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Se describe la comunicación, su definición, procesos y areas
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Mtra. Rosa Aurora Azpilcueta Villa. Docente de la Facultad de Ciencias Químicas. Compilación de Textos A. LA COMUNICACIÓN La comunicación es un fenómeno inherente a la relación grupal de los seres vivos, por medio del cual, éstos obtienen información acerca de su entorno y son capaces de compartirla haciendo partícipes a otros de esa información. Es un proceso de interrelación entre dos o más personas, donde se transmite una información desde un emisor que es capaz de codificarla en un código definido hasta un receptor, el cual decodifica la información recibida, todo eso en un medio físico por el cual se logra transmitir, con un código convencional entre emisor y receptor, y en un contexto determinado. El proceso de comunicación emisor-mensaje-receptor, se torna bivalente cuando el receptor logra codificar el mensaje, lo interpreta y lo devuelve al emisor original, quien ahora será receptor. La palabra comunicación deriva del latín "communicare" , que puede traducirse como "poner en común, compartir algo". Se considera una categoría polisémica en tanto su utilización no es exclusiva de una ciencia social en particular, teniendo connotaciones propias de la ciencia social de que se trate. Según B. F. Lomonosov y otros: El problema de la comunicación en Psicología pag.
Z. M. Zorín, en Psicología de la Personalidad , define: "Comunicación es todo proceso de interacción social por medio de símbolos y sistema de mensajes. Incluye todo proceso en el cual la conducta de un ser humano actúa como estímulo de la conducta de otro ser humano". Giacomo Marasso Beltrán, en sus "Apuntes de Teoría de la Comunicación", dice que la comunicación es una relación dialógica. En los seres humanos, la comunicación es un acto propio de su actividad psíquica, derivado del lenguaje y del pensamiento, así como del desarrollo y manejo de las capacidades psicosociales de relación con el otro. A grandes rasgos, mediante el intercambio de mensajes principalmente lingüísticos, el individuo tiene la oportunidad de conocer más de sí mismo, de los demás y del medio exterior que le permiten influir y ser influidos por las personas que lo rodean. Es importantísimo recordar que la comunicación puede ser verbal y no verbal, lo que comprende un "todo" donde los diferentes sentidos de percepción del hombre actúan para decodificar e interpretar lo escuchado, pues puede ser lo suficientemente claro para que llegue la información, pero, ¿es lo que se quiere transmitir? o el receptor ¿es quien verdaderamente puede descifrar la información? Allí los canales juegan un papel importante, así como la disposición de transmitir la información de la mejor manera para ser entendido correctamente.
mensaje, sino que lo percibe y lo procesa. Si el mensaje es recibido tal como el emisor quiso decir, en este tipo de receptor se realiza el feed-back o retroalimentación. Código : Es el conjunto de reglas propias de cada sistema de signos y símbolos que el emisor utilizará para trasmitir su mensaje, para combinarlos de una manera adecuada para que el receptor pueda captarlo. Un ejemplo claro es el código que utilizan los marinos para poder comunicarse; la gramática de algún idioma; los algoritmos en la informática..., todo lo que nos rodea son códigos. Mensaje : Es el contenido de la información (contenido enviado): el conjunto de ideas, sentimientos, acontecimientos expresados por el emisor y que desea trasmitir al receptor para que sean captados de la manera que desea el emisor. El mensaje es la información. Canal : Es el medio a través del cual se transmite la información-comunicación, estableciendo una conexión entre el emisor y el receptor. Es mejor conocido como el soporte material o espacial por el que circula el mensaje. Ejemplos: el aire, en el caso de la voz; el hilo telefónico, en el caso de una conversación telefónica. Índice: Es la información que recibe el destinatario en el circuito de la comunicación. Muchas veces se confunde con signo y con otras acepciones, tales como el índice, el cual se distingue en que éste no tiene una intención por parte del emisor. Señal: Se trata de un índice intencional. Constituyen plenamente al acto de comunicación. Cuando se dice que es intencional se refiere a que da información. El conjunto de señales constituye: Signo: Se diferencia de la señal, en que ésta es uno de sus componentes (toma señal por "significante" o "concepto", utilizadas por Saussure). Aquí, se discute el principio de arbitrariedad del signo, porque según ellos, en la comunicación aparecen lo que llaman "signos motivados". Los definen como "aquellos en los que las señales presentan analogías con sus significación". Por ejemplo: las onomatopeyas en un sentido aproximativo (es una arbitrariedad relativa, cada lengua lo expondrá en forma distinta). Otro ejemplo que da son las imágenes, porque éstas "no pueden portar cualquier sentido, sino solamente aquellos a los que se parece por naturaleza". Por ello la gran importancia de las imágenes en la comunicación.
