Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Culturas Medievales Europeas, Apuntes de Cultura y Sociedad

Apuntes culturas medievales europeas, optativa de cuarto curso de historia

Tipo: Apuntes

2020/2021
En oferta
30 Puntos
Discount

Oferta a tiempo limitado


Subido el 01/02/2021

Rosenrot17
Rosenrot17 🇪🇸

4

(6)

4 documentos

1 / 85

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
CULTURAS
MEDIEVALES
EUROPEAS
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d
pf1e
pf1f
pf20
pf21
pf22
pf23
pf24
pf25
pf26
pf27
pf28
pf29
pf2a
pf2b
pf2c
pf2d
pf2e
pf2f
pf30
pf31
pf32
pf33
pf34
pf35
pf36
pf37
pf38
pf39
pf3a
pf3b
pf3c
pf3d
pf3e
pf3f
pf40
pf41
pf42
pf43
pf44
pf45
pf46
pf47
pf48
pf49
pf4a
pf4b
pf4c
pf4d
pf4e
pf4f
pf50
pf51
pf52
pf53
pf54
pf55
Discount

En oferta

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Culturas Medievales Europeas y más Apuntes en PDF de Cultura y Sociedad solo en Docsity!

CULTURAS

MEDIEVALES

EUROPEAS

Jacques Le Golf habla de la nueva histórica como sinónimo de antropología histórica y del fenómeno de larga duración que atribuye como rasgo predominante de esa nueva historia, de forma que no hay nada más importante en una sociedad que las mentalidades. La mentalidad es eminentemente colectiva y, por eso mismo, proporciona un estudio de la lentitud, es decir, se aclara con ello la larga duración que el propio Le Golf atribuyó como rasgo predominante de la “ nueva historia ”. No hay nada más estable en cualquier sociedad que las mentalidades. Para Philippe Ariés, el concepto de mentalidad amplia los territorios del historiador, puesto que su estudio se detiene en aspectos de la vida interior, en las relaciones que se dan entre los miembros de una población y que fundamentan la estabilidad. Otros dos pioneros son Carlo Ginzburg ( el queso y los gusanos , 1976) y Le Roy Ladurie ( Montaillou , 1975), quienes suponen un giro metodológico y conceptual, dado que abrieron un campo para el individuo a la hora de hablar de vidas personales de ciertas clases subalternas, y hacerlo además a través de varias fuentes documentales. Para estos dos historiadores, el oficio del historiador se centra en descubrir lo que ocurría en las mentes de las personas, de cómo vivían esas clases populares: molineros, campesinos... en resumen, todo aquello que había sido olvidado por la historia tradicional, y que en una perspectiva de microhistoria alejada de la visión telescópica de los grandes procesos políticos y económicos de las sociedades pasadas y que desplaza la observación desde la estructura a la coyuntura para regresar, finalmente, a la globalidad.. Defienden el análisis de casos concretos, pero tampoco pueden ofrecer un modelo único para todos los casos, ni responden a límites disciplinarios. Por último, tenemos a Robert Darnton y Natalie Zemon Davis que cultivan un género llamado la historia etnografiada , centrando su atención en fuentes alternativas: registros judiciales, obras, panfletos... De hecho, Zamon fue precursora de hacer una historia interdisciplinaria combinando la historia con disciplinas tales como la antropología, la etnografía, la historia del arte y la teoría literaria. A partir de los 70- 80 , aparecen trabajos dedicados a investigar los aspectos más diversos de la cultura en la Edad Media. El problema comenzó a ser la escasa reflexión de conjunto sobre lo publicado, sobre la multitud de estudios de caso, de microhistorias que cada vez están más aisladas en esa macrohistoria diacrónica. Los casos de Ginzburg y Roy Ladurie sobre el análisis de microcosmos interpretados dentro del macrocosmos de sus respectivas épocas constituyen una excepción. Otra de las cuestiones debatidas fue la dicotomía existente entre cultura popular y cultura oficial o científica. Autores como Aron Guriévich y Georges Duby subrayan que es un error reducir la complejidad social y cultural del pasado al contraste entre dos entidades mal definidas, el pueblo o lo popular y la ciencia. Según las tesis más tradicionales, la cultura popular sería propia de los no privilegiados y no tiene un carácter oficial, frente a la cultura dominante que sería la de los privilegiados, o la de los letrados que controlaban la escritura. En la actualidad esta dicotomía no es tan simple, se apuesta por una circularidad cultural, una comunicación entre ambas esferas. Hay numerosos estudios que apuntan al papel que juegan los agentes sociales que acercan las formas de cultura, como los predicadores religiosos, los notarios, las prostitutas... enlazan una esfera con otra. Sobre este tema hay mucha bibliografía, como la obra de José Luis Martínez.

