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Comentario texto, Apuntes de Historia

Asignatura: historia, Profesor: , Carrera: Publicidad y Relaciones Públicas, Universidad: UMU

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 08/12/2015

eduardo_asensio_gomez
eduardo_asensio_gomez 🇪🇸

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EL COMENTARIO DE TEXTOS HISTORICOS Pablo DE LA IGLESIA PASCUAL M2 Gloria DE LA IGLESIA JIMENO 1. INTRODUCCION La principal fuente de la historia es el documento escrito. La utilización de textos y documentos para la enseñanza activa de la historia se está potenciando rápidamente, hasta el punto de que hoy apenas existen manuales de esta disciplina, incluidos los de E. G. B., enlos que falte, a modo de complemento, una cuidadosa selección de textos. Aunque dicha loable práctica no es cosa reciente, el papel de dichos textos fue, durante largo tiempo, el de mero relleno para entretener con su lectura a los alumnos más aventajados o, en el mejor de los casos, una simple aclaración o ampliación de los momentos más significativos del acontecer histórico. Sin embargo, este papel subsidiario del texto histórico no es suficiente y hoy ha pasado a un primer plano, hasta convertirse en un material imprescindible en las clases de historia. Nuestra inquietud por el empleo del documento para la enseñanza de la historia se remonta a los años en que en los Institutos de Enseñanza Media comenzaron a introducirse los comentarios de textos literarios necesarios, por otra parte, para superar las pruebas de «selectividad» universitaria. Quizá por esta razón, este tipo de comentario se generalizó rápidamente, mientras que el de carácter histórico, al no ser necesario para superar aquellas «pruebas», no pasó de ser un mero escarceo didáctico en algunos, no demasiados, centros de enseñanza. Mi interés subió de punto cuando, al incorporarme a esta Escuela, entré en contacto con el programa de especialización del Profesorado de E. G. B. de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, a cuyos alumnos, ya profesionales de la ense- hanza, se les exige la redacción de comentarios históricos cuando, prácticamente en su totalidad, no habían recibido orientación alguna que les facilitase la adquisición de las técnicas precisas para superar las pruebas y, posteriormente, implantar en sus colegios dichas enseñanzas. A requerimiento de muchos de aquellos Profesores me he decidido, al fin, a redactar estas líneas, con la colaboración de mi hija, interesada, en su condición de opositora, en el mismo tema. — 05 2. LOSTEXTOS DE LA ENSEÑANZA ACTIVA DE LA HISTORIA. El documento histórico es un fragmento de una parte de la realidad histórica experien o de la realidad histórica reconstruida por vía de conocimiento y de configuración de un saber. Se trata de un testimonio capaz de ofrecer una información, aportar un conocimiento, comunicar una noticia, El documento debe ser parte integrante del proceso educativo, si bien el texto escrito no es el único existente. Todo lo que constituya un recuerdo del pasado es un documento: un trozo de cerámica, una moneda, los restos de un monumento son documentos históricos. Dice W. Bauer: «Puede ser fuente de la Historia todo Jo que nos proporciona el material para la reconstrucción de la vida histórica» (1). No hay historia sin documento. La historia nace de la interpretación de los docu- mentos. Sin embargo, los textos escritos son los documentos por excelencia. Ranke escribió: «La historia comienza allí donde los documentos comienzan a ser inteligibles, allí donde se nos ofrecen datos escritos dignos de confianza.» Eltexto escrito es, pues, el más codiciado de los documentos históricos. Y entre las fuentes históricas es el más apreciado y preciso. De hecho, todos los fragmentos propuestos como textos para ser analizados pertenecen a fuentes escritas (2). Como nuestro trabajo se centra en el comentario de textos, dejaremos a un lado las fuentes y documentos no escritos, muy numerosos y variados, para centrarnos en el testimonio escrito, única fuente para la selección de textos. La frecuente utilización de textos resulta un complemento indispensable a las explicaciones del profesor y a las tareas de los alumnos, aunque la experiencia nos dice que su uso masivo hace perder a éstos la visión globalizada de la materia y a aquél acumular retrasos en la explicación del programa. El documento puede ocupar lugares diversos en el proceso didáctico, según los fines que pretendamos alcanzar: — Antes del estudio de un tema, como incentivo o motivación del mismo. — Durante el estudio, como