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Orientación Universidad
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Cómo se hace una tesis, Apuntes de Geografía

Asignatura: metodología, Profesor: , Carrera: Geografía y Historia, Universidad: UNIRIOJA

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 28/04/2014

raquel_l_zaro_vicente
raquel_l_zaro_vicente 🇪🇸

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COMO SE HACE UNA
TESIS
Técnicas y procedimientos de estudio,
investigación y escritura
por
Umberto Eco
versión castellana de
LUCÍA BARANDA y
ALBERTO CLAVERÍA IBÁÑEZ
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¡Descarga Cómo se hace una tesis y más Apuntes en PDF de Geografía solo en Docsity!

COMO SE HACE UNA

TESIS

Técnicas y procedimientos de estudio, investigación y escritura

por

Umberto Eco

versión castellana de LUCÍA BARANDA y ALBERTO CLAVERÍA IBÁÑEZ

II.7. Cómo evitar ser explotado por el po- 66 nente

III. LA BÚSQUEDA DEL MATERIAL 69

III.1. La accesibilidad de las fuentes 69 III.1.1. Cuáles son las fuentes de un tra- bajo científico 69 III.1.2. Fuentes de primera y segunda mano 75 III.2. La investigación bibliográfica 79 III.2.1. Cómo usar una biblioteca 79 III.2.2. Cómo afrontar la bibliografía: el fichero 84 III.2.3. La referencia bibliográfica 89 CUADRO 1 - RESUMEN DE LAS RE- GLAS DE LA CITA BIBLIOGRÁFICA 1 0 6 CUADRO 2 - EJEMPLO DE FICHA BI- BLIOGRÁFICA 108 III.2.4. La biblioteca de Alessandria: un experimento 109 CUADRO 3 - OBRAS GENERALES SO- BRE EL BARROCO ITALIANO LOCA- LIZADAS EXAMINANDO TRES TEX- TOS DE CONSULTA 1 2 0 CUADRO 4 - OBRAS PARTICULARES SOBRE LOS TRATADISTAS ITALIA- NOS DEL SEICENTO LOCALIZADAS EXAMINANDO TRES TEXTOS DE CONSULTA 122 III.2.5. ¿Hay que leer los libros? ¿Y en qué orden? 133

IV. EL PLAN DE TRABAJO Y LAS FICHAS 137

IV. 1. El índice como hipótesis de trabajo 137 IV.2. Fichas y anotaciones 146 IV.2.1. Varios tipos de ficha y para qué sirven 146

CUADRO 5 - FICHAS PARA CITAS 150 CUADRO 6 - FICHAS DE RECUERDO 152 IV .2.2. Fichas de las fuentes primarias 155 IV.2.3. Las fichas de lectura 158 CUADROS 7-14 - FICHAS DE LECTU- RA 158 IV.2.4. La humildad científica 174

V. LA REDACCIÓN 177

V.l. ¿A quién se habla? 177 V.2. Cómo se habla 179 V.3. Las citas 188 V.3.1. Cuándo y cómo se cita: diez re- glas 188 CUADRO 15 - EJEMPLO DE ANÁLISIS CONTINUADO DE UN MISMO TEX- TO 198 V.3.2. Citas, paráfrasis y plagio 199 V.4. Las notas a pie de página 201 V.4.1. Para qué sirven las notas 201 V.4.2. El sistema cita-nota 204 CUADRO 16 - EJEMPLO DE UNA PÁ- GINA CON EL SISTEMA CITA-NOTA 2 0 7 CUADRO 17 - EJEMPLO DE BIBLIO- GRAFÍA STANDARD CORRESPON- DIENTE 2 0 8 V.4.3. El sistema autor-fecha 209 CUADRO 18 - LA MISMA PÁGINA DEL CUADRO 16 REFORMULADA SE- GÚN EL SISTEMA AUTOR-FECHA 2 1 3 CUADRO 19 - EJEMPLO DE BIBLIO- GRAFÍA CORRESPONDIENTE CON EL SISTEMA AUTOR-FECHA 2 1 4 V .5. Advertencias, trampas y costumbres.... 215 V.6. El orgullo científico 219