Símbolo: Es un tipo de señal. Para Saussure "es una señal no escogida por completo de manera arbitraria". Referente : Realidad percibida gracias al mensaje. Comprende todo aquello que es descrito por el mensaje. Situación : Es el tiempo y el lugar en que se realiza el acto comunicativo. Interferencia o barrera : Cualquier perturbación que sufre la señal en el proceso comunicativo, en cualquiera de sus elementos. Son las distorsiones del sonido, la distorsión de la imagen, la alteración de la escritura en un viaje, la afonía del hablante, la sordera del oyente, la ortografía defectuosa, la distracción del receptor, el alumno que no atiende aunque esté en silencio. También suele llamarse ruido. Retroalimentación o realimentación (mensaje de retorno). Es la condición necesaria para la interactividad del proceso comunicativo, siempre y cuando se reciba una respuesta (actitud, conducta...) sea deseada o no. De esta manera se logra la interacción entre el emisor y el receptor. La respuesta puede ser positiva (cuando fomenta la comunicación) o negativa (cuando se busca cambiar el tema o terminar la comunicación). Si no hay retroalimentación, entonces sólo hay información, mas no comunicación.
3. Funciones de la comunicación Informativa : Tiene que ver con la transmisión y recepción de la información. A través de ella se proporciona al individuo todo el caudal de la experiencia social e histórica, y proporciona elementos para la formación de hábitos, habilidades y convicciones. En esta función, el emisor aporta contenidos nuevos y puede influir en el estado mental interno del receptor. Afectivo-valorativa : El emisor debe otorgarle a su mensaje la carga afectiva que el mismo demande. Gracias a esta función, los individuos pueden establecer una imagen de sí mismo y de los demás. Reguladora : Tiene que ver con la regulación de la conducta de las personas con respecto a sus semejantes. De la capacidad autorreguladora y del individuo depende el éxito o fracaso del acto comunicativo Ejemplo: una crítica permite conocer la valoración que los demás tienen de nosotros mismos.
civilizadas, de épocas arcaicas, clásicas o de decadencia, teniendo en cuenta, en cada periodo, no solamente el lenguaje correcto y el bien hablar, sino todas las formas de expresión". Toma en cuenta el objeto de la Lingüística como universal e histórico. Sassure define la lengua como producto de la facultad del Lenguaje , La lengua es una parte esencial del lenguaje. Es a la vez un producto social de la facultad del lenguaje…". Pone en primer lugar el hecho del lenguaje y luego a la lengua como consecuencia de ella por parte de los individuos. Es un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos". Podríamos ver que este mecanismo humano, a simple vista, se convierte en un "círculo vicioso", debido a que no podemos aclarar qué cosa apareció primero. Podemos mencionar como características de la lengua, que: Es un sistema de signos. Los elementos que estructuran la Lengua son definibles por las relaciones que mantienen entre sí. Es un producto social. Es un amplio repertorio de signos que una sociedad va elaborando a través del tiempo y que le pertenece. En definitiva, puede decirse que es una creación social. El habla en cambio, es una acción y producto individual. Cada persona en particular realiza actos de habla, utilizando la lengua que conoce. La lengua, como sistema social que es, constituye un producto más o menos fijo, estable. Una lengua va cambiando muy lentamente, según las necesidades de expresión que surgen de su empleo cotidiano. El habla, en cambio, no es algo fijo, sino libre. Es sabido que cada persona combina libremente los elementos que el idioma le ofrece. En cada hablante la lengua se realiza de una manera particular. Por otro lado, la lengua perdura prolongadamente en el tiempo. (La lengua castellana por ejemplo, tiene quince siglos de existencia). El habla es una acción y un producto momentáneos. Por ello los caracteres físico y psíquico que las diferencian: cada cual piensa que la lengua que conoce, así también los signos que constituyen una lengua, fueron creados por elaboración psíquica. El habla, en cambio, no sólo es el resultado de una elaboración psíquica, sino también de un proceso