instrumento de ilustración o aclaración de los aspec- tos principales que van apareciendo a lo largo del aprendizaje. — Después del estudio, para fijar los conocimientos adquiridos, rellenar lagunas o mejorar la comprensión. En todo caso, los textos se seleccionarán cuidadosamente y de acuerdo con el nivel del alumnado. Hoy no resulta difícil escogerlos, pues casi todos los manuales escolares traen incorporados textos adecuados. El tener que seleccionar unos textos que no se encuentren en los libros escolares supone un conocimiento profundo de la historia por parte del profesor y la realización de un gran trabajo en la preparación de cada uno de ellos. El comentario de textos a nivel elemental o medio es conveniente que sea realizado en equipo o grupos de trabajo. Este sistema tiene ventajas evidentes: permite a los alumnos dedicarse a tal o cual aspecto concreto del comentario y, en el momento de su elaboración, la discusión permite a cada uno de ellos aportar su parte de trabajo a la obra común y, sobre todo, impide frecuentes olvidos y negligencias (3 3. ¿QUE ESUNCOMENTARIO DE TEXTO? Comentar un texto supone ahondar en el conocimiento de la Historia para aproxi- marnos a la realidad histórica y comprender la esencia de una época pasada, el — M6 — Localización de hechos y situaciones en las coordenadas espacio-temporales. — Adquisición de los datos fundamentales. — Dominio de un vocabulario básico geográfico, histórico, social, etc. — Discernimiento de lo fundamental y lo secundario. Objetivos de Técnicas: — Exploración de documentos sociales. — Interpretación de mapas y esquemas. — Elaboración de fichas de vocabulario técnico. — Confección de fichas de bibliografía y temáticas. — Construcción de mapas geográficos y esquemas. Objetivos de Actitud: — Afición a potenciar hábitos de lectura, ampliando el ámbito de su especiali- zación. — Manifestación de interés por la investigación, — Búsqueda de la objetividad en conceptos y opiniones. — Apreciación del valor del diálogo como medio de convivencia. — Justificación de las propias opiniones. — Apreciación de la capacidad de situarse en un mundo en evolución; compren- sión mejor de los problemas que se plantean. — Valoración de la tolerancia y la comprensión en el respeto a la diferencia y a la cultura de los demás (6). 5. ERRORES MAS COMUNES. Aunque el comentario debe centrarse exclusivamente en la búsqueda, exposición y explicación de su contenido histórico, la experiencia nos indica que se producen errores, casi siempre evitables. Los más frecuentes son: — La paráfrasis. Consiste en una simple reiteración litera! del texto, sin añadir apenas matiz alguno, con el peligro de caer en el plagio. — La digresión. Es tratar de cosas o hechos relacionados vagamente con el tema, ya aprendidos con anterioridad. Así el comentario se evade del texto y lo toma únicamente como pretexto para «lucirse» o trivializar. No obstante, no sólo es ad: ble, sino imprescindible, en el caso en que se pida expresamente, como en los ejercicios de las Oposiciones a ingreso en el profesorado de E. G. B. en los que se solicita concretamente: «Relacione el contenido de este texto con la época a que pertenece», o bien, «sitúe este texto en su contexto político, social y cultural». — El personalismo. Grave defecto en el que suelen caer los principiantes, cuyos comentarios están llenos de subjetividad y escritos en primera persona: yo, opino, digo, sé, conozco, etc. Lo aconsejable es decir: nosotros, opinamos, decimos, sabe- mos, conocemos. Peor aún es pretender dar lecciones de historia. — Los prejuicios. Se deben examinar los textos según el autor, época o pueblo que seanaliza, pero nunca debe prejuzgarse con un criterio contemporáneo, partiendo de la experiencia, cultura o realidad actuales (7). — El texto fuera de contexto. Aquí se puede caer en un doble error: mutilación del texto y/o acronía. La mutilación consiste en comentar solamente una parte del texto —la que nos — 8 interesa— con desprecio del resto. Ello suele ser frecuente y peligroso cuando se trata de textos ideológicos. Se cae en la acronía cuando se desconoce el momento histórico en que se sitúa el documento, con lo que se ignoran las razones que obligaron a determinadas actitudes o comportamientos. — También se suele caer en el anacronismo al proyectar sobre el pasado las circunstancias del presente. 