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Asignatura: Evolucion de la Informacion en los Medios Audiovisuales, Profesor: Alfonso Diez Sáez, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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De Gutenberg a Internet: una historia social de los medios de comunicación Felipe Sahagún Actualmente asistimos a continuas revoluciones tecnológicas que son vistas por gran parte de la sociedad como una forma de progresar y de alcanzar un futuro tecnológico que cada vez vemos más cerca. Un futuro en el que humanos y máquinas pueden convivir perfectamente y en el que las segundas se encargan de realizar ciertas tareas que el ser humano ya no pretende. A pesar de contar con electrodomésticos, máquinas de bricolaje, tractores, ordenadores que facilitan la comunicación o smartphones , siempre queremos más. Intentamos que los electrodomésticos funcionen sin tener que vigilarlos, o que los tractores sieguen solos el campo, que el ordenador escriba sin teclear… Es decir, queremos convertir las máquinas en una especie de ser humano 2.0, una especie que trabaje por nosotros para hacernos la vida más cómoda.
En este modelo de revolución y en otros tantos a lo largo de la historia, ya sean de carácter bélico, reivindicativo, cultural y artístico, siempre asistimos a la división de la sociedad: el grupo de los que apoyan la revolución y de los detractores; en el caso de una revolución reivindicativa como puede ser la Revolución Francesa, se dividió la sociedad en aquellos y aquellas que querían alcanzar una serie de derechos igualitarios y otro grupo que quería mantener sus privilegios a costa de la desgracia y la miseria del primer grupo.
Si nos centramos en el modelo de la revolución de la comunicación, también vemos que hay una división entre los escépticos, que opinan que, pese a la capacidad de crecimiento y de producir noticias, se publica cada vez menos y sólo una parte de lo que en realidad ocurre. Es decir, que no creen en la revolución informativa porque alegan que los altos mandos de los medios de comunicación sólo nos muestran una realidad completamente desdibujada. Por otro lado encontramos a los que opinan que esta revolución tecnológica es positiva para el avance colectivo de la sociedad e individual de cada ser humano. Dentro de este grupo hay otra subdivisión que dejaría en tres los grupos favorables a dicha revolución: periodistas, diplomáticos y militares.
En primer lugar, la profesión de los periodistas se ha ido facilitando con el paso del tiempo a medida que avanzaba la revolución tecnológica. Actualmente, es mucho más fácil adquirir información para elaborar una noticia. Además, cuando se trata de enviar artículos o tomar notas ya no necesitamos una agenda llena de notas y tachones (que también), sino un ordenador gracias al cual se puede enviar rápidamente el artículo
a la redacción para que esta lo publique de inmediato y, en el caso de una entrevista o de su posterior transcripción, nos basta con una grabadora o una cámara para poder recoger todas las declaraciones del entrevistado.
Gracias a la revolución tecnológica, los medios de comunicación se han constituido como instrumentos de mediación, compensación e información entre los distintos actores de una sociedad industrial. Los medios de comunicación no son nadie sin su ejército de periodistas, luego los periodistas se han convertido en protagonistas principales de la película que conforma nuestra sociedad actual. El aumento de corresponsales, de agencias informativas con sedes en otros países, la agilización de las redes sociales… Todo ello ha favorecido al periodismo en ese marco de relaciones internacionales del que hemos hablado y de la facilidad para intercambiar informaciones. Sin embargo, nos encontramos también ante un problema. Actualmente prima la rapidez a la calidad y en numerosas ocasiones se puede caer en el ejercicio del error informativo por querer ser los primeros en dar x exclusiva.
Con todo y a pesar de ello, hemos dicho que el periodismo se ha visto favorecido gracias a la revolución tecnológica. Por ello, hay que dar las gracias a Gutenberg por inventar ese producto denominado imprenta que supuso un antes y un después en la era comunicativa.
