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Este documento aborda el concepto de moral en relación a las normas sociales, los derechos humanos y el papel del psicólogo. Se discuten conceptos como competencia, responsabilidad, autonomía, autodeterminación y el código deontológico de la profesión. Además, se analizan aspectos relacionados con la obtención y uso de información, la confidencialidad y el engaño. El texto es especialmente relevante para estudiantes de psicología y profesionales de la área.
Tipo: Apuntes
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Cuestionario TEMA 7: Ética
Apellidos ………………………………………………………… Nombre ……………
Grupo …… Fecha de entrega :………………
Algunas cuestiones fronterizas entre ética y Psicología
Aunque son términos similares que a menudo se confunden y equiparan, de hecho pueden llegar a usarse del mismo modo y ser considerados indistintamente, según algunos autores no son exactamente lo mismo y presentan diferencias. Moral podría definirse como un conjunto de normas que regulan las pautas de comportamiento dentro de un determinado grupo social, dependen de elementos como la costumbre, la religión y la cultura. Por otro lado, la ética podría ser considerada de un modo más puramente teórico e individualista, siendo ésta un producto de la razón con la que discriminamos lo bueno de lo malo. Existe una jerarquía en las distintas normas procedentes de la cultura y la ética, primando unas sobre otras. A veces, se originan conflictos en varias normas por no saber a cuál otorgarle mayor importancia. La manera de clasificar estas normas depende de la teoría ética que se siga, ya que cada teoría ética elegida posee unos valores supremos con los que podemos comparar y relativizar las normas.
Los derechos son un conjunto de normas y principios que regulan las relaciones personales en una sociedad civil y que otorgan a los individuos la facultad de disfrutar de determinados privilegios, así como de exigirlos. Estos derechos están generalmente sujetos a las leyes de cada país o sociedad. Autonomía corresponde a la facultad y a la capacidad de los individuos o entidades de actuar por sí mismos, rigiéndose de manera independiente y tomando sus propias decisiones. La autodeterminación, en el marco jurídico, hace referencia al derecho a decidir sobre sí mismo de cada pueblo. En el plano individual, entenderíamos autodeterminación como algo equivalente a la autonomía. La dignidad se entiende como un valor intrínseco a la condición del ser humano, sustentándose en el respeto a uno mismo y a los demás, no cayendo en la humillación ni degradación. Ésta permite que cada persona sea considerada como un fin en sí misma y no un medio para nadie. Todos estos términos implican la consideración de las personas como sujetos y no como objetos, por lo que a trabajar con y sobre ellos deben ser respetados y no cosificados.
Deontológico es aquello procedente de la deontología, palabra que según su origen etimológico viene a significar la ciencia de lo que es debido. Se basa pues, en el estudio del fundamentar los deberes y las normas morales que deben cumplir determinado grupo de individuos. El psicólogo, puesto que trabaja con otros sujetos, está obligado a asumir y seguir una serie de pautas y deberes morales para con los demás individuos, teniendo como objetivo no perjudicarlos ni atentar contra su dignidad y derechos. El código deontológico es aquel en el que se recogen todas estas normas y deberes de carácter obligatorio e imperativo para los profesionales de la psicología, no pudiendo vulnerar ni ignorar dicho código. Este código proporciona las bases generales de cómo debe actuar un profesional, así como límites que no deben superarse y mínimos que deben garantizarse, pero en absoluto supone una guía completa y total de cómo ha de desenvolverse dicho profesional en todo momento. Puede haber determinadas situaciones que no queden recogidas en el código deontológico. En el caso en el que se nos presente un dilema moral y no hallemos solución a él en el código deontológico, lo ideal es reflexionar detenidamente y consultar a otros profesionales que nos ayuden y traten de aclarar la mente, obteniendo el modo de actuar más conveniente. Si aun así no hemos obtenido una “respuesta”, en mi opinión, lo mejor es no hacer nada y dejar las cosas “tal como están”.
Competencia es la cualidad por la que un individuo es capaz de llevar a cabo una tarea de manera eficaz y correcta, para lo que debe disponer de unos conocimientos y herramientas adecuadas y suficientes, así como de una buena disposición, esfuerzo y voluntad en la realización de dicha tarea. La responsabilidad es la facultad por la cual cumplimos de manera eficaz con nuestras obligaciones, de manera atenta y cuidadosa. Dicha responsabilidad nos obliga a responder ante los posibles aciertos y errores que podamos cometer. La profesionalidad es la capacidad mediante la cual llevamos a cabo nuestro oficio de una manera correcta, seria y competente. Estos términos están íntimamente ligados entre sí y poseen una importancia capital en el desempeño de cualquier actividad de trascendencia en general y en el desempeño de la psicología en particular desde nuestra perspectiva. Debemos cumplir estos requisitos en relación a la Psicología como institución (siendo esto principalmente de carácter obligatorio), pero también ante nosotros mismos y los sujetos con y sobre los que trabajemos (siendo esto básicamente una cuestión de respeto a uno mismo y a los demás).
