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CAPITULO 9: personalidad y adaptación
Para Fierro , personalidad = conjunto de fenómenos que se pueden ordenar en dos dimensiones: una que iría de lo interior a lo exterior. Otra que iría de lo más general a lo más particular, que se plantea:
- el tema de la universalidad o no de la personalidad
- si ésta presenta unas características y sigue unas leyes y procesos de carácter nomotético, que podemos encontrar en menor o mayor grado en todas las personas.
- O si, la personalidad es un conjunto de atributos ideográficos, particulares, que hacen que las personas sean cualitativamente diferentes.
Ideas básicas de la definición de la personalidad según Allport :
- Organización dinámica pues ha de integrar y organizar diversos procesos que hacen de la personalidad una estructura en desarrollo.
- Interna y que afecta a los sistemas psicofísicos , por lo que requiere el funcionamiento de la mente y el cuerpo en un todo inseparable.
- Los diferentes procesos que la componen determinan o ejercen una influencia directiva sobre todos los actos adaptativos y expresivos.
- Los actos adaptativos y las relaciones en general con el medio, se realizan mediante la conducta y el pensamiento.
- La forma de relación con el medio, la conducta y el pensamiento, es característica de la persona son únicos en cada individuo, a pesar que pueden ser compartidos, en parte, con otros individuos.
Hampson añade, como aspectos fundamentales para entender qué es la personalidad, las ideas de:
- Estabilidad (en el tiempo)
- Consistencia (en diferentes situaciones). Así, la personalidad puede cambiar con el tiempo o fluctuar de unas situaciones a otras. Esta inestabilidad es relativamente superficial.
Hooker ha propuesto un modelo de personalidad en la que diferencia 3 niveles:
- Nivel de Rasgos disposiciones de comportamiento amplias, no vinculadas a ningún contexto en particular y relativamente estables.
- Adaptación características aquellas metas, tareas evolutivas o motivaciones particulares que también dirigen nuestro comportamiento, pero que están ligadas a ciertos contextos o momentos vitales.
- Historia vital creación narrativa de nuestra vida y de cómo imaginamos que cambie en el futuro.
La personalidad sería la integración de los 3 niveles, y en cada uno de ellos, el cambio evolutivo puede afectarles de manera más o menos profunda.
1. Los rasgos de personalidad: ¿estabilidad o cambio?. Wrightsman define rasgo de personalidad como: cualidad de la persona consistente y generalizable que es permanente en el tiempo y que influye la conducta.
Las personas diferirían de las otras en función de la combinación especial que resulta de la mayor o menor intensidad de los rasgos.
Este modelo propone la presencia de 5 grandes rasgos de personalidad:
Rasgo Conceptualización Aspectos específicos. Inestabilidad emocional Alto nivel de ansiedad y emocionalidad.
Ansiedad, hostilidad colérica, depresión, impulsividad, falta de naturalidad, vulnerabilidad. Extraversión Implicados en relaciones interpersonales y tareas que impliquen actividad.
Simpatía, sociabilidad, agresividad, actividad, búsqueda de excitación, emociones positivas. Apertura de la experiencia Deseo de experimentar, aprender, conocer cosas nuevas.
Fantasía, estética, sentimientos, acciones, ideas, valores. Amabilidad Tendencia a ser de trato fácil con los demás, capacidad empática.
Confianza, honradez, altruismo, respeto, docilidad, modestia, idealismo. Responsabilidad. Orientación a las normas y autocontrol dirigido a metas.
Competencia, orden, persistencia, rendimiento, esfuerzo, autodisciplina, reflexión.
Estos 5 rasgos se miden a partir del cuestionario NEO – PI y cada factor se compone de 6 subescalas o aspectos específicos asociados.
1.1. Estudios centrados en el cambio: estudios de Kansas City. 2 fases:
- 1 :
- se obtuvo información sobre la personalidad, a partir de un estudio transversal.