Nota de los traductores

El presente libro está en principio dirigido al público uni- versitario italiano. En consecuencia, abundan en él las refe- rencias a la vida, la lengua y la cultura italianas. No nos ha parecido necesario cargar de escolios este tipo de referen- cias (sobre los tipos de tesis, las relaciones con el profesor, el funcionamiento de la universidad en Italia...) para acomo- darlas a España; el lector sabrá corregir su visión adaptán- dola a la propia situación. Hemos renunciado a la adaptación, además, por conside- rar que los temas escogidos y desarrollados por Eco a modo de ejemplos corresponden al talante intelectual del autor y reflejan sus filias y sus fobias. Sin embargo, nuestro criterio ha sido flexible, pues en los casos en que se imponía la comprensión de un ejemplo o una serie de ellos, lo hemos trasladado del ámbito de la cultura italiana al de la hispana (dando en nota el original cuando nos ha parecido signifi- cativo). En el capítulo de observaciones técnicas hemos acomoda- do algunos consejos del autor a nuestros usos para que el libro conserve en todo momento su condición de manual práctico.

de masas. Llegan a ella estudiantes de todas clases, prove- nientes de todos los tipos de enseñanza media y que inclu- so se matriculan en filosofía o en filología clásica provi- niendo de un instituto técnico en que jamás han cursado griego, e incluso ni siquiera latín. Y si bien es cierto que de poco sirve el latín para muchos tipos de actividad, sirve de mucho a quienes estudian filosofía y letras. Hay cursos en que están matriculadas millares de per- sonas. El profesor conoce más o menos a una treintena que asisten con más frecuencia, y con ayuda de sus cola- boradores (becarios, adjuntos, auxiliares) consigue hacer trabajar con cierta asiduidad a un centenar. Muchos de ellos son pudientes, criados en una familia culta y en con- tacto con un ambiente cultural vivaz, que pueden permi- tirse viajes instructivos, asisten a los festivales artísticos y teatrales y visitan países extranjeros. Luego vienen los otros. Estudiantes que a lo mejor trabajan y se pasan el día en la oficina de censo de una población de diez mil habitantes donde sólo hay papelerías. Estudiantes que, desilusionados de la universidad, han elegido la actividad política y persiguen otro tipo de formación, pero que an- tes o después tendrán que cumplir el compromiso de la tesis. Estudiantes muy pobres que, teniendo que escoger un examen, calculan el precio de los diversos textos pres- critos y se dicen: «este examen es de tantas pesetas», y de dos complementarios eligen el que cuesta menos. Estu- diantes que en ocasiones acuden a clase y luchan por en- contrar un sitio en el aula atiborrada; y al final les gusta- ría hablar con el docente, pero hay una cola de treinta personas y han de tomar el tren porque no pueden que- darse en un hotel. Estudiantes a quienes nadie ha explica- do jamás cómo se busca un libro en una biblioteca y en qué biblioteca: frecuentemente no saben que podrían en- contrar libros en la biblioteca de su ciudad o ignoran cómo se saca una tarjeta de préstamo. Los consejos de este libro están especialmente destina- dos a ellos. También valen para el estudiante de enseñan- za superior que va a ir a la universidad y quisiera saber cómo funciona la alquimia de la tesis.

A todos estos quisiera sugerir este libro por lo menos

dos cosas:

— Se puede hacer una tesis digna aun hallándose en una

situación difícil, causada por discriminaciones recien-

tes o remotas;

— Se puede aprovechar la ocasión de la tesis (aunque el

resto del período universitario haya sido desilusionan-

te o frustrante) para recuperar el sentido positivo y

progresivo del estudio no entendido como una cosecha

de nociones, sino como elaboración crítica de una ex-

periencia, como adquisición de una capacidad (buena

para la vida futura) para localizar los problemas, para

afrontarlos con método, para exponerlos siguiendo

ciertas técnicas de comunicación.

