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Asignatura: Historia general de la comunicacion social, Profesor: , Carrera: Comunicación Audiovisual, Universidad: UPV-EHU
Tipo: Apuntes
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OAsa Briggs y Peter Burke, 2002 CHle esta edición: Santillana Ediciones Generales, S. L., 2002 Torrelaguna, 60. 28043 Madrid Teléfono 91 744 90 60 Telefax 91 744 92 24 WW\-·.taurus.santillana.es
Diseño de cubierta: Pep Carrió y Sonia Sánchez
Esta obra ha sido publicada con la ayuda de la Dirección General del libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
ISBNo 84-306-0479-D Dep. Legalo M-31.061- Printed in Spain- Impreso en España
Queda prohibida, salvo C'Xccpción pl"-ista en la ley, cualquier forma de reproducción. distribución, COIDunicación pública y tr,msfonnación de ota obra sin contar con autorización de los tirulares de propiedad intelectual. la infracción de los derechos mencionados � SCT constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (.-u. 270 � sgts. Código Penal)
E 1 propósito de este libro -sobre un tema tan amplio y en constante expansión- es mostrar la pertinencia del pasado en el presente me diante la introducción de la historia en el estudio de los medios de co municación y éstos en la historia. Nuestra elección personal del medio refleja un optimismo cualificado en el futuro del libro, que creemos que continuará conviviendo con formas nuevas de comunicación en una nueva división del trabajo entre los medios, como ocurrió con los manuscritos en la era de la imprenta. En lo que concierne a nuestra división del trabajo, Peter Burke es
los 4-8. Pero ambos autores unieron sus fuerzas para revisar el texto en reuniones regulares en diferentes locales, de King's Cross Station al Claridge, y mediante el contacto telefónico permanente. Quizás a los historiadores del siglo XXI les agrade saber que el texto fue redactado en parte a mano y en parte en ordenador por dos académicos cuya re sistencia a conducir automóviles y a utilizar el correo electrónico no es en absoluto incompatible con el interés por el cambio tecnológico y social tanto del presente y el futuro como del pasado. Nos gustaría dar las gracias a Amleto Lorenzini por haber sido el primero en ponernos a trabajar juntos en un proyecto sobre la histo ria de la comunicación, y aJohn Thompson por encargarnos el presen te volumen. Además, Asa Briggs agradece a Pat Spencer su colaboración como secretaria, y Peter Burke aJoad Raymond por sus comentarios a un borrador del capítulo tercero.
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DE GUTENBERG A 1:-.TERNET
peñó la prensa en la Revolución Norteamericana. Dada la vasta exten sión del Nuevo Mundo, la construcción de las líneas férreas fue en América más necesaria aún que en Europa. El auge de la alfabetiza ción popular fue importante por razones políticas y culturales, como recuerdan a los turistas que visitan fábricas tabacaleras cubanas los púlpitos desde donde era costumbre que un trabajador leyera para los demás. El auge de la telenovela' en México y Brasil y la exportación de muchos de esos seriales a otros países, incluso a España, ilustra la contribución de los nuevos medios a una cultura global. Sin duda, cualquier intento de escribir una historia que incluya el presente, como en nuestro caso, resulta interminable. El cambio tec nológico se produce cada vez más rápidamente y cualquier exposi ción corre el riesgo de quedar superada por los acontecimientos. Por ejemplo, este libro ya estaba en proceso de producción cuando tuvie ron lugar los trágicos sucesos delll de septiembre. Es probable que nadie que haya visto por televisión la destrucción de las torres geme las olvide jamás esas imágenes, y es probable que a los responsables del ataque les interesara más el impacto directo en los millones de es pectadores que en las víctimas directas. Mientras escribo, la búsqueda de una prueba de la responsabilidad de Osama ben Laden en el ata que se centra en un video, que es otro medio de comunicación de fi nales del siglo xx. Los acontecimientos del 11 de septiembre fueron nuevos, inesperados y devastadores, pero su demostración del papel decisivo de los medios en nuestra percepción del mundo del presen te ofrece muchos paralelismos.
*En castellano en el original.
