

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
El miedo nos guía. O nos guía el amor. Reflexión acerca de la razón por la que tomamos las decisiones que tomamos.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
1 / 2
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


¿Cuál es el motor que mueve tu vida? Cuando vemos cuerpos en movimiento es propio decir que hay una razón por la que esto suceda. Un motor, así pasa con nuestra vida. Entonces hoy te pregunto. ¿Qué te hace vibrar? ¿Qué cosa te sacude dentro y te quita la respiración? Y es que en un instante se puede justificar la vida entera. Los motivos para vivir pueden ser extraordinarios o sencillos. Lo verdaderamente importante es que sean tuyos. Hace algunos años en mi poco tiempo de estar en este plano había tenido razones sencillas para vivir; razones que no eran mías. Tenía que vivir para trabajar, porque el mundo así lo decía; y lo hacía porque tenía miedo a morirme de hambre. Tenía que vivir para estudiar; porque el mundo decía que estabas por encima de otros si lo hacías; y lo hacía porque tenía miedo a ser menos que otras personas. Tenía que tener amigos, porque el mundo te aísla sino tienes buenos lazos sociales; y lo hacía porque tenía miedo a estar solo. Y tenía que hacer muchas cosas, pero no las quería. Por miedo. Eso me movía y eso hace mover a todo el mundo. No estoy diciendo que trabajar, estudiar, socializar este mal, pero el miedo no tiene que ser e fundamento para hacerlo. Entonces es más lícito para nosotros sentir miedo a tener una inestabilidad económica o problemas con nuestros jefes o cualquier otro miedo que se nos venga a la cabeza, que ir a una koinonia y movernos por amor a nuestros hermanos. Es más fácil sentir miedo de una lluvia o del tráfico o de la distancia a venir un sábado y reunirnos con nuestros hermanos que tanto amor nos dan. Es más fácil poner tantas cosas primero porque tenemos mucho mucho miedo. Y esto mis hermanos no es vida y no lo era para mí. De la nada entendí con claridad que las mayorías de mis decisiones respondían al miedo y no al amor. Y evitaba cualquier cosa que me hiciera sentir incómodo y me secara de mi zona de confort porque sentía miedo a todo. Y lo irónico es que vivir de esta manera nunca me dio tranquilidad. Entonces decidí que ya no tenía que hacer muchas cosas por miedo, pero no conocía motor alguno que diera sentido a mi vida, además del miedo. Y entonces decidí que ya no tenía por qué vivir. Pero Oh sorpresa! Justo cuando cuando vi que la vida no era más que una historia de miedo desesperanzadora. La esperanza llego a mí, una persona quiso compartirme y mostrarme cuál era su motor de vida. El amor (Dios en carne). Había escuchado cosas del amor, y por esto pensaba que no era más que miedo disfrazado, porque las personas
tenían miedo de estar solas y por eso decían enamorarse o tener amigos, luego también los movía el miedo. Pero es que yo no sabía que era el verdadero amor hasta que lo viví aquí en esta que es mi casa, con estas personas que están aquí que son mi familia. Entonces todo cobro sentido y ya no tenía que vivir, Sino que quería vivir. Y empecé a moverme en el amor, que es Dios. Y he sido Feliz. Y si, puede que algunas decisiones que tome ahora aun sean por miedo. Pero tengo clara una cosa. Ya conozco el motor de mi vida, el que da sentido a toda mi existencia y el que me hace ser verdaderamente feliz y estoy trabajando para que todas las decisiones de mi vida, las tome por amor. Por eso se me quedo grabado esa frase que mi hermano Alfredo decía el sábado pasado “Prefiero que mueras creyendo, a que logres sobrevivir dudando” Porque antes no quería vivir dudando de si tenía sentido mi vida. Porque ahora quiero vivir, quero vivir sabiendo que el amor, que Dios es mi motor de vida. Y que no me importaría morir sabiéndolo porque creo y tengo certeza de que Dios hoy está presente en mi vida y eso me da gozo. Entonces tenemos que tener algo claro “Puestos nuestros ojos en Jesús…” porque esa es nuestra meta y ese debería ser el único motor de nuestra existencia. Vuelvo y te pregunto. ¿Qué te hace vibrar? ¿Qué cosa te sacude dentro y te quita la respiración? Es amor o es el miedo, Tal vez en una medida. Pero hoy estamos diciendo que ya no queremos sentir miedo, que nos estamos parando en una posición de valientes y no estamos dispuestos a doblegarnos más al mundo. Porque conocemos el amor y no hay fuerza más grande y más arrolladora como esta.