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Asignatura: Historia del Derecho, Profesor: José María Vallejo García-Hevia, Carrera: Derecho, Universidad: UCLM
Tipo: Ejercicios
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Hispania prerromana: los pueblos indígenas peninsulares. Roma en Hispania En la región sita entre el Tajo y el país de los ártabros (en el norte y noroeste de la Península Ibérica) , habitan unas treinta tribus. Esta región es naturalmente rica en frutos y en ganados, así como en oro, plata y muchos otros metales; sin embargo, la mayor parte de estas tribus han renunciado a vivir de la tierra para medrar con el bandidaje, en luchas continuas mantenidas entre ellas mismas o, atravesando el Tajo, con las provocadas contra las tribus vecinas. Pero los romanos, poniendo fin a este estado de cosas, las han obligado en su mayoría a descender de las montañas a los llanos, reduciendo sus ciudades a simples poblados, mejorándolos también con el establecimiento de algunas colonias entre ellos. El origen de tal anarquía está en las tribus montañesas, pues habitando un suelo pobre y carente de lo más necesario, deseaban, como es natural, los bienes de los otros. Mas como éstos, a su vez, tenían que abandonar sus propias labores para rechazarlos, hubieron de cambiar el cuidado de los campos por la milicia, y, en consecuencia, la tierra no sólo dejó de producir aquellos frutos que crecían espontáneos, sino que además se pobló de ladrones. Estrabón, Geografía (c. 29-7 a. C.), III, 3, 5
2 Derecho de los pueblos de la Hispania primitiva: su fragmentario conocimiento Todos estos habitantes de la montaña son sobrios: no beben sino agua, duermen en el suelo y llevan cabellos largos al modo femenino, aunque para combatir se ciñen la frente con una banda. [...] Comen sentados sobre bancos construidos alrededor de las paredes, alineándose en ellos según sus edades y dignidades [...]. En el interior, en lugar de moneda practican el intercambio de especies, o dan pequeñas láminas de plata recortadas. A los criminales se les despeña, y a los parricidas se les lapida, sacándolos fuera de los límites de su patria o de su ciudad. Se casan al modo griego. Los enfermos, como se hacía en la antigüedad entre los asirios, se exponen en los caminos para ser curados por los que han sufrido la misma enfermedad. [...] Así viven estos montañeses que, como dije, son los que habitan en el lado septentrional de Iberia; es decir, los calaicos, astures y cántabros, hasta los vascones y el Pirineo, todos los cuales tienen el mismo modo de vivir. Estrabón, Geografía , III, 3, 6
3 Derecho consuetudinario:
matriarcal, supuestamente, en el área cultural y jurídica del Norte-Noroeste; y patriarcal en el área de la Meseta Se han visto y se han dicho muchas cosas acerca de todos los pueblos ibéricos en general, y en particular de los septentrionales, y no sólo sobre su bravura, sino también sobre su dureza y su rabia bestial. Se cuenta, por ejemplo, que en las guerras de los cántabros (contra los romanos) , las madres mataron a sus hijos antes de permitir que cayesen en manos de sus enemigos. Un muchacho cuyos padres y hermanos habían sido hechos prisioneros y estaban atados, mató a todos, por orden de su padre, con un hierro del que se había apoderado. Una mujer mató a sus compañeras de prisión. Un prisionero que estaba entre guardias embriagados, precipitóse en la hoguera. [...] Las mujeres cultivan la tierra; apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los cuidan; con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndole luego [...]. Se cuenta tambien de los cántabros este rasgo de loco heroismo: que habiendo sido crucificados ciertos prisioneros, murieron entonando himnos de victoria. Tales rasgos denotan cierto salvajismo en sus costumbres; mas otros, sin ser propiamente civilizados, no son, sin embargo, salvajes. Así, entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer, y son las mujeres las que heredan y las que se preocupan de casar a sus hermanos; esto constituye una especie de ginecocracia, régimen que no es ciertamente civilizado. [...] Igualmente es costumbre suya la de consagrarse a aquellos a quienes se unen, hasta sufrir la muerte por ellos. Estrabón, Geografía , III, 4, 17 y 18
