


Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Comentario de un fragmento de Quid ad haec respondeat editor ipsius libelli.
Tipo: Tesinas
1 / 4
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!



Por:
El texto original.
«En cuanto a lo que opinas que del hecho de pensar una cosa por encima de la cual no puede concebirse nada mayor no se sigue que ese algo esté en la inteligencia, y que de que esté en la
inteligencia no se sigue necesariamente que exista en la realidad, afirmo con certidumbre que este algo, desde el momento que puede ser pensado, existe necesariamente. Porque el ser por encima del cual no se puede imaginar a ningún otro, necesariamente tiene que ser representado como careciendo de principio. Ahora bien, todo aquello cuya existencia puede considerarse como posible y que, sin embargo, no existe, puede, comenzando a existir, pasar al ser. Por lo mismo, aquello que es tal que no se puede imaginar nada superior, no puede ser considerado como posible sin serlo realmente. Por consiguiente, si el pensamiento puede admitir su existencia, existe necesariamente». Quid ad haec respondeat editor ipsius libelli, I.
El autor.
San Anselmo fue un monje benedictino de Piamonte, con un pensamiento agustiniano. Fue nombrado arzobispo de Canterbury y ha pasado a la historia eclesiástica como Doctor de la Iglesia. De entre sus obras destaca el Monologion, el Prosologion y De libre arbitrio.
Al igual que para San Agustín, el conocimiento racional y la Fe (que tiene cierta supremacía) se apoyan para posibilitar el conocimiento. Esto se ve reflejado en su idea fides quaerens intellectum (fe que busca la inteligencia), que aparece en el Monologion.
En su obra Proslogion propone una prueba de la existencia de Dios, el conocido como “argumento ontológico de San Anselmo”.
El texto en su contexto.
En la época de la escolástica, de la que Anselmo es uno de los primeros representantes, los temas de la teología se entremezclan frecuentemente con los de la filosofía ya que los límites, de existir, son confusos. En este apoyo mutuo de la Fe y la razón ( credo ut intelligas de San Agustín), surgen varios intentos de demostrar racionalmente la existencia de Dios, como por ejemplo las vías de santo Tomás. San Anselmo propuso también un argumento que generó gran polémica. A lo largo de la historia posterior algunos filósofos han estado a favor del argumento y otros en contra. El texto es una respuesta a una crítica al argumento.
El argumento ontológico, resumidamente, opera a través de estos tres pasos: