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Son apuntes de la asignatura de Historia de la Psicología del tema “Conductismo empírico”
Tipo: Apuntes
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La primera investigación que llevó a cabo fue dirigida por Angell y Donaldson. Esta investigación consistió inicialmente en la relación entre la creciente complejidad conductual de la rata en crecimiento y el desarrollo de su sistema nerviosos. Para esto, entrenó a ratas de diferentes edades para correr alrededor de una caja, pasar por unas tablas y recorrer un laberinto. Las ratas de 12 días de edad consiguieron orientarse o atravesar la tabla, sin embargo, en el laberinto se acurrucaban y dormían. Por otro lado, las ratas más mayores aprendían muy bien a orientarse en laberintos más complicados. Como conclusión, sacó que la vida física de una rata cambia de forma significativa a los 24 días de edad. Esta investigación, tuvo una segunda parte que consistió en la relación entre el cambio en la inteligencia de las ratas y las modificaciones del cerebro. Para esta parte, sacrificó ratas y examinó su cerebro. Tras esto, en las de 24 días observó un gran aumento de las fibras medulares en la corteza cerebral y concluyó que este podría ser el fundamento neurológico del mejor desempeño de las ratas mayores. Los resultados de esta investigación fueron importantes y exitosos. Después de esto, estuvo un tiempo dando clases de psicología experimental con los manuales de Titchener, pero no estaba a gusto con ese método así que decidió pasar a estudiar el comportamiento de las ratas en el laboratorio que estaba en el sótano de ese mismo edificio. Con esto concluyó que él, mediante su observación de la conducta de las ratas, obtenía lo mismo que los demás mediante la observación de humanos. Además, Watson decía que la psicología debía interesarse en la conducta y no en la mente.
En 1899, Willard S. Small introdujo el laberinto en la psicología. El original era igual que el modelo de un jardín laberíntico que el rey Enrique VIII había construido en el palacio de Hampton Court cerca de Londres. En el experimento, Watson entrenó a cuatro ratas para que hicieran un laberinto como el de Hampton Court, pero en miniatura. Cuando se había asegurado de que ya se lo habían aprendido, empezó a hacer pruebas con ellas. Les hizo realizar el laberinto con luz, después sin luz y como vio que seguían siendo capaces de salir del laberinto sin problemas, el siguiente paso fue cegar a las ratas mediante cirugía. Al ver que no les afectaba en su rendimiento, decidió probar a lavar el laberinto de forma que no pudiera quedar ningún tipo de olor, pero no sirvió de nada porque seguían saliendo sin problema. Sin embargo, cuando decidió girar el laberinto, cambió el desempeño de las ratas. Ya no eran capaces de salir. La conclusión de Watson ante este experimento fue que eran más importantes las claves cinéticas o sensacionales musculares que los sentidos en sí. Para confirmar su teoría, elaboró otro laberinto, el cual se podía alargar y acortar, y efectivamente este no fueron capaces de completarlo. Inicialmente Watson no quiso publicar sus resultados por miedo a la reacción de la prensa, pero Angell le insistió para hacerlo y ocurrió lo que él temía. En artículos posteriores, a causa de este experimento, se le tachó de torturador y se plantearon la posibilidad de procesarle por crueldad animal.
Más adelante, Watson realizó un estudio de campo sobre el comportamiento animal. Durante su estancia en la universidad de Chicago, llevó a cabo este estudio sobre las golondrinas de mar y moteadas de Dry Tortugas Island a 75 millas al oeste de Key West, Florida. Este pasó ahí los veranos de 1907, 1910 y 1913, realizando este estudio. Durante este tiempo, observó: los intercambios de señales entre ellos, la construcción de nidos, la incubación de huevos donde además descubrió que, si se metía un huevo falso en un nido, la gaviota lo cuidaba igual, la defensa territorial, la migración y su orientación para volver al nido. Para esto último, separaron a varias aves lejos de sus nidos, pero todas sabían volver perfectamente. Los estudios de Watson se definen mejor como estudios etológicos de la conducta instintiva. Además, se le acusaba de hacer experimentos únicamente con ratas, pero esto no era real ya que había hecho experimentos con otros animales como monos, gatos, ranas... Se le podía considerar un psicólogo comparativo.
Con los descubrimientos de Darwin (1859,1871), las teorías relativas de la evolución de la vida comenzaron a tomar importancia y se aceptó la continuidad entre las especies. Se supo, por tanto, que también existía una continuidad entre el animal y el hombre, de modo que los hechos observados sobre los actos de los animales podían ser aplicados al ser humano. Esto permitió una mayor facilidad en las investigaciones objetivas con animales. El funcionalismo adoptó esas ideas. Este movimiento, del que Watson procedía, se entiende como el antecesor más directo del conductismo pues también él adoptó esas ideas. En esa línea, Thorndike, en 1879, desarrolló su teoría del conexionismo al hacer experimentos con animales mediante el que estudió el aprendizaje por ensayo-error. Watson asumió de él la idea de que los hábitos se forman por asociaciones estímulo-respuesta. Además, tiempo antes, Iván Pavlov había desarrollado su reflexología y gracias a él surgió el concepto de condicionamiento clásico. Watson desarrolló sus ideas iniciales y las aplicó a los seres humanos. Por ello, Pavlov es conocido, sin duda, como uno de los mayores referentes del conductismo. El pensamiento de Watson también estuvo notablemente influido por Jaques Loeb, quien afirmaba que los movimientos de los organismos pueden explicarse como respuestas automáticas a estímulos ambientales. Otros psicólogos importantes que también pueden considerarse precursores son Herbert Spencer Jennings, Margaret Floy Washburn y Robert Yerkes. Este primero explicaba que los organismos son activos y sus cambios de estado mediatizan de una u otra forma las reacciones ante los estímulos. Margaret intentó conciliar introspeccionismo y conductismo. Yerkes verificó que ciertos animales eran capaces de aprender en situaciones de ensayo-error. También llevó a cabo una investigación usando el castigo con un ratón para disuadirlo de la respuesta incorrecta.
Para comprender al máximo el significado del conductismo, debemos remontarnos a finales del siglo XIX y principios del siglo pasado. En este momento, dos criterios imperan aún en el pensamiento psicológico norteamericano: la psicología introspectiva o subjetivista y el conductismo o psicología objetiva. Hasta 1912, la psicología introspectiva dominaba totalmente la vida psicológica de la universidad norteamericana. En la primera década del siglo
confusión generada por Wundt. Estas viejas concepciones tenían como foco de estudio la estructura y funciones de la consciencia, pero sólo conlleva a una improductividad en la que ningún psicólogo se ponía de acuerdo con la definición de la consciencia y la correcta metodología de estudio. Para Watson la consciencia sí que existía, pero la consideraba indefinible e inútil como objeto de estudio y prometió abandonar este “delirio” de estudio. “La psicología 1o pierde el alma con Darwin, ahora la razón con Watson”. Su segunda concepción fue que la consciencia no era estudiable y que por tanto la introspección era innecesaria y únicamente había logrado obstaculizar el desarrollo de la ciencia. La introspección, según él, sólo provocaba discusiones sobre “pseudotemas” tales como “la naturaleza de la atención y la aprehensión, los tiempos de respuesta sensorial y motriz, los pensamientos sin imágenes y el error del estímulo.” No era el único que criticaba los resultados de los discípulos que no coincidían con los de los maestros, pero sí el que la criticaba directamente cómo método y es por ello que Watson puntualizó que se debía empezar a utilizar métodos experimentales al igual que en cualquier otra ciencia. Como tercera concepción está alejando una vez más a la introspección, pero para defender que la mente ya no debía ser estudiada, si no que el comportamiento. Como bien se manifiesta al principio, debe dedicarse a ser la ciencia de la conducta con el objetivo de estudiar, prevenir y controlar la conducta humana y animal por su relación en conductas básicas. Una vez establecida su opinión Watson terminó con los principios del conductismo: “ Lo que necesitamos hacer es empezar a trabajar en la psicología, haciendo que el comportamiento, y no la conciencia, sea nuestro objetivo. Sin duda hay suficientes problemas en el control de la conducta para mantenernos trabajando muchas vidas sin darnos tiempo siquiera de pensar en la conciencia como tal. Una vez iniciada esta empresa, en poco tiempo estaremos divorciados de la psicología introspectiva como la psicología actual lo está de la psicología académica” (Watson, 1913, p. 176)