- Para medir la personalidad se utilizaron: ■ pruebas de actitudes y sentimientos y se exploraron los estilos de vida. Estos aspectos no mostraban cambios sustanciales a lo largo del tiempo. ■ Una prueba proyectiva para revelar las motivaciones inconscientes: Test de Apercepción temática (TAT). prueba donde se muestra a las personas una serie de láminas con escenas ambiguas y se les pide que cuenten una historia sobre cada escena. Belsky la teoría es que en estas historias, las personas revelan sus preocupaciones y conflictos inconscientes y su oculta visión del mundo. Estas historias sirvieron para evaluar a los sujetos en dos grandes dimensiones de personalidad:
- La energía del yo
- El estilo de dominio
Estas dimensiones, sí mostraban cambios sistemáticos relacionados con la edad. 2 Se utilizó estudio longitudinal.
Descubrimientos de los estudios: En el grupo que contaba unos 50 años, las puntuaciones de la energía del yo y del estilo de dominio, declinaban gradualmente: sus respuestas en el TAT, mostraban protagonistas menos firmes y enérgicos, más pasivos y determinados por acontecimientos ajenos a su voluntad. Esto llevó a proponer que, a medida que las
Este estudio, ha suscitado importantes críticas:
- Los participantes a lo largo del tiempo, pueden acostumbrarse dar determinadas respuestas. Esto hace referencia a que los sujetos no sean capaces de reconocer los rasgos que les caracterizan.
Estudios longitudinales recientes, que analizan los cambios en la personalidad en adultos muy mayores, sugieren la existencia de estabilidad moderada en 3 rasgos:
- inestabilidad emocional
- extraversión
- apertura a la experiencia.
Esta estabilidad esta influenciada por los cambios negativos en circunstancias vitales.
Otros estudios han relacionado la estabilidad y cambio de la personalidad con:
- la autoestima,
- los valores
- bienestar psicológico.
Caprara, Caprara y Esteca muestran:
- las mujeres:
- parecen estar mejor preparadas para enfrentarse al envejecimiento con éxito.
- presentan niveles más bajos que los hombres en autoestima y autoconcepto, pero sus niveles no cambian en los diversos grupos de edad.
- parecen estar más inclinadas a reajustar sus objetivos
- Los hombres:
- persisten en presentar una imagen de sí mismos que es difícilmente consistente con su pérdida de energía, apertura y estabilidad emocional.
- declinan significativamente. 2. El yo: autoconcepto y procesos adaptativos. Yo aquellos conocimientos que tenemos de nosotros mismos y que nos identifican. 2 aspectos importantes:
- el yo como objeto, o aquellos conocimientos que hacen referencia a cómo nos percibimos a nosotros mismos, a cómo creemos que somos.
- El yo como sujeto, que representa aquella parte de nosotros mismos que percibe, que interpreta, que conoce, que toma decisiones, que actúa.
Podríamos diferenciar 2 vertientes en el estudio del yo:
- La primera entiende el yo como conocimiento declarativo (el yo como contenidos de conocimiento.
- La segunda entiende el yo como conocimiento procedimental (el yo como proceso ejecutivo que interpreta el mundo y dirige nuestros comportamientos y decisiones.
2.1. El yo como contenido: autoconcepto y bienestar. Autoconcepto conjunto de conocimientos que tenemos sobre nosotros mismos.
Brandtstädter y Greve proponen que los significados que forman parte del autoconcepto han de cumplir al menos 3 condiciones:
- Continuidad aspectos que percibimos como relativamente permanentes en nosotros mismos. El autoconcepto garantizaría mantener cierto sentido de
estabilidad y de continuidad temporal, un sentido de ser el mismo pese a los cambios que podamos experimentar.
- Relevancia discriminativa atributos que permiten diferenciarnos de los demás y hacernos únicos en cierto sentido.
- Significación biográfica atributos que consideramos importantes, esenciales para definirnos a nosotros mismos y nuestra trayectoria evolutiva.
Estos atributos suelen organizarse entorno a algunas áreas típicas:
- autoconcepto psicológico , que haría referencia a aquellos atributos referidos a formas típicas de ser y comportarse, preferencias o rasgos de personalidad.
- Autoconcepto físico , que incluye atributos relativos al cuerpo, la apariencia y el aspecto externo, las competencias físicas y la salud.
- Autoconcepto social, haría referencia a las relaciones que mantenemos con otras personas significativas, a roles sociales que desempeñamos o a la identificación con ciertos grupos sociales.
