




Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Historia Moderna III: siglo XVIII, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
1 / 8
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!





La demografía histórica es una disciplina relativamente joven que arrancó con fuerza en Europa a partir de la década de 1950. Guiada por la escuela francesa bajo la tutela metodológica y analítica de Louis Henry, tomó carta de identidad tanto dentro de las ciencias sociales como de las ciencias históricas durante la citada década. Tras un crecimiento fulgurante, en la actualidad se halla en una encrucijada. En 1955, Karl HELLEINER, realizaba en el vol. IV de la Cambridge Economic History of Europe un estudio que en su campo fue global y definitivo. Al año siguiente apareció en Francia un manual técnico M. FLEURY et L. HENRY, Nouveau manuel de dépoullement et d’explotation de l’état civil ancien. Paris, Institut Nacional d’etudes demographiques. Una firme medición estadística del comportamiento y cambio demográfico en el pasado.
1. Rasgos característicos de un campo en alza.
El éxito se debe a la confluencia de las ciencias sociales e históricas.
A) Un campo interdisciplinario.
La demografía histórica ha sido una disciplina que se ha situado en los perímetros de varios campos. Ello le ha dado muchas ventajas, pero también que sea una disciplina que le ha impedido definirse con precisión como disciplina autónoma.
B) La importancia de la metodología.
Los avances de la Demografía Histórica se han debido a las innovaciones metodológicas. A menudo estos avances han procedido desde las ciencias sociales. Cabe citar las siguientes: La reconstrucción de familias , ideado por L. Henry y M. Fleury a mediados de 1950, que dio carta de naturaleza al campo. Demógrafo de profesión, Henry tenía interés en estimar la medida en la que mujeres estarían controlando la fecundidad. Para hacerlo tuvo la genial idea de comprender que en los registros de bautismos, matrimonio y entierros estaba la clave de los nacimientos y defunciones que marcaban el comportamiento reproductivo de cualquier familia. Así propuso un método que no era más que un traslado de información nominativa de un contexto (los registros parroquiales) a otro (fichas de familia) y su posterior análisis. De los tres determinantes fundamentales del cambio demográfico (fertilidad, nupcialidad y mortalidad) los especialistas en la reconstrucción de familias se han centrado básicamente en la fertilidad. Esto permite la comparación entre diversas comunidades. A mediados de la década de 1960. Peter Laslett, del Cambridge Group for the History of Population and Social Struture ideó un sistema de clasificación de hogares a partir de la información consignada en los padrones y libros de matrículas. El sistema propuesto, basado en los lazos de parentesco dentro del hogar, era sencillísimo, fácilmente aplicable a las fuentes existentes. Este método fue una especie de certificado de nacimiento del campo de la historia de la familia. Hoy en día, este sistema se sigue utilizando para todos los historiadores que estudian la familia.
A mediados de la década de 1970, Ronald Lee, demógrafo y economista de la Universidad de California en Bekerley, dio a conocer un método para estimar el tamaño y estructura de la población, así como los niveles de fecundidad y mortalidad, a partir de series de estadísticas vitales allá donde el registro de dichos hechos era completo. Llamó inverse projection a este método. En realidad Lee no hizo sino aplicar con tino ciertos conceptos demográficos fundamentales inherentes en las ideas de Lotka y en la teoría de las poblaciones estables. Estos métodos no son únicos que se han desarrollado en este campo, pero sí tal vez sean los que más han influido.
B) Avances conceptuales y teóricos.
Las innovaciones conceptuales y teóricas nunca han sido tan frecuentes en el campo de la Demografía Histórica como los avances metodológicos, puesto que es un campo metodológico por su propia naturaleza. La teoría por excelencia en demografía es ya vieja y se debe a las formulaciones originales de Robert T. Malthus hace ya dos siglos. Más que predicciones concretas, su gran contribución consistió en ver a la población como motor del comportamiento demográfico. Sus ideales nunca han dejado de estar en boga entre los historiadores de la población. Otro aspecto muy influyente de la formulación de Malthus fue su insistencia en las dos vías de controlar el crecimiento de la población, la positiva y la preventiva. Todo estudio de la nupcialidad como regulador demográfico debe su inspiración original a Malthus que fue el primero en insistir en la importancia de ello. La teoría de la transición demográfica está allí como punto de referencia obligada para cualquier estudio de lo que viene a ser el cambio demográfico más importante y duradero desde la llegada a Europa de la Peste Negra. Relacionada con la teoría de la transición demográfica, pero en realidad con categoría enteramente autónoma, figuran las ideas de Tomas McKeown (1976) acerca del crecimiento moderno de la población. Según McKeowm, dicho crecimiento se debía más que nada a la caída de la mortalidad iniciada en el siglo XVIII. En este proceso la variable explicativa por excelencia de los cambios observados fue el aumento del nivel de nutrición de la población, siendo de importancia menor los cambios en la salud pública y de nula importancia el papel de la medicina.
C) Las fuentes y su importancia.
La existencia de fuentes aptas para la reconstrucción de dinámicas demográficas en el pasado ha sido determinante para el nacimiento y desarrollo de la demografía histórica en el mundo. Es de todos sabido que sus orígenes y su mayor desarrollo se centraron en Europa. Registros parroquiales. Además están los censos de población.
2. Lo micro y lo macro: tradiciones de hacer historia de la población.
Las investigaciones se han dividido en microanálisis y macroanálisis. Métodos micro analíticos son aquellos tendentes a explorar aspectos de historia de la familia. La demografía de la villa tiene una larga tradición en demografía histórica y fue por este camino que se lograron los primeros grandes avances en la historia reciente de la disciplina. En el extremo opuesto se han colocado aquellos investigadores que han basado sus estudios en materia censal o también los que han preferido utilizar series temporales para grandes muestras comarcales o regionales.
Básicamente, el sistema demográfico del Antiguo Régimen consistía en un comportamiento reproductivo bastante similar y regular en cualquier zona, que contempla frenos y equilibrios para adaptar el crecimiento de la población a los recursos alimentarios disponibles. Como estos recursos eran – en general- muy limitados, el crecimiento demográfico resultaba reducido, tomado en su conjunto y a largo plazo. La razón del débil crecimiento demográfico europeo anterior a 1750 hay que buscarla en la economía básicamente agraria de las sociedades. A principios de la Edad Moderna las áreas de tierra más fértiles y fácilmente cultivables ya estaban ocupadas, por lo que los incrementos demográficos posteriores sólo pudieron hacerse atendiendo a tres opciones: a) incorporando nuevas tierras de cultivo de peor calidad y con rendimientos decreciente; b) introducción de nuevos cultivos que aumentaban la producción de alimentos; c) adelantos de tecnología agrícola para aumentar el rendimiento en los cultivos.
Demografía y familia campesina.
Se podría afirmar que en los primeros siglos de la Edad Moderna, la mortalidad era una cuestión que dependía de la voluntad divina. El hombre no tenía posibilidad de controlar el nivel global de la mortalidad ni sus fluctuaciones a corto plazo. En cambio, la natalidad estaba en la órbita del hombre dentro de determinados parámetros fisiológicos. Todas las sociedades se han enfrentado, consciente o inconscientemente, con el problema de ajustar su fertilidad al ritmo que determina su mortalidad. Para soportar una población más numerosa no quedaba otra solución que aumentar las zonas cultivables o mejorar las técnicas agrícolas. ¿cómo regulaba la fertilidad la sociedad europea de la Edad Moderna para poder preservar el difícil equilibrio entre población y recursos?. El primer determinante de la tasa de fertilidad global era el matrimonio. En la Europa de la edad Moderna, la fertilidad fuera del matrimonio era aún muy baja. Esta tasa