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Asignatura: teoria del arte, Profesor: Fernando Castro, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Alicia Leal Álvarez 1º de Historia del Arte Teoría del Arte Grupo 110 Profesor: Fernando castro
Muchos definen esta secuencia de imágenes como la expresión absoluta de una llamada de desesperación del protagonista; sin embargo más bien acierto pensar que es justamente lo contrario, se nos quiere transmitir una idea que al igual que en la película está ahí, pero no lo podemos ver si no ponemos gran atención. Esta lejana versión de "Las babas del diablo", cuento de Julio Cortázar, en la que un creativo fotógrafo (David Hemmings) prepara un libro de fotos sobre la violencia y los bajos fondos hasta que decide incluir una toma de una pareja que pasea en el parque tomada con teleobjetivo. Al hacer un aumento de las fotografías tomadas, es decir, blow up, cree que esta ante un caso de suicido, en la cual parece ser que ve el arma y un cadáver.
Sin embargo, este hecho no le da cierto aire misterioso ni intriga, no se obsesiona con el suceso incluso después de ir por la noche al parque para ver si estaba allí el cadáver. Justamente lo que le crea esa fotografía es darse cuenta de la realidad, de alguna manera nosotros mismos creemos al pie de la letra o de manera fidedigna lo que nuestros ojos, oídos, gusto, en fin, nuestros sentidos no están enseñando del mundo y es porque ello que a lo largo del film se buscara esa idea de engaño. Hay que fijarse muy detalladamente en el estudio de la representación de la realidad dentro de la ficción y de los ambiguos límites entre realidad e irrealidad.
Como fotógrafo de moda, Thomas es un creador de ilusiones que definen a un cierto tipo de estilo de vida urbano sobre todo que se da en los jóvenes, destacar el uso flagrante de Antonioni de colores psicodélicos hacen que el mundo "real" de la película parece exagerada e hiperbólica como una realidad fantástica, mientras que el mundo “capturado” y reconstruido de las fotografías aparece ominosamente crudo, granulado, y casi documenta. Hay un juego de miradas entre Thomas y las fotografías que hacen que te des cuenta precisamente de este cambio ambiente. Y es que una vez más lo que el director quiere trasmitirnos es la misma idea de antes, aunque sea un film en la misma escena pero con distintos cambios de luz, de grado de realidad es posible hacerte cambiar de espacio en un segundo.
A pesar de que en la película de alguna manera se obceque con el cuerpo del asesinado, no es en gran medida lo que se nos quiere transmitir, por tanto sigue siendo esa misma idea de rotar, de volver a conocer la realidad, un sentimiento que más bien llega a ser auto destructivo en ciertas ocasiones. Si uno mismo se para a pensar, nos hemos encontrado en situaciones parecidas en las que realmente no somos capaces de decir con auténtica veracidad si lo que paso fue así tal cual creemos, es que además aunque nos
puede mostrarte). Es por tanto, un fuerte indicio en el que la interpretación de la película residiría en esa cualidad de la disciplina que consiste en llenar espacios vacíos con formas a los que el mimo dota de existencia, forma, diámetro y peso. Posiblemente la vida hueca del fotógrafo, ya cansado de promiscuidad y excesos, lo arrastre a crear una realidad ficticia que rápidamente, como receta, deberá de cimentar para poder continuar viviendo.
Sin embargo, estando basada en un cuento de Cortázar no podía ser de otra manera, en esta película hasta la realidad es devorada por un agujero negro. De tal manera que, si se sigue una lógica fidedigna, podemos decir que hay en ella un crimen sin víctima, una trama sin acción, efectos sin causa y una historia sin sentido. Y por lo que definitivamente creara una sensación mucho más allá de haber visto un film sin más, sino más bien un momento en el que literalmente la pantalla consigue absorberte.