IMPORTANCIA DE LA HISTORIOGRAFÍA SOVIÉTICA: ARON GURIEVICH

En 1972 la historiografía soviética, de la mano de Aron, marcó un antes y un después, dado que éste publica su obra “ categorías culturales medievales ” y “ problemas de la cultura medieval popular ” 10 años después. Por lo general, las formulaciones teóricas en estas obras se plantean en varias direcciones.

  1. Afirma que toda sociedad constituye un todo coherente y debe ser estudiada como unidad estructural, lo que plantea un problema metodológico: realizar un análisis sincrónico del sistema y conjugarlo con el análisis diacrónico.
  2. En segundo lugar, apuesta por que el historiador se ve influido por las ideas y valores propios de su sociedad. Es decir, hay subjetividad en todo historiador. Ante esto, el autor plantea que: a. Es necesaria la autocrítica en el quehacer del historiador: imprescindible para analizar las categorías culturales de otras sociedades y épocas. b. Hay que rastrear ámbitos de conciencia que no son los nuestros: i. Reconstruir el conjunto organizado de formas mentales y de representaciones que constituyeron el modelo del mundo del que dependen todos los comportamientos humanos. ii. Analizar los fundamentos del sistema, las categorías esenciales que sustentan el edificio de las ideologías y de las convicciones, y captar, en la larga duración, las lentas transformaciones en las maneras de representar el universo.
  3. Además, sostiene que las categorías esenciales son casi siempre universales : se extienden al conjunto de la formación social y anulan esas diferencias que separan a los grupos antagónicos de las formaciones sociales históricas.
  4. Por tanto, la atención va dirigida al estudio de los enfoques mentales. No solo se trata de una historia de las ideas, que suelen estar formuladas explícitamente en las fuentes, ni las grandes creaciones literarias y artísticas, que pertenecen a la élite cultural. Por consiguiente: a. Se abre paso al estudio de los modos de percepción del mundo característicos de los miembros más diversos de la sociedad. b. Se niega a las elites culturales su protagonismo como representantes únicos. c. El historiador cultural usa las informaciones directas de textos para descubrir esos aspectos de la visión del mundo que expresan involuntariamente los autores de dichos textos. De esta forma, plantea una serie de interrogantes que abrieron unas vías de investigación posteriores. ¿Cuál es la conciencia que el ser humano tenía de sí mismo en el feudalismo y que se manifestaba en la concepción del tiempo y del espacio, en la actitud hacia el derecho, en como enfocaba el trabajo, la propiedad, la riqueza y la pobreza? Tratar de contestar a tales preguntas formuladas desde el hoy, implica, en cierto modo, autoobservación. Hay una necesidad de dialogar desde nuestra cultura con las culturas pasadas para tratar de reconstruir la imagen que de sí mismos tenían aquellos individuos y sociedades pasadas. Como dijo Lucién Fébvre “ Cada generación de historiadores reconstruye su medievo, su renacimiento, su Roma... ”. Dar un enfoque metodológico consistente en analizar las categorías aisladas de dicha cultura y en descubrir el sentido que tenían dentro, en nuestro caso, del sistema feudal cristiano.

o El hombre no nace con sentido del espacio y del tiempo, sus nociones vienen determinadas por la cultura a la que pertenecen.

2. EL HOMBRE Y EL MEDIO

2.1. EL SENTIDO DEL TIEMPO Y SU ORDENACIÓN

La relación entre el hombre medieval y su medio natural difiere de la nuestra y se mueve entre dos polos opuestos:  Por un lado, las personas se vieron sometidas a mayor dependencia respecto de la naturaleza: no podían actuar adecuadamente sobre las condiciones de cada jornada y sobre la utilización del medio que cada jornada les imponía.  Por otro lado, el hombre medieval miraba tales realidades como manifestaciones de una verdad superior. Y esta perspectiva atenuaba las barreras entre el mundo visible y el más allá, entre el tiempo mesurable y la eternidad. Necesidad de estudiar el espacio en el tiempo: la historia del medio.  Tendencia a considerar que el hombre y el medio no han variado sustancialmente y que sus interacciones han constituido por sí mismas la trama de la historia → Postulado falso, ya que tanto los factores abióticos (clima, relieve) como los bióticos (fauna y flora) y hasta los factores humanos (biología, fisiología, psicología) varían. El medio geográfico experimentó variaciones en todos sus componentes:

  • En unos casos, de forma brutal: terremotos, erupciones volcánica…, en otros de forma lenta (hundimientos y alzamientos de suelo, variaciones en los cursos de agua).
  • El sol , el clima y la latitud : facilidad de los viajes vikingos hacia Groenlandia; tendencia climática más favorable que la actual y ello influyó en vegetación, animales y hombre; sucesión de período fresco (hasta 760), calentamiento (1200), Pequeña Edad de Hielo (s. XIII-1350), calentamiento (s. XV).
  • El bosque fue la formación vegetal que cubrió la mayor parte de Occidente: nacido y vigorizado en época fresca y húmeda de la Alta Edad Media, se mantuvo a pesar de las modificaciones posteriores gracias a la conservación de la humedad. En retroceso por fuegos, rebaños e intervenciones urbanas; variación en especies vegetales a lo largo del milenio medieval.
  • La fauna del Occidente medieval también era diferente de la actual, tanto cualitativo como cuantitativamente. El endemismo fue una característica clave (no conejos en las Islas Británicas hasta el s. XIII), alteraciones de especias (la rata negra se multiplicó a partir del s. XIII), especies corrientes en el Medievo y ahora desaparecidas (urus, búfalos), bestias comunes que marcaron la vida de las gentes (capacidad depredadora de osos y lobos).

Las gentes de la Edad Media se servían de ciertas referencias cronológicas. La primera y principal: la luz solar , cuya aparición, plenitud y ocaso marcaban el amanecer, el mediodía y la llegada de la noche (período de pausa y de reposo, era ante todo un tiempo de inmovilidad, en el que las corporaciones de oficios prohíben severamente a sus miembros trabajar por varios motivos, que iban desde el peligro de provocar incendios con las candelas hasta el temor de que al contar los artesanos con una luz insuficiente realizaran obras imperfectas). Junto a esta señal de carácter general, existían medidores creados ex profeso:  El más sencillo era el de las recitaciones. La recitación de cada una de ellas equivalía a un tiempo concreto, que se podía multiplicar cuantas veces se quisiese.  La duración de las candelas también servía para medir el tiempo, especialmente el nocturno. Tanto era así, que se convirtió en sinónimo de fracción de la noche, normalmente dividida en tres velas.  Más sofisticados eran los relojes : los de arena solo servían para cortos espacios de tiempo, mientras que los de sol o los astrolabios exigían determinadas condiciones climáticas (dependencia del sol, en un caso, o de las estrellas, en el otro). Por ello, los más fiables eras los de agua o clepsidras, utilizados desde la Antigüedad y cuyos difusores en Occidente fueron los árabes, que señalaban la hora por el nivel de agua de un recipiente que se iba vaciando gota a gota. Asimismo se produjo una proliferación de menologios (martirologio de los cristianos griegos, mensarios u otro tipo de calendarios agrícolas en iconografía medieval: ordenados por estaciones y meses. El control del tiempo pasa a estar dominado por la Iglesia (calendarios laborales y litúrgicos). Los mensarios (mes a mes) marcaban el tiempo de las labores agrícolas. Siguiendo la costumbre romana, se contaban 12 horas para el día y 12 horas para la noche, aunque la datación real de dichas horas variaba atendiendo a la latitud y a la estación. La principal aplicación de esta idea era la fijación de las horas canónicas que imperaba en el interior de los conventos con el fin de organizar la rutina diaria de los monjes. Prima a la salida del sol, Tercia a media mañana, Sexta a mediodía, Nonas a media tarde, Visperas a la caída del sol, Completas de anochecida, Nocturnas a medianoche, Maitines en las primeras horas del nuevo día y Laudes antes de rayar el alba. Las horas nocturnas dividían este espacio en cuatro vigilias, dos de ellas anteriores a medianoche y dos posteriores. Hay que esperar a la Baja Edad Media para que las campanadas de las iglesias que señalaban el Angelus se extendiesen por los campos vecinos al alba, mediodía y crepúsculo, ejerciendo un papel determinante como elemento guía de la actividad humana. También es en esta época cuando se produce en las ciudades artesanales y mercantiles la gran mutación intelectual: la aparición de las horas iguales, establecidas en relación con los tiempos universales y sancionados por un reloj mecánico de pesas y campanas (introducidos en Europa en el transcurso del s. XIV y rápidamente instalados en las torres de los ayuntamientos de las más importantes ciudades) o poco tiempo después los de pared. Respecto a la liturgia cristiana hay que recordar que perfeccionó su calendario de celebraciones y lo combinó con ritmos astronómicos y diversas reminiscencias pre-cristianas. La ordenación del año litúrgico se establecía a partir de la fiesta de Pascua, que correspondía al domingo siguiente a la luna llena posterior al 21 de marzo, aunque su comienzo se producía el primer domingo de Adviento. Sus hitos principales eran Navidad, Pascua de Resurrección, la Ascensión, Pentecostés y Todos los Santos. Además se imponía el descanso dominical cada 7 días.

