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Comparativas filosofía, Apuntes de Historia de la Filosofía

Comparación del pensamiento de Nietszche con Platón, Descartes, Tomás de Aquino

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 21/04/2020

luciavera02
luciavera02 🇪🇸

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Comparación de Nietzsche con Platón
Nietzsche es uno de los autores más polémicos de la historia de la Filosofía. Se manifiesta contra la
tradición filosófica en general, pero sus críticas más feroces las dedica a los, según él, fundadores
de esta tradición: Sócrates y Platón.
Nuestra comparación se centrara fundamentalmente en estudiar los puntos de desacuerdo de
Nietzsche con estos autores.
Comenzaremos constatando las diferencias en cuanto a la concepción de la realidad. Platón
desprecia “este mundo” (Mundo Sensible), le parece caótico, dominado por el cambio, la
multiplicidad, la finitud, etc. Considera que debe existir otro mundo (Mundo de las Ideas) en el que
impere el orden. Un mundo eterno, estático, inmutable. Este “otro mundo” será el real, donde
reside el ser y, por ende, la verdad. Frente a este, nuestro mundo tiene realidad solo en la medida
en que copia al real. Nuestro mundo es sólo apariencia.
Precisamente las características por las que “este mundo” es rechazado por Platón, son las que
demuestran, según Nietzsche, su realidad. Lo real es el devenir, el cambio, la generación, la
muerte… El Ser, tal y como lo conciben Parménides y Platón, y en esto cita Nietzsche a Heráclito
(único filosofo que salva de la quema), es una ficción vacía. El dualismo platónico es una afrenta
contra el mundo, un desprecio de lo único que tenemos: la vida.
En relación con el conocimiento Platón, y la tradición que le sigue, considera la razón, instrumento
del alma, como la única instancia capaz de guiarnos al conocimiento, a la verdad. Descartes
coincide en esta apreciación. La sustancia pensante (yo, alma) posee la razón, que si está guiada
por un método adecuado, la conducirá al conocimiento de todas las verdades que se proponga.
También coinciden en despreciar los sentidos, y por tanto el cuerpo que los alberga, al
considerarlos incapaces de llevarnos a la verdad. Platón afirma que sólo nos pueden aportar
opinión (doxa), no verdadero conocimiento (episteme). Descartes los rechaza, por poco fiables,
para construir la ciencia.
Nietzsche, al contrario, realiza una defensa de los sentidos. Estos no nos engañan nunca,
mostrándonos la multiplicidad, el cambio, el movimiento, es decir, el devenir nos enseñan la
realidad. Quien nos engaña con su prejuicio es la razón. Ella transforma el testimonio de los
sentidos convirtiéndolo en conceptos que nos hacen concebir las cosas como dotadas de unidad,
duración, esencia, etc. Los conceptos suplantan, y nos hacen olvidar, la vida. La razón momifica la
realidad. El lenguaje es el mayor aliado de la razón en este fraude, pues propaga incesantemente
los conceptos. Para evitar este engaño del lenguaje propone Nietzsche la metáfora. La verdad
absoluta en que creían Platón y Descartes es imposible para Nietzsche. La verdad no es más que
un error, provocado por la forma de funcionamiento de la razón, aunque sea útil.
La concepción del Hombre de Nietzsche es opuesta a la de la filosofía tradicional. Platón, también
Descartes, identifica al hombre con el alma. El cuerpo no es más que su cárcel. El alma pertenece
al mundo inteligible, su estancia en “este” mundo es accidental y transitoria. El cuerpo es además
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Comparación de Nietzsche con Platón