S@lo en los años veinte del siglo XX -de acuerdo con el Oxford En
municación y una generación después, en la década de los cincuen ta, de una «revolución de las comunicaciones>,, pero el interés por los medios de comunicación es mucho más antiguo. La retórica, que es el estudio del arte de la comunicación oral y escrita, se tomó muy en se rio en la antigüedad grecorromana y se estudió en el medievo y con mayor entusiasmo en el Renacimiento. Todavía en los siglos XVIII y XIX se consideraba con seriedad la retó
apareció el concepto de «opinión pública», mientras que la preocupa ción por las «masas» se hizo visible a comienzos del XIX, en el momento
hacer que la gente tomara en cuenta a otros lectores.
mundiales, el interés de los estudiosos se dirigió a la propaganda. Más recientemente, ciertos teóricos ambiciosos, del antropólogo francés Claude Lévi-Strauss al sociólogo alemán Niklas Luhmann, han exten dido más aún el concepto de «Comunicación». Lévi-Strauss escribió s bre el intercambio de bienes y de mujeres, mientras que Luhmann lo
tores, ¿hay algo en el mundo que no sea comunicación? Esta historia, por otro lado, se limitará a la comunicación de información y de ideas en palabras e imágenes por medio del habla, la escritura, la prensa, la radio, la televisión y, en los últimos tiempos, internet. Es significativo que precisamente en la era de la radio los estudi sos empezaran a reconocer la impor_tancia de la comunicación oral en la antigua Grecia y en la Edad Media/El comienzo de la era de la tele-
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AsA 8RIGGS Y PETER 8URKE
Figura l. Tintoretto, San Marcos rescatando a un esclavo, 1548.
laba «El vientre de la bestia••. El papel de la prensa y el de los periodistas que se ganan la vida con ella han sido siempre muy controvertidos!la
«amarillismo;,¡ A pesar de todas esas continuidades, este libro se centrará en los cambios que se han producido en los medip$. En la presentación de tales cambios intentará evitar dos peligros: la afirmación de que todo' ha ido a peor y la suposición de que ha habido progreso continuó: Debe rechazarse la implicación de que las tendencias se han movido en una sola dirección, por elocuentes y distinguidos que sean en sus respectivos campos los autores que creen en ello. Así, el historiador
( !970) , acentúa la contribución de la alfabetización a la industriali zación y al «progreso)) y a la «civilización))' y sugiere que la «alfabe tización extendida entraña [... ] un enfoque más racional y más sensible de la vida». A este respecto, la obra de Cipolla es represen tativa de la fe en la «modernización)) ' característica de mediados
DE GLTENBERG A INTERNET
DE GUTENBERG A INTERNET
en el cual operan, junto con los mensajes que comunican. Y más difí ciles de separar son los efectos a largo plazo, especialmente las con secuencias no intencionales y a veces sorprendentes del uso de un medio de comunicación antes que otro, incluso con la ventaja de la mirada retrospectiva. En verdad, que «efecto» sea el término correcto, dada su implicación de una relación unilateral de causa a efecto, es en sí mismo un tema de controversia. Ya en el siglo XIX se usaba el térmi no «red». El libro se centra en el Occidente moderno a partir de finales del si
a pesar de la importancia que suele atribuirse ajohann Gutenberg
viembre de 1999), no hay un corte claro o punto cero a partir del cual comience esta historia, de modo que a veces habrá que hacer breves referencias al mundo antiguo y al medieval. En aquellos días, las co municaciones no eran inmediatas, pero ya llegaban a todos los rinco- nes del mundo conocido.
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En el siglo XX, el canadiense Harold Innis fue uno de los diversos estudiosos que advirtieron la importancia de los medios en el mundo antiguo. Con formación de economista, se hizo famoso por la «teoría de las materias primas» del desarrollo canadiense, en la que observaba el predominio sucesivo del comercio en pieles, la pesca y el papel, así como los efectos de estos ciclos en la sociedad canadiense. «Cada ma teria prima dejó su impronta, y todo paso al predominio de una nueva produjo invariablemente un periodo de crisis». El estudio del papel le llevó a la historia del periodismo, mientras que el de Canadá, donde las comunicaciones influyeron profundamente en el desarrollo políti
tiva de los imperios y sus respectivos medios de comunicación, desde
tians (1950), Innis sostiene, por ejemplo, que el Imperio asirio fue pi nero en la construcción de autopistas y se decía que desde cualquier sitio era posible enviar un mens<Ye al centro y tener la respuesta en el plazo máximo de una semana. Como buen historiador económico, cuando Innis habla de «me dios» se refiere a los materiales que se empleaban para la comunicación y opone sustancias relativamente duráderas como el pergamino, la ar cilla y la piedra, a productos relativamente efímeros como el papiro y el papel (las secciones sobre las llamadas «eras» del vapor y la electrici dad subrayarán en capítulos posteriores de este libro la opinión de Innis sobre los medios materiales de comunicación). Luego Innis sugirió que
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AsA BRICGS Y f>ETER BURKE