En cualquier caso, la gran mayoría del contenido del autoconcepto son atributos que expresan cualidades o atributos positivos. En general, la preeminencia de los atributos positivos, la autoestima, el bienestar subjetivo o el sentido de control parecen no experimentar cambios significativos en la vejez. Esta habilidad del autoconcepto se denomina paradoja del envejecimiento.
Investigaciones más recientes, sí han logrado encontrar algunos cambios asociados a la edad en algunos de ellos. En concreto:
- La satisfacción con la vida es, sin duda, la más estable e independiente de la edad.
- El afecto negativo, cuando cambia, parece hacerlo incluso en sentido favorable a las personas mayores, que parecen experimentar menos estados emocionales negativos que personas más jóvenes.
Diener y Lucas atribuyen este ligero descenso de emociones positivas con la edad a la presencia entre ellas de estados de gran activación y excitación, aspectos que sí podrían ser algo menos frecuentes o especialmente menos intensos a medida que pasan los años.
Visiones alternativas al bienestar, como la visión multidimensional de Ryff los componentes más ligados a una visión hedónica del bienestar, como la autoaceptación o la competencia ambiental, tenderían a permanecer estables con la edad. Sin embargo, cuando se evaluaban aspectos eudaimónicos del bienestar, como el propósito de la vida o el crecimiento personal, menguaban con la edad, siendo este decrecimiento especialmente acusado al comparar a personas de mediana edad con personas mayores. Este fenómeno podría tener 2 explicaciones diferentes:
- Podría reflejar un contexto que limita las oportunidades de las personas mayores para disponer de experiencias significativas y mantener un crecimiento personal continuo.
- Tanto el crecimiento personal como el propósito en la vida adquieren un significado diferente a medida que nos hacemos mayores.
2.2. El yo como proceso: la autorregulación y la adaptación. El yo, también puede ser entendido como un conjunto de procesos encargados de administrar los recursos con los que cuenta la persona para decidir la trayectoria evolutiva que deseamos seguir y reaccionar ante los cambios, desafíos y amenazas de un entorno siempre cambiante. El yo, es una función ejecutiva encargada de orquestar y
Mientras la asimilación mantiene metas y compromisos, intentando poner en marcha acciones intencionales para conseguirlos, la acomodación implica el ajuste de esas preferencias y metas para que estén más cerca de nuestra situación presente. Optar por un mecanismo u otro depende de:
- Importancia de las metas:
- Si las metas son muy centrales, muy importantes y difícilmente sustituibles por otras, la tendencia es no abandonarlas. Se optará por los procesos de asimilación.
- Si la meta bloqueada es poco importante o fácilmente sustituible por una alternativa, es más probable iniciar procesos de acomodación.
- Percepciones de control:
- Cuando la percepción de control sobre la consecución de determinada meta evolutiva es un prerrequisito para iniciar proceso de asimilación.
- Cuando este control es mínimo, la tendencia es a abandonar la meta. Acomodación.
- Significados paliativos:
- Estos significados de naturaleza cultural en los que nos apoyamos a la hora de cambiar elementos de autoconcepto pueden facilitar la acomodación.
- Si estos significados justificadores no existen o la persona es incapaz de aceptarlos, es más probable que tratemos de alcanzar nuestros objetivos sin rebajarlos. Asimilación.
Los mecanismos de asimilación y la acomodación se entienden como procesos antagónicos: en la medida en que se activan unos, los otros se inhiben. Esta complementariedad no implica falta de relación. Estos procesos de acomodación a la larga favorecen posteriores asimilaciones. Ambos son ingredientes necesarios para mantener la integridad de nuestro autoconcepto y adaptarnos a las cambiantes situaciones con las que nos encontramos.
Hacerse mayor implica ciertos cambios que hacen necesaria se presencia. Los cambios de la vejez, hacen necesaria la aplicación de estrategias de adaptación para preservar nuestro sentido de continuidad y bienestar a pesar de los cambios y posibles pérdidas, provocando eso que llamamos paradoja del envejecimiento.
Relación entre la aplicación de mecanismos de adaptación y el mantenimiento de bienestar las personas que aplican ese tipo de mecanismos mantienen estables diversas medidas de bienestar y de sentido de control personal, medidas que se ven comprometidas en las personas mayores que no aplican esos mecanismos adaptativos.