4 Colectivismo agrario primitivo: los vacceos Estos dos pueblos, los iberos y los celtas, en otros tiempos habían peleado entre sí por causa del territorio, pero, hecha la paz, habitaron en común la misma tierra; después, por medio de matrimonios mixtos, se estableció afinidad entre ellos, y por esto recibieron un nombre común (el de celtíberos). En cuanto a sus costumbres, son crueles con los malhechores y los enemigos, y buenos y humanos con los huéspedes. Todos quieren dar albergue a los forasteros que van a su país, y se disputan entre ellos para darles hospitalidad; aquellos a quienes los forasteros siguen, son considerados dignos de alabanza y agradables a los dioses [...]. El más culto de los pueblos vecinos (de los celtíberos) , es el de los vacceos. Cada año se reparten los campos para cultivarlos y dan, a cada uno, una parte de los frutos obtenidos en común. A los labradores que contravienen la regla se les aplica la pena de muerte. Diodoro de Sicilia, Biblioteca Histórica (basado en Posidonio, y este último en Polibio), V, 33 y 34
Naturaleza ( costumbres ) y divinidad ( ordalías ) en el origen del Derecho primitivo (Año 195 a. C.) De todos los españoles se tienen como los menos belicosos a los turdetanos [...]. Los túrdulos toman a sueldo diez mil celtíberos, y con estas tropas preparan la guerra. Tito Livio, Ab Urbe condita , XXXIV, 17
(Los turdetanos y los túrdulos) tienen fama de ser los más cultos de los íberos; poseen una gramática (lengua y escritura, caracteres alfabéticos) , y tienen escritos de antigua memoria, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años (o versos, "epón", en lugar de años, "etón"). Los demás iberos tienen también su gramática; mas ésta ya no es uniforme, porque tampoco hablan todos la misma lengua. Estrabón, Geografía , III, 1, 6
7 Sociedad política en la Hispania prerromana: gens y gentilitas****. Los vínculos de solidaridad pública: pactos de hospitalidad u hospicio. Su aplicación: las tesseras Siendo cónsules Marco Licinio Craso y Lucio Calpurnio Pisón (año 27 a. C.) , el 4 de las calendas de mayo, la gentilidad de los Desoncos, de la gente de los Zoelas, y la gentilidad de los Tridiavos, de la misma gente de los Zoelas, renovaron su antigua y vetusta hospitalidad, y todos ellos, unos a otros, se recibieron en su fe y clientela, y en la de sus hijos y descendientes. Actuaron: Arausa (hijo) de Bleceno, y Turayo de Clouto, Docio de Eleso, Magilo de Clouto, Bodecio de Burralo, Eleso de Clutamo; por Abieno de Pontilo, magistrado de los Zoelas; hecho en Curunda. Siendo cónsules Glabrión y Homulo (152 d. C.) , el 5 de los idus de julio, la misma gentilidad de los Desoncos y la gentilidad de los Tridiavos recibieron, en la misma clientela y la misma alianza: de la gente de los Avolgigoros, a Sempronio Perpetuo Orniaco; y de la gente de los Visáligos, a Antonio Arquio; y de la gente de los Cabruagénigos, a Flavio Frontón Zoelas. Actuaron: Lucio Domicio Silo y Lucio Flavio Severo, en Astúrica (Augusta, Astorga). Pactos de hospitalidad, y de renovación de hospitalidad, entre gentilidades y entre gentilidades y particulares (Astorga, siglos I a. C. y II d. C.)
Lámina de bronce recortada con la silueta de un caballo, en letras y lengua celtibéricas : Los libienses, contraseña de hospitalidad. Lámina de bronce, de Ciudad Rodrigo, en latín : Los Caurienses (de Coria, hacen) contraseña (de hospitalidad) a los magistrados de Turibriga ( o al magistrado Turi). Lámina de bronce recortada, con la silueta de dos manos enlazadas, de Paredes de Nava (Palencia), en letras latinas : Caisaros,
de los Ceccicos, príncipe (o fraternidad) a Arcailos (o de los Arcailos). Lámina de bronce, de forma rectangular, de Luzaga (s. I a. C.?), en letra y lengua celtibéricas : A los Arecoraticubos (Aregradenses) , (dan) hospitalidad por esta tésera los Lutiaceos (Lutienses) de Augis Barasioca. También a los Ticersebos y sus descendientes, y de los Belaiocos y Caricuos (Carenses) , hacen tésera de hospitalidad en la misma tésera. (Actuó) Deiuoreigis. Pactos y téseras o contraseñas de hospitalidad
El 4 de las nonas de marzo, siendo por 13 vez cónsul el emperador César. Acces, (hijo) de Licirno, intercatiense, hizo contraseña de hospitalidad con la ciudad Palantina para sí, y sus hijos y sucesores. De Anenio, de Ammedio, como magistrado de los Flaisicos, en la hsopitalidad de Ammio, de Ceneceno. Pacto de hospitalidad entre una persona y una ciudad. (Palencia, a. 2 a. C.)
