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Asignatura: 1º publicidad y relaciones publicas, Profesor: Jose Antonio Alcoceba, Carrera: Publicidad y Relaciones Públicas, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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El denominado consumo adictivo o “adicción al alcohol” posee unos determinantes más específicos a los patrones anteriormente citados y que debido a su relevancia y tratamiento patológico, se detallarán en el siguiente epígrafe. Otro patrón de consumo es el denominado “atracón” (binge drinking). Consiste en la ingesta de grandes cantidades de alcohol en poco tiempo. Dicho consumo implica un alto riesgo y es una de las prácticas que actualmente siguen los jóvenes españoles y de otros países de nuestro entorno. Aproximadamente unas 5 ó más bebidas alcohólicas que pueden suponer más de 8 UBEs (4 combinados, o cuatro cañas de cerveza más dos combinados, por ejemplo) en una sola ocasión o en un periodo corto de tiempo (horas), al menos una vez al mes. Desde la Cátedra de Comunicación y Salud de la UCM, en colaboración con la Asociación Española de Agencias de Publicidad y Salud (AEAPS) se ha organizado, entre jóvenes universitarios, un programa de EPS (Educación Para la Salud) consistente en promover la creatividad en una campaña multimedia de prevención de este tipo de consumo de “atracón”.^2
Según los datos de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, existe un consenso científico sobre la relación entre la exposición al alcohol en edades tempranas y el aumento del riesgo de realizar consumos perjudiciales para la salud y desarrollar adicción a esta sustancia durante la edad adulta.
Además, se destaca también el alcohol como facilitador de inicio de consumo de otras sustancias de abuso (cannabis, cocaína, éxtasis, etc.) y acompañante de las mismas, en el policonsumo.
El alcohol produce efectos tóxicos en el cerebro los cuales son muy perjudiciales en las etapas de maduración de las personas (desarrollo del embrión y feto, niñez y adolescencia). Durante estos periodos el cerebro no ha alcanzado su fase de maduración final y pueden verse afectados ciertos procesos como son el aprendizaje, la memoria (a corto y largo plazo), en ocasiones de manera irreversible.
A su vez, el consumo de alcohol a temprana edad se ha visto relacionado con la consecución de determinadas conductas como son: violencia, bajo rendimiento académico, aumento de accidentes, pensamientos sobre el suicidio y conductas sexuales inapropiadas (sexo sin protección, embarazos no deseados, etc). A nivel de Europa, las estadísticas determinan que un 6% de los estudiantes entre 15 y 16 años se ven inmiscuidos en agresiones y peleas, así como un 4% admite la práctica de sexo sin medidas de protección tras el consumo de alcohol.
(^2) Pueden consultarse las bases en www.masterdecomunicacionysalud.com
Por otra parte, el consumo de alcohol por parte de la población adulta en Europa, se relaciona de manera directa o indirecta con 60.000 nacimientos de niños con falta de peso, 16% de malos tratos y abandono infantil, así como un tasa comprendida entre los 5 y 9 millones de menores que viven en familias donde alguno de sus integrantes tiene problemas relacionados con el consumo de alcohol.
1.1 Adicción al alcohol
Las adicciones son enfermedades que afectan a la motivación, entendiendo por motivación las causas hipotéticas de nuestra conducta. Los humanos actuamos siguiendo diferentes pautas que guían nuestro comportamiento para satisfacer nuestras necesidades básicas. Estas necesidades dan lugar al gran abanico de conductas humanas. A lo largo de la vida, al ir formando nuestra personalidad, vamos “construyendo” una estrategia motivacional consistente en un conjunto de necesidades o prioridades.
Debido a la existencia de enfermedades o trastornos, se da un valor excesivamente a la gran cantidad de opciones vitales. Este fenómeno se denomina adicción.
