, antes de la llegada de los inmigrantes. Nos parecía horrible el racismo estadounidense contra los negros, porque el único negro que conocíamos era Sidney Poitier en las películas de Hollywood. No nos dábamos cuenta de que éramos y somos igual de racistas con los gitanos, y por las mismas razones: en Estados Unidos el prejuicio también lleva a considerar a los negros como delincuentes. Es fácil verlo así cuando todas las noticias negativas hacen hincapié en el hecho de

que son negros (o gitanos). Y cuando se les mantiene en unas condiciones económicas, culturales y vitales indignas que obviamente no favorecen la inserción social y legal.

Se trata de una repulsa feroz que viene de muy antiguo y que forma parte de nuestro inconsciente de aborrecimientos y temores.

El pasado diciembre, la Fundación Secretariado Gitano lanzó una gran campaña contra la discriminación que durará varios meses. No digo que sea fácil, pero es necesario, es urgente acabar con esta situación de radical inequidad, y para ello hay que trabajar sobre todo con los jóvenes. Un 64% del alumnado gitano no termina la educación secundaria obligatoria: una tasa de fracaso escolar exorbitante. Y los niños de menos de 14 años tienen tres veces más caries (cuatro veces más las niñas) que la población infantil general.

¿Cómo vamos a pretender que se integren si los discriminamos constantemente? Lo sabe bien la abogada Sara Giménez (40 años), primera gitana licenciada en Derecho en Aragón y directora del Departamento de Igualdad de la Fundación. A los gitanos se les niega a menudo la vivienda (“me ha dicho el dueño que no alquile ni a moros ni a gitanos”) y el empleo (ofertas de trabajo que se evaporan misteriosamente cuando se enteran de que el solicitante es romaní). Se les impide el acceso a los lugares de ocio (“no entras porque contaminas el agua”, le dijeron a una mujer en una piscina). Y se los humilla de manera habitual: “Es eso de ir a un supermercado y que se te coloque el guardia de seguridad detrás y te siga por toda la tienda”, dice José Antonio Plantón, de 30 años, graduado en Turismo, experto en publicidad y máster en profesorado por la Universidad de Jaén. Llevan tan metido ese rechazo desde niños que se han acostumbrado a convivir con ello; durante un periodo de prueba en una empresa, José Antonio aguantó las burradas que decían sus compañeros contra los gitanos y calló que él lo era por temor a ser despedido. Y, según Sara, el 90% de las discriminaciones no son denunciadas. ¿Los payos les tenemos miedo a los gitanos? Pues debo informarles de que los gitanos nos tienen mucho más miedo a nosotros, y ellos con toda la razón. Ya va siendo hora de acabar con tanto sufrimiento innecesario.

ANÁLISIS

En este artículo de opinión de Rosa Montero, periodista y escritora

habitual del periódico “El País”, encontramos muchas ideas, pero

también algunos errores de cohesión, como puede ser el abuso de la

repetición del pronombre nos, que hace que la lectura se vuelva un

poco monótona y lleguemos a desconectar en algún momento. La no

utilización de la sustitución también la podemos considerar un error,

puesto que la sustitución es un método que da riqueza al texto y lo hace

menos monótono. El uso de conectores discursivos también es