A pesar de su radicalidad, Watson no era el único que opina negativamente sobre la concepción de la introspección, conciencia, sensación e imagen, lo que venían siendo las viejas concepciones. Uno de ellos era amigo de Watson de la Hopkins, Knight Dunlap, quien había publicado The Case Against Introspection un año antes a la publicación del manifiesto conductista de Watson, pero este dejó eclipsado a Dunlap pues como él mismo dijo, había sido demasiado escueto en sus declaraciones y no radicalizó tanto como su amigo. Cada vez más psicólogos eran atraídos hacia la nueva psicología de Watson, que para esa época en Estados Unidos resultaba de lo más novedoso, fresco y vivaz. Una afirmación de esto fue dada por Boring, “durante un tiempo de los años veinte, parecía que todo Estados Unidos se había vuelto conductista”. Otros que también intentaron definir “la psicología del comportamiento” fueron William McDougall en 1905 y B. Pillsburry en 1911, pero les faltaba el carácter vital y de revolución de Watson. Suele decirse que las acciones fuertes generan reacciones igualmente fuertes y es que así fue cuando toda la sencilla y clara revolución de Watson se vio contra Edward Titchener. Todo lo que Watson había querido exponer fue rebatido por Titchener. Estos fueron que él consideraba muy joven a la psicología para poder ser definida como una ciencia con pequeños progresos, a Watson le veía demasiado ansioso y a su conductismo burdo y a parte de la psicología, por no estudiar la mente, si no que era una especie de máquina creada para la manipulación de la conducta. Tan amplio era su rechazo que denunció a Watson como un psicólogo que no debería salirse de su trabajo y al que le faltaba conocimiento y experiencia. A pesar de estas críticas Watson y Titchener no se llegaron a odiar nunca, si no que había
conseguido motivar a Watson para no abandonar su postura. Cattell, McDougall, Woodworth, Thorndike, Münsterberg y Angell le consideraban demasiado extremista, pero él no se vio afectado. Siguiendo la metodología que quería seguir Watson para su conductismo este, una vez planteado, debía ser demostrado. En 1909 Robert Yerkes y Sergius Morgulis publicaron “El método de Pavlov en la psicología animal”. En este comentaban todos los experimentos realizados por Pavlov en animales para observar sus respuestas glandulares condicionadas. Yerkes se trasladó a la Johns Hopkins y allí continuó sus estudios junto a Watson, a pesar de que este último no les viese mucho potencial a los estudios, fue capaz de hacer una explicación detallada de sus mecanismos. Esto era porque no lo veía aplicable a otros animales, pero en un futuro cambiaría de opinión. Otro hombre influyente en Watson fue Karl S. Lashley (1890-1958). Este entró en la universidad en 1912 y logró su doctorado bajo la dirección de Watson. Algunos de sus estudios comparativos fueron el instinto de volver al nido en palomas o la imitación en pericos, aunque para Watson las investigaciones más importantes fueron sobre el pensamiento. En 1913 creyó haber logrado el método de estudiar las ideas y el pensamiento, su método era observando “las contracciones apenas perceptibles de la musculatura asociada al habla” y lo comparada a una grabación fonográfica. Estos registros supondrían un gran logro para el conductismo y un golpe contra la introspección, pero fueron un fracaso.