La primera etapa para llegar a la adicción consiste en la consumación de hábitos: repeticiones de una conducta que se realiza para conseguir placer y evitar el dolor. Un ejemplo podría ser el simple acto de lavarse los dientes a diario (conseguimos tener sensación de frescura y limpieza, de la cual deriva la evasión de bacterias y otros agentes que podrían producir un mal: caries, gingivitis…). Una vez que el sujeto ha consolidado dicho hábito aparece la denominada dependencia: proceso en el que se desarrolla una actividad biológica o psicológica para obtener una sustancia o desarrollar un comportamiento sabiendo que tiene resultados perjudiciales para la salud mental y física. Por último y como consecuencia de lo anterior, aparecería la llamada adicción: enfermedad psíquica derivada de la dependencia (Cuesta, Gaspar, Ugarte, 2012).
El problema se hace fehaciente cuando se produce el paso de la dependencia a la adicción.
En el caso concreto del alcohol, el consumo abusivo puede provocar problemas de salud, los cuales aumentan cuando se superan los siguientes límites de cantidad y frecuencia. Según los datos aportados por el Colegio Oficial de Psicólogos, se considera una "unidad" de consumo de alcohol la cantidad contenida en un vaso de vino, en una cerveza, en una copa de cava, vino dulce o jerez, (aproximadamente doce gramos de alcohol puro). Las copas de licor: anís, whisky, coñac, ginebra, etc. o los combinados de estas bebidas equivalen a dos "unidades”. Dichos datos se refieren a personas sanas, sin problemas previos con el alcohol y de los que no se presenta una certeza absoluta de que no vayan a tener problemas de salud o desarrollo de la dependencia alcohólica.
Algunos de los problemas relacionados con el consumo excesivo de alcohol y que afectan las diferentes dimensiones de la esfera social de los individuos son los siguientes. Problemas laborales: absentismo, retrasos y bajas por enfermedad; accidente laborales, al verse alteradas las capacidades físicas e intelectuales, despidos y sanciones por incumplimiento de las obligaciones laborales; disminución del rendimiento laboral y deficiente calidad de trabajo; conflictos y malas relaciones con compañeros y superiores. Problemas escolares: fracaso escolar por deterioro de la atención, concentración y memoria, absentismo escolar, rechazo por parte de compañeros y profesores. Problemas legales : s anciones y multas por conducir vehículos bajo la influencia del alcohol, arrestos o detenciones por peleas o agresiones. A todos estos problemas escolares, legales, adictivos, etc., ha venido a añadirse recientemente una creciente preocupación por el consumo de alcohol de escasa calidad, adulterado o, sencillamente, no garantizado por los cauces legales adecuados, lo que provoca efectos perjudiciales añadidos y constituyen, con frecuencia, un delito contra la salud pública. En este sentido, uno de los problemas más frecuentes, hace referencia al denominado “garrafón”.
1.2 Alcohol de garrafa o “garrafón”
Se distinguen dos tipos principales de alcohol de garrafa o más comúnmente denominado “garrafón”. Por un lado podemos encontrar el alcohol adulterado con alcohol metílico o industrial, de menor coste que el alcohol etílico del que se componen las bebidas. Otra práctica consiste en rebajar el producto con agua. Ambos procesos constituyen un fraude y en el caso del primero, un delito contra la salud pública.
A la hora de detectar si una bebida alcohólica está adulterada se puede percibir por determinadas sensaciones como quemazón en la garganta al ingerirlo, dolor de cabeza, se produce el estado de embriaguez rápidamente pese a no haber ingerido grandes cantidades del mismo. Además, los días posteriores a la ingesta puede producir vómitos, nauseas o irritación gástrica. En los casos más extremos puede causar ceguera irreversible, e incluso la muerte.