 Estos relojes coincidieron con relojes materiales, de arena, que tenían un tañedor encargado de tocar las horas que regían la vida urbana.  Evidencia ciertas resistencias a la innovación técnica del reloj mecánico y a sus múltiples averías o peligros por caída de rayos en los campanarios donde se instalaban.  La implementación de relojes mecánicos públicos responde a una idea de necesidad y de utilidad que lleva a las élites ciudadanas al control del “tiempo” del vecindario. El tiempo ya no es solo atributo divino, pasa a ser una coordenada vital que, como el espacio, puede ser “domesticada” por el hombre. La disciplina horaria para las actividades laborales cotidianas se impone por completo en el siglo XV en el Occidente Europeo, según constatan los estudios de Witold KULA. La necesidad no solo existe en el mundo urbano: Aragón es un ejemplo claro de la extensión de los relojes mecánicos en el medio rural y la inversión de mucho dinero en la compra de estos ingenios y en su mantenimiento. FECHA DEL MES Y DÍA A. Sistema Romano  Kalendas (siempre el primer día de cada mes, “pridie kalendas” es el último día del mes anterior). Llegan hasta el día siguiente del idus (13 o 15 según los meses. Las kalendas de enero están en febrero). La fórmula para su obtención es: nº de días del mes anterior + 2 – fecha del mes anterior (Ejemplo: 13 kalendas de enero es: 31 + 2 – 13 = 20 diciembre).Nonas: el día 7 para los meses de maro, mayo, julio y octubre. El día 5 para el resto de los meses. Pridie nonas es el día 6 o 4 del mes. Hay nonas hasta el día 2 del mes. La fórmula para su cálculo es: día en que comienzan las nonas ese mes + 1 – fecha = fecha del mes dado (Ejemplo: 3 nonas de junio es: 5 + 1 – 3 = 3 de junio).Idus: el día 15 para los meses de marzo, mayo, julio y octubre. El día 13 para el resto de meses. Pridie idus es el 14 o 12 de cada mes. Llegan hasta el 8 o 6 del mes. Siembre hay 8 idus como máximo. La fórmula para su cálculo es: día en que comienzan los idus eses mes + 1 – fecha = fecha del mes dado (Ejemplo: 7 idus de diciembre es: 13 + 1 – 7 = 7 de diciembre). B. Sistemas medievales  Días andados y días por andar (llamado costumbre de Bolonia). Del 1 al 15 son días andados, y del 16 al final del mes son los días por andar. Para calcular los días por andar se restan los días dados al número total de días del mes y se le suma 1 (Ejemplo: 8 días por andar de abril es: 30

- 8 + 1 = 23 de abril). C. Fiestas litúrgicas: Basado en el calendario eclesiástico.

FECHA DEL AÑO

A. La era hispánica  En tierras ibéricas perduró hasta finales del siglo XIV la denominada era hispánica , que establecía el inicio de la datación: 38 años antes del nacimiento de Cristo. Por tanto, consiste restar 38 años a la fecha del documento. B. Año del señor  Natividad: el año comienza el 25 de diciembre. Hay que tener en cuenta las dataciones entre los 25 y 31 de diciembre, que hay que restarles 1 año para reducirla al cómputo actual.  Circuncisión: comienza el año el 1º de enero. Se queda tal como está porque es el mismo cómputo que el actual.  Encarnación: el año comienza el 25 de marzo. Hay dos estilos, el florentino y el pisano.  Para el florentino, entre el 25 de marzo y el 31 de diciembre se corresponde con el cómputo actual, entre el 1º de enero y el 24 de marzo hay que sumarle un año (pues hasta el 25 de marzo no cambia).  Para el estilo pisano es al contrario: del 25 de marzo al 31 de diciembre hay que restarle 1 año, y del 1º de enero al 24 de marzo se mantiene igual. C. Año del pontificado  A partir del Papa Adriano I la cancillería papal comienza a datar la documentación por el año del pontificado, cuyo comienzo es el día de la consagración del papa. Para la documentación entre el día de la elección y la consagración se emplea la siguiente fórmula: “suscepti a nobis apostolatus officii anno I”. D. Año del reinado: Empieza el día en que es coronado rey. E. Era mahometana o Hégira: indica la huida o traslado de Mahoma de La Meca a Medina, ocurrida en el año 622 de la era cristiana, ese es el primer año para su calendario. Para el hombre medieval la Historia tenía un principio y un final. Ésta era la causa de que toda la crónica comenzase por la Creación y que, aunque se detuviese en la época en que escribía el cronista, se sobreentendiese como verdadera conclusión el Juicio Final. En este sentido, el tiempo era continuo y lineal, diferente del tiempo de los filósofos de la Antigüedad; mayoritariamente influidos por el concepto de tiempo circular, en eterno retorno. Este tiempo lineal se hallaba cortado en dos por un punto central: la Encarnación. El destino de los seres humanos era absolutamente diferente según hubiesen vivido a un lado u otro del mismo. En la continuidad de la historia cristiana intervenían diversos factores de periodización, especialmente aquel que calca la distribución del tiempo sobre la semana. Esta vieja teoría judía pasa a la Edad Media a través de San Agustín y de San Isidoro de Sevilla. Por ella, los hombres doctos admitían seis épocas en la Historia del Mundo, entre la Creación y la llegada del Salvador. Persuadidos de vivir en la última época de la historia temporal, no rechazaban la inminencia del fin del mundo, pero no le solían poner fecha.