El caso de los diplomáticos está íntimamente relacionado con el de los periodistas. Las organizaciones internacionales como la ONU, la OTAN, la Unión Europea, las ONG o los Estados se han visto enormemente favorecidos por la rapidez de los avances en tecnología. En un mundo interconectado (atrás quedó la Línea Roja que conectaba la Casablanca con el Kremlin ruso), la necesidad de intercambiar información con fluidez y rapidez ha obligado a los actores internacionales a acudir a los servicios proporcionados por Internet. Esto revaloriza, además, los sistemas de obtención de información y de comunicación entre los actores internacionales, ya sean políticos, comerciales, sociales, culturales, económicos…
Hemos iniciado estos párrafos introduciendo la estrecha relación entre periodismo y diplomacia internacional. ¿Por qué? Porque en un mundo de redes, los periodistas, que son quienes tienen la obligación de dar la noticia, están dejando de ser los mediadores sociales que informaban desde, se supone, la veracidad, para convertirse en profesionales de la información totalmente desvinculados del código deontológico y ético de la profesión. La facilidad con la que los gobiernos de las naciones y las
Como conclusión general a este primer punto, diríamos que nada es completamente bueno y tampoco malo. Simplemente depende del uso que le demos. En el caso de la revolución tecnológica actual a la que alude Sahagún en el libro, observamos que estos tres grupos promotores de la revolución tecnológica se encuentran ante problemas ocasionados precisamente por esa misma revolución tecnológica. Está en la mano del ser humano qué uso darle a estos avances. Si no, nos acordaríamos, y mucho, de la famosa frase de Albert Einstein: “ Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas ”.
En este apartado se presentan los viejos y los nuevos medios de comunicación. Aunque un televisor sigue siendo un televisor, una radio, una radio o un teléfono, un teléfono, es evidente que, como ya se ha dicho en la introducción, los avances tecnológicos de ahora van extremadamente rápido. No hemos terminado de “saborear” la aparición de un nuevo teléfono cuando ya estamos viendo en un televisor (de plasma por cierto), un anuncio sobre el siguiente modelo de ese teléfono que nos acabamos de comprar.
La información también se ha visto supeditada a este avance sin precedentes de la tecnología. El exceso de dispositivos mediante los cuáles podemos consumir información hace que sea muy difícil decantarse por uno en concreto. Actualmente podemos estar viendo las noticias en el televisor mientras leemos en la edición digital de un periódico otra noticia distinta. No contentos con eso, abrimos de vez en cuando Twitter para echar un vistazo a lo que está ocurriendo en tiempo real en el resto del mundo. Es decir, que hasta a un consumidor impulsivo de información se le complicaría la capacidad de digerir tantos datos y tantos hechos en un corto espacio de tiempo. Ante este panorama se produce cierta sensación de incertidumbre.
La información que consumimos procede, en un 70% de los casos, de fuentes oficiales. Los medios de comunicación que empleamos tienen también cada uno una parte de la tarta informativa.
La televisión nos ofrece el 70% de la información. Sin embargo, el panorama actual entiende la televisión como un medio de entretenimiento, por lo que solamente hay espacios de unos 20- 25 minutos reservados a la emisión de la actualidad de interés acontecida a lo largo de la jornada. Paradójicamente, el aumento de cadenas y la
armonía de convivencia entre canales públicos y privados no han hecho que mejore la calidad de esa información. Al contrario, casi ha empeorado.
La radio ha pasado ya a un segundo plano. Exceptuando programas concretos dirigidos por presentadores concretos, la radio ha dejado de ser uno de los principales medios para consumir información, quedando reducida a una serie de cuñas publicitarias que comen y fagocitan el espacio informativo de los programas.
El caso de los periódicos es aún más turbio. En un mundo digital y virtual, está por saber cuál va a ser el futuro de la edición en papel de los periódicos. Sí es cierto que hemos (y han) aprendido a convivir con las ediciones en papel y digitales. Lo que también es cierto es que la mayoría de los que consumen información escrita, lo hacen a través de tablets , smartphones u otro tipo de dispositivos tecnológicos. He aquí de nuevo la influencia de la revolución tecnológica. Como en cualquier ámbito, habrá a quién le guste más la edición papel que la digital y viceversa. Al fin y al cabo, la riqueza reside en la diversidad.