Las autoridades sanitarias y políticas condenan esta práctica cada vez más extendida a lo largo de la geografía española y que se ha hecho eco a través de varias noticias de relevancia. La que se denominó “Operación Resaca” realizada durante los primeros meses del año 2012 en Málaga con un balance de más de 15.000 botellas de alcohol inmovilizadas, tres naves intervenidas, una veintena de establecimientos inspeccionados, cientos de clientes investigados y catalogada como una de las mayores intervenciones policiales contra el contrabando de alcohol y presumiblemente contra el garrafón. La investigación permitió comprobar que en botellas de bebidas alcohólicas de todo tipo, tales como ron, ginebra y
whisky, entre otros, y de múltiples marcas se había colocado una etiqueta que ocultaba el número de lote de las mismas. Dicho número de lote aparecía borrado o raspado.
Lejos de haberse resuelto el problema con la intervención policial, en julio de este año, la Policía Local de Málaga inmoviliza cerca de 5.000 botellas de ron tras comprobar que presentaban anomalías en etiquetado, vidrio y el propio líquido .Las botellas fueron localizadas en dos establecimientos comerciales inspeccionados en la zona del Polígono San Luis. Los policías locales procedieron a inspeccionar dos establecimientos comerciales, identificando a sus responsables y pudiendo comprobar cómo en el primero de ellos, al parecer, existían anomalías referentes al etiquetado, botella y contenido en un total de 3. botellas de ron. En otro comercio se hallaron 1.647 botellas con Irregularidades, de las que 1.425 presentaban el licor presuntamente adulterado En ambos casos se retiraron varias botellas para ser analizadas exhaustivamente, accediéndose igualmente a la solicitud de uno de los responsables de que le fuesen entregadas seis botellas para efectuarles un análisis de contraste. Este tipo de hechos ilícitos podría dar lugar a consecuencias tanto administrativas como penales.
Debido a la gravedad del tema y la indignación de los consumidores se han producido varios movimientos de condena y repulsa hacia esta práctica. Uno de los pioneros en la denuncia de este tipo de acción ha sido el joven ingeniero informático José Ignacio Díez, quien aprovechando la denominada “tecnología compartida” creo la web “Guía del garrafón”. El objetivo, mediante lo que Pierre Levy denominó “inteligencia colectiva”, es dar la posibilidad a los usuarios de denunciar mediante votos negativos a aquellos bares que a juicio de los consumidores, sirven garrafón. En dicha web se encuentran todo tipo de pubs y discotecas a lo largo de la geografía española ofreciendo a su vez la posibilidad de añadir nuevos para que los usuarios puedan valorar la calidad de la bebida ofrecida. A su vez hay un apartado de pubs y discotecas recomendados en los cuales no se ofrece garrafón.
Este tipo de webs y aplicaciones colaborativas gozan de una gran participación por parte de los usuarios. Se produce una gran implicación social por varios motivos: corresponsabilidad de los usuarios y denuncia de prácticas ilícitas y que atentan contra la salud pública; empoderamiento de los participantes: todas las opiniones son recogidas y se legitiman con las votaciones de los demás usuarios aportándoles un peso mayor, “the user is the King”; idea de inmediatez y modernidad: los usuarios que disponen de este tipo de aplicaciones son “los primeros” en poder detectar los establecimientos donde se ofrece garrafón, lo que les capacita para desarrollar nuevas “trends” asistiendo a otro tipo de bares o discotecas antes que el resto de jóvenes.
1 .3. Hábitos de compra y consumo
Como queda patente, existe una intensa preocupación por el consumo de alcohol de “baja calidad”, no sólo entre las autoridades sanitarias, sino también entre los propios consumidores, especialmente entre los más jóvenes. Sin embargo, existen en España pocos estudios que analicen los hábitos psicosociales de compra y consumo del alcohol entre la población, especialmente el de alta graduación y los combinados^3 (donde se da, especialmente, el problema del “garrafón”). Es un dato bien documentado que el consumo de alcohol, especialmente en el segmento más joven de la población y en forma de combinado, se consume en lugares públicos y se adquiere directamente por el propio consumidor. Sin embargo, existe poca evidencia que analice sus hábitos de compra y consumo y su percepción de riesgo en cuanto a la “calidad” del producto adquirido.