La aplicación preferente de unos mecanismos adaptativos u otros parece estar relacionada con la edad: mientras el uso de estrategias de asimilación parece disminuir a medida que pasan los años, la acomodación parece aumentar se relevancia y presencia en las últimas décadas de la vida.
El envejecimiento implica cambios que en buena medida son:
- inevitables e irreversibles
- poco modificables y controlables. Este tipo de cambios, lógicamente, potencia un afrontamiento en forma de acomodación, más que un afrontamiento en forma de asimilación.
Este progresivo aumento en la utilización de estrategias acomodadoras atenúa la tensión que puede derivarse de las pérdidas asociadas al envejecimiento y permite podernos ver a nosotros mismos bajo una luz favorable, incluso cuando experimentamos situaciones que años antes hubiéramos considerado poco soportables.
En otros momentos en los que la persona sufre algún tipo de discapacidades, la aplicación de estrategias acomodativas es crítica para mantener unos niveles óptimos de adaptación, con independencia de la edad.
2.3 Envejecimiento y desarrollo del yo.
2.3.1. Continuidad Estrategias de asimilación : Actividades compensatorias : lo que se pretende es encontrar nuevos caminos para superar las dificultades o barreras que nos impiden el mantenimiento de estados deseados. Estrategias compensatorias o de mantenimiento:
- Ayudas externas para el mantenimiento de estados.
- Sustituir ciertas competencias que puedan haberse debilitado por otras alternativas o reorganizar el curso de acción para adecuarlo a las nuevas circunstancias.
- Cambio en los estándares de comparación : lo utilizamos para evaluar nuestra situación personal. La falta de consecuencias para el autoconcepto de ciertas pérdidas asociadas al envejecimiento puede reforzarse cambiando los estándares en función de los que valoramos nuestro estado actual y la cercanía o no de nuestras metas. Este cambio puede manifestarse de maneras diversas: 1.- Cambiar los grupos o personas que nos sirven de referencia para saber si nos va bien o mal o si lo cambios que implica el envejecimiento son bueno, malos o podrían ser peores. Este tipo de comparaciones potencian sentimiento de bienestar y satisfacción con la vida de los ancianos. 2.- Comparando el envejecimiento con aquello que se supone que es el envejecimiento normal. Sostener una imagen muy negativa del envejecimiento puede favorecer que las personas mayores se adapten mejor a las pérdidas que se suceden con la edad. 3.- Cambio en la percepción que uno tiene de su propia trayectoria evolutiva. La comparación con otros momentos de la propia vida.
El objetivo es que los cambios asociados al envejecimiento cambien nuestro autoconcepto pero únicamente en aspectos periféricos, no esenciales.
Edad subjetiva en los adolescentes y jóvenes las diferencias entre edad cronológica y subjetiva son pequeñas. A partir de los 30 años el sentido de la diferencia se invierte y esta discrepancia aumenta proporcionalmente a la edad de la persona. Este énfasis en ser el mismo y de no envejecer por dentro ayuda a aceptar la pérdida pero sin que afecte a la imagen que tenemos de nosotros mismos.
2.3.3. Regulación de la pérdida
- Reajuste de metas : envejecer comporta una reducción del alcance temporal de nuestras metas y objetivos. La distancia entre la manera en que las personas se ven en el presente y como les gustaría llegar a ser, se reduce en las personas mayores de edad. Lo prioritario para muchas personas mayores es conservar las cosas buenas todavía disponibles y posibles en su presente.
adaptativos para preservar la continuidad del yo, regular las pérdidas y crecer en cierto sentido.
- Es la sensación de ser una carga y de no poder valerse por uno mismo lo que implica un descenso de bienestar, no la edad por sí misma.
- El mayor equilibrio entre aspectos positivos y negativos en el autoconcepto de las personas muy mayores quizá esté reflejando una visión también más equilibrada de uno mismo. En la recta final de la vida, tiene más sentido verse a uno mismo como es, como una combinación de cualidades y limitaciones. 3. Las historias vitales
3.1 Historias vitales e identidad La manera coherente de contar nuestra trayectoria ayuda a encontrar significado, unidad y propósito a nuestra vida.
- Sustentan una versión de nosotros mismos que se ve como algo estable que se mantiene a pesar de que nos comportemos de manera diferente en los distintos contextos en los que se desarrolla nuestra vida.
