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Comentario Reinos Hispánicos, Ejercicios de Historia

Comentario sobre la Farsa de Ávila

Tipo: Ejercicios

2020/2021

Subido el 18/06/2021

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Vaqueiro Pereira, Nazaret.
LA FARSA DE ÁVILA. COMENTARIO ESTRACTO DE LA CRÓNICA DE ENRIQUE IV POR
ENRÍQUEZ DEL CASTILLO.
Fragmento de la crónica de Enrique IV Crónica del rey don Enrique, el cuarto de este nombre ,
con autoría de Diego Enríquez del Castillo, capellán, cronista y consejero del rey.
La crónica constituye un texto histórico-político, en el que se narra la conocida como ``Farsa de
Ávila´´, por la que los nobles castellanos y eclesiásticos destituyen al rey para llevar al trono al
infante Alonso.
El contexto en el que se desenvuelve este acontecimiento viene a poner de manifiesto el
enfrentamiento entre monarca y nobleza patente en la época, la nobleza buscará un monarca
maleable, que no vaya en contra de sus intereses. El rey Enrique IV, conocido como ``El
impotente´´, quien tras un primer matrimonio con doña Blanca, al no ser este consumado,
recibe la nulidad del matrimonio en el año 1453 en Roma, sucede a su padre Juan II al trono y
vuelve a casarse con la infanta de Portugal Juana, con la que tendrá a su hija Juana. Las críticas
al monarca continuaron y a su hija se la conoció como Juana la Beltraneja, al suponerse que no
sería hija legítima del monarca, sino de uno de sus validos D. Beltrán de la Cueva. Asistimos a
un ataque a la imagen privada del rey, empleada por la nobleza para atacarle y restarle
legitimidad.
La difamación hacia la imagen del rey que sucede en la Farsa de Ávila es la respuesta de la
nobleza al desplazo político que esta estaba experimentando en ese momento a favor del
poder real, viendo esta peligrar sus intereses y privilegios.
El nombre que recibe de farsa fue dado por sus detractores, intentando así restarle legitimidad
al suceso. El autor que nos ocupa sufrió el aprisionamiento por parte de los partidarios del
infante Alfonso en su casa en Segovia. El cronista culparía de la inestabilidad que acaecía
Castilla a los nobles y defendería la legitimidad de Juana la Beltraneja.
Según Aurelio Sánchez Martín1, la redacción original tendría lugar entre 1481 y 1502. Señala
que la obra se habría realizado con una falta de materiales a causa del saqueo que hicieron los
partidarios del infante Alfonso en su casa, como el mismo declara2.
Historiográficamente, esta no es la única crónica en la que podemos encontrar narrado este
suceso, y podemos referirnos a la Crónica Castellana, que ``constituye una traducción
imperfecta de las Décadas de Alfonso de Palencia; ni agrega nada propio, pero inserta
numerosas noticias procedentes de textos desconocidos en la actualidad´´3. Cabe destacar las
aportaciones de Galíndez de Carvajal, quien recopila información de la de Palencia y Castillo y
complementa con información, alguna recogida de las cartas de Enrique IV, y que nos ``ofrece
un relato más sereno, con la objetividad propia de quien escribe suficientemente alejado de
1 Inspeccionó unos ochenta manuscritos.
2 "Por sy aquesta corónica no fuese tan copiosa y complida como deve de las cosas que dieron en la
prosperidad del rrey, primero que le viniesen las duras adversydades, meresco ser perdonado con justa
escusaçión, porque fuy preso sobre seguro en la çibdad de Segovia, quando dada por trayçión a los
cavalleros desleales, donde me rrovaron, no solamente lo mío, mas los rregistros con lo procesado que
tenía escripto de ella, visto que la memoria, segund la flaqueza humana tiene mayor parte de olvidança
que sobra de rrecordaçión" (p. 132)
3 J. Torres Fontes: Estudio de la ``Crónica de Enrique IV´´ del Dr. Galíndez de Carvajal.
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Vaqueiro Pereira, Nazaret.

LA FARSA DE ÁVILA. COMENTARIO ESTRACTO DE LA CRÓNICA DE ENRIQUE IV POR

ENRÍQUEZ DEL CASTILLO.