el uso de materiales más pesados, como en el caso de Asiria, produjo una inclinación cultural al tiempo y las organizaciones religiosas, mien tras que el uso de materiales más ligeros, fáciles de transportar con ra pidez a grandes distancias, produjo una inclinación al espacio y a las organizaciones políticas. Parte de la historia más antigua de Innis es dé bil y algunos de sus conceptos están mal definidos, pero las ideas que expuso, así como la amplitud de su enfoque comparativo, han sido estí mulo y motivo de inspiración para quienes trabajaron en este campo con posterioridad. Es de esperar que los historiadores futuros anali cen las consecuencias del uso del plástico y el cable de la misma mane ra en que Innis lo hizo respecto de la piedra y el papiro. Otro concepto central en la teoría pionera de Innis fue la idea de que cada medio de comunicación tiende a crear un peligroso mono polio de conocimiento. Antes de decidir que sería economista, Innis pensó seriamente en hacerse pastor baptista. El interés del economis ta por la competencia, en este caso competencia entre medios de comu nicación, iba unido a la crítica del protestante radical al sacerdocio. En efecto, decía que el monopolio intelectual de los monjes medievales, basado en el pergamino, fue socavado por el papel y la imprenta, así como el «poder monopolista sobre la escritura» que ejercían los sacer dotes egipcios en la era de los jeroglíficos se vio subvertido por los griegos y su alfabeto. Sin embargo, en el caso de la Grecia antigua, Innis enfatizó más el habla que el alfabeto. En sus palabras, «la civilización griega fue un reflejo del poder de la palabra hablada». A este respecto seguía la opinión de un colega de Toronto, Eric Havelock (1903-1988), cuyo
sicos. En ésta, lo mismo que en otras culturas orales, las canciones y los relatos se transmitían de manera fluida, no fija, y la creación era colectiva en el sentido en que los rapsodas y los narradores de histo rias adoptaban y adaptaban continua y recíprocamente temas y fra ses. Es lo que hacen hoy los intelectuales, aunque el plagio sea un de lito y nuestras concepciones de propiedad intelectual requieran el reconocimiento de la fuente del material utilizado, al menos en nota bibliográfica. Al clarificar el proceso de creación, Milman Parry (1900-1935) , pro fesor de Harvard, sostuvo que la Ilíada y la Odisea-aunque sólo sobre vivieron hasta nuestros días merced a su transcripción escrita- fueron poemas orales esencialmente improvisados. Para probar esta teoría, Parry realizó un trab.Yo de campo durante los años treinta en la Yu goslavia rural (como era ese país a la sazón) y registró actuaciones de poetas narrativos en un magnetófono de alambre (antecesor del de cin ta). Luego analizó las fórmulas recurrentes (frases hechas como «mar
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«iconografía» habría de pasar a la alta cultura y más tarde a la popular, donde el «Ícono» se refiere a una celebridad secular como Madonna, la cantante pop de tan apropiado nombre. Los iconos de Bizancio podían verse tanto en los hogares y las calles como en las iglesias, donde se exhibían en la iconostasis, que eran las puertas que separaban el santuario de los legos. En las iglesias catoli cas romanas no existía esa separación. En ambaii confesiones, el sim bolismo era un rasgo del arte religioso y de los mensajes que vehicula ba, pero en Bizancio, a diferencia de Occidente hasta la Reforma, se rechazaba la enseñanza por medio de la cultura visual y cada tanto las imágenes eran objeto de ataques porque las consideraban ídolos, has ta que fueron destruidas por los iconoclastas, movimiento que llegó a su apogeo en el año 726. El islam prohibió el uso de la figura humana en el arte religioso, como el judaísmo, de modo que mezquitas y sinagogas presentan un aspecto muy distinto del de las iglesias cristianas. No obstante, a partir
to con aves y animales en los manuscritos iluminados que florecieron bajo el Imperio otomano y la India mongola. Ilustraban una historia o una fábula. El ejemplo occidental más famoso de este tipo de ilustra ción es un bordado, el Tapiz deBayeux (c. 1 100) , pieza de unos siete me-
DE GLTEN6ERG A INTER....,ET
tros de largo que describe con gran vivacidad la conquista normanda de Inglaterra en 1066, representación narrativa que, en lo tocante a sus técnicas y efectos, se ha comparado a veces con un filme. En las catedrales medievales, las imágenes labradas en madera, pie dra, bronce o representadas en las vidrieras constituían un poderoso sistema de comunicación. En su novela Nuestra Señora de París (1832) , Victor Hugo describía l a Catedral y el libro como dos sistemas rivales: «éste matará a aquélla». En realidad, ambos sistemas coexistieron e
manuscritos y la imprenta. «En la Edad Media --de acuerdo con el hi toriador francés del arte Émile Mal e (1862-1954)- el arte era didácti co. La gente aprendía de las imágenes «todo lo que era necesario que
gión, los ejemplos de los santos, la jerarquía de las virtudes, la variedad
drieras de las iglesias o mediante las estatuas del pórtico». Otro medio de comunicación medieval a tener en cuenta era �1 ri tual. La importancia de los rituales públicos en Europa, incluso los rituales de fiestas, durante los mil años que van del 500 al 1500, se ha explicado (con agudeza pero inadecúadamente) por la baja tasa de al
Isabel II de Inglaterra.