2. Dicho esto, ha de quedar claro que el presente li-

bro no quiere explicar «cómo se hace la investigación

científica» ni constituye una discusión teórico-crítica so-

bre el valor del estudio. Se trata solamente de una serie

de consideraciones sobre cómo se llega a poner ante un

tribunal de doctorado un objeto físico prescrito por la ley

y formado por cierta cantidad de páginas mecanografia-

das, que se supone guardará alguna relación con la disci-

plina en que se doctora y que no sumirá al ponente en un

estado de dolorosa estupefacción.

Quede claro que el libro no puede decir qué poner en

la tesis. Eso es asunto vuestro. El libro os dirá: (1) qué se

entiende por tesis de doctorado; (2) cómo se escoge el

tema y se disponen los tiempos de trabajo; (3) cómo llevar

a cabo una búsqueda bibliográfica; (4) cómo organizar el

material encontrado; (5) cómo disponer materialmente el

trabajo elaborado. Y, fatalmente, es precisamente esta

última la parte más prolija, aunque pueda parecer la me-

nos importante: porque es la única para la cual existen

reglas bastante exactas.

3. El tipo de tesis a que se hace referencia en este

libro corresponde a las que se elaboran en las facultades

de humanidades. Dado que mi experiencia está asociada

diantas, así como a profesores y profesoras. De todos mo-

dos, puesto que la lengua italiana no proporciona expre-

siones neutras que sirvan para indicar a ambos sexos (los

americanos introducen gradualmente person, pero sería

ridículo decir «la persona estudiante» o «la persona doc-

torando»), me limito a hablar siempre de estudiante, doc-

torando, profesor y ponente. Sin que este uso gramatical

esconda una discriminación sexista.

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  1. Pero entonces se me preguntará por qué no he utilizado siempre estudianta, profesora, etc. Porque trabajaba a base de recuerdos y expe- riencias personales y así me identificaba mejor.

I. QUE ES UNA TESIS DOCTORAL

Y PARA QUE SIRVE

I.1. Por qué hay que hacer una tesis y en qué consiste.

Una tesis de doctorado es un trabajo mecanografiado

de una extensión media que varía entre las cien y las

cuatrocientas páginas, en el cual el estudiante trata un

problema referente a los estudios en que quiere doctorar-

se. Según la legislación italiana, la tesis es indispensable

para doctorarse. El estudiante, cuando ha rendido todos

los exámenes prescritos, presenta la tesis a un tribunal de

doctorado que escucha la exposición del ponente (el pro-

fesor con quien «se hace» la tesis) y los comentarios de los

demás miembros, que ponen objeciones al doctorando;

surge de ello una discusión en la que todos toman parte.

De las palabras de los dos ponentes, que garantizan la

calidad ( o los defectos) del trabajo escrito, así como de la

capacidad de que da prueba el aspirante para sostener las

opiniones expresadas por escrito, nace el juicio del tribu-

nal. Por otra parte, calculando la media del total de las

notas obtenidas en los exámenes, el tribunal asigna una

nota a la tesis, que puede ir desde el mínimo de sesenta y

seis a un máximo de ciento diez, cum laude y privilegio de

impresión. Por lo menos esta es la regla seguida en casi

todas las facultades italianas de humanidades.