Los componentes mentales y culturales:  Si atendemos a los componentes mentales y culturales, nos encontramos con la a sociotopografía urbana: asentamientos poblacionales en función del nivel de rentas, dedicación profesional, lugar de origen, adscripción religiosa… Jerarquización del espacio en función de los usos políticos, judiciales y religiosos de los espacios.  Hay que destacar la calle como espacio esencial de sociabilidad, como escenario vital de lo privado y de relacional.  Elemento definitorio de los habitantes  Espacio común disfrutado y mantenido por el vecindario  Escenario de actividades reguladas por los poderes establecidos  Frente a ello tenemos la vivienda, el espacio doméstico, reflejo de esas realidades socioeconómicas y de construcciones mentales:  Esto abarca desde el espacio único a los espacios diferenciados  El ajuar y menaje doméstico como símbolo de distinción social  La casa con significado simbólico de validez legal: el solar nobiliario como elemento esencial del linaje; la inviolable “paz” de la casa y la protección legal ante cualquier violencia realizada contra ella; el fuego del hogar como evidencia de casa habitada y reconocimiento como unidad fiscal. 2.3. EL CONOCIMIENTO DEL MUNDO Dentro del conocimiento del mundo, es imprescindible hablar del simbolismo que cubre la edad media, y para analizar el simbolismo en la Edad Media es imprescindible abordar los mecanismos mentales del hombre medieval, para quien todo el universo es un sistema de símbolos.

  1. En primer lugar, los números : los pares, en la medida que son divisibles y por tanto corruptibles, son el símbolo del mundo creado, terrestre, imperfecto: connotan fácilmente el mal, el pecado y la muerte. Los impares, por el contrario, al ser indivisibles e incorruptibles son símbolos de la perfección; connotan el bien, lo eterno, lo divino. Respecto a su significado, el 1 es imagen de Dios, el 3 evoca a la trinidad, divina o humana (cuerpo, alma, espíritu), y el tiempo sagrado; el 4 representa la trinidad rota por la adjunción de la unidad y simboliza el mundo espacial. La combinación de 4 por 3, del mundo espacial y del tiempo sagrado, da 12, figura del tiempo acabado (doce meses, doce signos del zodíaco...)
  2. Lo mismo sucede con las formas geométricas : el círculo, perfecto, homogéneo, sin principio ni fin, atravesado por planetas y estrellas, en continuo movimiento, representa el cielo y simboliza el tiempo. El cuadrado, figuración del número 4, representa la estabilidad, la partición del espacio. Si se le añade un centro, obtenemos el cinco, símbolo del universo uniendo cielo y tierra, espacio, tiempo y eternidad.
  3. Y otro tanto se puede decir de los colores : los fundamentales son siete y están vinculados a los planetas. El negro se asocia a Saturno y evoca la tristeza, la obscuridad y el mal. El rojo se vincula a Marte y evoca la caridad o la victoria. El blanco está relacionado con la Luna y representa la pureza, franqueza y honradez.

Con respecto al pensamiento mágico, cabe destacar que la magia natural, la astrología y la alquimia también proporcionaron conocimientos secretos y ocultos, sobre todo a partir del siglo XII con la llegada a occidente de la ciencia árabe. Destaca la realización de hechizos con el propósito de influir sobre el carácter y destino generales de una persona, responder a ciertos interrogantes (realización de un viaje, un matrimonio) o bien usados con aplicaciones médicas o en política pues los gobernantes solían recurrir a diversas artes adivinatorias. La magia astral podía ayudar a recuperar el afecto de un amante, ganar los favores del rey, recuperar un bien perdido, infligir enfermedades... Las instrucciones solían ordenar escribir el nombre de la víctima o beneficiario. También prescribían especias y plantas para su fumigación y diversos encantamientos. Si bien la actitud del cristianismo con algunas prácticas mágicas fue ambigua, la condena de la brujería será explicita e inequívoca desde comienzos de la implantación cristiana. En el siglo XIV empiezan a aparecer los procesos por brujería.