Fragmento de la crónica de Enrique IV Crónica del rey don Enrique, el cuarto de este nombre , con autoría de Diego Enríquez del Castillo, capellán, cronista y consejero del rey. La crónica constituye un texto histórico-político, en el que se narra la conocida como Farsa de Ávila´´, por la que los nobles castellanos y eclesiásticos destituyen al rey para llevar al trono al infante Alonso. El contexto en el que se desenvuelve este acontecimiento viene a poner de manifiesto el enfrentamiento entre monarca y nobleza patente en la época, la nobleza buscará un monarca maleable, que no vaya en contra de sus intereses. El rey Enrique IV, conocido comoEl impotente´´, quien tras un primer matrimonio con doña Blanca, al no ser este consumado, recibe la nulidad del matrimonio en el año 1453 en Roma, sucede a su padre Juan II al trono y vuelve a casarse con la infanta de Portugal Juana, con la que tendrá a su hija Juana. Las críticas al monarca continuaron y a su hija se la conoció como Juana la Beltraneja, al suponerse que no sería hija legítima del monarca, sino de uno de sus validos D. Beltrán de la Cueva. Asistimos a un ataque a la imagen privada del rey, empleada por la nobleza para atacarle y restarle legitimidad. La difamación hacia la imagen del rey que sucede en la Farsa de Ávila es la respuesta de la nobleza al desplazo político que esta estaba experimentando en ese momento a favor del poder real, viendo esta peligrar sus intereses y privilegios. El nombre que recibe de farsa fue dado por sus detractores, intentando así restarle legitimidad al suceso. El autor que nos ocupa sufrió el aprisionamiento por parte de los partidarios del infante Alfonso en su casa en Segovia. El cronista culparía de la inestabilidad que acaecía Castilla a los nobles y defendería la legitimidad de Juana la Beltraneja. Según Aurelio Sánchez Martín^1 , la redacción original tendría lugar entre 1481 y 1502. Señala que la obra se habría realizado con una falta de materiales a causa del saqueo que hicieron los partidarios del infante Alfonso en su casa, como el mismo declara^2. Historiográficamente, esta no es la única crónica en la que podemos encontrar narrado este suceso, y podemos referirnos a la Crónica Castellana, que constituye una traducción imperfecta de las Décadas de Alfonso de Palencia; ni agrega nada propio, pero inserta numerosas noticias procedentes de textos desconocidos en la actualidad´´^3. Cabe destacar las aportaciones de Galíndez de Carvajal, quien recopila información de la de Palencia y Castillo y complementa con información, alguna recogida de las cartas de Enrique IV, y que nosofrece un relato más sereno, con la objetividad propia de quien escribe suficientemente alejado de (^1) Inspeccionó unos ochenta manuscritos. (^2) "Por sy aquesta corónica no fuese tan copiosa y complida como deve de las cosas que dieron en la prosperidad del rrey, primero que le viniesen las duras adversydades, meresco ser perdonado con justa escusaçión, porque fuy preso sobre seguro en la çibdad de Segovia, quando dada por trayçión a los cavalleros desleales, donde me rrovaron, no solamente lo mío, mas los rregistros con lo procesado que tenía escripto de ella, visto que la memoria, segund la flaqueza humana tiene mayor parte de olvidança que sobra de rrecordaçión" (p. 132) (^3) J. Torres Fontes: Estudio de la ``Crónica de Enrique IV´´ del Dr. Galíndez de Carvajal.

los hechos para enjuiciarlos con mayor perspectiva y bastante cerca de ellos para que los datos sean veraces´´^4. El texto que tratamos estaría estructurado en tres párrafos. El tema principal sería la escenificación de la difamación de la imagen del rey por parte de los nobles. Podríamos a su vez señalar algunas ideas que subyacen en el fragmento, como es la simbología del poder regio o la unión nobleza e Iglesia en la defensa de sus intereses. En el primer párrafo se nos pone en el lugar de los hechos, contándonos que aprovechando la ausencia del rey, el 5 de junio de 1465, el arzobispo de Toledo toma la ciudad de Ávila respaldado por notables nobles que se hacen con el control de la misma a los que se unirían los simpatizantes de el hermanastro de Enrique, el infante Alonso. Aporta en este párrafo las identidades de los más importantes integrantes del acto, como el conde de Plasencia, don Juan Pacheco o el conde de Venavente entre otros. Debemos destacar el papel del poderoso marques de Villeda, quien cierta medida lidero este acto. La descripción del acto nos aporta la simbología necesaria. Este se escenificaría en un gran cadalso para que pudiese ser visto por las gentes, en este se encontraría una estatua sentada en una silla que vendría a representar al rey, de luto. Los símbolos que vendrían acompañando al monarca serían el estoque o espada, un bastón, una corona y podríamos decir la propia silla donde se encuentra sedente. En el segundo párrafo, nos encontramos la descripción narrativa de cómo se va desarrollando el acto, presidido por el príncipe Alfonso. Nos cuenta los nombres propios ya la mayoría antes mencionados de los ejecutores de este teatro´´. Estos leerían una carta en la que acusan los actos del rey. Los símbolos del poder del rey se le van retirando. Le quitan la corona por haber perdido la dignidad real, el estoque como símbolo del que imparte justicia y el bastón como símbolo del que administra la gobernación del reino. Por último, Diego López de Cuñiga rompe la silla en la que está sentado como manifiesto de que el monarca ya no merece el trono. El último párrafo concluye con la exaltación del príncipe Alonso como rey y el reconocimiento de este por los nobles presentes. Estamos ante un texto que nos sitúa en el escenario de los hechos y que ha servido enormemente al estudio del reinado de Enrique IV, teniendo en cuenta siempre que estamos ante una crónica, que no podemos extraer literalmente, pero que es fuente de gran información. La farsa de Ávila nos sitúa en un momento trascendental para el futuro desarrollo de la monarquía en Castilla. Alfonso solo dura tres años en el trono, y a su muerte se abre un problema sucesorio que culminaría con la coronación de Isabel la Católica, dando paso al futuro enlace entre Castilla y Aragón. (^4) J. Torres Fontes: Estudio de laCrónica de Enrique IV´´ del Dr. Galíndez de Carvajal.pág 447.