¿Para quién trabaja el psicólogo?
salvo que ésta sea vital importancia, para lo que deberá contarse, como se ha mencionado anteriormente, con el consentimiento del sujeto.
Dependiendo de la situación y el propósito, el psicólogo puede engañar al paciente si este engaño está fundamentado en la consecución de un bien mayor, siempre y cuando no se atente contra ningún derecho fundamental del sujeto ni en contra de su dignidad. Hay muchas situaciones en las que determinados fines solo son posibles (o al menos mucho más posibles y eficaces) mediante la creación de situaciones falsas y engaños. Un claro ejemplo de ésto sería el efecto placebo, así como numerosos experimentos y estudios. Siempre que haya riesgo manifiesto de ocasionar una serie de males y perjuicios contra un paciente o sujeto, o bien la violación de algún derecho de este (dentro de unos límites razonables de magnitud), dicho individuo debe ser informado de manera clara, explicita y previa sobre dichos riesgos. Es imprescindible el total consentimiento del sujeto tras haber sido informado, además éste puede abandonar el proceso previamente aceptado siempre que quiera, sin obligación de justificaciones y de manera innegociable si así lo cree conveniente. Evidentemente siempre hay algún tipo de excepciones, como por ejemplo aquellos enfermos que deben someterse a tratamiento o internamiento por orden judicial.
El Psicólogo ante su trabajo
El hecho de haber obtenido el título de psicólogo no significa ni implica que poseamos absolutamente todos los conocimientos referentes al ámbito de la psicología ni dominemos la inmensidad y totalidad de las situaciones a las que podamos enfrentarnos. Por esto es preciso que seamos conscientes de nuestras limitaciones y ante los casos que escapen a nuestro dominio no actuemos de una manera inconsciente, irresponsable e impulsiva. En dichos casos debemos de comunicárselo al paciente y precisar de la ayuda de un profesional que nos auxilie, guie y complemente en tal problemática situación. Otra opción será la de adquirir nosotros estos conocimientos y capacidades siempre que sea posible y que los plazos entren dentro de un periodo de tiempo razonable. El hecho de comunicárselo al cliente (cuando el cliente es a su vez quien recibe la terapia), en determinados casos y en mi opinión, puede no ser lo más conveniente, dado que éste podría perder parte de su confianza en nosotros y así, o bien dificultaría los progresos, o bien optaría por prescindir directamente de nuestros servicios, lo que me genera dudas a nivel personal (aunque por norma general si tengo claro que lo idóneo es comunicarlo). En ningún momento debemos enfrentarnos nosotros solos y directamente a algo cuyos requisitos nos superan y escapan a nuestras habilidades y conocimientos.
En mi opinión, para el psicólogo es imprescindible dedicarse a su trabajo de manera competente, profesional y responsable. Para esto debe esforzarse y hacer las cosas lo mejor posible se cual se sea el ámbito al que se dedique (clínica, social, investigación, etc. La psicología es una ciencia que se halla en continuo desarrollo, crecimiento y perfeccionamiento (nuevos medios técnicos, nuevos enfoques, descubrimientos, teorías, etc.), por lo que los cambios y sobre todos los avances son prácticamente constantes. Debido a esto, el psicólogo no puede anclarse y “conformarse” con los conocimientos adquiridos, su formación ha de ser continua y frecuente a lo largo de toda su carrera profesional para poder desempeñar su labor de la mejor manera posible. Personalmente pienso que a comienzos de una carrera, no es una obligación el prepararse de la mejor de las maneras posibles y “poner toda la carne en el asador” debido a que en instancias tan tempranas no se posee mayor responsabilidad y deber que el de aprobar las asignaturas aprendiendo y cumpliendo los requisitos mínimos. Es decir, no es obligatorio esforzarse al máximo mientras se sea capaz de ir “sacándose” las asignaturas (si bien sí es recomendable no conformarse con aprobar e intentar dar lo máximo de sí mismo, pues de este modo nos irá mejor y aprenderemos más), una vez se ejerza la profesión esto cambia, ya que estaremos sujetos a una verdadera responsabilidad y obligación.