fisiológico y físico. Para hablar, cada individuo pone en funcionamiento una serie de órganos que conforman el llamado aparato de fonación. La escritura, por su parte, contribuye a fijar el sistema. Saussure define como "Signo Lingüístico" a la unidad mínima en la que puede dividirse la Lengua, que a su vez la integra la combinación o asociación de un concepto con una imagen acústica. La imagen acústica es la "huella psíquica", no son simplemente sonidos. El concepto es una representación simbólica de una idea abstracta y general. Sucede generalmente que cuando escuchamos una lengua desconocida no nos queda registrada la huella psíquica de esos sonidos materiales que se perciben. Los sentidos no han dejado testimonio de esas representaciones, sino de otras diferentes, y por ello es imposible asociarlos con conceptos y que nos conduzcan a la comprensión. Saussure empleó una terminología más clara y adecuada para nombrar las dos facetas constitutivas del signo: significante y significado. Cada una de las lenguas está conformada por un gran número de estas asociaciones realizadas mentalmente, es decir, un amplio repertorio de signos. Estas asociaciones de los elementos del signo son arbitrarias, pero aun, el signo tiene una relación con el mundo de manera estable, de tal manera que: La inmensidad de la lengua permite su permanencia en el tiempo. Los hablantes se sienten identificados con la lengua. Permite el desarrollo de una tradición lingüística. Existen factores inherentes de la lengua que la mantienen en el tiempo. Toda lengua, desde el momento que es usada por los hablantes se transforma constantemente, mediante cambios fonéticos y de significado, por el uso. En síntesis, la Lengua es un sistema de signos que permite la interacción del humano con otros individuos y constituye un modelo de representación del mundo y de sí mismo. Enrique Bernárdez realiza un extenso análisis del lenguaje desde un enfoque muy particular: abordarlo como una herramienta y como un conocimiento inherente a la naturaleza del hombre. Lo realiza delimitándolo como objeto de estudio y estableciendo las herramientas para definirlo.
En síntesis, no todos los sistemas de signos pertenecen al lenguaje, el cual, aun cuando es el sistema más utilizado, no quiere decir que sea el único viable que permita la comunicación. Para otros autores, comunicar, en un primer enfoque, consiste en hacer pasar informaciones de lo que tenemos en la mente. Ahora ¿de qué manera pasamos esa información? Suponemos que lo primero que se nos viene a la cabeza es el Lenguaje, o que a través de él lo podremos lograr. Como hemos dicho, el mundo está plagado de sistemas de signos (sean intencionales o no; eso va a criterio de cada autor) los cuales no pertenecen al Lenguaje (que no son lingüísticos) y sin embargo son utilizados a menudo: desde el mal denominado "Lenguaje" de señas para sordos hasta el color rojo de los semáforos, habitan en nosotros, en los individuos. O’ Sullivan podría encerrar este caso en el segundo concepto de comunicación que expone: una negociación y un intercambio de sentido, donde mensajes, gente perteneciente a una cultura y realidad, interactúan para que se produzca un sentido o un entendimiento. Así podemos ver cómo las competencias se compenetran en la vida cotidiana del individuo, desde distintos estratos sociales, sin despreciar el propio comentario hecho por Hymes: "La adquisición de una competencia tal está, obviamente, alimentada por la experiencia social, las necesidades y las motivaciones, y la acción, que es a su vez una fuente renovada de motivaciones…" La comunicación, más que un acto simple de transmisión de datos, también es un constructo que deviene de la historia y que en el presente conforma uno de los grandes estadios de la globalización. La lengua y la comunicación van de la mano hacia un camino sin fin (al menos que la humanidad deje de existir): el de construir el Lenguaje. A su vez, éste se implica en la comunicación, pero alegando que no es el único medio de expresión. ¿Qué sería entonces de las imágenes? El dibujo, como forma máxima de representación simbólica, ha acompañado también a la historia del hombre. El legado que dejó Egipto, con sus imágenes grababas en sus antiguas paredes, es parte de la historia de una civilización que