Una vez descritas las características «externas» del

trabajo y el ritual en que se inscribe, todavía no hemos

¿Por qué tanto tiempo? Porque se trata precisamente de investigación original, hay que conocer lo que han dicho sobre el tema los demás estudiosos y, sobre todo, es preci- so «descubrir» algo que los demás no hayan dicho toda- vía. Cuando se habla de «descubrimiento», especialmente en humanidades, no se trata de inventos revolucionarios como el descubrimiento de la escisión del átomo, la teoría de la relatividad o un medicamento que cure el cáncer: también puede haber descubrimientos modestos, y se considera «científico» incluso un nuevo modo de leer y comprender un texto clásico, la localización de un ma- nuscrito que arroja nuevas luces sobre la biografía de un autor, una reorganización y relectura de estudios prece- dentes que lleva a madurar y sistematizar ideas que vaga- ban dispersas por otros textos variados. En cualquier ca- so, el estudioso ha de producir un trabajo que, teórica- mente, los demás estudiosos del ramo no deberían igno- rar, pues dice algo nuevo (cfr. II.6.1). ¿Es de este tipo la tesis italiana? No necesariamente. De hecho, puesto que por lo general se elabora entre los veintidós y los veinticuatro años, mientras se rinden toda- vía los exámenes universitarios, no puede suponer la con- clusión de un trabajo largo y meditado, la prueba de una completa madurez. Y sucede que hay tesis de laurea (he- chas por estudiantes especialmente dotados) que son ver- daderas tesis de PhD, y otras que no llegan a este nivel. Tampoco la universidad lo pretende a ultranza: puede haber una buena tesis que no sea de investigación, sino de compilación. En una tesis de compilación el estudiante se limita a demostrar que ha revisado críticamente la mayor parte de la «literatura» existente (esto es, de los escritos publi- cados sobre su tema), ha sido capaz de exponerla con claridad y ha intentado interrelacionar los diversos pun- tos de vista, ofreciendo así una panorámica inteligente, quizá útil desde el punto de vista informativo para un especialista del ramo que no haya estudiado en profundi- dad tal problema particular. He aquí, pues, una primera advertencia: se puede ha-

cer una tesis de compilación o una tesis de investigación; o una tesis de «licenciatura» y una tesis de «PhD». Una tesis de investigación es siempre más larga, fati- gosa y esforzada; una tesis de compilación también puede ser larga y fatigosa (hay trabajos de compilación que han costado años y años), pero generalmente puede hacerse en menos tiempo y con menos riesgos. Pero esto no quiere decir que quien hace una tesis de compilación se cierre el camino de la investigación; una compilación puede constituir un rasgo de seriedad del joven investigador que antes de empezar a investigar por su cuenta quiere tener claras algunas ideas documentán- dose bien. Por el contrario, hay tesis que pretenden ser de inves- tigación y que han sido preparadas apresuradamente; son tesis malas que irritan a quien la lee y no dan gusto a quien la hace. Por eso la elección entre tesis de compilación y tesis de investigación está ligada a la madurez, a la capacidad de trabajo del aspirante. Con frecuencia —y desgraciada- mente— también está ligada a factores económicos, pues indudablemente un estudiante trabajador tiene menos tiempo, menos energía y casi siempre menos dinero para poder dedicarse a investigaciones prolongadas (que con frecuencia suponen la adquisición de libros raros y costo- sos, viajes a centros o bibliotecas extranjeros y demás). Mas en este libro no podrán darse consejos de orden económico. Hasta hace poco, en todo el mundo la investi- gación era privilegio de los estudiantes ricos. No puede decirse que hoy día la mera existencia de becas de estu- dio, bolsas de viaje y fondos para permanencias en uni- versidades extranjeras resuelva el problema para todos. El ideal es una sociedad más justa en que estudiar sea un trabajo pagado por el Estado, en que se pague a quien tenga verdadera vocación por el estudio y en que no sea preciso tener a cualquier precio el «trozo de papel» para encontrar un puesto, obtener un ascenso o pasar por de- lante de otros en una oposición. Pero la universidad italiana, así como la sociedad de

ver graves problemas de estructura social y de ordena-

ción jurídica.