6. FASES DEL COMENTARIO. Es conveniente advertir que no hay reglas fijas y menos esquemas rígidos en el comentario de textos, pues es algo subjetivo, ya que múltiples pueden ser los textos propuestos, las finalidades, las metodologías, los enfoques. A nivel elemental, para hacer más fácil el comentario, se hace indispensable que el texto vaya acompañado de un cuestionario guía, bien pensado y siempre teniendo en cuenta la edad y capacidad de los alumnos. A otros niveles, para evitar pérdidas de tiempo y repeticiones inútiles, el seguir un esquema es un buen recurso, casi siempre necesario. Tal esquema, en su estructura general, varía poco de unos a otros autores. Los más conocidos distinguen las siguien- tes fases: — Preliminar. — Información. — Análisis y explicación. — Conclusión. A) Fase preliminar. Es de capital importancia. Un texto no puede ser analizado directamente sin haberse producido previamente un acercamiento progresivo a las cuestiones funda- mentales que en él aparezcan. En este preámbulo atenderemos a tres puntos: a) Lectura atenta del texto. Se hará una o varias veces, por líneas, por párrafos y en su totalidad, hasta captarlo con toda precisión, sin olvidarnos del título. Esta primera aproximación nos permitirá ya situar el documento en su contexto histórico inmediato. Para ello, seguiremos los siguientes pasos: — Numerar en el margen izquierdo las líneas del texto de modo continuo, o de tres o de cinco en cinco renglones, para así conocer siempre el lugar concreto que necesita- mos mencionar, para fijar una idea o un aspecto cualquiera. Imprescindible en textos largos. — Anotar las palabras que se juzguen importantes y que no se comprendan en esa primera lectura y buscar su significado —en la E. G. B. se pueden redactar fichas de vocabulario—. Tales anotaciones permitirán desarrollar posteriormente el comentario en torno a las palabras seleccionadas. — Subrayar las frases o expresiones más significativas con parecida finalidad. b) Acopio de bibliografía. Como el comentario no debe ser improvisado, exige trabajo y un número de lecturas. Para ello, es necesario disponer de una bibliografía práctica y precisa que permita la comprensión general del tema propuesto. — 9 de vista didáctico, debe proporcionarse siempre el nombre del autor; en una tarea de investigación, deberá averiguarse. Y, en todo caso, es preciso buscar en el texto los elementos de identificación precisos para conocer su paternidad. d) Destinatario. Siempre que se confecciona un documento es pensando, directa O indirectamente, en un destinatario, que condiciona y explica la forma y el contenido del texto. Los destinatarios varían grandemente , pudiendo ser desde una comunidad internacional hasta una local, un grupo de personas o una sola. €) Entorno histórico. Es situarlo en el espacio. Para ello nos fijaremos si se encuadra en la historia interna o externa de un país o países, o dentro de aspectos internacionales, regionales, provinciales o locales. Establecida su extensión, se am- bientará el fragmento dentro del contexto histórico y las fuerzas que influyen en ese momento, políticas, sociales, económicas, culturales, etc. 1) Lugar de redacción. Es de gran importancia averiguar el lugar donde se escribió el texto, tanto el geográfico —ciudad, aldea—como el social —palacio, cárcel—. Caso de no figurar, es preciso averiguarlo, sirviéndonos de orientación los lugares geográfi- cos que se citen, la toponimia, el lenguaje utilizado, la ideología, etc. g) Cronología. Es situarlo dentro del tiempo. Averiguarlo puede ser excesiva- mente sencillo —cuando figura en el texto— o extraordinariamente complicado — cuando no figura—, En el primer caso es conveniente hacer una referencia a lo que la fecha significa —1085, 1492, 1808, 1931—. En el segundo, habrá que situarlo con la Inayor aproximación con la ayuda de palabras, nombres propios, acontecimientos contemporáneos, hechos económicos y sociales. A título anecdótico, señalaremos la pifia cometida por un masivo número de opositores a Profesores de E. G. B. de 1972, cuando, al comentar un romance del siglo XV, que relata la traición de Bellido Dolfos, lo hicieron sobre este siglo, cuando expresamente se les pedía que lo hiciesen sobre la época del hecho histórico narrado. C) Fase de análisis y explicación. El análisis y explicación de un texto constituyen los ejes fundamentales del comen- tario, porque interpretar un texto es a la vez comprenderlo, criticarlo y evaluarlo. Es responder a numerosas preguntas: ¿de qué trata el texto?, ¿qué hay dentro de él?, ¿por qué el autor ha escrito esto?, ¿por qué..? Es la fase más importante y compleja del comentario y la que menos se presta a un plan preconcebido, teniendo en cuenta, además, la enorme variedad de textos. Seguiremos los siguientes pasos: a) Aclaración de los términos, conceptos y datos ambiguos no aclarados