Por últimos, las comunicaciones a través de Internet. Esta gran red social que es capaz de conectar a dos personas situadas en polos opuestos del planeta, se ha convertido en la principal fuente de información para gran parte de la sociedad. Ha llegado a superar en pocos años a los medios tradicionales. El avance tecnológico actual está conduciendo hacia la progresiva integración de los medios, que hará más difícil distinguir entre prensa, radio, televisión y redes sociales, en una red informativa y comunicativa común: Internet.
En conclusión, el mundo virtual que nos ha tocado vivir ha iniciado una revolución comunicativa que abre unas posibilidades enormes de acceso y consumo de datos y hechos en tiempo real. La digitalización de la tecnología, la mejora de las redes inalámbricas, de la calidad de señal, permiten individualizar y agilizar la información a gusto del consumidor. Hay aplicaciones, como Pocket , cuya función es seleccionar la información que más te atraiga para poder leerla cuando puedas.
Internet ha ayudado a la comunicación mundial. La facilidad con la que podemos dejar mensajes es Internet es pasmosa, y más aún lo es la rapidez con la que queda registrado el comentario para que pueda leerlo una persona que vive a miles de kilómetros de nosotros. Valiéndose de apartaos como el ordenador, las tablets o los smartphones , Internet se ha convertido ya en una parte esencial de nuestro cuerpo.
Los medios de comunicación internacional son aquellos cuya información traspasa las fronteras de su país. Entre estos medios están las agencias internacionales como Associated Press (AP), Reuters o Agence France Press (AFP). Estas agencias de información suelen ser el estandarte a la hora de recoger datos y hechos sobre acontecimientos de carácter internacional. Entre los periódicos más destacados que pueden integrarse en esta clasificación están el Wall Street Journal , The Financial Times , Le Monde y El País. Todos ellos son el prototipo de medios de comunicación internacionales gracias a los cuáles se puede poner en marcha todo un sistema informativo mundial distribuido en cualquier zona del mundo.
Sin embargo, en España, la política internacional no es del todo extensa ya que, salvo hechos aislados, no despierta el interés que debería entre una parte de la sociedad. Para los gobernantes, esto supone una gran ventaja ya que pueden, de esta manera, manipular la información sobre sus actuaciones en política internacional para ser ellos les beneficiados una vez se publique la noticia.
El segundo actor de la Ciudad Mundial es el mensaje. Según varios informes realizados sobre los contenidos de información internacional, se ha llegado a la conclusión de que estos dependen en gran parte de los intereses personales de editores, accionistas, políticos… Los resultados obtenidos de dichos informes alumbraron una serie de datos que son, en cierta parte, sorprendentes. Algunos de ellos son: los receptores de cualquier parte del mundo saben más sobre Europa Occidental y la Unión Europea que de otras zonas; para los norteamericanos y, en especial, para los estadounidenses, el punto negro del mundo es, sin duda, América Latina; los medios de comunicación occidentales prestan poca atención a aquellos países dirigidos por partidos políticos socialistas; los receptores de los países de la antigua Unión Soviética reciben más información sobre Occidente que Occidente de ellos; a los países “socialistas”, se unen África, Australia, Oceanía y África como las zonas del mundo en donde los medios de comunicación internacionales apenas intervienen.
En la información que se hace circular hay también otros dos factores fundamentales que determinan su importancia de cara a la comunidad internacional: el primero es el criterio de los periodistas y editores, es decir, ellos van a publicar la información que, a su juicio, es más relevante para los medios internacionales; el segundo factor es la selección con palillos de las noticias internacionales. Al tener un espacio reducido de
tiempo, su importancia va a disminuir y, por lo tanto, también lo hace el interés de la masa social.
El tercer y último habitante de la Ciudad Mundial es el papel que juegan los receptores de informaciones. Estos son los más manipulables, es decir, son el último elemento en la cadena informativa. Sin embargo, son el elemento más importante ya que sin ellos, no existirían los medios internacionales. Por ejemplo, es posible que haya gente a la que le interesen los acontecimientos de Australia o Sudáfrica. Al no tener cabida estas dos regiones en los espacios informativos, el interés de esa persona va a desaparecer poco a poco hasta el punto de que reniegue de los medios de comunicación porque no son capaces de ofrecerle el servicio que demanda.