Nietzsche es uno de los autores más polémicos de la historia de la Filosofía. Se manifiesta contra la tradición filosófica en general, pero sus críticas más feroces las dedica a los, según él, fundadores de esta tradición: Sócrates y Platón. Nuestra comparación se centrara fundamentalmente en estudiar los puntos de desacuerdo de Nietzsche con estos autores. Comenzaremos constatando las diferencias en cuanto a la concepción de la realidad. Platón desprecia “este mundo” (Mundo Sensible), le parece caótico, dominado por el cambio, la multiplicidad, la finitud, etc. Considera que debe existir otro mundo (Mundo de las Ideas) en el que impere el orden. Un mundo eterno, estático, inmutable. Este “otro mundo” será el real, donde reside el ser y, por ende, la verdad. Frente a este, nuestro mundo tiene realidad solo en la medida en que copia al real. Nuestro mundo es sólo apariencia. Precisamente las características por las que “este mundo” es rechazado por Platón, son las que demuestran, según Nietzsche, su realidad. Lo real es el devenir, el cambio, la generación, la muerte… El Ser, tal y como lo conciben Parménides y Platón, y en esto cita Nietzsche a Heráclito (único filosofo que salva de la quema), es una ficción vacía. El dualismo platónico es una afrenta contra el mundo, un desprecio de lo único que tenemos: la vida. En relación con el conocimiento Platón, y la tradición que le sigue, considera la razón, instrumento del alma, como la única instancia capaz de guiarnos al conocimiento, a la verdad. Descartes coincide en esta apreciación. La sustancia pensante (yo, alma) posee la razón, que si está guiada por un método adecuado, la conducirá al conocimiento de todas las verdades que se proponga. También coinciden en despreciar los sentidos, y por tanto el cuerpo que los alberga, al considerarlos incapaces de llevarnos a la verdad. Platón afirma que sólo nos pueden aportar opinión (doxa), no verdadero conocimiento (episteme). Descartes los rechaza, por poco fiables, para construir la ciencia. Nietzsche, al contrario, realiza una defensa de los sentidos. Estos no nos engañan nunca, mostrándonos la multiplicidad, el cambio, el movimiento, es decir, el devenir nos enseñan la realidad. Quien nos engaña con su prejuicio es la razón. Ella transforma el testimonio de los sentidos convirtiéndolo en conceptos que nos hacen concebir las cosas como dotadas de unidad, duración, esencia, etc. Los conceptos suplantan, y nos hacen olvidar, la vida. La razón momifica la realidad. El lenguaje es el mayor aliado de la razón en este fraude, pues propaga incesantemente los conceptos. Para evitar este engaño del lenguaje propone Nietzsche la metáfora. La verdad absoluta en que creían Platón y Descartes es imposible para Nietzsche. La verdad no es más que un error, provocado por la forma de funcionamiento de la razón, aunque sea útil. La concepción del Hombre de Nietzsche es opuesta a la de la filosofía tradicional. Platón, también Descartes, identifica al hombre con el alma. El cuerpo no es más que su cárcel. El alma pertenece al mundo inteligible, su estancia en “este” mundo es accidental y transitoria. El cuerpo es además

el centro de todos los males: nos confunde con sus sentidos, nos ata al mundo con sus pasiones complicando el ascenso al mundo de las ideas. El hombre debe liberarse, purificarse de su influjo negativo. El hombre alcanzará la virtud y la felicidad mediante el conocimiento (intelectualismo moral). Nietzsche, muy al contrario, valora el cuerpo: sus sentidos y sus instintos naturales. Los sentidos nos mostrarán la realidad del devenir. Frente al intelectualismo de Platón afirma que los instintos deben guiar nuestros actos. El único comportamiento con sentido es la fidelidad a la tierra, al cuerpo, a los instintos. Lo demás son añadidos mentirosos.

Comparación de Nietzsche con Descartes

LA REALIDAD (ontología): Descartes distingue tres tipos de realidades: el mundo físico (las sustancias extensas), los seres humanos (sustancias pensantes, res cogitans, y su dimensión corporal) y Dios, la sustancia infinita. La realidad, lo que Descartes llama “el mundo”, está constituido por las sustancias extensas. Dicha realidad es medible y cuantificable , y en cuanto que es objeto de conocimiento cierto, es real. El filósofo racionalista defiende, pues, el sentido de la disciplina metafísica, y prueba mediante la aplicación del método matemático y la duda, la existencia del alma humana, de Dios (mediante argumentos racionales a priori) y de la materia física, en tanto que son ideas innatas (claras y distintas) evidentes a la luz natural de nuestro entendimiento. Frente a esta posición, Nietzsche defiende que la única realidad admisible es el devenir. Todo está sujeto a cambio, a variación. La metafísica no tiene sentido, la ciencia misma no tiene valor. Lo único que merece ser considerado es la fuerza, fuerza inagotable que todo lo abarca y nunca deja de engendrar. El saber metafísico, la filosofía, la religión, las grandes entidades supraterrenales no son más que una invención de la razón fruto de la decadencia del ser humano. Dios, que para Descartes era el concepto supremo más elevado de todos, es para Nietzsche el más vacío (es “el último humo de la realidad”). EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO (epistemología) : Para Descartes la única fuente de conocimiento cierto es la razón, el entendimiento. Los sentidos nos engañan constantemente. Defiende la existencia de las ideas innatas, que son siempre verdaderas. Desarrollará un enfoque subjetivista de la verdad, heredero del humanismo y del antropocentrismo moderno. La postura de Nietzsche es absolutamente contraria, pues el único conocimiento posible es el sensible, por lo cual solo puede ser múltiple, cambiante y subjetivo. Frente a la racionalidad importa la expresión artística. EL SER HUMANO (Antropología): Descartes asume un dualismo cercano al pensamiento de Platón. El hombre es un compuesto de sus sustancias separadas (res cogitans y res extensa) que interaccionan gracias a la glándula pineal. La sustancia pensante (res cogitans) es el alma humana, racional, inmortal, y es la que define al ser humano. Conocer la verdad, aspirar a la certeza implica “desprendimiento” de los sentidos, y de las pasiones. Para Nietzsche, el hombre es, sobre todo, vida. Esta es su primera verdad, su primer instinto. La naturaleza y el hombre están sujetos a un eterno devenir cuyo final es la muerte. La realidad máxima del hombre es que sólo puede ser pluralidad, dispersión, máscara permanente sin identidad de fondo, puro “travestimiento”. El gran