3. EL RITMO DE LA EXISTENCIA

La vida social se desarrollaba en una serie de etapas cuya duración e importancia diferían de las actuales, a pesar de su influjo sobre éstas hasta tiempos relativamente recientes. Asimismo, las relaciones humanas generaban mecanismos de cohesión y de rechazo, cuyos principales reflejos en el terreno de las mentalidades eran, respectivamente, la fiesta y la marginación. 3.1. LAS EDADES SOCIALES La doctrina de las seis edades de la historia según La Ciudad de Dios de San Agustín se aplicaba también al ser humano, en su calidad de microcosmos. Esto significaba el establecimiento de una serie de hitos cronológicos, que jalonaban la vida. Así, la infancia duraba hasta los 7 años, edad de la discreción. La adolescencia hasta los 14, momento de la plenitud (viril para empuñar las armas y femenina para la procreación). Los siguientes hitos eran: los 21, momento de la madurez; los 50, comienzo de la vejez; y los 70, época de decrepitud. Tal ordenación mental se veía reforzada por la recepción de determinados sacramentos, la colación de grados profesionales y por algunos requisitos legales de edad. Para su estudio, dichas edades pueden resumirse en tres etapas: la formativa que corresponde a la infancia y juventud; la de plenitud, simboliza en el matrimonio y la constitución de una familia y la de decadencia, establecida en torno a la enfermedad y la muerte. No obstante, esta teoría de las edades tenía una larga y antigua tradición helena. De manera que la duración de la edad se concebía a partir de un cierto número de esquemas (3,4, hasta 7 o 12). La mayor parte de ellos, fueron heredades de la tradición grecorromana, y los cristianos le dan una nueva simbología en camino a la salvación. En la Edad Media coexistieron hasta tres sistemas de cómputo de edades :

  1. Ciclo vital en cuatro etapas : infancia, juventud, madurez y vejez. Era un planteamiento pitagórico vinculado a las cuatro estaciones del año. La ciencia médica optó por esta división y caracterizo con la equivalencia entre hombre y naturaleza las diferentes edades: la niñez era caliente y húmeda; la juventud mantenía el calor pero se iniciaba la sequedad; el adulto era seco y frío; y la vejez era frio y húmeda.
  2. Hipócrates partía del número simbólico 7, las sietes etapas del hombre que concordaban con los 7 planetas.

TEXTO. Carta de Parto de Isabel de la Cavallería (1490). Texto de una carta pública de parto (tamaño del texto que parece la Constitución del 12) de Isabel de Cavalleria, viuda de Pedro de Francia que dio a luz un varón. Estas cartas aparecen cuando las parturientas enviudan estando embarazadas. Normalmente suelen aparecer cuando las parturientas enviudan estando embarazadas. Normalmente eran gentes nobles. Son interesantes porque se preocupan de dejan prueba de la legitimidad de sus hijos para q nadie cuestione su descendencia ni q nadie pueda decir q se valieron de criaturas q no eran suyas para mantener el derecho de viudedad. En este sentido, el notario Domingo Cuerla es muy explícito y narra cómo personalmente procedió a levantar las faldas de la parturienta y las reconoció táctilmente para asegurarse del embarazo. Esta cámara de parto es el espacio de sociabilidad femenina por excelencia, donde tenemos grandes testimonios gracias a las escenas del nacimiento de la virgen María o del postparto. La imagen que vemos es una escena de parto. Parecen escenas de la virgen María, del postparto… Es interesante la importancia de la servidumbre en calidad de nodrizas y criadas. Este grupo de mujeres se agrupan en dos bloques: las que atienden a la parturienta, y las que se ocupan de la criatura recién nacida. Durante el periodo que va del nacimiento hasta los 6 o 7 años , el niño permanecía entre las mujeres, siendo su principal actividad el juego. La gran mayoría de las madres criaba personalmente a los recién nacidos. No obstante, en los siglos finales de la EM esta situación va a conocer un sustancial cambio, debido al desarrollo de dos fenómenos: la generalización de las nodrizas, que permitía la máxima reproducción al no tener que amamantar a sus hijos, y la multiplicación de los abandonos, debido al crecimiento y expansión de las ciudades. La educación de los hijos dependía, esencialmente, de las condiciones sociales dentro de las cuales nacían. El problema profesional lo daba resuelto, generalmente, el mismo hecho del nacimiento: los hijos estaban destinados a ser, casi siempre, lo mismo que habían sido sus padres, salvo que por necesidades familiares se les colocase como aprendices de otros oficios o se les enviase o ganarse la vida como jornaleros en la agricultura o en otro trabajo. Las muchachas trabajaban en casa de sus padres o parientes hasta que les llegaba la hora de casarse, si tenían suerte de encontrar marido. A este compromiso elementa se añadía una ayuda consistente en herramientas, ropa o algo de dinero. Sin embargo en el caso de las mujeres, la mayoría eran educadas en el hogar para su futuro trabajo de ama de casa. De hecho, se va a crear un mundo literario dedicado a las mujeres. La educación estaba dominada no por un caudal común (dejando al margen la formación religiosa, considerada como fundamental) sino por una orientación profesional. Desde los 8 - 9 años muchos de ellos comenzaban a aprender un oficio. Las niñas eran educadas generalmente en el ámbito doméstico. Sin embargo, un cierto número de ellas (destinadas a la vida religiosa, huérfanas, procedentes de familias numerosas o ricas) eran formadas en conventos. En el sector artesanal , la enseñanza estaba regulada por contratos de aprendizaje. La duración de los mismos variaba de acuerdo con la mayor o menor especialización del oficio, situándose la media en torno a los 4 años. La función del aprendiz era servir al maestro, y este proporcionarle un sustento de comida, cama, vestiduras…