(^3) A pesar de que, recientemente, se están publicando trabajos de gran calidad como, por ejemplo el trabajo dirigido por Lago Moneo (2013): El gasto en tabaco, alcohol y juego 2013. EAE Business School.
1.4. Objetivo
En investigaciones previas (Cuesta, 2013)^4 hemos encontrado, entre alumnos universitarios, mediante el empleo de metodología cualitativa, una gran preocupación por el empleo del “garrafón” en lugares públicos de Madrid, especialmente discotecas. El imaginario colectivo de los jóvenes universitarios, presenta una marcada preocupación por sus efectos perniciosos sobre su salud, destacando la gran diferencia entre “ una resaca de un cubata normal y una resaca de garrafón”. Sin embargo, en los mismos discursos emitidos por los grupos de discusión, no aparece, ni en la narrativa implícita ni en la explícita, ninguna mención hacia sus propios hábitos de compra habituales. Así mismo, tampoco parece detectarse una preocupación explícita por la calidad del alcohol adquirido fuera de los circuitos comerciales y, cuando surge, el discurso es contradictorio y poco claro.
El objetivo de esta investigación consiste en obtener datos descriptivos cuantitativos sobre estos hábitos de consumo y adquisición de alcohol de combinados y licores que permitan conocer con cierta precisión las variables psicosociales que subyacen a esta conducta. De esta manera, dispondremos de información adiciona, objetiva y rigurosa, que permitirá diseñar programas de intervención en Educación Para la Salud (EPS) con mayores garantías de eficacia.
(^4) Datos presentados en la Reunión de investigación del Departamento CAPV II de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
3.1. Consumo de alcohol
Penetración del consumo de alcohol
Más del 80% de los españoles ha consumido bebidas alcohólicas de alta graduación en alguna ocasión (más habitualmente combinados). En cuanto al consumo en los últimos 12 meses, 4 de cada 10 ha tomado algún combinado o cubata y menos del 20% ha tomado licores fuertes o licores de frutas.
Sólo 2 de cada 10 personas no han tomado nunca un combinado o cubata. Por su parte, el consumo de licores fuertes o de frutas está menos extendido, situándose en torno al 40% aquellos que nunca han tomado este tipo de bebidas.
El consumo de bebidas alcohólicas, de los tres tipos, se toma con mayor frecuencia entre la población de 14 a 34 años.
Por su parte, el consumo de alcohol es significativamente mayor entre hombres, destacando especialmente las diferencias por sexo en el consumo de combinados y licores fuertes.
3.2 Dimensionamiento del consumo de alcohol
Casi el 60% de la población no ha consumido combinados en los últimos 12 meses, destacando además que más de la mitad de los consumidores consume todos los meses.
Por otro lado, 6 de cada 10 personas no ha consumido combinados en los últimos 12 meses, destacando un 21,7% de la población que consume combinados todos los meses del año, ya sea todas las semanas, los cuales consumen de media más de 22 combinados al mes, o con menor frecuencia, con una media de más de 8 combinados al mes.
Estos dos grupos de consumidores habituales suponen el 90% del consumo total en España, que supera los 1.600 millones de combinados al año, lo que suponen más de 400 millones de litros de bebida (4 combinados = 1L) y más de 130 millones de litros de alcohol (12 combinados = 1L de alcohol).
Po otro lado, 9 de cada 10 combinados en España se consume los fines de semana, destacando un 55% del consumo de combinados por jóvenes menores de 34 años.
Lugar de consumo
La mayor parte del consumo de combinados se produce en bares / pubs o restaurantes, especialmente significativo entre los jóvenes de 25 a 34 años y en las poblaciones de menor tamaño.
