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COMENTARIO DEL libro de walter benjamin.
Tipo: Ejercicios
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Comentario sobre el libro ¨La obra de arte en la época de su reproducción mecánica¨ de Walter Benjamin El teatro y el cine están separados temporalmente en su origen no por un capricho del tiempo, si no por ser uno consecuencia del otro. El cine tiene su raíz en el teatro, en cautivar al espectador de la obra de arte con una representación de este a través de unos actores y unos escenarios. La diferencia temporal que separa los inicios de ambos viene dada por los avances técnicos necesarios para poder crear el cine. Tepsis es considerado el primer actor teatral de la historia, entorno al 550 a.C. en la Grecia Antigua, donde tiene su origen el teatro, lo que lo separa más de 2000 años de la primera película rodada, de los hermanos Lumiere, en 1895. Debemos definir los elementos que tienen el teatro y el cine, siendo el actor un importante eslabón, pero no el único. Ambos tienen emisor y receptor, en el teatro los emisores son el actor/dramaturgo y cuando la obra se lleva a la actuación influyen el director teatral, el escenógrafo y demás equipo artístico. En la obra cinematográfica el orden de emisores según su relevancia comienza con el director, el guionista y después los actores y resto de equipo de montaje. En ambos formatos el actor será un intérprete y a la vez un transmisor de un guion y un personaje. El actor teatral aparece directamente al público en su representación artística, el de cine se muestra a través de la mediación de la maquinaria necesaria del cine. Pero estos artilugios que transmiten la actuación al espectador no siempre respetan íntegramente la misma, ya que la cámara es dirigida por otra persona, y a su vez otras cámaras graban otras posiciones, siendo el resultado final la unión de todas estas perspectivas de la representación del actor en sí. El director de la obra teatral poco puede hacer una vez esta ha comenzado para cambiar la actuación, a diferencia del director cinematográfico, que puede adaptar y moldear la obra según vaya creando, editándola a su parecer para conseguir exactamente lo que quiere transmitir en el resultado final. El teatro exigirá del actor una gran entrega escénica para que el público pueda contemplar la obra, independientemente de la distancia en la que esté ubicado el espectador. De igual modo, su voz deberá ser potente, fuerte, audible y sus gestos amplios, visibles y definidos. Pocas sutilezas podrá mostrar el actor de teatro en estos espacios con tantos espectadores. En el cine, en cambio, el actor trabaja para la cámara, la cual está ubicada a muy poca distancia de él (según el tipo de plano que se utilice). El espacio puede ser real o bien, un estudio donde se han reproducido lo más verosímil posible las características del lugar. No necesitará
levantar la voz ni hacer grandes gestos para llamar la atención, ya que la cámara se encargará de grabar el más mínimo detalle de la actuación. El teatro solo tiene una perspectiva, la del espectador directo que se encuentra viendo en ese preciso momento la obra. El cine en cambio, a través de la película, tiene diversas perspectivas y planos que relegan la actuación del artista a diferentes ópticas. Además, el actor teatral no puede corregir lo actuado, realiza su interpretación en el presente y en directo a los espectadores, por lo que la presión respecto al actor de cine, que si puede ir ajustando sus interpretaciones, es mucho mayor. El actor cinematográfico no realiza una actuación lineal, crea una serie de escenas diferentes sin continuidad perceptible que el director se encarga de montar. Según el autor del libro, con el cine, el actor o artista renuncia al aura de la obra de arte, ya que esta requiere del aquí y ahora. El actor de cine actúa para una cámara, no para el receptor directo de la obra de arte. El cine es un arte que tiene mediador o canal por el que se transmite la obra del artista al espectador. Sin embargo, con el cine, interpretando menos se consigue un mayor efecto, ya que todo lo que rodea a la actuación en sí, puede ser más maleable y ficticio que en el teatro, que queda limitado a la inmediatez del momento para cambiar los escenarios. Y por esto mismo, el cine en muchas ocasiones acabará convirtiendo al actor en un elemento mas del escenario, seleccionado muchas veces más por un físico que por la capacidad para ¨actuar¨ de la persona. Este concepto de actor como imagen y no como transmisor de arte, será lo que de origen al uso de personas en la publicidad por su físico o por ser alguien concreto y no por su capacidad real para transmitir. El cine y el capitalismo convertirán la obra cinematográfica en una maquina de hacer dinero, con un culto a las estrellas fomentado por los productores. El arte quedará relegado en consonancia al mercantilismo. Proliferaran las salas de cine, pudiendo reproducir una obra cinematográfica a la vez en muchos lugares, situación que es imposible con el teatro. Económicamente, el cine, al carecer de la inmediatez temporal y espacial, será infinitamente más lucrativo que el teatro, relegándolo cada vez más a un lugar secundario para los espectadores. Hecho que es también debido, a como describe Duhammel, el cine ¨no exige ningún esfuerzo, que no reclama reflexión, que no suscita dudas, que no plantea con seriedad ninguna cuestión, que no enciende ninguna pasión, que no aviva ninguna luz en el fondo del corazón, que no alimenta ninguna esperanza, a no ser la ridícula esperanza de ser un día `estrella de Holywood’ ¨ 1i^. Las masas solo buscan divertirse, lo que conseguirá con facilidad el cine. (^1) Georges Duhammel, Scénes de la vie future, París,1930, p.58.