La psicología toma como objeto la conducta, y más concretamente, para Watson la unidad de observación psicológica, es decir, en lo que se debe centrar nuestra atención, es cualquier acción compleja del organismo (orientarse hacia una luz, leer un libro, etc). Sin embargo, estas acciones no se pueden detectar en las respuestas periféricas de nuestro organismo ( contracciones musculares, etc), pero Watson pensaba en esos comportamientos complejos como combinaciones de respuestas más simples que sí se podían estudiar. Para Watson el COMPORTAMIENTO se divide en tres partes: Movimientos voluntarios, actividad glandular (emociones) y lenguaje. (La personalidad sería el conjunto de todos los sistemas de hábitos adquiridos en el curso de la vida)
En 1915, Watson fue elegido presidente de la APA. En su discurso de la ceremonia de aceptación habló de “El lugar del reflejo condicionado en la psicología”. Explicó que como había rechazado la introspección, se sentía responsable de proponer un nuevo método para la
Pocos años más tarde, realizó una prueba para ver si era posible condicionar un temor en un niño, y así, dio lugar a uno de los experimentos más conocidos en la historia de la psicología.
Watson y su ayudante Rosalie Rayner eligieron como sujeto a Albert B, un bebé de once meses de sólido temperamento y que, como bien habían comprobado, no tenía miedo a los animales ni el fuego. El experimento se trataba de lo siguiente: mostraban al niño una rata blanca y tan pronto como este acercaba su mano al animal, golpeaban fuertemente una barra de acero a la que ya había respondido con temor anteriormente. Tras repetir esto varias veces, el miedo hacia la rata había sido infundado en Albert, pues lloraba y se alejaba gateando al volver a verla, aunque ya fuera sin el ruido. Además, días después, el pequeño reaccionaba de la misma manera incluso con objetos de características similares a la rata (blancos y peludos). Por tanto, el temor condicionado se había generalizado. Según Watson, este resultado era fruto del condicionamiento clásico (pavloviano). Al haber asociado la rata (que inicialmente es un estímulo neutro) al ruido del metal (estímulo incondicionado) en diversas ocasiones, se generaba un temor (respuesta condicionada) en el niño y la rata pasaba a ser un estímulo condicionado. No obstante, es evidente que todo este mecanismo también tenía un fuerte componente de castigo. Finalmente, Watson concluyó que los resultados del experimento demostraron que los temores se pueden condicionar e incluso que casi todos nuestros miedos son adquiridos de esta manera. Watson y Rosalie pretendían revertir el condicionamiento de modo que Albert olvidara los miedos, pero que no pudieron llegar a hacerlo porque su madre se lo llevó. Cabe destacar que este estudio no podría realizarse en la actualidad ya que incumple muchas de las normas éticas que hoy día cualquier investigador debe tener en cuenta. De hecho, desde que se llevó a cabo ha sido siempre un experimento muy polémico.
En 1920, la carrera profesional de Watson era un éxito. En 1919 publicó un libro clave en su carrera “Psychology from the Standpoint of a Behaviourist”. Tal era su éxito que se le ofreció un aumento en la universidad para que allí permaneciera, puesto que había muchos interesados en el conductismo. Una estudiante, Mary Cover Jones puntualizó que “el camino de la psicología debía superar las especulaciones de café y pasar a la acción y la reforma y, por tanto, se le aclama como una panacea.” De vuelta a 1920, este fue el año en el que su carrera cayó estrepitosamente y se acabó. Similar a una telenovela Watson tuvo varias aventuras durante su matrimonio, pero se enamoró de su ayudante Rosalie Rayner. La mujer, Mary Ickes Watson, lo descubrió cuando interceptó cartas sobre la aventura en casa de Rosalie. Esta trató de salvar su matrimonio, pero las cartas llegaron a su hermano que se las hizo llegar al rector de la universidad misteriosamente. Debido a la gravedad del incidente Watson fue invitado a renunciar a la universidad. A pesar de todo, Watson no perdió la esperanza en conseguir trabajo en otro lugar, pero los periódicos se encargaron de expandir la noticia y de ensuciar su nombre. Amigos como Yerkes o Titchener también lo abandonaron.