se hizo conocer con uno de sus legados. De esta manera, la comunicación como herramienta histórica también cambia, desde sus competencias, desde el propio sujeto, desde una construcción ideológica, desde la historia. En conclusión, definimos Lenguaje como: objeto de estudio de la lingüística que consiste en la capacidad humana de asociar significados a determinados conceptos, asociación de carácter convencional e intencional; elemento de la construcción del pensamiento humano y considerado uno de los principales medios de comunicación existentes. C. LENGUAJE ESCRITO, LENGUAJE ORAL Y LECTURA EN VOZ ALTA Podríamos decir que la lectura en voz alta es una transición entre el lenguaje escrito y el oral, por lo cual, es conveniente identificar las diferencias entre ambos, así como las ventajas y las desventajas de cada uno de ellos. La lectura en voz alta, como afirma Felipe Garrido, convierte al texto en una aventura en donde hay que dar vida a todas las palabras impresas; en ella no se pueden escatimar o agregar otras, como es permitido en la narración. Sin embargo, hay que tomar en cuenta la recomendación de Argüelles: es aconsejable haber leído previamente el texto, para poder imprimir sentido al texto. Cuando alguien lee a otros en voz alta, reproduce la voz del autor con la intención, sentimientos y emociones peculiares del lector, con lo cual podemos conseguir (como dice Rodolfo Castro en el La Intuición de Leer, la Intención de Narrar), mantener nuestra atención y la de quienes nos escuchan, evitar divagaciones y permitir la comprensión de textos como La Inmiscusión Terrupta , en la que Julio Cortázar, el autor, inventa términos que no encontraremos en el diccionario, pero que adquieren sentido al escucharla de un lector en voz alta. Los textos 1 y 2, recuperados de la tradición oral y de los pensamientos de los tarahumaras, nos permiten reflexionar acerca de la interacción de los mestizos con las demás etnias que habitan en el estado de Chihuahua.
Para nosotros, los rarámuri, las plumas de los pájaros y las alas de las mariposas son más bellas que cualquier metal. Pensándolo bien… ellos son los verdaderos gentiles, aman las cosas más que a la gente, no tienen fuerza, no tienen pies. Tomado de: La vida ante los ojos de un Rarámuri, Romayne Wheeler, libro electrónico,
2006. http://www.lulu.com/content/ TABLA I. DISPOSICIÓN DE LAS PERSONAS A VIVIR EN CERCANÍA DE: A B C D E F G A. homosexuales B. Un extranjero C. Con ideas políticas distintas a las suyas D. De otra religión E. De otra raza F. Un indígena G. Con discapacidad Resultados de la encuesta Nacional sobre Discriminación en México, 2005, realizada a más de 5,800 personas. Tomados de: http://www.conapred.org.mx Escriba las inferencias que puede hacer con base en la gráfica anterior. Haga una propuesta para remediar los problemas en la comunicación entre los distintos grupos marginados del estado de Chihuahua, desde su posición como estudiante de la Universidad. La propuesta debe incluir: A. Planteamiento del problema B. Solución factible.
Haga una redacción en la que explique los resultados que muestra la gráfica, de manera que la misma resulte prescindible. TEXTO 3 LA INTUICIÓN DE LEER, LA INTENCIÓN DE NARRAR (fragmento) Rodolfo Castro Una piedra arrojada a un estanque provoca ondas concéntricas que se expanden sobre la superficie, afectando su movimiento, a distancias variadas con diversos efectos, a la ninfa, a la caña, al barquito de papel y a la canoa del pescador. Objetos que estaban inmóviles son como llamados a la vida, obligados a reaccionar. Otros movimientos se propagan hacia el fondo en todas direcciones, mientras la piedra se precipita moviendo algas, asustando peces. Cuando toca fondo, agita el lodo, desentierra objetos y entierra otros. Quizá ni aun teniendo el tiempo y las ganas necesarios sería posible registrar los movimientos en su totalidad. Igualmente una palabra, lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída, sonidos e imágenes, analogías, recuerdos, significados, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, la fantasía y el inconsciente y se complica por el hecho de que la mente interviene continuamente para aceptar, rechazar, ligar, censurar, construir y destruir. Con el transcurso de los años he podido constatar que gran número de niños y adolescentes tienen “problemas” de concentración durante la lectura y eso se considera un trastorno que debe ser atacado por pedagogos, psicólogos y otros especialistas. Algo particular me ocurría con referencia al estudio. Estudiar era un verdadero suplicio: no había más remedio que memorizar el contenido de los manuales de manera casi literal. Pero las palabras escritas en los manuales ejercían una fantasmagoría que me arrastraba a otros mundos, y al finalizar la lectura, volvía a comprobar que no había retenido nada del contenido del texto. En la escuela, casi todo dependía de la memoria y mi mente sólo guardaba algunas ideas o palabras mediante asociaciones libres o de interpretaciones con ejemplos inevitablemente