suficien- temente en la fase preliminar, alusivos a situaciones, sucesos, personajes que aparez- can en el texto. b) Análisis de las afirmaciones del texto sobre instituciones —hablando breve- mente de ellas y señalando su importancia—, hechos —aclarando las alusiones históricas—, nombres propios —identificando los que aparezcan—, palabras técnicas o de distinto idioma. c) Formulación del tema, ya que ser capaz de expresarlo es comprender la intención del autor. El terna debe expresarse en una frase breve que condense la idea-eje. Ubieto recomienda la utilización de verbos de conducta, dirigidos a los conocimien tos, la comprensión, el análisis, la síntesis y la evaluación, aunque advierte del peligro de inmovilizarse dentro de un esquema rígido (10). —anM— D) Conclusión. En la parte final del comentario, que revela la capacidad del comentarista para valorar globalmente el contenido del texto, al propio tiempo que para deducir cuáles su importancia para el conocimiento y, sobre todo, para la comprensión histórica. Es el aspecto más personal del comentario y una auténtica labor de síntesis, que se apoyará en los datos obtenidos en las fases anteriores, destacando los rasgos funda- mentales y evitando entrar en detalles, Esta fase de síntesis seguirá el desarrollo lógico y progresivo, que hemos utilizado a lo largo de nuestra exposición: a) Introducción: — Extracción de los términos más significativos. — Clasificación del texto. — Origen — Autor. — Destinatario. — Entorno histórico. — Localización geográfica. — Cronología. b) Desarrollo: — Explicación de las ideas fundamentales, — Formulación del tema. —Antecedentes y causas. — Relaciones dentro del marco histórico. C) Juicio personal: — Valoración de la credibilidad del autor, — Interés del texto. — Alcance del mismo. Finalmente, diremos que la redacción será clara, exacta, completa en cada una de las fases del trabajo, la presentación material cuidadosa y se manejarán lo mejor posible los signos ortográficos, las abreviaturas, las notas, gráficos, estadísticas, mapas, índices, etc., sin olvidar, como ya señalamos, dar una referencia exacta de la bibliogra- fía realmente utilizada. **tx%* ADDENDA.—Una vez enviado este trabajo a la imprenta, en visitas realizadas a nuestros alumnos de prácticas, hemos comprobado el profuso emleo de textos en la enseñanza activa de la Historia. —212— NOTAS BIBLIOGRAFICAS to Arteta, A. Cómo se comenta un texto histórico, Valencia, Anubar Ediciones, 1976, pp, 17-7. .: Porqué la Historia, Barcelona, Sulvat Editores, 1971, pp. 18-19 (5) Carral Sanchidrián, C.. y otros.: Textos comentados para ung programación de las Ciencias Soríales, Apuntes. E. P.S., 1.2 (9, Madrid, Narcea, S. A., p.8. (4) Almuins Fernández, C.: Apuntes de Educación. de Anaya, n.2 5, abriljunio, 1982. 45) Roux, E.: Le commentaire de documents d' histoire. Paris, A-Colin, 1978, pp. 3-4 (6) Carral Sanchidrián, C.. y otros. op. cif... 6. (0) Lara Peinado, F.. y otro: Comentario de textos históricos. Método y reropilarión, Lérida. Dilagro, 1977, pp. 13-18. (8) Lara Peinado, F., y otro: 0p, cif... 19. (9) Topolsky.J.: Metadología de la Historia, Madrid. Cátedra, 1982, pp. 266-280. (10) Ubieto, A.: op. cit, pp.41-43, BIBLIOGRAFIA A) Normas sabre comentario de textos. Amat Noguera, N.: Técnicas documentales y fuentes de información, Barcelona, 1978. Brunet, J. P., y Plessis, A.: Explicution de textes historigues. París, A, Colin, 1970, Carral Sanchidrián, C.. y otros: Apuntes Í. E. P. 5., núms. 19. 21, 22 y 23, Madrid, Narcea, 5. A Deveze, M.. y Marx, R.: Textes el documents d'histoire maderne et conseils practiques aux étciants. Regards sur histoire, 2. París, Sedes, 1947. Fernández Garcia, A.: Comentario de un testo histórico, en «Revista de Bachillerato», cuaderno monográfico número 1. enero-marzo 1978. Fernández López, M.?S.: Hacia el comentario de texto en la E. G. B., Apuntes L E. P. S.. Madrid, Narcea, S. A. Garcia Ruiz, 4. L.. y Bautista Ruiz, A.: La enseñanza activa de la Historia y través de los textos, envew, «Escuela de Meesicosa, dela E. U, de Magisterio de Granada, n.? 1, mayo de 1983, Frutos, J. R.: Didácticu de la Historia, Oviedo, 1.C.E.., 1983. Hernández Sánchez Barba, M.: El comentario de textos hisróricos, Madrid. Tebar, 1978, Latreille, A.: £'explication de textes historiques, París, Hachetle, 1944. Marichal, R.: La critique de testes, en «L'histoire et ses méthodes», París, Gallimard, 1961 Nouschi, A.: Initiation aux sciences historigues, París, F. Nathan. Roux, E: Le commentaire de documents d'histoire, París, A. Colin, 1978. 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