Continuó en trabajos comerciales, puesto que sostenía que sus técnicas de predicción ayudarían a adivinar lo que le gusta a la mayoría de la gente. Un amigo le consiguió trabajo en una revista y allí empezó a aprender cómo funcionaba ese mundo desde sus bases para relacionarlo con su campo. Poco a poco fue aprendiendo y demostró que el conductismo sí que resultaría útil para predecir el comportamiento del consumidor y así es como se convirtió en un ejecutivo revolucionario, al igual que hizo en la psicología. Algunos ejemplos que se ven a día de hoy son las muestras gratis, la importancia en el estilo y que debemos sentirnos satisfechos para comprarlo, incluyó a famosos de la época en las campañas publicitarias. Para 1952 el 80% de las empresas habían adoptado estas técnicas de venta, incluyendo a la radio. A pesar de su éxito, él echaba de menos la psicología y en 1930 se dedicó a escribir sobre la psicología para el público. Es necesario recalcar que en 1923 gracias a Mary Cover Jones y Harold Jones pudo estudiar a más de 70 niños. Uno de los más famosos fue el experimento sobre la superación de temores infantiles, fue gracias a Mary Cover que le dio la idea y juntos trabajaron.
Estudiaron diferentes maneras de afrontar los miedos. Alejar al niño del objeto temido durante largos periodos de tiempo no servía, hablar sobre los miedos tampoco dio resultados positivos, conocer a niños que no tenían miedo a lo que otro sí tenía no sirvió para nada, pero acertaron cuando probaron el condicionamiento directo. Este descubrimiento lo lograron por Peter, un niño sin ningún desorden en su vida salvo su miedo a ratas blancas, conejos, abrigos de piel, plumas, algodón, ranas, peces y juguetes mecánicos. Tenía un parecido bastante grande a Albert B., pero los miedos de este se generaron en el hogar de manera externa al experimento. La forma en la que aparentemente solucionaron sus temores fue haciéndole jugar con otros niños con una rata blanca o viendo cómo otros acariciaban a un conejo. Avanzó de un gran temor a poder estar cerca de los animales, incluso se atrevía a tocarlos. El niño enfermó y cuando volvió a los experimentos un perro le atacó y volvió a sentir temor, con lo que Mary comenzó a aplicar el condicionamiento directo porque no habían progresado nada. Lo hicieron de esta manera: mientras Peter merendaba algo que le gustaba se introducía en la habitación a un conejo a una distancia justa para no asustarle, así lo hicieron varios días seguidos y Peter se acostumbró a estar en la misma habitación que el conejo, hasta consiguió estar al lado del conejo mientras merendaba y le acariciaba. También superó varios temores más.
Una serie de errores en el conductismo, deserciones y decisiones cuestionables del propio Watson, junto con la aparición de la siguiente corriente psicológica, fueron los causantes de la caída del conductismo de Watson. En cuanto a los errores nos encontramos con la existencia de la instintividad probada por algunos etólogos europeos, que previamente había sido negada por Watson. El papel del sistema nervioso central (también dejado de lado por Watson), que fue apoyado incluso por Lashley (un colega de Watson), así como por Pavlov y sus discípulos. Este sistema echaba por tierra la teoría Estímulo-Respuesta. Y por último el planteamiento de Tolman, que consideraba la idea de Watson sobre la conducta siendo solamente estímulos y respuestas demasiado pobre, ya que en su opinión existían las variables organísmicas mentales o procesos mentales, cuya existencia probaría más adelante.