lección oral constituían verdaderos calvarios. Pero al igual que muchos compañeros, yo había desarrollado una gran destreza para copiar. Mis bajas calificaciones me habían obligado a buscar soluciones. Copiar fue una. La otra fue leer en voz alta. No recuerdo en qué momento se me ocurrió comenzar a leer para mí en voz alta. Con el sonido de mi voz apaciguaba un poco a mis gnomos dispersores. La lectura en voz alta sujetaba un poco mis divagaciones. El sonido era un cable a tierra con este mundo. Pero aún así seguía sin poder concentrarme lo suficiente. Hasta que una vez, mientras leía a escondidas en voz alta –me daba vergüenza hacerlo frente a otras personas-, tuve la impresión, o imaginé tenerla, de que alguien me estaba escuchando detrás de una puerta o una pared. Ante la duda, comencé a esforzarme por leer sin que se notara que lo hacía, para que quien me estuviera escuchando, fuese quien fuese, creyera que lo que de mí oía era algo que yo sabía, que era fruto de mi estudio o producto de mi inteligencia. Leía semiocultando el libro, para poder deshacerme de él en el momento en que alguien apareciera. Por este motivo, tenía que levantar constantemente la vista, lo cual me obligaba a aprovechar cada vistazo al máximo, reteniendo dos o tres palabras para poder decirlas con el libro oculto, como si no las estuviera leyendo. Por supuesto que yo no hacía todo esto de manera consciente y sistemática. Así como no somos conscientes de los mecanismos de nuestra respiración, ni de cómo funciona nuestro aparato fonador, pero estos procesos se producen, no hay duda. Están fuera de la voluntad; ocurren por necesidad, no por elección. Sólo con el tiempo comencé a tomar conciencia de algunos hechos, y aunque siempre constataba que nadie me escuchaba, adopté la costumbre de leer en voz alta pensando que alguien lo hacía. A veces le leía al espejo o a la tortuga, o leía viendo de lejos a alguna de mis hermanas, o imaginando el salón de clases y el fatídico momento en que la maestra me llamaría para dar la lección de fotosíntesis. Otro fenómeno particular ocurría cuando me topaba con una palabra desconocida y la pereza me impedía buscar su significado en el diccionario: no me quedaba más remedio que suponerlo o imaginarlo.
Estas interpretaciones nacían de las asociaciones que en mi mente producía esa palabra – la piedra en el estanque-. Las asociaciones podían ser totalmente caprichosas y diferentes cada vez. A veces llegaba a definiciones que me dejaban tan satisfecho que las adoptaba como si fuesen las correctas. La intuición tenía un papel fundamental en ese proceso de asociación caprichosa: también el contexto en que se encontraba el término, el tema general del que trataba el texto, el sonido de la palabra y otras tantas cosas que me resultaría imposible definir. La mayoría de las veces todo eso desembocaba en significados muy aproximados a la realidad, pero otras veces no había ninguna coincidencia con el verdadero significado del término. Recuerdo una que otra palabra que utilicé durante años desconociendo su significado verdadero. “Paradigma” fue una de ellas, y otra “pragmático”. Me gustaban; eran palabras serias, importantes, cultas, misteriosas. Yo creía que “paradigma” era algo así como un guardián, y “pragmático” me sonaba a “prismático”, por lo cual pensaba que se aplicaba a personas que podían ver a lo lejos, que eran visionarias. Cuando conocí los verdaderos significados y comprobé que no tenían que ver con lo que me había imaginado, me asombré de las veces que las había utilizado sin dificultades para comunicarme. Por ello concluí tres cosas: una, que la mayoría de la gente hace de cuenta que entiende, lo cual resulta un tanto trágico pero es muy frecuente. La segunda, pero más rica y sugerente, que muchas personas arriesgan significados para las palabras que desconocen, y en esos experimentos suelen producirse coincidencias en los significados supuestos por las personas que dialogan. La tercera conclusión es la que más me atrae: en el transcurso de una conversación, se produce un intercambio de gestos, humores, miradas, tonos, intenciones e infinidad de imprevistos que forman un entramado expresivo, del cual las palabras son un elemento más y adaptan su significado a las necesidades de los interlocutores. En la conversación , lo que importa no es el significado literal de las palabras, sino su expresión en el contexto. En el lenguaje oral, las palabras se subordinan al mensaje que expresa el ser humano en su totalidad y no sólo su aparato fonador.