De forma diferencial, el consumo al aire libre (botellón) entre los jóvenes de 14 a 24 años, así como los de 25 a 34 aunque en menor medida, desapareciendo esta forma de consumo casi por completo a partir de los 35 años. En cuanto al gasto mensual, cuando se consumen combinados, los jóvenes de 25 a 34 años son los que más gastan, superando los 40€ mensuales, observándose también un consumo mucho mayor entre los hombres que entre las mujeres.
Frecuencia de Consumo de Licores Fuertes Los consumidores de licores fuertes consumen este tipo de bebida más de 6 meses al año, algo menos de 2 semanas al mes y en torno a los 1,5 días de media a la semana (mayoritariamente un día del fin de semana).
El 80% de la población no ha consumido licores fuertes en los últimos 12 meses.
Un 6,3% de la población los consumen todos los meses del año, ya sea todas las semanas, (de media 18 copas al mes), o con menor frecuencia, con una media de más de 12 copas al mes. Estos dos grupos de consumidores habituales suponen más del 80% del consumo total en España, que supera los 500 millones de licores fuertes al año, lo que suponen más de 25 millones de litros de alcohol (4 copas = 1L).
Por otro lado, 3 de cada 4 licores fuertes consumidos en España se consume los fines de semana, destacando un 45% del consumo entre adultos de 35 a 44 años.
Compra de bebidas de licores fuertes (coñac, tequila…) en los últimos 12 meses
Destaca que 4 de cada 10 consumidores de licores fuertes no compra este tipo de bebidas en supermercados / tiendas para su consumo particular en el hogar o fuera de él. De manera significativa destaca una mayor compra entre los adultos de 55 a 64 años, así como en las poblaciones de mayor tamaño y entre las mujeres.
Frecuencia de Consumo de licores de frutas Los consumidores de licores de frutas consumen este tipo de bebida más de 5 meses al año, en torno a 1,5 semanas cada mes de consumo y algo más de 1 día a la semana (mayoritariamente un día del fin de semana).
El 84% de la población no ha consumido licores de frutas en los últimos 12 meses, destacando además el hecho de que el 20% de consumidores toman licores de frutas todos los meses.
Más de 8 de cada 10 personas no ha consumido licores de frutas en los últimos 12 meses, mientras que tan solo un 3,3% de la población los consumen todos los meses del año, ya sea todas las semanas, (de media 14 copas al mes), o con menor frecuencia, con una media de más de 4 copas al mes.
3.3 Profundizando en los hábitos de compra y consumo de bebidas alcohólicas
Lugar de consumo de bebidas alcohólicas
Los combinados son el tipo de bebida de alta graduación donde destaca un mayor consumo en establecimientos (60%), así como un consumo en la calle (botellón y similares) más extendido, alcanzando el casi el 10%.
En el caso de los licores fuertes y de frutas, si bien lo más habitual es el consumo en establecimientos, cabe destacar un mayor equilibrio entre estos y el consumo en el hogar, siendo además su empleo en el botellón significativamente más reducido.
Lugar de consumo de bebidas alcohólicas – Análisis por edad
En el caso de los combinados, lo más habitual en todos los tramos de edad es su consumo en establecimientos, destacando eso sí entre los más jóvenes un consumo en la calle que alcanza el 30% y se sitúa en el 12,4% entre los 25 y 34 años.
Por su parte, el consumo de licores fuertes y de frutas, se produce mayoritariamente en establecimientos entre los menores de 34 años, siendo más habitual su consumo en hogares a partir de dicha edad.
Lugar de compra más habitual para consumo en el hogar
Los supermercados son los puntos más destacado de compra de bebidas alcohólicas de alta graduación para el consumo en el hogar, seguido de las tiendas de alimentación / chinos, con un consumo en alguna ocasión que alcanza el 12% para las bebidas de alta graduación (whisky, Vodka, Ron, etc), destacando además en torno a un 40% de consumidores de cada categoría que no ha comprado para el consumo en el hogar.