Así pues, este libro está destinado a quien (sin ser mi-

llonario ni disponer de diez años para doctorarse tras

haber viajado por todo el mundo), con posibilidades acep-

tables de dedicar unas cuantas horas diarias al estudio,

quiere preparar una tesis que le proporcione ciertas satis-

facciones intelectuales y que le sirva también después del

doctorado. Y a quien, una vez fijados los límites, por mo-

destos que sean, de su esfuerzo, quiera hacer un trabajo

serio. Se puede hacer seriamente hasta una recopilación

de figurines: basta con fijar el tema de la recopilación, los

criterios de catalogación y los límites históricos de la re-

copilación. Si se decide no pasar de 1960, mejor que

mejor, pues desde los años sesenta hasta hoy los figurines

son infinitos. Siempre habrá una diferencia entre esta re-

copilación y el Museo del Louvre, pero en vez de hacer un

museo poco serio, es preferible hacer una seria recopila-

ción de figurines de calzado de 1960 a 1970. Este criterio

puede aplicarse también a una tesis doctoral.

I.3. Cómo una tesis sirve también después del doctorado

Hay dos modos de hacer una tesis para que sirva tam-

bién después del doctorado. El primero consiste en hacer

de la tesis el principio de una investigación más amplia

que se seguirá en los años siguientes si, naturalmente, se

tienen ganas y posibilidades.

Pero hay un segundo en virtud del cual el director de

una oficina turística local se verá ayudado en su profesión

por el hecho de haber elaborado una tesis titulada De

«Fermo a Lucia» a los «Promessi Sposi». Hacer una tesis

significa: (1) localizar un tema concreto; (2) recopilar do-

cumentos sobre dicho tema; (3) poner en orden dichos

documentos; (4) volver a examinar el tema partiendo de

cero a la luz de los documentos recogidos; (5) dar una

forma orgánica a todas las reflexiones precedentes; (6)

hacerlo de modo que quien la lea comprenda lo que se

quería decir y pueda, si así lo desea, acudir a los mismos

documentos para reconsiderar el tema por su cuenta.

Hacer una tesis significa aprender a poner orden en la

propias ideas y a ordenar los datos: es una especie de

trabajo metódico; supone construir un «objeto» que, en

principio, sirva también a los demás. Y para ello no es tan

importante el tema de la tesis como la experiencia de trabajo

que comporta. Una persona que ha sido capaz de docu-

mentarse bien sobre la doble redacción de la novela de

Manzoni, también será capaz de recopilar con método los

datos necesarios para la oficina turística. El autor de es-

tas líneas ha publicado ya una decena de libros sobre

diversos temas, pero si ha logrado hacer los nueve últi-

mos, es porque ha sacado fruto principalmente de la ex-

periencia del primero, que era una reelaboración de la

tesis doctoral. Sin aquel primer trabajo no hubiera apren-

dido a hacer el resto. Y, para bien o para mal, el resto

todavía se resiente del modo en que fue hecho el primero.

Quizá con el tiempo uno se vuelve más malicioso, se

aprenden más cosas; pero el modo de trabajar sobre las

cosas que se conocen dependerá siempre del modo en que

se han buscado al principio muchas cosas que no se co-

nocían.

En definitiva, hacer una tesis es como adiestrar la me-

moria. De viejo se tiene buena memoria si se ha ejercitado

desde muy joven. Y da lo mismo que se haya ejercitado

aprendiendo de memoria la alineación de todos los equi-

pos de primera, los poemas de Carducci o la lista de los

emperadores romanos desde Augusto hasta Rómulo Au-

gústulo. Desde luego, puestos a ejercitar la memoria,

mejor es aprender cosas que interesen o sirvan; pero, de

todos modos, también aprender cosas inútiles supone una

buena gimnasia. Y así, aunque sea preferible hacer una

tesis sobre un tema que agrade, el tema es secundario

respecto del método de trabajo y la experiencia que de él

se extrae.

Además, si se trabaja bien no hay ningún tema que sea

verdaderamente estúpido: trabajando bien se sacan con-

clusiones útiles incluso de un tema aparentemente remo-