El Naufragio Ana María Shua ¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio. …EL ORDEN ALFABÉTICO… Fragmento de la novela “El orden alfabético, de Juan José Millás, Editorial. Alfaguara …desde la pérdida de la palabra mesa había cundido el desánimo. A nadie se le habría ocurrido, antes de que la perdiéramos, que fuera tan necesaria. Continuamente, en nuestras conversaciones, tropezábamos con su ausencia. Lo peor fue que, pasado el tiempo sin que se encontrara el modo de recuperarla, la población empezó a tirar o a ocultar las mesas, como si le diera vergüenza poseer algo que no era capaz de nombrar. Los salones de las casas se hicieron de súbito más grandes y teníamos que comer sujetando los platos con una mano, mientras manejábamos con la otra el tenedor, en una postura un poco humillante. Mi padre le comentó por lo bajo a mi madre que aquello parecía el principio de un proceso de animalización. Tuvimos que colocar el televisor sobre una silla y guardar en los armarios todas esas cosas que antes dejábamos sobre las mesas. Era casi un alivio que hubieran desaparecido las revistas y los periódicos, pues en mi casa solía haber tantos que no sé dónde los habríamos metido. La situación había empeorado tras caerse sucesivamente las palabras tenedor, cuchara y cuchillo****. Como ya sucediera con las mesas, pronto empezamos a desprendernos de estos utensilios que no podíamos nombrar. Algunos los guardaban y otros los arrojaban a la basura, de donde mis amigos los recogían para jugar, pero su mera presencia, desprovista de nombre, producía tal aprensión que dejaron de ser objetos de juego.
La consecuencia más desagradable fue que tuvimos que empezar a comer con las manos. Entonces adquirió para mí verdadero sentido la frase sobre el proceso de animalización. Era tal la vergüenza que nos producía manipular los alimentos de ese modo, que al poco dejamos de reunirnos para comer. Mi madre dejaba la comida en la encimera de la cocina y entrábamos furtivamente a comerla. Si nos hubieran dicho que sólo la pérdida de cuatro palabras podría alterar nuestra vida de ese modo, nos habría parecido, sin duda, un disparate … por otra parte, llegó un momento en el que, al no disponer de las palabras ni de las cosas, perdíamos también la capacidad de echarlas de menos. Eso no quiere decir que dejara de dolernos la pérdida, sino que se transformaba en un malestar difuso , como cuando nos sentimos mal y no somos capaces de situar el origen del mal en el estómago o en la cabeza. La pregunta más inquietante en esos momentos era si no habríamos perdido cosas que ya no recordábamos… BIBLIOGRAFÍA CASTRO, Rodolfo (2003), el lector persona, La intuición de leer, la intención de narrar, pp. 22-29. MILLÁS, Juan José, El orden alfabético, Alfaguara, 2006. Diccionario de la lengua española. España. Editorial Océano, Año 1997 Xavier Laborda Gil, Revista Tonos digital, número 4, sección Peri biblión. Universidad de Murcia, Barcelona. Octubre de 2002. http://www.tonosdigital.com/ La Enciclopedia, Vol. 8 y 18. Madrid, España. Salvat Editores. Año 2004 Enciclopedia Estudiantil Tutor, Vol.4. España. Editorial Océano. Año 1997 Enrique Bernárdez. De Monoide a especie biológica. Aventuras y desventuras del concepto de lengua. Universidad Complutense de Madrid. Año 2001. fling14[arroba]sis.ucm.es Baylon y X. Mignut. La Comunicación Cáp. 3, Comunicación y Semiología. Año 1994 Tim O’ Sullivan y otros. Conceptos claves en Comunicación y Estudios Culturales. Buenos Aires, Argentina. Amorrortu Editores. Año 1995. Carlos Rincón. La Competencia Comunicativa.