al finalizar el contrato de aprendizaje se le faba u ayuda consistente en herramientas, ropas, dinero… sin embargo, en el caso de las mujeres eran educadas en el hogar: aprovisionamiento familia, remedios, ajuar, huerto… Tal cumulo de saberes darán lugar en la Baja edad a un género literario llamado Libros de mujeres. Esta educación varía desde los estamentos nobiliarios, donde comienzan estudios cerca de los 7 años, donde el capellán de los padres le enseñaba a leer y, además, unos años después, comenzaban la preparación militar. Después lo más normal era que se trasladaran a la corte un príncipe en una sociedad refinada, con el coronario final que era ser armado caballero, ceremonia que tenía mucho contenido simbólico. La educación se basaba en aprender la lengua vulgar, saber las reglas de cálculo y tener nociones de escritura. Junto a la educación profesional, subsistió una cierta formación escolar, en casa o en las escuelas (primero eclesiásticas, luego municipales). Normalmente la educación estaba basada en aprender la lengua vulgar, llegar a saber las reglas de cálculo elementales e incluso ciertas nociones de escritura. Esta educación varía en caso de las esferas más altas, que solían comenzar los estudios en torno a los siete años cuando el capellán o un hayo les enseñaba a leer. Y unos años después empezaban la preparación militar, y a los 14-15 años se solían trasladar a la corte de un príncipe donde se completaba su educación refinada y cortesana, con el corolario final que era el ser caballero. La infancia suele ser la gran ausente de todas fuentes medievales, y cuando aparece es de manera anecdótica o personificada en la figura de cristo niño. En cualquier caso, las principales fuentes son la iconografía que aparecen como adultos en pequeñito; y las disposiciones forales municipales dan alguna pincelada acerca de esta etapa vital. Problemática : La propia indefinición del término de infancia y la infancia que suele ser la gran ausente de todas las fuentes medievales y cuando aparece lo hace de manera anecdótica o personificada en Jesús niño. Las principales fuentes siguen siendo la iconografía y las disposiciones forales dan una pincelada acerca de esta etapa vital. MATRIMONIO Y FAMILIA La plenitud de la vida venía marcada por la edad en que hombres y mujeres podían contraer matrimonio y fundar una familia. Esta definición admitía dos formulaciones, una legal y otra práctica , no siempre concordantes. Durante la Alta Edad Media las fuentes presentan a contrayentes de similar edad y de cierta madurez; en el periodo central del Medievo se produce un cambio, ya que muchachas apenas adolescentes eran entregadas en matrimonio a maridos de bastante más edad. La aristocracia y patriciado urbano solían casar a sus mujeres a edad temprana, apenas alcanzaba la pubertad, entre 12 y 13 años; frente a las clases populares cuya edad no sobrepasaba los 17 o 18. El alcance del matrimonio en la constitución del grupo familiar variaba según la época y el estamento. En los siglos altomedievales la familia amplia era la única realidad social; mientras que en los siglos XII y XIII se asiste al triunfo de la familia corta o conyugal (tamaño medio en torno a 4 personas) por razones demográficas, técnicas, religiosas y políticas. Señora con niño delante de chimenea (1433-1435)