Acudimos una vez más al número de dispositivos gracias a los cuáles podemos consumir información. Pero, si estos no son capaces de satisfacer nuestro deseo informativo ¿de qué pueden servirnos? Una vez más, queda demostrado que el aumento tanto de cadenas de televisión, como de emisoras de radio, de portales informativos y la mejora de estos dispositivos (televisiones, radios con mayor frecuencia, ordenadores más potentes…) no es suficiente para justificar el aumento de la calidad informativa. Al contrario, empeora debido al desinterés creado en la población, que ve cómo los contenidos informativos se van acortando en pro de los reality shows y la calidad de dichos contenidos es casi inexistente.
Por otro lado, fuera de esta Ciudad Mundial hay cuatro elementos externos, que corresponden a los factores político, económico, tecnológico y cultural. Estos cuatro factores actúan sobre los otros tres ejerciendo como fuerza de presión. Hay que destacar a los gobiernos de las naciones y las organizaciones internacionales que, aun no siendo del todo indispensables para que el proceso informativo internacional se lleve a cabo, sí cumplen un papel fundamental.
El siguiente apartado es aquel que habla sobre el Cuarto Mundial y la relación constante que establece el autor entre información y tecnología, entre tecnología y factor humano. El argumento del libro gira en toda su extensión alrededor de un eje al que denomina “Información y Comunicación” que divide el mundo entre la tecnología y el ser humano.
Para entrar de lleno en este tema, hay que partir de la base de que los medios de comunicación forman una imagen de la realidad a su gusto y semejanza. Esta imagen de su realidad será la que nos llegue y la que vamos a consumir. La información actual está
medios audiovisuales, que nos reproducen con más exactitud la realidad sobre la que nos están informando.
Queriendo ir más allá, lo que el autor dice en este apartado es que los retos fundamentales de la información internacional son reflejar los cambios que han tenido lugar en esta sociedad internacional y de cómo estos cambios han propiciado una forma nueva de informar y comunicar. Esto es debido a que los medios de comunicación internacionales han ido reduciendo la distancia entre ellos mismos y, por lo tanto, convierte la mayor parte de conflictos de un país, en conflictos globales debido a la interconexión existente entre los diferentes actores internacionales.
Este quinto y último apartado en el que se puede dividir la obra de Felipe Sahagún, aborda el papel de la comunicación y la información en la resolución de conflictos donde se ven envueltos distintos actores internacionales.
Sin dejar de lado también el papel de la tecnología, es importante asumir que la información y el conocimiento de hechos que tu adversario no conoce es una gran ventaja de cara a afrontar algún tipo de conflicto (diplomático, militar, económico…). Interviene aquí Internet, que va a diseñarse como un elemento principal dentro del arsenal informático de un actor.
La posesión de un determinado tipo de información que pueda publicarse por Internet corre el riesgo de violar los principios democráticos del país “atacante” o del que es atacado. Afortunadamente, la industria armamentística pesada está siendo desplazada por la información en la intervención militar de ciertos conflictos mundiales. Un ejemplo de ello es el ataque cibernético que la plataforma Anonymous realizó sobre las plataformas digitales del Estado Islámico tras los atentados del 13 de noviembre en París. Lo que se quiere destacar con esto es que el papel de la tecnología es fundamental prácticamente en todos los ámbitos. Medios de comunicación, servicios de espionaje y cuerpos diplomáticos de las grandes potencias se han percatado de las grandes ventajas que aporta la aplicación al ordenador y de la digitalización del trabajo diario.
Por lo tanto, podemos decir que Internet y la tecnología informativa en general juegan un papel fundamental en la estrategia a realizar durante un conflicto internacional. Para acabar este apartado, concluimos alegando que la información es un instrumento de poder que proporciona grandes ventajas a quien la posee, dejando en situación de inferioridad a aquel que se ve expuesto a la publicación de esa información.