Siendo cónsules [...]. Los Dercinoassendeses, aldeanos de los Clunienses, cuidaron de hacer a su costa (unos baños con su acceso y todos sus) accesorios, al pueblo de los Termestinos. A los Dercinoassedenses, aldeanos de los Clunienses, y a sus hijos y descendientes, el Senado y el pueblo Termestino concedió que tuvieran el mismo derecho en Termis que los ciudadanos Termestinos. Los cuatro varones: Lucio Licinio Pilo, Marco Terencio Celso, Lucio Pompeyo Vitulo, Tito Pompeyo Raro. Pacto de recepción como ciudadanos de los aldeanos de otra ciudad. (Soria, siglo II)
8 Los vínculos de sumisión personal: la clientela militar. La devotio ibérica Hay una cosa propia de los iberos, y sobre todo de los lusitanos: los que en la edad viril están apurados de fortuna, pero descuellan en fuerza física y en denuedo, se proveen de valor y con las armas se juntan en las asperezas de las montañas, y formando notables ejércitos recorren Iberia, y amontonan riquezas por medio del robo; y persisten en ello, despreciando todos los peligros. Diodoro de Sicilia, Biblioteca Histórica , V, 34
De la otra parte de la ciudad sale Adiatunno, que tenía el mando supremo, con seiscientos consagrados (devotos) , a los que llaman soldurios , cuya condición es ésta: que en vida disfrutan en común, con ellos, de todos los provechos de aquellos a cuya amistad se dan; pero, si a algunos de éstos le ocurre una desgracia, o la sufren con ellos o han de darse muerte. Y no se ha encontrado memoria de hombres de que alguno, muerto aquel a cuya memoria se consagró, se niegue a morir. Cayo Julio César, De bello Gallico , III, 22
poseyesen, mandó poseerlo y tenerlo del mismo modo, mientras el pueblo y el Senado romano quisieran. Dado en el Campamento (In castreis) , el día XII antes de las calendas de febrero ( 21 de enero). Edicto del pretor Lucio Emilio Paulo. (Bronce de Lascuta, año 189 a. C.)
11 Régimen jurídico-político de los pueblos colonizadores mediterráneos: las colonias griegas Primeramente los empuritanos (de Ampurias) , se establecieron en cierta islita cercana, que hoy llaman "Ciudad antigua"; pero ahora viven ya en la tierra firme. La ciudad forma una "ciudad doble" (dípolis) , dividida por un muro, porque en sus comienzos, algunos indigetes que vivían en su proximidad, y con el fin de gozar con seguridad de su propia administración, quisieron tener un recinto separado del de los helenos. Mas con el tiempo formaron una sola ciudad, mezclándose las leyes helenas con las bárbaras, como acaece asimismo en otros muchos lugares. Estrabón, Geografía , III, 5, 8
(En el año 219 a. C., siendo imposible la resistencia de Sagunto) , luego se intentó por dos una pequeña esperanza de paz: por el saguntino Alcón y por el hispano Alorco. Alcón, sin saberlo los saguntinos, para conseguir algunas cosas con sus ruegos, se había pasado de noche a Aníbal, pero luego que vio que nada lograba con sus lágrimas y que las condiciones eran deplorables, como puestas por un vencedor irritado, convertido de parlamentario en desertor, quedó entre los enemigos, afirmando que moriría el que con estas condiciones tratase de la paz. Se pedía que se devolviesen sus cosas a los turdetanos, y que una vez entregado todo el oro y la plata, saliesen de la ciudad con un solo vestido, para ir a habitar donde mandase el Púnico (Aníbal). Declarando Alcón que estas leyes de paz no serían aceptadas por los saguntinos, Alorco, afirmando que los ánimos se vencen cuando todo lo demás está vencido, se ofreció (Alcón) a ser su intérprete; él (Alorco) era entonces soldado de Aníbal, pero en lo demás, amigo y huésped de los saguntinos. Entregando abiertamente su espada a los centinelas enemigos, cruzando las fortificaciones, fue llevado, como él pedía, al pretor saguntino. Como con esto se hubiese amontonado todo género de hombres, apartando al resto de la multitud, Alorco fue llevado al Senado, y éste fue su discurso: "[...] Vuestra ciudad, en gran parte destruida y que tiene tomada casi por entero, os la quita, os deja los campos, os señala un lugar en que edifiqueis una nueva ciudad fuerte. Todo el oro y la plata, público y privado, manda que se le entregue; guarda inviolable vuestros cuerpos, los de vuestras mujeres e hijos, si desarmados y con dos vestidos quereis salir de Sagunto. Esto manda el enemigo vencedor, esto es lo que, aunque penoso y duro, os aconseja vuestra fortuna. Y no desespero de que,