de ilegitimidad, en Francia del XVIII, se calcula que no llegaba al 2 % de los nacimientos^1. El llamado modelo europeo de matrimonio, descrito por J. Hajnal^2 se ha construido en un punto de referencia para los estudios sobre la nupcialidad en España. Según este modelo, las poblaciones de los países occidentales de Europa se caracterizaron por un régimen matrimonial en el que, por lo menos, el 10 % de cada generación no llegaba a casarse y los restantes lo hacían a una edad que por término medio superaban los 24-25 años. En contraste, en las poblaciones de la Europa Oriental el matrimonio era precoz (entre 18 y 21 años) y casi universal. La asimilación de las poblaciones españolas a uno u otro modelo varían según su distribución regional: mientras los estudios sobre las localidades del noroeste peninsular muestran pautas similares a las de la Europa Occidental, en regiones más meridionales los niveles de soltería y la edad media al contraer el primer matrimonio presentan valores más bajos. El porcentaje de soltería definitiva y la edad media al casarse que hemos obtenido en Mocejón denotan una significativa coincidencia con otras poblaciones rurales de Castilla la Nueva. Esto parece confirmar la idea de que el modelo europeo de matrimonio no tenía vigencia en la Castilla rural de este período, en contraste con lo que se apunta en núcleos urbanos. Del total de matrimonios celebrados, una proporción importante correspondía a aquellos en los que algunos de los cónyuges era viudo. La probabilidad de contraer
(^1) J. L. FLANDRIN, L’ église et le contrôle des naissances. Paris 1970. E. SHOTER, “Ilegitimacy, Sexual
Revolution and Social Chance in History”. American Historical Review 78 (1973) (^2) J. HAJNAL, “European Marriage Patterns in Perspective”, en: D. V. GLASS y D. E. C. EVERSLEY (eds),
Population in History. Londres 1965, pp. 101-143.
posteriores nupcias era especialmente grande entre los viudos más jóvenes, hasta el punto de que más de la mitad de los hombres y las dos terceras partes de las mujeres que enviudaron antes de los 30 años volvieron a casarse. Por lo que se refiere a la fecundidad, es destacable el aumento de las tasas del período 1700-1719 respecto a las de los dos veintenios precedentes. Dicho aumento se produjo entre las mujeres de los grupos de edades más jóvenes. La edad al contraer matrimonio determinaba la tardanza en tener el primer hijo. Frente a los factores culturales que sugieren estos distintos comportamientos de las mujeres ante su primer embarazo, la amplitud de los intervalos intergenésicos parece venir más condicionada por factores biológicos: las mujeres casadas antes de los 25 años espaciaban cada vez más los partos como consecuencia de un mayor desgaste físico; por el contrario, los intervalos entre nacimientos se acortaban al tratarse de mujeres casadas después de dicha edad. Por último, lo poco repartida que está la distribución de la edad a la última maternidad confirma la inexistencia de un control voluntario sobre el número de hijos y el momento de tenerlos. La última maternidad venía determinada prioritariamente por el agotamiento de la capacidad reproductiva de la mujer.
Crisis demográficas y de subsistencias.
En el crecimiento lento de la población no solo influyó la baja fertilidad, sino también la enorme inestabilidad de una mortalidad incontrolada. Este fue un fenómeno característico del Antiguo Régimen, que Jean Meuvret llamó “ la crise démographique de type ancien ” en un famoso trabajo publicado en 1946. Las crisis demográficas – según este autor- se correspondían estrechamente con las crisis agrarias o crisis de subsistencia. Desde entonces, los historiadores han aportado innumerables ejemplos de crisis concretas que presentan este doble carácter: la historia cuantitativa ha ido relacionando series de precios de alimentos de amplio consumo (trigo y cereales) y series de fallecimientos. La estrecha correspondencia entre ambas series, entre las fluctuaciones de las cosechas y las de mortalidad, permite hacer algunas suposiciones. Las poblaciones del Antiguo Régimen tenían una alimentación poco variada y muy de pendiente de los cereales panificables. La dependencia climática de las cosechas de cereales y la acción de otros factores naturales hizo que la producción fluctuase en coyunturas de abundancia y escasez. Estas fluctuaciones se sucedían ininterrumpidamente. El hambre y la enfermedad, a los que se unía la guerra, se convirtieron en las tres fuentes principales de la crisis de mortalidad. Robert Malthus los consideró tres obstáculos positivos ya que actuaban de frenos para la población.
EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA DURANTE EL SIGLO XVIII
a) Los censos. Es preciso distinguir censos generales de los censos regionales. Durante el siglo XVIII se desarrollan cinco censos generales : Vecindario de Campoflorido (cubre los años 1712-17). Total: 1.084.000 vecinos. Catastro de Ensenada (1749) Censo de Aranda (1768) Censo de Floridablanca (1787) Censo de Godoy-Larruga (1797).
Límites : se trata de una población de comuniones y no se sabe el criterio que se adoptó para convertirlos en habitantes. Al haberse encomendado a las autoridades eclesiásticas, no se incluyen los territorios de Órdenes Militares. Novedades : viene la distribución por estados: casados y solteros. Por edades. La población clerical, tanto secular como regular, como de las personas adscritas a conventos y parroquias. Esto permite las siguientes aplicaciones del análisis demográfico: tasa de masculinidad (hasta los siete años igual chicos que chicas, entre 7-16 ganan chicos, a partir de los 17-18 ganan las mujeres. Bustelo cree que es por la emigración); pirámides por edades, etc. Da un total de 9.308.804 habitantes.
Censo de Floridablanca (1787). El censo se encuentra en la Biblioteca de Palacio de Madrid. Se trata del primer censo impreso en España y uno de los primeros en Europa. Todos los historiadores están de acuerdo que es el más fiable del siglo XVIII. El censo se realizó a instancias del monarca, para saber la población. Hay una fuerte dosis de triunfalismo político (reformas ilustradas), de publicidad, etc. para evitar los ocultamientos normales por miedo a la presión fiscal y al enrolamiento de las quintas, Floridablanca se apresura a decir que se hace en la etapa de paz más duradera y que “S. M. solo piensa en dar a su Monarquía aquel lustre y riqueza de que es capaz por su constitución”. Por eso se explica el orgullo con el censo anterior del 1768 en dos aspectos: a) Aumento de millón y medio de almas con respecto al de Aranda. b) Descenso de la población de clases no productivas, de parásitos: clérigos e hidalgos. El censo da una disminución de 28.257 clérigos con respecto a 1768, lo que resulta sospechoso; pero más sospechoso es que los hidalgos disminuyan en 242.205 almas, con el fin de demostrar que las leyes ilustradas han dado resultado, tales como la supresión de “oficios. Lo que sí resulta evidente es la disminución de la mortalidad infantil. Los totales arrojados, alcanzan una cifra de 10.268.120 habitantes.
Censo de Godoy-Larruga (1797). Pocas variantes con el anterior. Lo más sorprendente es que da un crecimiento de medio millón de personas con respecto al censo anterior y que la población de Galicia bajó drásticamente sin que sepamos la causa de ello.
M. W. FLINN, El sistema demográfico europeo, 1500-1820. Barcelona. Crítica 1989. L. HENRY, Manual de demografía histórica. Barcelona. Crítica 1983. M. FLEURY et L. HENRY, Nouveau manuel de dépoullement et d’explotation de l’état civil ancien. Paris, Institut Nacional d’etudes demographiques 1985. E. A. WRIGLEY, Historia y población. Introducción a la demografía histórica. Madrid. Guadarrama 1969. M. MARTÍN GALÁN, “Fuentes y métodos para el estudio de la demografía histórica castellana durante la Edad Moderna”. Hispania 41/148 (1981), pp. 231-325. T. McKEOWN, El crecimiento moderno de la población. Barcelona 1978. V. PÉREZ MOREDA, La crisis de la mortalidad de la España del interior (siglos XVI-XIX). Madrid. Siglo XXI 1980. V. PÉREZ MOREDA y D. REHER (eds), Demografía histórica en España. Madrid. El Arquero 1988. N. ANNY, Europeans on the Move: Studies in European Migration 1500-1800. New York 1994. J. SANZ SAMPELAYO, “La Demografía Histórica en Andalucía”. Demografía Histórica en España. Madrid 1998, pp. 181-191. J. M. PÉREZ GARCÍA, “La evolución de la
población andaluza en la Edad Moderna”. Actas del II congreso de Historia de Andalucía. Córdoba 1991, pp. 29-47. J. CARMONA GARCÍA. Una aportación a la demografía de Sevilla en los siglos XVIII y XIX. Sevilla 1976.