- Proporcionan una versión de nuestra trayectoria vital en la que los cambios y las transiciones aparecen justificadas y como algo coherente y lógico, ofreciendo además vías de desarrollo futuro.
- Establecen lo que es único en nuestra trayectoria evolutiva, expresan un desarrollo de la persona que puede ser común al desarrollo de otros en algunos momentos, pero que globalmente nos hacen únicos. Una característica es que es preciso que en ellas el narrador y el protagonista principal de la historia sean la misma persona. Este manejo de la distancia, de las similitudes y diferencias entre el yo-narrador (tal y como soy ahora) y el yo-narrado puede utilizarse como un mecanismo para justificar ciertos comportamientos discutibles del pasado, o para condenarlos y pese a todo, obtener una imagen positiva de nuestro yo-presente, en tanto hemos cambiado y ya no somos los mismos que entonces. Los éxitos del pasado suelen percibirse vinculados a nuestro presente y en cambio, los fracasos y las decepciones pasadas se tienden a percibir como algo ajeno, como acontecimientos que tuvieron consecuencias positivas al permitirnos cambiar y ser
como somos ahora. Los relatos vitales pueden ayudar a apuntalar e incluso a aumentar nuestra autoestima. Dos funciones adicionales:
- Una función directiva : toda historia encierra cierto tipo de aprendizaje más o menos trascendente.
- Una función social : permite crear, mantener o incrementar la intimidad en la relación con quienes nos escuchan. Puede ser un medio para buscar la empatía y apoyo de la persona que nos escucha o para ofrecerle nuestro apoyo. También como medio para informar, aconsejar, enseñar o impartir una lección.
3.2. Historias vitales y vejez La elaboración de una historia vital coherente es un medio para conseguir el sentido de integridad. En ocasiones, esta coherencia se logra a partir de cierta idea rectora o de una metáfora que parece describir la vida de una persona tal y como la relata ella misma (la vida dulce, la vida como una carrera de vallas, etc.). Cada nueva experiencia vivida ha de ser encajada con la historia elaborada hasta ese momento, encaje que implica dos movimientos complementarios:
- Una ampliación de la historia vital, añadiendo la nueva experiencia e interpretándola como una continuación de lo ya vivido.
- Una reorganización de la historia vital que teníamos hasta ese momento para acoger el nuevo episodio. Esta dialéctica de nuestra historia se mantiene a lo largo de la vida.
3.3. Reminiscencia, reflexión vital y revisión vital
La reminiscencia sería el proceso por el que evocamos acontecimientos o momentos del pasado y los traemos a nuestra conciencia, tratando de darles sentido. La reminiscencia está asociada al estudio de los recuerdos de las personas mayores. Tres tipos de procesos de reminiscencia en función del nivel de interpretación y en los que se implican las personas mayores:
- La reminiscencia que implica únicamente recuperar de nuestra memoria información sobre acontecimientos pasados. Sería la memoria autobiográfica.
- Las reminiscencias que implican reconstruir los acontecimientos vitales, analizarlos, explicarlos de alguna manera. Serían las reflexiones vitales. Estas reflexiones tienen más probabilidades de aparecen en ciertas situaciones con trascendencia. Los procesos de reflexión vital nos ayudan por una parte a reelaborar el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y a saber cosas sobre la vida y por otra a aprender, a ser mejores, madurar y crecer psicológicamente. En este segundo nivel se mueven las historias vitales.
- Un tercer nivel de reminiscencia vincula el recuerdo con algo todavía más complejo: el proceso terapéutico de atar cabos que han quedado sueltos en la vida y la reconciliación con aspectos insatisfactorios de nuestro pasado. Es lo que se conoce como revisión de vida (life review), que se define como el retorno progresivo a la conciencia de recuerdos y conflictos pasados no resueltos, para su reevaluación y resolución. Este proceso tiene lugar, de manera normativa, en los últimos años de la vida. Características de la revisión de vida:
- carácter evaluativo
- un sentido clínico. Existen terapias basadas en el recuerdo que intentan facilitar a la persona esta reconciliación con su pasado.
- investigaciones más recientes ponen en duda que los proceso de revisión vital sean comunes en la vejez.