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Asignatura: Introducción a las ciencias del lenguaje, Profesor: Elena Garayzabal, Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Mónica Matías Hernández Estudios Ingleses (Grupo 110)
La comunicación no solo se establece en seres humanos, sino también en animales. Estos envían información auditiva, visual, química, o incluso gestos, y de ellos dependerá su supervivencia. Como ejemplo, unos investigadores comprobaron que una serpiente atacará a una rana de apariencia neutral, antes que a una de piel roja (símbolo de peligrosidad por su veneno). La comunicación animal comenzó con las colonias de hormigas que, aun sin tener grupos jerarquizados o tareas específicas como los humanos, son uno de los organismos mejor organizados del mundo. Individualmente no son una gran amenaza, pero al cooperar entre ellas consiguen hacer grandes cosas. La diferencia entre estos insectos y las personas, es que nosotros utilizamos ordenes escritas o habladas, mientras que las hormigas utilizan la química: segregan hidrocarburos que cubren su cuerpo que el resto recibe con sus antenas. Como ejemplo, las hormigas que buscan alimentos vuelven al hormiguero y estimulan a las hormigas recolectoras a salir a por ellos. Pero esta comunicación no es tan sencilla, las hormigas se basan en sus interacciones con el mundo exterior para decidir que hay que hacer, por esto no necesitan un “líder” que de instrucciones o asesore al resto de la colonia.
Una serie de fenómenos denominados “milky seas” localizados cerca del cuerno de África hacen creer que la comunicación comenzó con las bacterias. Un tipo concreto de estas irradia un color fosforescente que se ve incluso desde satélites espaciales, que resulta ser una forma de hacerse ver frente a otro tipo de bacterias. La razón por la que estos microorganismos necesitan comunicarse es el mismo que el de las hormigas: la unión hace la fuerza. En este caso, la luz que emiten atrae a los animales, y el ser comido por los peces es favorable para ellas. Esta especial forma de comunicación nos lleva a pensar que, igual que las bacterias se comunican de este modo, las células que constituyen nuestro propio cuerpo también lo hacen.
Desde la primera vez que las bacterias se comunicaron, los individuos se han convertido en organismos mas complejos. La comunicación química se ha desarrollado en los animales con el propósito de sobrevivir. En el caso de las ardillas, marcan su territorio con sustancias químicas. Esto se ha vuelto en su contra ya que su mayor depredador, la serpiente, utiliza su olfato para encontrar las madrigueras de estos animales. La bióloga Bárbara Clucas se encarga de investigar el comportamiento de ambos animales ya que, si la serpiente tiene perfectamente localizado el hogar de las ardillas, ¿Cómo es que estas sobreviven?. La ardilla camufla su olor masticando una muda de piel de serpiente y pegándosela en la piel. De esta forma la serpiente no reconocía su olor y no la consideraba una presa.
Los animales acuáticos en cambio, desarrollan otras formas de comunicación ya que en el agua, la química no es tan útil como en tierra. En cambio, el sonido se dispersa mucho más rápido. Los residentes de casas cercanas al mar, en Cape Coral, Florida, se quejaban por unos sonidos que oían de noche. Jim Locasio, un biólogo marino, comprobó con un micrófono acuático que ese sonido era emitido por un pez para atraer a las hembras. Los peces
inicialmente no tenían forma de emitir ruidos, pero desarrollaron un órgano que, aparte de mantener al animal dentro del agua, podía generar sonidos. Como otro ejemplo, las ballenas son los animales marinos que pueden alcanzar un mayor volumen y por ello, son objeto de investigación. Ayudados de boyas, consiguen información de estos sonidos, como puede ser la localización y los movimientos de las ballenas. Con esto se descubrió que no son los animales individualistas que todos pensaban que eran, también se relacionan para garantizar su supervivencia. El problema está en que los enormes barcos cargueros están interfiriendo con sus propios sonidos. Volviendo a tierra firme, otro animal que se comunica por sonidos es el lobo. Viven en manadas para mantenerse vivos y ayudarse los unos a los otros. Con sus aullidos, pueden pedir ayuda o informar sobre su localización o la de la comida. Esto comenzó con los tetrápodos, animales que salieron del agua para desarrollar nuevas herramientas de comunicación como membranas o órganos que produjesen sonido.
Animales como los pájaros también evolucionaron. En hábitats como los bosques, la frondosidad interfiere en la comunicación visual y por ello, el sonido es una gran ventaja. Su canto puede generar distintas notas que se transmite fácilmente y atrae a las hembras.
En cuanto a la comunicación animal más sofisticada hasta el momento, por debajo de nosotros, es el perrito de la pradera o suricato. Unos investigadores han conseguido distinguir ciertos sonidos simulando ataques, y los han convertido a gráficos digitales. Por estos archivos, han descubierto que estos animales pueden describir el color, el tamaño e incluso la velocidad de los depredadores que se acercan a sus madrigueras.
Los animales siempre han estado en contacto e incluso puede que ellos sean el inicio de la comunicación. El lenguaje hablado es único de los seres humanos, una comunicación muy desarrollada comparada con la de los animales. Pero nosotros descendemos de un animal: el chimpancé: usan símbolos, gestos, movimientos, posturas, sonidos... El como conseguimos desarrollar esta forma de comunicación tan compleja aun es un misterio, pero si se sigue investigado este animal del que procedemos (especialmente la parte del cerebro que ambos animales usamos para generar el lenguaje), puede que algún día tengamos respuesta a esta pregunta.