cuando esté con todo el poder, os perdone alguna cosa; pero pienso que más vale sufrir esto que sean destrozados vuestros cuerpos, que sean tomadas y llevadas, ante vosotros, vuestras mujeres e hijos por el derecho de la guerra". Como para oír esto la multitud se había amontonado, poco a poco, alrededor, y estaba mezclada con el Senado la Asamblea del pueblo, de repente, los primeros (de la ciudad) , separándose antes de que se diese una respuesta, trayendo al foro toda la plata y oro, de lo público y de lo privado, lo arrojaron a una hoguera rápidamente encendida, y la mayor parte de ellos se precipitaron en ella. Tito Livio, Ad Urbe condita , XXI, 12
12 Régimen jurídico-político de los pueblos conquistadores mediterráneos: el dominio cartaginés Los cartagineses, una vez aquietada la situación en África, reunieron un ejército y lo enviaron a España bajo el mando de Amílcar (Barca, año 237 a. C.). Éste, tomando el ejército y a su hijo Aníbal, entonces de nueve años de edad, y pasando el estrecho de las Columnas de Hércules, restableció en España las posesiones de los cartagineses. Permaneció en estos lugares cerca de nueve años, sometiendo a Cartago a muchos pueblos ibéricos, unos por la fuerza y otros con negociaciones, y al final terminó su vida de una manera digna de sus anteriores hazañas [...]. Los cartagineses traspasaron el ejército a Asdrúbal, pariente y trierarca suyo. Polibio, Historia Romana , II, 1, 5
(En el 228 a. C.) , Asdrúbal, yerno de Amílcar, [...] proclamado general por el ejército y los cartagineses, eligió cincuenta mil soldados entrenados, seis mil caballos y doscientos elefantes. Venció primero al rey Oriso (de los orises u oretanos) , castigando a los culpables de la derrota de Amílcar. Recibió la sumisión de sus ciudades, en número de doce, y finalmente sometió todas las de España. Contrajo matrimonio con la hija de un rey ibero y fue proclamado, por todos los iberos, general con plenos poderes. Diodoro de Sicilia, Biblioteca Histórica , XXV, 12
Éste (Asdrúbal en España) , más con el consejo que con la fuerza, más gestionando la hospitalidad de los reyezuelos y atrayendo la amistad de los príncipes a los nuevos pueblos que con la guerra o las armas, aumentó el poder de los cartagineses. Tito Livio, Ad Urbe condita , XXI, 2
(En el año 212 a. C.) , como ya las cosas de España fuesen prósperas, se avergonzaron los romanos de haber dejado la ciudad de Sagunto, que había sido causa de la guerra, durante ocho años bajo el poder de los enemigos. Así, pues, expulsada la guarnición púnica por la fuerza, tomaron esta ciudad y la restituyeron a sus
justificar algo con tales descalificaciones? ¿Cuál parece ser su propósito con dichos juicios negativos? ¿A qué otras instituciones jurídicas aluden las noticias recogidas por Estrabón? ¿Qué era la covada , y qué objeto cumplía? ¿En qué consiste un régimen matriarcal, matrilineal y matrilocal? ¿Se puede afirmar, con los datos que se poseen, que entre los cántabros regía el matriarcado? ¿Por qué, de existir, sostiene Estrabón que no era un régimen "ciertamente civilizado"?
conllevaba la condición de huésped_? ¿Cuáles eran sus derechos, cuáles sus obligaciones?_
11 y 12. Una vez leídos los textos, trace un bosquejo de la organización institucional, jurídico-política y militar, de las colonias griegas y cartaginesas (y por derivación, como fundadoras de estas últimas, también de las fenicias, de las que no se ha conservado vestigio documental), en la primitiva Hispania. ¿Por qué había, en Ampurias, una doble ciudad, "antigua y nueva", y qué significación y consecuencias jurídicas y políticas ello