, considerado culturas esencialmente orales. La predicación era un me
llenara con lectores medievales el salón de lectura de (digamos) la Bi
llo sería insoportable. Los relatos medievales eran literalmente escu chados mientras alguien los leía en voz alta. Es lo que sucedía con todo tipo de poemas, tanto monásticos como seculares. La saga islande-
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co, ¿favorecen la democracia o la dictadura? La era de la radio no sólo
que no se usaba en el siglo XIX, logró la inmediatez, como ya sabían los
muy diferentes, como Marshall McLuhan y su discípulo Walter Ong, cuya obra más conocida es Orality and Literacy (1982)_ El primero lo
ser sacerdote e intelectual. En La galaxia Gutenherg: gñusis del homo ty
dios de comunicación: las extensiones del ser humano (1996), y otras obras, McLuhan, tras la huella de sus colegas de Toronto Innis y Havelock,
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AsA BRIGGS Y PETER BURKE
recientemente, el psicólogo David Olson, otro canadienSe, acuñó en El mundo so/n-e papel ( 1998), la expresión «mente alfabetizada, para re sumir los cambios que las prácticas de lectura y escritura han produci do -es lo que él sostiene- en nuestra manera de pensar acerca de la lengua, la mente y el mundo, desde el surgimiento de la subjetividad hasta la imagen del mundo corno un libro. Ong, más interesado en el contexto, reconoció su deuda para con esta escuela de teoría de los medios de Toronto (el nombre, corno el de la escuela de Fráncfort, es un recordatorio de la continuada impor tancia de las ciudades en la corn unicación académica). Enfatizó las di ferencias de mentalidad entre culturas orales y las culturas quirográfi cas o «culturas con escritura», distinguió entre «pensamiento de base oral [... ] y el pensamiento de base quirográfica, de base tipográfica y de base electrónica,, y observó, por ejemplo, el papel de la escritura en la ••descontextualización, de ideas, en otras palabras, en sacarlas de las situaciones cara a cara en las que se las formulara originariamente, a fin de aplicarlas en otro sitio.
. El antropólogo Jack Goody ha analizado tanto las consecuencias sociales corno las psicológicas de la alfabetización de una manera pa ralela a la exposición de Ong. En La domesticación del pensamiento sal vaje ( 1985), sobre la base de un análisis de listas escritas en el antiguo Oriente Próximo, por ejemplo, Goody enfatizó la reorganización o la reclasificación de la información, otra forma de descontextualización que la escritura hizo posible. Inspirándose en su propio trabajo de campo en el África occidental, ha observado la tendencia de las cultu ras orales a lo que él llama «amnesia estructural», en otras palabras, el olvido del pasado, o más exactamente, el recuerdo del pasado corno si fuera semejante al presente. La permanencia de los registros escritos, por otro lado, actúa como obstáculo en este tipo de amnesia y estimu
sistema oral es más fluido y flexible; el escrito, más fijo. Otros analistas han emitido juicios más generales acerca de las consecuencias de la al fabetización como condición para el surgimiento del pensamiento abstracto y crítico (por no hablar de empatía y racionalidad). Estas afirmaciones acerca de las consecuencias de la alfabetización han sido discutidas sobre todo por el antropólogo británico Brian Street. En Literacy in Theary andPractice (1984) , Street no sólo critica la idea de la alfabetización como «gran divisoria de aguas,, sino también lo que él llama «modelo autónomo» de alfabetización como «tecnología neu
bio, propuso un modelo de alfabetizaciones en plural, que enfatizaba el contexto social de prácticas tales como la lectura y la escritura y el papel activo de la gente corriente que se vale de la alfabetización. To-