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Asignatura: Història de la Psicologia, Profesor: Rosa S.O.S, Carrera: Psicologia, Universidad: UJI
Tipo: Apuntes
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William James Nos encontramos ante la traducción de un pequeño fragmento de la obra "The principles of Psychology" de William James. Previamente a adentrarnos en el análisis y comentario de este texto, cabe hacer una pequeña introducción de quién fue William James, en qué contexto científico- cultural vivió y el porqué es estudiado hoy en día. William James nació en 1842 y murió en 1910; desarrolló, por tanto, el grueso de su obra (muy voluminoso) principalmente a finales del s. XIX, intervalo en el que se también se encuentra concretamente la obra que nos atañe. James nació en el seno de una familia acomodada y de alto nivel intelectual (hijo de un importante teólogo, y hermano de un prominente novelista), situación que le permitió llegar a estudiar medicina en la Universidad de Harvard. No obstante, durante un viaje a Alemania, no tardó en darse cuenta de que su pasión no residía en la medicina, sino en la apenas recién nacida psicología y en la mucho más antigua filosofía. ¿Qué tenía de especial Alemania? Si hacemos un repaso al contexto científico-cultural alemán de la época, no tardamos en darnos cuenta de que fue en Alemania donde Wilhelm Wundt fundó el primer laboratorio de Psicología experimental en 1879, dando el pistoletazo de salida a la concepción de la psicología como una nueva ciencia y siendo considerado éste como el padre de la psicología. Y es algo muchísimo más evidente que, en el campo de la filosofía de la segunda mitad del s. XIX, Alemania fue probablemente el lugar más fructífero, con nombres propios tan importantes como Friedrich Nietzsche, Karl Marx o Edmund Husserl. Podría decirse, por tanto, que James fraguó su interés por estos dos campos durante su estancia allí. Como él mismo escribiría en 1902, "Originalmente estudié medicina para ser un fisiólogo, pero fluí hacia la psicología y la filosofía por algún tipo de fatalidad. Nunca recibí ninguna educación filosófica, y la primera clase de psicología que oí fue la primera que impartí." Habiendo ya descubierto sus verdaderas pasiones en la psicología y la filosofía, fue profesor de psicología en Harvard (siendo el primer profesor en impartir un curso de ésta en EEUU) y escribió de forma muy prolífica, tanto en filosofía como en psicología. Su obra más destacada y monumental fue "The principles of Psychology", de 1.200 páginas y dividida en dos volúmenes, obra en la que desarrolló su método psicológico y desarrolló las ideas que dieron lugar a la que sería conocida como psicología funcional o funcionalismo. Es precisamente una de esas ideas principales la que nos es presentada en el fragmento a comentar, perteneciente al tramo final del libro. El texto comienza con una reflexión en torno al análisis de los estados emocionales del autor; análisis que le lleva a pensar que cualquiera de los "estados de ánimo, afecciones o pasiones que yo siento están verdaderamente constituídos, y fabricados por aquellos cambios corporales que llamamos su expresión o consecuencia". Es decir, nos está presentando la que va a ser su tesis que defenderá a lo largo del texto; que los estados mentales y emociones son efecto de los cambios corporales relacionados a éstos, y no su causa, concepción muy arraigada en el entorno científico de la época. Ilustra esta tesis con el supuesto de que, si fuera capaz de abstraerse por completo del mundo mediante una anestesia total, al ser sus cambios corporales los causantes de las emociones, se vería desprovisto por completo de éstas. Lo siguiente que pasa a querer transmitir son algunos matices en torno a lo que acaba de proponer, a fin de rebatir con antelación posibles ataques, como por ejemplo dejar claro que no debe ser tachada de materialista su tesis, pues no dice nada tan diferente de las teorías que relacionan las
emociones a procesos nerviosos (y, por tanto, físicos); él simplemente invierte la causalidad entre éstos. También dedica unas frases a los que llama "platónicos de la Psicología", esto es, aquellos que conciben la psicología desde una corriente fuertemente racionalista y, por tanto, la idea de que las emociones sean concebidas por el ámbito externo y corporal no les resulta demasiado agradable; no obstante, James se defiende diciendo que su punto de vista no resta dignidad, espiritualidad o profundidad alguna a las emociones, pues estos son valores intrínsecos a las emociones, y no se ven alterados por tener una causa fisiológica. Nótese en esto último su fuerte convicción empirista, que él mismo llamaría en sus textos filosóficos 'empirismo radical'. Tras esto, James profundiza un poco más en su teoría, diciendo que "cada emoción es la resultante de una suma de elementos, y cada elemento es causada por un proceso fisiológico de una clase ya bien conocida". Él define estos 'elementos' como cambios orgánicos que constituyen los efectos reflejos del objeto excitante (esto es, la reacción refleja del individuo ante una excitación; por ejemplo, temblar ante algo que nos aterre). Seguidamente, pasa a criticar el enfoque actual a fin de afianzar el suyo propio, diciendo que la propia naturaleza del primero solo hace posibles cuestiones y profundizaciones en torno a las emociones en el ámbito que él llama "el estadio más bajo de la ciencia"; la descripción y la clasificación. Sin embargo, con su enfoque, defiende que el aspecto científico es mucho más profundo, pues permite plantearnos cuestiones causales y de génesis de las emociones, siempre y cuando estas cuestiones encuentren respuesta (nótese aquí también otro sello de su filosofía, el pragmatismo). Una vez expuesto el porqué cree que su teoría es muy superior a la actual, le da un empujón más en forma de 'evidencia', pues al entender la génesis de una emoción como "la activación por un objeto de una cantidad de actos reflejos que son sentidos inmediamente", se ve con la capacidad de explicar por qué no existe límite al número de emociones posibles, y por qué las emociones de diferentes individuos a una misma excitación pueden ser infinitamente variables. James contesta estas dos cuestiones con la base de su propia tesis: al ser las emociones causadas por los actos reflejos del individuo, si los actos reflejos de un individuo pueden ser indefinidamente variables (que lo son), también lo serán su producto, las emociones. Finalmente, y a modo de resumen conclusivo, señala una vez más que, bajo el punto de vista actual, ni si quiera las clasificaciones tienen un valor real objetivo, pues cualquier clasificación que realicen de las emociones puede ser tan "verdadera y tan 'natural'" como cualquier otra. Y, sin embargo, bajo el punto de vista de su teoría, pueden preguntarse en torno a como esas emociones han llegado a producirse, siendo esta una pregunta realmente cercana a la fisiología y a la historia, y siendo verdadera y objetivamente respondible, aunque difícil de contestar. Y hasta aquí alcanza el comentario del texto. A modo de conclusión, decir que este texto nos ha presentado brevemente uno de los pilares del legado que James dejó al mundo de la psicología y la filosofía; el funcionalismo, corriente que entiende el comportamiento y la vida mental como una actividad de adaptación al medio que nos rodea. Este acento en lo físico y exterior frente a lo puramente mental e interior ayudó enormemente en esos años de nacimiento de la psicología como ciencia a que siguiera avanzando, evolucionando y no se quedase estancada, pues como ha quedado claro, James se situó fuertemente en contra a las teorías psicológicas con las que convivió. Para terminar, que mejor que el conocido ejemplo con el que ilustró esta importante idea: ¿Huímos de un oso porque tenemos miedo o tenemos miedo porque huímos de un oso? No es que veamos un oso, tengamos miedo, y corramos. Es que vemos un oso, corremos, y consecuentemente tenemos miedo al oso.