ENFERMEDAD Y MUERTE

Antes de hablar del final de la vida, conviene recordar que la enfermedad y la muerte no son privativas de una edad, aunque tienden a concentrarse en la última de ellas. Por otra parte, la edad media no conoció el concepto de vejez imperante en la actualidad. Las personas mayores ejercían, salvo imposibilidad física, todas sus actividades hasta la muerte. Atendiendo a una clasificación no estrictamente médica, el primer grupo de las enfermedades medievales taba relacionado con problemas carenciales , como la tuberculosis. Por la misma causa eran abundantes las malformaciones : ciegos, lisiados, jorobados, cojos, paralíticos, aquejados de bocio… Seguidamente las repercusiones sobre la piel eran otras de las dolencias comunes: la lepra, los abscesos, las gangrenas, la sarna, las ulceras, los tumores, los chancros, el eczema. Los males de tipo nervioso : la epilepsia, el mal de San vito (combatido con frenéticas danzas), y la locura. Por último, hay que considerar las innumerables enfermedades de la infancia , que tantos patronos se encargaban de aliviar convulsiones, curadas por San Cornelio y San Giles; el raquitismo que remediaban San Fermín y San Macario; los cólicos encomendados a San Agapito y San Ciro; y un largo etcétera. Ante este cumulo de dificultades, un primer medio de defensa era la actitud moral. En este sentido, se desarrolló el culto al Cristo doloroso, especialmente en la Baja Edad Media (las manifestaciones de este espíritu son múltiples, viacrucis, símbolos de la pasión…) Por su parte los sanos debían de superar la aversión hacia las lacras de la enfermedad y ejercer la caridad con los enfermos. La mayor manifestación de este espíritu fraterno era la creación de hospitales, promovidos y administrados por parroquias, cofradías o particulares. Después de la aparición de los monasterios urbanos surgen las primeas casas de la caridad, pero también se van creado otras instituciones más específicas (los senodoquios para peregrinos, orfanotropios para huérfanos…). Esta diversidad de enfermedades y su contagio tenían un reflejo en la iconografía cristiana de la época. En cuanto a la práctica médica estaba el físico (primer médico al que acudir que se dedicaba a cura dolencias, mirando a través de los orines); cirujano (minusvalorado por creer que era un oficio mecánico) y por último el barbero (era especialista en sangrías y en cirugía menos). También están los alquimistas, los curanderos, las asistentas en partos… No obstante toda esta diversa tipología de enfermedades tenía una iconografía de la época como el de Lázaro o San Roque, que muestra las secuelas de la peste bubónica. PREPARACIÓN PARA LA MUERTE La preparación para la muerte era una actividad eminentemente religiosa , cuyo primer acto era la redacción del testamento. Este documento era considerado, ante todo, el medio para reparar las faltas que pudiesen comprometer la salvación eterna. Tal propósito se cumplía con mandas para pagar deudas y con limosnas para compensar faltas espirituales o ganar gracias para sí y para otras personas.

El testamento también solía incorporar lo relativo a la sepultura. La misma se efectuaba en el interior de las iglesias o en los cementerios anexos a ellas, atendiendo a razones de devoción, de agrupamiento familiar y sobre todo de posibilidades económicas. El acompañamiento a la sepultura podía hacerse por la cofradía a la que perteneciese el difundo o por clérigos contratados al efecto. El entierro solía realizarse con el hábito de la orden religiosa o militar con el que se había elegido morir. Cuando se acercaba el momento de la muerte, se administraban al moribundo los últimos sacramentos. Esta práctica se veía entorpecida (especialmente en el caso de la extremaunción), por razones psicológicas y por el temor a limitaciones en la vida marital y en el estatuto jurídico. Cuando el enfermo se encontraba consciente, recitaba el credo y sostenía un cirio, como símbolos de la fe. A menudo, por imitación de prácticas monásticas se depositaba al enfermo en el suelo sobre una cruz de ceniza o en un lecho de paja. Tras el fallecimiento, se lavaba y vestía el cuerpo del difunto. Esta labor se confiaba a personas caritativas y a vecinos, excluyéndose en lo posible a familiares directos. Para el enterramiento el cadáver era conducido en unas parihuelas o en un cajón descubierto normalmente de uso comunal. El cuerpo amortajado solía inhumarse directamente en la tierra, aunque también se podía hacer en ataúdes de madera o plomo. El recorrido al cementerio era un auténtico teatro de la muerte con colores, antorchas… la cabecera del sepulcro era la parte preeminente del entierro. Como la capacidad era limitada dentro de iglesias y cementerios, se trasladaban los restos más antiguos a osarios. En la época bajomedieval se crean los manuales del buen morir para preparar a los moribundos a la muerte. 3.2. SOLIDARIDADES Y RECHAZOS LA SOCIABILIDAD: FIESTAS Y PASATIEMPOS La fiesta medieval no se reducía a un momento de ocio. Tenía otras funciones, que ayudan a comprender el sistema social de la época. Era, en primer lugar, la expresión del tiempo extraordinario o sagrado, durante el cual se recrean las condiciones adámicas de la existencia: vivir sin trabajar. Ofrecía además la posibilidad de reforzar solidaridades de grupo, sin dejar de marcar preeminencia o jerarquías (relaciones de poder). Y transmitía formas colectivas de pensamiento por medio de la simbología implícita en su representación. Las fiestas de carácter general, que afectaban al conjunto de la población, pueden agruparse en dos: 1) las de ciclo anual, que venía marcado por el calendario natural y eclesiástico; 2) las de índole extraordinaria, que responden a relevantes acontecimientos políticos. Las fiestas del calendario establecían un orden pasional a lo largo del año. El mismo comenzaba en Otoño- Invierno y su primera manifestación era la conmemoración de los antepasados, en su doble versión de Todos los Santos y los Fieles Difuntos (1 y 2 de noviembre). Seguía después la fiesta de San Martín (11 de noviembre), que marcaba la preparación para el invierno, con la matanza del cerdo y la apertura de las bodegas. La adaptación a la cultura cristiana de antiguas tradiciones en torno al solsticio de invierno produjo la celebración del nacimiento de Cristo entre el 25 de diciembre, día de Navidad y el 6 de enero, fiesta de la Epifanía. Oficio de difuntos. Libro de Horas según el uso de Roma